La semana hasta Halloween pasó un poco lenta para ambas. Elsa se moría de ganas de ir aunque no hablase de la fiesta ni mostrase interés en ella. Por otro lado, Anna estaba más nerviosa por la gente que iba a asistir. No estaba acostumbrada a salir con personas mayores que ella, y menos aún con universitarios. Le preguntaba a su hermana todos los días que si la iban a tratar como una niña pequeña, a lo que la rubia le respondía con una media sonrisa y un "ojalá".

También había estado ocupada Anna pensando sobre su sexualidad. Sólo había caído en que le gustaban las chicas y más aún después de ver la película que encontró hacía unos días. Aprovechó que la habitación de su hermana ya estaba lista para al fin verla ella sola en su dormitorio. Terminó siendo un mar de lágrimas al aparecer los créditos en la pantalla pero eso no impidió reafirmar la conclusión a la que había llegado.

Elsa estaba encantada con su nuevo "refugio". Sin embargo se había tomado esta palabra demasiado a pecho y se pasaba el día dentro de la habitación. Ya limpia y con muebles nuevos se podía apreciar lo grande y amplia que era. La pared blanca hacía juego con los muebles, pintados de colores fríos, sobretodo azul. Aunque estuviera encantada con la luminosidad y lo minimalista que había quedado, Elsa quiso decorarla con objetos de otros colores más cálidos, para darle vida a la habitación. Apenas colocó muchas cosas porque quería mantenerlo sin trastos y ordenado, pero marcaron la diferencia y le dieron un ambiente completamente diferente. La guinda del pastel la puso Anna, que le regaló un pequeño cactus para colocarlo en una estantería, al lado de unos libros. El contraste entre el blanco del mueble y el verde de la planta hizo sentir muy satisfechas a ambas, quedaba muy bien.

Apenas había pasado nada durante la semana, las dos hermanas seguían igual de agobiadas con sus estudios correspondientes. Anna un poco más que Elsa, bachillerato la tenía amargada. No por su dificultad, la verdad es que la pequeña era bastante inteligente, sino por lo que estaba estudiando. Estaba cursando ciencias y no quería seguir esa camino, además de que estaba en el conservatorio a la vez.

Desde siempre ha estado interesada en la música, más aún yendo al conservatorio desde pequeña. Entró hacía cinco años en el de grado profesional, es el segundo nivel, habiendo terminado el elemental sin problemas. Le faltaba terminar el quinto año y ya tendría un solo curso por delante para poder acceder a los estudios superiores de música, que era lo que realmente quería hacer.

Su instrumento era el piano, había escuchado a su padre tocarlo desde pequeña y si él podía transmitir esas notas tan bonitas con los dedos tan gordos que tenía, ella haría maravillas. Le parecía un instrumento versátil, para ella era la base de la música. Aunque tocase otros instrumentos completamente diferentes, siempre volvía al mismo y sabía que hizo bien escogiéndolo. Y por eso estaba terminando bachillerato, porque lo necesitaba para acceder al superior y porque quería satisfacer a sus padres.

El compaginar bachillerato con las clases de piano era lo complicado. No tenía muchas horas semanales de conservatorio, pero o le partían la tarde aunque fuesen un par de horas, o directamente la perdía y no podía estudiar todo lo que le gustaría. Por eso sus notas estaban raspadas, porque estudiaba el día de antes, prefería dedicarse más a sus estudios musicales a sacar una buena nota en el instituto.

Después del par de días separadas, Anna decidió llevarse a su hermana en otra expedición al centro aprovechando que era fin de semana, quería pasar el poco tiempo que tenía con su hermana y sacarla de la especie de aislamiento en el que se había metido por culpa de los juegos. Elsa había estado hablando con Rapunzel sobre la fiesta y le había dicho que quien no fuera disfrazado no iba a poder entrar. No le hacía especial ilusión disfrazarse así que su meta era encontrar algo sencillo y barato. La pelirroja en cambio estaba emocionada, quería trabajarse el disfraz, pero no encontró nada; terminaría llevando el pijama de cuerpo entero de panda que tenía. Elsa sí se había comprado una capucha negra que le llegaba hasta los pies, una máscara de una calavera y dos escopetas, una para cada mano.

