Capítulo 5 - ¿Una Esperanza o Una Desgracia?

sofia the first no me pertenece.


El día había llegado, su supuesta boda era hoy, sin embargo aún guardaba la esperanza de hablar con Federico y que este entendiera para que al fin Hugo y ella pudieran ser felices. Unos golpes se escucharon en su puerta y al abrirla Amber entró sin esperar a que ella le permitiera el paso.

"¡Vine ahora, porque no pienso permitir que cometas esta locura, no puedo dejar que te cases con alguien que no amas, tu amas a Hugo, por favor Sofia, estas a punto de estropear tu vida y...!" - continuó quejándose la princesa rubia.

"¡Amber, Amber, Amber!, ya, ya...descuida, pienso hablar con Federico y cancelar todo esto" - hablo Sofia.

"¡Sofia, que bueno!, pero... ¿estás segura de que él aceptara?, porque no sé...ese hombre me da mala espina" - le explico su hermana

"Hablaré con él y todo estará bien, ¿sí?, ya le pedí a Baileywick que en cuanto llegara le pidiera que pase a mi habitación para que hablemos" - contó muy confiada.

"Bueno, pero estaré vigilando hermana, no me gustaría dejarte sola con ese tipo" - le aseguro la rubia.

"Descuida, Federico entenderá, ha sido muy bueno y amable conmigo que estoy segura de que comprenderá" - contó.

"Bueno, pero tú nada más grita y mando a que lo metan en el calabozo para que se pudra allí" - le dijo mientras salía de la habitación.

"Si, necesito hacerlo o de lo contrario nunca seré feliz con Hugo" - se dijo a sí misma mientras veía por la ventana a los invitados que comenzaban a llegar.

"¡Vivian!" - saludo James a su novia con un abrazo y un beso tierno pero la joven estaba tímida a que sus padres los vieran besarse.

"Ho...hola James" - tartamudeo la joven sonrojada.

"Oh, no te pongas tímida hija, se ve que James te ama mucho, no nos molesta que te bese enfrente de nosotros" - le comentó su madre algo divertida por la reacción de su hija.

"Es cierto Vivi querida, pero eso sí, quiero tu palabra James, de que la respetaras y la cuidaras de todo mal" - le exigió el padre de Vivian.

"Si señor, puede contar con ello" - acepto con alegría y respeto.

"Querido, no le des angustias a James, hoy es la boda de Sofia, por cierto ¿dónde está tu hermana James?, la boda es en media hora" - preguntó la reina Cecily al mirar a todos lados y no encontrar a la novia.

"Ella aún no ha bajado pero sinceramente creo que tal vez no haya boda" - explicó con seriedad el joven príncipe de Enchancia.

"¿Qué quieres decir James?" - preguntó su novia con preocupación.

"Tengo un mal presentimiento, espero Sofia sepa lo que hace" - mencionó sin quitar su rostro serio dejando confundidos a los padres de su novia pero ella sí sabía porque lo decía y así como él esperaban que Sofia detuviera esta farsa.

"Cálmate Amber, si Sofia te dijo que tenía todo controlado es porque lo tiene, ¿te sientes mal?, ¿son las nauseas otra ves?" - preguntó Desmond preocupado.

"¡No lo sé!, es que no puedo dejar de sentir que algo malo esta por pasarle a mi hermana, este día va a pasar algo, lo sé, lo siento, ¡Hugo tiene que llegar ya!" - rogó pero en ese instante un mareo le jugó una mala pasada y sus nauseas atacaron para darle las ganas de vomitar por segunda vez en el día.

Federico llego y el mayordomo le pidió que fuera a la habitación de Sofia, al llegar se encuentro con ella sin el vestido de novia

"¿Sofia?, ¿y el vestido de novia?" - le preguntó algo desconcertado.

"Federico, necesito hablar contigo" - le comenzó a explicar con clama - "Quiero pedirte que...anulemos el matrimonio"

"¿Cómo?" - estaba en shock.

"Si, la verdad es que solo acepte casarme contigo para tratar de olvidar a Hugo, el hombre que en verdad amo y él me ama a mí, por lo que quiero ser feliz con él y no puedo seguir engañándote, por lo que te ruego que me entiendas y que cancelemos todo esto" - pidió sintiendo pena por él.

