Sup, bueno, se que me demore un montón jeje Pero es que he tenido unos problemas en la escuela, y como ya dije, me esta yendo horrible, PERO salgo de vacaciones en dos semanas mas! Ire a Santiago a ver a una amiga! owo
Oh, y una cosa más importante. Alguien esta traduciendo mi fic a polaco! Es una chica suuuper simpática, me dan ganas de morirme!
Advertencias para el capitulo: Escenas levemente sexuales y uso de drogas explicito.
Puso su mano en la puerta y la empujo, comenzó a caminar dentro de la casa sin mi permiso.
—¿Quién mierda te dejó pasar? —La seguí mientras simplemente se metía en mi casa, la tome de un hombro e hice que se diera vuelta, ella rápidamente se salió de mi agarre.
—Deberías tener más respeto con alguien discapacitada como yo. — Exclamó con una sonrisa mientras dejaba el bastón blanco a un lado y se echaba en el sillón. —Wow, ¿Qué pasó aquí? Ya no huele a polvo.
—Nada de tu puta incumbencia. — Volví a acercarme a ella, le tome la mano y bruscamente hice que se levantara. — Ahora vete. — Agarró su bastón mientras sonreía, comenzó a recorrer el lugar.
Ella era Terezi, mi ex novia de hace unos meses y la persona más putamente irritante de mundo, solo estábamos juntos por este potente odio que hacía una increíble tensión sexual cada vez que nos juntábamos. Este era el peor puto momento para que ella viniera, hoy había dado un paso para la recuperación y de hecho me estaba sintiendo de puta madre. Ella me traía pésimos recuerdos, ambos iniciamos esta adicción juntos.
Estaba comenzando a irritarme nuevamente, ella seguía caminando como si esta fuera su puta casa, tome su bastón, lo lance lejos y la empuje contra la muralla. Ella solo movió su rostro hacia arriba y sonrió, como siempre lo hacía y sabía que yo lo odiaba, sacó su lengua y se lamió los labios, me agarró la polera e hizo que me agachara a su altura. Sentí su respiración cerca de mi cuello y su aroma lleno de recuerdos, pero no hizo nada, solo se acercaba de a poco. Ella sabía que yo era impaciente, por eso lo hacía.
Levante mi mano derecha y agarre su pelo fuertemente, jalándola hacia atrás, ella llevó sus manos a mis hombros, los apretó con fuerza e hizo que me acercara más. Llevé mi otra mano a su cuello, moviéndolo de a poco hacia arriba y apretando un poco más fuerte. Ella abrió su boca y sacó la lengua seductoramente, junte mi boca con la suya y comenzamos a besarnos bruscamente, con nuestras narices rozándose y dientes chocando con frecuencia. Jale más de su cabello y lleve mi otra mano a su pecho, desabotonando desesperado su camisa, como era de esperarse, no llevaba sostén, lo que lo hacía todo más fácil. Agarre con fuerza su pecho derecho, moviéndolo hacia los lados y jugando con los pezones ya erectos, ella soltó mis hombros y comenzó a bajar por mi torso hasta mi entrepierna, presionando con insistencia, me desabrochó con agilidad el pantalón y metió su mano dentro, aún fuera de la ropa interior, masajeando y frotando con fuerza. Separe mis labios de los de ella cesando nuestro desesperado beso y comencé a besarle el cuello, mordiendo cada trozo de piel que veía, con mis dos manos agarre sus pechos, apretándolos con fuerza hasta que la sentí quejarse, sin dudarlo acerque mi boca a uno de los pezones y los aprisione con mi boca, jugando con mi lengua y moviéndolo como se me apetecía. Sentí la fría mano de Terezi tocando directamente mi pene, comenzamos a movernos hacia los sillones, yo guiándola para que no chocara con algo, la lance al sillón y me posicione arriba de ella.
—Espera. —Me dijo mientras ponía su mano en mi rostro y me empujaba. Palpó con cuidado el suelo hasta que encontró el bolso que había dejado hace un rato. De ahí saco una bolsa de supermercado, con una agilidad extraña para un ciego, sacó un frasco plástico pequeño en una bolsa sellada, una jeringa, una botellita con agua des ionizada y un poco de polvo blanco.