El mismo sábado 31 llamó Rapunzel para asegurarse de que ambas tenían su disfraz correspondiente. Esto le hizo a Anna ponerse aún más nerviosa y la rubia se empezó a preguntar si alguien reconocería de quién iba disfrazada. Dos horas antes de la fiesta ambas empezaron a ducharse y a arreglarse, la casa de Rapunzel les pillaba bastante lejos y no querían llegar tarde. Anna tardó un poco más en maquillarse, quería al menos ponerse una herida falsa en la cara.

"¿Lista?" Apareció la pequeña por la puerta de Elsa, con las llaves de la moto en la mano y dando gracias a que no iban a tener que ir en bus y pasar vergüenza. Al ver lo ridícula que estaba su hermana con su disfraz puesto, a oscuras e iluminada solamente por el ordenador, se echó a reír.

La mayor se levantó y se cruzó de brazos. "Se supone que tendría que dar miedo, no hacerte reír." Se cogió un abrigo para no pasar frío en la moto y se echó algo de colonia.

"Lo siento pero con tu disfraz cutre no asustas a nadie." Bajaron a la planta de abajo riéndose, para despedirse de sus padres. Era justo la hora de cenar así que sus padres estaban en la cocina preparándose algo para comer. Anna había avisado con antelación de que se iban pero a su hermana mayor ni se le había pasado por la cabeza, aún no se había acostumbrado a avisar a nadie de lo que hacía. Sus padres eran bastante permisivos con Anna (y ahora también con Elsa) porque desde siempre la pequeña ha llevado bien sus estudios y conservatorio y ha sido muy educada, así que no les importaba que hiciera lo que quisiera siempre que todo estuviera en orden.

Tras ponerse los cascos y encender la moto, se fueron ya a casa de Rapunzel, aunque tenían tiempo de sobra. Anna se sabía la calle en la que vivía la amiga de su hermana así que no hubo problemas en encontrarla y aparcar la moto.

"Hemos llegado quince minutos antes de tiempo, nos van a hacer ayudar." Dijo Elsa llamando al porterillo del piso y esperando a que alguien contestara. Se escuchó la voz de Flynn y les abrió rápidamente sin preguntar siquiera quiénes eran.

"Míralo por el lado positivo, a cambio nos van a dar cerveza." Elsa se quitó la máscara para que pudieran reconocerla y dejó pasar primero a su hermana, haciéndole un gesto con la mano. Era una primera planta así que subieron por las escaleras y vieron que la puerta de la casa estaba abierta.

Apenas había nadie dentro, sólo cuatro personas, y no paraban de ir de un lado hacia otro. Estaban bastante estresados. Anna reconoció solamente a Rapunzel, estaba colocando unos aperitivos por las mesas del salón, que era bastante grande. A cambio, la cocina era bastante pequeña y estrecha, que estaba al lado. La rubia de pelo largo llamó al resto de personas que había en la casa para saludar a las hermanas.

Elsa no tuvo que abrir la boca, Rapunzel le presentó todo el mundo a Anna, la cual saludó algo vergonzosa a todos con dos besos. Después fue el turno de Elsa, que abrazó a Rapunzel, Mérida y Flynn; por último, le presentaron a un chico moreno que había también en la habitación. "Soy Olaf, encantado, Rapunzel me ha hablado mucho y muy bien de ti, tenía ganas de conocerte ya." Elsa se ruborizó y le saludó rápidamente, no sabía reaccionar a los cumplidos, y menos si eran tan raros.

Mérida fue la siguiente en hablar. "Menos mal que habéis llegado, estoy hasta las narices de que esta esté todo el rato ordenándonos cosas." Señaló a Rapunzel con la mano. "Está estresada a más no poder."

Anna se ofreció rápidamente para ayudar y librar así a su hermana y dejarla socializar. Desapareció con Rapunzel y Olaf a la cocina, mientras Flynn se perdió por dentro de la casa, guardando cosas que no quería que otros encontraran o rompieran.

