AAAAAAAAHHHHH vieron el comic? conchetumadre(hasta ahora me he autocontrolado en decir groserías chilenas, pero no puedo más) es precioso. Bueno, si no saben de que mierda estoy hablando, un ser humano GENIAL hizo los dos primeros capitulos como comic JODER no puedo poner links y la verdad es que me da flojera PERO su tumblr es mariegato asi que le ponen el punto y dsps tumblr y bluhbluh y buscan en su etiqueta de arte OMFG es genial

Si tienen problemas en encontrarlo mandenme un pm y les mando el link

ES PRECIOSO.

Bueno ahora dejare el capitulo y disculpen la tardanza. Es algo corto porque soy un pedazo de mierda :3


Me desperté casi a la madrugada, acurrucado junto a un cojín y una manta posicionada en mi espalda. Seguramente fue mi padre quien la puso ahí.

Trato de levantarme, aún adormilado y con la visión borrosa.

Hoy ya era sábado, así que no debía ir a la escuela—cosa que no hubiera hecho de todos modos— por lo que tenía todo el tiempo a mi disposición para salir de mi estado. Los ojos me pesaban, pero me sentía relajado, más tranquilo que nunca y con ganas de respirar algo de aire fresco.

Me había quedado dormido con mis ropas puestas, incluso las zapatillas. Torpemente llego a mi cuarto y saco de un cajón de mi cómoda una cajetilla de cigarrillos y el encendedor. Regreso a la sala de estar y ahí recojo del suelo un par de llaves. Salgo de la casa tratando de no hacer ningún ruido y me dirijo hacia las escaleras. Aún estoy medio dormido, así que me tomo mi tiempo en subir cada escalón muy lentamente. Para cuando vuelva seguramente mi padre ya se habrá ido, los sábados hace turno extra en la mañana para poder descansar en la tarde.

Comencé a recordar lo que había sucedido ayer. Los recuerdos aun tenían el poder de hacer que me sonrojase levemente y diera unos suspiros. No tengo ni la menor idea de a dónde va todo esto, solo sé que me confunde bastante y provoca esta extraña sensación en mi pecho, algo cálida e increíblemente molesta. Es una constante pelea entre mi forma de ser, nunca lo admitiría pero me gustaba pasar tiempo con él, solo necesite dos días para odiarlo y casi necesitarlo.

Nunca nadie me había tratado como él…

Abrí la puerta de la azotea y de inmediato sentí una ola de frio. El sol recién comenzaba a asomarse por el horizonte y las nubes se movían con una lentitud calmante. Ya comenzaba a retractarme de venir acá sin un abrigo. Ya estaba empezando el otoño, así que las mañanas eran cada vez más frías y oscuras. Pero eso nunca me molestó, de hecho prefería los días nubados. Me tranquilizaban.

Camino hacia la baranda, justo donde había estado el otro día, a punto de saltar.

Rayos, parecía como si hubiera pasado una eternidad desde ese día. Llorando en los brazos de un extraño, gritando y destrozando cosas en mi habitación por su culpa y caricias reconfortantemente extrañas.

Saque uno de los cigarrillos de la cajetilla, le di unos golpes en el filtro y luego lo encendí. Esta sensación me gustaba, el viento helado, casi congelando mi nariz y las puntas de mis dedos, combinado con el calor que bajaba hasta mis pulmones.

Apoye mis codos en la baranda y cerré mis ojos.

Tenía ganas de verlo… No sé porque, pero tenía ganas de ver su estúpida sonrisa, de escuchar su voz y dejarlo que me tocara, que me acariciara nuevamente.

—Uuugh…— Nuevamente sentí la sangre subir a mi rostro, mientras exhalaba el humo. Estos pensamientos se estaban volviendo realmente molestos, inundando mi mente casi por completo.

De repente algo viene a mi mente acerca de Gamzee. Aquel día del incidente el salió de la nada para sacarme del otro lado de la baranda. ¿Pero de donde rayos vino? Me giro para ver lo que había detrás mío, observando con detenimiento los escombros de fierros y basura que mantenían acá en el techo. Entremedio de unas escaleras apoyadas contra la pared, noto un objeto de color morado en la distancia, no se podía distinguir que era porque estaba muy lejos, así que decido acercarme.