—¿Qué mierda haces con eso? — Le pregunté tratando de quitárselo de las manos. Se escapó de mi agarre y se bajó del sillón, sentándose en el suelo con todos sus implementos. Echó el polvo en el frasco, y luego el agua des ionizada, lo cerró y comenzó a batirlo con fuerza.
Me levante de donde estaba y me lleve las manos a la cabeza, tratando de pensar. Esto se me estaba saliendo de las manos, hace unas pocas horas estaba con Karbro y me sentía de puta madre, no necesito esta mierda, cuando me ofrezca la mandare a la mierda. ¿Pero porque rayos no la echaba de una vez de mi puta casa? Bueno, necesito alguna forma con que desquitarme, ¿no?
Palpando nuevamente su entorno se levantó y fue hacia la mesa del comedor que estaba justo al lado, en la mesa puso el frasquito y saco la jeringa de su bolsa individual.
—Ayúdame con esto, ¿quieres? — De mala gana me le acerque y tome la herramienta en mis manos, no me importaba si ella no hacía. Las dos capas de sustancias se separaron de a poco, cuando ya estuvieron bien definidas acerque la jeringa sin la aguja y saque toda la primera capa del líquido más claro y la esparcí toda en la mesa. No se demoró mucho en secar y ya se veía todo blanco, Terezi sacó una cuchilla de su bolsillo y lo raspó, dejando el polvo completamente purificado en un montoncito. Hizo cuatro líneas y dejó la cuchilla a un lado.
—Las damas primero. — Dijo con una sonrisa mientras acercaba su rostro a la mesa, se tapó una de las fosas nasales e inhaló con fuerza, de inmediato sacudiendo su cabeza hacia atrás junto con una pequeña risa. Continuó inhalando por unos segundos, tocándose la nariz con una mano, giró su rostro hacia mi.
—Jeje, ¿Vas a hacerlo o no? —Se acercó seductoramente a mi, llevando su mano directamente hacia mi entrepierna. Fruncí el ceño mientras recibía sus besos, pero me parecía asqueroso. No era Terezi, si no yo, me sentía repugnante, porque lo estaba considerando, tenía las líneas ahí enfrente e incluso después de pasar todo el día con Karkat, aun lo estoy considerando. Aparté a Terezi por un momento.
Él no tiene por qué saberlo, ¿verdad? Estaría rompiendo mi parte del trato, pero lo que más importa, por no decir lo único, es que el este putamente bien, yo no importo en este asunto.
Él nunca lo va a saber.
Inhale con fuerza y de inmediato sentí el shock de energía correr por todo mi cuerpo.
Dejé salir una carcajada mientras escuchaba como el control caía al suelo y Karbro se echaba hacia atrás en el sillón, gruñendo
—¡He perdido 12 veces de corrido! Esta mierda de nivel es putamente imposible. — Se cruzó de brazos mientras miraba enojado hacia el televisor.
Había pasado como un mes, o quizás menos, no llevo la puta cuenta, y prácticamente he estado cada uno de estos días con Kar, sentado junto a él mientras estudiaba, ayudándolo a hacer esas putas maquetitas para la clase de biología, yendo a buscarlo a la escuela, pidiendo pizza y dejando la caja bajo la cama, y como ahora, acompañándolo mientras se enfurecía cuando perdía. Seguía discutiendo con la consola, pero yo no estaba realmente concentrado en lo que decía. No podía hacer nada, lo miraba a la cara y sentía vergüenza por mi mismo. El piensa que mi recuperación va de puta madre, ya no estoy ansioso y aún trato de conseguir un trabajo, pero no son más que puras mentiras. Casi todas las noches Terezi va a mi casa y nos drogamos juntos. Al principio dije que sería más prudente, pero cada noche las drogas subían y subían de nivel. Purificando sustancias, machacando cristal, hasta un día volvió con heroína.
Estire mi brazo hacia mi amigo, quien aún estaba quejándose, y lo acerque a mí, él se sorprendió un poco pero no se resistió, ya no lo hacía. Y eso era una de las cosas que más hacia que me sintiera asqueroso, porque el ya confiaba en mi. Dejaba que le diera abrazos y pequeños besos en la mejilla cuando nos despedimos, a veces el me abraza a mi.
Apoye mi mentón en su cabeza, inhalando levemente, sintiendo el aroma de su cabello. Se quejó por unos momentos, pero ni siquiera hizo el ademan de moverse. Estire mi otro brazo y lo abrace por la espalda, dejando mi mano en su estómago.
