Misión fallida
Finalmente la policía no estaba equivocada y sí hubo problemas, básicamente porque Faye no anduvo cerca. Y no anduvo cerca porque discutió con Spike segundos antes de que al tipo se le ocurriera aparecer. Después a Spike actuó impulsivamente. Dos idiotas, pensó Jet, contemplando el cuerpo del chico desde el vano de la puerta de su habitación.
Habían pasado media hora en el bar del hotel esperando que el tipo bajara de su habitación. Media hora con una Faye vestida para el infarto, sentada en la barra, tomando un coñac. Lo único que podía atraer era tipos, miradas lascivas y comentarios mordaces de Spike a través del comunicador.
.- Cuando quieras puedes mirar hacia el elevador a ver si aparece el objetivo.
Faye intercambiaba un par de palabras con el barman, un muchacho de su edad muy atractivo. Dio un respingo y apretó los labios. Jet estaba fuera, en un banco de la plaza de enfrente, la vista clavada en la puerta del hotel.
.- Púdrete. - fue la respuesta de la chica.
Jet se dio cuenta de que había tensión en el aire. Media hora en un bar, esos dos juntos pero separados. No había sido una buena idea. Desde el bar le parecía que con cada día que pasaba los dos iban perdiendo la paciencia.
Faye miró a Spike a través de la sala. Él estaba sentado en un sofá, haciendo que leía una revista. El barman era simpático y tampoco es que pudieran hablar mucho en su horario de trabajo, pero era el tercer hombre que se le acercaba en media hora. Un buen promedio. Sonrió.
.- Aquí tienes mi número... - le escribió una servilleta y se la pasó por la barra. El muchacho le sonrió y guardó el papel.
.- Te llamo pronto, quiero verte. -le dijo, y se alejó para atender a un cliente en el otro extremo de la barra.
.- Todavía quedan en el mundo hombres que saben lo que quieren, fantástico... -comentó por lo bajo Faye, aunque fue bastante audible para los dos hombres que estaban escuchando. Naturalmente el comentario estaba destinado a uno de ellos. Jet se rascó la cabeza. Empezaban los chispazos.
.- No hay que tener todas las luces para reconocer a una mujer siempre dispuesta.
Jet casi se atraganta. Qué poco tino... ¿Había escuchado bien? ¿En serio le había dicho eso?
.- Eres infantil hasta para insultar, Spike. - la voz de Faye destilaba furia - Vete a la mierda de una buena vez y hazme el favor de no volver.
Jet escuchó ruidos, silencio y después estática. Miró el dispositivo en sus manos. La luz del comunicador de Faye se había pagado. Levantó la vista hacia la puerta del hotel y la vio salir hecha una furia. Estaba por levantarse, gritarle o hacer algo cuando escuchó la voz de Spike.
.- Apareció. Traje gris claro. Lo sigo.
Jet se detuvo. La misión había empezado sin Faye. La chica se perdió en la acera y diez segundos después un tipo alto de traje gris claro cruzó las mismas puertas. Media hora más tarde Spike estaba herido de muerte, de nuevo.
Lo cierto es que las sospechas de la policía habían sido ciertas. El tipo no andaba solo y cuando Spike quiso atraparlo en el callejón no solo se topó con un sujeto que era un hábil peleador, casi tan bueno como el padre de Ed, si no con su guardaespaldas. Y no era que Spike no pudiera aguantar una paliza pero esquivar un cuchillo con una hoja de casi diez centímetros se le complicó un poco.
Jet llegó casi tarde, corrió después de escuchar el único tiro que logró disparar Spike, pero lo único que logró fue espantar a los sujetos. Imposible atraparlos aunque alcanzó a darle un tiro en el brazo a uno de ellos, el que había parecido de la nada. Y estaba allí, tratando de ver cuán grave era el estado de Spike, cuando Faye apareció con el espanto pintado en el rostro. Triste y dramático deja vu.
La misma chica lo miraba ahora y tenía las manos ensangrentadas. Sostenía una bandeja con hilos, agujas y vendas. Según el equipo de diagnóstico médico que tenían en la nave, un modelo viejo pero todavía efectivo, el cuchillo solo había cortado músculo. Si Spike no se hubiera movido un poco le llegaba al corazón a través de la axila o perforaba un pulmón.
La sangre que lo ensuciaba por completo provenía de ese corte y otros tantos, menos profundos y menos peligrosos. Lo habían llevado rápido a la nave, colocado sobre una sábana plástica, limpiado con antiséptico y atendido. Con eficiencia pero nerviosos. Una vez cocido, Faye se había ocupado de eso, lo habían lavado entero, puesto ropa limpia, colocado una sonda urinaria y suero con antibióticos y calmantes.
