¡Hola queridos lectores! Por favor no me maten xD jamas había tardado tanto en actualizar un fanfic. Lo siento de verdad :'v prometo que no volverá a pasar, a no ser... No, no volverá a pasar o yo misma me castigare por eso xD
Este capitulo salio sorprendentemente mas largo de lo usual y eso que trate de resumir algunas cosas para que no se hiciera infinito y espero que eso no haya bajado su calidad QwQ
¡Espero que les guste!
Declaimer:
Nota: Miraculous Ladybug no me pertenece al igual que sus personajes.
Part Five
"Felix"
Bridgette procuro arrimarse al borde del sofá todo lo posible, lejos del rubio de esos ojos azules tan únicos y fríos.
Trago hondo estando algo temblorosa, y recogiendo un poco sus piernas hasta subirlas al sofá. Se sentía demasiado vulnerable por la fiebre y por aquella confortación que no se había esperado para nada.
Sus mejillas se colorearon de un tono de rojo brillante al recordar como la había llevado a la sala, cargándola como si fuera una pluma, y posteriormente sentarla en el sofá con todo el cuidado del mundo que la dejo ciertamente aturdida.
Pero ahora… esos ojos la miraban como si pudieran traspasarla, afilados y calculadores.
Él se encontraba de pie a unos pasos de ella con los brazos cruzados, intimidante como él solo podía serlo.
Aun así se obligó a darse valor… aunque mordisquearse constantemente el labio inferior daba a relucir su nerviosismo.
—No voy hacerlo—declaro después de un tiempo de silencio.
Se encogió un poco al escucharlo gruñir estrechando esa mirada helada.
—Creo que no es una opción—susurro Felix entornando los ojos.
—N-No puedes obligarme—dijo alzando la barbilla.
Ahogo un chillido de sorpresa cuando lo vio inclinarse hacia ella opacándola, acercandose peligrosamente su rostro al suyo.
—Pruébame.
Su corazón tembló, y su garganta quedo completamente seca viendo tan de cerca el tono maravillosamente hermosos de sus ojos entre un azul y gris sumamente pálidos.
—No entiendo…—murmuro con voz ahogada incapaz de aparta la mirada—¿P-Por qué quieres hacerlo?
Él no respondió y era algo que la ponía aún más nerviosa, aparte que su colonia masculina la tenía hipnotizada.
Parpadeo varias veces cuando su visión se volvió algo borrosa, dejo caer un poco sus parpados mareada, esforzándose para no caer en la inconsciencia.
No supo cómo o cuando, pero en un momento a otro tenía su frente apoyada en el hombro de Felix y siendo rodeaba por uno de sus brazos.
Ni siquiera se dio cuenta en el momento en que él se sentó a su lado para sostenerla.
—No entiendo cómo puedes ser tan egoísta, Bridgette.
Ella se quedó sin respiración aun cuando intentaba recuperarse de aquel malestar tan intenso que la tenía agobiada.
¿Había escuchado bien?
—¿Qué pasa si Marinette decide vivir? ¿Dejarías a tu hermana sufriendo porque simplemente no quisiste hacer un estúpido ritual?
Sintió como los dedos que estaban en su hombro apretaban el agarre.
Lentamente ella se separó un poco para observarlo totalmente sorprendida ante esa acusación. Mirando fijamente aquellos ojos gélidos que la observaban con una especie de molestia que hacia doler su corazón.
Pero aun así Felix se negaba a soltarla.
—Marinette…—murmuro con una mueca sin saber que decir exactamente.
—Y no solamente a ella, sino el resto de tu familia y amigos. Todos devastados por tu egoísmo.
Aquellas palabras susurradas con enojo la dejaron sin habla. Sus ojos no podrían estar más abiertos de la impresión, y aquella presión en su pecho que se estaba volviendo dolorosa.
—Estoy dispuesto hacer cualquier cosa, Bridgette—dijo seriamente—No voy a permitir que te marchites y mueras así como así. No esperes que me quede sentando observándolo—murmuro con los labios fruncidos antes de soltarla lentamente y ponerse nuevamente de pie.
No sabía qué hacer o cómo reaccionar ante eso. Si feliz porque se notaba la pequeña preocupación que Felix sentía hacia ella aunque solo fuera como el deber de no dejar morir a un amigo, o simplemente devastada porque él tenía razón.
Era cierto, si Marinette tomaba la decisión de hacer el enlace de almas con Adrien… simplemente no podía ir y dejarla sola. Como gemelas si una dejaba a la otra de forma tan trágica, sería su perdición como si una parte de ellas muriera. Era su conexión y es aún más fuerte por la magia con que vinieron al mundo.
Cerró los ojos turbada por miles de emociones. Tampoco quería hacerle eso a Felix, enlazarla de esa manera con ella.
Por lo menos la personalidad muy amable y cariñosa de Adrien podría hacer las cosas más fáciles… pero de Felix Ballenger, era una cosa muy distinta.
¿Qué se supone que debería hacer?
Él era como una especie de amigo, pero nada más. Imaginaba que de solo hacerle pensar en su enamoramiento podía proporcionarle escalofríos desagradables, y se lo había hecho saber en muchas ocasiones aunque indirectamente.
Ya no sabía cómo llegar a su corazón…
Y si… ¿Un día descubria sus sentimientos?
No sabía cómo reaccionar ante eso.
¿La alejaría?
¿Le daría la espalda?
¿Terminaría con el enlace…?
Apretó firmemente los labios para no dejar salir un gemido angustiado por ese pensamiento. Felix no era ese tipo de persona, pero… estaba terriblemente asustada por el futuro.
Aunque no podía hacerle eso a su hermana tampoco…
Abrió los ojos de golpe al sentir algo cálido que la cubrió de repente.
Parpadeo y giro su rostro para observar como Felix había dejado caer una manta gruesa encima de sus hombros con su expresión impasible.
—Aun tienes fiebre.
Dijo como si ese era toda la explicación que necesitaba.
Pero lo que él no sabía es que hizo que su corazón temblara y sus ojos se humedecieran ante ese simple acto.
Sus dedos se cerraron en la manta tomándola con fuerza como si de alguna forma esta pudiera darle algo de valor, ya que Ikkit en ese momento se encontraba en otra habitación para darle más privacidad.
A solas con él se sentía tan desnuda.
Ella abrió los labios para comunicarle su decisión.
—Recuerda, Bridgette, no acepto un no como respuesta—corto con seriedad pensando que iba a negarse.
La joven se humedeció los labios repentinamente secos mientras aspiraba profundamente.
—Yo… —no soporto más esa mirada, y todo lo que significaba lo que iba a decir a continuación. Así que se concentro en ver un punto indefinido en el sofá—Lo haré—murmuro con un nudo en la garganta apretando más la cobija entre sus manos.
Se sentía acorralada.
¿Realmente alguna vez tuvo una opción que la hiciera feliz?
De pronto el aire quedo atorado en sus pulmones cuando sintió un suave toque en su barbilla. Felix hizo que lo mirara con sus dedos acariciando muy delicadamente su piel.
El poseía un brillo extraño en su mirada. Felix abrió los labios como si fuera a decir algo, pero luego los volvió a cerrar antes de suspirar suavemente y retirar su toque que la dejo nuevamente con mucho frio.
—Supongo que hay que prepararse.
Ella solamente pudo asentir sintiéndose repentinamente cansada y Felix pareció notarlo.
—Mientras tanto necesitas descansar.
La joven franco-china no pudo decir nada al respecto, porque en contra de su voluntad sus ojos se fueron cerrando al mismo tiempo que apoyaba su cabeza en la suavidad del sofá, perdiéndose en un sueño profundo.
Un suave movimiento insistente en su hombro la despertó de golpe. Se sentía bastante cansada y desorientada. El malestar en su cuerpo hacia doler cada uno de sus músculos horriblemente.
Se tallo los ojos intentando enfocar mejor, pero era difícil ya que al parecer había anochecido.
—Bridgette.
