¡Holaaa! Pues finalmente aquí estoy de vuelta y con un capitulo mas de esta historia :3 Perdón por tardar tanto en actualizar, pero esto me pasa por no haber terminado este fanfics cuando lo empece a subir, pero necesitaba hacerlo si o si para Halloween (Ahora miren la fecha en la que estamos xD)
Quería decir que esta parte solo constara de nuestro querido rubio de ojos esmeraldas, aunque aparecerá también los demás :3
¡Espero que les guste!
Declaimer:
Nota: Miraculous Ladybug no me pertenece al igual que sus personajes.
Part Four
"Adrien"
Adrien miro fijamente aquellos ojos azules tan claros como el mismo cielo que estaban abiertos de par en par por sorpresa al igual que sus carnosos labios, y con sus mejillas sonrosadas más de lo normal, dándole un aspecto más que adorable a pesar del estado en el que se encontraba.
Él no pudo evitar tragar nervioso.
Había estado así desde que le dio la noticia sobre la decisión que había tomado.
En ese instante se encontraba con ella a solas en la habitación. Felix prácticamente se había llevado a Bridgette cargada como a un saco de papas para hablar en privado a pesar de las quejas de la chica y su rostro colorado.
Se había sorprendido de que el mayor hubiera sugerido en primer lugar hacer ese extraño ritual. Por un segundo había pensado Felix se iba a tomar un tiempo para meditarlo, ya que al parecer podría ser la única salvación para una de las gemelas.
Pero ese era el problema…
No había tiempo.
Aunque en realidad aun quedaba hasta el cumpleaños de ambas para hacerlo. Sin embargo, apenas era un día antes de Halloween y ellas estaban sufriendo horriblemente, no quería ni pesar en la noche del mismo…
Por eso mismo el también había aceptado sin dudar.
Ahora la cuestión era convencer a las hermanas.
—Marinete… hay que hacerlo—dijo posando su mano en la de ella, encontrándola fría al tacto a pesar que seguía con fiebre.
La franco-china parpadeo, tratando de salir del estupor.
—Yo… pero… ¿C-Cómo sabes lo del ritual?—balbuceo sin aliento.
—Las… Kwamis nos contaron todo porque se lo pedidos—dijo suavemente—No podíamos seguir en la ignorancia y menos con este asunto tan grave—susurro preocupado.
Marinette aspiro hondo antes de apartar su mano de su contacto negando suavemente con la cabeza.
—No puedo hacerlo, Adrien.
—¿Por qué no?—dijo sin esperar que ese gesto causara un leve pinchazo a su corazón.
Ella abrió los labios para hablar, pero se quedo quieta mirando esos ojos primaverales. Simplemente no podía ir y decirle justo en ese instante que estaba perdidamente enamorada de él. Así que volvió a cerrar sus labios y aparto la mirada, ahora viendo sus propias manos encima de la manta.
—No puedo arrastrarte a esto—murmuro observando esas pequeñas manchas de sangre en la tela, un claro y crudo recordatorio de su condición.
—Marinette, tu vida pende de un hilo. Literalmente tienes el tiempo contado—dijo un poco molesto y desesperado por la situación.
—Lo sé, Adrien. No paramos de recordarlo a cada segundo—dijo apretando los labios ya sintiéndose sus ojos humedecerse. No podía llorar en frente de él y verse aun más débil.
Él se quedo callado por un instante.
Y con un profundo suspiro se levanto para ahora tomar asiento en la orilla de la cama, causándole un pequeño sobresalto. Tomo suavemente su rostro entre sus manos para que lo mirara.
—Están sufriendo. Aquí donde estamos sé que te sientes terriblemente mal… Aun estas ardiendo y temo que puedas desmayarte en cualquier instante—murmuro inconscientemente acariciando su mejilla con su pulgar, acelerando el corazón de la chica.
—Adrien…
Sin embargo él no dejo que hablara.
—Quiero ayudarte—dijo pensando en todos aquellos años que la conocía. Iba a utilizar una táctica vil, pero estaba desesperado—¿Sabes lo horrible que me sentiré todos los días sabiendo que soy el culpable de que estés así?—dijo alejando las manos de su rostro a regañadientes.
Se odio así mismo cuando vio su expresión de culpa y dolor, pero tenía que seguir insistiendo, mas adelante lo resolvería.
—Día tras día será un horrible recordatorio que la vida de mi amiga se está extinguiendo—murmuro ahora tomando nuevamente sus manos entre las suyas.
Marinette dejo salir el aire lentamente de sus pulmones mientras lo miraba con tristeza.
Amiga, solo una amiga. Pero era normal ella haría exactamente lo mismo si la vida de Alya o Nino estuvieran en peligro.
Sin emabargo, aun así…
Dolía.
—Adrien, no sabes lo que implica hacer el enlace—dijo desesperada, porque sabía que no dudaría mucho tiempo, esos ojos esmeraldas era su perdición. Tampoco quería darle más carga de culpa, él era demasiado bueno y gentil.
—Se una gran parte gracias a Tikki—dijo con una leve sonrisa antes de enseriarse nuevamente—¿Harás el enlace conmigo?
El corazón de Marinette latió desbocado.
¿Cuántas veces había soñado escuchar esas palabras de su parte?
Aunque en esta realidad sea por algo muy distinto...
—P-Pero aun tienes varios meses para pensarlo—dijo repentinamente nerviosa.
Pero él negó suavemente.
—Si puedo ahorrarte un día horrible de sufrimiento, entonces quiero hacerlo lo más pronto posible. No necesito pensarlo más—dijo seguro de sí mismo.
Marinette dejo caer sus hombros derrotada, nunca había pensado que sería tan fácil convercerla.
Claro, nunca se espero que el amor de su vida le estaría prácticamente rogante que hicieran el ritual con sus manos aferradas a las de ella.
Solo si las cosas fueran un tanto diferentes… realmente estaría chillando de felicidad.
—Está bien—murmuro y casi se ahoga con su saliva al ver la sonrisa deslumbrante que le dedico.
Adrien podría morir del alivio. Claro, también seguía algo confuso por toda esa situación. Y el ritual le daba tanto como curiosidad como algo de temor, pero confiaba plenamente en ella.
—Yo deberé preparar lo que necesitare. Tikki podrá ayudarme…—pero fue interrumpida por la horrible toz. Rápidamente hizo que Adrien la soltara para cubrirse la boca.
El chico la observo preocupado sin saber exactamente qué hacer. Poso su mano en su espalda y dio masajes leves esperando que se le pasara. Odiaba verla así, su pequeño cuerpo se estremecía y su rostro adquiría un tono aun mas rojizo.
Y las pequeñas manchas de sangre…
Era lo peor.
—Recuéstate Marinette, debes descansar un buen rato—le dijo preocupado cuando el ataque de toz paso.
Ella asintió un poco más débil mientras dejaba que Adrien la ayudaba a recostarse en la suavidad de la cama. Esa toz la dejaba agotada, adolorida y con un horrible sabor metálico en la boca.
No necesitaba ver su mano para confirmar que había sangre manchando su piel.
Adrien observo cómo casi inmediatamente ella se quedo dormida. Una gotas de sudor perlaban su frente y su respiración se veía algo forzada.
Cada vez estaba más y más debilitada y solo podía conversar con ella en intervalos cortos.
Se paso una mano por el cabello mientras tomaba asiento nuevamente en la silla a un lado de la cama.
No sabía si el tal ritual podrían hacerlo cuando despertara, o tenía que preparar muchas cosas para hacerlo.
Estaba nervioso.
Sin embargo, creía que era completamente normal, enlazaría su alma con Marinette sin vuelta atrás. Y solo después de hacerlo comprendería realmente el significado de eso.
—Adrien…
Él giro su rostro hacia la pequeña vocecilla.
No se sorprendió ver a la Kwami acercarse un poco insegura y preocupada.
Él le sonrió ligeramente.
—Ella acepto.
Tikki lo miro sorprendida antes de sonreír ampliamente, con sus ojitos brillosos de agradecimiento. Ella no dudo en acercarse y depositar un suave y dulce beso en la mejilla del rubio.
—Gracias Adrien. Me alegra inmensamente que estés aquí—dijo sinceramente, para después mirar a una Marinette durmiente—Se que está agotada y le será difícil hacer el ritual. Pero una vez hecho todo comenzara a mejorar poco a poco—murmuro con una sonrisa—Voy a ir a preparar lo que pueda. Tú quédate con ella—dijo con una sonrisa, claramente aliviada.
Observo como la pequeña mariquita desapareció al traspasar la puerta mágicamente.
No pudo evitar sonreír un poco, era curioso lo rápido que podía encariñarse con Tikki. Que a pesar que cuando se conocieron era un poco desconfiada, era una pequeña muy dulce y amigable que solo quería proteger a Marinette con todo su corazón.