—¿Qué te pasa? — Me dijo en casi un susurro.
Lo que pasa es que soy una mierda, karbro, eso es lo que pasa, pero si te digo te enojaras y te iras, dejándome jodidamente solo de nuevo.
—Nada, bro, solo que dormí un poco mal. — Dije esto con un tono más animado, y así no preocuparlo más.
—Si quieres te puedes quedar a dormir aquí hoy…— Sonreí ampliamente, acababa de usar su tono de voz "quiero que te quedes pero no quiero que lo sepas". Solté una carcajada y él no entendió porque. —¡No te rías de mi! —
—No me estoy riendo de ti, bro, tranquilo. — Saque mi mentón de encima suyo y solté el abrazo. — Gracias por la invitación, mejor amigo, pero estoy de puta madre, no te preocupes. —
—Vale, te creo. —Frunció el ceño y miró hacia otro lado, no me creía para nada.
Suspire profundamente y me di media vuelta, mirando hacia el sillón donde aun estábamos sentados. Tome los dos cojines gigantes que tenía como respaldo y los lancé al suelo, Karkat se dio media vuelta, preguntando qué es lo que hacía. Ahora que había más espacio, me subí completamente al sillón, recostándome lo más a la orilla que pude.
—Ven a acostarte conmigo y deja ese puto juego ahí. — Me miró como si estuviera enojado, pero igual se acercó. Se subió y se recostó junto a mi, estábamos un poco apretados, pero eso nunca nos molestó.
Me acomodé para quedar de costado, mirando a mi amigo, quien estaba de brazos cruzados y mirando hacia arriba. Me miró de reojo y noté como se puso nervioso por mi mirada. Tome su hombro y lo jalé, diciéndole que se recostara de lado como yo, lo hizo mientras se quejaba y quedamos de frente, yo mirándolo a él y él hacia cualquier otro lado.
Sonreí divertido mientras continuaba mirándolo, como el evitaba mi mirada y fruncía el ceño como si estuviera enojado, pero nunca trataba de negarme los abrazos ni besos por completo.
Pase mi brazo por encima de él y lo acerque a mí, abrazándolo. De verdad yo nunca quise ninguna de esta mierda que está pasando, pero simplemente fui muy débil como para resistirme, lo único que tengo ahora es a él, sólo espero que esto dure.
Nos quedamos recostados por varios minutos, descansando juntos en el sillón. En un momento escuchamos como alguien metía la llave en la cerradura de la puerta principal, y nos separamos por vergüenza a ser encontrados en esa posición, bueno, más vergüenza por parte de él, porque sospecho que su padre no nos veía como amigos muy heterosexuales por así decirlo.
Me despedí dándole la mano a su padre y de un abrazo a Karkat, y me dirigí a casa. Llegué con la nariz completamente congelada y prendí la estufa de inmediato y fui a la cocina a sacar unas cuantas cosas para comer. Me di cuenta de que todos los dulces estaban intactos, de nuevo los sentimientos de culpa me golpeó en las pelotas. Saque una barra de chocolate y una faygo y subí al segundo piso, me recosté en el colchón aun en el suelo, espero que hoy tenga suerte y Terezi no venga, la puta culpa sería aun peor y hoy ya había tenido suficiente.
Pero alguien como yo no merece suerte, a los minutos escuche el timbre, baje y era ella. Suspire y la deje entrar, subimos al segundo piso y se tiró en la cama.
—Ya ordene una pizza, no tardara en llegar. — Dejó su bolso a un lado y se puso a ver televisión, bueno, a escucharla.
Después de unos minutos escuche nuevamente el timbre, baje a abrir la puerta.
—Buenas. — Dije mientras la abría, pero no vi a ningún repartidor, era Karkat. Se veía un poco nervioso, pero no le preste mayor atención. —Oh, hola, hermano, ¿Qué te pasa? —
—El otro día se me quedó mi celular acá…—Llevaba las manos en los bolsillos y veía como tiritaba un poco. — ¿Me vas a dejar entrar o qué? Me estoy congelando acá afuera, idiota. —
—Oh, verdad. —
Me puse algo nervioso, ya que Terezi estaba arriba con todas nuestras cosas, era ella la que se las llevaba y así mantener mi casa limpia.
—¿Cómo se te puede olvidar que tienes celular por dos días? — Trate de sonreír mientras caminaba con mi amigo hacia la sala de estar.
