El pelirrojo se miro al espejo tímidamente, y se sonrojo ante la humillación, mientras intentaba limpiarse las manos, aun que por más que tallara la suciedad no se alejaba de ellas
Te veré mañana — susurro una voz encantadora detrás de su persona, la cual logro sacarle un leve chillido de miedo, algo parecido al que hace un pequeño roedor que es perseguido implacablemente por un gato domestico
Se volvió a mirar una vez que ese fantasma hubiera salido de su vista, donde había quedado su seguridad, donde había quedado su valor, o lo más importante, donde había quedado su dignidad, dignidad era lo único que desde hace meses no sentía de sí mismo, una ligera lagrima escurrió por su mejilla antes de caer al suelo y llorar silenciosamente, en realidad ni el mismo estaba seguro porque no había escapado de ahí
Flash back
El cuarto le parecía en buenas condiciones, y la renta que pedían por él además de la ubicación era algo bastante cómodo que sería un desperdicio que no tomara la oferta
¿Entonces qué le parece? —
Me lo quedo — dijo el chico completamente feliz de haber arreglado su pequeño problema antes de terminar la semana que le había dado su anterior compañero de departamento para que se mudara del piso que compartían
En ese caso estos serian sus pagos y este su depósito —
La cantidad no era mucha y las prestaciones, como comida servicios incluidos y lavado de ropa eran favorables para el
Entonces mañana mismo puedo traerle mi deposito y el primer mes de renta —
En ese caso, espero que puedas quedarte a cenar —
El chico sonrió ante la proposición de la dueña de la casa, mientras que la misma lo miraba con una sonrisa maternal, mientras lo guiaba al comedor para que pudiera esperar un rato mientras terminaba de preparar la cena de ese día
Fin del Flash back
Se levanto levemente y camino hacia su cama, la cual gritaba sin miramientos, todo lo que en ella había acontecido momentos antes, sabanas y colcha regadas sobre el piso, el colchón movido de lugar incluso su ropa interior seguía colgada de la lámpara en lo que había sido un arranque de necesidad animal
Se dejo caer sobre la misma esperando que sus demonios lo pudieran dejar un segundo en paz, cerro sus ojos soñolientamente, mientras ese recuerdo infernal volvía a repetirse una y otra vez en su mente como si una película sin fin se tratara
Flash back
Déjame presentarme — exclamo un hombre apuesto de unos veinte ocho años con una mirada soñadora color azul cielo, una leve sonrisa juguetona y el cuerpo de alguien que sin ser muy deportista sabe mantenerse en buenas condiciones — Mi llamo Stanley Marsh, creo que ya conoces a mi esposa Wendy Testaburgo, por lo que tengo entendido serás el nuevo huésped ¿verdad? —
El chico simplemente se quedo callado admirando ese divino cuerpo, mientras levemente trajo un poco de saliva, dios era un adonis, se sonrojo a un mas al notar que había pasado unos segundo en silencio
Ah el mío es Kyle Broflovski estudio mi quinto bimestre en medicina, y espero no causarle ninguna molestia —
Creo que no causaras ninguna molestia ninguna — exclamo el caballero de ojos azules con un tono de voz que simplemente lo hizo desear que en ese minuto se quedara viudo, para el poder consolarlo en su pena
Fin del flash back
Algunos días después Tomo su maleta decidido, había sufrido suficiente, miro hacia el frente y se topo con una mirada que no esperaba ver en esa persona en realidad
¿Piensas salir Kyle? — pregunto amablemente la señora de la casa, lo que hizo detenerse en el momento al pelirrojo, que simplemente no supo que contestar — es extraño en ti, generalmente no sales mucho, creí que estabas estudiando duro para obtener tu doctorado —
¿Por qué le costaba tanto hablar? ¿Por qué? Sintió de nueva cuenta esa mirada sobre de su persona, y prácticamente sintió un maremoto de emociones sobre sí mismo, lo que le obligo ah dar un paso hacia atrás y caminar lentamente hacia las escaleras y volver a su habitación lo antes posible
Es lo que me imaginaba — creyó haber escuchado antes de subir las escaleras veloz mente
Su mente se nublo completamente al volver ah sentir esos fuertes brazos acariciando levemente su cadera, logrando arrancarle uno que otro gemido de excitación a un contra su propia voluntad, mordió de nueva cuenta su camisa, no tenía que darle ese privilegio, no debía que darle esa satisfacción, no — AH — soltó al sentir esa lengua fría sobre su piel tibia, lo que hizo que simplemente se bloqueara por completo