Aun le parecía un poco extraño ver y hablar con una criatura así, pero sentía que se estaba acostumbrando más rápido de que lo que pensaba.
Sus ojos verdes se posaron nuevamente en la dulce chica que por años fue su amiga más cercana.
Marinette siempre estuvo allí, apoyándolo en algún recital de piano, en la primera gran discusión que tuvo con su padre, en navidad donde la soledad y la falta de su madre lo atormentaba mucho más.
Siempre a su lado.
Poso sus dedos bajo la manta, buscando nuevamente el contacto de su delicada mano y entrelazo sus dedos sin poderlo evitar, con un poderoso sentimiento en su pecho que no supo reconocer más que un gran cariño.
O eso creía.
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Él trago nervioso mientras intentaba por todo los medios quedarse quieto a pesar que tenía unas ganas terribles de moverse.
Sus ojos estaban fijos en la chica que tenía en frente.
Marinette estaba de pie, con su cabello suelto y su pijama de color azul. Ella tenía los ojos cerrados mientras sus labios se movían como si estuviera susurrándole al viento.
El fresco de la noche hizo que sus bellos atrás de su nuca se erizaran.
Ambos permaneciendo en el balcón del departamento de las hermanas y que por suerte no estaba protegido con un hechizo para evitar curiosos ajenos.
Aunque ya esa noche era Halloween, desgraciadamente no pudieron hacer el ritual el día anterior porque la condición de la franco-china no había permitido que se levantara de la cama. Ahora solo tenían una pequeña oportunidad, un diminuto lapsus de tiempo donde la luna a lo alto del cielo podía brindarle un poco de fuerza antes de que la magia en ella volviera a derrumbarla.
Tikki se encontraba flotando encima de la cabeza de la joven, igualmente con sus ojitos cerrados en una alta concentración.
Un rico aroma perfumado los rodeaba, productos de los inciensos que había colado antes.
En el suelo había sido dibujado un intrincado símbolo en tiza blanca y verde, un círculo donde ambos estaban parados.
Pero lo más inusual eran las velas que los rodeaba y que permanecían suspendidas en el aire. Estas eran siete de diferentes colores, que los iluminaba dándole un aspecto demasiado irreal, como salido de una película.
Estaba completamente exhausto, porque la noche anterior no había pegado ojo alguno por la preocupación a pesar que la Kwami le había sugerido que descansara.
Hasta le había preguntado a Felix como Bridgette había aceptado hacer el ritual, pero él solamente le había dedicado una mirada inexpresiva antes de que sus ojos volvieran a la calle tras del volante.
No supo cómo interpretar eso.
Sin embargo, le aliviaba el hecho que ambas hermanas tendrían nuevamente una segunda oportunidad.
—Adrien.
Él se sobresalto al escuchar el suave susurro de Marinette que ahora los miraba con sus ojos entreabiertos.
Su estado aun seguía siendo delicado, sus mejillas permanecían rojizas y el cansancio era demasiado notorio, aun así permanecía en pie con toda la fuerza de voluntad.
Él trago hondo antes de hablar.
—Estoy listo.
Ella asintió lentamente. Levanto una de sus manos con la palma hacia arriba donde un anillo plateado dio un ligero destello bajo la luz de las velas.
—Toda bruja necesita a un compañero—comenzó hablar ella con voz suave—Hoy necesito tu esencia felina para ayudarme—dio un paso en frente donde ahora quedo a una corta distancia de él—Compartirás mi magia y nuestras almas serán enlazadas…
Adrien observo fijamente cada unos de sus movimientos, pero en un punto se apresuro a sostenerla del brazo cuando ella se tambaleo un poco.
—Estoy bien—respondió Marinette con una sonrisa posando su mano libre en la de él para que la soltara después de recuperar el equilibrio en sí misma.
Él solamente asintió, aunque en su mirada esmeralda se deslumbraba la vacilación.
—Adrien Agreste, te pido por favor que seas mi compañero… mi fiel gato negro—con una seña pidió que alzara su mano y el rubio así lo hizo sin dudar.
Marinette tomo su muñeca y con lentitud coloco el anillo plateado en su dedo anular soltándolo segundos después.
Él ahogo una exclamación de sorpresa al ver como el anillo se tornaba de color negro, y en el círculo del centro aparecía una huella de gato en verde.
Una rara sensación recorrió du cuerpo, algo sutil pero que le hizo erizar el cabello.
—Nunca debes quitarte este anillo, porque si lo haces… será la perdición para mí—dijo ella con una sonrisa triste.
—Nunca lo haré, Marinette. Te lo prometo.
Ahora su sonrisa se volvió un poco más amplia y brillante.
—Ahora repite las palabras que te enseñe—hablo la Kwami.
Pero antes que el joven siquiera pudiera abrir la boca, la chica lo interrumpió.
—Y después de eso debes darme un beso, para sellar la promesa de fidelidad.
Adrien parpadeo, y un rubor se apodero rápidamente sus mejillas acelerando también su corazon.
—¿Un beso?
Marinette entorno la mirada confundida, pero al comprender ella también se sonrojo furiosamente.
—E-El beso puede ser en cualquier parte. En la mejilla o en la frente—explico ella rápidamente un poco nerviosa alzando las manos.
Él dejo salir el aire lentamente de sus pulmones. Ahora que lo pensaba mejor besarla en los labios no parecía tan mala idea…
Negó revolviendo sus cabellos rubios antes ese escandaloso y repentino pensamiento.
Carraspeo suavemente recuperando la compostura.
—Marinette Dupain-Cheng, hoy sere tu fiel compañero felino—mientras hablaba tomo la mano de la joven que lo veía con sus expresivos ojos azules. La calidez de sus dedos lo hacían sentirse sumamente en paz—Te daré mi apoyo en todo momento. Y aunque mi esencia esta enlazada ahora, sigo teniendo un alma salvaje. No eres mi dueña, si no, mi compañera—y tras decir eso, se inclino con una perfecta reverencia y beso sus nudillos observándola en todo momento.
Ella no pudo evitar sonreír con cariño, ignorando como las llamas de las velas crecían enormemente hasta apagarse poco a poco y solo dejar un ligero humo.
—Gracias—murmuro ella procurando que la suave textura de sus labios en su piel no le hiciera perder la cabeza.
—No hay de qué.
Y domado por un fuerte impulso, la jalo hasta tenerla entre sus brazos, escuchando el ligero jadeo de sorpresa de ella. Enterró su nariz en su cuello mientras sus brazos rodeaban su estrecha cintura, donde cada centímetro de su cuerpo se amoldaba perfectamente al suyo.
Era una sensación demasiado agradable.
Sobre todo cuando ella tímidamente lo abrazo de vuelta posando su barbilla en su hombro suspirando suavemente.
—Vamos para que descanses—murmuro él renuente a soltarla.
Y antes de que dijera nada, la alzo en brazos.
—A-Adrien—balbuceo avergonzada aferrándose a su cuello.
—Te llevo como a una princesa—dijo guiñando coquetamente un ojo.
Él se volvió a ruborizar, no esperando esa reacción de sí mismo.
¿Qué le pasaba?
De repente se oyó la suave risa de Tikki.
—Notaras un par de cambios en ti que quizás estaban ocultos—dijo la Kwami con una gran sonrisa.
—Serán sutiles, y no te preocupes. Ninguno de ellos podrán perjudicarte—se apresuro decir Marinette algo nerviosa.
Adrien no supo que contestar, solo se dedico a llevar a la chica de regreso nuevamente a su habitación.
Y conforme caminaba notaba como ella soltaba un nuevo suspiro pero más pesado y cansado, apoyando su cabeza en su hombro.
—¿Marinette?—pregunto preocupado.
—Es la luna… al ocultarse, las fuerzas la abandonan. A pesar que ya se hizo el ritual, el cambio no será inmediato en su magia y seguirá afectándola el resto de la noche—dijo flotando aun lado de ellos—Pero por lo menos no tan grave como lo sería sin el enlace.
Adrien frunció el ceño mientras la depositaba cuidadosamente en su cama.
—Uh… ¿Y Bridgette?—pregunto Marinette con voz apagada abriendo apenas los ojos.
Él se rasco la nuca observando la cama vacía.
—Me parece que Felix la secuestro.
—Lo más seguro es que querían privacidad para hacer el ritual—volvió hablar Tikki—Es algo delicado e intimo cuando dos almas se unen, así que es normal.
—Solo espero que Bri esté bien—murmuro la franco-china volviendo a cerrar los ojos.
—Adrien, ¿Puedes quedarte con ella por esta noche?
El rubio observo a la mariquita con sorpresa.
—Como compañero, podrás ayudarla ahora con su estado. Si estas junto a ella será más fácil que aquella magia inestable que le está haciendo daño deje su sistema.
—Bueno, no era como si pudiera dejarla sola—dijo con una sonrisa algo ansiosa.
