Notas de Kry: este es más un capítulo de transición diseñado para dar un poco de contexto pero aún así continúa con la historia.

También, fue escrito antes de que salieran las versiones en Inglés, por eso uso Chat Noir. Al ser Australiana, no he visto las versiones en Inglés aún, así que los personajes se parecen a lo que yo he visto en las versiones Coreana y Francesa.


Capítulo 2

Ser Adrien era como vivir en el fondo del océano. Sin luz, solo el abrumador peso de la oscuridad. Las responsabilidades lo presionaban, el deber le golpeaba el ego, y el deseo de aprobación le robaba el aliento. No podía respirar, no podía moverse, no podía ser él mismo. Transformado en un modelo de revista perfecto.

En público, cada movimiento era criticado. Párate derecho, sonríe pero no demasiado, se educado y digno. Haz tu parte. Se un ciudadano modelo. Pon en alto el nombre de la familia. No defraudes a tu padre.

En privado, todos sus movimientos eran ignorados. Confinado y exiliado a su habitación, supervisado y olvidado solo para pulir su brillo cuando llegaba la compañía. Exhibido como un muñeco.

Era un títere. Lo sabía. No había mucho que pudiera hacer al respecto. No había otra familia, ni más dinero aparte de una mesada y tenía que esperar hasta cumplir dieciocho años antes de que su herencia fuera liberada.

Además, no quería escapar. No era malo. El amaba a su padre y en algún lugar dentro de ese duro exterior, su padre lo amaba también. Solo era… sobreprotector. Viendo siempre por los interés de Adrien. Sobreprotector y distante, no dos rasgos que funcionaran bien juntos.

Una brillo en la oscuridad le llevó a Plagg. Travieso, huraño, libre y con una insaciable sed de queso. Con Plagg llegó el anillo. Una oportunidad. Una elección. Un destino.

Ahora, podía escapar. Correr por los tejados de Paris y sentirse bien consigo mismo. Proteger al inocente. Ser libre de los ojos críticos de su padre. Interactuar con la gente en lugar de ser parte de la decoración.

Plagg lo había guiado a Ladybug y Adrien quedó prendado. Belleza, gracia y un increíble intelecto, su corazón gritaba anhelante. Llevó tiempo construir la confianza entre ellos para actuar como un arma en la pelea contra el akuma, pero habían caído juntos en un ritmo natural.

Ladybug era asombrosa.

Había sido difícil al principio. Adrien no sabía comportarse como un héroe y desconocía como interactuar con alguien que no pasaba el tiempo diciéndole que hacer, sino pidiendo su ayuda. Abriendo la boca, todo lo que podría salir de sus labios eran piropos y bromas gatunas.

Adrien supuso que era obra de Plagg. Había descubierto que si suplía a Plagg con suficiente queso, se abriría respecto a su pasado. Sobre cómo había apoyado a los Chat Noirs que trabajaron al lado de Ladybug por un milenio. Cómo la transformación acumulaba el conocimiento de sus predecesores y llevaban al joven héroe a seguir las acciones que su mente quería. Sus propias habilidades permitieron la transformación, añadiendo esgrima a su mar de conocimiento. Ya qué eso era lo que él sabía mejor, pues pasaba mucho tiempo practicando. Pero el parkour se lo dejaba a Plagg.

En ocasiones, el gas que le provocaba a Plagg el exceso de queso valía la pena a cambio de las historias que podía contar.

Como Chat Noir, podía hacer cosas que no podía hacer como Adrien. Saltar. Brincar. Pelear. Caer. Coquetear.

Oh, como podía coquetear, ella lo rechazaría con gracia, vencerían al akuma y desaparecerían de vuelta a sus vidas hasta la siguiente ocasión. Sin importar que hiciera, Adrien no podía conseguir que Ladybug se quedara. Ella era un enigma, un tentador secreto, uno que tanto anhelaba como temía desenmarañar.

El no sabía lo que haría si alguna vez correspondía su afecto. Ella le coqueteaba a su manera sutil y el rebosaba de felicidad pero, podía asegurar que ella siempre se mantenía cuidadosamente bajo control. Alguna veces lo prefería así, para que las cosas no cambiaran entre ellos.

Ella lo necesitaba. Él la necesitaba. Juntos eran dos mitades de un todo, pero había una línea separándolos que él no podía romper. Cuando su mano se estiraba sobre él vacío, acercándose hacia ella, la de ella permanecía a un costado.