.- Me voy a duchar. Espérame con un vaso de whisky, por favor... - le dijo Faye en un susurro. Fue una ducha larga y cuando la chica volvió a aparecer en la sala se la notaba agotada. La mano tembló ligeramente al tomar el vaso con whisky e hielo.
.- Un día la muerte se lo va a llevar. - fumaba sin mirarlo - Una y otra vez, una y otra vez...
.- Sigue teniendo suerte...
.- Yo pensé que la época de correr riesgos estúpidos había terminado.
Era raro. La situación parecía repetirse. Hacía año y medio Jet y Faye habían estado en un lugar parecido, cociendo a Spike, rogando porque no muriera, nerviosos, ansiosos. Esa vez su estado había sido peor, era cierto, había requerido la visita de un médico a bordo, pero las sensaciones eran muy similares. Todo de nuevo.
.- Todavía quiere morir.
.- No digas eso, Faye. Fue algo que pasó, nada más.
.- ¿Tú crees que no hubiera pasado si yo no me iba?
.- No hubiera pasado si él no te hubiera insultado, en primer lugar. Pero es estúpido pensar de esa forma, las cosas pasan sin tanta vuelta. Spike es bueno, esos dos eran mejores, nada más. Bebe tranquila.
La sala quedó en silencio. El ventilador sobre sus cabezas giró y giró. En algún momento Jet cocinó algo para los dos y después se fue con los bonsáis. Faye se quedó mirando tele un poco hasta que se le empezaron a cerrar los ojos.
El tipo tenía un gran instinto suicida. Eso al final no había cambiado. Parecía que todavía no encontraba una razón para mantenerse con vida. Al final, más tarde o más temprano las cosas seguían el mismo camino.
Camino a su habitación pasó por lo de Spike para revisar el suero y cambiar la bolsa de la sonda. Él dormía bajo los efectos del sedante. Debía descansar bien por lo menos 12 horas. Revisó los vendajes.
Spike tenía la piel fría. Dios, todo le hacía recordar la otra vez... Le tocó la frente, no tenía fiebre, por suerte. Le acarició la mejilla y dejó que su dedo rozara sus labios. Bobo, pensó. No me mereces en absoluto. Tal vez ni siquiera la hayas merecido a Julia... pero nosotras igual nos enamoramos de ti así que... eres un bobo afortunado.
Ya en su habitación se tomó un calmante y se durmió. Jet se ocuparía de estar atento la primera noche. Cuando despertó, horas más tarde, se arrastró hacia el cuarto de Spike y en el pasillo se cruzó con Jet que volvía a la cocina con una taza de café vacía.
.- ¿Cómo está?
.- Estable. No tiene fiebre.
Ella se detuvo en la puerta abierta del cuarto y lo miró. Entró y se sentó en la silla que Jet había dejado vacía. Apoyó la barbilla en las manos y los brazos en las rodillas. Suspiró. Spike iba a sobrevivir. Hasta la próxima. Realmente había pensado que los días de suicida habían terminado, que se había apagado en él esa llama inconsciente de ir a la muerte. Había pensado que por fin estaba viviendo...
¿Se había equivocado? Muerta Julia, su "otra mitad" como la había llamado una vez, ¿no tenía sentido estar vivo? Un año y medio después todavía seguía sintiéndose así... Lo escuchó murmurar. Por Dios, que no llame a Julia... Pero no, no eran palabras entendibles.
Le apartó el pelo de la frente y vio que movía los ojos bajo los parpados cerrados. No tardaría en despertar. Jet apareció en la puerta con una taza de café. Se la entregó y se fue al baño.
Ella bebió el café mientras ojeaba una revista y en algún momento empezó a tararear. Se detuvo. Vaya deja vu...
.- Hola...
Levantó la vista de la revista. Spike había abierto los ojos y la miraba de costado.
.- Tienes una herida profunda en el lateral izquierdo. Casi que te perfora un pulmón o el corazón. - le dijo ella, sin moverse de su lugar y sin cerrar la revista.
Él cerró los ojos unos minutos. ¿Se había dormido de nuevo? Tal vez fuera lo mejor. Ella siguió leyendo y bebiendo el café hasta la última gota.
.- ¿Cuánto hace que estoy durmiendo? - Spike todavía estaba con los ojos cerrados.
- Unas doce horas, un poco más tal vez. ¿Te duele?
.- No tanto... - levantó una mano y se tocó los vendajes debajo de su axila, moviendo la sábana.
