Ayayay coño otro capitulo más! ~ Perdón por tardar tanto! Familia y esas mierdas :3 Espero que pasaran unas bonitas fiestas!

Diganme que les regalaron para navidad XD A mi me dieron muchos libros! *p* La rebelión en la granja, 1984, grafologia fácil, El Sinsajo, y una seleccion de Conan Doyle! AAAHHHHH 3

Ah y ¿Cómo se dice polera en otros paises? NO SE ;A; en argentina creo que es... pollera? AY NO SE / Cada vez que digo eso me imagino una polla ¡que verguenza! u/u

Bueno, dejo que hablar mierdas y pongo el capitulo~ Disfruten~


Había sido una de las peores noches de mi vida, no paraba de sollozar como un marica mientras me cagada de calor debajo de muchas sabanas y mantas. Mi padre llego unas horas después del pequeño bajón que me dio, estaba demasiado cansado, lo que agradezco, así que fue directo a su habitación.

Las próximas horas las pase sin poder conciliar el sueño, recordando cada unos cuantos minutos y largándome a llorar de nuevo. Al final logre quedarme dormido, aproximadamente a las 4 de la mañana.

Fue un puto milagro que me despertara a esta hora. Son las 7:50 am y debería estar caminando hacia la escuela en este momento pero no puedo ni siquiera pararme.

—Vaya que pedazo de mierda que soy…—

Me pregunto si… él vendrá a buscarme.

¡Ugh! ¡No, no! ¡No debo pensar en eso! No debo dejar que me afecte su amabilidad despistada, solo hace que me sienta peor conmigo mismo.

Mi corazón comienza a latir deprisa nuevamente y comienzo a ponerme ansioso.

¿Y si viene a buscarme? No le abriría la puerta, obviamente. Pero… sigo pensando en él, con su desagradable existencia sentado en el suelo junto a mi puerta esperando a que salga. Eso solo significa que quiero que venga.

—Vaya mierda— Hundo mi rostro en la almohada y trato de pensar en otra cosa, cualquier cosa que no sea él.

…¡Por Dios! ¡Solo hable con el dos veces, cuan solitario debo estar para dejar que me afecte!

Okay, no pensar en él no está funcionando, quizás debería… ¿Jugar algo?

Tengo ganas de jugar algo horriblemente triste y deprimente solo para alimentar este asqueroso sentimiento.

Perfecto, además de patético y estúpido, soy masoquista.

Me levante de mi cama con desgano y me dirigí hacia mi consola de juegos, que estaba en el suelo de nuestra sala de estar frente a un gran televisor.

Comencé a revisar la lista de juegos tristes que podía jugar.

—Oh, perfecto para romperme el corazón, Heavy Rain. Todos los putos finales me han hecho llorar. — En el momento en el que voy a sacar el juego de su caja, suena el timbre.

Mierda, mierda, mierda y más mierda.

¡Es él! ¡¿Qué hago?! ¿Le abro la puerta? ¡Pero si lo odio! No quiero que entre, o que me venga a buscar, ¡Pero a la vez sí! ¡Coño, coño de mierda, coño!

Me levante del suelo rápidamente, tratando de no hacer ruido y mientras entraba en un pánico aún más profundo, suena el timbre de nuevo, insistiendo.

—Oh, no, no, no, no…— Susurre para mí mismo mientras me llevaba las uñas a la boca y comenzaba a mordisquearlas.

Bueno…. ¿Y si le abro solo esta vez? Quizás solo quiere saludar y no preguntara nada acerca de mis ojos hinchados o las horribles ojeras que llevo, quizás solo viene a decir hola y después se ira, sí, eso no me mataría, no es tan horrible… quizás.

Camino sigilosamente hasta la puerta, aun indeciso.

¡Pero si lo que menos quiero es que venga gente a mi casa! Es un puto extraño, por favor Karkat, desde cuando te volviste tan necesitado, eres una mierda Karkat, ¡Lo sé!

