Justo ahora entendía por qué la cama que estaba al lado de la ventana estaba vacía; cuando el sol dio sus primeros rayos fueron directo a mi ventana, a través de la cual pasaron hacia mis ojos. Se podría decir que desde hace un tiempo tengo el sueño ligero, así que naturalmente me desperté a las 5:30 de la mañana, maldito verano que hace que el sol salga más temprano, trate de dormirme un poco más pero fue imposible
Con un gran suspiro de decepción quite la colcha que estaba sobre mi y me levante, el sol era tenue pero iluminaba la habitación lo suficiente. No tenía ganas de hacer nada, pero una ducha no me caería mal.
Media hora después, vestida y cambiada; la ropa la encontró en el armario con su nombre, decidió ir a buscar algo de desayunar, si mal no recordaba Shizune le comento, cuando siguieron a Tsunade por media escuela, que el comedor estaba en medio del campus, así que tomo la mochila que estaba junto a su cama, la cual por suerte era la suya. Dios, esa si que era una escuela de ricos, le habían dado ropa y mochila junto con sus útiles escolares.
El uniforme era diferente de una buena manera, era estilizado y cómodo, además le quedaba bien; el uniforme consistía en una falda negra de tablillas con una línea blanca casi al final de la falda, le llegaba a medio muslo ,probablemente pensaron se equivocaron de talla; vestía una camisa blanca de la que solo se veía el cuello y la parte baja, ya que un saco negro la cubría, este saco tenia el logró de la escuela en el lado izquierdo sobre su pecho, además de líneas blancas bordadas en los bolsillo y la parte de las muñecas; contaba a su vez con unas mallas negras y unos zapatos negros de tacón bajo, en general era mucho negro, pero eso hacía que su cabello rosa y su piel cremosa resaltará.
Justo cuando iba a salir se acordó que no sabia que clase le tocaba a primera hora, y tampoco quería esperar a que su compañera se despertara para que le pudiera decir, así que cruzo los dedos para que su nueva compañera fuera ordenada y tuviera en horario en su escritorio. Navegó a través de los papeles y libros hasta que Bingo, encontró el horario de segundo año. Rápidamente anotó el horario en su cuaderno, dándose cuenta que tendría historia a primera hora con la maestra Kurenai, si algo podía decir, y presumir, Sakura era que todas las materias se le daban bien, excepto historia, por algún motivo recordar fechas y nombres de acontecimientos pasados no se le daban, hacía algún tiempo Sakura e historia se habían rendido mutuamente de comprenderse. Vaya manera de empezar su año.
Sin querer pensar más en eso salió de su cuarto en silencio, al parecer su compañera tenía el sueño muy pesado, mejor para ella. Esa escuela era un maldito laberinto, después de dar varias vueltas por el lugar se encontró con una puerta que daba al exterior, tenía hambre y el comedor era su meta, pero si tenía que dar vueltas en círculo por un rato más se volvería loca, pensó que saldría a un jardín pero no, estaba en una especie de campo de entrenamiento y no estaba sola.
Frente a ella se encontraba sudando los especímenes más perfectos creados por la mano de dios, hasta Miguel Ángel desearía estar aquí para contemplar tanta belleza. Frente a ella y sin camiseta se encontraban 5 chicos haciendo sentadillas, rayos estaba babeando por esos abdominales perfectos, todo iba tan bien hasta que algo o mejor dicho alguien se interpuso en su mirada, levantando la mirada se encontró con la sonrisa de un hombre con unas cejas muy pobladas y el cabello negro en forma de plato, además vestía un espantoso traje verde de una pieza y sobre el llevaba un chaleco, que en el lado derecho rezaba : "Maestro de Educación Física Maito Gai".
-Ah… juventud divino tesoro, Veo que la llama de la juventud brilla en tu interior, mira que estar despierta a las 6:30 a.m lo demuestra. Así que dime pequeña ¿Qué es lo que te trae por aquí?
Para ser solo las 6 de la mañana este hombre tenía mucha energía, además lo decía con una voz tan alegre que me estaba dando dolor de cabeza, no debí desvelarme, me concentré en su pregunta y le respondí vacilante.
-Verá soy N...Nueva e Iba al… ¿Comedor? Y me perdí.
Al oír eso todo su rostro se iluminó e hizo una pose extraña, separo las piernas se agachó un poco y con su mano izquierda hizo un círculo frente a su ojos y con la otra mano me señaló.
-Así que TU eres Sakura-chan, Bienvenida a esta honorable institución, si necesitas algo no dudes en pedirlo.
Tenía que aceptarlo llegar a su edad y con esa energía me intimidaba.
-Umm apreciaría un poco de ayuda pa...para llegar al comedor.
Nerviosa, dubitativa le comente, puedo jurar que de sus ojos salieron estrellitas, y gritó : "PERO CLARO QUE SÍ", se volteo y grito a alguien detrás de él.
-Sasuke ven aquí.
Al parecer fue alguien rápido, pero como se puso frente a Gai-Sensei no pude ver de quien se trataba.
-Sasuke hazme el favor de acompañar a esta bella dama al comedor, pero no te olvides de volver aquí, después de todo tu castigo aun no concluye.
Justo en ese momento "Sasuke" salió de detrás de Gai-Sensei y por un momento creí que se me saldrían los ojos, era el tipo de ayer, el que había saltado el muro; si no lo estuviera viviendo diría que es imposible, pero de cerca era aún más guapo que de lejos, y lo mejor no se puso su camisa, es por eso que pude ver claramente su six pack.
