Capítulo 3

Marinette no estaba en casa.

Agachándose en el alfeizar de la ventana, Chat Noir giraba un clavel rojo entre sus dedos. Su ventana estaba seductoramente abierta, tal vez había salido un momento. O estaba abajo en la panadería. Aún estaba lloviznando; seguramente no habría salido en la lluvia.

La indecisión lo hizo cauteloso. Se sentó en el alfeizar con la espalda en el marco, mientras dejaba una pierna colgando. Podría dejarle una nota. Dejar el clavel donde ella lo viera y volver después de patrullar. No tenía sentido esperarla cuando no tenía ni idea de cuando volvería.

Alejándose de la ventana, se acercó al escritorio. Tenía bastante papeles dispersos, muchos de ellos con bocetos de varias piezas de ropa. Buscando entre ellos, estaba seguro que encontraría alguno en blanco que pudiera usar. Al encontrar un pedazo en blanco, comenzó a hurgar por una pluma.

"¿Por qué estamos acosando a esta pobre chica?"

Chat Noir volteo la cabeza con sorpresa. Luego escondió su mano detrás de su espalda y metió el tallo de la flor en su cinturón para que no la viera. Ladybug se colgó boca abajo de la ventana, echando un vistazo en la habitación de Marinette. "¡Mi Lady!" dijo de golpe y se apresuró a la ventana.

Tomando la mano que le ofrecía, Ladybug descendió y giró hasta que sus pies estuvieron en el marco. "¿Hay algún problema?"

"Pasaba por aquí y pensé en hacer una visita."

Ladybug descansó una mano en su cadera. "A la mayoría de la gente no le gustaría que alguien husmeara entre sus cosas cuando no están en casa."

"No estaba husmeando." Avergonzado, Chat Noir señaló su nota. "Estaba…"

"Ya veo." Sus dedos tamborilearon en su cadera. "Entonces, apresúrate. Aunque seas muy galante, no te dejaré aquí sin supervisión."

Chat Noir rebuscó la pluma. "¿A mi Lady no le importa?" preguntó mientras escribía una disculpa a Marinette y prometía verla más tarde. Podía sentir la mirada de Ladybug sobre él, pero mantuvo su espalda oculta de ella.

"¿Marinette es linda, verdad?"

Recordando el día, replicó, "Marinette es adorable. ¿Crees que soy galante?"

Casi pudo sentirla rodar sus ojos. "No dejes que se te suba a la cabeza. ¿Crees que Marinette es adorable?"

Él hecho un vistazo para mirar su reacción. "Absolutamente. Es buena, considerada y valiente y hace una galletas deliciosas."

Ladybug sonrió. "Pues vive sobre la mejor panadería en París."

Las pisadas de abajo hicieron que tanto Ladybug como Chat Noir entraran en pánico. Si era Marinette, esperaba que no le importarán los dos superhéroes pasando el rato en su habitación, pero si no era ella…

Ladybug se abalanzó y lo jaló escaleras arriba hacia la cama de Marinette. "Por el techo*, ¡vamos!"

Tratando de ser lo más sigiloso posible, soltó la flor sobre la cama de Marinette mientras salía, pies por delante, a través de la puerta trampa en el techo. Mientras escapaba alcanzó a ver la puerta del ático en el piso de la habitación abrirse. "¡Marinette!" llamó Alya. "¡Te traje regalos para gatos!"

Aterrizando en la terraza de Marinette, Chat Noir volteó para ayudar a Ladybug. Tomando su mano para jalarla a través de la trampilla, extendió su bastón lanzándolos hacia arriba, al techo del siguiente edificio. El par corrió sobre los tejados alejándose de la panadería.

"Regalos para gatos," Murmuró Ladybug en voz baja.

"Eso estuvo cerca."

Incrementando su velocidad, Ladybug aceleró en la siguiente brecha entre edificios. "¿Los regalos no serán para ti, o sí, gatito?"