Elsa se volvió a poner la máscara de esqueleto e hizo una pose con las dos escopetas, esperando a que Mérida reaccionara. Pero no dijo nada. Elsa se volvió a quitar la máscara avergonzada. "¿De verdad no reconoces quién soy?"

"Claro que sí pero eres tan cutre que no merece ni la pena decirlo. Mi disfraz de bruja aunque sea más típico está más currado y sexy." Le guiñó un ojo y le hizo un gesto con la mano para que se esperase, apareciendo al minuto con dos latas de cerveza en la mano. "Toma, tu premio de consolación por intentarlo." Abrieron las latas y brindaron las dos.

"Me estoy acostumbrando a que me traigas cerveza y creo que me está gustando, te voy a nombrar mi camarera oficial." Bebió de la lata y puso cara de asco cuando vio que era de una marca barata, pero bueno si era gratis y de una universitaria, no se podía quejar.

Mérida prefirió ignorar el comentario y decidieron quedarse en la puerta para ir abriendo a la gente que fuera llegando. Elsa iba viendo de reojo a su hermana ayudar a Olaf y cómo este era especialmente cariñoso con ella. ¿Pero qué se cree que hace tocándole así la espalda si ni siquiera la conoce? ¿No entiende el concepto de espacio personal? El chico miró en su dirección y le sonrió, acercándose a ellas. La rubia tuvo que cambiar la cara de asco que tenía, se relajó un poco hasta que llegó y le puso a ella la mano en el hombro.

"Elsa, Punz te reclama, yo que tú me daba prisa porque va a estallar ya mismo del estrés. Si te muerde, avísame que yo voy en tu rescate." Elsa se zafó del contacto del moreno y se fue a la cocina a buscar a Rapunzel.

"Qué pasa rubita, ¿tienes ganas de enciegarte?" La chica parecía mucho más relajada de lo que decían los demás. Abrió el frigorífico y le enseñó unas cervezas que había escondidas al fondo. "Estas son las cervezas buenas, están reservadas para invitados especiales, y tú eres una de las elegidas. Así que tira esa mierda que te ha dado Mérida y coge una de estas."

Elsa miró la lata que tenía en la mano y después a su amiga. "Hablabas de emborracharnos, ¿no?" Acto seguido alzó la cerveza y se la bebió del tirón. Cuando terminó, aplastó la lata con la mano y la dejó en la esquina de una encimera.

Por su parte, Rapunzel le aplaudió de broma como si hubiese hecho el mayor logro del mundo. "Puedes enciegarte todo lo que quieras que a cambio de todos los apuntes que me dejas hoy te cuido yo, ¿vale?" Había ido con su hermana y pensaba cuidarla así que no quería pasarse bebiendo, pero le dio las gracias a su amiga igualmente.

La llevó al dormitorio donde dormirían su hermana y ella, tenía dos camas pequeñas pegadas a la pared del fondo y separadas por dos mesitas de noche. La ventana estaba abierta, así que Rapunzel fue a cerrarla, cuando Elsa decidió preguntarle algo.

"Oye, y Olaf, ¿es siempre así de cariñoso cada vez que conoce a alguien? Le ha faltado tiempo para estar cariñoso conmigo y con Anna." Pensó en ser sutil pero estaban a solas y apenas conocía al muchacho, así que le daba un poco igual. Rapunzel se giró rápidamente y la miró sorprendida solamente para romper en una carcajada al segundo después.

"¿Cómo? ¿Piensas que os estaba tirando la caña?" Elsa le respondió asintiendo la cabeza y Punz se volvió a reír. "Hija mía, que es gay el muchacho, te he hablado de él muchas veces aunque no te dijera su nombre. Así que lo siento pero no, aún no has ligado". Elsa respiró aliviada, ya no tendría que preocuparse de que le hiciera algo a su hermana.

"Joder pues ni me había dado cuenta." Iban a salir de la habitación cuando a Elsa le pareció un buen momento para decírselo también, así que la agarró ligeramente del brazo. "Por cierto, yo también lo soy" Pensaba que no le iba a importar decírselo pero sintió que se ponía un poco nerviosa al articular las palabras.

