Borrachera

Otra madrugada más en el puerto de Tharsis. Una noche quieta, silenciosa. Otra noche de insomnio. En la nave el único que no tenía problemas de sueño era Jet Black. Spike estaba mirando la tele en la sala, los pies sobre la mesita, un cigarrillo consumiéndose en la comisura de su boca.

Escuchó un ruido en cubierta y supuso que era Faye que regresaba de parranda. Últimamente la chica salía todas las noches. Se vestía para el infarto y salía, regresaba tarde y dormía hasta media mañana. Cuando no salía podía llegar a cruzársela a la noche, caminando sin saber qué hacer por la nave, pero si lo pensaba le parecía que lo estaba evitando un poco. OK, él no era Mr Simpatía o Mr Compañía. Y realmente no sabía qué hacer si volvía a encontrarla deprimida o llorando. Tampoco era Mr Consuelo, obviamente.

Pasó una hora y nadie entró, pero él sí había escuchado la RedTail. Bajó los pies de la mesita. ¿Convenía ir a echar un vistazo? Volvió a ponerse cómodo y dejó pasar quince minutos más pero en la tele no estaban dando nada y empezaba a sentir curiosidad. ¿Acaso Faye todavía estaba dentro de la nave? ¿Le habría pasado algo? Esa mujer era tan problemática...

La nave de Faye estaba estacionada un poco torcida, como si el aterrizaje no hubiera sido la mar de grácil. Se acercó pero la cabina estaba vacía. Miró alrededor y se rascó la cabeza. ¿Dónde estaría?

Estaba por entrar de nuevo a la nave cuando la vio acostada en el piso, junto a la puerta. Estaba de costado, hecha un ovillo. Una figura en shorts negros, botas y abrigo de cuero. Sostenía la llave de la nave en una mano.

.- Hey, Faye... - la llamó, en voz baja.

Se arrodilló a su lado y verificó que respirara. Estaba borracha, nada más. Le corrió el pelo de la cara pero ella no abrió los ojos. Frunció la nariz, hizo un mohín y siguió durmiendo. Estaba tan puesta que ni siquiera había entrado a la Bebop.

OK, podía dejarla allí para que el sol la quemara cual vampiro en pocas horas pero esa noche Faye tenía suerte y él estaba benevolente. Se acomodó y la tomó en brazos. Dios, era una pluma. En serio. Ella se apoyó contra su pecho y le pasó una mano por el cuello. Spike acomodó su peso y dejaron la cubierta.

No hubiera pensado que Faye fuera tan liviana, ¿comía algo más que whisky, cerveza y cigarrillos? Bueno, Jet los tenía a todos a dieta... A ver, ¿dónde convenía dejarla? En su habitación, mejor, así él podía seguir viendo tele un rato. Caminó entonces por el corredor y pulsó la tecla para abrir la puerta.

Lo invadió un aroma muy familiar, el mismo que estaba oliendo desde que la levantara de la cubierta. Una flor, no sabía cuál. La habitación era un lío de ropa por todas partes y vio la tele y el reproductor beta en un rincón.

Faye se apretó contra él y hundió la nariz en la base de cuello.

.- Rico... -susurró - jabón...

Spike sintió un escalofrío producto del aliento de Faye sobre su piel. De golpe sentía a la pequeña figura contra su cuerpo, caliente y suave. Carraspeó y se apresuró a dejarla sobre la cama. Ella no le soltó el cuello.

.- ¿Ya me dejas? Ingrato... - escuchó que susurraba. ¿Hablaba sola, creía estar hablando con alguien o le hablaba a él? Imposible saberlo. Spike estaba inclinado sobre la cama porque Faye no lo soltaba así que empezó a sacarse sus brazos de alrededor del cuello. Entonces ella abrió los ojos, bien verdes, muy cerca de los suyos.

Spike vio como las pupilas se contraían y hacían foco en él. Faye se soltó de su cuello y la última mano en dejarlo lo hizo con tanta suavidad que pareció una caricia, desde la nuca pasando por la barbilla hasta despedirse en el mentón. Despegó los labios como si fuera a decir algo pero no lo hizo, le dio la espalda y siguió durmiendo.

Spike se incorporó, sin saber bien que pensar. La arropó, apagó la luz y dejó el cuarto. Convivir con Faye se estaba convirtiendo en algo muy raro. Nunca lo había pensado hasta ese momento.