Tikki le correspondió la sonrisa.
—Ponte cómodo y llámame si necesitas algo.
Y con eso la Kwami fue a recoger las velas que habían quedado solitariamente en el balcón.
Adrien suspiro lentamente mientras veía a Marinette, ella tenía la respiración un poco forzada, pero aun así eso no le impidió dormir.
—Todo saldrá bien—se dijo así mismo mientras se quitaba los zapatos, no sabía si era buena idea dormir con ella. Pero le daba temor quedarse en la cama libre y que ella lo necesitara y no darse cuenta de ello.
Por un momento se quedo observando el anillo en su mano derecha, aquel que indicaba que había enlazado su alma.
Se sentía un poco extraño, pero nada del otro mundo.
Solo esperaba que con eso la salud de ella comenzara a mejorar.
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Estaba tan cómodo, su sueño era extrañamente relajando y lo embriagaba un estupendo aroma a galletas.
No pudo evitar aspirar más hondo, sintiéndose extasiado por esa fragancia que le llenaba los pulmones. Sus brazos apretaron más firmemente su cuerpo pequeño y delgado, con esa calidez traspasando sus ropas.
Los parpados los sentía sumamente pesados, pero logro abrirlos un poco. Encontrando que tenía su nariz enterrada entre el valle de sus suaves senos.
Debía escandalizarse, pero era un sueño más y estaba totalmente en paz y a gusto como para moverse.
Además que podían sentir sus delicados dedos femeninos en su cabello, masajeando en una exquisita caricia. También sintió una extraña vibración que comenzaba a expandirse desde su pecho, como si fuera un sutil ronroneo, pero simplemente no le prestó atención.
—Marinette…—murmuro con voz ronca estrechándola un poco mas entre sus brazos estando ambos de costado sobre la cama.
Se sentía jodidamente bien, algo cálido le invadía el pecho.
Sin embargo, algo le faltaba.
Antes de que se diera cuenta, sus labios estaba posados a la piel pálida de su cuello, y de esos dulces labios pudo oír varios suspiros al tiempo que las caricias en su cabello continuaban.
Siguió subiendo por toda su cremosa piel, deslizando su lengua húmeda y mordiendo levemente hasta alcanzar su objetivo principal.
Cerró los ojos en el instante en que sus propios labios tocaron los de ellas, domado por una curiosidad de saber cuál era su sabor.
Eran tan suaves que tuvo que contener un suspiro. Los sintió separarse ligeramente así que aprovecho la oportunidad para saborear el interior de su boca que sabia a fresas.
El roce intimo de sus lenguas lo hizo moverse, recortarla suavemente mientras que el quedaba encima con sus brazos enroscados en su cintura estrecha, y las manos de ella entre su cabello y su cuello mientras se comían los labios con un hambre lenta y apasionada, empujando levemente sus caderas con las de ella en un intenso movimiento que la arrancaba sensaciones placenteras.
Sin lugar a dudas era la mejor sensación que había experimentado en su vida.
No supo por cuánto tiempo duraron así, pero tampoco le importaba.
Nuevamente su boca descendió hasta su cuello donde mordió un poco mas fuerte, arrancándole un suspiro y que su espalda se arqueara provocativamente.
—My princess—ronroneo acariciando la piel rojiza con su nariz.
Y no supo que paso después.
Cuando despertó se sentía realmente aturdido.
Gruño por lo bajo llevando su mano a su cabeza sin querer abrir los ojos por la iluminación de la habitación.
Lo único que quería en ese instante era seguir durmiendo como en la madrugada.
Pero ni modo, abrió los ojos parpadeando un poco para acostumbrarse a la claridad. Enfocando primero el techo del cuarto.
Sin embargo un ligero peso en su pecho y la sensación de que alguien lo observaba lo insto a mirar rápidamente hacia abajo.
Quedo mudo de la impresión.
Había un pequeño ser del casi del mismo tamaño y proporción que Tikki, pero este era completamente negro con unos vibrantes ojos verdes, tenia orejas y cola de gato con unos encantadores bigotes.
Y se encontraba sentado en su pecho mirándolo con curiosidad.
—Y yo que pensaba que el dormilón iba hacer yo.
La voz de ese pequeño ser aun no lo saco de su estupor.
¿Qué rayos?
Escucho una suave risa proveniente de la puerta, alzo la mirada encontrándose con Marinette que tenía una taza humeante entre sus manos apoyándose en el marco de la puerta.
—Veo que ya lo conociste—dijo ella dulcemente con Tikki sentada en su hombro.
Él parpadeo aun bastante confundido.
—No entiendo… ¿Qué es esto?
—"Esto" tiene nombre, chico—comento el gato bostezando y recostándose en su pecho perezosamente—Me llamo Plagg.
—¿Qué?
—Plagg es un Kwami también, es la representación física de tu esencia felina—explico Tikki con una sonrisa.
El rubio abrió y cerró la boca aun incrédulo sin saber que decir.
—Tengo hambre—dijo de pronto el Kwami negro ahora flotando en el aire viendo en todas direcciones curioso—¿No hay un poco de queso por aquí?—pregunto mirándolo con su cabecita ladeada.
—Creo que hay un poco de camembert en la cocina. Ven te daré un poco—dijo la mariquita que se acerco volando hasta Plagg y le tomo la pata.
El gato sonrió ampliamente dando a relucir sus colmillitos.
—Creo que tú y yo nos llevaremos muy bien—ronroneo dejándose guiar muy entusiasmado.
Marinette rio por lo bajo viendo a ambos seres desaparecer tras la puerta.
—Uh… supongo que debo acostumbrarme a él—dijo Adrien sentándose en la cama—Aunque que le preste más atención a un queso que conocerme da mucho que decir—dijo con una media sonrisa viendo a la chica.
Ella se veía mucho mejor, aunque seguía estando aun muy pálida y el tono bajo de sus ojos no desapareció, por lo menos tenía la suficiente fuerza para permanecer de pie.
—¿Cómo dormiste?—pregunto con una pequeña sonrisa.
¿Qué como durmió?
Pues extraordinariamente bien.
A su mente acudió la imagen y la sensación de aquellos labios moviéndose al compas de los suyos.
Él abrió ampliamente los ojos mientras su rostro lo sintió repentinamente caliente.
Oh mierda.
Todo eso fue un sueño
¿Verdad?
—¿Adrien, estas bien?—pregunto la chica preocupada.
—Eh si, si. No te preocupes—dijo nervioso rezando de que de verdad haya sido un sueño.
Pero esas sensaciones demasiado vividas y el sonrojo claramente en las mejillas de su amiga sugerían otra cosa.
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—¿Te sientes mejor, Marinette?
La chica dio a otro sorbo al preparado dulce de hierbas mientras sus ojos estaban fijos a la puerta.
—Supongo que sí—logro decir mientras se acomodaba en el borde de su cama.
—¿Por qué le mentiste a Adrien?—pregunto Tikki un poco confusa.
La franco-china le dedico una mirada angustiada y nerviosa mientras sus mejillas se coloreaban.
—Es mejor que crea que fue un simple sueño. Simplemente no deseo que se sienta incomodo, sobre todo después de hacer el enlace—murmuro con un ligero suspiro.
—Pero no es tu culpa, fue el impulso de tener sus almas conectadas, y necesitabas tanto de su energía que todo se volvió más… intimo—comento la Kwami con una sonrisa comprensiva.
—Por eso mismo, Tikki. Fue mi magia y mis emociones que lo llevaron a reaccionar de esa manera—de solo recordar como se había aferrado a ella, su cuerpo caliente y sus labios picantes y suaves, la hacían estremecer.
Él se había comportado casi como un gato genuino. Sabía que debía sentirse avergonzada de que prácticamente haya restregado su nariz contra sus pechos mientras ronroneaba, pero simplemente no pudo detenerlo, fue una sensación demasiado intensa y que mando electricidad a sus terminaciones nerviosas.
Una genuina conexión.
Y definitivamente la había hecho mejorar aunque sea un poco.
—Recuerda que en un momento a otro se dará cuenta de lo que sientes. No podrás esconderlo demasiado tiempo, ya sabes cómo es la conexión a veces.
Marinette suspiro pesadamente con sus hombros caídos y la taza caliente olvidada entre sus manos.
—Lo sé. Lo único que me queda es mantener a raya mis emociones, no sentir demasiado amor por él hasta que se me ocurra una buena explicación para no perder su amistad—dijo con tristeza.
—Aun sigo insistiendo que debiste mencionarlo antes, Marinette.
—A veces pienso lo mismo, pero me da tanto miedo…
—Se positiva. Sobre todo cuando él estará aquí unos días.
Ella casi gimió.
Por fortuna Adrien se había marchado por un rato para buscar algo de ropa y su mochila con los cuadernos de la universidad junto con su nuevo compañero. Plagg parecía un gato demasiado curioso y glotón, pero se notaba que no le iban acostar formar un buen vínculo de amistad como ella con su Kwami.
