Cuando abrió los ojos estaba todo en silencio y aún así su cabeza se estaba quejando. Intentó mirar alrededor de la habitación en la que estaba pero el mínimo movimiento de ojos le mandaba punzadas de dolor al cerebro. Quería incorporarse pero estaba siendo retenida por su hermana abrazada a ella, así que le apartó el brazo con cuidado de no despertarla y se incorporó. Cuando se puso de pie se dio cuenta de que seguía con los zapatos puestos y pidió perdón mentalmente a Rapunzel por ensuciarle las sábanas. Se giró con dificultad para mirar a su hermana, que seguía durmiendo. Sonrió cálidamente durante un momento al ver la expresión de tranquilidad que tenía mientras descansaba, pero cambió a otra más seria cuando recordó lo de anoche. Siento haberte arruinado la fiesta.
Salió de la habitación con mucho cuidado al cerrar la puerta y no vio a nadie despierto. Se tomó la libertad de hacerse un café y se sentó en el sofá, se tapó con una manta que había allí y se puso a mirar el móvil. Entró en varias redes sociales pero no podía centrarse, su cabeza estaba todo el rato dándole vueltas a lo mismo. Cerró Twitter y entró en la galería, si no recordaba mal anoche hizo varias fotos y vídeos.
Un vídeo suyo intentando barrer medio borracha al haber tirado algo al suelo, otro de Olaf bailándole a Flynn y este pidiendo ayuda a su novia, un par de fotos con unas chicas que acababa de conocer... y una foto con su hermana y Mérida. Sintió un fuerte dolor en el pecho y después de observar un rato la foto, dejó el teléfono en la mesa.
Se acurrucó en el sofá y le pegó un sorbo al café. Sabía raro, pero le valía. No sé qué me pasó anoche. Pensó sobre lo que le dijo Elsa de estar celosa. No es posible que estuviera celosa, ¿robármela? Menuda gilipollez. También le dio vueltas a lo que le dijo de que no había confiado en ella. Eso sí es verdad, si tuvo el valor de liarse con ella en mitad de toda la gente, ¿por qué no decírmelo antes? Cogió la cucharilla que tenía en el café y comenzó a darle vueltas mientras pensaba. Aunque tampoco soy la mejor en hablar, aún no le he dicho nada de lo mío. Pero son dos situaciones completamente diferentes, ella parecía tan... cómoda. Y feliz. Le dio otro sorbo al café y subió los pies al sofá.
De repente se le iluminó la cara gracias a un pensamiento. Joder ya sé lo que pasaba. Sí me dieron celos. Anna no se sintió muy orgullosa de ello, los celos eran un sentimiento tóxico, tenía que trabajar en ellos para no sentirlos. Pero celosa de ellas, en general, lo que sentí fue pura envidia. Las dos besándose sin ningún tapujo y nadie les dijo nada. Ojalá... ojalá hubiera sido yo alguna de ellas.
Sintió que se sacó un gran peso de encima al haber encontrado una explicación a su rabieta de anoche. Sería raro desear haber sido Mérida, liarme con mi propia hermana es demasiado morboso. Aunque seguro que todos los líos se hubieran puesto cachondísimos. Esbozó una sonrisa pícara y se sorprendió a sí misma por estar pensando algo así y no estar disgustada. Se consoló pensando que era porque no la veía como su hermana al haber crecido separadas. Además, me dijo que íbamos a empezar de 0 como desconocidas y la verdad es que nos tratamos más como amigas que hermanas.
Volvió a coger el móvil y entró en Twitter a ver si se reía un poco con algunos memes, pero no podía aguantar mucho por el brillo de la pantalla, le estaba haciendo demasiado daño. Lo bajó casi al mínimo y ya le molestaba menos. Perdió la noción del tiempo hasta que apareció Rapunzel y la saludó.
"¿Anna? Se me hace raro verte despierta, tu hermana dice siempre que duermes mucho." Vio el café ya preparado y se sirvió una taza, dándole las gracias por haber hecho de más.
