Brandeburgo lucia una pequeña capa de nieve mientras en una vieja hacienda, una figura sombría simplemente sentía la soledad más marcada en su interior
"Kyle" fue su único pensamiento antes de volver a tocar el piano
El americano empezó a tocar el piano de nuevo — repuso la vieja ama de llaves intrigada ante ese chico que había llegado hace algunos días a la vieja posada y había agarrado como habito tocar el piano a las siete de la noche
No es algo de lo que debemos preocuparnos Grechelt —dijo su esposo mientras prendía su vieja pipa
Tú sabes algo ¿verdad? — pregunto la anciana
Solo te diré que necesita un poco de tiempo para sanar —
La música sobrecogía a todos los que escuchaban esas melodías ensombrecidas que parecían venir de lo más hondo del mismísimo sufrimiento
"por que" se volvió a repetir al continuar contando, mientras una leve lagrima escurría por su mejilla
Flash back
El chico miro su reloj esperando la hora en que el tren partiría hacia el este
¿Donde estas Kyle? — se pregunto el chico mirando su reloj
El plan parecía ir a la perfección hasta que alguien grito desde el fondo
Todos abordo — mientras una leve capa de vapor salía de la locomotora
El chico miro con horror como la locomotora empezaba a arrancar
Espere un minuto aun no llega mi amigo — grito el chico al jefe de la estación
Lo siento chico pero vamos quince minutos retrasados y nos esperan en San Luis — dijo mirando su reloj
Stan miro con aflicción la estación vacía donde diablos esta, tenían que huir de esa ciudad lo más rápido que podían si alguien sabia de su relación estarían en problemas
Demonios — exclamo mientras bajaba del tren
Lo siento chico pero pasa un tren en quince minutos con destino ah San Antonio —
Stan miro la estación, el tren a San Antonio no se iba a detener, era obvio que el Jefe de estación le había jugado una broma
Telegrama para Stanley Marsh — grito un chico con traje de mensajero
Yo soy el Stanley Marsh —
El maldito telegrama simplemente era como un clavo al rojo vivo sobre su corazón
Estimado Stanley: te escribo este telegrama dado que no puedo verte a los ojos, cuando habíamos prometido huir juntos, debes entender que no puedo irme como si nada me atara a esta vida, se que te amo más de lo que en estos momentos puedes creerme, pero aun así no puedo huir de mi familia
Por favor no me odies, ni me busques, eh decidió casarme con Rebecca es una linda mujer y quizás con el tiempo logre amarla
Por siempre tu amigo Kyle Broflovski
La tonada volvió a ser fría casi como una marcha fúnebre mientras el odio en cada una de las notas crecía a cada acorde
"No podía huir" pensó el chico "no quería abandonar a su familia" la música seguía tocando a un mas fuerte "casarse con alguien a quien no amaba" las ultimas notas fueron casi una ofrenda al dios de la desolación
Fin del flash back
La tonada termino tan abrupta como empezó - ¿Dónde estuviste Kyle? – murmuro el chico mientras sacaba su pequeño collar de plata del cual pendía un pequeño anillo de oro blanco
¿Dónde estuviste cuando más te necesite? — pregunto mirando el delicado anillo de matrimonio
La música continuo tocando un poco mas hasta que se cayó por completo tal y como había empezado
Piensas salir — pregunto el anciano mirando al chico con preocupación
Si —
Ah que horas volverás —
Toma esto por favor — fue lo único que el chico pudo decir antes de encaminarse a la puerta de la vieja hacienda
El anciano miro la llave de la habitación y una pequeña cadena con un anillo en el, era obvio que el chico no volvería jamás, había llegado con poca cosa una maleta unos cuantos dólares y un corazón hecho pedazos, le daría una media hora antes de llamar a la policía, sonrió melancólicamente, quizás era momento de cambiar el nombre de la hacienda y quemar ese maldito piano, después de todo un camino hacia el edén no era precisamente el nombre para un lugar con una leyenda tan negra como esa propiedad, la llamada antesala del suicidio o al menos así le llamaban los fantasiosos de la ciudad