La suave voz de Ikkit la hizo fruncir levemente el ceño, sonaba algo preocupada.
—Uh… ¿Qué… que paso?—pregunto aún demasiado soñolienta incorporándose en uno de sus codos, cerrando nuevamente los ojos algo turbada.
—Tenemos que irnos.
Ella abrió los ojos de golpe mirando a su lado la imponente sombra de Felix que la dejo prácticamente sin aliento.
—¿Felix?
¿Se había quedado con ella hasta tan tarde?
—Él quiere llevarte a su hogar y allí hacer el ritual con más privacidad, ya que Marinette está utilizando el balcón. Y necesitamos la ayuda de la luna para esto—hablo nuevamente la Kwami.
Bridgette la observo mientras pestañeaba de lo más confundida.
Con que su hermana había aceptado finalmente, aunque esperaba que fuera por motivos distintos…
Su corazón dio un vuelco repentino.
Ella también había accedido hacer el enlace.
Sus ojos se volvieron a posar en él, en su ropa elegante y siempre perfecta en colores opacos y oscuros que le sentaban terriblemente bien. Y aquella mirada que la desarmaba a cada más mínima oportunidad.
Antes de siquiera poder decir algo, él se inclinó apartando las sabanas lentamente.
—Vamos, hay que hacer el ritual esta noche o nos quedaremos sin tiempo.
No pudo evitar ruborizarse ante el apuro del chico, se notaba que estaba decidido hacerlo.
—Bri… has dormido por más de un día—dijo Ikkit algo angustiada.
Ella jadeo de sorpresa sin poder creer lo que oía, ahora comprendía porque estaba tan desorientada.
Unos fragmentes de recuerdos de abrir los ojos cuando la peor parte de la fiebre hacia bullir su cuerpo en calor y sudor, Felix siempre había estado a su lado.
Y creía que había sido solo un sueño.
Observo aun incrédula que se encontraba en su habitación sin rastros de su gemela, podía sentir una leve capa de magia que viaja en hondas por el aire hasta ella.
El ritual…
Un fuerte dolor en el pecho la hizo jadear y cerrar firmemente los ojos, mientras cubría su boca con la mano para evitar escupir o toser sangre que ya saboreaba en su paladar.
De fondo escucho la voz de Felix e Ikkit pero no podía comprenderlos.
Los escuchaba tan lejanos ahora.
—¡Bridgette!
Felix apretó los labios mortalmente preocupado mientras sostenía a la chica de los hombros, pero ella parecía estar media inconsciente, y su mano se deslizo lejos de sus labios como si se quedara sin energías.
Había manchones de líquido carmesí en sus dedos.
La pequeña Kwami comenzó a revoletear claramente alterada por el estado de su amiga.
—¡Por todo los Kwamis! Creo que la magia del ritual de Marinette la está afectando a ella por ser gemelas y no tener un alma felina que la compense a ella—exclamo Ikkit ansiosa—No sabíamos que esto podía pasar.
El rubio se quedó helado al ver el rostro demacrado y pálido de Bridgette que tenía la respiración demasiado pausada y con los parpados caídos como si intentara no caer de nuevo inconsciente.
Con un bajo gruñido y tragándose la preocupación, tiro de su cuerpo lo más delicado que pudo para poder cargarla. Ya con su cabeza apoyada en su hombro, finalmente salio de la habitación a largas zancadas rumbo a fuera del departamento que estaba casi totalmente a oscuras.
Ya en el auto, tomo la decisión recostarla en el asiento trasero. Ikkit voló y se posó en su hombro acurrucada muy preocupada por ella.
Y demonios si él no estaba igual o peor.
Con los labios fruncidos entro en el auto también y piso el freno como nunca había hecho antes, porque se suponía que era un joven calmado y que tomaba las cosas con absoluta precisión y sin apuro. Pero este tipo de escenario no dejaba lugar a la serenidad.
Dio gracias que era de noche y no había casi nada de tráfico, lo cual le daba ventaja a la hora de frenar únicamente en los semáforos (Porque no estaba tan demente para matarlos a ambos por un tonto accidente de auto), así también le daba un instante para echarle un ojo a Bridgette desde el retrovisor.
En el momento en que estaciono el auto, ella ya permanecía inconsciente. Aun dudaba si se había desmayado finalmente o se había vuelto a quedar profundamente dormida.
Fue un tanto complicado maniobrar con ella en brazos y cerrar la puerta del coche, o abrir la enorme verja, pero nada que no pudiera superar. Sentía su propio corazón a mil por hora cuando se encontraban en el ascensor, que parecía repentinamente eterno mientras subía al último piso.
La pequeña Kwami le echo una mano con la puerta de penthouse, usando un poco de magia para abrirla sin problemas y ahorrarle maniobrar con las llaves nuevamente.
Lo primero que hizo después de entrar, fue dejar a Bridgette en el amplio sofá de la sala de estar mientras él e Ikkit se ocupaban de hacer rápidamente los preparativos.
Se concentró en sus instrucciones apresuradas y sencillas. Encontrando milagrosamente siete velas aunque ninguna de ellas era del color que se requería, pero la Kwami le aseguro que eso podía resolverse después.
Por suerte, él tenía toda una amplia terraza donde la luna llena bañaba con facilidad el lugar, dándole un aura tranquila daba una sensación de paz al apagar todas las luces.
Ni siquiera tenía tiempo de preocuparse, o siquiera pensar en el gran destino que estaba a punto de afrontar.
Lo primordial en ese momento era la salud de Bridgette.
Ikkit asintió lentamente, dándole el visto bueno de que todo estaba preparado, que los retoques finales lo podría dar la joven ya que su magia pudo haberse estabilizado un poco al alejarse de su gemela.
Él giro sobre sus talones deslizando la puerta corrediza para ir directo a la sala.
Ya era hora de despertarla.
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—Bridgette…
Ella aspiro profundamente esa fragancia masculina que tanto hacia enloquecer a su corazón.
Su voz, era como un bálsamo para sus nervios, tan tranquila y a la vez autoritaria.
—Bridgette, despierta.
Con gran esfuerzo obligo a sus parpados abrirse.
Y lo primero que se encontró fue una mirada clara entre el azul y el gris.
Esta vez la espesa niebla en su mente se pudo disipar más fácilmente que la vez anterior, pero aun así se sentía igual de débil y el paladar le sabia a oxido.
—¿Que… que sucede?—pregunto con voz pastosa.
Felix se acuclillo a su lado para estar aún más cerca de su rostro.
—Es hora.
Un intenso escalofrió la recorrió de pies a cabeza antes esas simples palabras. Su corazón comenzó a latir de prisa presa de los nervios, pero sabía que ya no había tiempo para arrepentirse.
Era ahora o nunca.
En realidad preferiría que nunca hubiera pasado eso con él, no en esas circunstancias por lo menos… pero ya se había tomado una decisión.
Ella solo pudo asentir mientras Felix la ayudaba a ponerse de pie, rodeándola de la cintura para que no perdiera el equilibrio. Ni siquiera se detuvo a pensar en la bata corta y delgada que tenía como pijama, solamente podía concentrarse en el ritual que toda su vida espero hacer.
Todo estaba a oscuras, pero la luz de la luna iluminaba lo suficiente. Ikkit la esperaba en el centro del círculo de velas con un anillo plateado brillando entre sus pastitas.
Trago hondo mientras se acercaba con el rubio sujetándola suavemente del brazo solo por si acaso.
El resplandor de la luna le brindaba ciertas fuerzas, aunque igual sentía que en algún momento se caería de boca contra el suelo.
Cuando entro al círculo noto que su pequeña Kwami ya había dibujado en tiza verde los símbolos correspondientes en el suelo, y el rico aroma de los inciensos inundaba el ambiente.
Respiro profundamente mientras cerraba los ojos y concentraba su magia, para que las velas se elevaran y se encendiera con un fuego suave, y cada una originalmente blanca adquiriera su color correspondiente.