"Me desperté y me dolía demasiado la cabeza para volver a dormir. Lo que me ha parecido a mí raro es el no ver a nadie durmiendo en el sofá, ¿no se quedó nadie más a dormir?"
"Qué va, sólo vosotras dos" La rubia se sentó a los pies de la pequeña y le robó algo de manta. "¿Lo pasaste bien anoche? ¿Por qué desapareciste?" También sacó su móvil para ver las diferentes fotos que habían subido sus amigos a las redes.
Anna intentó inventarse alguna excusa rápidamente y acudió al alcohol. "No sé, no me acuerdo bien, sólo sé que me entró sueño y me he despertado esta mañana en la cama" Se rió de sí misma para que quedara creíble, cosa que pareció funcionar. Anna, deberías de quitarte esta nueva costumbre de mentir. Pero es cierto que tampoco puedo explicarle aquí por qué me fui de verdad.
Estuvieron las dos hablando hasta que salió Flynn y se unió a la conversación. Fueron pasando los minutos y llegó la hora de comer, aunque ninguno tenía hambre. Anna se estaba empezando a sentir extraña allí, se había tomado una pastilla antes para el dolor de cabeza pero estaba con la pareja a la que apenas conocía y le apetecía que Elsa se levantara.
Por otra parte, a la rubia la despertó su teléfono móvil sonando. Soltó un gruñido antes de buscarlo sobre la mesita de noche. Respondió con otro gruñido.
"Buenos días, veo que seguías durmiendo, ¿no?" Reconoció la voz de inmediato: era Mérida.
Elsa tardó un rato en responder. Se dio media vuelta en la cama, confirmó que estaba sola e intentó levantarse. "Sí." Estaba desorientada y la llamada la desconcertó aún más. "¿Ocurre algo?" Se puso de pie y se estiró mientras la otra chica le estaba hablando, así que cuando terminó le pidió que se lo repitiera.
"No, no, simplemente me apetecía llamarte. Además, anoche no tuvimos oportunidad de hablar." Es verdad, me fui justo después de besarnos. Esta estaba jugando con una estatua pequeña que había de decoración en la mesita de noche.
No sabía qué responderle, no le apetecía hablar mucho en ese momento. "Ya, pero me acabo de despertar, no había pensado en nada." No obtuvo respuesta así que suspiró y siguió hablando. "Mira, si quieres cuando nos veamos lo hablamos, tengo que irme a mi casa que se hace tarde." Me siento mal por ella pero la verdad es que ni tenemos nada de lo que hablar, ni quiero drama ahora mismo.
Mérida parecía decepcionada al otro lado de la línea. "Vale, no te preocupes, lo hablamos otro día. Y bueno, para que lo sepas, me divertí mucho anoche. Hasta luego." Colgó la llamada después de escuchar el otro adiós.
La rubia se llevó el móvil al bolsillo trasero y lo guardó mientras abría la puerta de la habitación. Saludó a los demás, que estaban en los dos sofás que tenía Rapunzel. Se quedó mirando especialmente a su hermana y le sonrió para hacerle entender que no se preocupara por lo de anoche. "Al fin se despierta la reina, ¿qué tal has dormido?"
Elsa echó a Rapunzel del sofá para que se fuera con Flynn y ella ocupar el sitio que estaba al lado de su hermana. Se apoyó en la pelirroja para acomodarse, echaba ya de menos su cama. "¿Bien? No sé, me siento como si hubiera dormido cinco minutos." Notó cómo la pequeña le hizo unas caricias en el pelo para mostrarle cariño, aunque fue durante muy poco rato.
"¿Sabes que no me quitaste anoche los zapatos para dormir?" Anna alzó los pies para enseñárselos a su hermana, la cual se llevó la mano a la boca mientras se reía del despiste.
"Lo siento, ni me di cuenta. Yo sí me quedé en calcetines." Alzó también los pies imitando a la pelirroja y se los acercó a la cara de Rapunzel, intentando tocarle. A su amiga no le dio asco, es más, le pegó un bocado en el dedo del pie que hizo que no volviera a acercarse a ella más.