Rapunzel, sin embargo, tardó en reaccionar. Cuando lo hizo, se llevó las manos a la cara. "Madre mía, estoy rodeada. La mitad de los que estamos aquí no son hetero, ¿me queréis convertir?" Lo hizo con una voz exagerada y de broma, así que Elsa puso una sonrisa cálida mientras le decía que la quería llevar al lado oscuro. Salieron de la habitación cuando escucharon el timbre de la puerta y fueron a saludar. ¿La mitad de las personas? Ah…

Buscó a Mérida con la mirada y la examinó. No era un estereotipo andante pero Elsa sí notó claramente que le gustaban las mujeres. Joder, estoy ciega por no haberme dado cuenta antes.

La gente empezó a llegar, así que decidieron pedir ya las pizzas para cenar. Elsa estuvo al lado de su hermana menor la mayor parte del tiempo, había llegado mucha gente desconocida y no quería que se agobiase. Sin embargo la pelirroja estaba irradiando felicidad, le encantaba estar conociendo a tantísima gente y que todos pareciesen muy majos. Le daba pena que su hermana se perdiera la fiesta por su culpa, así que después de cenar la echó y le dijo que hiciera amigos.

Anna se quedó hablando con Olaf en el sofá mientras bebían un par de cervezas y eran espectadores del juego de sus amigos. "Sólo quien gane puede beberse el chupito, quien pierda no porque si no perdemos a posta con tal de beber, ¿entendido?" Se escuchaba la voz de Rapunzel por encima de la música. El edificio en el que vivía Rapunzel era de estudiantes, así que no se preocupó por el volumen de la música, no era época de exámenes y otro día seguro que cualquier persona haría una fiesta.

Los chicos estaban sentados en círculo justo delante del sofá, habían apartado la mesa hacia un lado y tenían la botella detrás de ellos para no tirarla. Olaf tuvo la idea de ir a por dos vasos de chupito y de vez en cuando robar la botella y echarse ellos mismos varios tragos. Anna no soportaba el sabor y le quemaba la garganta, pero al tercer chupito de tequila bajando por su garganta empezó a no notar nada. Nada excepto mareo.

Ya entrada la noche y estando todos algo chispados, Flynn reunió a todo el grupo en la terraza y sacó una bolsita con algo verde, mostrándola triunfante. "Voilá, voy a compartirla con vosotros como buen tío que soy"

Olaf alzó los brazos como celebración y sacó de su bolsillo el tabaco y el papel de liar, fumaba desde hacía un par de años. "Tú sí que sabes cómo animar aún más la fiesta, Eugene." Fue a coger la hierba pero el otro la guardó y lo miró muy serio.

"Ahora te quedas sin ella, sabes que no me gusta que me llamen así." Después de varias súplicas, se sentaron todos en el suelo menos Flynn y Rapunzel, que fueron a por mantas para no congelarse de frío.

Elsa no dejaba de mirar a su hermana, no estaba segura de que quisiera que fumase. Cuando llegó la pareja, Olaf ya había liado un par, y le dio el primero al dueño para que lo encendiera él. "Haz tú los honores".

Después de una vuelta, le llegó el porro a Anna, que le dio un par de caladas sin problema y se lo pasó a su hermana. La rubia, sorprendida, no sabía si preguntarle si había fumado ya. Tampoco sabía ella misma fumar. "Yo no he fumado en mi vida, no os riáis si me ahogo." Advirtió a todos sabiendo que se le iba a dar fatal.

"Tranquila, si te pasa algo te hago yo el RCP." Le lanzó besitos por el aire mientras se reían todos de la rubia. Esta se llevó la boquilla a los labios y le dio una pequeña calada. Obviamente terminó tosiendo a más no poder y las risas aumentaron. Rapunzel los mandó a callar para que no molestasen demasiado a los vecinos con las risas, que desde el balcón se escuchaba todo.

Después de un par de rondas, Elsa le había pillado el truco a fumar y estaba bastante ciega, tanto que no se había dado cuenta de que su hermana se había echado sobre ella. Llevó su mano hasta la frente de la pelirroja y le apartó el pelo, dejando ver sus ojos azules perfectamente. La pequeña le sonrió y cuando Elsa le pasó la mano por la mejilla, se apoyó sobre ella cariñosamente. La rubia le devolvió la caricia y subió la mano a su pelo, quedándose ahí mientras jugaba con él. Estaban hablando todos y riéndose, pero Elsa no entendía nada, se le iba el hilo de la conversación. Sin embargo, le hacía todo mucha gracia.

