Defensa personal.
No había tenido una buena noche. Otra vez. No soñaba pero despertaba con un agujero en el pecho que solo se iba si se levantaba y fumaba un cigarrillo. Cuando se iba. Estaba despierto desde temprano y ya había terminado su rutina de entrenamiento, en la semioscuridad, como le gustaba.
Después encendió las luces y se secó la transpiración. Un día normal iría derecho a la ducha pero esperaba a Faye. La chica había salido la noche anterior pero a las 3 estaba de vuelta, algo cabizbaja porque había perdido en el casino. ¿Estaría allí a las 10 como había dicho?
Sacó el mechero y acercó la llama a la punta del cigarrillo pero antes de que prendiera divisó la figura de Faye en el vano de la puerta. Levantó la vista. Faye vestía unos leggins negros cortos, por la rodilla, y una camiseta sin mangas.
.- ¿Por qué las botas con tacón? - le preguntó, cuando sus ojos llegaron a los pies.
.- Yo siempre uso tacones. No peleo descalza, ¿de qué me sirve practicar descalza si en la calle no ando sin zapatos? - retrucó ella, que se había pasado unos minutos decidiendo si debía usar zapatillas o tacones.
Él asintió.
.- Tiene coherencia. - se secó la frente - Una cosa: no estamos entrenando juntos. Me vas a demostrar cómo peleas, nada más.
.- Sí, Spike, me quedó claro. - ella avanzó hasta el medio del salón de manera algo gatuna. Era inconsciente, así se movía ella, con delicadeza. En realidad mostraba más seguridad de la que sentía. Sabía que Spike peleaba muy bien, endemoniadamente bien, pero quería demostrarle que ella, dentro de sus posibilidades, también era buena. Por algo había sobrevivido tanto tiempo sola. No era boba ni inútil.
.- ¿Te estás concentrando? - se burló él.
.- Estoy pensando en cómo patearte ese culo flaco que tienes. - respondió, y antes de que él pudiera responder giró sobre sí misma y le arrojó una patada al pecho. Le dio, fantástico efecto sorpresa, y el tacón quedó marcado allí como un sello rojo. Él gruñó, molesto, y saltó hacia atrás antes de que la otra pierna diera en el mismo blanco.
Listo. No más efecto sorpresa. Faye avanzó rápido, otra patada, la pierna perfectamente recta y alta, a un tipo desatento le hubiera dado en la barbilla. Otra patada, pero baja, a la altura de las rodillas, y saltó hacia atrás, reculando. Ambos se midieron. Spike se quedó quieto sin adoptar ninguna posición, igual desafiante. Cree que no vale la pena usar ningún método especial conmigo, pensó Faye. Idiota.
.- No tiene sentido que te ataque - dijo ella-¿no es que tengo que defenderme? Entonces... ven tú.
Él se movió rápido, dio un par de pasos largos y terminó de cruzar la distancia con un puñetazo que ella esquivó estirando el cuello hacia atrás. Casi sintió el roce del puño pero no tuvo tiempo de pensar porque él hizo el mismo movimiento con la mano izquierda. Esta vez ella bajó el torso, giró y asesto una patada tratando de hacerlo caer. Él la esquivó.
Seguían 1 a 0. Spike la observó. Mientras ella estuviera quieta lo veía venir y era rápida, más de lo que había pensado. Naturalmente podía noquearla cuando quisiera pero la idea era ver hasta dónde podía pelear. Empezó a moverse formando un círculo y la obligó a girar con él. ¿Cómo ganarle sin lastimarla?
.- Hagamos una cosa. Déjame intentar tomarte por detrás. A ver qué haces. - le dijo. Ella lo pensó y asintió.
Spike se le acercó y la tomó de los hombros. La dio vuelta y se colocó detrás de ella. Le tocó las rodillas y eso la desestabilizó. Entonces aprovechó para tomarle la cintura y el cuello, pero antes Faye dio un cabezazo muy fuerte hacia atrás y por poco le rompe la nariz. Apretó la mano en su cintura sintiendo su fragilidad y ella se dobló sobre sí misma. Su trasero se clavó en su ingle. De golpe sintió un puñetazo en los huevos.
.- ¡Mierda, Faye! - alcanzó a exclamar, soltándola.
Faye se retorció y terminó de zafarse. Se dio vuelta y lo empujó con fuerza haciéndolo caer sobre su espalda pero en lugar de retroceder se le tiró encima, atrapó sus brazos, que estaban apretándose los huevos, entre sus muslos y atinó a golpear la nuez de Adán. Obviamente, no lo hizo.
Se quedó allí sentada, con la respiración agitada, esperando que el dolor de él amainara, con media sonrisa en los labios.
.- Pobrecito. Ya pasa... perdón por eso, en serio.
Spike abrió los ojos y la vio, la sintió, sentada sobre él, la fuerza de sus muslos reteniendo sus brazos.
.- Sal de arriba mío, Faye.
Ella obedeció y Spike se retorció y se puso boca a abajo. Quedaron en silencio unos minutos. Después él se giró y la miró.
.- Si yo no te rompí la cara de un puñetazo ¡¿por qué mierda casi me rompes los huevos?! - exclamó.
.- ¿Querías ver qué puedo hacer, no? No me dejas opciones, en cualquier momento te lo ibas a tomar en serio y me ganabas. ¿O no? Estabas jugando, nada más. - se quejó ella.
Él gruñó y empezó a sentarse. Estaba colorado y entre las cicatrices de su pecho se veía la huella del tacón.
.- Igual, lo lamento. - susurró Faye, más seria, pero no había culpa en su voz y él lo notó. Había satisfacción. La chica se levantó y le tendió la mano pero él la rechazó.
.- Te dejo bañarte primero. - le dijo Faye- Te veo en la cocina.
.- Faye...
.- ¿Qué?
.- Eres tramposa.
Ella se dio vuelta y le sonrió con malicia.
.- Manual básico de supervivencia femenina, Spike. - le respondió - Vamos, tus huevos necesitaban un poco de baile, demasiado tiempo en stand by...
Spike escuchó cómo se reía sola de su propio chiste, mientras desaparecía en el pasillo. Pendeja, pensó, pendeja de mierda.