Poco rato después Elsa necesitaba privacidad, le apetecía estar sola y desconectar de lo de anoche. Estaban muy tranquilas las dos en casa de sus amigos pero echaba de menos su habitación. Anna coincidió en querer volver a su casa, era ya pasada la hora de comer y sus estómagos lo estaban notando.
El viaje de vuelta se les hizo eterno. Era domingo, había poca gente en la calle y estaba nublado. Nada más llegar, saludaron a sus padres y se separaron. Elsa huyó a su habitación y Anna se quedó en la cocina preparándose algo para picar, se encontraba mucho mejor que cuando se levantó.
Le preparó también un plato a su hermana y se lo subió tímidamente a su habitación. La puerta estaba cerrada, así que llamó con sus nudillos y esperó a que respondiera, igual estaba dormida y no quería molestarla. Escuchó la voz de su hermana invitándole a pasar, así que decidió hacerlo.
En vez de estar en la cama, estaba en su ordenador, leyendo. "Te he traído algo de almorzar, una tortilla y una manzana, aunque ya son las cinco de la tarde."
Elsa se giró para mirarla con una sonrisilla y una ceja arqueada. "¿Tortilla? ¿Es de coña o...?" A Anna le costó pillar la broma y cuando lo hizo le dio muchísimo corte. Le pidió disculpas a su hermana veinte veces, la otra lo único que hacía era reírse de ella.
"De verdad que ha sido coincidencia, no tiene nada que ver con que te gusten las tías." La pequeña iba a huir ya de la habitación para almorzar en la suya cuando su hermana evitó que lo hiciera.
Le hizo un gesto con la mano para que se acercara. "Ya lo sé tonta, me estaba riendo de ti. No te vayas, te recuerdo que te debo una película." Volvió a girarse en su silla para mirar al ordenador y escoger una película.
Anna, muy animada, aceptó la propuesta y bajó a por su comida, que no se la había subido porque no podía llevar los dos platos a la vez. Se acomodó en la cama de su hermana y se tapó con la manta, esperando a que la rubia escogiera una película y se uniera a ella. "Me apetece ver algo de ciencia ficción. ¿Blade Runner? La banda sonora es muy buena."
A pesar de no apetecerle mucho, aceptó verla, quería hacer todo lo que pudiera para recompensarle a su hermana lo de la noche anterior. Se acurrucaron juntas en la cama mientras la veían y comían, el portátil lo tenían encima de la mesa, que estaba enfrente. Cuando terminaron se tumbaron mejor y se pusieron el portátil en su regazo.
Cuando terminaron de ver la película, Elsa estaba muy satisfecha. "¿Te ha gustado?" Apartó el portátil para que no corriera peligro y se sentó mirando a su hermana, para poder hablar mejor.
"Es increíble. No sé por qué no la había visto antes." Anna no pudo parar de hablar sobre sus escenas favoritas y sobre que estaba segura de que el protagonista también era un replicante. "Podemos hacer esto todas las semanas, ver algún «clásico». Y te obligo a no encerrarte aquí tanto sola. Si quieres, claro. Así podemos pasar más tiempo juntas porque la verdad es que me apetece mucho, es decir si prefieres tener más tiempo para ti y no quieres que te moleste no pasa nada no vengo a tu habitación era solamente que pensaba que estaría bien ver alg... mejor me callo ya, ¿no?" Miró hacia un lado avergonzada por no haber podido parar antes su mala costumbre de irse por las ramas.
Elsa intentó esconder una pequeña risa y fingió pensarse la propuesta, pero estaba más que encantada con ella. "Claro que quiero." Cogió una trenza de la pequeña y empezó jugar con ella. "Por cierto." Sólo con esas dos palabras notó cómo Anna se tensaba y le prestaba toda la atención del mundo. Negó con la cabeza mientras suspiraba del reparo que le daba que su hermana siguiera así. "Relájate. Estoy en proceso de conocerte mejor, pero creo que cualquiera sabría que sigues dándole vueltas a lo de anoche."
