¡Hola mis queridos lectores! Se que merezco que me quemen en la hoguera por tardar tanto en actualizar QwQ Pero estuve super ocupada con el trabajo y luego enferma de la vista xD Pero ahora estoy mucho mejor y estoy haciendo lo posible para seguir esta historia y culminarla :'3 (Aunque ya casi estamos en navidad jaja)
¡Espero que les guste!
Declaimer:
Nota: Miraculous Ladybug no me pertenece al igual que sus personajes.
Part Three
"Dolor y esperanza"
Bridgette sorbió un poco de su nariz, llevando una de sus manos a sus ojos rojos e irritados para frotarlos, estando acurrucada en la cama.
Ikkit estaba a su lado en la almohada haciéndole compañía como siempre.
Sinceramente ya no sabía si había estado llorando por su malestar o su corazón roto.
Y eso que ya habían pasado unos pocos días, aunque no sabia con seguridad cuantos exactamente. El tiempo parecía irrelevantes para ellas.
Sobre todo porque se la pasaban acostadas en la cama, temblando por la fiebre y el horrible dolor que atacaba sus cuerpos. Y cuando por fin dormían, lo hacían por horas aunque al final seguían sumamente agotadas.
Cada día era peor, sus organismos ya casi no podían resistir aquella magia tan inestable, sobre todo para aquella fecha que era de suma importancia para las brujas, donde aprovechaban al máximo que el nivel de poder incrementaba para hacer hechizos, rituales y demás.
Pero como ellas no habían echo el enlace, ese gran poder las estaba destruyendo.
Y si llegaban finalmente a la mayoría de edad sin hacerlo…
Ella apretó fuertemente los ojos alejando ese pensamiento mientras se colocaba en posición fetal y abrazaba sus piernas debajo de la gruesa manta.
Era totalmente injusto, amaba ser una bruja. Pero… sufrir un amor no correspondido, necesitarlo tan urgentemente sin que a él le importarse dolía horriblemente.
De repente el timbre de la puerta de entrada la saco de sus pensamientos.
—Debe ser tu madre—murmuro suavemente la Kwami aun adormilada.
Bridgette frunció los labios, su madre seguramente había olvidado algo por segunda vez, una excusa para no querer marcharse y quedarse con sus hijas. Pero la magia de ambas era tan inestable que hasta podría hacer daño a su propia madre si no había mas seres mágico a su alrededor para contrarrestar el poder.
Por eso mismo le habían lanzado un hechizo a la puerta para que la astuta mujer no pudiera destrabarla aun con su magia.
Solo le habían permitido traerles sopa y algunos medicamentos tantos caseros como de farmacia para ayudarlas aunque sea un poco. Pero a esas alturas ni siquiera la medicina que tomaban todos los días para reducir los efectos secundarios de su magia estaba funcionando en ellas…
Por lo menos su padre había ido temprano para echarles una mano mudando la cama de su gemela a su propia habitación, así era mucho mejor para ellas estar al tanto de la otra.
Nuevamente el sonido del timbre le indico que aun esperaban en la puerta.
—Marinette, es tu turno—alzo la voz esperando que su gemela se levantara y fuera abrir.
—¡No puedo!—respondió esta desde el cuarto de baño con voz ahogada.
Bridgette suspiro pesadamente con resignación apartando un poco de mala gana la manta. Su cuerpo tembló ante el aire fresco, sabia que debía tener fiebre porque continuamente unos intensos escalofríos la sacudían sin cesar, además que le dolían hasta las pestañas.
—Te acompaño—murmuro Ikkit posándose en su hombro ahogando un pequeño bostezo.
—Gracias—dijo agradeciendo el pequeño apoyo que le ofrecía la mariquita. La pequeña no se apartaba de ella por nada del mundo en esas circunstancias.
Le costo muchísimo levantarse de la cama, y aun mas llegar a la puerta de entrada. Arrastraba sus pies como si fuera un alma en pena, abrazándose a si misma sintiéndo un frió atroz.
Pero sabia que Sabine no se rendiría, no había mandado a su padre por el simple echo que la panadería tenia demasiada clientela como para dejarla sola.
Con muchas ganas de volver a su cama, hizo un leve movimiento de su mano hacia la puerta para desbloquear momentáneamente la magia que la mantenía cerrada, abriéndola casi al instante.
Jamás se espero encontrar a Adrien y a Felix del otro lado de esta.
Felix había llegado hasta allí con toda la intención del mundo de no cambiar sus pensamientos respecto a la "gran" historia de las hermanas sobre todo el asunto. Esto lo hacia simplemente para que Adrien lo dejara en paz por una vez por todas. Quería seguir meditando las cosas a pesar que cada segundo se amargaba un poco más, porque algo obviamente lo impulsaba a pensar en ella.
También había estado dispuesto hacer indiferente todo relacionado a Bridgette, además de no abrir la boca.
No quería admitirlo, pero como había dicho Adrien, estaba herido y que alguien lo haya hecho con tanta facilidad lo hacia rabiar.
No sabia que ella tenia tanto poder sobre él.
Pero cualquier cosa que había planeado hacer, se evaporo justo en el instante en que Bridgette les abrió la puerta.
Se quedo completamente helado, hasta pudo escuchar levemente la exclamación de sorpresa que lanzo Adrian al ver a la chica.