"Menos mal que no nos ha dado el bajón que si no menuda fiesta de mierda íbamos a pasar" Recalcó Anna, aún apoyada en su hermana, a la cual todos le dieron la razón. Elsa miró uno por uno a sus amigos y llegó a Mérida, que la estaba mirando también. No supo cuánto tiempo estuvieron mirándose pero le pareció eterno. Cuando quiso darse cuenta de lo empanada que estaba, se echó a reír sola, contagiando también a los demás, y terminaron todos por los suelos.

Olaf le dió en el brazo a Elsa mientras se reía. "De qué coño te ríes, madre mía qué fumada va esta." Rapunzel le dio la razón y le aconsejó que dejara de beber un rato hasta que se le bajara. Después de estar un buen rato fuera dándoles el aire, entraron al piso y dejaron las mantas en la habitación de la dueña.

Elsa se seguía notando fumada pero el subidón del principio se le había calmado, estaba más centrada. Se miró la mano izquierda y vio que tenía otra entrelazada a la suya; siguió el brazo y terminó viendo una cara con pecas y dos trenzas a los lados. "Es la primera vez que veo un oso panda pelirrojo en persona. Eres tan pequeña como el animal de verdad."

Anna le dio un pequeño empujón como protesta pero se desequilibró y se fue para atrás por culpa de lo borracha que iba, a lo que Elsa no pudo reaccionar a tiempo; sin embargo, Anna terminó chocando ilesa en una pared que había justo detrás suya. Se volvió a poner el gorro del pijama con la cara del panda y se rió de sí misma para finalmente terminar preguntando sobre el animal. Elsa buscó una imagen del panda rojo y se la enseñó. La pequeña no pudo contener su emoción y le cogió el móvil a su hermana para verlo más de cerca. "Qué cosita más mona por favor, es súper adorable."

Elsa recuperó su teléfono y le pasó a Anna un brazo por el hombro, la atrajo a sí misma y le dio un beso en la cabeza. "Pues como tú." La pequeña se puso muy nerviosa y se le colorearon las pecas de rojo. Cuando se apartó miró a su hermana a la cara. Ojalá la Elsa de siempre fuera así de cariñosa. Este pensamiento le hizo volver a acercarse a su hermana y darle un abrazo muy rápido mientras sonreía y se iba corriendo.

El tiempo pasaba y la rubia lo notaba en su cuerpo, se notaba más sobria, así que decidió beberse un par de cervezas para volver a alcanzar el equilibrio con el que llevaba toda la noche. Pasó el rato con Rapunzel y unos cuantos amigos de su novio, que no dejaron de intentar ligar con Elsa ni un segundo. Le daba demasiada vergüenza responderles, así que simplemente los ignoraba. Rapunzel fue la que se dedicó a mandarles indirectas diciéndoles que no estaba interesada en ellos, hasta que finalmente lo captaron y las dejaron en paz.

Poco después se unieron Olaf y Mérida a la conversación, pero Rapunzel se fue a atender a Anna y un chico rubio con el que estaba, que la habían llamado. Elsa lo examinó pero no pudo concentrarse por culpa de la cerveza.

Mérida se alejó de ellos un momento para acercarse al móvil de la dueña del piso, que estaba conectado a unos altavoces, y puso una canción cuando se terminó la que estaba sonando.

"¿Esta es Hayley Kiyoko? Qué canción más…" Antes de que pudiera terminar Elsa la frase, Olaf lo hizo por ella.

"¿Gay?" Ambos compartieron una mirada comprensiva y se echaron a reír. Olaf le hizo un gesto a la rubia para que mirase a Mérida, que se acercaba a ella lentamente.

Iba cantando la canción y se le podían leer los labios perfectamente.