Cuando llego al lado de las escaleras aun no puedo verificar que es el tal objeto, así que me escurrí por debajo de la escalera y llegue al otro lado. Todo estaba aún más desordenado. Ahora puedo ver mejor eso que había llamado mi atención, está saliendo de una de las esquinas del cubículo que cubre las escaleras del edificio, me dirijo hacia allá y me dispongo a estirar mi brazo.

Mientras mantengo mis ojos directos en el objeto morado, noto una sombra al costado derecho de mi visión, logrando por curiosidad, girar mi cabeza. Retrocedo instintivamente al ver a una persona, con el mentón apoyado en su pecho, parecía dormido. Al observar con mayor detenimiento noto que la persona durmiendo ahí era el mismísimo acaparador de mis pensamientos, Gamzee.

—¡Gamzee! — Exclame sorprendido. ¿Qué mierda hacía durmiendo acá arriba? ¿Acaso no tenía casa? —¡Gamzee, Gamzee! Despierta, vamos. — Comencé a ponerme nervioso debido a que no contestaba a mis llamados. Ya que ignoraba mis gritos, me dispuse a moverlo de un lado hacia el otro.

Miro por unos momentos el objeto que había llamado mi atención hace unos segundos, resultó ser su típica mochila que llevaba para todos lados. Ésta estaba abierta y podía ver perfectamente que es lo que había dentro. Me asombre al ver una pequeña bolsa con un polvo blanco dentro, un frasco con unos tranquilizantes abierta y la otra bolsa tenía lo que parecía ser cannabis. La última no me preocupó demasiado, ya que no era peligrosa, pero la sustancia blanca y las pastillas sí que lo eran.

—¡Gamzee, mierda, despierta! — Ahora comencé a desesperarme, no estaba respondiendo y yo tenía una enseñanza nula en cómo proceder en casos de emergencia como estos ya que el pánico dominaba todos mis sentidos.

Le di una cachetada con todas mis fuerzas, en un intento casi desesperado por despertarlo. En ese momento logró reaccionar. Abrió sus ojos de golpe y, notoriamente desconcertado, miraba hacia todas direcciones.

No se demoró mucho tiempo para notarme, me miró directamente a los ojos, ahora más que desconcertado estaba sorprendido de verme.

—¿Hermano? ¿Qué pasó? — Comenzó diciendo muy lentamente, se notaba que tenía problemas para hablar y unir sus palabras, pero logró hacer una frase coherente, lo que era buena señal.

Yo me sentí algo avergonzado por la reacción desesperaba que hice, pero la verdad es que no tenía muy buena pinta. Estaba sudando frio y se veía que tenía una hemorragia nasal que le había dado no muchas horas, ya que la sangre no estaba seca. Le doy apoyo para que pueda levantarse y de paso agarro el bolso que estaba en el suelo. Lo cierro y me lo echo al hombro, y Gamzee permanece sujeto del otro.

—Vamos a mi casa… Debes descansar. — Quería hacerle muchas preguntas, y también quería gritarle muchas cosas, pero ya que él y yo no éramos ni siquiera amigos no tenía el derecho de reprenderle en nada.

Gamzee perdía el equilibrio con facilidad y parecía que estaba a punto de quedarse dormido, tenía una respiración muy lenta y eso me preocupaba bastante. Tuve que hacer un gran esfuerzo para poder bajar las escaleras con su peso casi completamente arriba de mi cuerpo, era mucho más alto que yo así que la tarea se me dificultaba bastante. Pero pude sacar fuerzas para arrastrarlo 5 pisos, el corazón me corría bastante rápido porque sus síntomas parecían las de una sobredosis.

Mientras íbamos por los últimos escalones comencé a recordar una película que vi, donde la chica era una drogadicta y el chico que la encontraba, la ayudaba a vomitar, luego la bañaba y la hacía dormir. Quizás eso es lo que debía hacer.

Si es que se había tomado unas pastillas, a esta hora ya deben de haberlo matado si hubieran sido demasiadas como para provocarle una sobredosis, pero la cocaína provocaba el sudor frio, desmayos y hemorragias nasales.