Ugh, me estoy hablando a mí mismo, ¡Y respondiéndome! He caído lo más bajo.

Okay, abriré, pero solo porque…uh… Solo porque yo quiero.

Aún muy lentamente, tomo el pomo de la puerta y lo giro.

Y al abrirlo me encuentro con el imbe-

¿Qué?

—Hola. ¿Esta su padre en casa, niño? Estamos haciendo una colecta para los jóvenes sin hogar y me gustaría mucho poder hablar con el padre de familia y ver si puede ayudar a esta tan hermosa y noble causa. —

En la puerta estaba una señora vestida muy formalmente, con una sonrisa que parecía muy amable, pero nada de eso le servirá después de decir la palabra "niño". Esta señora va a pagar.

¡Hiso que me ilusionara en vano! Me costó mucho tiempo y muchas uñas poder abrir la puerta para que solo fuera una tía llamándome "niño" y pidiendo dinero, ¡Vaya mierda, vaya mierda!

No es que quisiera que fuera el payaso estúpido es solo que… ¡Ugh!

—¡No me llame niño tengo putos 16 años! Y no, mi padre no está aquí y de todos modos no le donaría ni un puto peso. Métase sus jóvenes sin hogar por el culo y váyase. —

—¡Pero que niño más insolente! No me imagino que tipo de padre pudo haber criado a tal maleducada criatura. — Dijo la señora mientras su fachada de señora amable se iba a la misma mierda.

—¡No hable mal de mi padre! Lárguese. Choo.

Iba a cerrarle la puerta en la cara con tal satisfacción que hasta podría correrme, pero antes de que pudiera deleitarme con tal acción, una mano ligeramente reconocible, sostuvo la puerta.

Oh, mierda, no estaba preparado emocionalmente para esto.

—Honk. Disculpe a mi amigo, no intentaba ofenderla. — Ahí estaba el jodido y más mierdoso Rey de Roma, con su asquerosa sonrisa, sus horribles ojos castaños, su deplorable aroma a tabaco y hierba, su extraño maquillaje, su desgraciado pelo oscuro y desordenado, ¡Ay mierda lo odio! ¡Odio que me tenga que fijar en todas sus facciones y pensar que si le agrego un mal adjetivo dejara de sonar gay!

Genial, con solo pensar en que me fije en cosas como su aroma y sus ojos hizo que se me subiera la sangre al rostro.

—Son increíbles los modales de los jóvenes de hoy en día— Gruñía la señora mientras caminaba hacia otra de las puertas.

—¡Wow, bro! ¿Qué te pasó? —

—Uh… ¿qué? — Trate de mirar hacia otro lado, aún con la cara hirviendo.

—Tienes unas ojeras de la puta madre y pareces tener una putísima fiebre. — Dijo mientras posaba su mano en mi frente.

No alcance a esquivar esa vergonzosa acción, así que sentí de lleno el tacto de su mano, la cual era bastante más grande que la mía, lo que hacía que me cabreara aún más.

—¡No me toques! — Le exclame mientras me salía de su alcance.

—Woops, lo siento, olvide que no te gusta que te toquen. — Aún seguía con una sonrisa mientras entraba en mi casa y cerraba la puerta detrás de el.

Espera… ¡Entro en mi puta casa!

—¿Qué mierda crees que haces? ¡Sal de mi casa! — Estaba comenzando a entrar en pánico, su presencia me molestaba en bastantes niveles.

Quizás no sea tan malo que se quede y… me haga compañía un tiempo. Pero no puedo dejar que se de cuenta que no quiero que se vaya.

—Al menos podrías pedir permiso, imbécil. — Ahora respondí más calmado, baje la mirada para así no tener que mirarlo a la cara, aún tenía el rostro hirviendo y no me gusta que la gente me vea así.

—Permiso, hermano. —Me siguió hasta la sala de estar y ahí se echó en uno de los sillones. —¿Ahora me dirás que te paso? —


Era un día normal en el que iba de camino a la casa de mi putísimo nuevo amigo, Karkat. Él es muy enojón y los pocos días que lo he conocido lo único que ha hecho es gritarme. Pero eso no me molesta en lo absoluto.