—Felix…—susurro su nombre con toda la tranquilidad que podía aunque estaba demasiado nerviosa—Entra al círculo, por favor—dijo al mismo tiempo que Ikkit dejaba en su palma el anillo antes de ubicarse encima de ella para concentrar el poder juntas.
El rubio con una suave y serena respiración así lo hizo, y en el momento exacto que estuvo enfrente de ella, las velas comenzaron a dar un suave giro a su alrededor. Felix no pudo evitar fruncir los labios, porque su lado escéptico aún se revelaba intentando buscar la lógica a todo eso.
Pero simplemente no la había.
Solo era magia pura.
—Puedes comenzar, Bri—dijo Ikkit en lo alto de su cabeza—Cuando llegue el momento yo le susurrare lo que tiene que decir. Ya que no me dio tiempo de decirlo antes.
—Muy bien…
Ella respiro hondo antes de comenzar a murmurar palabras al viento con los ojos cerrados.
Comunicándose con la luna y la madre naturaleza en sí.
Con aquellos flujos de magia que siempre danzaban en el aire difíciles de detectar, pero que siempre estaban ahí.
Para que fueran parte de ese momento tan especial para una bruja.
Se humedeció los labios antes de hablar.
—Toda bruja necesita a un compañero, y hoy necesito tu esencia felina para ayudarme—procuro que no le temblara la mano donde sostenía el anillo—Compartirás mi magia y nuestras almas serán enlazadas—abrió finalmente los ojos para observarlo.
Felix parecía igual de tranquilo e inexpresivo que siempre, solo su seño ligeramente fruncido y la tensión de sus hombros revelaban realmente su estado.
—Felix Ballenger, te pido por favor que seas mi compañero… mi fiel gato negro—y antes de que su valor se escurriera, se inclinó un poco para así tomar su mano.
Vio fijamente sus dedos finos pero masculinos y volvió a tragar hondo, dudando en donde colocarlo.
—Ponlo en el medio.
Su voz casi la hace sobresaltar, lo miro esta vez sorprendida.
—Tengo mis razones…
Bridgette simplemente asintió mientras colocaba en anillo en el dedo medio.
—Felix… nunca debes quitarte este anillo—dijo soltando lentamente su mano sintiendo que volvía a respirar—Porque si lo haces…—volvió a ver sus ojos fijamente—Sera la perdición para mí. Unas brujas mueren de dolor y otras simplemente se vuelven locas, pero sea cual sea el destino sin nuestro compañero es simplemente terrible…
Él apretó la mano donde ahora sentía aquel nuevo enlace y simplemente asintió.
Ikkit voló hasta posarse suavemente en el hombro del rubio para guiarlo.
—Bridgette Dupain-cheng, hoy seré tu compañero felino—comenzó a decir escuchando atentamente las palabras que le susurraba la Kwami, pero también mirando a la joven que tenía en frente—Te daré mi apoyo en todo momento. Y aunque mi esencia esta enlazada ahora, sigo teniendo un alma salvaje. No eres mi dueña, sino mi compañera—no supo porque pero su corazón latió apresuradamente en su pecho, aunque se felicitó por seguir estando técnicamente tranquilo en apariencia.
Ikkit se separó de su hombro para darle un poco de espacio.
—Ahora bésala para sellar la promesa de fidelidad.
Él se tensó un poco apretando firmemente los labios. Bridgette no pudo evitar sonrojarse un poco dispuesta a explicarse mejor, pero Felix simplemente no la dejo.
—Muy bien—murmuro él con un leve encogimiento de hombros.
Y para total incredulidad de ella, Felix tomo suavemente su barbilla para alzarla más hacia él e inclinarse para sellar sus bocas en un beso delicado y suave.
Bridgette abrió ampliamente los ojos chillando por dentro al sentir los suaves labios de Felix sobre los suyos, algo que solamente pensó que sucedería en sueños.
Trato de que el calor y la euforia no se le subieran a la cabeza. Permaneció lo más quieta que humanamente era posible para no molestarlo. Tenía las manos alzadas en el aire sin saber dónde ubicarlas exactamte, porque obviamente eso debía ser desagradable para él o simplemente una labor más.
Sin embargo, se sorprendió una vez más cuando creyó escucharlo gruñir levemente como si estuviera irritado o insatisfecho. Y antes de poder separarse con el corazón dolido, él la tomo de la cintura para estrecharla aún más contra su cuerpo y presionar suavemente sus dedos sobre su barbilla para obligarla abrir sus labios y profundizar el beso en un instante.
Ahí simplemente no pudo hacer nada más que rendirse, dejarse llevar por el rico sabor a café de su boca, cerrando los ojos para poder concentrarse en aquella mágica sensación y guardarla en sus pensamientos para siempre.
Cuando se separaron con lentitud, sus alientos chocaban entre sí intentando recuperar el aire perdido. Apenas consiente que la luz de las velas se había extinguido, dado por finalizado el ritual.
Ella tuvo que sostenerse de sus brazos porque sentía que en cualquier momento sus piernas le fallarían.
—F-Felix.
—Está hecho—murmuro él mirándola fijamente a los ojos.
Bridgette se sintió enrojecer.
—E-El beso podía ser en cualquier parte—balbuceo nerviosa escuchando la suave risa de Ikkit.
Él arqueo una ceja dorada al mismo tiempo que un muy leve rubor dominaba sus mejillas pálidas.
Después de ese momento un poco bochornoso, Felix la guió hacia el interior del departamento. Aunque en el instante que entraron tuvo que llevarla en brazos por la debilidad que volvió a tomar su pequeño.
Por un segundo dudo si llevarla a su habitación, pero en el último instante decidió por el cuarto de invitados, ya que se hacía un lió de solo pensar recostarla en su cama.
Ikkit le indico que debía quedarse con ella, ya que la magia dañina de su cuerpo aun podía afectarla.
Él suspiro suavemente mientras la dejaba suavemente en el colchón, se ocupó luego de quitarse los zapatos para tomar un lugar a su lado. Casi en seguida ella lo abrazo por la cintura apenas consiente.
—Felix…—murmuro muy soñolienta—Gracias…
No respondió, porque sencillamente no sabía que decirle. Aunque tampoco hubiera servido de mucho ya que ella se quedo profundamente dormida casi a los pocos segundos.
Él realmente en cambio, de verdad que intento dormir, pero no podía. Sentir su cuerpo femenino apretado contra el suyo lo alteraba un poco, y aún más cuando ella empezó a revolverse en sueños apretando con sus manos el agarre en su camisa.
Solo pudo tranquilizarla acariciando su cabellera azulada que permanecía suelta.
Podía sentir algo extraño fluctuando entre ellos.
Algo cálido que recorría su cuerpo y hacia caer sus parpados, pero aun así no pudo conciliar el sueño.
Ya bien entrada la madrugada se incorporó un poco observando que ya Bridgette que a pesar que seguía con la respiración pesada, se veía un poco mejor. Así que se levantó y la arropo antes de salir de la habitación porque claramente no podía dormir.
Calentó un poco de café y fue tomar asiento en uno de los sofás individuales mientras tomaba su cuaderno para revisar ciertos apuntes que tenía que estudiar para un examen que estaba prácticamente a la vuelta de la esquina.
Sin embargo, desgraciadamente ni en eso podía prestarle atención, en lo único que ocupaba sus pensamientos fue en ese beso demasiado dulce para sus sentidos y que aun hacia latir su corazón.
Resoplo algo frustrado frotando un poco las sienes claramente agotado, quizás por falta de energía o de magia en tal caso, ya no estaba seguro de nada en ese momento.
Dejo la taza vacía en la mesilla de en frente y recostó un poco la cabeza en el respaldar suave mientras miraba fijamente el techo, luego llevo su mano a su campo de visión para ver ese anillo en su dedo medio.
Cuando Bridgette se lo había colocado había sido de un color plateado muy oscuro en forma de una cabeza de gato, para luego volverse negro y los ojos del felino iluminarse en un tono verde brillante como si hubiera cobrado vida. Y después de este sintió algo raro recorrerlo, algo que no pudo definir con exactitud.