Cuando llegamos a mi piso, me dirijo rápidamente al pasillo, pero a último momento me veo obligado a frenar bruscamente y dar media vuelta para esconderme en la escalera.

—¿Q-que pa-s-?— Gamzee intentó hablar dificultosamente pero rápidamente le cubro la boca y hago que oculte su rostro detrás de la puerta.

Veo como mi padre sale de la casa con su maletín, cierra la puerta con llave y se va al ascensor. Los segundos pasan muy lentamente mientras mi papá esperaba a que la maquina llegara al piso. Cuando por fin se subió, las puertas se cerraron y el ascensor comenzó a bajar, arrastre a Gamzee nuevamente y caminamos por los pasillos ya más tranquilos. Su respiración ya estaba regularizándose y podía mantener los ojos abiertos, aunque aún no tenía completo control sobre su equilibrio. Temblando ligeramente por la conmoción de todo esto, saco las llaves y abro la puerta, para luego meter a Gamzee adentro y cerrar la puerta de una patada.

Camino hasta el baño y dejo al pelinegro en el suelo.

—Bro, ¿Qué mierda pasó? — Se llevó una mano a la nariz, mirando la sangre seca que le cayó hasta la polera.

—¡Eres un jodido irresponsable, eso es lo que pasó! Ahora acércate ahí. — Me arrodille junto a él y abrí la tapa de la taza del baño, acercando su cabeza al orificio.

Ojala hubiera otra forma de hacer esto pero si la hay, yo no tengo ni la menor idea de cuál es. No muy decididamente acerco mi dedo índice y medio a la boca de Gamzee, este me mira extrañado, aun con cara de mierda.

—Abre. — Aun desconcertado, obedece. Inserto mis dedos y trato de llevarlos lo más profundo que pueda, llegando a tocar su úvula, sintiendo rápidamente el efecto de la acción. Retiro mis dedos rápidamente mientras veo la arcada que hace y se inclina para vomitar. Giro mi cabeza para no tener que mirar la asquerosa escena.

Mientras el continuaba vomitando, gimiendo y teniendo arcadas, yo me levante de mi lugar, ya más tranquilo ya que estaba sacando todo lo dañino de su sistema, o al menos lo ingerido. Me dirigí a la ducha y largue el agua, la regule para que estuviera tibia y ahí espere.

Gamzee por fin termino de vomitar y ahora escupía los residuos que quedaban en su boca levanta la cabeza y me mira. Tenía unas grandes ojeras y estaba muy pálido, parecía un jodido zombie.

—Bro, yo—

—Cállate y ven.— No quería escucharlo hablar, luego me diría que mierda le había pasado, ahora necesitaba quitarle este horrible olor y darle un buen baño.

Lo dirigí hacia la tina. Cuando él se quedó ahí parado, mirándome sin saber qué hacer, yo tímidamente agarre la parte de debajo de su polera y se la subí, tratando de no mirar su cuerpo. Él quedó sorprendido por la acción, pero procedió a ayudarme torpemente cuando entendió a lo que me refería. Gamzee estuvo a punto de quitarse los calzoncillos hasta que di un gran y desesperado grito.

—¡Déjate los puestos! — Sentía como la sangre se agolpaba en mi cabeza, por milésima vez en los días que van, y le indico que se meta a la bañera. Cojo la manguera y verifico que el agua este tibia, y ahí le tiro un chorro de agua en la cara al jodido imbécil.

—¡Buah! Con más cuidado, hermano. — El agua le caía por el rostro, mientras sentía como aun sus ojos se fijaban en mí. Me puse nervioso así que para que se detuviera dirigí el chorro a sus ojos. —¡Mierda! — Dio un pequeño salto y comenzó a refregarse los ojos.

Yo nuevamente me arrodille, para quedar a la altura. Lleve mi mano desocupada a la cara de Gamzee, ahora con más delicadeza limpiaba la sangre que tenía en la nariz, el labio y el mentón. Ya no estaba tan nervioso, ahora simplemente quería que se sintiera mejor. El día en que yo estaba mal él me abrasó sin siquiera conocerme, esto es lo menos que puedo hacer por él.