Hay alguna fuerza extraña que hace que quiera ver al pequeño hermano ese, tiene un aura de tristeza que se mezcla con lo enojón que es, pero lo más interesante es que entre todos esos putos gritos y sus ceños fruncidos, es jodidamente adorable.

Bueno, al menos lo poco que lo he conocido. Por eso es que espero saber más de él. ¡Y quizás podríamos tener una putisimamente buena relación de hermanos!

Se abrían las puertas del ascensor en el décimo piso, salgo tranquilamente mientras reviso la hora en el reloj de mi celular. Cuando levanto la cabeza, noto a una vieja parada frente a la puerta del departamento de mi putisimo amigo.

Con algo de dificultad logro ver a Karkat, quien esta enfurecido gritándole a la señora. Noto como iba a hacer el ademán de cerrar de un portazo la puerta en la cara de la mujer, quien también se veía jodidamente emputecida.

Sin pensarlo demasiado—como siempre hacía—, sujete la puerta con una de mis manos, antes de que el más pequeño pudiera empujar la puerta.

Karkat se sorprende y retira rápidamente su mano de la puerta. Yo, por otro lado, me disculpo con la vieja y esta se va refunfuñando hacia otro lado.

Cuando giro mi cabeza para ver a Karkat una vez más, noto las ojeras gigantes que llevaba, aún más grandes que las de ayer. También pareciera tener una putisima fiebre ya que estaba completamente rojo.

—¡Wow, bro! ¿Qué te pasó? —

Estire mi brazo para poner la mano en su frente, la cual estaba algo caliente, pero no parecía fiebre. Al segundo noto como él se hecha hacia atrás y así separarnos.

Al parecer no le gusta que lo toquen, pero aun así no es lo suficiente para hacer que me detenga en mis esfuerzos por acercarme a él.

Aproveche su descuido y entre en la casa, cerrando la puerta detrás de mí.

Obviamente no se lo tomo bien, empezó a gritarme, como lo había hecho la mayoría de las veces desde que lo conozco, y eso es solo dos días. Pero note que estaba tratando de controlarse, ya que dejo de gritar abruptamente y bajo la mirada, como si estuviera avergonzado. Que hermano más adorable.

—Al menos podrías pedir permiso, imbécil. — Dijo con un tono más suave, hasta incluso algo tímido. Empezaba a pensar que lo que hiciera que tuviera la cara colorada no era ninguna enfermedad.

—Permiso, hermano. —

Vi un sillón en su sala de estar que parecía putísimamente cómodo, así que me apresure a llegar y a tumbarme sin pensarlo dos veces. Ahora quería que me dijera porque llevaba esas pintas, parecía que había llorado toda la noche.

—¿Ahora me dirás que te paso? —

La pregunta no le gustó mucho, ya que frunció el ceño de inmediato y se cruzó de brazos.

—Solo dormí mal. — Esa mentira ni yo me la creo

—Sé que puedo parecer putamente estúpido, y puede que sea verdad, pero no tanto para mamarme esa mierda. — Dije esto en un tono algo anormal para mí, más fuerte, quizás hasta bruto. Pero quería que mi putísimo hermano supiera que podía contarme lo que le sucedía, quería que en algún punto confiara en mi y se dejara abrazar como esa vez en la azotea, pero que sea por petición suya.

Karkat se puso extremadamente nervioso. Abría su boca para decir algo pero ninguna palabra salía, y así continuó por al menos 2 minutos, hasta que por fin pudo hablar, aunque con mucha dificultad.

—Yo…er… nunca pensé eso de ti, es solo que…bueno. — Quizás las medidas que tome no eran las correctas para una persona como él. Debo aligerar el ambiente para que mi hermano no se sienta atacado.

Alargue una de mis manos hasta el cojín del asiento del sillón, dándole unas cuantas palmaditas y mirando a Karkat con una sonrisa.