"Saw your face, heard your name, gotta get with you" Elsa se puso roja a más no poder y volvió a girar la cabeza para mirar a Olaf, que simplemente se encogió de hombros y se fue. Volvió a mirar a la pelirroja, que seguía cantando. "Girls like girls like boys do, nothing new." Comprendió que se la estaba cantando a ella y entró en pánico, no sabía qué hacer.

Antes de que pudiera decidirse, la del pelo rizado la cogió de la cintura y la acercó a sí misma, para empezar a bailar con ella al ritmo de la canción. "¿No sabes bailar o qué?"

Desde la otra punta de la habitación, Anna y Rapunzel estaban presenciando todo. La mayor no podía contener la risa, la escena le estaba divirtiendo demasiado. Por otra parte, Anna estaba paralizada. Mientras intentaba procesar la situación, Olaf llegó y se unió a la expectación para ir comentando todo. "Eh mirad, ya se ha decidido Elsa a bailar también. ¡Se están acercando!"

Anna bebió de su lata de cerveza y se quedó mirando fijamente a su hermana. No se sentía bien. Quizás era por culpa de estar bastante ciega, o por ver que su hermana estaba disfrutando el baile con otra mujer. ¿Por qué está bailando así con ella? ¿Y le está gustando? ¿Por qué no me ha contado nada?

La canción pasó a otra de la misma cantante, solamente que esta era un poco más lenta. Sus pasos de baile se volvieron más lentos y sensuales, había más contacto entre ellas y Anna apretaba más la mandíbula cada vez que lo presenciaba.

Esta vez fue Elsa la que se atrevió a cantar bajito, para que solamente Mérida pudiera escucharla. "Love until we burn up fire, do whatever gets you seen. Kiss me with adventure 'til I forget my name."

Esto hizo que la del pelo rizado se sonrojara y le sonriera muy pícara, siguiendo la canción. "Chills run down my back, I'mma flirt with that, get a little closer." Se mordió el labio al terminar la frase, esperando algún tipo de reacción.

Y la hubo. Elsa atrajo a Mérida aún más hacia ella, cerrando así el espacio que había entre ellas y finalmente se besaron. Fue muy lento al principio, poco a poco fue volviéndose más intenso pero tuvieron que parar cuando todas las personas de la habitación les estaban aplaudiendo y silbando. Elsa fijó la mirada en el suelo y no pudo aguantar la vergüenza, le lanzó una mirada de odio a Rapunzel, que lo captó rápidamente e hizo que todos se callasen y siguieran a lo suyo.

Cuando se juntaron todos, siguieron los amigos con la broma, sabiendo que entre ellos les iba a dar menos vergüenza. "No hacía falta que os follárais ahí en mitad, tengo camas, ¿sabéis?" Mérida le tapó la boca a Rapunzel mientras se reía, escandalizada por el comentario que acababa de soltar.

Elsa se despistó un momento de la conversación porque se acordó de su hermana y no la encontraba con la mirada. "Punz, ¿no estaba mi hermana contigo?"

Escanearon todos el salón en busca de la pequeña. "Sí, pero no sé cuándo ha desaparecido. O se ha puesto celosa porque le van a robar a su hermana, o está potando en el baño." Se encogió de hombros y recibió la segunda mirada de odio de Elsa de la noche. La rubia se fue a buscar a su hermana por toda la casa.

Fue a asegurarse de que no estaba mala en el baño y dio gracias a que estuviera vacío cuando llegó. Fue después a la habitación que había preparado su amiga para ellas. Cuando abrió la puerta vio a su hermana sentada en la cama con su móvil, mirándolo tranquila. "¿Anna? ¿Qué haces aquí?" Se acercó a ella pero se quedó de pie.

"¿Y tú? ¿No deberías de estar fuera enrollándote con Mérida?" Auch. Vale, ya sé lo que le ha molestado.

"Prefiero estar aquí contigo, perdona por dejarte sola, no tendría que haber hecho eso aquí." Se sentó a su lado, pero Anna se levantó enseguida.

"No, no lo entiendes, me da igual estar hablando con los demás, no tienes que estar todo el rato encima de mí." La pequeña cerró la puerta, no quería que nadie escuchase su conversación. Lo hizo con dificultad por culpa del mareo que tenía, así que se apoyó sobre ella cuando la cerró.

