Capítulo 4 - Un Mensaje del Más Allá

sofia the first no me pertenece.


"¿Desmond?, ¿Dez?, ¡Desmond habla!" - llamaba Amber a un Desmond que parecía no poder creer lo que la chica le contaba.

No lo podía creer, ¡iba a ser padre!, Amber le daría un hijo.

"¡Amber!, ¡Amber!" - hablo emocionado el príncipe de Satin mientras abrazaba a la chica.

"Me alegra que te guste pero... ¿cómo se los diremos a nuestros padres?" - le hablo feliz pero preocupada.

Entonces la realidad le cayó de golpe, era verdad, como se lo dirían a sus padres, nunca había faltado a las lecciones de ellos, seguro se lo reprocharían toda su vida y ni se diga de los padres de Amber, seguro que ya no lo verían con buenos ojos.

Pero la buena noticia de todo esto es que serían padres, era una de las noticias más maravillosas que había recibido en su vida, fue cuando pensó que sería un buen momento para lo que estaba esperando hacer en el cumpleaños de su novia y de su cuñado.

"Es verdad, pero debemos hablar con ellos, no podemos ocultar esto por más tiempo, además..." - hablo recordando lo que tenía planeado para su cumpleaños - "Amber, yo...quería decir que...esto lo tenía planeado para tu cumpleaños pero...Quiero pedirte que seas mi esposa" - Amber estaba asombrada.

"¿Qué?" - preguntó sin poder creer que esto estaba pasando.

Desmond sacó la misma cajita azul oscuro con el anillo de compromiso y Amber casi se queda sin aire de la impresión. El rubio castaño se arrodilló frente a la joven e hizo la pregunta que tanto había deseado hacerle.

"Amber, ¿quieres casarte conmigo?" - le preguntó con mucha esperanza.

"¡Oh, Desmond, si, por supuesto que sí!" - gritó emocionada. Colocó el anillo en su dedo y se dieron un gran beso y un gran abrazo - "Sabía que no me fallarías, mi hijo tiene un maravilloso padre" - hablo la princesa mayor de Enchancia.

"Te amo Amber, mi hijo y tú son lo más hermoso que tengo en la vida, siempre estaremos juntos" - prometió con un beso.

"¡¿CÓMO?!" - habían gritado Roland II y su hijo James, cuando les habían dicho que serían abuelo y tío por parte de su hija y hermana mayor.

"¡Roland, James, cálmense!" - le pidió Miranda mientras lo sujetaba del brazo para que no le hiciera daño a Desmond, Sofia tenía que hacerlo mismo con James.

"¡Te confiamos a nuestra hermana mayor y ¿qué haces?, la embarazas!" - James se sentía decepcionado de su amigo, siempre le había tenido mucha confianza y ahora la rompía.

"¡No, esto seguro fue obra de su hija, mi niño nunca cometería algo como esto!" - hablo con desprecio la madre de Desmond.

"¿Mi hijo va a ser padre?, ¡sí!" - gritó mocionado el padre de Desmond- "¡esto es maravilloso hijo, sabía que eras un hombre, estoy muy orgulloso de ti!"

Todo el mundo se le quedo mirando al padre de Desmond como si fuera un extraterrestre.

"Papá..." - Desmond no sabía que explicar sobre el comportamiento de su padre y es que nunca había estado de acuerdo con la sobreprotección de su madre sobre él.

"¡Efrain!, ¿no te das cuenta del desastre que tenemos entre manos?, ¿qué dirán los demás reinos?" - hablo la madre de Desmond sintiéndose al borde de un colapso.

"Romina, nuestro hijo va a ser padre con la mujer que ama, eso es algo muy natural, ambos se aman y la boda ya está planeada, entonces, ¿cuál es el problema?" - comentó despreocupado el padre de Dez.

"¡Es verdad!" - hablo Amber atrayendo la atención de todos - "Miren, Desmond me propuso matrimonio, él es un buen hombre, por favor papá, James, no lo juzguen" - rogó mostrando el anillo de compromiso.

Padre e hijo se miraron y como mutuo acuerdo se relajaron y así madre e hija los soltaron.

"Bien, tienes razón Amber, Desmond siempre a sido un joven responsable y muy inteligente, me alegra que haya respondido como un verdadero hombre y se casé contigo, por eso no lo juzgaré" - hablo con firmeza el rey Roland.

