Si algo le gustaba a Stan Marsh de Kyle Broflosky era su forma de sonrojarse, cuando se apenaba completamente, era tan tierno que fácilmente podría pasar por una doncella de cuentos de hadas
- ¿Me detengo? - pregunto el azabache con una ligera sonrisa en sus labios, no todos los días tenias a la persona por la cual suspirabas desde hace cinco años a tu completa disposición
- No – fue lo único que pudo decir el pelirrojo mientras intentaba abrazar a un mas fuerte al azabache, que lentamente empezó a moverse un poco mas
Kyle era tan especial para él, que no sabía si lo que en esos momentos ambos estaba haciendo estaba bien o mal, simplemente los dos lo habían decidido hacer por mutua convicción, sintió como su pareja se aferro aun mas fuerte a el
- STAN – grito el pelirrojo sintiendo como su interior se partía en dos mientras el miembro palpitante del capitán del equipo de futbol entraba lentamente en su cuerpo, eso era demasiada excitación para él, era demasiado para su mente, el simple hecho de estar haciendo eso con su mejor amigo, lo llenaba de sensaciones que nunca antes había experimentado y nunca creía volver a experimentar, se aferro a un mas fuerte a su compañero, no quería que ese momento llegara a su fin, al fin se habían dicho "te amo" después de tantas indirectas, al fin habían dicho la palabra, acompañada por un leve beso en la mejilla seguido de otro mas y otro más, y bueno una cosa llego a la otra y gracias a esos ahora se encontraban en la casita del árbol que ambos habían construido hacia tantos años fundiendo sus cuerpos uno encima del otro
- Kyle – repuso el azabache entrando completamente dentro del cuerpo del chico judío que simplemente se tenso ante la intromisión, lo cual ocasiono que gimiera con placer desmedido y una pequeño hilo de baba escurría por su mejilla en señal de la lujuria que en esos momentos invadía todo su ser
- Stan– respondió el aludido al mismo instante que sentía que su miembro empezaba a palpitar de la emoción
- Creo que – repuso el azabache pegándose a un mas al judío
- Yo también – respondió el chico restregándose a un mas fuerte a su amado
- Te amo – susurraron ambos chicos mientras sus semilla salía a borbotones de su interior, cayendo pesadamente uno al lado del otro a causa de la excitación
Una leve brisa regreso al azabache de la tierra de morfe, sonrió dulcemente al ver dormido a su angelito sobre su macizo pecho, lo que ocasiono una necesidad casi incontrolable de acomodarle un pequeño mechón de cabello, que se había revelado en contra de su peinado habitual
- Hola – susurro el chico al percatarse que su amado abría lentamente sus delicados ojos de color verde
- Hola – respondió el chico dándole un pequeño beso en los labios a su amado
- ¿Estás listo? – pregunto el mayor con una pequeña sonrisa en sus labios
- Stan – reprocho el pelirrojo algo sonrojado – no precipites la relación – reprocho
- Yo no me refería a eso – repuso calmadamente el azabache mientras lo abrazaba dulcemente, lo que yo te preguntaba era que si estabas listo para bajar a comer algo –
El pelirrojo simplemente se prendió ante esa afirmación, si alguien tendría que morir ahí serio él, porque en esos momentos sentía la mayor vergüenza de toda su vida
- Stan eres un idiota – grito el chico apenado
- Lo sé Kyle, pero soy tu idiota – murmuro besando de nueva cuenta a su amado