.- Oye, quédate quieto. Tienes para un par de días más hasta que puedas levantarte.
.- ¿Ahora eres doctor?
.- Como quieras, debe ser tremendamente divertido morir desangrado.
.- Tengo hambre.
.- Jet te cocinará algo cuando salga del baño.
.- Baño... ¿por qué no...?
.- Tienes una sonda, así cosido no puedes levantarte todo el tiempo. No la tendrás mucho, no te preocupes, tampoco queremos que te cojas una infección urinaria. - Faye lo miró por sobre la revista - No me digas que te da vergüenza...
Spike gruñó. Ella se levantó y dejó la habitación. Lidiar con un Spike despierto era lo que menos deseaba ese día tan revuelto para sus sentimientos. Le avisó a Jet que tenía hambre y después no volvió a verlo hasta muchas horas después, cuando tocó revisar las vendas y cambiar el suero y la bolsa de orina. Jet era bastante reacio a hacer esas cosas.
Spike estaba despierto cuando entró a la habitación pero no intercambiaron una sola palabra. Ella hizo lo suyo diligentemente. Antes de irse revisó su temperatura. Su mano dudó antes de apoyarse sobre su frente, un segundo.
.- Me siento bien. - dijo de repente Spike.
.- Mejor entonces. No tienes fiebre. Has sobrevivido de nuevo.
.- Y eso que me habías mandado a la mierda...
.- Bueno, parece que vives en ella así que tal vez me equivoqué de dirección. Inténtalo la próxima vez y tal vez lo logres. - le contestó, siempre sin mirarlo, mientras inyectaba el antibiótico en la bolsa de suero.
.- ¿Por qué estás enojada, Faye?
Ella lo miró apenas un segundo y se fue de la habitación. ¿Qué podía decirle? ¿Qué estaba enojada porque él no la quería, porque casi moría de nuevo, porque parecía que no había nada por lo que cuidara esa vida que tenía? Se le llenaron los ojos de lágrimas y se fue a su habitación.
Los días transcurrieron despacio. Spike no desarrolló fiebre y su increíble capacidad de sanar hizo el resto. A los tres días se le retiró la sonda y empezó a moverse con más libertad aunque cada paso era una estocada en el costado. Faye ya no tenía mucho para hacer, salvo revisar las vendas por la noche y cambiarlas para mantenerlas limpias.
Esos momentos no eran cómodos para ella. Empezaron en la habitación y después pasaron a la sala así que a veces Jet andaba cerca. Si estaban solos le resultaba todavía más incómodo porque debía estar muy cerca de Spike y tocarlo. Y sí, trataba de tocarlo lo menos posible. Como en esa oportunidad.
Spike estaba de costado, con los pantalones de entrenamiento y sin camisa. La venda apretaba su pecho pero había que cambiarla. Faye colocó las tijeras y empezó a cortar. Ella estaba sentada en la mesita y él miraba hacia el costado. Cuando la veía aparecer con la caja de acero se sacaba la camisa sin decir nada y sin decir nada ella hacía su trabajo.
Cayó la venda y con mucho cuidado la despegó de la herida. Una puntada profunda que ya lucía más saludable. Tocó los puntos y más abajo. La piel estaba apenas caliente allí, pero no había fiebre. Él dio un respingo.
.- ¿Te duele?
Spike negó con la cabeza. Estaba fumando. Faye colocó antiséptico en un algodón y volvió a mojar la herida con eso. Después cogió la gasa y empezó a en volverlo con ella. Para eso tenía que pasar su mano desde la espalda al pecho y de vuelta a la espalda. Cada vuelta implicaba casi abrazarlo. Siempre era la peor parte.
.- Colócate de frente. Quiero ver los otros cortes. - le dijo, al terminar con la herida mayor. Él se acomodó de frente y abrió las piernas. Faye quedó en el medio. Sus ojos se cruzaron apenas y ambos desviaron la vista.
Spike tenía un tajo sobre el pecho, cerca de la clavícula derecha, otro en el antebrazo derecho y uno más en el vientre. La venda del vientre estaba sucia de sangre así que tomó las tijeras de nuevo y la cortó. Miró la herida, cuatro puntos. Los tocó con suavidad, nerviosa. Tuvo un flash de aquella noche que habían compartido. Ella besando su pecho, bajando por el vientre, besando sus heridas y más allá de su cintura...
