Hola, acá sigo esta entrega de momentos post episodio 26. Algunos me gustan más que otros, jajaj, pero bueno, insisto: me divierte escribir y la serie me parece la mejor de la mejor y Spike es... increíble.

Acabé con lo último de whisky que quedaba en la botella, fumé el último cigarrillo, apagué la tele y me fui derecho al baño a mear y lavarme los dientes. Creo que eran ya las 4:30 de la madrugada y nos habíamos quedado con Jet mirando un viejo y pésimo western.

Faye no había regresado a cenar. Parece que los polis la están atendiendo bien, fue el comentario de Jet mientras nosotros le entrábamos a un poco de sopa de fideos y cerveza. El día había sido interesante pero no le seguí mucho el carro a Jet con sus comentarios acerca de lo bien que lo había hecho Faye sobre el escenario.

.-Hazme caso, no le digas nada, le vas a hacer crecer más ese ego enorme que tiene. - fue mi único comentario.

No, a Faye no se la podía alagar mucho, era una trampa. Sí, sí, la verdad es que lo había hecho espectacularmente bien pero ¿decírselo? No way. Jamás. Además, ya tenía dos policías que seguro se lo estaban recordando.

Me lavé la cara y salí del baño, de golpe muy cansado, con ganas de dormir. Faye estaba en el corredor, yendo hacia su habitación, todavía en ese curioso y sexy uniforme con el que había hecho el show de cosplay aunque ahora que la miraba mejor le faltaban las medias.

.- Hey, ¡buenas noches, señorita! - la saludé, dispuesto a un intercambio de palabras mordaces sobre su doble cita. Pero Faye no me contestó. Se detuvo un par de segundos a mi lado y me miró.

.- No lo entiendo. -me dijo. Estaba seria y sus ojos me inspeccionaron de manera rara.

.- ¿Qué? - atine a preguntar.

Faye movió la cabeza hacia un lado, hacia el otro, sin dejar de mirarme. Suspiró y siguió caminando. Llegó a su habitación, abrió la puerta y la cerró.

¿Qué mierda le pasaba? Me encogí de hombros, mi especialidad no era entender a las mujeres, solo eran mi perdición como me había dicho una vez el chamán. Otra vez, como todas las noches, tardé en conciliar el sueño.

¿Seguía soñando? ¿Estaba vivo al final y al cabo? Todos muertos, mi pasado entero muerto y yo vivo... Como le pasaba a Faye. Suspiré, todo era una mierda.

Hundí la cabeza en la almohada con los ojos apretados y me quedé unos segundos así hasta que la falta de aire me hizo correr y aspirar un poco. Olí mi aliento a whisky y cigarrillo y me puse de costado, hecha un ovillo.

Qué noche tan extraña había sido. ¿Tendría algún día una vida más normal? Empezaba a dudarlo. Me senté en la cama y me saqué la ropa, mañana me daría una ducha antes del desayuno pero ahora solo quería acostarme.

Las medias... ¿qué había sido de mis medias? Ah, cierto, Masahiro me las había sacado así que lo más probable es que estuvieran en el hotel todavía, por ahí tiradas. Suspiré. Podría haber sido una noche espectacular, de tragos y atención gratis, con un tipo muy simpático, de buen físico y ¡uniformado! Si sacarle el uniforme había sido una de las experiencias más sexis que recordaba...

¡¿Entonces por qué se me había cruzado la cara de Spike toda la puta noche?! Gruñí, frustadísima. ¡Maldito hijo de puta! No era justo, no era justo. Y además, no lo entendía, si yo ya había procesado todo después de su episodio. Su condición de viudo doliente no lo hacía un tipo atractivo, era un imán de dolores de cabeza y corazón. Entonces, ¿¡por qué mierda esa noche se había metido tan hondo en mi cabeza?!

Me di vuelta en la cama, muy molesta. Tenía que dejar eso definitivamente atrás. Y lo haría. Cerré los ojos y aunque me costó, me dormí.