El calor subió a su rostro mientras corría a su lado. "No lo sé."

Lo miró de forma perspicaz, luego saltó sobre otra brecha. "Tenías una flor metida en tu cinturón."

Atrapado, no alcanzó el escalón en su saltó y cayo por el borde. Antes de poder recuperarse, el yo-yo de Ladybug bajo y se enredó en su cintura.

"¿Estás bien gatito?" Le preguntó mientras lo jalaba de vuelta a la azotea.

"Gracias por el rescate, mi Lady, la lluvia vuelve las cosas resbalosas," Murmuró sin darle mucha importancia.

"Ya veo."

"¿Nos vemos en Notre Dame?"

"¡Apuesto a que logro terminar mi patrullaje más rápido que tú!"

Sin escuchar el entusiasmo en su voz, Chat Noir asintió e inclinó dos dedos saludándola. "Muy bien."

Con una mirada inquisitiva, Ladybug se marchó a un ritmo más tranquilo.

El patrullaje fue sin incidentes. La lluvia disuadía a los criminales y akumas por igual. Deteniéndose sobre la catedral de Notre Dame, Chat Noir se sentó junto a una gárgola y copió su posición mientras ponía sus ojos sobre París.

Un yo-yo se enredó en el cuello de la gárgola, y Ladybug aterrizó a su lado. "Ganaste."

"Una clara falta de acción hoy," dijo.

"Ladronzuelos y rufianes," comentó ella y acarició con sus dedos la cabeza de la gárgola. El agua escurría de sus coletas y corría hacia sus hombros. "Nadie en su sano juicio estaría afuera mucho tiempo hoy."

Chat Noir limpió el agua de su cara y sacudió la cabeza de lado a lado para sacudir el exceso. "Supongo que no estamos en nuestro juicio."

"Así es la vida de un héroe. Preferiría un chocolate caliente y un buen libro en la cama."

Él asintió, preguntándose si Marinette estaría ya en casa. "Eso suena bien."

La atención de Ladybug parecía estar más en él que en Parías. "Muy bien, ¿qué pasa?"

Chat Noir levantó su cabeza. "¿Huh?"

"Esa fue una peerr-fecta oportunidad y la perdiste. Y no has hecho ni una sola broma en toda la tarde."

No podía ni recordar lo que ella había dicho, "Es una gata-astrofe."

"Buen intento, pésimo, y no te saca de esta."

Chat Noir no dijo nada.

Ella se inclinó, descansando los codos en la cabeza de la gárgola y puso su quijada en sus manos. "¿Chat?"

"¿Alguna vez has sentido como si usaras una máscara en ambas vidas? ¿Cómo si nadie te conociera reamente?"

Ella lo consideró. "No."

"¿Eres diferente a tu yo verdadero?"

Ella entrecerró los ojos. "¿Tú lo eres?"

"No creo que nadie me conozca realmente. Ni siquiera yo." Sacudió su cabeza. "¿De qué estoy hablando? Nosotros no hacemos esto."

"¿Hacer qué?"

"Hablar."

Ladubyg se rió. Alcanzándolo, le rascó detrás de las orejas. "Gatito tonto, sí hablamos."

El efecto fue instantáneo. Los ojos de Chat Noir se cerraron y el se inclinó contra su mano. Se dejó caer de costado contra la gárgola con sus brazos por encima. Su barbilla golpeo la cabeza de piedra y presionó su pecho contra el costado de la gárgola.

Una mano en cada oreja y era un esclavo de la sensación. Un ronroneo retumbó en su pecho, acrecentándose. Él pegó la parte superior de su cabeza contra la barbilla de ella. Ella enterró los dedos en su cabello y el ángulo de sus manos atrajo su cabeza, permitiéndole tallar su mejilla contra la de ella. Reprimiendo una risita, ella movió una mano por debajo de su mentón y acarició su cuello, arriba y abajo, con dos dedos.