"Yo tampoco, me dolió saber que embarazaras a mi hermana antes del matrimonio pero sé que se aman y así como mi padre me alegra que hayas actuado como el hombre maduro e inteligente que eres" - mencionó James todavía enojado pero aliviado de dejar a su hermana en buenas manos.

"Gracias Roland, tú sabes que mi hijo es buen príncipe y un hombre de bien" - hablo el rey Efrain mientras le daba un abrazo a su hijo.

"Es verdad papá, Desmond ama a Amber y sé que sabrá cuidarla a ella y a su bebé" - mencionó Sofia interviniendo por su hermana mayor.

"Estoy de acuerdo Roland, además, seremos abuelos, ¿no te da felicidad?" - comentó la reina Mirnada.

Todos miraron a la reina Romina quien solo se abanicaba con su abanico haciendo parecer que perdía el oxígeno.

"Pero...mi bebe, mi hijo" - lloraba la mujer.

"Ya deja el drama Romina, Desmond solo se va a casar y tendrá un hijo, no se va a morir" -hablo Efrain rodando los ojos

"Bueno, pero yo aún pienso que esa niña tiene la culpa" - mencionó señalando a Amber, quien estuvo a punto de de refutar pero Sofia la detuvo antes de poder hacerlo.

"Entonces está decidido, se anunciara su compromiso y después de la boda de Sofia, se casaran" - dictaminó el rey Roland mirando de reojo a la susodicha.

Sofia volvió a perderse en sus pensamientos ante el nombramiento de su boda, claro, aún no había visto a su supuesto prometido pero tenía pensado hablar con él, se había decidió a ser sincera y luchar por lo que sentía por Hugo, pensaba que si hablaba sinceramente con Federico podía entender.

"¿Qué embarazaste a Amber?" - habían preguntado muy sorprendidos Hugo y Zandar, este último había regresado de su luna de miel para la boda de su amiga Sofia.

Desmond los vio muy sonrojados y apenados por contarles aquello, cuando Zandar los había invitado a conversar no sabía si decirles pero sin duda podía confiarles este secreto hasta que puedan anunciar que Amber estaba esperando un bebé.

"Esperaba eso de Hugo con Sofia pero de ti..." - mencionó distraído el príncipe heredero de Tangu mientras señalaba al susodicho quien a su vez lo miro con él seño fruncido pero al recordar lo que Sofia y él estuvieron a punto de hacer aquella noche se sonrojó violentamente y maldijo no pudo refutar.

"Bueno...es que...no supimos esperar pero...créanme que no me arrepiento de nada, amo a Amber más que a nada en este mundo y nada me haría más feliz que formar una familia con ella" - hablo con sinceridad el príncipe heredero de Satin.

Hugo miro con seriedad a su amigo y analizó sus palabras, él sentía lo mismo por Sofia, también deseaba poder vivir juntos, amarla todas las noches y tener unos hermosos niños que tuvieran sus ojos azules puros y preciosos, esperaba poder cumplir ese sueño.

"Hugo, ¿estás bien?" - le pregunto Zandar ya que no respondía a sus preguntas.

"Sí, estoy bien" - hablo sin poder ocultar su tristeza.

Desmond y Zandar intercambiaron miradas de pena y compasión por su amigo, mañana sería la boda de Sofia y deducían que Hugo estaba desecho con ello pero aún conservaban la esperanza de que Sofia dijera que no ante el altar.

"Oigan, ¿por qué no nos vamos a dar un paseo por el mercado del reino?, podemos ir a comer" - mencionó el príncipe de Tangu, en un intento por levantar el ánimo del oji verde oscuro.

"Sería excelente" - concordó Desmond, mientras que Hugo solo sonrió agradecido al comprender el gesto de sus amigos.

Caminaron por el famoso mercado de Tangu como si fueran personas normales, aunque siempre había una que otra persona que saludaba con aprecio a Zandar y lo felicitaba por su boda con Hildegard, según la tradición de Tangu el príncipe solo tendría el trono al tener un heredero o el rey saliente muriera, por lo que Zandar y Hildegard no serían los reyes hasta que tengan un hijo o hija. Todo reino tenía sus leyes.

Hugo se distrajo un poco al fascinarse con todas las cosas que este mercado podía ofrecer, incluso había hombres y mujeres que hacían exhibiciones fantásticas para ganarse la vida, de repente una alfombra voladora pasó rápido en frente de él tirándolo al suelo.