Federico se volteó y apretó los puños de rabia, sabía que esto podía suceder, solo que estaba muy confiado de que Sofia no se dignaría a luchar por sus sentimientos por Hugo, aunque no significaba que no tenía un plan de reserva, así que adoptó su mejor sonrisa falsa para se volvió a verla.

"¿Sabes?, si, tienes razón ya me lo imaginaba, pues Hugo y tú se veían tan enamorados pero es que te amo tanto que no quise que esto terminara pero tienes razón, no puedo obligarte a casarte conmigo" - explicó con falsa tristeza.

"¿Enserio?, gracias, muchas gracias Federico" - agradeció la oji azul contenta.

"Si, es más, para celebrar tu prospera felicidad junto a Hugo, brindemos" - busco los vasos y la jarra de agua de oro que Sofia tenía en su habitación pero sin que la joven se diera cuenta saco un frasco de su chaqueta para vestir un poco del líquido en el vaso que le daría a ella.

"Oh, bueno, ¿por qué no?" - acepto un poco extrañada.

"Si, brindemos por tu felicidad Sofia, nada me haría más feliz que verte a ti...feliz" - le dijo al entregarle el vaso con el líquido y no se podía notar que le hubiera colocado algo.

"Gracias" - brindo y bebió del líquido pero de repente comenzó a sentirse extraña y sus ojos se cambiaron de color a un tono púrpura - "Federico, mi amor, ¿qué haces aquí?, es de mala suerte ver a la novia antes de la boda"

"Bueno. Sofia, tú pediste que me hicieran pasar a tu habitación en cuanto llegara para hablar conmigo" - mencionó como si no hubieran hablado hace unos segundos.

"De seguro fue porque no puedo esperar para verte en el altar, estoy tan feliz de casarme contigo" - comentó emocionada.

"Tienes razón, pero es verdad es mala suerte ver a la novia antes de la boda así que mejor me voy para esperarte en el altar mi querida princesa" - tomo su mano y la beso para darle un guiño que aparentemente la joven le pareció divertido y romántico.

"Estaré allí pronto, solo dame unos minutos para cambiarme y bajo" - aseguró con una sonrisa.

"Así me gusta, por eso me encantas mi amor"- así salió y cerró las puertas detrás de él para luego sacar el frasco que uso - "en verdad que estas pócimas de amor son muy útiles, Sofia es mía para siempre y hará todo lo que le diga sin réplica alguna, después de todo una mujer es como un perro, le dices lo que tiene que hacer y lo hace"

Cedric observaba desde su torre todo y su buen juicio y el conocer a Sofia desde que era pequeña le decían que tenía que impedir todo esto, quería a Sofia como si fuera de su familia, como una sobrina más o una hija, aunque no le agradaba el príncipe mimado, como él solía llamarlo, de Hugo, sabía que solo él podía salvar a Sofia, por supuesto que sabía del amor que esos dos se tenían, por eso no podía permitir esto.

Bajo las escaleras para llegar a la habitación de Sofia quien parecía muy feliz en su traje de novia, algo que realmente lo confundió.

"¿Sofia?, princesa, ¿está bien?" - le preguntó pues la joven no paraba de cantar y bailar con su vestido.

"Por supuesto que sí Cedric, hoy me casaré con el amor de mi vida" - contó risueña.

"Entonces, ¿si se casara con Hugo?" - preguntó confuso.

"¿Hugo?, no, con Federico, él es el único para mí" - mencionó con aparente alegría.

"Pero no es posible...usted..." - fue entonces cuando Cedric observó el color de los ojos de Sofia, eran púrpuras y no azules - "Una poción de amor"

"¿Qué dijiste Cedric?" - preguntó Sofia mientras se miraba al espejo para colocarse la joyería que usaría.

"He...no, nada, solo que la felicito por su boda, ahora regresare a mi taller" - salió para usar su varita y que le mostrará los hechos que sucedieron en la habitación antes de su llegada - "Lo sabía, es una poción de amor y de las más poderosas, crear un antídoto tomaría mucho tiempo, debe haber otra forma de salvarla"

"¿Cómo que no puedo pasar a verla?" - escucho la queja de Hugo a lo lejos.

"Lo siento príncipe pero el príncipe Federico a dado la orden de que usted no puede entrar a la habitación de la princesa Sofia" - explicó uno de los guardias

"Sólo será unos minutos, ¡déjenme verla!" - gritó desesperado.