Era buena. En cualquier minuto, estaría listo para acomodarse sobre su regazo. Marinette ciertamente sabía como trabajar sus puntos.

Marinette.

Chat Noir se arrojó hacia atrás y cayó contra el toldo. Sobre su espalda, se arrastro alejándose. Con los ojos bien abiertos, el corazón en la garganta y luego de vuelta al fondo de su estomago, la cabeza de Chat Noir se tambaleó.

Perpleja, Ladybug se asomó por encima de la gárgola. "¿Chat?"

"Yo – yo – me tengo que ir," soltó y luego salió corriendo.

Despegando en cuatro patas, se deslizó por los toldos de Notre Dame hasta que pudo ponerse de pie. Huyó a través de los edificios de Paris sin propósito o dirección, usando todas las habilidades que Plagg le había concedido. Salió corriendo, rebotando y saltando hasta que sobrepasó su resistencia usual. Colapsando finalmente contra una chimenea de ladrillos, miró al cielo gris y tragó aire.

Su anillo comenzó a sonar y liberó su trasformación, sosteniendo sus manos debajo del cansado Plagg.

"¿Tenías que hacerlo?" se quejó, cayendo sobre las manos de Adrien dramáticamente. "¡Tengo dolor de barriga!"

El agua escurría por la cara de Adrien. "Lo lamento."

"Pensé que iríamos a ver a Marinette, no a patrullar."

"Lo siento."

"Así que, Ladybug da caricias, ¿huh?"

Adrien metió la mano en su camisa y sacó su pedazo de queso para emergencias. Desenvolviéndolo, lo extendió hacia su kwami.

Plagg voló rápidamente para atrapar el queso. "No te vez muy feliz al respecto."

"No lo estoy."

"Puedes obtener caricias de dos personas a la vez, ¿sabes?" Tímido Plagg palmeó su queso para ilustrar.

"Solo come."

"Plagg mordisqueo una esquina, más lento de los usual. "¿Nos transformaremos de nuevo?

Adrien suspiró y descansó sus brazos sobre sus rodillas. "Necesito ver a Marinette."

"¡Oh bien! Quiero agradecerle por el pan de queso."

Adrien estudió a su pequeño amigo. "Ella debe ser muy especial si estás dispuesto a dejar que te vea."

La sonrisa de Plagg estaba llena de secretos. "Su pan de queso ciertamente lo es."

"Si te apresuras, le pediré más."

Plagg arrojó el queso en el aire y se lo tragó. "¡Yum!"

Como la mayoría de las ocasiones en que llegaba a su casa, Marrinette estaba sentada en el diván con un block de notas en su regazo. Él la miró desde la ventana mientras secaba su cabello con una toalla. ¿Había salido?

En silencio, se agazapó en el borde de su ventana abierta y la miró. Emocionado y nervioso, no sabía como se sentía. No sabía que decir o que debería decirle. Su padre no le enseñó a coquetear con chicas y Nino no era el mejor ejemplo.

Mirarla re-hacer sus coletas era relajante. Era una experta y su cabello caía en su lugar como si fuera su posición natural. Una vez hubo terminado, retomó su block.

Tal vez no deseaba ser interrumpida, pero no podía solo sentarse ahí observándola. Eso era raro. Tenía que anunciarse o irse. Suspiró y se cubrió la mitad de la cara con su mano.

Había un punto rojo en la pared.

Chat Noir se crispó. Su atención cautivada por el punto. Nada más existía, solo él y el punto.

El punto se movió. Chat Noir se estremeció. Saltaba de la pared hacia el piso, donde dibujaba círculos perezosamente.

El punto. ¡Mío!

Enroscando la cola, dio un salto, intentando hacer frente al punto con sus cuatro patas. Intentó atraparlo, pero se movió, bailando a través del piso y oscilando fuera de su alcance.