—Siéntate conmigo, hermano. —

Aún nervioso y con unos movimientos algo torpes, el menor se sentó al lado mío, aunque putísimamente lejos.

Nuevamente saque mi brazo y lo pase por encima de los hombros de Karkat, dejando que mi mano colgara casi rozando su pecho.

Karkat iba a comenzar a gritar nuevamente así que para detenerlo sujete su rostro con una mano e hice forzosamente que apoyara su cabeza en mi hombro. Funciono perfectamente, ya que era jodidamente bajito cabía muy bien.

—Shh…— Le di una relajadas palmaditas en la mejilla mientras trataba de hacer que se callara, porque ya había empezado a gritarme nuevamente.

Pero no se salió de su lugar.

Continué acariciándole por unos minutos, sentía como su rostro hervía y era obvio que estaba putisimamente avergonzado. Tenía sus dos manos apretadas firmemente en su polera. No movía ningún músculo, solo sentía el sonido de su respiración y el leve movimiento que esta acción conllevaba.

—Ahora dime lo que te paso, ¿Ok, bro? — Ahora era mi dedo pulgar el que acaricia su mejilla, moviéndose tranquilamente en círculos. A veces rozaba sus labios, los cuales estaban resecos, pero suaves a la vez.

Cada vez que mi dedo alcanzaba sus labios, el menor daba un leve respingo y la sangre le volvía al rostro.

—Estaba…—Comenzó diciendo tímidamente. —Estaba algo triste…


Ya no quedaba orgullo alguno en mi cuerpo. Todo ese orgullo que protegí con sudor y sangre durante todos estos años había sido destruido, cagado encima, incendiado, y bailado en sus cenizas con extraños y horribles zapatos de payaso.

Por segunda vez en dos días había dejado que alguien que no conozco me abrace. ¡Hasta acarició mis labios, maldita sea!

Con solo recordarlo no puedo evitar sonrojarme.

Hundo mi cabeza en uno de los cojines que se encontraban esparcidos en el suelo de la sala de estar, maldiciendo el estado débil en el que me encontrada.

Dejo salir un gran suspiro mientras dejaba libre mi rostro, aún con este molesto color intenso en mis mejillas. Ya ni siquiera me importaba mi orgullo, el sentimiento de ser acariciado solo porque sí era algo agradable. Quizás por eso no me zafé de su agarre.

—Los abrazos no son tan malos después de todo…—

Toda esta ola de emociones extrañas y amistades de dos días me tenían exhausto.

Me acomode en el sillón mientras abrazaba una almohada, dejando que mi cabeza se hundiera entre las mantas. Aun con mis rostro caliente comencé a relajarme demasiado, recordando la forma en que mi mejilla fue acariciada por las manos de alguien que aún era un desconocido para mí, pero eso ya no me importaba.

Las lágrimas ya no eran las únicas que me tocaban con tal gentileza.


No es irónico que Gamzee sea que el le da palmaditas y le dice "shhh" a Karkitty ;3 *winkawonk*

Oh fuck yeah gays 3 Amo tanto esta pareja que quiero llorar! 3 Para mi siempre sera canon!

Agradezco demasiado sus hermosos comentarios! No saben lo feliz que me hacen! En serio, no creo que dimensionen lo que eso provoca en mi vida :'3

Respuesta a los comentarios anónimos :3

Reila: AY! Yo soy la que debería decir gracias / eres muy amable me muero *blushblush* Suerte con todos tus deberes!~

Anónimo especial: FUCK YEAH SLIPKNOT! Esa es mi banda favorita :3 OMG O/O porque son todos tan amables con mi putrefacto fic *BLUSHBLUSH* Siiii sube fics! Me encantaría leer lo que vayas a escribir! :3 Y si, habra sexy time u/u pero me da verguenzaaa AÑAÑAÑA 3

Muchas gracias a todos por su apoyo tan hermosho! *MELTS* Y disculpen la demora jejejejejejjejeje u.u

Que tengan un hermoso día~