"..cof..cof.." - tocino ya que al estar parado sobre arena había mucho polvo y al alejarlo un poco pudo ver a dos genios siguiendo a uno que parecía un niño escapando de un regaño.

"¡Shari detente ahora mismo!" - gritó el más robusto y con un traje parecido al de un policía.

"¡Nunca podrán atraparme!" - gritó divertido el genio revoltoso para luego salir volando.

"Hugo, ¿qué paso?, nos preocupamos porque no te encontrábamos" - le dijo Desmond al ayudarlo a levantarse.

"Si, lo que pasó es que unos genios pasaron rápido y me sorprendieron, ¿quiénes son?" - le preguntó a Zandar.

"Ellos son Kazeem y el sargento Fizz, son de la genio patrulla, debe haber algún genio que no sigue las reglas y está causando problemas" - respondió con una sonrisa el joven.

"Se escapa, lo seguiré" - Kazeem hizo aparecer su moto alfombra mágica y voló para seguir al genio prófugo, lo amarro con unas cadenas y lo metió en la lámpara de custodia.

"Buen trabajo chico, cada día me convenzo más de que podré dejar la genio patrulla en buenas manos" - comentó orgulloso el sargento.

"¡Sargento Fizz, Kazeem!" - les llamo Zandar y estos descendieron.

"Buenas tardes príncipe Zandar, felicidades por su boda" - saludo con respeto el sargento.

"Gracias, veo que han atrapado a otro genio revoltoso, muy buen trabajo, Kazeem as crecido y madurado mucho" - mencionó el príncipe moreno.

"Gracias su majestad, todo se lo debo al sargento Fizz y Sofia, ellos me ayudaron a cambiar" - mencionó el joven.

"¿Conoces a Sofia?" - preguntó el peli negro al oír el nombre de su amada.

"Si, todo pasó el día de la inauguración del museo, Sofia y yo teníamos que practicar para un show en la fiesta pero un paquete que era para mi padre llegó al reino de Enchancia por error y Sofia se ofreció a traerlo pero la curiosidad pudo más que ella y abrió la caja mientras venía y era la lámpara de Kazeem, como era muy joven e inexperto no quiso cumplir los deseos de Sofia de regresar a su lámpara y escapó por lo que ella lo siguió y buscó ayuda del Sargento Fizz de la genio patrulla y después de una larga persecución Kazeem se dio cuenta de que lo que hacía no le daba felicidad a las personas y acepto cambiar y Sofia tuvo la idea de unirlo a la genio patrulla" - contó Zandar.

"Y un año después un genio malvado me inculpó de cosas que yo no había hecho, se hizo pasar por hechicero real y hacer que el rey me odiara para que el sargento Fizz me encarcelara, hasta Sofia dudo de mi pero no la culpo, es una reacción normal, pero ella no se rindió y continuó buscando para demostrar mi inocencia y cuando supo quién era el verdadero culpable me ayudó a atraparlo y desenmascararlo" - relato el chico genio.

"Si, esa es Sofia, siempre ayudando a todos de forma sincera y desinteresada. Soy Hugo, príncipe heredero de Albuquerque, mucho gustó conocerlos" - mencionó con una sonrisa el peli negro.

"Mucho gusto príncipe, me llamo Kazeem, ¿eres amigo de Sofia?" - le preguntó ya que la avía mencionado.

"Si, es mi amiga, estudiamos juntos en la academia real, se podría decir que ella también me cambio la vida" - comentó con una sonrisa melancólica.

"Ella es muy especial" - concordó el joven genio - "¿cómo está ella?"

"Mañana...es su...boda" - respondió Hugo con evidente molestia y tristeza que no pasó inadvertida para los presentes y una persona que los estaba observando.

"Oh, bueno, díganle que le mando saludos y muchas felicitaciones por favor, nos vemos" - pidió para que tanto él como Fizz se retiraran.

Siguieron caminando, Hugo pensaba que Sofia había cambiado la vida de muchos y es que ella era así, cuando conocías a Sofia tu vida tomaba otro color y su dulzura y gentileza hacía que todos la apreciarán mucho, la mujer que cualquiera desearía.

"¡Vengan, vengan, vengan aquí y yo les diría su futuro!" - escucho de una mujer cerca de él.

Vio a una Tanguniana en una tienda sentada en cojines con una mesa que tenía una bola de cristal mediana.

"Tú, joven príncipe, ¿no quieres que te lea tu futuro?" - le preguntó la mujer con una sonrisa dulce de vendedora.