La pequeña no pudo ocultarlo, así que soltó una risa nerviosa y terminó asintiendo con la cabeza. "Lo siento mucho. Te jodí la fiesta." Le hablaba cabizbaja.
"Vamos a ver, Anna, no jodiste nada." Le llevó la mano a la barbilla para que alzara la cara y pudiera mirarla a los ojos. "Así que deja de pensar eso. Lo único que pasa es que no entiendo qué te ocurrió, y necesito que me lo expliques para no volver a hacerte daño."
Anna abrió mucho los ojos al escuchar a su hermana decir esas palabras. No se lo esperaba. No esperaba importarle tanto y desde luego no esperaba que su hermana, siendo lo cerrada que era con respecto a sus propios sentimientos, quisiera saber los suyos.
"Joder, no te sorprendas tanto, que ya sé que soy un poco pasota pero me preocupo por ti." Se lo dijo bromeando, no quería hacer sentir mal a su hermana. Se recolocó la manta y se acercó más a la pequeña, de manera que sus rodillas estaban tocándose entre sí. "Sé que no lo demuestro pero te tengo mucho cariño. La mayoría es gracias a recuerdos de cuando éramos pequeñas, pero eso mismo hace que quiera seguir conociéndote."
Anna la escuchaba atentamente mientras intentaba pensar en una excusa para explicar su comportamiento tan infantil de la fiesta. "Aunque me guste mucho estar sola, no significa que no quiera estar contigo o que no me importes. Y aprovecha y grábate todo esto que te estoy diciendo en la mente porque dudo que vuelva a repetirlo en mucho tiempo."
Esto último arrancó una carcajada de ambas, suavizando así el ambiente y relajando a la pelirroja. Anna se decantó por la excusa fácil, aunque no sabría si iba a ser suficiente. "Sólo me molestó que no me contases que te gustaban las tías pero sí tuvieras las narices de liarte con Mérida allí en mitad." Puso una mueca de incomodidad.
Elsa asintió con la cabeza mientras la escuchaba hablar. "Te entiendo, y lo siento por eso. La verdad es que no soy consciente de mi orientación sexual, me la suda un poco. Desde siempre todo el mundo a mi alrededor lo ha sabido porque yo iba diciendo comentarios sin tapujos sobre mujeres, pero nunca realmente he hablado del tema. No caí en que al salir del hospital tenía que decirlo, y sobretodo a ti, te lo tenía que haber dicho antes." Se volvió a disculpar mientras jugaba con sus manos.
Anna le dijo que no importaba, que lo entendía también, no tenía culpa de haber hecho lo que le quisiera y cuando le apeteciera. "Pero Anna, lo que sí quiero que sepas es que una persona no tiene la obligación de salir del armario. Los demás no son responsables ni pueden sentirse ofendidos porque una persona no quiera contárselo. Es su vida, y si no está preparada o no quiere, no lo hará." Ese comentario le llegó bastante directo porque se sintió identificada. Estaba estresada por averiguar finalmente qué era ella, tenía muchísima gente en su círculo cercano con la que se sentía forzada a hablar; sin embargo no sabía qué decirles, ni ella misma tenía nada claro.
Elsa deslizó sus brazos por los hombros de su hermana y la atrajo hacia sí misma para abrazarla. La pequeña se puso muy nerviosa, lo único que pudo hacer es devolverle el abrazo e intentar que no le diera un ataque de pánico. Demasiada homosexualidad y contacto con lesbianas por hoy. Cuando se separó de su hermana estaba colorada, le pidió disculpas por décima vez y se fue a su habitación. Ni siquiera pensó en los platos sucios que se había dejado en la mesa de la rubia.