Sabía que me lo estaba mirando fijamente, pero si mi vida dependiera de apartar la vista, es muy probable que muriera en ese momento, estaba muy feliz fantaseando hasta que una oscura voz llena de fastidio me sacó de mis ensoñaciones.
-Si ya terminaste de mirar, avancemos.
Y justo detrás de él alguien gritó: No te tardes mucho teme, eso solo hizo que el chico frente a mi frunciera el ceño.
Mierda, maldición, jolines. Mi cara estaba roja a mas no poder, si joder había babeado al verlo pero no era motivo para ser tan grosero, lo seguí por un momento cuando lo oí murmurar : "Molesta".
Gilipollas, fue lo que pensé, pero eso no le quitaba lo guapo. No sabia que me pasaba jamás me había sentido así respecto a un hombre, pero si algo me había enseñado mi mamá es que si encontrabas algo bueno o extraordinario tenías que luchar por él, ya que la vida es corta y no se debe dudar o vacilar, porque ahí se te va la vida.
Sin darme cuenta siquiera llegamos a una puerta grandísima, sin dudarlo abarcaba toda la pared y tenía una altura de 2/pisos y medio, era de madera y tenía muchos detalles labrados en la madera; una de las puertas se encontraba abierto y dentro se podía observar una habitación muy amplia con muchas mesas y sus respectivas filas.
Por estar mirando casi se me pasa que Sasuke se estaba yendo.
-Alto … espera.
Cuando se detuvo se volteo a mirarme con molestia, algo que me puso nerviosa.
-mmm no sabes donde se encuentra el salón 201.
Jugueteé con mis dedos esperando que se ofreciera a llevarme, pero el tenia en mente otra cosa.
-Segundo piso- y así sin más se fue por donde vino.
Pero qué pesado, qué le costaba darme un poco más de indicaciones, negando con la cabeza entre al comedor, observando que del lado derecho se hallaba una especie de vitrina detrás de la cual había distintos tipos de comida, y al principio se encontraban unas bandejas, donde supongo se echara la comida que elijas.
Salivando por el olor fui hacia allá, solo para que me dijeran que el comedor no habría hasta las 7:30 y que no romperían las normas sólo porque me moría de hambre, que brujas, pensé. Si ellos tuvieran el hambre que yo tengo me hubieran dado comida. Mirando el reloj en mi muñeca derecha vi que solo eran las 7 de la mañana. Aun me faltaba media hora.
Sin más que hacer fui hacia una mesa y me dispuse a esperar, al cabo de unos minutos los alumnos empezaron a llegar, todos con distintos grados de sueños, algunos incluso sin el uniforme bien acomodado. Faltando 5 minutos para las 7:30 se empezó a formar una fila en la vitrina de la comida así que me dirigí hacia allá, justo cuando estaba llegando un grupo de chicas me arrolló y tiro mi mochila, y obviamente, todo el contenido de este por el suelo, sin disculparse siquiera pasó y por encima del hombro me dijo.
-Fíjate bien por donde caminas, frentona, por esta te la pasare.
Al parecer eso fue sumamente gracioso, yo no lo encontraba así, por que su grupito se rió estúpidamente.
-Y esa es Karin Uzumaki, la perra mas grande de Konoha.
Quien comento eso me ayudó a recoger mis cosas, al terminar de guardar las cosas me voltee a agradecerle a mi auxiliadora y me encontré con unos ojos azules.
-Mucho gusto, yo soy Uno Yamanaka. ¿Quién eres tú? Es poco frecuente los nuevos alumnos.
Ino era una belleza que uno esperaría encontrar en las pasarelas de moda, como modelo. Alta, rubia y de cuerpo escultural; parecía que aquí tenían como requisito de entrada la belleza sobrehumana. Si era así, muy pronto seria expulsada, la rubia me miraba fijamente como esperando algo y fue entonces que recordé que me pregunto mi nombre. Yo y mi maña de divagar.
Con una gran sonrisa conteste: - Yo soy Sakura Haruno, mucho gusto.
-Muy bien Sakura vamos a la fila antes de que se haga interminable y no alcancemos a comer.
Al ver mi cara de horror, Ino se río y tomándome de un brazo me llevó hasta la fila, cuando busque a la tía que me había empujado, es decir Karin, me di cuenta que no estaba en la fila, al buscarla por el comedor la encontré en una de las mesas del centro comiendo plácidamente.
-Esa es Karin y su grupito de perras, son mejor conocidas como las fáciles. Lamentablemente son las fáciles de los populares lo que hace que no tengan que no tengan que hacer fila. Básicamente hacen lo que quieren.
Al empezar a oír a Ino me di cuenta de que tenía razón, una chica iba pasando por su lado y esta le tiro la comida encima. En vez de enojarse la chica le pidió perdón y salió corriendo a la salida, al pasar junto a mi observe sus grandes ojos blancos llenos de lágrimas; las risas de la mesa de Karin se escucharon largo rato, apretando los dientes decidí que ese no era mi problema, este año trataría de evitar los problemas y parecía que Karin era problemas andando. Si las 2 horas que llevaba despierta me decían algo, era que tenía que esforzarme, realmente esforzarme en evitar los problemas; solo quería un año tranquilo.
Para mirar el uniforme junten los espacios, es el segundo a la derecha, de arriba.
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