—Eres la única puta persona con la que hablo…—Suspiró mientras levantaba los cojines del sofá. — Creo que se me quedó arriba, espera, iré a buscar. —
—¡Espera, hermano! Eres mi putísimo invitado aquí, yo iré. — Exclame mientras me apresuraba a las escaleras, Karkat me miró extrañado.
—¿Quién es? — Me preguntó Terezi en un susurro. Yo no le respondí, solo le señale que se quedara callada. Comencé a buscar entre las sábanas de mi cama y lo encontré. Escuche a Terezi reír. — Hehe, ¿Qué estabas haciendo con él en tu cama? — Fruncí el ceño y trate de ignorarla, volviendo al primer piso.
—Aquí está, hermano. — Se lo pase en las manos y lo echó en su bolsillo, después lo fui a dejar a la puerta. Se detuvo fuera, un poco dudoso por alguna razón. Apretó sus labios, pensativo, se dio media vuelta y pareció que quería decirme algo.
—Hay otra cosa…— Dijo mientras lo vi tensarse, comenzó a mover sus manos ansiosamente en sus bolsillos y a mirar hacia el suelo, pero ninguna expresión que me diera una pista de que es lo que quería. Inhalo profundamente mientras aún trataba de hallar las palabras. Se acercó a mí de a poco, sacó sus manos de los bolsillos y me agarró uno de los brazos, poniéndose de puntitas acercó su rostro, ladeándolo ligeramente y unió sus labios a los mios, de la manera más tímida que he visto, algo que apenas podría considerarse un beso por lo fugaz que fue.
Volvió a poner sus talones en el suelo, y parecía muy asustado de verme a la cara, ya que probablemente tenía la peor puta cara del mundo, no porque no me gustara, me lo agarraría en ese jodido momento, pero la culpa me golpeo peor que cualquier otro día, tomo una puta escopeta y me disparó dos veces en las pelotas.
Parecía arrepentido, probablemente pensaba que ahora lo odiaba, pero yo estaba tan hecho mierda en ese momento que no supe que hacer, se dio media vuelta muy lentamente e iba comenzar a caminar, si lo dejaba irse así nada más quizás lo perdería. Le agarre el brazo, sosteniendo su codo primero y bajando hasta sostener su mano. Su expresión pareció aliviarse y continuó caminando.
Y yo simplemente me quede con mi brazo estirado y un enorme frio en mi mano que acababa de tocarlo, volvi a entrar en la casa, sintiéndome un poco fuera de lugar, mareado. Apoye mi frente y codos en la puerta ya cerrada, agarrándome la parte de atrás de mi cabeza. Escuche los pasos de Terezi bajar por la escalera.
—Vete. — Dije haciendo una mueca de desagrado, pero cuando la mire de reojo, ella ya llevaba su bastón y bolso en mano, me empujó levemente para que me hiciera a un lado. Ya había abierto la puerta, pero se detuvo un momento junto a mi. Ella no necesitaba ver para saber que es lo que había pasado, esa era la otra razón por la que siempre terminábamos juntos, nos entendíamos mutuamente y buscábamos apoyo y respaldo de lo mucho que nos asustaba la sociedad en esta relación destructiva e inservible, pero nos entendíamos. Sacó de su bolsillo una cajetilla negra de cigarros nueva, la más fuerte de esa marca y se fue, cerrando la puerta con delicadeza.
Díganme si soy la única que le encanta ir sin sostén por la vida... Bueno, este capitulo esta medio raro? Nunca me gusta lo que escribo, así que no importa mucho...
Me gusta mucho el personaje de Terezi, además aquí no es realmente una villana, el estúpido es Gamzee :c Bebé malo! Confiamos en ti! Veamos que pasa en el próximo capitulo jejej
Respuesta comentarios anónimos:
Katy365: Aysh, que bueno que te haya gustado! Y muchas gracias por tus comentarios! Que tengas una hermosa semana.
Victorick: Jeje, Muchas gracias! Las partes gays son mi especialidad! :3 Así que ha de esperarse más. Muchas gracias por tu comentario y espero que tengas una hermosa semana.
Eso es... Quizas logre hacer la continuación este fin de semana, ando con la inspiración a tope! Tengan un hermoso día, semana, mes, lo que sea, por que se lo merecen bebés. beshos.