Ella tenía un muy mal aspecto. Su cabello estaba suelto cayendo en hondas por sus hombros y espalda un poco desaliñado, su rostro pálido ahora estaba sumamente rojizo al igual que sus ojos con ese tono oscuro debajo de sus parpados, sus labios estaban un poco resecos, y se abrazaba a si misma como si estuviera soportando un gran dolor.
Ni siquiera noto que la joven estaba en pijama, y esta era una sencilla bata de tirantes que le llegaba a los muslos.
—¿Felix? ¿Adrien?
Algo en él se revolvió, su voz sonaba tan débil que en conjunto con su aspecto fue como una daga de preocupación directo a su pecho.
Sin pedir permiso entro bajo la incrédula mirada de la chica seguido de Adrien que cerro la puerta tras de si.
—A la cama—dijo tomándola suavemente del brazo. El contacto con su piel extremadamente caliente mando mas de un choque de electricidad que lo dejo algo aturdido.
—¿Q-Que…?—ella parpadeo tratando de que su mente analizara la situación, pero se sentía tan mal que le costaba muchísimo hacerlo. Sintió vagamente como Ikkit se había escondido entre su cuello y cabello para que no la detectaran—¿Qué hacen aquí?—logro formular aun sin intenciones de moverse pero tampoco de apartarse de su contacto.
—Conseguir respuestas. Pero lo mas importante en este momento es que te recuestes—dijo seriamente—No debes estar de pie en tu condición.
Bridgette comenzó a pensar que estaba en un bonito sueño donde Felix Ballenger estaba preocupado por ella.
¡Santo cielo hasta se le notaba en su voz grabe!
No se dio cuenta que se había quedado prendada a su mirada hasta que la voz de Adrien la saco de su ensoñación.
—¿Y Marinette?
Ella miro al joven de ojos esmeraldas por largo rato cayendo recientemente en cuenta de su presencia.
—Uh… en el baño, pasando un mal momento—murmuro suavemente.
Adrien solo asintió antes de salir disparado hacia el lugar sin escuchar ninguna replica de la chica.
Bridgette se quedo mirando fijamente la puerta por donde el chico había desaparecido con expresión ausente, sintiéndose en una nube con su mente claramente aturdida.
Tal vez se tambaleo un poco, porque sintió el agarre de sus dedos masculinos en su brazo con más firmeza.
—A la cama—volvió a repetir él.
Bridgette solo pudo asentir lentamente mientras le indicaba donde quedaba su habitación que era la misma donde Adrien había entrado.
—No se… que es lo que esta pasando—susurro ella sintiendo como Felix rodeaba su cintura con un brazo para que se apoyara en él e ir con pasos seguros a la habitación.
—Créeme, yo tampoco—dijo para si mismo, jamás pensando que algo así pasaría. Pero su prioridad era mantener a la chica en un lugar como para que descansara.
Estaba encendida en fiebre.
Su cuerpo tembloroso y pequeño lo hacia sentirse extraño, y esa presión en su pecho empeoraba.
Joder, si, lo admita, estaba sumamente preocupado por su estado.
Ella parecía estar apenas consiente de lo que la rodeaba.
Logro llevarla al interior de la habitación que estaba adornada en tono cálidos entre el azul y el rosa, pero lo que menos le presto atención en ese momento era al decorado. Su objetivo era recostarla en la espaciosa cama que estaba pegada a la pared notando que Adrien debía estar aun con Marinette, porque la otra cama que estaba al otro lado de la habitación seguía vacía.
La recostó con mucha delicadeza, ella no dijo nada al respecto, solo fruncía el ceño de vez en cuando por el malestar en general.
Cuando por fin estuvo cálidamente refugiada entre sus mantas, no pudo evitar quedarse observando su rostro.
Y aunque sus mejillas estaban demasiado rojizas y hacían resaltan sus pecas, su frente estaba algo sudorosa y su cabello como una melena indomable… seguía viéndose bonita.
Hizo una ligera mueca con los labios antes de suspirar pesadamente, arrastro la vista por la habitación buscando hasta que dio con la silla del escritorio. No dudo en tomarla y colocarla justo al lado de la cama antes de tomar asiento.
Aun lado de esta en el suelo noto que había un pequeño recipiente con un trapito húmedo, al tocar el agua comprobó que estaba fría y sin dudar remojo el pañito para luego quitarle el exceso de agua y finalmente colocarlo en la frente caliente de la chica después de apartar su sedoso flequillo.
El contacto con el frió la hizo estremecerse un poco antes de abrir lentamente los ojos y parpadear.
Su mirada azulina se poso en él, viéndolo por largo rato debatiéndose si era un fruto de su imaginación o no.
—¿Qué haces?—murmuro suavemente, podía sonrojarse al ver que el aun tenia su mano posada en su frente junto con el paño, pero la fiebre ya tenia a sus mejillas suficientemente rojas.
—No hables—respondió antes de apartarse, recostarse en la silla y cruzar una de sus piernas en una postura perfectamente elegante que pudo quitarle el aliento si no estuviera tan enferma.
—Pero…
—Pero nada, noto que nadie esta aquí para ayudarlas—dijo como si eso fuera suficiente explicación.
Bridgette apretó los labios para no dejar salir una tonta sonrisa enamorada. Sabia que estaba mal, pero el se veía algo irritado pero a la vez la preocupación se notaba en su ceño ligeramente fruncido, y eso le causaba cierta alegría porque lo había echado terriblemente de menos.
—¿Vas a ayudar a Bridgette?
Una tierna vocecilla la dejo totalmente paralizada.