Aterrizar donde había estado el punto era fácil, pero era muy veloz para él, esquivándolo momentos antes de descender. Se escabullía alrededor del piso persiguiendo el punto rojo. Brazos y piernas no querían trabajar en conjunto, puesto que cada uno parecía querer atrapar el punto primero. Se golpeaba contra el piso, estrellándose con la pared o sillas mientras perseguía el alusivo punto.

Arriba en la pared, a través del suelo, bajo el escritorio, cazando una alfombra que salió de la nada cuando él saltó encima y lo dejo deslizándose por el piso.

Maullando, se escurrió en cuatro patas, saltando sobre el punto que permanecía cerca de la base del diván. Levantando sus manos, miró al espacio vació en el suelo. "¿Pero qué…? Ya lo tenía."

Una mano bajo del diván para acariciar su oreja. "Que gatito tan tonto."

Él parpadeó viendo a Marinette. "Oh." Quedándose donde estaba en el piso, colocó sus manos sobre el diván a los pies de ella en un fallido intento de parecer simpático. "Hola."

Ella se rió. "Hola."

"¿Apuntador láser?"

Marinette le extendió un pequeño dispositivo cilíndrico. "No parecía que fueras a entrar."

Él se rió. "Astuta."

"Pensé que lo apreciarás más que un ratón de goma o una borla de lana."

"¿Tienes un ratón de goma?" preguntó animado.

Ella le picó la nariz. "Alya dejó un montón de juguetes. Podemos revisarlos más tarde, si quieres."

ÉL pretendió no saber por qué. "¿Por qué dejó juguetes Alya?"

"Yo… pude haber mencionado que un gato callejero andaba por aquí."

Él sonrió. "¿Vas a doptarme? ¿También frotarás mi barriga?"

Un tono rosa se extendió por sus mejillas y ella rompió el contacto visual. "¿Paris está seguro?"

"Paris está inundado. Cualquier persona respetable estaría resguardada en casa." Acercándose, retorció sus coletas. "¿Saliste?"

"Tenía una entrega," le explicó. "No esperaba que vinieras tan temprano. Gracias por la flor."

Alcanzándola, ahuecó una mano alrededor de su tobillo. "Necesitamos hablar."

Ella colocó su boceto de lado para descansar sus manos sobre sus piernas. "¿Sobre qué?"

Él acarició su tobillo con su pulgar y fijo sus ojos en el esmalte rosa de sus dedos. "Yo… mmm… Ladybug acarició mis orejas hoy."

Marinette frunció el seño confundida. "¿No era eso lo que querías?"

El sacudió su cabeza. "No estuvo bien."

"Es solo una caricia en la orej–"

"Para mí significa algo."

Ella parpadeó. "¿En serio?"

El ladeo la cabeza. "¿Crees que ando por ahí dejando que chicas bonitas me acaricien?"

El desconcierto se veía lindo en ella. "Pero –"

Él le sonrió. "Princesa, la mitad de las veces que acaricias mis orejas termino encima de ti. Es bastante intimo. No hago eso con nadie más."

Un sonrojo llenó sus mejillas. "Oh… yo pensé…"

"Nadie más lo sabe. No podía dejarla acariciarme sin saber cómo están las cosas contigo."

"Es ella a quién has estado esperando."

"Te besé a ti."

Marinette sacudió la cabeza. "Yo te bese a ti, tú solo me seguiste la corriente."

"Pude haberlo detenido de haber querido. No quise."

Ella mostró dolor en su sonrisa. "No tiene que significar nada si–"

"Yo no soy así."

Marinette estiró sus manos y paso sus dedos por su cara. "Un chico guapo como tu, debe tener muchas admiradoras**. Incluyendo a Ladybug."

Volteando la cabeza, él besó sus dedos. "Tú eres quién me interesa."