Subió la persiana y abrió la ventana para que el aire fresco le despejara un poco la cabeza y así poder relajarse. Qué coño te pasa, madre mía pero relájate, por qué estás así. Respiró muy profundo e intentó no pensar en nada más. No más drama por ahora.
Salió al jardín, tenían una pequeña habitación que podrían haber utilizado como trastero, pero terminó siendo una sala de música insonorizada. Ahí es donde Anna tenía el piano y un par más de útiles musicales. Se sentó y empezó a leer la partitura que tenía ya preparada, una práctica para clase, aunque ya se la sabía de memoria. Mientras tocaba se permitió a si misma disfrutar de la música sin presión alguna de tocar perfectamente la pieza. Sus pensamientos empezaron a divagar: sobre ella, sobre lo que sabía que sentía y sobre su hermana y Mérida (cuando pensó en la del pelo rizado empezó a tocar con más fuerza las teclas, de lo que se dio cuenta al cabo de un par de compases y volvió a hacerlo con suavidad).
No quería exigirse una respuesta, quería aprender a dejarse llevar según lo que sintiera en cada momento. Las palabras de Elsa habían significado mucho para ella y le había demostrado lo independiente y madura que se había vuelto. Estoy cansada de no saber gestionar mis sentimientos ni tener siquiera la capacidad de reconocerlos.
La mayor empezó a jugar al Overwatch con Mérida nada más irse su hermana de su habitación. Tenían el micrófono puesto para que pudieran hablar mientras jugasen y así funcionar mejor en equipo. El tiempo pasó hasta la hora de cenar, que su madre subió a su habitación para avisarle. Antes de salir, se acordó de bajar los platos sucios de la comida al lavavajillas. Ninguna de las dos hermanas tenía hambre pero se vieron obligadas a hacerles así compañía a sus padres.
"¿Y qué tal anoche la fiesta? ¿A qué hora os acostásteis?" Kai miró a las chicas curioso, pero no hubo ninguna respuesta rápida.
Ambas se miraron entre sí y terminaron encogiéndose de hombros. "Ni idea, caímos rendidas cuando se empezó a ir la gente y no miramos la hora." Nada, venga, otra mentira Anna dí que sí. Notaba la mirada de Elsa clavada en ella, expectante por ver lo que iba a decir su hermana.
Gerda le dio un trago a su vaso con vino y esta vez le tocó a ella preguntar. "¿Y la gente qué tal, Anna? ¿Te trataron bien aunque fueras la más pequeña? Espero que no te molestara ningún universitario, que todos buscan lo mismo." Esto último lo dijo mirando a su hija mayor, con esperanza de que la hubiera estado protegiendo.
"¡Mamá...! Por favor, sé decir que no." Fue interrumpida por Elsa diciendo 'pero algunos no saben aceptar el no'. "Ya, pero bueno, igualmente anoche fue todo bien. Rapunzel, la amiga de Elsa que nos encontramos el otro día en el centro comercial, me presentó a gente muy guay y todos eran geniales. Me presentó a un chico, Sven, que en la Universidad está en clase de Flyn, que es su novio, y a que no sabéis qué: ¡es el hermano mayor de Kristoff! Me estuvo contando que si lo llega a saber se lleva también a Kris a la fiesta, fue muy amable conmigo." Hizo una pausa para beber agua.
Su hermana la miraba sonriente apoyada sobre una de sus manos, feliz de ver lo bien que se lo pasó la pequeña la noche anterior. "...y entonces se me cayó al suelo y tuve que ir corriendo a por la escoba para barrerlo antes de que Rapunzel viera el desastre pero me pilló y no podía barrerlo pero al final nos estuvimos riendo y no se enfadó conmigo." No entiendo cómo coño puede Anna decir frases tan largas y no quedarse sin aire, es increíble.
Su padre las miró con los ojos entrecerrados. "¿No podías barrerlo?" Dirigió la mirada sospechosa a Elsa, esperando una respuesta. Esta levantó las manos fingiendo inocencia, así que no le quedó otra que dirigirse a la pelirroja. "¿Bajo qué condiciones estabas para no poder barrerlo, Anna?"