No se había percatado que Ikkit se había asomado tan curiosa como siempre, y ahora había volado hasta quedar encima de su pecho y de la manta sentándose, mirando con sus grandes ojos oscuros al chico en frente de si.
Felix observo por largo rato a la pequeña criatura, descifrando seguramente lo que era. Su expresión impasible seguía intacta.
—Un bicho—hablo por fin, apenas arqueando una ceja dorada.
—Eh… pues…—Bridgette no hallaba que decir, estaba a un paso de quedarse dormida por el cansancio, pero se obligaba a si misma a mantenerse despierta.
Aun le parecía un raro sueño, su mente seguía algo aturdida y tardaba en procesar las cosas.
En cambio Ikkit abrió ampliamente los ojos y parpadeo un poco dolida.
—¿Un bicho?—murmuro suavemente antes de fijarse en su compañera y amiga—¿Soy mas bonita que un bicho verdad?—dijo con voz adorable.
—Ikkit…—dijo la joven en advertencia, era un milagro que Felix no reaccionara de mala manera o se hubiera vuelto loco.
—Ya saben que son brujas, no veo porque no puedo por fin conocerlo—dijo ahora contenta, volviendo su vista al rubio—¿Pero si vas a cuidar de Bri?—volvió a preguntar ladeando su cabecita.
Felix quedo en silencio y no exactamente porque no sabia que responderle a esa extraña criatura, si no, por el simple hecho que no le afectara estar hablando con un bicho rojo parlante como si fuera lo mas natural del mundo.
Algo andaba realmente mal con él.
Cuando Adrien entro al cuarto de baño después de que Bridgette se lo comunicara, no se espero por nada del mundo ver a Marinette en aquel estado.
Se quedo petrificado en el marco de la puerta viendo fijamente como la joven se sostenía del lavabo a duras penas con la respiración un poco agitada, y su corta cabellera oscura algo alborotada hacia de cortina para que no pudiera ver su rostro. Pero el hecho de que se estremeciera a cada tanto le indicaba que no estaba muy bien.
—Marinette…
La joven franco-china tembló levemente por el frió después de lavarse la cara y enjuagarse la boca. Había devuelto una parte de la sopa y ahora sentía ese hueco en su estomago, una sensación horrible.
El suave susurro de aquella voz la hizo aspirar profundamente para tranquilizar su estomago.
—Mama, te dijimos que no te puedes quedar con nosotras…
Esperen.
Su mama no tenía la voz de un chico.
Parpadeo varias veces antes de subir lentamente la mirada hacia la puerta.
—¿A-Adrien?—balbuceo sin aliento.
Él simplemente la estaba mirando fijamente con sus ojos verdes enfocados totalmente en ella. Trago hondo porque sabía que debía verse horrible. Bueno por lo menos había tenido la decencia de colocarse su pijama de dos piezas en vez de andar en ropa interior.
Adrien sintió como aquel pinchazo en su pecho se intensificaba a un ardor de preocupación al verla. Estaba casi en las mismas condiciones que su gemela con sus mejillas extremadamente sonrosadas y sus ojos cansados a la vez que sus labios normalmente de un bello rosa, ahora se veían pálidos.
Hasta podía ver como parpadeaba para tratar de enfocar su visión y seguía aferrándose con fuerza al lavabo.
—Santo cielo, Marinette—dijo muerto de la preocupación. No había creído que estaría tan mal según lo que había escuchado de Alya y Allegra.
Dio un paso hacia ella alzando su mano para acariciar su ruborizada mejilla domado por un fuerte impulso, pero no se espero que entre ambos de repente se interpusiera una pequeño ser rojo.
El rubio parpadeo, claramente impresionado por lo que veía.
No sabía definir bien lo que era, deducía que era como un insecto mágico por esas antenitas (Y porque literalmente estaba flotando en el aire). Pero lo que realmente le atemorizaba era sus ojos azules mirándolo peligrosamente con sus patitas a las caderas.
—Yo… no se como debería reaccionar a esto—dijo dudoso e impresionando viendo alternamente entre Marinette y… la cosa roja.
—¿Qué haces aquí?—pregunto la criatura con cautela mirando al chico de arriba a bajo.
—Estaba preocupado—respondió bastante confuso con la situación.
La Kwami ladeo la cabeza inspeccionándolo.
—Tikki…
El suave susurro de Marinette llamo la atención de ambos, la chica tenia levemente los parpados caídos y comenzaba a balancearse con los labios entre abiertos.
De repente la mariquita observo alarmada al rubio.
—¡Ayúdala!—exclamo aterrada con sus patitas cubriendo su boca.
Adrien reacciono a tiempo acercándose a la joven y sosteniéndola entre sus brazos en el instante en que la chica comenzó a desvanecerse hacia delante. Su rostro quedo en su pecho, su respiración era suave y cálida contra la tela de su camisa, y sus delicadas manos intentaban aferrarse a sus brazos.
—Lo siento…—murmuro ella sin la fuerza para apartarse, aunque tampoco quería hacerlo. Ahora a su nariz llegaba su colonia masculina que desprendía su camiseta de algodón.
—No lo sientas—respondió él con su corazón encogido por ella. Se notaba que esta muy débil, hasta podía sentir desprender calor a través de la ropa.
—Llevala a la cama por favor, Adrien.
Él asintió suavemente ante la voz del insecto rojo, preguntaría después como sabia su nombre. Pero sinceramente creía que de ahora en adelante nada podía sorprenderlo.