Ladybug le entregó a Marinette, pidiéndole que la protegiera de un akuma. Después que la impresión inicial desapareciera, notó cuan ingeniosa y valiente era Marinette y vio a su compañera de clase con nuevos ojos.

Mientras Ladybug escondía sus emociones, Marinette era un libro abierto. Cuando ella sonreía todo su cuerpo la seguía. Cuando ella reía, su risa se desprendía del cielo. Cuando estaba triste, era como si los cielos mismos se vertieran para ahogarlos. Y cuando era torpe, era ridícula.

El descubrir lo mucho que él necesitaba caricias fue un accidente.

Había sido hacía meses y la necesidad había crecido lentamente. Sintió comezón en su piel y la sensación creció diariamente. Sin importar cuanto se rascara, nada aliviaba la comezón. Trató todo lo que se le pudo ocurrir. Tallar su espalda contra la pared, baños de agua fría y caliente, baños con lociones. Considero pedir a su padre que lo llevara a ver un médico. Era alérgico a las plumas, tal vez esto era una nueva alergia. Pero su padre se encontraba ausente y Nathalie no pudo contactarlo.

Convertirse en Chat Noir y tratar de escapar de la comezón había sido una de sus más locas ideas.

Algo lo había atraído, llamado o arrastrado a través de las azoteas de Paris, no le importó. La desesperación fue su guía mientras buscaba a su heroína. Tenía que estar en algún lugar. Ella sabría que hacer. Ella podría ayudar.

La comezón se convirtió en un frenesí, arrastrándose por su piel y deleitándose en su carne. Consideró que quizás Plagg había hechado polvo pica-pica dentro de su traje como una broma pero todo lo que pudo obtener del kwami fue una tontería sobre la "naturaleza de un gato".

Dios, ¿por qué no se detenía? Entre sus omóplatos, subiendo por su columna, a través de su cabello, detrás de sus orejas. ¿Qué era? ¿pulgas? ¿piojos? ¿Algún otro castigo?

De algún modo, había caído del techo a la terraza y tratado de rascar la irritación contra las barandillas. Marinette lo encontró agitándose como un gato escaldado, frotándose la espalda a lo largo del barandal para alcanzar una comezón que no podía eliminar.

Su suave voz lo había llamado, confuso e inseguro. Apenas había registrado su presencia antes de enroscarse en un ovillo suplicando.

Había encontrado alivio bajo sus manos. Fríos dedos buscaron la carne ardiendo y se llevaron la irritación. El alivio despertó un nuevo lado de él. Espontáneo y sin ataduras. Se había frotado contra su mano, inclinándose en su toque. Cara, pecho y quijada y se encontraba sobre su regazo.

El ronroneo los sorprendió a ambos. El retumbar profundo dentro de su pecho lo trajo de vuelta de la confusión causada por la comezón y la miró en shock.

Marinette había cubierto su boca con una mano y reído, llamándolo gato tonto, volviendo a acariciarlo.

Era la única que sabía. La única que podía ayudarlo cuando la necesidad se volvía excesiva.

Aunque el beso hubiera sido un accidente, no se arrepentía. Ella lo había besado y ahora, un día después, aún podía saborearla en sus labios.

Adrien suspiró y su vista se perdió en su libro. Se sentó en un asiento del patio, manteniéndose fuera de la llovizna mientras esperaba que llegara su chofer. La miró, sentada en una banca cercana concentrada en su Tablet. Quería hablarle como él mismo, pero cada vez que trataba, algo salía mal.

Esta mañana habían chocado en las escaleras de la escuela. Ella iba tarde, él no estaba mirando por donde iba y terminaron en una situación comprometedora** . Enrojeciendo, ella había balbuceado una disculpa y luego desapareció dentro de la escuela antes de que él pudiera responder. Estupefacto, no había podido hacer nada más que mirar.

Ella no podía mirarlo durante la clase, incluso después de haberle preguntado si estaba bien tras el golpe. Luego Chloé se abalanzó sobre él cuando había estado a punto de sugerirle a Marinette que comieran su almuerzo en grupo. Durante gimnasia, cuando se paró a su lado e hiso un comentario ocioso sobre el esgrima, ella había huido de la sala.

Su conmovedor discurso acerca del presidente de clase le demostró a él y a muchos otros cuán segura y determinada era . También era amable, siempre más preocupada por sus compañeros que por ella. En cada ataque que ocurriera en la escuela (¿Por qué habría tantos?), Marinette era la primera en entrar en acción y sacar a la gente. Ella era valiente, así que, ¿por qué Adrien la asustaba al extremo de hacerla incapaz de hablar?