Ahora ese anillo representaba muchas cosas y todas ellas aún demasiado irreales.
Cubrió sus ojos con su ante brazo meditando y analizando todo, a excepción de sus sentimientos, ya que era un terreno que aún no quería pisar.
Y sin darse cuenta se quedó dormido.
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Despertó repentinamente por un ruido en la cocina, pero aun así no se levantó de inmediato. Simplemente volvió a cerrar los ojos al percibir una paz que no había sentido en mucho tiempo.
Sabía que había amanecido por la claridad que entraba por las ventanas. Sin embargo, quería seguir estando allí sin moverse en lo absoluto.
Era sumamente cálido.
Con calma miro hacia abajo, a la chica que estaba muy a gusto acostada encima de él a pesar que el espacio del sillón era algo reducido. Con su cabeza apoyada en su pecho y sentada encima de su regazo, y su Kwami durmiendo acurrucada en su hombro.
No se sorprendió ni altero, o siquiera se preguntó en qué momento ella se había despertado para ir junto con él.
Los había arropado a ambos con la manta y a él le había colocado una almohada debajo de la cabeza para mayor comodidad.
Poso su mano en su cabeza acariciando su cabello muy ligeramente. Abrumado por su amabilidad y cariño.
Desde esa posición no podía ver su rostro, pero no tenía que verlo para imaginarse esos hermosos y llenos labios de melocotón y que sabían tan bien como una fruta prohibida. Su pulso se altero un poco cuando bajo lentamente sus dedos hasta su boca y roso sus labios con las yemas delicadamente como el rose del pétalo de una flor, imaginándose besarla una vez más.
Pero antes de indagar más, un nuevo ruido en la cocina como si un objeto cayera al suelo lo trajo nuevamente a la realidad.
Fue todo un desafío levantarse con absoluto cuidado para no despertarla, pero luego recordó que Bridgette tenía el sueño mayormente pesado (He ahí su fama de llegar tarde a clases) así que no tuvo muchos problemas. Ella simplemente se acomodó en el sofá y siguió durmiendo.
Él en cambio, se dirigió a la cocina con cautela escuchando más sonidos extraños. Sinceramente no sabía que esperarse, un ladrón no podía ser porque esa urbanización era innegablemente segura, y su propio hogar tenía alarmas y muchas medidas de seguridad implementadas casi igual o más que la mismísima mansión Agreste.
Se asomó un poco por el gran marco de la puerta, y solo pudo ver a una cosa negra revoloteando de aquí para allá hurgando todo como si buscara algo.
Frunció el ceño desconcertado antes de entrar dispuesto a enfrentar lo que sea que fuera esa cosa.
—¿Qué rayos eres y que haces en mi cocina?
El animalillo negro se detuvo abruptamente dejando caer una caja de cereal sin abrir, para girarse y verlo directamente a los ojos.
Felix jamás había visto un gato tan feo en su vida.
Se podía decir que en proporción se parecía a la criatura mágica de Bridgette. Pero este era negro, con orejas y cola semejantes a un felino, con bigotes incluidos. Pero sus ojos eran de un vibrante verde y no tenían pupilas, además que una ligera aura oscura lo rodeaba, dándole un aspecto algo siniestro.
El pequeño ser se acercó tan curioso como el mismo se sentía, ladeando su cabecita negra.
—Soy un Kwami y busco queso.
Hizo una mueca al escucharlo hablar. A pesar que se lo había esperado, muy en el fondo creía que era un producto de su imaginación.
Pero no, era más magia de seguro.
—¿Volviste patas arriba mi cocina solo por queso?—pregunto estrechando la mirada y arqueando una ceja.
El gato observo su desastre como si repentinamente se diera cuenta de lo que había ocasionado. Entonces se rio traviesamente divertido, como si admirara una obra de arte.
—No busco cualquier queso, muchacho. Quiero roquefort, el mejor queso del mundo—dijo volando a su alrededor inquieto.
—Ni muerto tengo eso abominación apestosa en mi nevera—dijo con una mueca mirando a la criatura tan enérgica.
—Es una lástima, tan sabroso que es—dijo posando encima de su cabeza y revolviendo un poco su cabellera rubia con sus patas para irritación del joven—¿Me vas a conseguir un poco verdad, Felix? Es lo que más me gustaría comer.
Él se quedó estático sorprendido que supiera su nombre. Lo iba a sujetar para interrogarlo, pero la criatura astuta se alejó volando de su alcance sonriendo divertido mostrando un par de colmillos.
—¿Cómo sabes mi nombre?—pregunto con cautela.
—Es fácil, lo sé todo de ti—dijo tomando asiento ahora en el mesón que estaba ubicado en medio de la cocina—Soy tu Kwami.
—¿Mío?—repitió preguntándose ahora si no estaba en medio de un loco sueño.
—Ujum si—el minino bostezo aburrido tomando distraídamente el salero jugando y derramando todo su contenido irritando cada vez al chico—Me llamo Caoss.
—Caoss…—bufo ligeramente para sí mismo—Te queda muy bien—gruño viendo el desastre que estaba haciendo el mismo.
—Lo sé—dijo contento de su nombre—Soy la representación física de su esencia felina, muchacho. Solo por si te lo preguntas, se todo sobre la magia—poso nuevamente sus ojos en él—Ahora… ¿Y mi queso?
Felix bufo algo exasperado, porque por nada del mundo se esperó tener a su propio Kwami.
—¿Felix?
Él giro su rostro hacia la entrada de la cocina para encontrarse con una Bridgette que bostezaba y se frotaba el ojo muy soñolienta, con Ikkit aun medio dormida encima de su cabeza.
Se le veía un poco mejor, aunque se notaba aun lo debilitada que estaba por la forma que se sostenía de la pared y sus mejillas permanecían un rubor rojo. A pesar de todo eso no sabía porque pero le parecía bonita aun con el cabello revuelto salvajemente y su corta pijama dando a mostrar esas largas y cremosas piernas.
Caoss se levantó de su lugar para ver a Bridgette más de cerca al mismo tiempo que ella lo observaba no muy sorprendida.
—Oh… veo que apareciste ya—dijo ella con una pequeña sonrisa.
—Creo que se te olvido mencionármelo antes—gruño Felix con los brazos cruzados.
—Ups…—rio un poco nerviosa sosteniendo a la pequeña criatura negra entre sus manos—Eres adorable—dijo con una pequeña sonrisa detallando al Kwami.
Felix rodo los ojos.
—Es horroroso.
Bridgette y Caoss lo miraron ofendidos en partes iguales.
—¿Cómo puedes decir eso?—dijo la chica acariciando al minino entre las orejas para irritación del rubio.
—Si no lo has notado, no tiene pupilas. A mi criterio le da un aspecto…
—Único—completo ella con una sonrisa aún más amplia.
Felix cerró la boca y arqueo una ceja.
—Mejor vamos a dejar la conversación hasta aquí—definitivamente Bridgette le veía el lado hermoso a casi todas las cosas…
—Soy único y adorable—canturreo Caoss con la tierna risa de Ikkit de fondo.
El rubio gruño lanzándole una peligrosa mirada.
—Y tengo que limpiar tu desastre.
—Yo te ayudo—se apuntó ella ahogando un bostezo de cansancio.
—No—dijo secamente pillándola por sorpresa—Debes descansar. Llamare a una asistente para que se encargue de esto, yo debo ir a clases.
—Pero en parte todo esto es mi culpa—murmuro Bridgette apenada.
Pero ella se sobresaltó un poco ante la mirada helada que él le dedico.
—Jamás vuelvas a decir eso—dijo entornando peligrosamente los ojos mientras posaba su mano en su hombro para ir empujándola de regreso a la habitación.
Bridgette no se atrevió a decir nada más, sobre todo porque no tenía energía para replicar y sencillamente apreciaba su vida. Así que se dejó llevar, donde él la empujo amablemente hacia la cama para que se recostara finalmente.
No supo lo realmente agotada que estaba hasta que sintió la suavidad de la almohada.