—Si yo estoy en este dilema, no quiero imaginarme como estara Bridgette—dijo con una ligera mueca.
Tikki se rio nerviosa.
—Por lo que te ha dicho por mensajes todo va sospechosamente bien. Y Adrien aseguro que a pesar que Felix es un poco… tosco, se preocupa mucho por ella a su manera.
—Aun así siento que nos hemos metido en un gran lió—murmuro colocando distraídamente un mechón de cabello detrás de su oreja.
—Solo el tiempo lo dirá. Por ahora me alegra inmensamente que tengan una nueva oportunidad gracias a ellos—dijo mas contenta, y a Marinette se le contagio la sonrisa.
Aunque aun así un lado de ella seguía tenían un profundo temor de que Adrien descubriera sus sentimientos.
Los siguientes días pasaron relativamente bien. A pesar que ella creía que la tensión iba hacer demasiado, se sorprendió mucho al ver que todo iba naturalmente. Las risas y las bromas seguían allí, mientras comían o veían un poco de tv.
Lo único era que su carácter se había vuelto un poco más relajado, con más soltura y hasta un poco más coqueto a veces. Pero eso solamente lo atribuía a su esencia felina.
Y siendo sincera consigo misma le agradaba, es como si dejara salir un poco de esa personalidad que sabía que tenía escondida, pero para ser siempre el chico recto y educado nunca la había dejado salir a la luz.
Ahora Bridgette estaba de vuelta con ella después de todo aquello, ya que ambas mejoraron rápidamente con su salud. Solo quedaron como si una mala gripe hubiera pasado fugazmente por su cuerpo, dejándolas aun un poco débiles pero lo suficientemente bien para seguir con sus clases, ya que habían perdido muchas horas de estudio.
Si tan solo las cosas permanecieran así todo sería realmente perfecto. Podía vivir con sus sentimientos a raya, y que ojala él sintiera emociones menores del enlace cuando eso ocurriera o que simplemente lo confundiera con amor de amigos.
Seguía siendo duro tener un amor no correspondido, sin contar que soñaba día y noche con ese beso tan especial.
—¡Marinette!
La joven se sobresalto antes de mirar confundida a su hermana.
—Te he preguntado tres veces si este vestido combina con los zapatos—dijo con reproche.
Marinette parpadeo a su gemela, que tenía un hermoso vestido color celeste de mangas largas pero dejando los hombros descubiertos y con un muy ligero escote en V, que se cernía a su cintura y tenía una caída lisa y suave hasta las rodillas. Y su cabello estaba suelto cayendo en hondas hasta su espalda, con una pequeña flor blanca como adorno.
—Ehmm… creo que las sandalias de tacón bajo y plateado están bien—murmuro volviendo su vista al espejo donde se había quedado pensativa viendo su reflejo minutos antes.
Bridgette negó suavemente antes de suspirar, con un ligero movimiento de su mano las zapatillas negras volvieron a su sitio quedándose con las plateadas.
—Todo va a salir bien, no te preocupes—dijo con una sonrisa alentadora acercándose a la joven.
—Estoy seguro que eso pasara, Adrien hace su propia magia con el piano. Pero lo que me preocupa realmente es otra cosa—mientras hablaba se coloco un poco de brillo a sus labios.
—Ha pasado casi un mes desde el enlace—dijo Brigdgete ladeando la cabeza pensativa—Y hasta ahora no han descubierto lo que sentimos por ellos—murmuro con un ligero sonrojo en sus mejillas—Creo que podemos hacer esto sin accidentes.
Marinette bufo levemente antes de mirarla a través del espejo.
—No creas que no te he escuchado llorar durante estas últimas noches, Bri.
—E-Es complicado—balbuceo nerviosa.
—Solo ten en cuenta que sin querer él puede sentirlo—dijo preocupada.
Si es que no lo ha sentido ya…
Pensó para sí misma, ya que en la universidad había visto a Felix demasiado tenso, distraído y mas gruñón de lo normal últimamente.
—Bueno basta—dijo Bridgette con las manos en las caderas y decidida—Hoy es una gran noche para Adrien y como amigas vamos apoyarlo. Y no vamos a pensar en emociones tontas—dijo alzando la barbilla con una sonrisa.
Marinette no pudo evitar sonreír viendo la confianza de su gemela, aunque sabía que muy en el fondo estaba tan asustada como ella misma.
—Vale, lo vamos apoyar—susurro viéndose en el espejo. Estaba satisfecha con el resultado de su ligero maquillaje y la elección de ropa.
Esa noche Adrien tocaría el piano para cientos de personas abriendo y cerrando un gran evento de caridad, donde famosos artistas estrían presentes. Ese había sido su segundo sueño desde que descubrió que era lo que le gustaba de tantas asignaciones extracurriculares que su padre le impuso desde joven. Tocaba desde que lo conoció y aparte de la carrera en la universidad, esta era su pasión y le encantaba que pudiera perseguir su sueño.
—Tikki, Ikkit ¡Nos vamos!—llamo su hermana a las Kwamis, que aparecieron muy emocionadas.
—¿Listas?—pregunto Marinette al ver el entusiasmo de las pequeñas criaturas.
Las mariquitas asintieron antes de ocultarse en el bolso de cada una.
Adrien también las había invitado al evento ya que se habían convertido en buenos amigos.
—Bueno aquí vamos—dijo tomando valor antes de salir del departamento.
Las hermanas esperaron pacientemente justo en frente del apartamento a que el chofer que había mencionado Adrien las pasara buscando. Sin embargo, Bridgette se puso repentinamente tensa cuando un auto lujoso y familiar se detuvo frente a ellas.
—Marinette… lo siento, pero voy a matar a tu gato—susurro tragando hondo mas pálida de lo normal cuando la ventanilla oscura del lado del copiloto bajo, mostrando a Felix Ballenger elegantemente vestido tras del volante.
Los labios de Marinette se fruncieron viendo a su gemela con una mueca.
No sabía con detalles lo que sucedió entre ellos, pero sabía que su hermana estaba muy afectada y el rubio estaba más gruñón de lo normal con su mirada gélida perforando a la pobre Bridgette.
Con un lento suspiro y un movimiento de su mano, abrió la puerta trasera del auto, entrando momentos después saludando brevemente con la cabeza. Ahogando una sonrisa cuando el Kwami de Felix estaba por todo el tablero del auto tocando botones riendo traviesamente mientras este lo ignoraba eficazmente.
Bridgette estaba a punto de entrar también junto a ella cuando la voz profunda y fría de él la detuvo.
—Al frente.
La aludida parpadeo confundida mirando aquellos ojos azul grisáceos, mientras Marinette se movía algo incomoda por la tremenda tensión que había en el aire.
Su hermana iba a replicar abriendo los labios, pero decidió cerrarla al último segundo al mismo tiempo que retrocedía y le dedicaba una mirada a ella de lo mas incrédula, compartiendo su confusión. Bridgette obedeció instalándose en el asiento del copiloto, pretendiendo normalidad.
Aunque el rubio no aparto los ojos de ella y tampoco puso el auto en marcha. Más bien la examino por un par de segundos antes de que volviera hablar.
—El cinturón—dijo arqueando una sola ceja dorada.
Marinette ladeo la cabeza confundida, apostando que las Kwamis estarían igual. El comportamiento era muy extraño, algo sobre protector... y Bridgette volvió a obedecer con dedos temblorosos mirando todo el tiempo al frente. Hasta se le había olvidado usar la magia para hacer la tarea mucho más fácil.
¿Qué pasaba entre ellos?
La joven de cabellera larga solo se relajo un poco cuando el pequeño gato negro le sonrió ampliamente antes de acurrucarse en su regazo.
Las cejas de Marinette se dispararon hacia arriba cuando creyó oír un bajo gruñido proveniente de Felix antes de poner el auto en marcha con un rechinar de llantas que le produjo más de un infarto por el brusco movimiento.
Vio de reojo donde Tikki había presenciado toda la escena y esta solamente se encogió de hombros tan confundida como ella misma.
El viaje fue un tanto extraño, diría hasta incomodo, pero hasta ella misma se perdió en sus pensamientos.
No podía evitar sentirse un poco nerviosa, aun tenía miedo que sus emociones demasiado abrumadoras se filtraran hasta él. Pero con una respiración pausada se obligo a relajarse como todos esos días.
Ojala existiera un hechizo para sellar sus sentimientos. Sin embargo, igualmente no valdría la pena porque él era su compañero felino.
No pudo evitar sonrojarse ante ese pensamiento.
Aun le costaba creer que de verdad Adrien fuera su querido gato en todo el sentido de la palabra.
Afortunadamente llegaron al lujoso lugar antes de que su mente conjurara el beso y liarse aun más.