"¿Quién es usted? Y ¿cómo sabe que soy de la realeza?" - le preguntó desconfiado.

"¡Soy Madam lo Sabía! y tus rasgos finos y delicados y ropa fina te delatan, además los periódicos siempre muestran dibujos de ustedes, eres Hugo, el hijo menor del rey Garrick de Albuquerque, alérgico a las plumas de paloma, tercer mejor jinete de la escuela real, el mejor de su clase de baile sobre hielo, prácticamente eres muy bueno en todos los deportes que haces, amante de los dulces, tú hermano se llama Axel y se acaba de casar con la princesa Astrid, tú madre murió cuando naciste, no podías dormir sin tu manta de bebe hasta los 6 años y sin una luz de noche hasta los 11 y..." - la detuvo muy avergonzado.

"Ok, ok, ¿cómo supo todo eso?, ninguno de los periodistas lo sabe" - le preguntó vigilando que nadie la hubiese escuchado.

"Solo adivine" - él la miró sin comprender, esta mujer era muy rara - "Entonces ¿quieres que te lea tu futuro?"

"Bien, si" - respondió con fastidio, ya que no creía en esas cosas de la adivinación.

"Oh, sí, puedo ver una boda, un duelo, una verdad que solo tú sabrás, el amor de tu vida está en juego y...alguien de otro mundo te hará una vista esta noche" - le dijo misteriosa la mujer.

"¿Qué significa todo eso?" - preguntó sin entender nada.

"¿Cómo saberlo?, ahora sí me disculpas, debo ir a almorzar, fue un placer ayudarle majestad" - mencionó mientras tomaba sus cosas y salía del lugar dejando a un Hugo muy confundido.

"Eso fue extraño" - camino hasta encontrarse con sus amigos e ir a un restaurante.

Al salir pudo ver a pareja muy acaramelada y podía jurar que el joven que besaba a la chica con tanto frenesí era... ¿Federico?

"¡Lo sabía, maldito!" - maldijo entre dientes, no se aguantó y camino a enfrentarlo.

"¡Vaya, pero ¿qué tenemos aquí?, un príncipe derrotado" - se burlo al verlo llegar.

"Y tú revolcándote con otra sabiendo que mañana es tu boda con Sofia, eres un cínico" - le dijo muy molesto, como quería golpearle la cara en ese momento.

"¿Y?, me importa muy poco, Cindy lo sabe y aún así estamos aquí, vamos Hugo, las mujeres son solo muñecas para usar como tú quieras" - mencionó creyéndose el centro del mundo.

"¡No es cierto, las mujeres y los hombres son importantes por igual, ellas tienen sentimientos y merecen ser respetadas!" - le reprochó.

"No me hagas reír, las mujeres son solo objetos que podemos usar, cuando una me aburre me busco otra y así de fácil y Sofia no es la excepción, una estúpida como todas" - le comentó tomando su regaño como algo gracioso.

Hugo no pudo más y casi se lanza a él para golpearlo pero sus amigos llegaron a tiempo para detenerlo.

"¡Cálmate Hugo, solo quiere provocarte!" - le gritó Zandar reteniéndolo con la ayuda de Desmond.

"¡SI LASTIMAS A SOFIA TE JURO QUE...!" - le gritó tratando de apartar a sus amigos para caerle a golpes al creído de Federico.

"¿Qué?, ¿me vas a matar?" - se burlo - "¡Perdiste Hugo!, te quite lo que más amabas y no te preocupes dejaré que entres a la boda solo para ver cómo te hago la vida más miserable de lo que ya la te la he hecho, nos vemos, que tengas un feliz día"

Cuando se fue con la chica por fin lo dejaron libre y golpeó la arena con el puño, tenía rabia y mucho enojo por todo esto.

Durante la noche no pudo más que pensar en ella, mañana sería aquella falsa boda, porque su corazón lo sabía, ella lo amaba a él, además que ella se lo había confesado.

Poco a poco cayó en un profundo sueño y al abrir sus ojos se encontró en una habitación de una niña pequeña muy cómoda pero humilde, por lo que se veía estaba en el pueblo de donde provenía Sofia pero ¿cómo y cuando había llegado hasta allí?

"¡Sofia!" - alguien estaba llamando a Sofia y parecía la voz de un hombre.

"¡Ya voy papi!" - gritó emocionada una pequeña niña que vio caminar escaleras abajo, la siguió y llegaron a la sala.