—Te traeré un té antes de irme—agrego él arropándola, viendo como la Kwami de la chica se acurrucaba de nuevo en su cuello.
—Lo siento por no avisarte—murmuro suspirando suavemente y cerrando los ojos ante la comodidad que la rodeaba.
Felix resoplo.
—Ya no importa.
Entonces el chico se apartó de la cama, sin poder evitar observarla por unos instantes hasta comenzar a retirarse.
—Tu novia estará bien, muchacho. No hagas tanto drama—comento Caoss nuevamente encima de su cabeza.
—Cállate.
Ese pequeño comentario hizo sonreír a la joven antes de que se sumiera a un nuevo sueño reparador.
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Bridgette no sabía cómo expresar lo que sentía al quedarse en la casa de Felix.
Era sumamente extraño.
Se sentía nerviosa y algo incomoda en cierto sentido, porque cuando él se encontraba allí casi no hablaban mucho. Aunque Felix se encargaba de mantenerla a gusto y estaba muy al tanto de su salud, pero esa expresión siempre seria le daba mucho que pensar al respecto.
A veces se ponía hablar con Ikkit y Caoss, conociendo más al pequeño ser que al parecer Felix había aprendido a ignorar de cierta forma sus travesuras que no parecían tener fin.
Suspiro pesadamente mirando fijamente a la pantalla de su teléfono con un mensaje de su hermana diciéndole que estaba bien.
La extrañaba terriblemente, y solo esperaba que su convivencia con Adrien no fuera tan… amargada y fría como la suya.
Felix tenía sus momentos de cariño por así decirlo, pero eran tan escasos que a veces se decía a si misma que era producto de su imaginación.
Se acurruco aún más en el sofá tomando un sorbo de té caliente con Ikkit a su lado comiendo un panecillo.
De repente la vibración del aparato en su mano casi la hace derramar el líquido de la taza por el susto.
Cuando observo la pantalla vio que era una llama entrante de su mejor amiga.
Aspiro hondo antes de contestar.
—¿Diga?
—¡Bridgette! ¿Cómo sigues?
Ella no pudo evitar sonreír levemente ante la voz preocupada de Allegra.
—Un poco mejor, Alle. Pero aún no poder asistir a clases—murmuro tomando otro sorbo de té.
Se escuchó un lento suspiro desde el otro lado de la línea.
—Me lo suponía... imagino que Marinette anda igual.
—Sí, eso es lo único malo de ser gemelas, nos da todo casi al mismo tiempo—dijo con una pequeña risa fingida.
—Espero mejoren pronto, aquí tooodos están preguntando por ustedes.
—Oh eso es muy bonito. Mándales mis saludos a los chicos por mí—dijo realmente enternecida.
—Dalo por hecho, pero… No, Claude, fuera. Estamos en una conversación privada—Bridgette se rio ante el leve forcejeo. Luego se escuchó como Allegra se apartó unos pasos antes de hablar—Pero todos menos unos…
Bridgette dejó caer los hombros.
—Déjame adivinar, Felix…
—Así es, parece un poco más ausente que de costumbre. Pero me parece grosero de su parte no preguntar por ti o siquiera fingir que le importara.
Ella simplemente no podía decir que era normal en él porque la veía al llegar a casa. Pero aun así sabia muy en el fondo que si no tuviera nada que ver con la magia o el enlace, él haría exactamente lo mismo.
Como si no existiera.
—Déjalo, Alle. Así es él, y sabes que no lo cambiaría por nada.
Allegra resoplo levemente molesta.
—Aún no sé cómo le haces para engancharte a una persona así. Te dije muchas veces que no es bueno para ti, sobre todo porque no te valora.
Y lo sabía, lo sabía muy bien, pero a veces el corazón es muy caprichoso.
Y le dolía terriblemente.
—Allegra…
—Bien, está bien, no es el momento para sacar los trapitos al sol. Lo siento—dijo un poco apenada—Pero me molesta que estés día y noche velando por él y él ni siquiera le importa. ¡Hmp! Ese estúpido corazón de hielo… bueno en fin—la chica respiro otra vez tratando de tranquilizarse—Te llamare mañana para ver como sigues o te mandare un mensaje, y mátenme al tanto ¿Si?
—Está bien.
—Y aún sigo medio molesta contigo por no dejarme visitarte.
Bridgette se mordió el labio al mismo tiempo que evitaba reír.
—Te prometo que te lo compensare—no podía dejar revelar su magia por un descuido suyo y menos que se enterase que estaba en el hogar de Felix.
—Más te vale, Bridgette. Bueno adiós, hablamos después, cuídate.
—Adiós, Alle. Gracias por todo.
Después de colgar no pudo evitar seguir pensando en lo que ella le dijo. Estaba dividida en dos, al parecer Felix le importaba lo suficiente para hacer el ritual con ella, pero a la vez era como un deber, una responsabilidad no dejarla morir porque era "técnicamente" como una amiga.
Era realmente muy confuso, sobre todo porque a veces la trataba como si apenas toleraba su presencia.
Y eso que se enfocó en todo lo posible de no estorbar.
—¿Estás bien, Bri?
Ella miro con una pequeña sonrisa a su Kwami que la miraba preocupada.
—Si, Ikkit, estoy bien.
La pequeña mariquita ladeo su cabeza con sus mejillas con pequeños rastros de azúcar.
—No lo estás si sufres por amor.
Bridgette suspiro suavemente entristecida.
—Con algo así no se puede estar ni bien ni mal. Hay cosas que me alegran inmensamente, como los detalles más pequeños—comenzó a explicar apoyando la barbilla en sus rodillas—Pero casi al instante me veo obligada a arrancarme cualquier esperanza…
—Pero ahora Felix es tu compañero. Podrá comprenderte mejor en un futuro—dijo la Kwami tratando de darle ánimos a su amiga.
—Que lo sea no significa que corresponda mis sentimientos, Ikkit—dijo con una sonrisa triste—Lo único que me queda es esperar que este amor que siento por él nunca le sea un inconveniente—murmuro acariciándola entre las antenitas.
Después de esa pequeña charla y del té que se había tomado, un gran sueño la invadió y no pudo evitar quedarse dormida en el sofá.
Se despertó repentinamente cuando sintió como algo tocaba su frente. Pero aun así abrió lentamente los ojos para encontrarse a Felix mirándola muy intensamente.
—¿Te has tomado el té?—pregunto seriamente.
Ella solamente pudo asentir fijándose que aun llevaba su maletín, como si hacia un par de segundos acabara de llegar.
—Estas un poco caliente, debes ir a la cama—dijo apartándose un poco dándole la espalda para dejar su mochila a un lado.
—Uh… ¿Está todo bien?
—Perfectamente—corto con un leve encogimiento de hombros antes de marcharse de la sala.
Bridgette miro de reojo a su Kwami y esta negó suavemente sin saber que decir.
Así que simplemente suspiro para dirigirse a la habitación y recortarse como había sugerido, para evitar molestarlo.
Su salud estaba mejorando, pero al parecer no lo suficientemente rápido…
Así pasaron unos pocos días donde Bridgette comenzó a notar un gran distanciamiento de parte del rubio. Apenas y la saludaba cuando llegaba de clases donde se enfrascaba en libros o en la laptop estudiando.
Y no lo culpaba, porque sabía lo dedicado que era Felix con sus estudios. Pero… era como si lo hiciera deliberadamente, como si ya no soportara hablar con ella. Era muy pocas las veces en la que intercambiaban palabras, y eso la ponía nerviosa y dolida al preguntarse si ya se había arrepentido de enlazar sus almas.
Se había levantado muy temprano esa mañana, ya que prácticamente no pudo conciliar el sueño. Había maquinado en su cabeza mil y un formas de preguntarle qué sucedía, sin que se le enredase la lengua. Pero todo se fue al caño cuando encontró el departamento vacío, solamente se topo con el Kwami de él comiendo un buen trozo de queso.