Se había quedado quieta, los dedos apoyados en la herida. Spike tenía la piel más clara en el vientre y podía ver el camino de vello que baja desde el ombligo y se metía en los pantalones. Se obligó a desviar la vista y darse vuelta para buscar el frasco de antiséptico y la venda nueva que estaban sobre la mesita. Cuando regresó a su posición sintió la mirada de Spike clavada en ella.
Entonces él le tomó la mano que sostenía el algodón.
.- Faye... - le dijo.
Ella levantó la vista. Tenía ganas de besarlo, de olvidarse de todo, de aceptar todo.
.- Perdón.
.- ¿Por qué estás pidiendo perdón exactamente?
.- No debí decirte eso en el hotel.
Ella pestañeó sorprendida. Por un segundo había pensado que por fin tendrían esa charla. Cobarde. OK, entonces seguía sin hablar de lo otro.
.- No es nada. - respondió. Empezó a limpiar la herida. De repente sintió la mano de Spike tocando su cuello. Después de un segundo siguió limpiando la herida, sin mirarlo. ¿Qué estaba buscando? ¿Qué pretendía? ¿Hasta dónde llegaría?
Le colocó la venda nueva. La mano de Spike dejó su cuello. Él suspiró y no dijo nada. Faye guardó las cosas en la caja, juntó las vendas sucias y dejó la sala. Ese estado de limbo podía continuar indefinidamente, pensó, disgustada, frustrada. Yo no voy a hacer nada, yo no voy a dar ningún maldito paso... salvo para irme de aquí.
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Despertar y verla allí sentada, al lado de mi cama, me hizo recordar las otras veces en las que me había curado. Para ser egoísta Faye tenía buena mano para coser y jugar a la enfermera.
En realidad me había despertado su tarareo... Así que otra vez estaba herido... El tipo ése realmente era muy hábil con el cuchillo, la estocada no la había visto venir. Me quedé en la cama, despierto, un rato largo antes de hablar. Estaba cansado. Sentía el cuerpo pesado, embotadas las sensaciones producto de los calmantes.
La miré. Estaba enojada, me daba cuenta. A Faye le molestaba que yo corriera riesgos, que yo jugara con mi vida. Me odiaba por eso y a juzgar por sus labios tensos odiaba estar allí, cuidándome. Después, cuando desperté del todo, eso fue evidente ya que solo aparecía por la habitación para hacerme las curaciones y revisar el suero y esa maldita sonda que me había colocado. OK, era cómoda, pero era vergonzosa.
Fui feliz cuando ya no la tuve más aunque el momento en que ella me la sacó no fue nada agradable. Jet había preferido no estar presente, se moría de la impresión, pero Faye había sido muy profesional y rápida. Sin mediar una sola palabra me liberó de la sonda y el suero, dejándome vagar por la nave con más libertad.
Salvo esos momentos de las curaciones no estábamos cerca. Ella seguía enojada pero además, cuando la observaba, me daba cuenta que tenía la mente puesta en otro lado.
Esa chica ya te veló, sabes, y un día se puede levantar pensando que es hora de seguir y va a seguir sola. Es más, yo creo que lo está pensando...
Estaba recordando exactamente lo que le había dicho Jet aquella vez en el hangar cuando ella apareció en la sala con la caja metálica en las manos. Como si la hubiera convocado.
La verdad es que me ponía nervioso que sus manos me tocaran. Tenía un cigarrillo para estar más relajado pero cada vez que la yema de sus dedos rozaban mi piel me sentía raro y mi mente se iba a la noche que habíamos compartido. La extrañaba en mi cama, si tenía que ser sincero. Extrañaba también charlar con ella, salir con ella, tener una relación más normal con ella.
Faye no me miraba directamente cuando revisaba mis heridas así que yo tenía libertad para observarla: su pelo, sus hombros, su espalda inclinada sobre mi pecho, su cuello. Sentía su aliento mientras pasaba cerca al colocarme la venda de la herida mayor y después no pude evitar tocarle el cuello y pedirle perdón. Le había dicho cualquier cosa en el bar del hotel, algo que no pensaba, solo para fastidiarla. Pero tal vez le quería pedir disculpa por lo otro también... solo que cuando me lo preguntó no pude hacerlo. Qué frustración.
Estaba frustrado, sí, eso era. Mientras le tocaba el cuello y sentía su piel tibia y su respiración quise inclinarme y besarla pero no lo hice. Siempre que estaba cerca de ella quería hacer cosas, decirle cosas... pero no podía. Todo me quedaba atragantado. Pasaba el tiempo, me daba la sensación de que ella esperaba pero yo simplemente no podía... Y entonces el momento se evaporaba y volvía la distancia.
Me incline sobre el respaldo del sofá, tan cansado.
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