Su cuerpo se amoldaba perfectamente al de esa persona, era tan necesario sentirse cerca de él, aun que en el fondo sabia que simplemente todo era una ilusión, una maldita ilusión del momento, una maldita situación que lo había hecho prisionero desde el primer momento en que dejo que esas manos lo tocaran, desde que cayó rendido ante esa mirada casi tan hipnótica como el mismísimo cielo azul
Sintió su interior arder, era el momento el momento en donde todo simplemente terminaba, y ya no pudo mas, lo abrazo y lo beso, lo beso como siempre terminaba haciendo, afirmando su aceptación ante ese hecho inexorable, ante la idea de no ser nada más que un desahogo para él, eran dulce, un dulce veneno que lentamente le estaba drenando toda la cordura y humanidad de su cuerpo y por extraño que parezca a él no le importaba en lo mas mínimo
Días después no pudo sostener esa mirada, no pudo evitar haberlo dicho, no pudo evitar escuchar la respuesta que simplemente lo había llevado de nueva cuenta a intentarlo, y volver a fracasar ante esa mirada que bondadosamente lo miraba desde la parte de debajo de las escaleras
Se sentó humillado de nueva cuenta en su cama, mirando hacia la ventana, recordando simplemente como todo había salido mal
Flash Back
Y simplemente lo beso, lo beso como nunca había besado a nadie, al diablo con todos sus temores y miedos, en esos momentos no importaban, al sentir esos labios corresponderle ante la necesidad creciente de la situación
Kyle — susurro su compañero con una voz varonil que simplemente fue como una corriente eléctrica por todo su cuerpo, ocasionando el sonrojo casi automático de su piel, mientras que la misma se ponía híper sensible, ante cada caricia de esa persona
Stan — susurro el chico al momento de quedar abajo del mismo, y lo volvía a besar con tanta insistencia, sin importarle en absoluto que estuvieran en medio del comer y el fuera un hombre casado, eso en realidad no le importaba en lo absoluto en ese momento
Fin del flash back
Esa taza de café era tan negra como su conciencia o pudiera que su alma fuera a un más negra que esa taza de café humeante
Ten cuidado está caliente querido — repuso esa dulce mujer, la mujer a la que tanto sufrimiento le había causado, y a un así ella se veía tan tranquila ante su presencia en esa casa, esa casa que a él le carcomía el alma segundo a segundo como si no hubiera un castigo peor que sentir la calidez de esa mirada — ¿te encuentras bien? —
Y simplemente no supo que contestar, ante eso, simplemente se excuso torpemente y salió de ahí, hacia su refugio, o lo que podría llamarle así a un que el ya no podía escapar de ese remordimiento
Sintió rabia, sintió enojo, sintió tantas cosas, al escuchar esos sonidos tan familiares, tan naturales, pero a la vez tan asquerosos para el
STAN — grito una voz femenina ante las repetidas embestidas de su marido
Wendy — gruño su esposo antes de llenarla completamente con su interior con su semilla
Una hora después el pelirrojo simplemente intento salir de ahí, tomo su maleta, y bajo las escaleras, no había nadie, nadie que lo detuviera, nadie que pudiera detenerlo en esos momentos
Parecía que lo iba a lograrlo, parecía que por fin seria libre
Kyle ¿a dónde vas ah estas horas? — pregunto esa voz, esa voz que simplemente lo hacía congelarse en su lugar sin saber qué hacer ante la culpa
Saldré — logro decir dando un paso hacia la puerta mientras sujetaba firmemente su maleta
El no te ah dado permiso ¿verdad? —
El no es mi dueño — puntualizo sorprendiéndose ante esa afirmación que no tenía idea de dónde diablos había salido
Los chupetones en tu cuello afirman lo contrario —
Simples marcas que se borraran con el tiempo —
Tiempo que tu ya no tienes corazón— susurro la mujer mientras se encaminaba hacia el comer y se serbia una taza de té
¿Por qué dices eso? — pregunto con cierta incertidumbre
Porque al igual que tu, yo estoy prisionera en esta casa — susurro tomando un sorbo de su taza
Como es posible, te eh visto salir un sinfín de veces —
Y eso es lo que te hace prisionero, el estar en cerrado entre cuatro paredes —
Pues si no, esa es la definición —
Tu también has salido, nadie te impide salir, y nadie te obliga a regresar, y aun así, siempre lo haces, el nunca te prohibió seguir estudiando en la universidad, como nunca me ah prohibido seguir con mi trabajo como médica residente en el hospital de la localidad — estaba algo frio el té, pero era un amigo que sabía que nunca la abandonaría en sus momentos de necesidad