Se inclino levemente hacia delante para pasar uno de sus brazos por debajo de sus rodillas y alzarla sin esfuerzo. Ella apenas se quejo pero la fiebre la tenia demasiado aturdida para replicar, solo apoyo su cabeza en su hombro mientras dejaba que él la ayudara.
Adrien regreso a la habitación guiado por la pequeña criatura.
Se sorprendió ver a Felix sentado junto a la cama de Bridgette.
—Si voy a cuidar de ella—murmuro en un tono de voz neutro.
Vale, eso lo sorprendió muchísimo mas, sobre todo por el hecho de que él había estado demasiado renuente de ir y sobre todo verla a ella.
Pero sacudiéndose todo pensamiento se dedico a prestarle atención a la chica entre sus brazos, llevándola hasta su respectiva cama que estaba al otro lado de la de su hermana.
Cuando la recostó, Marinette soltó un ligero suspiro al arroparla suavemente. La presencia del diminuto cosito rojo flotante siempre estuvo al lado de ella, como si estuviera muy pendiente de que no la dañara.
—Me llamo Tikki—murmuro la criatura aun mirándolo renuente.
—Un gusto, pero creo que ya sabes mi nombre—dijo con una sonrisa amable. Busco en la habitación pero no encontró una segunda silla, así que miro de nuevo a Tikki que flotaba cerca de la franco-china—¿Puedo sentarme en la cama?—los ojos azules de la pequeña se estrecharon peligrosamente—E-Es para ponerle compresas fría en la frente—explico con rapidez, absurdamente intimidado por ese insecto.
—Esta bien—murmuro con un ligero suspiro.
Entonces Adrien tomo el recipiente del suelo e hizo lo mismo que Felix, tratar de bajarle un poco la fiebre a Marinette que se revolvió un poco, mas no abrió los ojos.
—Gracias…
El rubio no pudo evitar sonreír por su suave murmullo, pero también sintiéndose realmente mal por ella.
—No hay de que, Mari. Sabes que siempre puedes contar conmigo a pesar de todo—le dijo viendo como Tikki se posaba en el hombro de la chica acurrucándose un poco pero sin apartar la vista de él.
Felix estaba consciente de la conversación del menor, hasta el pequeño bicho de ojos oscuros miro con curiosidad a Adrien.
—Creo que nos tienen mucho que explicar—dijo cruzándose de brazos después de cambiarle el paño frió a Bridgette que milagrosamente seguía consciente.
Ikkit sonrió tiernamente antes de flotar en el aire en medio de los dos ganándose también la atención del joven de ojos verdes.
—Es fácil, somos Kwamis, la representación física de la magia de las gemelas cuando sus poderes de brujas surgieron—comenzó a explicar dando un pequeño giro en el aire de emoción—También somos sus guías, ayudándolas desde pequeñas a usar su magia. Mi compañera es Bridgette—dijo señalando a la chica de cabellera larga—Y me llamo Ikkit—se señalo a si misma con un brillo en sus ojos.
Felix arqueo una ceja mirándola fijamente antes de hablar.
—Gracias por la explicación, pero no me refería a eso.
—¿Ah no?—pregunto algo desilusionada la Kwami.
—Creo que se refiere al estado de ellas—intervino Tikki flotando ahora al lado de su contraparte.
—Es solo un virus—contesto rápidamente Bridgette algo nerviosa pero con voz demasiado débil.
Pero la mirada que le dedico Felix decía perfectamente no le creía.
—Siento que hay algo mas que nos están ocultando—comento Adrien con el ceño fruncido aun claramente preocupado.
—De verdad sentimos no haberle dicho que somos brujas…
Adrian giro su rostro a la voz rasposa de Marinette. La joven lo miraba con sus expresivos ojos azules cansados y tristes.
—¿Esta prohibido de que los humanos se enteren?—pregunto Felix con los labios ligeramente fruncidos.
—Pues no—respondió ella esquivando la mirada esmeralda algo apenada.
—¿Entonces por que lo hicieron?—murmuro Adrien en un tono suave.
Ninguna de las dos contesto, y las Kwamis se miraron curiosas por la reacción de los chicos observando la escena con mucho interés. Y mientras más veían, a Tikki se le fue ocurriendo una pequeña idea, pero no quería interrumpir.
Pero claramente a Felix no le gustaba la falta de respuesta de ambas, y eso hacia que su malhumor volviera, aunque se obligaba así mismo hacerle retroceder solo por el estado de la chica a su lado.
El silencio se estableció por un instante hasta que una finalmente hablo.
—No queremos causar molestias, pueden irse si gustan—murmuro Bridgette con sus ojos cerrados, la presencia de Felix la afectaba mucho—Podemos cuidarnos—ella sabia mas que nadie la vida ocupada que el llevaba a diario, no quería ocupar su tiempo y menos con el fresco recuerdo de esa mirada de hielo al enterarse que era bruja.
—No digan tonterías—se apresuro decir Adrien con el ceño fruncido posando su mirada en ambas chicas alternativamente.
—Estaremos bien—susurro Marinette cerrando sus ojos.
El rubio le lanzo una mirada a Felix obviamente preocupado, pidiéndole silenciosamente ayuda para convencerlas. Pero en cambio el frió joven estaba completamente impasible con los labios firmemente apretados mientras miraba fijamente a Bridgette.
—Muy bien—respondió con un leve encogimiento de hombros.
Adrien se quedo boquiabierto al igual que las Kwamis. Las hermanas parecían estar repentinamente aliviadas, aunque la expresión de la chica de cabellera larga fue como si la hubieran herido un poco más.