—Hola, Caoss—saludo con una pequeña sonrisa ya con Ikkit en su hombro.
—Muchacha—devolvió el saludo con la boquita llena de queso.
Ella simplemente se dirigió a buscar su dosis diaria de té medicinal, pero solamente se quedó observando la taza humeante. Quería irse, sentía que no hacía nada más que molestar. La soledad con que pasaba el tiempo era abrumadora a pesar que su Kwami estaba a su lado siempre.
Y no era lo mismo, su compañero felino la ignoraba y eso dolía aún más.
Apretó la taza entre sus manos con fuerza sin importa que estuviera demasiado caliente para su piel y se estaba quemando prácticamente.
—Hey muchacha ¿Y ese humor tan deprimente?—comento Caoss de pronto sin dejar de engullir.
Bridgette suspiro pesadamente antes de volverse y ver al Kwami, ya dejando morir la fingida sonrisa de sus labios.
—Felix…—dijo simplemente encogiéndose de hombros.
—Ah… él es bastante aburrido, por eso a veces me quedo aquí. Creo que mi queso tiene más personalidad que él—señalo batiendo un pequeño trozo de Roquefort en el aire para enfatizar sus palabras.
Eso hizo reír un poco la chica, pero no paso mucho tiempo antes de que volviera a suspirar.
—Es que no sé qué pasa, y me gustaría saberlo. Últimamente siento un frió en mi pecho junto con una amargura y confusión terrible—dijo posando su mano en el área—Y se dé ante mano que estas emociones no son mías—murmuro tomando un sorbo de té.
—Pues eso es bastante fácil—dijo el gato prestándole atención al queso entre sus patas un poco distraído—El otro día Felix te escucho decir…—se interrumpió para bostezar—Bueno tu sabes, que estas enamorada de él.
Bridgette se quedó completamente estática con el aliento atorado en la garganta viendo fijamente al Kwami.
—¿Q-Que…?—susurro dejando la taza en la encimera con manos temblorosas—Pero… él llego tarde ese día—dijo rememorando esa tarde con desesperación ya sintiendo su corazón arder.
Caoss negó suavemente acostándose de pansa para reposar la comida.
—No realmente, muchacha.
Ikkit observo preocupada a su amiga tan confundida como ella misma.
—Bridgette…
La joven franco-china se llevó una mano a la frente sin dejar de procesar sus palabras y sin tomarse la molestia de preguntarse cómo había oído esa pequeña conversación entre ella y su Kwami.
Lo único que sabía era que la razón de por qué de su comportamiento estaba ahí.
Y era ella.
Por todas las brujas, que estúpida había sido. Su temor más grande era que Felix se enterara de eso por medio del enlace y sus emociones llegaran hacia él. Pero nunca pensó que lo escuchara de sus propios labios a escondidas.
No la quería.
Por eso el mínimo tacto hacia ella.
Apretó los labios mientras sentía como sus ojos se humedecían irremediablemente.
—Vámonos.
Los dos Kwami la miraron con sorpresa.
—Vámonos a casa—repitió la joven con voz temblorosa.
—Pero, Bridgette… —intento persuadir Ikkit.
La chica simplemente negó con la cabeza baja saliendo rápidamente de la cocina. Hasta Caoss la seguía claramente curioso.
—Ya estoy lo suficientemente bien para irme—hablo nuevamente haciendo acopio de toda su fuerza para no echarse a llorar en ese instante.
Volvió a la habitación donde había estado hospedada desde que llego. Y con ligeros movimientos de sus manos las pocas pertenencias que se había llevado, comenzaron a flotar en el aire para reunirse y que todo entrara en su bolso.
Le dolía terriblemente, desde un principio sabía que fue una mala idea hacer el ritual. Pero cuando él insistió en hacerlo, una minúscula parte de ella se había esperanzado.
De que él lo hacía por un motivo distinto…
Se había equivocado completamente.
Paso su mano al frente de si para que su ropa cambiara en un ligero brillo de escarcha, sustituyendo su pijama por una ropa lo suficiente cómoda y ligera para salir.
Se ató el cabello en una cola alta bajo la mirada de las criaturas.
Ella poso la vista en Caoss y su corazón dolió un poco más.
—Nos vemos luego—dijo alzando su mano para acariciarlo entre las orejas.
—Así será, muchacha—ronroneo con una sonrisa.
Bridgette sonrió a pesar que por dentro sangraba. Y con una respiración honda, tomo su mochila ya con Ikkit oculta y se encamino a fuera de la habitación con decisión y poco dispuesta a derrumbarse.
Se acercó a la puerta, y con otro movimiento de su mano se escuchó claramente la cerradura destrabarse segundos antes de que esta se abriera para ella.
Apretó la correa de su mochila tratando de no mirar atrás oyendo como la puerta volvía a cerrarse con un click de fondo.
Ya no le causaría problemas por ahora.
Pensó mientras se encaminaba nuevamente a su departamento con su gemela.
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Felix abrió la puerta de su hogar sin muchos ánimos.
Había tenido un duro día de clases, un proyecto que tuvo que defender e investigar varios temas en la biblioteca hasta que esta misma cerró. Estaba cansado y le apetecía relajarse un rato con una buena taza de café.
Aunque nada de eso era lo primordial para él.
Quisiera o no había otra cosa mucho más importante, y que lo impulsaba desde adentro. Las ganas de verla casi lo sofocaban.
Era una ansiedad que nacía en su pecho desde que partida a la universidad hasta que regresaba.
No quería admitirlo, pero la necesitaba.
Y no quería necesitar a nadie.
Dejo su maletín en el sofá ya con su mal humor siendo muy palpable.
Pero segundos antes de haberlo hecho, se quedó inmóvil analizando el ambiente del lujoso departamento con los ojos entrecerrados.
Había algo extraño.
Un silencio y una quietud que le erizaba la piel.
Un mal presentimiento apretó su estómago, y comenzó a buscar la presencia de la joven por toda la estancia.
Sin embargo, solamente encontró al Kwami dormido y ronroneando encima de un trozo de queso.
Fue a la última habitación donde no había revisado, esperando encontrarla dormida.
Cuando abrió y la descubrió completamente vacía, simplemente se quedó de pie observando la amplia cama implacablemente arreglada.
Sus pertenencias se habían esfumado al igual que ella.
Tenso la mandíbula mientras se dirigía a grandes zancadas hacia la cocina.
—¿Dónde está?—exclamo posando ambas manos en la encimera a cada lado del Kwami.
Caoss se despertó con un respingo y con su cola completamente erizada.
—Hey ¿Qué te pasa?—le siseo mal humorado.
—¿Donde está ella?—repitió el rubio sin una gota de paciencia entornando peligrosamente los ojos.
El felino soltó un gran bostezo con una mirada rencorosa antes de contestar.
—Ah… la muchacha—Caoss con toda la paciencia del mundo se llevó un pequeño trozo de queso a la boca—Pues se fue.
—Obvio que se fue. ¿Pero cómo? Todo estaba cerrado con alta seguridad.
Caoss se encogió ligeramente de hombros.
—Magia.
Felix cerró los ojos para respirar profundamente.
Debió de imaginárselo.
—Y antes de que me lo preguntes, se fue porque ella se enteró de que tu sabes del tremendo y tonto amor que te tiene—dijo la criatura riendo burlonamente.
Él se tensó sintiendo agua helada pasar por sus venas.
—¿Tú se lo dijiste?—murmuro entre dientes.
—Bueno… tú nunca me mencionaste que no se lo dijera—dijo con inocencia y volando lejos de él por su seguridad—Aunque tarde o temprano se iba a dar cuenta por como la estabas tratando.
—¿Y cómo la estaba tratando?—pregunto rápidamente tratando de controlarse y no asesinar a su Kwami.
—Pues como si no existiera, como si estuvieras arrepentido, o como si no la soportaras. Tu escoge—comento dando pequeños y lentos giros en el aire totalmente aburrido.
Torció la boca ante sus palabras disgustado, porque desgraciadamente tenía toda la razón.