El es un monstruo — susurro el chico sintiendo de nueva cuenta esas manos sobre de su persona
El o nosotros somos los monstruos — sorbió de nuevo
Eh —
Crees que no me eh dado cuenta, por favor no soy ciega niño, la forma en la que se miran, la forma en la que te habla, tu reacción corporal ante sus mirada es más obvia que nada en este mundo, tu simplemente ya no puedes vivir sin él —
No es verdad —
Entonces abre esa puerta y lárgate — respondió la mujer tomando de nueva cuenta su té
El chico simplemente dejo caer la maleta al suelo y no supo qué hacer, porque no podía salir porque había caído ante esa mirada, que tenía ese hombre casado que simplemente no podía alegarse de su persona como su sentido común le gritaba que lo hiciera
Tenía razón no — susurro la chica mientras volvía a subir por las escaleras — no es tan malo una vez que aceptas que tu simplemente ya eres su prisionero —
¿Por qué no has escapado tú? — pregunto el pelirrojo intentando obtener una respuesta que lo ayudara en esos momentos
Y dejar todo por lo que eh luchado atrás, mi casa, mi coche, mi estabilidad emocional, y una relación que simplemente no creo poder encontrar en ningún otro hombre jamás —
Eso no es más que una estupidez—
Estupidez, lo dice el chico que se acuesta con mi marido ah escondidas, crees que no me eh dado cuenta, crees que no se qué te vienes revolcando con él como una sucia perra judía en celo, cada vez que yo no estoy, crees que no me dado cuenta cuando interrumpo a la mitad de algún encuentro entre ustedes dos ¿lo crees?— puntualizo la mujer mirándolo fríamente
¿Por qué no dijisteis nada nunca nada de todo eso? —
De que serviría, acaso crees que él podría elegir entre tú o yo, por favor chico abre los ojos, si pudiera nos haría el amor al mismo tiempo, simplemente es cuestión de que el nos presione los sentimientos adecuados y cuando menos te lo esperes se la estaremos mamando mutuamente en un abrir y cerrar los ojos —
Yo nunca me rebajaría de esa manera —
Ahí está la puerta, toma tus cosas y lárgate, el no te seguirá, para el tu simplemente fuera de esta casa no eres nada, fácilmente encontrara algo mejor que tu, crees que yo estoy tan segura en mi posición, simplemente no me ha cambiado completamente por ti, por el simple hecho que estoy embarazada —
Unas leves lágrimas escurrieron por su mejilla ante esa afirmación
No tienes que llorar, en realidad es una bendición para mi, a este niño no le faltara nada, tendrá una linda mama, un papa que lo amara mucho y un lindo tío llamado Kyle que lo cuidara en ocasiones no es así —
Intento gritarle que no, intento decirle que él se largaba de esa maldita casa infernal, intento decir tantas cosas, pero simplemente tomo su maleta y se encamino hacia su cuarto en el piso de arriba, a dos habitaciones de la recamara principal, pasando el baño a un lado de la biblioteca
El te visitara esta noche — susurro la esposa de su amante, mientras se acomodaba levemente la bata
Se miro en su baño mientras intentaba volverse a lavar la suciedad de su cuerpo, mientras intentaba quitarse la mancha del pecado, mientras, mientras su mente simplemente dejo de pensar al sentir esa mirada sobre su persona
Su cuerpo simplemente se quedo quieto ante ese reflejo, el cual caminaba hacia él, y sin encontrar ningún obstáculo abrazaba su bien formado cuerpo, contra un calor que le era tan necesitado
Te extrañe — susurro esa voz que simplemente lo volvió a encadenar, era obvio que él nunca podría escapar de su lado, era justo como había dicho Wendy, el simplemente era un prisionero, un prisionero de su corazón, pero al sentir esos labios sobre su cuello, esas manos sobre su cadera y ese miembro duro pegarse a sus glúteos marcando un ligero envaine, lo hacían perder la poca dignidad que le quedaba en el camino
Y yo a ti Stan y yo a ti Stan — fue lo único que logro responder ante su carcelero, su guardián, su prisión por libre elección, y supo en ese mismo momento, en el momento en que junto sus labios y miro levemente a Wendy asomarse indiferentemente a su puerta, mientras el esposo de ella y su amante en esos momentos, lo cargaba hacia la cama que compartiría en breves momento, y fue cuando lo supo, que él nunca más intentaría huir de ahí, porque simplemente el ya no podría alegarse de él
Porque Stanley Randy Marsh era simplemente una droga que una vez que has probado, nunca en toda tu vida podrás dejar de tomar una dosis