"Sofia, mi niña, adivina lo que te e traído" - le decía a la pequeña Sofia un hombre que no aparentaba más de 4 años, un hombre joven de cabello castaño claro con reflejos rojizos como el de ella y la piel blanca como la suya y con unos ojos marrones dulces y que transmitían mucha seguridad y gentileza.

"¿Qué es papi?, ¿qué es?" - preguntó emocionada la niña Sofia.

"¡Ta - ran!, es tu propio set de costura, me dijiste que necesitabas algo para coser los vestidos de tus muñecas y ya que tu mamá te ha enseñado a coser desde bebe pensé que sería útil" - hablo el hombre sintiendo que su hija merecía algo mejor que eso pero como era pobre no podía pagar algo tan costoso como un juguete sofisticado.

"¡Es bellísimo papá, ahora podré hacerles muchos vestidos a mis muñecas, gracias, eres el mejor del mundo!" - la pequeña le dio un abrazo fuerte al hombre que se sintió orgulloso y feliz de que su hija se sintiera contenta con algo simple y que más parecía un regalo para una joven.

Hugo se enterneció con la escena, Sofia se veía muy adorable y tierna, de repente la luz se fue dando lugar a la noche.

Esta vez era afuera del pueblo, parecía que el padre de Sofia regresaba de hacer uno de sus trabajos como zapatero del reino.

"Por fin reuní suficiente dinero para darte un juguete especial como tú mi pequeña Sofia, mañana pasaré por la juguetería temprano" - hablo contento pero en un segundo sintió como si no estuviera solo y alguien lo observará.

Miro hacia ambos lados y camino un poco más rápido para no llamar la atención pero un hombre robusto bloqueo su camino.

"Entrégame el dinero, Zapatero" - exigió el hombre y aunque el padre de Sofia tuvo un poco de miedo no lo mostró.

"Escucha, necesito este dinero para darle un regalo a mi hija, pronto será su cumpleaños, por favor permite irme" - le rogó.

"No me interesa y si no me lo das por las buenas, será por las malas" - en ese momento el hombre saco una navaja.

Hugo corrió e intentó saltar hacia al hombre pero en vez de envestirlo lo atravesó.

Sorprendido se volteó a ver a dónde estaba el padre biológico de la mujer que amaba y pudo presenciar con horror como aquel ladrón clavaba sin escrúpulos el arma blanca en el cuerpo del padre de Sofia.

El ladrón se marchó con el dinero mientras que el oji marrón agonizaba en el piso, intentó auxiliarlo pero de nuevo no pudo ni tocarlo, la escena cambio a la sala de la cabaña de la familia de Sofia en la aldea.

Miranda estaba llorando frente a la chimenea mientras abrazaba a Sofia, las dos se veían muy tristes, entonces apareció la madre de Ruby, la conoció una vez que visitaron el pueblo, junto con su hija.

"Lo siento mucho Sofia" - le dijo la niña morena a modo de pésame.

"Gracias Ruby" - agradeció con tristeza la pequeña.

"Ruby ¿puedes acompañar a Sofia a su habitación?, necesita descansar" - le preguntó la Sra. Helen a su hija.

"Si mamá, vamos Sofia, podemos leer un cuento" - y así las dos niñas subieron las escaleras hacia la habitación y cuando estaban fuera de vista las dos mujeres comenzaron a hablar procurando que las niñas no las escucharan.

"Esto ha sido muy difícil para ella" - comentó con tristeza Miranda.

"¿Cómo se lo contaste?" - le preguntó su amiga.

"Le dije que le dio un infarto mientras venía, no podía decirle que alguien lo mato para robarle, no quiero que su pequeño corazón se llene de odio y rencor siendo tan joven" - le confesó con pesar.

"Es verdad, aún es muy joven para comprender la maldad que hay en algunas personas y ella siempre quiere ver la bondad en ellas" - concordó la mujer morena.

"Ahora Sofia y yo estamos solas, debo encargarme de la zapatería o no tendremos como vivir" - comentaba angustiada la madre de Sofia.

"Descuida, Ruby y yo les ayudaremos, también Harold, Mimi y Jade, todo el pueblo quiere ayudarlas, Sofia es una niña muy dulce y apreciada por todos, no las dejaremos solas" - le animó Helen.

"Gracias" - agradeció con lágrimas Miranda.