Se bajo del auto casi al mismo tiempo que su hermana, y no pudieron evitar lanzarse una mirada algo tensa con sonrisa nerviosa, cada una por sus propias razones, aunque no demasiado diferentes entre sí.
El sitio era un enorme y famoso teatro, donde solo personas de buena posición social podía permitirse ir. Era precioso y muy iluminado, con una alfombra de terciopelo, donde guardias impecablemente vestidos pasaban lista totalmente exclusiva.
Felix las condujo sin problemas al interior del edificio. Marinette no pudo evitar sentirse un poco cohibida, ya que su ropa era poca cosa comparada con los elegantes y brillantes vestidos de las damas con sus intrincados peinados… por la tensión en los hombros de su hermana, ella pensaba exactamente lo mismo.
Aun así no se permitió bajar la mirada apenada, ya que esos vestidos lo habían confeccionado ellas mismas, y estaban muy orgullosas de su trabajo.
Tomaron asiento en la primera fila, donde Gabriel Agreste ocupaba un lugar. Ambas le dieron un breve saludo y este simplemente hizo un gesto con la cabeza.
Un silbido las hizo girarse, y rieron suavemente cuando un grupo familiar la saludaron.
Alya se encontraban unos puestos mucho más atrás con una gran sonrisa junto con Nino y el resto del grupo de amigos.
Recordaba haber escuchado de Adrien que se había sentido muy mal porque no había conseguido puestos en primera fila para todos, pero Nino le dijo tranquilamente que no había problema, que estaban satisfecho de poder asistir a tan importante evento exclusivo. Y los demás estuvieron de acuerdo.
Ya en sus lugares (Primero estaba Gabriel, luego Felix, Bridgette y de ultima ella), espero nerviosamente a que comenzara. Por lo que tenía entendido Adrien debía iniciar la apertura y también finalizarla y esperaba que no estuviera demasiado ansioso (Como ella). Aunque lo dudaba, estaba muy entusiasmado cuando se lo había comentado, invitándola casi inmediatamente.
De repente su corazón salto en su pecho cuando el gran telón se alzo para dejar a la vista un hermoso piano de cola junto su taburete.
Se quedo sin aliento cuando Adrien apareció con un impecable traje negro que le quedaba simplemente perfecto. Su cabello rubio estaba adecuadamente peinado, y sus ojos verdes brillaban con confianza, muy reflejado en su andar.
Él tomo asiento, donde posteriormente poso sus dedos en las teclas antes de cerrar los ojos y dejar salir el aire muy lentamente de sus pulmones.
El silencio le ponía los nervios de punta a Marinette, muy atenta a cada uno de sus movimientos.
Y cuando comenzó a tocar…
Cielos, juro que casi se derrite en su asiento.
Sus dedos danzaban armoniosamente en las teclas, produciendo una melodía fuerte, fascinante y que se colaba en su corazón sin problemas. Y conforme avanzaba no pudo evitar sentirse orgullosa y tremendamente feliz por él, ya que se podía deslumbrar su genuina sonrisa mientras tocaba.
Miro de reojo a las personas a su alrededor y sonrió para sí misma cuando vio al mismo Gabriel Agreste con la esquina de su labio curvado hacia arriba en una diminuta sonrisa con sus ojos azules algo brillantes, y no por nada. Si mal no recordaba esa melodía la había compuesto Adrien cuando niño para su madre.
Cuando finalizo, los aplausos no se hicieron esperar llenando la sala de eco.
Ellas se rieron cuando escucharon los silbidos de virotes de Claude y los demás ocasionando que Gabriel arqueara una ceja y Felix simplemente se frotara la cien con los dedos murmurando que no los conocía.
Adrien se levanto de su puesto para dar una impecable reverencia y retirarse con un saludo después de que el presentador anunciara las donaciones.
Cuando se dio lugar el intermedio todos se reunieron a las afueras para charlar un poco, y pudo decir que hasta Bridgette se relajo un poco, ya que Felix prefirió quedarse con Grabiel adentro.
—Vaya, chica cuando lo escuche tocar estaba que le lanzaba mis bragas. Fue simplemente hermoso—dijo Alya con una sonrisa de aprobación, causando que las gemelas se sonrojaran un poco.
—¡Nena!
La peli roja rodo los ojos ante el gemido teatral de su novio, y una sonrisa sarcástica floreció en sus labios.
—Las cosas como son, bebe.
—Yo la apoyo—comento Allegra con una pequeña risa.
—Entonces debo inscribirme en clases de piano—le dijo Claude a Allan que solo pudo negar suavemente en desaprobación—¿Qué? No es mala idea.
Todos se rieron por su comentario.
—No te preocupes, Marinette. Adrien es solo tuyo—dijo guiñando un ojo.
La chica en cuestión se puso roja como una cereza mientras su hermana ahogaba una carcajada.
Si tan solo supieran la verdad…
—Chicos, creo que van a comenzar—dijo Allan observando como todos volvían a entrar.
—Lástima que no pudimos saludar a Adrien—murmuro Nino con un suspiro mientras caminaban de vuelta al interior.
—Si mal no me equivoco, vi a Grabiel dirigirse a su camerino—respondió Bridgette tanteando su barbilla pensativa.
Marinette esperaba que no hubiera inconvenientes y solo fuera simplemente a expresar su orgullo de padre.
Cada uno fue a su respectivo asiento. Y para cuando las gemelas estaban cómodamente en sus lugares, ya Gabriel y Felix estaban allí.
Y mientras esperaban, poso suavemente su mano en la de su hermana para reconfortarla, y Bridgette le dio una tímida sonrisa. Sabia de ante mano que estaba aun tensa por estar al lado del rubio, pero aun así tenía todo su apoyo por lo que restaba de la noche.
Finalmente el telón se abrió después de que todas las donaciones fueran un éxito total, y ahora Adrien Agreste se presentaba nuevamente para cerrar el evento con una nueva canción.
No pudo evitar sentirse nuevamente emocionada, como si fuera la primera vez que lo oiga tocar. Pero era algo maravillo ver como disfrutaba enteramente de lo que hacía.
Él tomo asiento en frente del piano, con una postura perfecta posando sus dedos en las teclas.
Pero justo antes que comenzara a tocar alzo un poco la vista para mirarla de reojo.
La boca de Marinette se seco completamente al mismo tiempo que veía como sus labios se movían diciéndole 'Para ti, My lady'
Y que misteriosamente nadie pareció percatarse.
Definitivamente eso le hizo alterar su pulso mientras sus ojos se abrían ampliamente.
Y cuando comenzó a tocar, pensó que iba a desfallecer. Esta melodía era muy diferente a la otra, los sentimientos que expresaban eran hermosos y cargados de un enorme cariño que le hacían temblar, ocasionando que a su corazón le saliera alas queriendo salir de su pecho para ir a su encuentro.
Llevo una mano a sus labios temblorosos. La pasión con que tocaba la dejaban completamente sin palabras, se notaba mucho el esfuerzo con que había practicado. Y por la reacción de las personas a su alrededor que tenían lagrimas en los ojos, se había ganado los corazones de todos ellos.
Su corazón latió de prisa cuando una de aquellas melodías la envolvió. Y todo ese orgullo y amor que sentía por él comenzó a desbordarse.
—Marinette…
No escucho el susurro de advertencia que le lanzo Tikki desde su bolso. Su completa atención estaba en él.
Lo amaba terriblemente, y no podía engañarse a sí misma y pretender que esos sentimientos podrían menguar alguna vez.
Estaba muy equivocada.
Pero algo extraño sucedió cuando la canción termino. Frunció el ceño al ver a Adrien repentinamente tenso y con la respiración un poco acelerada, como si hubiera gastado todas sus energías.
Parpadeo confusa al verlo, poniéndose de pie al igual que el resto de las personas cuando reventaron en aplausos eufóricos.
Y cuando él se puso de pie enfrentando al público, mirando directamente hacia ella con los sus ojos dilatados y sus labios entreabiertos de la impresión, lo supo.
Adrien había descubiertos sus sentimientos.
Un jadeo angustiado broto de sus labios llevando la mano a su pecho mientras miraba esos ojos esmeraldas que parecían estar en una especie de shock poco consciente de lo que lo rodeaba.
Había sido estúpida dejándose llevar por aquella melodia.
—¿Marinette?
El suave llamado de su hermana la trajo de golpe a la realidad, ella la miraba preocupada mientras seguía aplaudiendo.
—Yo… yo tengo que irme, Bri—dijo ansiosa y a punto de quebrarse.
A su gemela no le dio tiempo a responder cuando prácticamente huyo de la escena con dificultad pasando por toda esa gente que apenas era consciente de su presencia. Las lágrimas comenzaron a quemar sus ojos cuando se vio libre en el pasillo caminando apresuradamente hacia la salida, sujetando con fuerza su bolso sintiendo un dolor profundo en su pecho.