—Las dejaremos en paz, no hay ningún problema—continuo con bastante indiferencia viendo los ojos algo sorprendidos de Bridgette.
—Felix…—comenzó a decir Adrien.
Con una penetrante mirada de hielo corto lo que sea que tenia que objetar el modelo.
—Sin embargo, nos marcharemos en el momento en que se duerman.
Bridgette parpadeo aferrando sus dedos en el borde de la gruesa manta.
—Pero nosotras…
De repente Ikkit se acerco flotando mirándola con sus enormes ojitos preocupados.
—Por favor, dejen que por lo menos hagan eso, así estaremos mas tranquilas.
—Supongo que cuando veamos que estén en un sueño cómodo nos iremos—dijo Adrien con un lento suspiro cambiando el paño húmedo en la frente de Marinette que apenas pareció notarlo.
—Me parece bien—dijo Tikki también con resignación, había esperado mucho más de ellos sinceramente.
Las gemelas Dupain-Cheng no tuvieron como negarse, y tampoco tenían las energías para hacerlo. No tardaron en caer profundamente dormidas al poco tiempo estando totalmente agotadas.
—¿Nos vamos a ir?—pregunto Adrien demasiado preocupado momentos después. Aun observando las rojizas mejillas de su querida amiga.
—Por supuesto que no—respondió secamente Felix captando la atención también de las Kwamis.
—Yo pensé que…—balbuceo algo sorprendido.
El de ojos gélidos bufo levemente.
—Pareciera que no me conoces lo suficiente, Adrien—dijo tomando la pequeña toalla de la frente de Bridgette, remojándola y sacándole el exceso de agua fría antes de volverla a su lugar. Viendo como ella solo fruncía los labios antes de que su expresión volviera hacer pacifica, tal vez la fiebre comenzaba a bajar un poco—Sabes que yo no me rindo tan fácilmente—dijo volviéndose a reclinar en la silla mirándolo con una ceja arqueada.
—Oh… ¿Entonces?
—Quiero respuestas—dijo en un tono de voz mas bajo para no despertar a las gemelas—Y creo que se quien puede dárnoslas—su mirada se poso en ambas criaturas rojas que había estado descansado todo ese tiempo en el escritorio en un pequeño cojin.
—¿Nosotras?—pregunto Ikkit ladeando su cabecita.
—Son prueba viviente de la magia en si—dijo Felix rodando los ojos—Creo que son mas que perfecta para eso.
—¿Pero por que quieren saber?—murmuro Tikki con desconfianza.
Esta vez fue Adrien que se puso de pie y se acerco al escritorio, se puso de cuclillas para estar a la misma altura de ambas mariquitas.
—Son nuestras amigas y es completamente natural que nos preocupen su estado—comenzó a decir mirando fijamente esos par de ojos tiernos y curiosos—Simplemente no podemos dejarlas así…—susurro volviendo su mirada un momento hacia Marinette, algo que no paso desapercibido por Tikki, y menos el brillo de cariño que desprendían esa mirada esmeralda—Y sospechamos que toda esta enfermedad puede ser con relación a que son… brujas.
Ikkit miro por un segundo a su compañera, y Tikki ya sabia lo que significaba su expresión. Obviamente ellos eran inmunes a los hechizos de sigilo que las gemelas implementaban, pero ahora que finalmente conocían a Adrien Agreste y Felix Ballenger en persona podían decir que quizás existiera una chispa de esperanza para las jóvenes.
—Bueno…—Ikkit le echo un vistazo a Bridgette que por fin parecía tener un sueño tranquilo—Creo que ya no tiene valor esconder la verdad—dijo mirando a su compañera Kwami.
Tikki lo medito un momento antes de asentir lentamente.
—¿Que desean saber?—pregunto siempre con cautela flotando justo en medio de ambos jóvenes después de que Adrien volvió a tomar su lugar al lado de Marinette.
—Primero y principal, ¿Por que no hay que las cuide en su estado?—lanzo Felix demasiado serio cruzándose de brazos.
—Oh… pues es algo complicado, ellas están pasando por un momento crucial como brujas por la fecha y puede afectar a otras de su especie si pasan demasiado tiempo en la misma estancia. Su madre solo puede venir un par de veces al día por esa razón.
—Espera un segundo…—interrumpió Adrien algo confuso—¿La señora Cheng es bruja?
Ambas criaturas asintieron con una pequeña sonrisa.
—Bridgette y Marinette son brujas por herencia materna—explico Ikkit acercándose también.
Adrien iba a preguntar algo más totalmente incrédulo, pero fue callado rápidamente por una mirada afilada de Felix.
—Déjalas continuar, Adrien. Por lo que veo tiene mucho que contarnos.
—Vale, vale.
—Como les decía, esta fecha es crucial. El treinta uno de octubre las brujas canalizan mejor su magia y su poder aumentan, favoreciéndolas para sus rituales, hechizos entre otras cosas. Y si, todo es para un fin de bien—dijo captando la mirada de sospecha que le lanzo Felix—Pero…—suspiro y vio a Marinette, casi le dieron ganas de llorar por su querida amiga—Para ellas el efecto es totalmente lo contrario. Les hace daño esa magia que incrementa cada día su poder conforme se acerca mas la fecha.
—¿Pero por que?—murmuro Adrien aturdido.
Tikki se movió algo incomoda con su coranzosito en la garganta, pero de repente sintió la pequeña patita de Ikkit en su hombro, dándole todo su apoyo.
