Spike dormía por fin pero Faye estaba despierta. La increíble capacidad de los tipos para desconectar era envidiable pero la cabeza de Faye era un torbellino. Finalmente habían tenido sexo dos veces más. Eso lo había agotado... Sonrío, recordando. La ultima vez había sido lenta, más suave...

Suspiró en silencio. Lo sentía a su espalda, una mano sobre su cintura, la cabeza hundida en la almohada que abrazaba. Su respiración era profunda. ¿Cómo se sentía ella? Ay, no quería analizarse pero tenía miedo. Miedo era la palabra, sí. ¿Qué se suponía que pasaba ahora?

El todavía padecía la muerte de Julia, lo sabía, lo veía cada noche de insomnio que compartían, así que... ¿qué había sido esto? Sexo. Después de todo él no tenía sexo hacia bastante. Si fuera eso solo... ¿Quién hubiera dicho que terminarían así? Ya no podía negarlo, no podía negar que le gustaba, que lo quería, que hacía rato que tenía sentimientos hacia él. Ya no podía hacerse la estúpida consigo misma.

Deja de pensar en él y piensa en ti, se repitió. No puedes saber que pasa dentro de su cabeza así que no lo intentes. Piensa en ti, en ti, en ti.

No deberían haber hecho nada. No había un plan B ahora. Las cosas deberían haber quedado como estaban. Si era por sexo Spike podía salir a buscarlo fuera de la nave, si era por amor ella podía encontrarlo en otro lado. O al menos intentarlo. No se merecía penar por un corazón que ya tenía dueña. ¡Pero estaba muerta! ¿Acaso eso no importaba? Está bien, él podía sufrir mucho pero la única realidad era que Julia estaba muerta... Entonces, ¿había alguna posibilidad? Qué lío.

No, ingenua. No pienses eso o vas a hundirte más. No quería verle la cara. No quería estar cuando despertara. Necesitaba poner distancia. Si despertaba y volvían a acostarse... Él le hablaba con tanta normalidad...

Despacio le sacó la mano que apoyaba en su cintura y salió de la cama. Spike estaba desmayado y dormiría un tiempo más. Era de mañana ya, aunque temprano. Mejor. Cogió una muda de ropa y salió despacito. Fue derecho a la ducha y se quedó allí poco tiempo, no quería aprovecharse de su suerte,

Cuando salió enfiló vestida a la cocina y allí se topó sorpresivamente con Jet.

.- ¿Ya despierta? ¿Te sirvo un café?

Ella asintió, lo necesitaba. Vio que Jet estaba apuntando unas cosas en una lista.

.- ¿Vas a algún lado?

.- Sí, necesito unos repuestos.

.- Voy contigo. - apuró el café en un par de tragos.

.- ¿Spike está en el baño?

.- No, creo que todavía duerme.

.- Qué manera de pegarse a la almohada! - Jet dejó las tazas en la pileta, apagó el fuego y le indicó que ya se iba. Y Faye se fue con él. No pensaba acompañarlo todo el día, una jornada de casino le vendría más que bien. No regresaría hasta tarde.

Al final no regresó en tres días. Le dijo a Jet que había tenido una racha de buena suerte y estaba alojada por ahí disfrutando de las mieles de las fichas. ¿Si era mentira? Seguro, Faye había huido... huido de mí.

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Cuando desperté aquella mañana, bah, mediodía, la nave estaba silenciosa. Ni Jet ni ella andaban por ahí y tampoco sus naves. Tal vez fuera mejor así, recuerdo haber pensado. Estar solo para pensar tranquilo o para no pensar. Había dejado el encantamiento de esa habitación con olor a flores y me había duchado largo y tendido.

Después había desayunado. El sexo me habría el apetito y realmente estaba agotado. Tres veces en una noche no es algo que uno haga todos los días... Imposible olvidar las sensaciones que Faye me había hecho sentir, si cerraba los ojos podía verla arriba mío. Ay, mejor, no hacía eso.

Pero al final ella no había vuelto. Ni esa tarde, ni esa noche, ni la mañana siguiente, ni todo el día siguiente. Recién la noche del tercer día escuché los motores de su nave. Volvía de noche y Jet dormía o estaba en su habitación. Jet daba por sentado que ella regresaría y que estaba loca, por ahí, con tragos, cartas y tipos. Lo dejé pensar eso. A mí me parecía que Faye había huido de mí y lo cierto es que en la mañana del tercer día había empezado a creer que tal vez, solo tal vez, ella no regresaría tan rápido.