Lo había arruinado.
'
'
Por un momento Adrien creyó que estuvo a punto de equivocarse en una nota cuando algo muy poderoso golpeo su pecho.
Una emoción tan viva que lo quemo.
Un sentimiento de amor que calentó cada una de sus extremidades que pasaban como hondas a través de su cuerpo. Dejándolo completamente sin aire y apenas logrando terminar la canción.
Por puro impulso busco aquellos ojos azules, y supo instantáneamente que esos sentimientos que quemaban tan fervientemente a través de él eran suyos.
Era un amor completamente distinto al que estaba acostumbrado.
Parecía el mismo que sus padres se habían profetizado.
La expresión de ella se volvió pálida y algo parecida al pánico.
Cuando la vio por primera vez esa noche pensó que estaba increíblemente hermosa con una falda de tachones azul marino con un delicado encaje en el borde cernida a la cintura, una elegante camisa blanca manga larga de color blanco con escote de corazón igualmente con encaje que hacía ver su piel más cremosa de lo usual. Y finalmente unas zapatillas negras de tacón alto que hacía ver sus largas piernas más provocativas.
Simplemente se veía arrebatadora con su cabello azul media noche suelto hasta sus hombros semi descubiertos. Definitivamente le había robado el aliento.
Esa canción, no le hacía justicia. La compuso hace algunas semanas dejándose llevar.
Marinette era su ancla desde que la conoció. Y ahora como su compañero sentía que ese vinculo se había fortalecido diez veces más.
Pero ahora… no sabía que pensar cuando la vio huir con sus ojos brillosos.
Quería perseguirla, el impulso estaba allí. Pero no podía simplemente saltar del escenario y gritar que se detuviera.
Obviamente debía ser sigiloso.
Así que parpadeando volvió hacer una reverencia al público con una falsa sonrisa, escuchando los elogios de todos, aunque su mente estaba muy lejos de eso.
Después de las felicitaciones del presentador y los halagos, se apresuro a volver a su camerino rezando para que nadie se interpusiera en su camino.
Entro con rapidez cerrando la puerta detrás de si realmente agitado, esa sensación en su pecho poco a poco desvaneciéndose.
—¡Plagg!
Después de unos segundos el intrépido Kwami salió de debajo de un montón de cojines en el sofá, con un trozo de queso entre sus patas y bostezando.
—¿Ya todo termino?—pregunto volando hasta llegar al frente de él.
Adrien ignoro la pregunta, y realmente ansioso se humedecía los labios antes de hablar con la lengua antes de hablar.
—Algo… algo raro acaba de pasar.
El pequeño gato le prestó atención, con sus ojitos verdes examinándolo mientras ladeaba la cabeza.
—¿Y eso es…?—pregunto arqueando una ceja mientras le daba una buena mordida a su camembert.
—Creo, creo que de algún modo pude sentir las emociones de Marinette—dijo apresurado mientras comenzaba a caminar por la habitación—Eran muy fuertes, intensas, como si fuera una ráfaga que llego a mí de pronto—dijo colocando las manos atrás de sus espalda.
—Hmm... si no me equivoco, chico—dio otro mordisco—De vez en cuando podrán sentir mutuamente sus emociones, por un corto lapsus de tiempo—dijo hablando con la boca llena—Sinceramente creo que se había tardado. Ella debió tener sus sentimientos muy a ralla concentrando su magia inconscientemente. Pero algo debió desencadenar dichas emociones.
Adrien se detuvo de golpe.
Por supuesto. La última canción que toco debió de afectarla mucho, al punto de dar rienda suelta lo que estaba oculto en su corazón.
No pudo evitar jadear mientras veía incrédulo a su Kwami.
—Ella está enamorada de mí.
Plagg arqueo una ceja mientras masticaba lentamente.
—¿Por qué tan seguro?
El modelo se pasó una mano por su cabello alborotándolo, estando un poco aturdido por la revelación.
—Creo saber por que, pero es… confuso—Plagg lo miro obviamente sin entender, pero él lo ignoro mientras pensaba con rapidez—Necesito verla y hablar.
—Bueno sal y búscala.
—Ella huyo—dijo con una mueca.
El Kwami soltó una buena carcajada.
Estuvo a punto de decirle que guardara silencio avergonzado e indignado, cuando de repente un suave toque en la puerta lo dejo petrificado.
Tuvo que capturar de un rápido movimiento a Plagg para cubrirle la boca antes de hablar con voz nerviosa.
—¿Quien es?
—Adrien… soy Felix.
Él suspiro plenamente aliviado mientras destraba la puerta y dejaba entrar al mayor, que lo miro con una ceja arqueada y los brazos cruzados.
—¿Qué paso?—dijo sin rodeos.
—Es Marinette—murmuro frustrado pasando nuevamente por su cabello.
—Eso pude notarlo. Bridgette está ansiosa y preocupada queriendo ir tras ella, pero logre convencerla de que ella necesita su espacio personal con ayuda de Allegra—dijo ignorando como los dos Kwamis gatunos comenzaron a discutir que queso era el más delicioso… otra vez—Los demás no notaron nada inusual seguramente por un hechizo, así que te esperan para ir a la celebración incluyendo Gabriel.
Adrien hizo una mueca con los labios mientras negaba lentamente.
—No puedo, tengo que verla. Paso… paso algo extraño y simplemente no puedo dejar que esto se quede así hasta mañana. Pero si le digo a mi padre que me llevare a su chofer me hará preguntas que no tengo tiempo de contestar.
Felix lo miro por largo rato, mientras dejaba salir un ligero suspiro antes de meter la mano en el bolsillo de su traje.
—Ten.
El rubio de ojos esmeraldas apenas y logro atajar en el aire el manojo de llaves.
Adrien no podía creerlo, eran las llaves de su auto, el que no dejaba que nadie más usara.
—¿Estás seguro?—murmuro impresionando.
Felix gruño por lo bajo.
—Lárgate antes de que me arrepienta—dijo entornando la mirada—Yo distraeré a Bridgette para que no vaya junto a su hermana.
Adrien sonrió agradecido y determinado, mientras agarraba a Plagg de la cola y lo arrastraba fuera de la habitación.
Tuvo que salir por una puerta trasera lo mas sigiloso posible, ya que aparte que no quería que lo siguieran, a su padre le iba a dar una aneurisma si se enteraba que iba a manejar un auto sin licencia de conducir.
Sobre todo porque no dudo en pisar el acelerador una vez que estuvo seguro detrás del volante. Era un completo milagro no haberse estrellado contra ningún auto o atropellado algún pobre peatón.
Llego en tiempo récor, subiendo las escaleras de dos en dos pensando que el ascensor no iba a ir todo lo rápido que quería.
Tenía la respiración acelerada, con los múltiples recuerdos de Marinette siempre estando a su lado, con esa sonrisa deslumbrante y sus mejillas con ese bonito sonrojo.
Era un completo idiota.
Cuando llego a la puerta, no pudo evitar apoyar las manos en sus rodillas mientras recuperaba el aliento, y como era el último departamento del pasillo, dejo que Plagg saliera.
—Me extrañas no te hayas matado allá afuera, chico—dijo el Kwami arqueando una ceja.
—Sera nuestro pequeño secreto—murmuro tomando una gran bocanada de aire antes de mirar la puerta. Maldijo por lo bajo—Marinette debió hacerle un hechizo para evitar que alguien entre.
La pequeña criatura oscura se acerco a la madera olisqueándola.
—Efectivamente, tiene un hechizo.
Adrien se mordió el labio con frustración pensando desesperadamente que hacer.
—¿No puedes destrabarla?—pregunto con una chispa de esperanza al recordar como Tikki le había abierto en innumerables ocasiones.
Pero sus ilusiones se desinflaron cuando Plagg negó.
—Yo no, pero tu sí.
El rubio parpadeo incrédulo señalándose.
Plagg rodo los ojos secretamente divertido.
—Si tú. En otra situación, una persona normal u otra bruja, no podría abrir la puerta a menos que sea su propio Kwami. Pero como tú eres su compañero y tienen magia vinculada puedes hacerlo sin muchos problemas.
—¿Y que se supone que haga?—pregunto aun renuente mirando la puerta—¿Me enseñaras algún hechizo para eso o algo así?
El gato se rio por lo bajo.
—Solo tócala—dijo en tono de burla.
Ahora fue el turno de Adrien de arquear una ceja. Pero respirando profundamente no le quedo de otra que intentarlo por más absurdo y fácil que sonara.
Muy lentamente alzo su mano con algo de nerviosismo pero con determinación a la vez. Sus dedos hicieron un leve contacto con la madera, y al instante la huella de gato en su anillo se ilumino, y posteriormente un brillo rosado se desprendió de la puerta desde donde hacia contacto con ella, hasta el marco como en una onda expansiva.
Él parpadeo.
—¿Eso fue todo?