Allí tomo fuerza, y respirando hondo continúo.
—Ser bruja no es una vida fácil, ya que las de su clase tienen que tener un compañero félino y hacer un enlace de almas—comenzó a decir esperando que ambos estuvieran preparados para el impacto de la siguiente noticia—Tienen hasta los dieciocho años para hacerlo, o si no…—se tomo un segundo cerrando los ojos y respirando hondo antes de volverlos abrir—La magia las matara…
Felix se tenso terriblemente quedándose helado, mientras que Adrien se levanto de golpe con sus ojos esmeraldas abiertos de par en par.
—¡¿Qué?!—exclamo el mas joven por lo bajo.
—¡Shhh!—Tikki le lanzo una mirada de advertencia y le indico que volviera a sentarse—¡No las despiertes!
Adrien se paralizo por un segundo antes de volverse y observar a Marinette que a pesar de todo seguía durmiendo plácidamente.
—Las matara…—repitió él de forma ausente, viendo aquellas mejillas arreboladas siendo tocadas tan delicadamente por las tupidas pestañas.
Simplemente no podía creerlo.
—¿Por qué no consiguen a un maldito gato y hacen ese tal enlace?—murmuro Felix estrechando la mirada y apretando las manos en puños sin darse cuenta.
—No es tan sencillo—hablo esta vez Ikkit—Anteriormente hace miles de años eso era lo que hacían las brujas, escogían a un gato negro y lo hacían sus compañeros y estos las ayudaban a equilibrar su magia. Pero actualmente los animales no pueden con tanto poder porque la magia a crecido con cada generación—su voz comenzó a notarse un tono de preocupación—Pero en cambio se ha logrado conseguir a humanos con esencia felina oculta en su interior y que funciona bastante bien con el ritual.
—Vaya…—murmuro Adrien sin aliento por toda esa información—¿Pero acaso no han conseguido a alguien para hacerlo?—pregunto, aunque esa incógnita le hizo tener un mal sabor de boca.
—Chicos…—Tikki lo vio a ambos un poco nerviosa y preocupada ignorando completamente la pregunta del joven—Sabemos que ellas no le van a contar absolutamente nada, pero ustedes lo tienen que saber—miro por un segundo a su compañera Kwami antes de proseguir—Muchas brujas son testarudas con el enlaces de almas cuando han toman una decisión, y ellas ya lo hicieron desde hace mucho tiempo.
—¿Quiénes son?—Felix trato de modelar su tono de voz, pero no pudo evitar que saliera como un siseo irritado.
¿Por qué veía el ritual de almas como algo intimo?
Y lo mas importante…
¿Por qué le enfurecía que Bridgette lo hiciera con alguien más?
—Son ustedes—soltó Ikkit ansiosa.
La mandíbula de Adrien casi cae al suelo y Felix volvió a quedarse paralizado.
—¿N-Nosotros?—balbuceo el de ojos esmeraldas señalándose a si mismo.
Tikki asintió.
—¿Soy un gato?—dijo perplejo pestañeando varias veces.
—Solo en esencia, muchas personas tiene una parte animal y a ustedes le toco la felina—explico Ikkit.
—¿Eso quiere decir que Marinette me escogió a mi?—sintió repentinamente el rostro caliente y su corazón a punto de salir de su pecho al darse cuenta de ese pequeño hecho.
—Me voy a volver loco…—murmuro Felix frotándose las sienes.
Bridgette lo había escogido a él, y estaba malditamente satisfecho con eso para su pesar y confusión.
En cambio Adrien volvió a sentarse lentamente, pasándose la mano por su cabello dorado y revolviendo los rizos en una acción nerviosa.
Era demasiado información que procesar.
—Ellas no están dispuestas a elegir alguien mas—continuo Ikkit.
—¿Por qué?—Felix entorno los ojos.
Tikki fue rápido en taparle la boca a su compañera con su pata.
—Es algo de brujas—dijo mirando fijamente a Ikkit y negando lentamente.
Hay cosas que ellos debían descubrir por su cuenta.
—Ustedes al tener esa esencia son inmune a la mayoría de hechizos, por esa razón fueron los únicos que podían notar su verdadero estado—dijo señalando a ambas chicas—Espero que piensen bien esta situación por el bien de ambas—murmuro un poco entristecida.
Después de eso el silencio se estableció en la habitación, cada uno inmerso en sus propios pensamientos.
Las Kwamis se miraron entre si esperando que pasara lo mejor.
Estaban a solos dos días de Halloween, y en contra de sus deseos sus estados iban a empeorar seguramente…
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Marinette ahogo un pequeño quejido cuando despertó de un sueño pesado que seguramente debió haberla ayudado, pero sinceramente se sentía mucho peor.
Lo único que la reconfortaba era una extraña calidez en su mano derecha, algo que mandaba una tenue honda que podía aliviarla de cierta manera.
Abrió lentamente los ojos confundida captando la oscuridad del cuarto. Sentía aun el rostro caliente y su cuerpo tan pesado como si fuera plomo.
Inconscientemente movió sus dedos, y capto el ronce de algo suave y tibio. Pestañeo un poco intrigada antes de girar su rostro y encontrarse con un par de ojos primaverales.
Un jadeo se quedo atorado en su garganta, percatándose que Adrien estaba sentado en una silla aun lado de su cama, inclinado hacia ella con sus codos apoyados en sus rodillas, y unas de sus manos tomando la suya que sobresalía de la manta.