Faye siempre estaba con un pie aquí y otro allá. Su ausencia me hizo recordar esa vieja costumbre que tenía y que durante el último año había dejado en suspenso. ¿Lo hizo para que fuera a buscarla?, se me ocurrió pensar en un momento, no creía. Es más, creo que si me viera aparecer saldría corriendo.

Esos días había pensado mucho. Me sentía raro. Yo siempre había pensado en acostarme con Faye, desde la primera vez en el casino allá lejos y hacía tiempo. Era bonita, tenía buen físico, solo que abría la boca y lo arruinaba todo... Después, como vecina eso se había complicado. No era una buena idea. Además, todo lo que había terminado con mi historia con el Sindicato había decantado rápido desde entonces. Y Julia, Julia era mi corazón entero...

Tal vez tendría que haberme ido a la mierda y no regresar jamás. Pero mi vida los últimos tres años había sido aquí, con Jet, y había sido buena y estable. Triste y siempre con una sensación de cansancio infinito pero de toda mi vida esos años habían sido sí, buenos. Por eso había regresado, en busca de esa normalidad. Y Faye estaba allí, tal vez buscando eso también.

¿Tal vez Faye sentía algo por mí? ¿Era eso? ¿Y que sentía yo? ¿Sentía algo? Que pregunta. Qué lío. Pero aún así, aún así... no podía arrepentirme de haber entrado a su habitación, no podía arrepentirme de ... haber tenido sexo con ella. Ay, llamarlo de otro modo... Yo no suele ser tan considerado siempre, yo no...no hago ciertas cosas con cualquiera... ¿Entonces? ¿Eso significaba algo?

Tenía tres whiskies encima así que decidí no pensar más. Evidentemente no era mi fuerte. Fue entonces que escuche sus pasitos. Yo estaba a oscuras en el sofá y ella siguió de largo rumbo a su habitación. El lugar para dejarse llevar. Solo pensarlo mi cuerpo se incorporó y mis piernas me llevaron de vuelta allí, a detenerme frente a esa puerta cerrada para mí.

Miré la superficie largo y tendido. ¿Y ahora qué? Me pasé la mano por el pelo, ya estaba nervioso. Odio los nervios. No soy un tipo nervioso, salvo cuando se trata de mujeres. La falta de control total me pone nervioso, supongo. Y nunca puedes controlar a una mujer. Y menos a una mujer con actitud, por eso digo que no me gustan. Aunque la vida insiste en ponerme tipas así delante.

Estaba perdido en mis pensamientos poco claros cuando la puerta se abrió de golpe. Faye estaba allí, en camiseta y bragas. Me miró, muy sorprendida. Dio un paso atrás y yo automáticamente coloqué el pie en el riel de la puerta porque tenía la sensación de que me iba a aquedar como un idiota mirando una puerta cerrada en cualquier momento. Bloqueando el riel el sistema no se activaba y así fue. Ella lo intentó. Como no funcionó desvió la mirada, culposa.

Yo avancé y ella retrocedió apenas. Me detuvo con la mano en el pecho.

.- No, Spike. - me dijo.

.- ¿No, qué? - le dije en voz baja, no fuera que Jet nos escuchara y nos interrumpiera.

.- No.

De golpe me sentí un acosador. ¿Acaso ella pensaba que estaba allí para meterme en su habitación y en su cama? Bueno, sí, claro, pero no exactamente así... Me apoyé en el marco de la puerta.

.- ¿Por qué te fuiste?

.- Con tanto ejercicio supongo que el descanso te vino bien. Aunque... te recuperaste, ¿no?- su voz sonaba mordaz. Ese tonito autosuficiente que me fastidiaba tanto. Sí, evidentemente ella pensaba que había ido a buscar eso.

.- ¿Podemos hablar? - le pregunté.

Ella negó con la cabeza con fuerza y trató de cerrar la puerta pero yo se lo impedí. Basta, qué tipa. Entré a su habitación, pulsé la tecla y la puerta se cerró.

.- No quiero que Jet nos escuche.

.- No es estúpido.

.- Bueno, no, pero te aseguro que no sabe nada.

