Kyle corrió como un desesperado intentando llegar hacia la estación de trenes, su amigo se marchaba, se marchaba dejándolo con bastantes cosas en su mente, su propuesta de fugarse sus intenciones de vivir juntos en europa, sintió nauseas pero no vomitaría no era el momento, sabía que desde el momento en que ambos se habían besado todo estaba condenado
Rebeca era su prometida y se casarían si el así lo desidia, pero y Stan, era obvio que se veía cada vez menos entendible ante ese matrimonio arreglado, y más a un que su relación con el judío no era algo más que algo oculto para la sociedad, el azabache lo hacía sentir más cosas que rebeca el sentir el palpitante miembro de su amigo dentro de su cuerpo lo hacía sentirse en las nubes mientras que el sexo con su prometida le hacía dar nauseas
Se cayó sobre el lodo de la carretera, segundos después se paro, no podía no podía ir, mirarlo sería el fin, se fugaría con él, y luego que pasaría, que harían que comerían, su maldita mente lógica lo traicionaba en esos momentos, nada tenía sentido simplemente nada tenía sentido, miro la oficina de telégrafos y entro
Algunos meses después
Ese invierno había sido duro, pero el sabia que la tienda de abarrotes nunca descansaba y mas con ese clima, la gente buscaba provisiones y él como el mayor abarrotero de la ciudad tenía que suplir la demanda, miro soñoliento la entrada, esperando que algún día el entrara por esa puerta, pero desde ese día el ya no había vuelto a regresar
Al principio pensó que era enojo y poco a poco se dio cuenta que todo era verdad, el ya no tenía a su mejor amigo a su lado, se casi de inmediato con rebeca intento amarla, lo intento de veraz, tanto que la había dejado embarazada al mes, su familia lógico que estaba feliz, pero el no, se sentía sucio se sentía insatisfecho, esa ciudad era aburrida, nadie sabía francés, como su amigo, nadie estaba interesado en la botánica o en la astrología
Miro a un mensajero entrar en el lugar, quizás estaba perdido
La carta le dejo simplemente hecho piedra, era de un lugar llamado kharmanatu en la región oriental de Persia, según tenía entendido, su hermano Stanley Marsh había muerto en combate contra las tribus pashtu y él como único pariente vivo del sargento recibiría en breve sus pocas pertenencias dado que no había llevado nada cuando se había enlistado en Brandeburgo, el silencio se apodero de la habitación
Tengo otro telegrama para usted — repuso el mensajero dándole un pequeño paquete que tenia flete de Alemania
Esa noche salió de la tienda y se encamino a la estación, mientras miraba el fino brillo del anillo en su mano, era el único enlace que le quedaba con una vida que pudo ser
El ligero sonido del silbato del tren inundo el pueblo mientras la maquina se acercaba cada vez mas y mas
Sonrió al instante de flexionar las rodillas —pronto estaré a tu lado — susurro al instante que todo simplemente fue sonidos luces y sombras acompañadas por el frio manto del suicidio