Su boca se abrió y palideció. "¿Yo? ¿yo y no Ladybug?" Su pecho apenas se movió y, aún así, sonó como si se quedará sin aliento. Su adorable imagen sorprendida dejó huella en su corazón.

Estaba más que feliz reafirmándoselo. Se levanto del suelo para sentarse en el diván frente a ella y la mano en su tobillo se deslizó hasta su rodilla. "Ladybug y yo somos compañeros. Amigos. Pero ella ha sido clara que no está interesada en mi. No puedo esperarla para siempre. Yo… yo te adoro, Marinette. Eres adorable y dulce y me gustaría conocerte mejor." Dejó que su voz se tornara profunda y ronca. "He estado pensando en ti todo el día. Invades mi pensamientos tan rápido que lo eclipsas todo. Quisiera besarte de nuevo."

Marinette se había cubierto la boca con la mano mientras él hablaba. Parpadeando con rapidez, observó la angustia bailar a través de su cara.

Tragó. "Te arrepientes, ¿verdad? ¿Quieres esperar por tu príncipe?"

Su mano cayó. "Chat, no es– no me arrepiento en absoluto pero… ¿cómo funcionaría?" pregunto ella. "No podemos salir. No podemos pasear de la mano por la calle. ¿Estarías feliz besándome en secreto?"

No pudo responder a eso. "¿Y tú?"

"No puedo poner en peligro a mi familia."

Consternado, soltó. "Yo nunca-"

"Tu no lo harías, ¿pero y tus enemigos? ¿La prensa? Tus admiradoras. Estarían sobre mí."

Chat Noir se rindió. "Si." A ella no le gustaba su alter ego así que, no había sentido en sugerirlo. Tampoco estaba seguro si tenía permitido decirle a la gente quién era realmente. Poniendo los pies en el suelo, le dio la espalda.

Marinette se arrastró hacia adelante, hasta quedar arrodillada detrás de él y enterró su mano en su cabello para rascarlo, incitándolo a recargarse sobre su hombro. "No quiero lastimarte," murmuró.

Sus ojos brillaron. "Lo sé."

Amasando un punto detrás de su oreja izquierda, lo olfateo de la derecha. "Y sé que no quieres lastimarme."

Sus ojos se cerraban, y él se resistía a la necesidad de ronronear. "Nunca."

Frotó su mejilla contra la de él, haciéndolo cuestionarse si ella era también parte gato. "No puedo imaginar como esto sería más que un pequeño secreto lleno de culpa.***"

"Eso no sería justo para ninguno de los dos."

Sus dedos trabajaron en sus orejas, tanto reales como las del traje. "No."

Esta necesidad sacaba lo mejor de él. Con un sonoro ronroneo se relajo contra ella. "Me tienes en desventaja."

Su voz se tornó pastosa. "¿Quieres que me detenga?".

Él volteó su cabeza hacia ella y dejo que sus labios vagaran cerca en una invitación. "¿Tu quieres?"

Sus voces decían que no, pero ninguno de los dos se movió para apartarse. La razón decía no, y en sus corazones resonaba un sí. De alguna manera, entre caricias en las orejas y mirandas vidriosas, llegaron a un acuerdo mutuo. Dolería al final pero se arrojó con los ojos bien abiertos.

Él alcanzó su espalda y aferró su cuello para poder girar su cabeza y tomar sus labios en los suyos. La velocidad con la que se derritió entre sus brazos sugería que ella había estado esperándolo. Sin liberar su boca, se puso de pie y giró para poder rodearla con ambos brazos. Uno en el cuello, el otro en su cintura, se arrastro sobre ella coaccionándola a acostarse.

Sabía como hacerlo ronronear. Una caricia tras otra. Con la sensación extra de sus labios, resonaba como motor sin pausa. A cambio, ella zumbaba contra él, su corazón revoloteando como alas de una catarina****.