Pero la que la dejaba totalmente aturdida era su mirada esmeralda realmente preocupada, como su ceño estaba fruncido, y se le notaba terriblemente tenso.
—¿Cómo te sientes?
Su voz le provoco mas de un escalofrió, sintiendo un suave apretón de sus dedos.
—Pues yo…—considero mentirle, pero hasta su propia voz se le notaba lo mal que se sentía—No muy bien—logro decir aun nerviosa por su contacto.
Él suspiro pesadamente mientras sus hombros caían un poco, parecía abatido.
—Marinette…—por un segundo pareció indeciso pero aun así el agarre de su mano nunca se fue—Yo…
Ella lo miro, su comportamiento le parecía extraño, como si quisiera decirle algo pero no podía.
—¿Qué sucede, Adrien…?—murmuro aguatando las ganas de salir huyendo al baño y encerrarse. Que tomara su mano hacia que casi se le saliera el corazón del pecho.
Le brindaba tanta tranquilidad con ese simple gesto…
Esos ojos verdes la miraron por un instante con un mundo de significado que no supo interpretar ya que se encontraba realmente aturdida por el malestar. Además que en seguida él volvió a suspirar mientras negaba lentamente.
—No importa—dijo con una sonrisa.
Esa sonrisa falsa que sabía que utilizaba para las cámaras y paparazzis.
No pudo evitar preocuparse.
—Adrien…
—Solo vuelve a dormir, se esta haciendo tarde. Pero me iré cuando concilies el sueño—corto él y con su mano libre le acaricio la frente casi con cariño.
Oh estaba imaginando cosas nuevamente por la fiebre.
De igual manera no podía objetar nada, porque sus ojos se cerraron en contra de su voluntad apenas notando como esos ojos verdes la miraban con tristeza y una extraña determinación a la vez.
Y un rato más tarde Bridgette también despertó, pero en su caso porque repentinamente se sintió aun más fría a pesar que las mantas la abrigaban muy bien.
También como si algo le faltara.
La oscuridad de la habitación la hizo parpadear varias veces para acostumbrarse. Su corazón salto en su pecho cuando diviso una sombra alzarse a los pies de la cama junto con otra un poco mas baja que parecía hablar entre si, pero se sentía tan mal que solo podía escuchar meros susurros.
Confundida se obligo a si misma a sentarse aunque su cuerpo protesto por eso. No pudo evitar morder sus labios para ahogar un gemido ante el ligero mareo que la ataco.
Pero poco le importo cuando reconoció esa sombra que a juzgar por la proximidad de la puerta, estaba a punto de marcharse.
—Felix…—murmuro débilmente.
El aludido se quedo quieto antes de girar su rostro hacia ella. Bridgette ahora podía ver con un poco de más claridad, notando que ahora Adrien también la miraba sonriendole con algo de tristeza antes de darle una breve despedida de su mano y salir finalmente de la habitación.
En cambio Felix suspiro levemente para después regresar a su lado y mirarla con algo de severidad.
—Vuelve a recortaste, necesitas descansar aun—dijo en voz baja pero autoritaria.
Ella no supo que decir, en realidad quería que se quedara con ella. Su presencia le brindaba mucha tranquilidad.
No sabia si era por su esencia felina o simplemente por el amor infinito que sentía por él…
—Gracias—dijo algo apenada, no había echo mas que dormir mientras que él la había atendido, y misteriosamente aun no comprendía el porque.
Había pensado que ambos se habían ido hace mucho tiempo.
Felix bufo levemente antes de inclinarse y posar su mano en su hombro, donde su piel seguía transmitiendo demasiada calidez y eso obviamente no le agrado.
—Duerme, Bridgette—ordeno apretando un poco el agarre de sus dedos.
Ella asintió aun aturdida, exhausta, pero a la vez feliz de que volviera a compartir con el rubio a pesar que las circunstancias no fueran las ideales.
Soltó un profundo suspiro al tocar la suavidad de la almohada ya con sus ojos cerrados, sintió como Felix la cubrió con la manta nuevamente.
También sintió una leve caricia en su mejilla, pero ya estaba medio dormida así que quizás fue solo el comienzo de un sueño.
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Al día siguiente ya Felix estaba detrás del volante con Adrien como copiloto, que iba tan silencioso e inmerso en sus pensamientos como el mismo…
Justo en ese momento se dirigían nuevamente al apartamento de las gemelas después de un día largo de clases, apenas y le había dado tiempo de ducharse y llevar algo ligero para comer.
Debía admitir que se sentía cansado, no había dormido en toda la noche simplemente pensando en las palabras de esas extrañas criaturas mágicas. Una parte de él no quería creerlo, pero había presenciado suficientemente la magia como para decir que todo era una mentira.
Sus dedos se cerraron con más fuerza en el volante con sus ojos fijos en la calle.
Ninguno de los dos lo había hablado. Y había creído que Adrien iba hacer el primero en tocar el tema todo exaltado, pero en cambio él también permaneció callado. Al parecer estaba muy perturbado.
Y no por nada, la vida de ambas corría peligro y por algo que apenas podían comprender.
Adrien miro por la ventanilla distraído, pensando seriamente que hacer al respecto. Pero todo era un revoltillo de pensamientos y emociones, quería saber mas sobre el tema pero tendría que conseguir hablar con Tikki en privado para que le diera aun mas detalles sobre el asunto, a pesar que ya mas o menos le habían explicado lo que implicaba enlazar sus almas.
Pero seguía siendo demasiado irreal para él.
Sin embargo, en algo estaba claro.