Esta empezó a reírse nerviosamente y optó por levantarse rápidamente de la mesa y huir a su habitación, dejando a su hermana mayor abandonada y frente al peligro. "Elsa, ¿dejaste que tu hermana bebiera? ¿Tú también lo hiciste? Te recuerdo que hace unos meses estabas aún en el hospital, no deberías arriesgarte de esa manera." Esta vez era su madre la que hablaba, más calmada.
"Anna está a medio año de ser mayor de edad y es una chica muy responsable, haga lo que haga estoy segura de que lo hará con cabeza. Y sobre mi estado, me dejaron salir porque estaban seguros de que estoy perfectamente. Tampoco bebí muchísimo, ni pienso hacerlo muy a menudo, así que no hace falta que os preocupéis. De igual manera, ahora no tiene sentido empeorar después del transplante."
Se levantó para retirarse también de la mesa, pero antes de irse su madre le respondió. "Igualmente, estás en unos meses delicados porque puedes sufrir un rechazo, ya mismo vamos a tener que ir a que te hagan un análisis de sangre para ver cómo está tu sistema inmunitario. Ten cuidado y no te pongas en peligro, no queremos que te vuelva a pasar nada malo." Elsa les miró por encima del hombro y se fue, algo molesta. Sabía que sus padres la querían, poco a poco estaban uniéndose, aunque faltaba mucho tiempo para que les volviera a considerar familia; seguía teniendo el rencor de todos esos años abandonada. Sin embargo, sabía que lo estaban intentando. Le molestaba importarle a sus padres.
Un par de horas más tarde Elsa había vuelto a su portátil. Estaba en mitad de una partida cuando Anna llamó a la puerta. La abrió a los pocos segundos y asomó la cabeza. "Oye Elsa, me voy a dormir ya, buenas noches." Esperó pacientemente la contestación, pero lo único que hacía Elsa era hablar nerviosa con Mérida, no les estaba yendo muy bien la partida. "¿Elsa?" Esta vez sí que reaccionó, pero ni siquiera se giró para mirar a su hermana. Solamente le dijo un 'perdona, buenas noches, sí'. Anna se apoyó en el marco de la puerta esperando a que la rubia espabilara y se diera cuenta de lo que estaba pasando. Pero no fue el caso. Terminó suspirando y yéndose, cerrando la puerta un poco más fuerte de lo normal.
Es que es tonta, de verdad. Apartó las sábanas de su cama para poder meterse en ella. Dos segundos le hubiera costado girarse y darme las buenas noches. Se tumbó y apagó la luz, acomodándose de lado, mirando hacia la pared. Volvió a suspirar y se volvió a sentir infantil por segunda vez en el día. Por qué me enfado por esta gilipollez. Cerró los ojos y empezó a divagar con la mente mientras respiraba cada vez más lento y profundo.
Pasó un buen rato y estaba medio dormida, pero escuchó un ruido. ¿La puerta...? Se giró y se quedó boca arriba, intentando escuchar mejor cualquier sonido. No podía abrir los ojos del cansancio. ...huele a Elsa. Antes de que pudiera reaccionar, sintió una presencia encima de ella, un aliento sobre su cara y finalmente unos labios en su frente. Abrió los ojos lentamente aunque no podía ver nada; estaba todo oscuro y sus ojos no se habían adaptado aún.
Sin embargo, la mayor sí que veía. Aún seguía agachada, tenía la mano apoyada en la cama y estaba prácticamente encima de su hermana, mirándola. Se había sentido muy mal por su actitud de antes y había decidido ir a verla. Le parecieron adorable los gestos faciales de la pecosa al tratar de espabilarse un poco e intentar ver algo. Le sopló ligeramente para molestarla, haciendo que volviera a cerrar los ojos. "Siento mucho lo de antes." Pronunció las palabras con un hilo de voz, apenas se le escuchaba. "Buenas noches, Anna, que descanses." Y con esto, se fue hacia la puerta. Al abrirla y dejar entrar luz, Anna pudo apreciar finalmente la figura de su hermana. Cuando se cerró, volvió a ver nada más que oscuridad. Aún así, se sentía muchísimo mejor que cuando se había metido antes en la cama.