Cerró los ojos y se pasó una mano por el rostro mientras respiraba hondo ante el nuevo vacío que comenzaba a sentir en su pecho. Era algo que sentía cada vez que estaba lejos de ella por demasiado tiempo, pero ahora se estaba intensificando rápidamente.
Ese día cuando había llegado silenciosamente al departamento y la había escuchado hablar con la mariquita sobre amor, una peligrosa furia lo había domado de golpe, hasta en el instante que se dio cuenta que estaba hablando de él.
Había creído por bastante tiempo que Bridgette tenía una loca obsesión, pero jamás que sentía ese amor tan intenso por él.
Siempre fingió que no le importaba su presencia, a pesar que ella fue la única que se acercó para entablar una amistad con él cuándo obviamente no valía la pena. Y le gustase o no fue por ella (Y por Adrien) que ahora estaba en un círculo de amistad con otras personas a pesar que siempre se mantenía distante, en cierta forma se había acostumbrado a todos ellos.
La revelación de sus sentimientos lo había impulsado a retroceder y marcharse a una cafetería y sentarse con un libro para intentar distraerse, pero lo único que hacía era darle vueltas y vueltas al asunto.
No había sabido como sentirse en aquel momento y aún estaba en ese dilema.
Su corazón latía más apresurado de lo usual a su lado, pero lo atribuía a algo más. Simplemente no podía corresponder sus sentimientos porque él no era así, no estaba buscando el amor ni mucho menos.
Entonces había caído en un pensamiento de las brujas y la relación entre la hechicería.
¿Todo fue una vil trampa desde el principio para atarle la soga al cuello como el ganado?
No, no podía ser. Sencillamente no podía alguien ir y fingir toser sangre o fiebre para él, ni siquiera con magia, demasiada tortura para algo tan simple.
Sin embargo, debía de admitir que seguía debatiéndose consigo mismo.
Por eso cuando volvió esa tarde y verla dormida en el sofá, produjo que esas raras emociones se arremolinaran en su pecho causándole gran irritación. Había tratado de mantenerlos bajo control alejándose un poco de ella.
Y nunca vio las consecuencias.
—Yo hubiera hecho exactamente lo mismo en el caso de mi Roquefort, pero como el queso no habla entonces no hay problema—continuo Caoss divagando volando hasta su alimento predilecto y fingiendo que lo abrazaba con amor.
Gruño para sus adentros.
Mierda, seguía teniendo la maldita razón.
—Caoss, cierra la boca.
El pequeño gato le saco la lengua sonriente, disfrutando de irritar al joven.
Felix resoplo levemente mientras pensaba en aclarar ese asunto apenas le pusiera un ojo encima. Hechizo o no, no podían quedar las cosas así. Tenía que hablar con ella, al fin y al cabo sus almas estaban enlazadas.
Pero desgraciadamente la mala suerte estaba de su lado (Algo que comenzó a pasar muy a menudo cuando Caoss estaba cerca) Bridgette había regresado a clases junto a Marinette al día siguiente, y sinceramente no le había gustado la idea porque su aspecto seguía siendo débil. Pero en el momento en que sus ojos se encontraron, ella simplemente lo ignoro.
Jamás se había sentido tan molesto por algo tan simple.
—Cómo se siente ¿Eh?—susurro el Kwami desde su maletín aprovechando que todos estaban saludando a las gemelas.
—Debiste quedarte en casa—respondió malhumorado.
—El queso se acabó y mientras eso pase, es más divertido atormentarte.
Fulmino al gato negro con la mirada antes de empujarlo al fondo de su mochila.
Pero estaba decidido a hablar con ella.
Y obtuvo su oportunidad justo cuando Marinette fue al baño y ella prefirió dirigirse al aula para apartarle el puesto de su hermana y quedar en un buen lugar. La pillo totalmente desprevenida cuando la tomo por la muñeca girándola hacia él para confrontarse.
Bridgette lo examino rudamente con la mirada antes de hablar.
—¿Se te ofrece algo?—murmuro ella con la barbilla en alto.
Felix secretamente se quedó impresionado, nunca la había visto actuar de esa forma.
Bueno, nunca con él…
—¿Qué rayos haces viniendo a clases? Aun debes estar en reposo—gruño él soltándola aun algo renuente.
Ella lo miro unos segundos con sus potentes ojos azules antes de responderle.
Parecía como si ella también tuviera una lucha interna…
—No puedo permitirme faltar más y perder el año—ella retrocedió un paso mirándolo fijamente esquivando su mirada momentos después—Mira, sé que lo sabes Felix y lo siento si esto te disgusta, pero lo que siento no puede ser borrado con un chasquido de dedos. Ni siquiera con magia—dijo sin rodeos.
—No debiste irte así—susurro en cambio observándola detenidamente.
Llevaba un suéter negro bastante grande y abrigador, unos sencillos leggins azules junto con zapatillas. Su cabello estaba suelto y hermosamente enmarcaba su rostro aun algo pálido.
Maldición… sentía que le robaba el aliento.
Parpadeo, debía ser cosa del enlace o una tontería relacionada, él no era así ni mucho menos.
—No puedo estar en un sitio donde claramente incomodo—respondió Bridgette con una falsa sonrisa.
—No lo hacías.
Entonces ella bufo algo desesperada por el rumbo que estaba tomando la conversación.
—Felix, somos compañeros ahora, pero eso no significa que debamos estar juntos veinticuatro siente. Puedes hacer tu vida tranquilamente y yo no te molestare—murmuro ella dándole la espalda—Aun así tenemos una conexión especial y discúlpame por eso. Sin embargo te recuerdo que no fue mi idea.
Y entonces siguió su camino por el largo pasillo hasta entrar al salón.
Se quedó allí estático, porque sus palabras lo habían pinchado.
Mejor dicho, atravesado como un puñal.
Apretó los puños molesto mientras giraba sobre sus talones para ir a su propia clase con intenciones de sumergirse en la materia y olvidar ese pequeño confrontamiento.
Pero como era de adivinarse fue un caso perdido, y no durante ese día en concreto, sino en todos lo que lo siguieron.
Verla conversar alegremente con sus compañeros lo dejaba con un sabor amargo en la boca. Como si para ella nada hubiera pasado, como si su vida no estuvo en peligro en ningún momento.
Quizás simplemente debía dejar que todo siguiera su curso. Lo que Bridgette sentía debía ser pasajero igual como lo que él estaba sintiendo, pero que aún se negaba a dejar su sistema.
Lo peor de todo era ese impulso dentro que lo empujaba a ir a su lado, un sentimiento egoísta de abrazarla y alejarla de todos.
En ese momento estaba leyendo un tema importante para el examen que tenía al día siguiente cómodamente sentado en el sofá, y por una vez en todos esos días pudo concentrarse lo suficiente para seguir la lectura sin ningún pensamiento perturbándolo.
Hasta que una fuerte emoción exploto en su pecho.
Jadeo mientras soltaba el libro y llevaba una mano a su pecho aferrándose a su camisa al mismo tiempo que intentaba respirar.
Era como un ardor, un fuerte dolor que sofocaba su respiración y tragaba su corazón.
Aspiro profundamente cerrando los ojos para intentar entender lo que sucedía. Sintiendo como lo ahogaba una enorme tristeza y agonía. Entendiendo que no era dolor físico en sí.
Era algo mucho más sentimental.
La sensación poco a poco se fue mitigando, y pudo volver a respirar con normalidad lentamente. Aunque quedo con el corazón y la respiración agitada.
Llevo sus dedos a su mejilla sintiendo algo deslizándose y se sorprendió al tocar algo húmedo.
Observo sus dedos y vio rastros de lágrimas frescas.
—¿Qué demonios está pasando?—murmuro sin aliento aun con la vaga sensación en su pecho.
—Son sus sentimientos.
Felix miro de reojo al Kwami que estaba sentado en el posa brazos del sofá muy tranquilamente. No había notado su presencia antes, pero parecía que había observado el extraño episodio.
—¿De qué me estás hablando?