Cuando se enteró que estaba enamorada, buscó a su amado con la esperanza de poder dirigir al desventurado tonto hacia ella, pero tras meses de cuidadosa vigilancia, no pudo identificar quien era. Ella no actuaba enamorada ni coqueteaba con nadie.

No podía invitarla a salir como él mismo, sabiendo que añoraba estar con otro. Eso no era justo para ninguno de los dos.

Ahogándose en sus propios pensamientos, no había escuchado a propósito.

"¿Marinette, por qué estas mirando juguetes para gatos?"

Adrien echó un vistazo, observando a Alya mirar por encima del hombro de Marinette. "Oh. Hay un gato callejero vagando por mi casa. Entró por mi ventana para ocultarse de la lluvia."

Alya se sentó a su lado y se inclinó para ver su Tablet. "¿Oh, en serio? ¿Planeas adoptarlo? No pensé que tu mamá lo permitiera."

"Será nuestro secreto," dijo Marinette y golpeo un costado de su nariz. "Además, no creo que este buscando un hogar, solo le gustan…. las caricias."

"¿Y a qué gato no le gustan?" Dijo Alya.

"Ha venido varias ocasiones."

"¿Así que, buscas formas de entretenerlo cuando te visita?"

Marinette se rió. "Podría decirse."

Adrien levantó una ceja e intentó pretender que estaba más absortó en su libro de lo que estaba realmente.

"¡Es adorable!" dijo Alya. "Puedes hacer uno de esos fácilmente."

"No puedo." Se lamentó Marinette con una melancólica mirada. "Es alérgico a las plumas."

Su sorprendida mirada se volvió un seño fruncido. ¿Su alergia se mencionaba en el Ladyblog? Tendría que revisar.

"Podrías usar borlas de lana en vez de plumas."

"Entonces se adueñaría de mis suministros de tejido." Dijo Marinette. "Debo mantener algunas reglas."

Alya rio. "Gatito malo. Mi primo construye los juguetes de su gato con pedazos de papel arrugado y cuerdas."

Adrien desdeñó la falta de sofisticación en un juguete de esa manera y dio vuelta a la página que no había leído.

"¿Oh, tienes un gato?" Preguntó Rose echando un vistazo a la pantalla de la Tablet de Marinette. Ella y Juleka detuvieron el paso y se unieron a la conversación.

"Marinette adoptó un callejero," dijo Alya, recargándose en el asiento para mirar al par.

"Alguien como tú atrae callejeros," la menospreció Chloé mientras pasaba por ahí. Sabrina, sosteniendo un paragüas, tuiteó detrás de ella y la siguió mientras Chloé tronaba los dedos y señalaba la lluvia.

"Él se instaló en mi habitación." Comenzó Marinette con molestia, pero su voz se suavizó al final de la oración.

"¿Qué tipo es?" preguntó Juleka.

"Negro," respondió Marinette. "Un gato callejero."

"Genial."

"Oh, amo los gatos negros," suspiró Rose.

"Tiene los ojos más hermosos," susurró Marinette y Adrien sintió su corazón saltar en respuesta. "Verde brillante."

"Los negros los tienen," asintió Rose. "Es el pelaje lo que los hace sobresalir."

Juleka murmuró, "Asegúrate de castrarlo. No lo quieres marcando su territorio."

Adrien se ahogó, horrorizado. Marinette tragó con esfuerzo.***

"Un ratón de juguete y juguetes con premio son los mejores para mantener a los gatos ocupados," continuo Rose. "Y hierba para gatos. Son imprescindibles."

Los ojos de Adrien se abrieron y resistió la urgencia de voltear su cabeza y mirar al grupo. Se dobló y pretendió buscas algo en su mochilas para poder susurrar, "¿Oye Plagg, la hierba gatera funciona en nosotros?"

Acurrucado en una esquina de la bolsa, Plagg le miró sereno. "¿Es hierba con sabor a queso?"

Adrien rodó los ojos. "No eres de ayuda."

"Deberías conseguirme un poco. Podemos averiguarlo."

Adrien no creyó ni por un momento que Plagg no supiera si lo afectaba.

"¿Sabes de los besos de gato?" preguntó Juleka.

Ahora tuvo que echar un vistazo para observar la reacción de Marinette. El sonrojo en su rostro le dijo todo. Un profundo anhelo nació en el pecho de Adrien.