No la iba a dejar morir.
Con ese pensamiento finalmente se bajo del auto lujoso de Felix después de haber estacionado.
Juntos se dirigieron hasta el interior del apartamento hasta el piso correspondiente. Siempre en silencio, sin saber que decirse al respecto.
Toco suavemente la puerta, un sonido suave para que las Kwamis lo escucharan. Eso le había indicado una de ellas cuando anunciaron que pensaban volver, así las hermanas no se alertarían, y por pura testarudez no dejarlos entrar.
Esperaron un par de segundos y la puerta lentamente se abrió, ambos pasaron antes de que se volviera a cerrar por si sola.
Ikkit flotaba en frente de ellos y Felix frunció claramente el ceño cuando vio la mirada angustiada de la pequeña mariquita.
—¿Qué pasa?—pregunto Adrien confundido y con un muy mal presentimiento.
—Están empeorando—murmuro Ikkit con sus ojos oscuros brillosos por lágrimas contenidas.
Antes de que alguno de los pudiera decir o hacer algo, escucharon una fuerte toz proveniente de la habitación de las gemelas.
Felix fue el primero en precipitarse al interior del cuarto con largas zancadas, y al entrar se quedo completamente estático al ver la escena.
Bridgette estaba nuevamente sentada en la cama, sus hombros y su pequeño se estremecían y sacudía por una fuerte toz que intentaba ahogar con su mano sobre sus labios, dándole apenas unos segundos de descanso para poder respirar antes de volver a toser, aunque con menos fuerza. Pero la mueca de dolor de sus facciones daba mucho que desear.
—Bridgette.
La chica alzo su mirada sorprendida, obviamente sin esperar que hubiera regresado.
—Felix—dijo con voz bastante ronca y áspera.
Pero él simplemente no dejo que dijera nada más, solo se acerco en el momento en que ella cerró su mano y se la poso en su pecho como si tratara de ocultar algo.
Él frunció el ceño y sin miramientos tomo su muñeca a pesar que ella protesto con un jadeo de temor. Y cuando vio finalmente su palma abierta, sintió un frió recorrer su cuerpo.
Había un gran manchón de sangre en la piel pálida de su mano.
Sin aliento, volvió alzar la mirada hacia ella, donde sus ojos azules se notaban aun más cansados que el día interior. Pero lo que lo dejo fuera de base fue el rastro de ese líquido carmesí en la comisura de sus labios.
Adrien había entrado segundos después que Felix, su vista se había pasado en Bridgette que parecía estar sufriendo con una horrible toz. Pero casi en seguida su atención se había enfocado en la otra chica al otro lado de la habitación que también permanecía sentada mirando preocupada su hermana.
No dudo en acercarse y preguntar como estaba, pero no pudo decir ni una sola palabra cuando los ojos de Marinette se abrieron con horror viendo fijamente en la dirección de Bridgette y Felix. Él también los observo confundido, pero se quedo asombrado y asustado cuando el rubio de ojos gélidos no aparto por un largo instante la mirada de la palma de la chica donde se podía divisar claramente la sangre fresca.
Él se tenso y giro lentamente su rostro a Marinette que lo miraba con miedo.
Sus ojos esmeraldas no tardaron en encontrar unos pequeños machones de sangre en la manta que ella tenia firmemente sostenida entre sus manos cerca de su pecho.
—Mierda…—susurro él cubriendo su boca con una de sus manos para ahogar cualquier otra mala palabra o maldición que le quedo en la punta de la lengua.
Su preocupación rápidamente paso al pánico.
Esto se había puesto realmente grave.
—Oh Marinette…
Adrien parpadeo ante la pequeña vocecilla. Percatándose apenas que Tikki había estado al lado de Marinette en todo ese momento, y esta tenia diminutas lagrimas que se deslizaban por sus mejillas de lunares. La joven le tembló el labio inferior antes de enmarcar a la Kwami entre sus manos y llevarla a su propia mejilla, sosteniéndola con cariño y nerviosismo.
La escena movió una fibra en él, pero se sobresalto un poco cuando sintió como alguien lo sujetaba firmemente del codo.
Felix prácticamente lo arrastro fuera de la habitación hacia la sala de estar. El joven chico vio las duras facciones del mayor, jamás había visto tanta preocupación reflejada en aquellos ojos azules grisáceos.
—Mierda... esto se esta saliendo fuera de control, Felix—dijo primero Adrien resoplando ansioso pasando sus dedos temblorosos por su melena rubia alborotándola.
Felix quedo en silencio por un instante ahora mirando fijamente a un punto indefinido, con su ceño fruncidos y los labios firmemente apretados en una fina línea.
—Vamos hacerlo.
Adrien parpadeo confundido.
—¿Qué?
Los ojos gélidos de Feliz se posaron una vez mas en él, pero ahora con determinación.
—Vamos hacer el enlace de almas.
Continuara...
Bueno, bueno ahora si que se pondrá intensa la cosa ÒwO
Si no me equivoco solo faltan dos capitulos para terminar, aunque me tardare un poco por lo mismo, por mi trabajo :'v Aunque no se preocupen cuando suba las siguientes historias me asegurare que esten terminadas xD
Y cha cha chaaaan ¿En el próximo cap se revelara la relación entre Adrien y Felix? Solo el tiempo lo dira 7u7
Próxima actualización: Indefinida pero segura(?)
¡Nos veremos en el próximo capitulo! ¡Dejen sus opiniones!
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¡Únanse, las esperamos!