Elsa no entendía nada. "Entonces no entiendo qué pasa. ¿Tienes celos?" Fue a levantarse pero Anna le puso una mano enfrente para pararla.

"¿Celos? Qué estás diciendo, Elsa, cómo coño voy a tener celos." Se apartó de la puerta y se acercó a su hermana en varias zancadas. "No conozco a Mérida, no me gusta. ¿En serio no tienes ni puta idea de por qué estoy así?" La actitud de Anna variaba entre una borracha enfadada y una triste. Tenía los ojos rojos, Elsa no sabía si por los porros o porque había llorado.

"No hablo de mí, hablo de celos por ella. Porque tu hermana ha venido hace un mes y ya te la iban a quitar de nuevo." Anna se llevó las manos a la cara como muestra de frustración.

"Joder Elsa eres tan densa." No articulaba bien las palabras y hablaba muy lento por culpa del alcohol. "No, no tengo 10 años, si te lías con alguien sé que te están robando." Se calló un segundo para examinar sus palabras. "Osea, que no te están robando." Hizo una pausa para escoger bien sus palabras mientras miraba fijamente a su hermana, que estaba sentada. De esta manera no parecía tan alta, no le imponía tanto y podía hablarle mejor. "Te has liado con una tía, enfrente de mí, sin saber yo nada. No tenía ni idea de que te gustasen las mujeres."

Elsa apartó la mirada de su hermana, entendiendo todo. Llegó a una conclusión y la volvió a mirar. "¿Eres homófoba?"

Anna alzó la voz, su frustración cada vez era mayor. "¡NO! No entiendes nada, joder." Se fue a la cama de enfrente y se sentó. Respiró hondo y se calmó, tanto que se volvió muy vulnerable y al hablar parecía que iba a echar a llorar. Mirando al suelo, le respondió lentamente. "No tenía ni idea, Elsa. No me lo habías contado. ¿No confías en mí?" Con esta última pregunta se levantó y la miró, apretando los puños.

Pudo ver una disculpa en los ojos de su hermana mayor. Se sentó a su lado y se echó en su hombro. "Perdona por todo este número que te estoy montando." Se llevó la mano los ojos para cerrarlos y masajeárselos, los tenía muy secos y le molestaban. "Sé que no tienes que salir del armario, no puedo obligarte si no quieres o no estás preparada." Suspiró antes de seguir hablando. "Simplemente sentía que estábamos acercándonos más estas últimas semanas y no saber algo tan trivial sobre ti me ha molestado."

Elsa simplemente estaba escuchándola, no quería interrumpirla. "Me da igual que te gusten las mujeres, los hombres o las piedras pero no sé, verte ahí con una tía prácticamente follando y yo sin saber nada pues no sé Elsa." Se quedó callada unos segundos. "No sé. Lo siento." Se tumbó de espaldas en la cama. "No sé hablar más, se me han olvidado las palabras." Elsa no pudo contener la risa con este último comentario. Le dijo a Anna que se metiera bien en la cama y la tapó.

Sacó el móvil y le mandó un mensaje a Rapunzel, diciéndole que iba a dormirse ya con Anna. Rápidamente escuchó el volúmen de la música bajar considerablemente, aunque se seguía escuchando a la gente hablar. El piso por suerte era alargado, así que no llegaba tanto ruido a la habitación, que estaba en la punta contraria al salón. Además, estaba segura que gracias a lo borracha que iba, se podría dormir rápidamente.

Se quitó el disfraz cutre que llevaba y se quedó con la ropa normal que tenía debajo, se metió con su hermana en la cama y apagó la luz. Notó que la pelirroja estaba completamente dormida, así que intentó ignorar el ruido de fondo y hacer ella lo mismo.


¡Hola! Aquí está al fin el capítulo de la fiesta. Espero que os guste, me he divertido mucho escribiéndolo. Poco a poco van avanzando las cosas, esperemos que no haya mucho drama entre las hermanas. ¿O sí? Lo siento, me gusta demasiado jajajaja Sed libres de dejar un comentario si queréis. ¡Gracias por leerme!