.- Claro, mejor así, ¿no? ¿Qué le dirías si se entera? - Faye retrocedió un poco y cogió un cigarrillo que estaba encendido. - ¿Qué ahora somos compañeros con derechos?

Se sentó en su cama y me miró. Bueno, estaba enojada aunque lo controlaba. Me apoyé en la puerta cerrada y suspiré.

.- No lo sé, ¿tú qué opinas?

.- ¿Sobre tu y yo? - se rió - Nada. Supongo que la abstinencia pesa, nada más.

.- Seguro, pero tú no eres abstemia que yo sepa. Así que, ¿tu cómo lo explicas? - genial, la conversación se enfocaba ahora en ella. Una buena jugada de parte mía, aunque injusta. OK, yo no tenías las cosas claras, ¿pero ella sí?

.- Yo no tengo que explicarte nada. - me miró y dejó el cigarrillo - Pero quiero que sepas que no va a convertirse en una costumbre. No quiero volver a acostarme contigo, no quiero que me uses para tener sexo gratis sin salir de casa. Si ya volviste al ruedo, te felicito, pero abundan las chicas por ahí y a ellas puedes mentirles y hacerles lo que quieras.

Vaya discurso. Así que en eso había estado pensando tres días. Estaba tan linda en camiseta y bragas... Sus piernas infinitas, la tela tensada en el escote, la cama allí, el aroma a flores. Tal vez fuera mejor charlar en el puente de mando. Yo estaba callado, observándola y me parece que me excedí en el tiempo normal de silencio porque ella se quedó mirándome con expresión interrogante. No tenía respuesta para lo que acaba de decir, yo solo quería arrojarla sobre la cama. ¿Esa era una buena respuesta?

.- ¿No quieres sexo conmigo entonces? -le pregunté, por fin.

.- Es lo que acabo de decir, Spike, así que... - hizo un gesto, despidiéndome.

.- ¿No quieres que nos acostemos de vez en cuando, que me escabulla en tu habitación o tu a la mía o que aprovechemos los momentos en los que Jet no está a bordo? - hablaba y la idea me gustaba cada vez más aunque ella parecía no compartir mis elucubraciones - ¿Prefieres que me vaya de bares y de putas? ¿Qué te deje en una mesa con Jet mientras me voy con una chica por ahí?

.- Salir a beber y conocer a un tipo que no tenga problemas, que solo quiera divertirse, que no tenga una historia de mierda ni una ex muerta, que no sea un viudo depresivo que así como quiere ponerla un día otro venga y diga no va más, alguien con quien no tenga que pensar si está pensando en otra cuando está conmigo... - siguió Faye en el mismo tono mío.- Sí, creo que sería justo para los dos.

Tres segundos. Así que eso es lo que realmente pensaba. La última parte de su discurso, en realidad. Ahí estaba el meollo de la cuestión. Me sorprendí. Nunca hubiera imaginado que pensaba eso. Sí que podía dudar de mí o que podía pensar en mi amor por Julia pero... ¿en serio pensaba que cuando estaba con ella pensaba en Julia? Pues no... tal vez antes o después, con una sensación de culpa y dolor, genuinos, pero durante... no. Mi cabeza no funcionaba así, tampoco mi corazón.

.- No sabía que tenías una mente tan retorcida. - le dije - ¿Cómo voy a pensar en ella cuando estoy contigo?

Faye se levantó.

.- ¿Y entonces, dime, Spike... ¿en qué piensas? ¿Qué es lo que piensas realmente, qué es lo que quieres? Hablemos con sinceridad porque si no hablas yo no puedo entenderte. Ha pasado un año ya, ¿qué quieres conmigo?

Tres segundos.

.- ¿Ves? No lo sabes, no sabes qué decirme. Tres días enteros y no puedes contestar eso. ¡Fantástico! ¡Qué pelotuda que soy! - exclamó - Me termino enamorando de un idiota...

Eso me destrabó pero no pude decir nada.

.- Ya, vete de mi habitación. Hagamos de cuenta que no pasó nada.

Pasó a mi lado y pulsó la tecla. La puerta se abrió a mis espaldas. Traté de agarrarla del brazo pero ella se zafó y me empujó fuera.

.- Todo bien, Spike, en serio. - me dijo - Hagamos de cuenta que no pasó nada. Buenas noches.

Y la puerta se cerró. Quede solo en el corredor. Como el idiota que soy.

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