"Oh, es tan adorable cuando hacen eso," dijo Alya y parpadeo lentamente hacia Marinette.

Riendo, Marinette le devolvió el gesto, luego, bajando la Tablet a su regazo, abrazó a su mejor amiga.

"¿Cómo se llama?" preguntó Juleka y descansó sus antebrazos hacia atrás en la banca.

"No lo sé," dijo Marinette.

"Necesita un nombre," dijo Alya.

"Él solo se quedará hasta encuentrar un mejor lugar donde quedarse. No debería encariñarme demasiado."

Sorprendido, Adrien giró su cabeza hacia el grupo. Su voz sonaba triste.

"No seas tonta," dijo Alya. "Serías una dueña perfecta. Le darías premios y frotarías su barriga. ¡Te adorará!"

Adorar. Una palabra interesante y con la que Adrien estaba de acuerdo. Era una lástima que ella no pudiera pronunciar ni dos palabras cerca de él y deseó, no por primera vez, poder permanecer como Chat Noir para siempre. Ella se sentía cómoda con Chat Noir. Sus ojos volvieron al grupo nuevamente. Más que cómoda.

Quería besarla de nuevo. Su menté tambaleó de solo pensarlo. ¿Era esto una obsesión? ¿Algún anhelo reprimido que había encontrado una salida a través de Marinette? O algo más profundo y maduro.

Pero más que nada, él deseaba saber lo que ella quería. Ella lo había iniciado, pero ¿se arrepentía ahora? Debió ser difícil para ella, estar cerca de alguien por tanto tiempo, tal vez se vio atrapada en el momento. ¿Lo había echado para poner en orden sus pensamientos? ¿Para poder encontrar la forma de rechazarlo gentilmente?

Excepto que, buscaba juguetes para gatos. ¿Su presencia no era molesta sino tal vez… anticipada?

Echando un vistazo a su bolso, Adrien decidió alimentar a Plagg hasta que estuviera tan lleno de queso que su transformación durara suficiente para tener una conversación significativa con Marinette. Conversación y tal vez, si ella estaba dispuesta, más besos.

"Hola amigo," saludó Nino, apretando el hombro de Adrien. Rodeó el respaldo del asiento y se dejó caer a su lado. "¿Estás leyendo o mirando a las chicas?"

Cerrando su libro, lo metió en su maleta. "Un poco de ambos."

Nino volteó su cabeza. "¿De qué se están riendo?"

"Marinette adoptó un callejero." Y el callejero quería ser adoptado.

Nino rió. "Genial."

Sonriendo. Adrien se dispuso a hablar, cuando fue interrumpido por el ruido de su teléfono. Alcanzándolo, suspiró ante el mensaje.

"¿Ya es hora?" cuestionó Nino, decepcionado.

Adrien tomó su bolsa y se puso de pie, ofreciendo su puño a Nino para chocar. "El deber llama."

Deber. ¿Qué pasaba con su deber respecto a Ladybug? ¿Qué había de su amor por ella? ¿Podría hacerlo a un lado?

Sin importar que, debía hablar con Marinette primero.

El viaje a casa fue silencioso. Miraba por la ventana sin ver nada. En casa, subió las escaleras a su cuarto, aún bajo la niebla de la duda y la indecisión.

Nathalie entró al vestíbulo cuando él llegó a lo alto de la escalera. "Tu padre quiere que te recuerde que hay una sesión de fotos mañana al amanecer."

Adrien se detuvo. Sacando su teléfono, revisó sus citas. "No hay nada en mi agenda."

"Los cambios fueron hechos temprano esta mañana."

Adrien arrugó la frente. "No me lo dijo. Tengo escuela."

"Debería terminar antes del colegio."

Él la miró. "¿Debería?"

Impasiva, Nathalie dijo, "Quiere que duermas temprano hoy."

"Seguro." Profundamente decepcionado le dio la espalda.

Y escapó de la casa minutos después. Sería un hijo obediente y haría lo que le dijeron, pero hasta que el cielo se oscureciera esta noche, le pertenecía a Marinette.


Notas de Kaoru:

NOTAS DE TRADUCCIÓN

** a tanlged heap – Literalmente "Pila enmarañada", adaptado para la traducción.

*** a strangled , gurgling sound. – "Hiso un sonido de gluglú estrangulado." O_o! Como verán, también fue adaptado para la traducción.

Muchas gracias por sus comentarios. Por favor apoyen a su autora para que nos siga compartiendo más de su hermoso trabajo!

Gracias por leer! XD