"No insista príncipe Hugo o nos veremos obligados a sacarlo a patadas de aquí" - advirtió el guardia con frialdad.

El chico refunfuñó por no poder ver a su amada y evitar que cayera en manos de Federico pero este se le había adelantado.

"¡Príncipe Hugo!" - le llamo Cedric.

"¿Cedric?, ¿qué sucede?" - preguntó el joven príncipe desconcertado.

"Sabes de sobra que no te tengo aprecio" - recalcó con indiferencia.

"El sentimiento es mutuo, ¿por eso me llamabas?" - le respondió de la misma forma.

"No, aunque me cueste admitirlo, eres el único que puede salvar a Sofia, Federico le dio una poción de amor y muy potente, hacer un antídoto me tomaría días y la boda es hoy, por lo que me imagine que si te veía podrías liberarla" - mencionó esperanzado.

"Sé cómo liberarla, su amuleto, debo tocarlo y este la liberará del hechizo, el amuleto está unido a sus sentimientos, y sabe que yo soy el hombre que ella ama" - le indicó.

"Pero los guardias no te dejan acercártele" - recalcó el hechicero.

"Lo sé, el único momento es en la ceremonia, allí podré desenmascarar a Federico y luchar contra él por el amor de Sofia, podré acercarme a ella y tocar su amuleto" - le dijo Hugo confiado ya que tenía la respuesta al problema.

"Esperemos que tu plan funcione" - mencionó Cedric como un ruego.

"¿Sofia?" - preguntó Amber al ver a su hermana con el traje de novia que usaría - "Pero ¿qué sucede?, me dijiste que hablarías con Federico para cancelar la boda" - preguntó preocupada la rubia.

"¿Por qué querría cancelar la boda?, si me voy a casar con el hombre más maravilloso del mundo, el que amo, el dueño de mi corazón" - contaba ilusionada.

"¿Hugo?" - le preguntó su hermana pensando que se habían encontrado y decidieron casarse de una vez.

"¿Porque todos sacan a Hugo?, no, Federico, el hombre más genial y guapo del mundo" - respondió confiada del supuesto amor que sentía por su prometido.

"Pero Sofia, tú me dijiste que..." - Amber no entendía nada.

"Ya no puedo seguir hablando contigo Amber, debo ver a mi amado en el altar, adiós" - le dijo callándola para luego irse.

"Esto no es posible, algo le hizo ese tipo a mi hermana, hace una hora quería dejar todo está farsa, ¿cómo es que se enamoro de Federico en tan poco tiempo?" - mencionó al recordar lo que ella le había dicho.

La marcha nupcial se escucho y la gente se levanto para ver a Sofia caminar alegremente hacia Federico, en el altar.

"Sofia te ves espléndida" - le alago Federico.

"¡Oh, Federico!" - comentó divertida la joven.

Hugo estaba entre los presentes observando el comportamiento de Sofia y claro, no podía dejar de desapercibido lo hermosa que se veía Sofia en ese vestido de novia pero tenía que concentrarse en vencer a Federico y salvar a Sofia. El cura comenzó a presidir la ceremonia, mientras que el esperaba el momento indicado para entrar en acción.

"Si alguien tiene una razón para que estas dos personas no se casen que hable ahora o qué calle para siempre" - pidió el cura.

"¡Yo!" - unos lo vieron sin entender y otros lo vieron comprendiendo sus razones.

"¿Hugo?, ¿por qué no nos dejas en paz?" - pidió exasperado Federico.

"¡No puedo, porque en primera amo a Sofia y en segunda, le diste un pócima de amor para que se enamorara de ti!" - gritó molesto causando el asombro en todos.

"Por favor, ¿en verdad van a creerle?" - refutó defendiéndose.

"Lo que dice él es verdad y lo pueden comprobar al mirar los ojos de Sofia, son púrpura en vez de su acostumbrado color azul" - respondió Cedric.

"Sabía que no eras más que una rata, ¡devuélveme a mi hermana!" - exigió James.

"Es una lástima, ahora tendré que usar el verdadero poder de la pócima de amor. Sofia ven conmigo y olvídate de tu familia y de Hugo" - ordenó sonriendo malignamente.

"Cómo tú digas mi cielo" - estaba hechizada por completo.

"¡Ni se te ocurra llevarte a mi hija!" - exigió Roland II.

"No está en posición de atacar rey Roland, si me ataca Sofia me defenderá y tendrá que lastimarla para llegar a mi" - explicó haciendo retroceder a al rey.