La de pelo platino estaba de pie en su habitación. Había dejado de jugar justo antes de ir a la habitación de Anna y no le apetecía volver a hacerlo, perdieron la partida y se frustró. No sabía qué hacer, pero no tenía ni pizca de sueño. Decidió tumbarse en la cama y simplemente utilizar el móvil. Pasaron un par de horas en las que se dedicó a leer, navegar en varios foros y ver algunos vídeos en Youtube. Finalmente terminó en Twitter, pero fue una mala idea.
Antes de que pudiera evitarlo, se sintió más caliente de lo normal así que se quitó la manta para enfriarse un poco. Puto porno de Twitter. Se incorporó y se sentó en la cama, pensativa. Miró las redes sociales de cierta persona que rondaba su mente para ver si seguía despierta. Al tener el visto bueno, abrió su contacto en el teléfono y marcó su número.
Le contestó rápidamente. "¿Elsa? ¿Qué haces llamándome a estas horas, estás bien?" Estaba hablando muy rápido y preocupada.
Elsa carraspeó para aclararse la garganta, hacía varias horas que no hablaba con nadie y tenía la voz rasgada. "Sí sí, tranquila Mérida, todo bien."
"Ah, menos mal entonces. Qué pasa, ¿y esta llamada?" Esperó ansiosa la respuesta, le había hecho muy feliz ver el nombre de la rubia en su teléfono llamándola, aunque fueran las tantas de la mañana.
Elsa quería medir bien sus palabras. "Simplemente me he acordado de ti, de lo que pasó ayer. Bueno, 'esta mañana', supongo." No quería parecer nada demasiado sentimental, ni tampoco muy despegada. Me apetece divertirme, por ahora, no quiero que piense nada serio. "Me preguntaba si querrías echar mañana una cerveza al salir de clases. También estás de tardes, ¿no?"
Se notaba al otro lado de la línea la emoción de la del pelo rizado. "Sí, termino un poco antes que tú pero no hay problema, te espero encantada. Conozco un bar que hay por allí con cerveza a buen precio, podemos ir."
"Perfecto, aunque no me quedaré muy tarde, quiero volver pronto a casa." Se quedó en silencio durante unos segundos, sonriendo pícaramente. "Me gustaría seguir por donde lo dejamos en la fiesta, que nos cortaron el rollo y me quedé con ganas de más." Se mordió el labio inferior al terminar la frase, sabiendo el efecto que iba a generar lo que acababa de decir en la otra.
Mérida tardó un poco en responder, señal evidente de que no esperaba que Elsa pudiera decirle algo así. Habló apresurada, al darse cuenta de que tenía que darle una respuesta. "...yo también, tranquila." Estoy segura de que tiene que estar colorada, pondría la mano en el fuego. "Uhm, ¿nos vemos mañana entonces?" No sabía ni qué decirle.
Elsa tenía una sonrisa triunfante, estaba disfrutando del momento. "Claro, venga buenas noches Mérida."
Permitió que respondiera la otra antes de colgar. "Buenas noches, Elsa."
Dejó el móvil en la mesita de noche, al lado de su cama, y volvió a meterse en la cama. Se sentía muy bien al ver el poder que tenía sobre la otra, aunque por otra parte le asustaba; no quería que Mérida se encariñase demasiado de ella.
Para compensar el capítulo anterior, dejo este rápido, a ver si os deja con mejor sabor de boca. Muchísimas gracias a los que estáis siempre comentando cada capítulo, y a todos los que estáis dedicando tiempo a leer lo que escribo, ¡sois unos cielos!
Aviso con antelación, a partir del capítulo siguiente va a empezar ya a aparecer el smut. Yo no digo nada y lo digo todo.