La escena ahora era el cuarto de Sofia con Ruby dormida y Sofia llorando, mientras llamaba a su padre con insistencia, a Hugo se le partió el alma al ver a la versión niña de su amada sufrir por la muerte de su padre biológico pero al mismo tiempo se preguntaba cómo podía ver todo esto.

"Es gracias a mi" - se escuchó detrás de él.

Sorprendido volteo para encontrarse con el padre biológico de Sofia.

"Pero...usted..." - no sabía cómo estaba él allí, se suponía que estaba muerto.

"Sí, estoy muerto, lo que ves es mi alma y todo lo que acabas de ver son mis recuerdos, me llamo Eduardo, el padre biológico de Sofia, pedí permiso allá arriba para poder hablar contigo en tus sueños, por eso no podías tocarme o ayudarme, es solo un sueño" - respondió el hombre con paciencia y un amable sonrisa.

"Soy el príncipe Hugo de Albuquerque, mucho gusto, ¿qué necesita decirme?" - hablo el joven con respeto.

"No tienes que ser tan formal hijo, sé que amas a mi hija con todo tu corazón y te lo agradezco infinitamente, conozco todo su historia" - le mencionó.

"Sobre eso, le juro que nunca más volveré a hacerle daño a su hija, ella me cambio y me enseñó mucho, es por eso que la amo, ella es única y eso la hace hermosa e inigualable" - prometió sonrojado y apenado ya que lo más seguro era que había visto lo sucedido en la carrera de prueba para el equipo del Derby Volador.

"No te preocupes, eras solo un niño, aún tenias mucho que aprender de la vida pero te creo, aunque no digas promesas que no puedes cumplir, sé que tú nunca querrías lastimarla pero en el amor siempre habrá momentos difíciles que debemos pasar y sé que ustedes podrán hacerlo, mi hija te ama como a ninguno Hugo, es por eso que he venido a pedirte que la salves del peligro que se cierna sobre ella y sus reinos" - mencionó con seriedad.

"¿A qué se refiere?" - preguntó sin comprender.

"Ese chico, Federico, planea hechizar a Sofia si se opone al matrimonio y así hacer que acepte, después le declararan la guerra a Roland y a tu reino para quedarse con sus riquezas y ser más poderosos que todos los reinos" - Hugo quedó impactado, no podía permitir que eso pasara.

"¿cómo puedo evitarlo?" - preguntó esperanzado.

"Sé que no debería de hacerlo pero es por salvar la vida de mi niña, Sofia tiene el amuleto de Avalor, fue creado por los marubianos en Avalor, le otorga a su portador todo tipo de poderes poderosos, cualquiera que esté desee, aunque también tiene una regla, por cada acción que vayas a cometer según buena o mala tendrás un poder, si haces cosas buenas el amuleto te premiará con poderes y si haces cosas malas el amuleto te dará una maldición, la ahora reina Elena de Avalor, estaba atrapada dentro del mismo ya que este protege a su portador, estuvo 40 años atrapada allí y fue Sofia quien la librero, desde ese momento el amuleto paso a manos de mi hija y ella es quien lo controla pero aún mantiene sus reglas, le ha dado varios poderes, hablar con sus amigos animales, convertirla en sirena, se convierte en el animal que vea, en un hada incluso la ha salvado de aprietos en sus aventuras" - mencionaba al mostrarle imágenes de cada uno de esos eventos.

"Entonces, Sofia si puede hablar con Minimus, su amuleto es mágico" - dedujo al saber todo - "Pero, ¿cómo me ayudara saber todo esto?"

"Veras, el amuleto se une al corazón de su portador, comúnmente es usado por princesas de buen y valiente corazón, lamentablemente no podrás evitar que el hechizo se cumpla pero si tocas la gema del amuleto con una de tus manos este brillara y anularas el poder del conjuro y podrás liberarla puesto a que responderá a los sentimientos de Sofia y los tuyos" - le explico.

"De acuerdo, lo haré" - acepto muy seguro y dispuesto.

"Sé que puedo confiar en ti, debo irme, te confió a mi hija, cuídala y ámala por favor" - le pidió con un sonrisa algo melancólica.

"Se lo prometo" - aseguro con sinceridad y luego todo fue blanco.

Abrió los ojos y se dio cuenta de que era de día, estaba en su habitación, era el día de la boda de Sofia, decidido se levanto y se arregló para ir a Enchancia, si podía evitar que está boda se cumpliera debía hacerlo, no podía fallarle al padre de Sofia y menos a ella misma, ya lo había jurado, la amaba y lucharía por ella hasta el final.