La punta de su lengua se unió tentativamente al juego y él respondió tomando su labio entre sus dientes. Marinette deslizó sus uñas por su costado hasta aferrarse a sus hombros.

Siempre inoportuno, Plagg estaba exhausto y el anillo comenzó a sonar.

Marinette se contuvo. Chat Noir no podía. "Quisiera besarte como mi verdadero yo."

Un suave gemido. "Chat, no deberíamos-"

"La venda. Por favor, solo un poco más."

Ella mordió su labio inferior y él la beso para convencerla. Un pequeño jadeo y ella deslizó sus manos sobre su cabeza para buscar bajo los cojines. La visión de sus brazos sobre su cabeza hizo a su corazón dar vueltas. Tomó la oportunidad: acarició con sus manos sus antebrazos y mordisqueo su cuello.

Entre risas, Marinette llevó su hombro hasta su cuello y pronunció su nombre. Recuperando una tira de tela descartada entre las almohadas la noche anterior, Marinette la puso contra sus ojos.

Mientras elevaba su cabeza para amarrar la venda, él beso sus labios. "Hay algo sexy en todo esto."

Ella sonrió. "No te ilusiones. Esto es solo para detener la tentación."

"Excepto que te vuelve más tentadora."

Mientras Plagg huía, el ronroneo ceso y Marinette lo lamento con un sonido. Adrien estaba de acuerdo con ella, quería continuar mostrándole su adoración a través del ronroneo. Aún podía sentirlo dentro, silenciado y distante. ¿Cuanto le tomaría conseguir ese ronroneo siendo el mismo? Se esforzó por averiguarlo.

Adrien sintió al pequeño kwami volar en su espalda y quejarse por ser ignorado. Subiendo por el hombro de Adrien, Plagg recurrió a Marinette.

"Pan de queso," susurró Marinette entre besos y apuntó su mano hacia el escritorio.

"¡Marinette, eres una joya!"

Parecía injusto besarla como él mismo cuando sabía que él no era quien le gustaba, pero estaba mucho más allá de cualquier pensamiento racional. Quería saborear, mordisquear y chupar. Acariciar y calmarse y ser tan honesto con ella como le fuera posible. Quería dejar que sus manos recorrieran su cuerpo en lugar de quedarse quieto y dejarla a ella explorarlo.

Podía escuchar susurros. ¿Por qué le hablaba Plagg al pan?

Se perdió en ella. La olfateo y permitió que su aroma se colara hasta las profundidades de su ser. Su cabeza abrumada por las sensaciones.

Una campana sonó en el piso de abajo, entonces, "¡Marinette¡ ¿Puedes venir a ayudarme?"

Marinette suspiró y se separó. "¡Es mi mamá!"

Adrien saltó, alejándose al fondo de la habitación. "Yo–"

Marinette se sentó, sosteniendo la venda en sus ojos cuando hizo señas hacia la ventana. "Ve."

Mientras Adrien corrió al escritorio para agarrar a Plagg, le pareció ver un destello rojo. Demasiado rápido y su mente ya estaba en otro lugar saliendo por la ventana.

"¡Ten cuidado!" le advirtió Plagg y se aferró al hombro de Adrien. "¡Esta resbaloso y mojado!"

"Lo tengo," dijo Adrien y descendió por la pared hacia la calle. "Fácil."

Encorvando los hombros para protegerse de la lluvia, Adrien se puso en marcha con una brillante sonrisa en el rostro.

Notas de Kaoru:

Por fin! Capitulo 3! EDITADO!

¡Gracias a Litmus-girl por hacerme notar un error-sote!

NOTAS DE TRADUCCIÓN:

* Trap door – puerta trampa de techo en este caso

** girls fawning over you – chicas adulándote.

*** guilty Little secret – pequeño secreto culposo.

**** insect wings – alas de insecto. Pero hay que agregarle sabor a la traducción.

No olviden dejar sus comentarios a la autora y gracias por leer! XD