Hugo se adelantó y atacó a Federico pero el chico se apartó antes de que pudiera lastimarlo.

"Muy mal Hugo. Sofia, Hugo quiere acabar conmigo, atácalo y acabalo" - le dio una espada a la oji azul y esta avanzó velos hasta el príncipe de Albuquerque para herirlo en el brazo aunque no era una herida profunda.

"¡Hugo!" - gritó Garrick al ver a su hijo herido pero no culpaba a Sofia, sabía que estaba hechizada.

"¡Estoy bien papá!, se cómo salvar a Sofia" - contó mientras esquivaba otro golpe de la misma.

"No puede ser, Sofia jamás le haría daño a Hugo, ¿no hay una manera de salvarla?" - preguntó Vivian a Cedric.

"Solo Hugo puede salvarla, tenemos que confiar en él" - respondió observando con angustia a la chica que de niña le había ayudado mucho, intentar luchar con el hombre que ella amaba.

Ambas espadas chocaron y Sofia y Hugo se miraron.

"Sofia, soy yo, Hugo, no dejes que este tipo te controle" - intento alcanzar el amuleto pero un empuje de la joven lo hizo retroceder.

"Esto es grave" - mencionó Amber para luego observar con odio a Federico - "¡¿cómo pudiste hacerle esto a mi hermana?, alimaña!"

"Es fácil Amber, por el poder, Hugo siempre se ha creído mejor que yo, pues ahora tengo en mis manos a la mujer que tanto ama y sin ella él no es nadie" - río de manera retorcida.

De nuevo las espadas chocaron para dar lugar y otra vez sus ojos se volvieron a enfrentar.

"Sofia, despierta" - unas ves más intento acercar su mano al amuleto y con un solo toque de su dedo este brillo intensamente en una luz rosa que envolvió a Sofia y Hugo, dejando a todos impresionados.

"¿Qué está pasando?" - preguntó con rabia Federico.

Cuando la luz desapareció Sofia se desvaneció en los brazos de Hugo y soltó la espada, mientras que Hugo ya no tenía la herida en su brazo.

"¡Sofia!" - le llamo Hugo angustiado.

"¡Guardias, atrapen a Federico!" - ordenó el rey.

El chico trato de huir pero los guardias fueron más rápidos y lo atraparon para llevarlo al calabozo.

"Sofia, despierta, Sofia" - podía Hugo mientras acariciaba su rostro con delicadeza.

Sofia comenzó a abrir sus ojos y para el alivio de Hugo avían vuelto a ser azules.

"Hugo, ¿qué pasó?, ¿qué hago aquí?, lo último que recuerdo es que estaba con Federico pero después todo es borroso" - mencionó la joven algo desorientada.

"Federico te dio una pócima de amor para usarte como arma en caso de que lo delataran y no te negaras a casarte con él" - respondió el peli negro.

"¿Cómo?" - se revisó y vio que tenía puesto el vestido de novia, era cierto la había usado.

"Para ya todo termino, llévenselo" - ordenó Roland.

Sofia abrazo a Hugo muy contenta y aliviada y este la recibió feliz de tenerla a su lado y agradecido con el padre biológico de ella por la ayuda.

"Sofia, hermana, que bueno que eres tú otra vez" - hablo emocionada Amber.

"A mí también y siento mucho que hayan tenido que venir a una boda que no se realizará" - se disculpó apenada.

"Tal vez, pero nosotros sabemos que muy pronto si tendrás tu boda pero no con Federico, sino con Hugo" - le reconfortó su hermano guiñándole un ojo.

Ambos chicos se sonrojaron violentamente al escuchar aquello, Garrick le tocó el hombro a su hijo para pasarle una caja negra con algo que él ya sabía que contenía, el anillo de compromiso de su madre.

"Adelante campeón" - le animó su padre.

"Gracias papá" - tomo la caja y se arrodilló frente a Sofia - "Sofia, sé que no es el mejor momento pero no puedo esperar para preguntarte si... ¿quieres ser mi esposa?" - preguntó nervioso pero esperanzado.

"Si, si Hugo, por supuesto que me casaré contigo, es lo que más deseo, estar a tu lado" - el joven sonrió y le tomó la mano para colocar el anillo dorado con el diamante en el centro en su dedo para luego abrazarse fuertemente, por fin podían ser felices.