—¿Qué esperabas? ¿Qué estallara o algo así?—murmuro posándose en su hombro.
El joven no dijo nada mientras miraba sus dedos. Sentía un leve cosquilleo pero nada fuera de lo común.
Con un suspiro dio un paso adelante abriendo finalmente la puerta y entrando con pasos silenciosos.
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Marinette se paso una mano por sus ojos rojos e hinchados, tratando en vano de apartar esas gruesas lagrimas que no dejaban de salir con abundancia.
Se acurruco más en la cama abrazando el enorme peluche de gato, mientras sentía los fragmentos de su corazón roto atravesando dolorosamente su pecho hasta el punto de dificultarle respirar.
—No sé cómo hacer… como decirle que ignore todo esto—murmuro con voz ahogada.
Tikki estaba sentada encima de su cabeza, acariciando su cabello.
—Él es un buen chico, Marinette. Pero me temo que algo así no puede ser ignorado—dijo la criatura con sinceridad.
—Lo sé…—se mordió el labio inferior apretando aun más el peluche entre sus brazos—Se que no romperá nuestro vinculo, él no es así… pero me temo que he arruinado nuestra amistad—gimoteo completamente perdida en su dolor.
—Solo hay una forma de averiguarlo, y es hablándolo. Él es tu compañero.
—No estoy preparada para verlo aun—dijo sintiendo las lagrimas empapar aun mas sus mejillas.
—Entonces eso será un problema.
La chica se le paralizo el corazón y se sentó bruscamente con un jadeo, sin notar como prácticamente Tikki salió catapultada con un leve sonido de sorpresa, aunque una pequeña criatura negra fue a su ayuda.
Marinette solo podía prestar su completamente al chico que estaba de pie en medio de su habitación.
—A-Adrien…—balbuceo incrédula aun demasiado sorprendida como para reaccionar.
El rubio le dolió inmensamente el estado de Marinette. Se había cambiado de ropa a una pijama manga larga con short totalmente holgada. Su cabello estaba un poco más rebelde y su rostro sonrojado, con el rastro húmedo en sus mejillas.
Sus hermosos ojos azules brillosos por las lágrimas.
Cuando dio un paso en su dirección ella salto, pegando su espalda a la pared totalmente arrinconada, con su labio tembloroso.
—Adrien… yo… no se…—ella gimió por lo bajo sin saber que decir cubriendo su rostro avergonzado—Solo vete por favor.
Él negó suavemente antes de suspirar y acercarse de todas maneras hasta sentarse en la cama.
—Marinette, Tikki tiene razón. Simplemente no puedo fingir que esto nunca paso—murmuro con voz suave—No sé desde cuanto sientes eso por mí, pero te aseguro que no hay de qué avergonzarse.
Después de unos segundos de vacilación ella lo volvió a mirar.
Él era tan terriblemente guapo, con su cabello dorado en risos perfectos, aun llevaba su traje aunque se deshizo de la corbata dándole un toque sensual. Aquellos ojos verdes la miraban con absoluta comprensión, pero justo en ese momento eso también le estaba haciendo daño a su frágil corazón.
—¿No será incomodo lidiar con tu supuesta mejor amiga que está enamorada de ti?—pregunto con una falsa sonrisa.
Él pareció meditarlo, y para Marinette resultaba una horrible tortura.
—Pues para otros quizás si—dijo por fin con una sonrisa atrapando su delicada mano para acercarla a su pecho donde su corazón latía fuertemente—Pero soy tu gato, My lady. Tu fiel compañero, y me alegro inmensamente sentir aquellos sentimientos que tienes por mi por ese pequeño instante—susurro acariciando su piel con su pulgar en una caricia suave.
La franco-china parpadeo.
—¿Por qué?—dijo sin aliento.
—Porque me hizo darme cuenta que es exactamente lo mismo que siento por ti—dijo con una radiante sonrisa viendo su enorme sonrojo y sintiendo el suyo propio cubrir sus mejillas.
—¿Qué?—murmuro ella sin poder creer lo que oía.
—Sé que soy un imbécil por haber confundido todo este tiempo amor por amistad. Pero pensándolo mejor si eso fuera así con todos entonces estaría enamorado también de Nino—comento con humor para aligerar un poco la tensión del ambiente.
Y funciono, porque sus delicados hombros temblaron ante la pequeña risa que la invadió. Él simplemente sintió el corazón mucho más liviano.
Aunque no paso mucho tiempo para que la repentina risa cesara, y ella lo mirara parpadeando un par de veces como si repentinamente se diera cuenta de algo.
—Q-Quiere decir que tu… que tu…—Marinette comenzó a sentir su rostro realmente caliente.
Adrien sonrió mientras arrastraba su mano a sus labios para depositar un inocente beso en su piel delicada.
—Asi es, Marinette. Te quiero—dijo viendo fijamente aquellos hermosos ojos—Y mas que una amiga—dijo algo avergonzado por haberse tardado tanto.
Ella se quedo un largo tiempo observándolo, detallando su rostro y sobre todo su mirada esmeralda, buscando la verdad en ellos. Marinette ya pensaba que su corazón se iba a salir de su pecho, sobre todo por la calidez que su piel le transmitía.
Sus ojos se humedecieron un poco antes de sonreír temblorosamente y lanzarse a rodear su cuello con ambos brazos escuchando una leve exclamación de sorpresa de parte de él.
—Mi gato tonto—dijo al borde de las lágrimas.
Él sonrió enternecido, rodeando su delicado cuerpo estrechándola más contra sí. Enterrando su nariz en su cuello para oler esa estupenda fragancia a galletas.
Así permanecieron por un rato, transmitiendo todo ese cariño y amor que con palabras solo sobraban, sus almas ya enlazadas se murmuraban mil y un promesas.
—Y se que nuestro primer beso no fue un sueño…—le susurro de pronto en el oído.
Marinette chillo separándose de el con sus manos en los hombros con su rostro tan rojo como la misma Tikki.
—¡Adrien!—dijo completamente escandalizada, mientras que el chico simplemente reía divertido antes de enmarcar su rostro con ambas manos.
—¿No soy tan tonto como pensabas eh?—dijo con una sonrisa ladina para después acercarla a su rostro y juntar sus labios en un beso muy esperado.
Marintte se sintió derretir sobre sus deliciosos y picantes labios. Sus movimientos eran suaves e intensos, hasta podía decir que un suave ronroneo le hizo cosquillear y sonreír para sí misma con gusto.
Estuvo más que decir que el resto de la noche la pasaron como en un cuento de hadas, riendo y haciendo bromas amorosas entre abrazos y besos robados. Aunque no dudaron demasiado tiempo ya que estaban física y emocionalmente agotados. Adrien había estado un poco nervioso de lo que su padre estaría pensando de él, pero ella simplemente lo calmo diciendo que todo se resolvería.
Al día siguiente, Adrien despertó con un mensaje de texto de Felix anunciando que iba a necesitar su auto para ir a una clase particular que tenia los domingos.
Él suspiro perezosamente queriendo acurrucarse al delicado cuerpo de la chica. Había dormido estupendamente y no quería que eso se terminara aun.
Fue agradable saber que Marinette estaba más que dispuesta acompañarlo, ya que aprovechaba para ver a su hermana también y explicarlo un poco todo el revuelo de la noche anterior.
Pero en el momento en que se subieron al auto, el rubio no desaprovecho su oportunidad y paso a comprar en un buen establecimiento un rico desayuno para ambos.
—¿Felix no tiene clases?—pregunto ella curiosa entrando nuevamente en el coche con una ceja arqueada dándole a Tikki una galleta.
Adrien se encogió de hombros despreocupadamente llevándose un sándwich a la boca después de darle un trozo de queso a su Kwami que se encontraba sentado en su hombro.
—Nunca me presta el auto. Tengo que sacarle provecho—dijo guiñando un ojo—Además unos minutos no van a matarlo—agrego riendo volviendo a encender el motor.
Ella negó la cabeza suavemente divertida.
—No entiendo cómo puedes hacerle esto a tu primo y esperar que te vuelva a prestar el auto—dijo con una sonrisa burlona.
A pesar que ya estaba en marcha el no pudo evitar posar brevemente su mirada en ella, al igual que Plagg.
Ellos intercambiaron una mirada.
Y Marinette los observo confusa.
—¿Qué pasa?
—Marinette…—comenzó a decir Adrien tratando de contener una carcajada—Felix no es mi primo.
Ella parpadeo aun más confusa.
—¿A no?—A pesar que tenían sus diferencias, se parecían mucho en ciertos aspectos.
Él no pudo evitar reír posando sus ojos en la autopista.
—Él es mi tío.
La franco-china agradeció no haber estado tomando su jugo de naranja en ese instante. Porque estaba segura que lo habría escupido todo encima del tablero y los vidrios.
—¡¿Qué?! ¡P-Pero si no tiene el apellido Agreste!