Busque una esponja de baño y la frote con un jabón en barra para pasarla por el pecho de Gamzee, noto que tenia unas pocas gotitas de sangre y las restriego con delicadeza, después sigo con el resto del torso. Seguido de eso pasé el chorro de agua para sacar el jabón. El pelinegro solo miraba des concentrado las burbujas que caían por el desagüe, algunas veces tocándose las partes por las cuales pasó la esponja. Despues comenzó a mirarme directamente a los ojos, los cuales estaban un poco rojos por el chorro de agua que le tire hace unos minutos. Ahora restregaba su espalda, moviendo la esponja en círculos.

Note como Gamzee comenzó a cabecear, los ojos se le cerraban y estaba a punto de caerse dormido ahí mismo en la tina, pero lograba resistirse y se mantenía sentado, aceptando el que yo lo limpiara. Su expresión no cambiaba mucho, tenía una mirada un poco menos feliz que de costumbre, pero si notaba que yo lo estaba mirando, me daría una pequeña sonrisa.

Apague el agua y deje la manguera colgada en el soporte de la pared, me levante del suelo y me acerque a la puerta, deteniéndome antes de salir.

—Quédate ahí, ya vuelvo. —Fui a mi cuarto en busca de dos toallas, luego volví al baño y vi que Gamzee ya estaba de pie fuera de la bañera, arreglándose el cabello mojando y tirándose lo hacia atrás. Trate de no mirar mucho, porque me ponía ridículamente nervioso. Así que para ocultarlo me pongo a gritar, como siempre.

—¡Te dije que te quedaras ahí! Estas mojando el piso. — Me apresuro a él y lo cubro con la toalla, la segunda se la tiro en el pelo y dejo que él se seque a sí mismo. Lo empujo fuera del baño y después hacia mi cuarto. Estaba desordenado como siempre pero supuse que a él no le importaría. —Siéntate ahí. — Le digo señalando mi cama. Antes de que se dirigiera allá, me acerco rápidamente y saco toda la basura que hay entre las sabanas y debajo de los cojines.

Es extraño, Gamzee no había dicho nada en todo este rato y normalmente habla bastante. Solo se quedaba mirando el suelo o a mí, secándose el cuerpo con desgano.

—Hm…— Aprieto mis labios por unos segundos, sintiéndome algo triste por la situación, obviamente todos tenían sus problemas y la verdad es que nunca pensé en los de él. — Iré a lavar tu ropa. — Dije eso y me devolví al baño.

Agarre su ropa, la cual olía pésimo y estaba manchada con vómito y sangre, la junte con alguna ropa mía y la metí a la lavadora. Se demoraría aproximadamente una hora en lavarse, el secado sería otra hora más.

Mi padre iba a llegar después de almuerzo, así que tenía tiempo demás para que Gamzee se sintiera lo suficientemente bien para volver a su casa—si es que la tenía.

Volví a la pieza donde deje a mi "amigo" —aun no estoy acostumbrado a decirle así, ni siquiera en mi mente— y veo las toallas tiradas en el suelo y el acostado en mi cama. Abre los ojos cuando me siente entrar, se queda mirándome mientras me acerco a él casi sin pestañear. Yo llego justo al lado de la cama y me siento en la orilla, junto a Gamzee.

—¿Qué te parece si hacemos un trato? — Le digo y él me mira confuso.


Okay, listo. Uuuhh no estoy muy segura de si me gusta o lo detesto. Bueno, da lo mismo.

Ok, hay que hablar en serio, una sobredosis no es jodidamente divertida. Si es una sobredosis menor (por así decirlo) igualmente es horrible, putamente horrible. Sangramiento nasal, dolores de cabeza que haran que te golpees contra una muralla, desmayos, no puedes hablar ni una mierda y JODER ES MALO. Lo que quiero decir es que sean responsables xD No es una linda experiencia.

Respuesta comentarios anónimos:

Guest: love, love, love indeed n.n gracias por tu comentario tan lleno de love

Miocchi: Hnnggg lo se! Aqui esta la continuación 3 muchas gracias por comentar.

Bueeeenooo, estoy de vacaciones y no siempre puedo tener un computador a mi disposición así que me demorare un poco en poner la continuación, ademas de que estoy trabajando en otras pequeñas historias pero que prefiero terminar antes de publicar para no hacer sufrir a la gente jajaj :3

Que tengan un muy buen día