—Es el hermano de mi madre. Y menor por muchos años—explico con una sonrisa un poco más nostálgica—Es solo dos años mayor que yo, y siempre estuvo allí desde que tengo memoria. Así que es normal que nos tratemos como primos—murmuro con un leve encogimiento de hombros—A él no le gusta que lo vea o trate como a una autoridad familiar mayor.
Marinette cerró la boca con un chasquido, sin darse cuenta que llevaba un buen tiempo abierta de la impresión. Se recostó más en el asiento ya que prácticamente había saltado de él.
—Vaya… espera a que Bri se entere.
—Lo siento por no aclararlo hace años, pero me parece tan natural que no le prestó realmente atención.
—Tu tío…—repitió ella sin prestarle cuidado a sus palabras mirando fijamente al frente—Jamás lo hubiera pensado—dijo con sus labios levemente fruncidos.
Adrien se rio por lo bajo.
—Poco a poco te acostumbraras.
—Me va a explotar la palabra en la cabeza apenas lo vea—dijo aun pensativa tomando un poco de jugo.
—Cuidado, a veces se poner un poco gruñón cuando le recuerdan que es mi tío—comento con una sonrisa.
—¿Por qué?
—Sinceramente no lo sé. Pero recuerdo que no dejaba de llamarlo tío de pequeño a propósito solo para verlo enojado—dijo con una sonrisa traviesa.
Marinette no pudo evitar reírse de eso al imaginarse ambos de niños, algo absolutamente adorable.
No tardaron mucho en llegar al hogar de Felix. Marinette no dejaba de impresionarse, ciertamente fueron poca las veces que llego a visitar aquel lugar, pero eso no evitaba que se sintiera un poco… cohibida, esos apartamentos eran de los más lujosos, y el rubio vivía nada más y nada menos que en el penthouse del mismo.
No dudaron en tomar el ascensor, porque sinceramente a ninguno le apetecía subir las escaleras por todos esos pisos interminables.
Sin embargo una vez que las puertas se cerraron, Adrien poso su mirada en ella, con sus pupilas ligeramente más dilatadas.
—¿Q-Que pasa?—balbuceo, sintiendo su corazón como loco ante esos ojos tan intensos que la hacían temblar.
La sonrisa depravadora y condenadamente sexy que le dedico casi hace que sus braguitas se deslizaran hasta el suelo.
Jadeo levemente cuando Adrien la tomo sorpresivamente de la cadera y la apego con algo de brusquedad contra una de las paredes del ascensor para besarla con bastante anhelo. Ella no dudo en subir sus manos a aquellos risos de oro mientras suspiraba ante el sabor de su boca.
Adrien sintió como comenzó a ronronear levemente cuando Marinette abrió tímidamente sus labios, acariciando su lengua con la suya en una danza dulce y que hacía saltar su pulso.
Él bajo lentamente sus labios por la barbilla hasta llegar a su cuello, con sus manos metiéndose en el interior de su blusa holgada por la espalda, tocando toda esa apetitosa piel cálida al tacto.
—Adrien…—suspiro enterrando sus uñas en su cabello en el instante de sentir sus dientes mordisquearla muy suavemente, haciéndole estremecer—A-Alguien puede parar el ascensor—dijo mordiéndose el labio inferior sintiéndose enrojecer.
Agradecía que los Kwamis estuvieran escondido en su bolso, o si o se moriría de la vergüenza.
—Hmmp…—soltó el solamente maravillado por todo ese hipnótico sabor de su piel.
Ella reunió toda su fuerza de voluntad para posar sus manos en sus hombros y apartarlo, el chico apenas cedió casi a regañadientes con un lindo puchero formándose en sus labios.
Pero esa mirada esmeralda, que desprendía deseo y malicia no la convecina.
—Más tarde, gatito—dijo completamente roja colocándose de puntilla dándole un suave beso en la frente.
—Debimos hacer el ritual hace tiempo, así podía entender mejor lo que sentía por ti y no haber perdido tanto tiempo—comento él con un suspiro derrotado tomando su mano y entrelazando sus dedos.
—Si tan solo supieras… ya me llamaban la reina de la friendzone—dijo con un resoplido.
El ascensor se detuvo y abrió sus puertas en el último piso, con Adrien riéndose de su chica a carcajadas.
Marinette salió con la barbilla en alto más roja que una cereza, y con un movimiento de su mano las puertas del ascensor temblaron levemente cerrándose antes de tiempo ocasionando que el rubio chocara su nariz con el frio metal ahogando un lamento.
—Eso te pasa por idiota—comento Plagg asomándose desde el bolso riéndose encantado.
El rubio le lanzo una mala mirada después de que las puertas se volvieran abrir, caminando hasta la entrada de la residencia de Felix, depositando un rápido beso en la mejilla sonrojada de Marinette murmurando una disculpa.
—Gato tonto—eso fue todo lo que contesto ella aun sin mirarlo.
Adrien sonrió mientras sacaba un juego de llaves, captando nuevamente la atención de la chica.
—No solo tengo las llaves del auto—dijo guiñándole un ojo antes de abrir la puerta entrar con pasos sigilosos.
Captando que había demasiado silencio.
—¿Sera que se canso de esperar y salieron?—susurro Marinette con ambas cejas alzadas.
—Espero que no—murmuro temeroso, dirigiéndose cuidadosamente hacia la sala de estar.
Pero estaba vacía.
Ellos se miraron confusos, Marinette iba a alzar la voz para llamar a su gemela. Pero Adrien le tapo la boca y negó suavemente, señalando con la cabeza la cocina donde provenía un dulce olor a café recién hecho.
Los Kwamis salieron de su escondite para inspeccionar el lugar, quizás más curiosos que sus portadores.
Pero al llegar a la cocina la franco-china ahogo una exclamación con su mano ruborizándose nuevamente, mientras a Adrien se le escapaba un bajo silbido.
Bridgette estaba entre los brazos de Felix mientras devoraban sus bocas muy lentamente. El tenia sujeta su pierna por debajo de la rodilla, que estaba ahora a la altura de su cadera. La joven estaba acorralada contra la encimera con uno de sus brazos enroscado en su cuello y una de sus manos aferradas a su chaqueta oscura. Entres sus cuerpos no había espacio ni para un simple suspiro, ajenos a todo lo demás, solo sumergidos en la pasión del momento.
—¡Te estás besando con el tío de Adrien!—acuso de pronto Marinette señalándola, demasiada impresionada como para pensar detenidamente las cosas...
Adrien se palmeo la frente mientras suspiraba sonoramente.
La pareja se separo de golpe mientras Bridgette ahogo un grito cuando Felix la soltó y ella perdió el equilibrio terminando de culo en el suelo.
Marinette se cubrió la boca con ambas manos roja de la vergüenza, ya que los ojos gélidos de Felix la estaban taladrando con su ceño fruncido obviamente malhumorado.
—L-Lo siento—rio nerviosa la joven.
Bridgette gimió mientras se ponía de pie sobándose el trasero.
—Se supone que así no debía de ser mi momento mágico—dijo con un mohín en sus labios y un lindo tono rojo en sus mejillas.
De repente los cuatros guardaron silencio observándose entre sí, evaluando la situación porque algo realmente no encajaba.
Bridgette estrecho la mirada ante el lápiz labial que coloreaba los labios de Adrien que sospechosamente se parecían demasiado al de Marinette, y el joven de ojos esmeraldas solo sonrió nerviosamente.
—Bueno…—Adrien rompió el repentino silencio—Felix siempre desde hace años que eras una "bruja", Bridgette—dijo lo primero que se le vino a la mente.
Pero él ahogo un grito y salió corriendo cuando su tío se le vino encima con claras intenciones de estrangularlo, mientras las gemelas reían divertidas.
—Espera un minuto… no creo que me haya dicho bruja por nuestra clase—dijo Bridgette con una mueca.
Marinette solamente pudo seguir riendo aun mas fuerte ante la cara de indignación que tenía su hermana.
Tenían mucho de qué hablar, pero por lo menos ya sabía que de ahora en adelante todo estaría bien.
Ahora solo faltaba conocer la historia mágica de Bridgette y Felix.
¿Continuara?
Y por fin sale a la luz la relación de Adrien y Felix xD ¿Que les pareció esta alocada idea?
Y como adivinaron en el próximo capitulo se basara en Felix y Bridgette 7u7 y sip también mencionare el nombre de su Kwami gatuno jeje
Bueno nuevamente pido paciencia para el ultimo capitulo, ya que ahora también estoy trabajando en el ffc de navidad casi a ultima hora xD (Aiiuuda?)
Próxima actualización: Indefinida pero segura(?)
¡Nos veremos en el próximo capitulo! ¡Dejen sus opiniones!
La pagina de facebook se llama: MariChat Hasta La Muerte ¬w¬
¡Únanse, las esperamos!