—Es simple. El enlace de almas conlleva a que a veces puedan sentir las emociones del otro así de repente y sin anestesia—comenzó a explicar dando un largo bostezo con su panza inflada después de darse un gran banquete—Ninguno de los dos podrá controlarlo, aunque la magia puede retener un poco en algunas ocasiones.
Felix medito sus palabras, analizando nuevamente la fuerte emoción que sintió momentos antes.
—Eso quiere decir que Bridgette…
—Está sufriendo terriblemente de tristeza por lo que pude presenciar—dijo el Kwami observándolo fijamente, seguramente el rastro de lágrimas que se apresuró a retirar.
Él simplemente cerró los ojos y se froto las sienes ya con su corazón latiendo a un ritmo normal. Pero aun así el recuerdo fresco de esa fuerte emoción lo dejo totalmente perturbado.
No tenía que ser un genio para indagar porque ella sufría…
Frunció los labios. No podía ceder, no quería ceder.
No podía estar enamorado de ella.
Pero Bridgette lo dijo una vez, su enlace era especial quisiera o no.
—Las cosas no pueden seguir así—hablo él de repente. Abriendo los ojos y viendo el libro olvidado en su regazo.
—¿Y qué piensas hacer?—pregunto Caoss recostándose boca arriba con sus patitas en la pansa.
En cambio él no respondió, porque no sabía cómo dar el siguiente paso.
Pero de algo estaba seguro, a la más mínima oportunidad pondría fin a todo eso.
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Cuando Bridgette había regresado al departamento con su hermana, pensó ilusamente que todo volvería a la normalidad. Pero cuando sus ojos se posaron en los de Marinette con una sonrisa triste, sabía que nada volvería hacer como antes, no después de enlazar sus almas con los chicos que amaban.
Sencillamente no quería hablar del tema, sentía que no hacía falta y su gemela respetaba su decisión.
Y por las noches dejaba que todos esos sentimientos se drenaban de ella por medio de lágrimas, sufriendo un amor que claramente no iba hacer correspondido. Y lo peor es que tendría que ver a Felix hacer su vida.
Cuando tuviera novia.
Cuando se casara...
Y como compañera siempre iba a estar allí para apoyarlo aunque eso la destrozara por dentro.
Le debía la vida, a pesar que no fue su plan desde un principio, pero así eran las cosas.
Y algo que le dolía también era mentirle a Marinette, su hermana pensaba que Felix no sabía nada de sus sentimientos, aunque lo sospechosa. Simplemente no podía ir y contarle la gran metedura de pata que había hecho y la reacción del rubio. No quería asustarla, porque confiaba que Adrien no haría lo mismo.
Esa noche se efectuaría la dichosa presentación del joven Agreste. La apertura y el cierre de un evento importante donde tocaría el piano y que lo tenía todo lleno de ilusión desde hacía semanas.
Mientras se alistaban, se había sentido orgullosa por evitar a Felix exitosamente o fingir que nada hubiera pasado cuando en realidad por dentro moría cada vez que lo veía.
Podía seguir adelante. No sería sencillo y seria bastante doloroso, pero así lo haría.
Tenía una nueva oportunidad de vivir y no iba a desaprovecharla.
Y bien difícil que sería…
Pensó eso cuando el lujoso auto de Felix pasó a recogerlas.
Ya comenzaba a pensar que la vida la odiaba o estaba pagando algo.
Y el comportamiento autoritario de él la irritaba y la hacía querer dar media vuelta y encerrarse en su habitación, pero allí se encontraba su hermana también y no quería formar una escena ni mucho menos.
Pero que sean compañeros no quería decir que debía obedecer a todos sus mandatos.
Aunque fue bastante satisfactorio oírlo enfurruñarse cuando Caoss se acurruco en su regazo. Ambos disfrutaban eso en secreto y por eso el pequeño Kwami lo hacía.
También admitía que estaba bastante nerviosa, tenerlo tan cerca la perturbaba, y sus sentidos de bruja saltaban en el acto después de estar intentando alejarse de él. Lo peor es saber que Felix estaba muy consciente de sus sentimientos, y eso la hacía sentirse aun mas incomoda.
Ya en la presentación tenía que fingir que su presencia no la alteraba, cada segundo que pasaba era aún peor, una tensión que se iba acumulando cada vez más.
Y en el cierre, ni siquiera la hermosa música que Adrien estaba tocando podía relajarla, no cuando la mano de Felix se había posado encima a la suya. Su corazón había saltado como un demente. Giro su rostro para verlo, pero él simplemente miraba con mucha atención como Adrien tocaba el piano.
Lo único que pudo hacer era fingir que nada pasaba una vez más, ignorando el contacto de su cálida piel sobre la suya que la hacía marear. Su esencia felina ondeando hacia ella con ese simple e inocente toque sin saber sus intenciones.
Todo eso cambio cuando la canción termino y observo a su hermana por simple curiosidad. Y se sorprendió verla tan pálida como si hubiera visto un fantasma.
—¿Marinette?
Había intentado llamarla, pero su gemela simplemente se disculpó torpemente antes de huir despavorida entre el público que se encontraban de pie aplaudiendo con fervor.
Frunció el ceño confundida echando una ojeada a Adrien y viendo la misma palidez. Y más el comportamiento de su hermana la hizo darse cuenta que los sentimientos de ella habían sido revelados.
Mierda.
Giro hacia el público buscándola, pero no la encontró.
Sabía que tan angustioso podía ser eso y no quería dejarla sola.
Pero cuando estaba dispuesta a marcharse Felix la había tomado de la muñeca. Ella se giró a él molesta no queriendo perder el tiempo.
—Déjame ir—susurro intentando soltarse, pero él simplemente negó con su mirada de hielo.
—También sé lo que paso, dame un momento he iré a buscar el auto.
Ella había quedado genuinamente sorprendida y simplemente asintió.
Porque aunque estaban recuperadas no podían poner al límite su magia viajando con ella, y a esa hora un taxi seguía demasiado costoso. Y como todos se reunirían en un lujoso restaurant para celebrar no tenía muchas esperanzas de que la llevaran en seguida a su hogar.
Felix la vio asentir claramente incrédula de su acción.
—Dame un minuto.
Se movió entre las personas que charlaban entre sí poco a poco yéndose del lugar, pero en vez de cumplir con su palabra se dirigió hacia una rubia.
—Allegra.
La chica se volvió ante el llamado estrechando un poco la mirada en desconfianza, pero no se atrevió a decir nada cuando se acercó a él, apartándose de los demás claramente curiosa.
—¿Que paso con Marinette?—pregunto sin rodeos.
Claro, el interés por delante.
Y con la mención de la franco-china automáticamente Alya se había auto incluido en la conversación mirando a Felix con los brazos cruzados exigiendo una respuesta.
—Es un asunto delicado—le explico a las chicas—Pero necesito ahora que distraigan a Bridgette y la convenzan de que no quiera ir con su hermana.
Alya arqueo una ceja.
—¿Por qué?
—Debo ir hablar con Adrien y seguramente prestarle mi auto para que el tonto pueda ir a verla—esto último lo dijo con un tic en la mandíbula—Estoy seguro que es algo sentimental que requiere a ambos solos para que por fin hablen y resuelvan todo el asunto.
Tanto la pelirroja como la rubia se miraron entre sí, y Alya comenzó a sonreír con malicia.
—Por fin Agreste se pondrá en camino.
—¿Y tú por que deseas tanto ayudarlos?—pregunto Allegra muy poco convencida.
Él suspiro pesadamente ansioso por largarse.
—Necesito hablar también con Bridgette, y si se va junto con Marinette este embrollo seguirá hasta el fin de los tiempos.
Entonces Alya alzo las manos.
—De acuerdo, ninguno quiere que eso pase. Porque solo dios ha presenciado el tiempo que tiene esa chica en la friendzone—ella tomo amablemente el brazo de Allegra—Vamos, que apuesto que "alguien" debe hacer lo mismo con cierta personita—dijo señalando con la cabeza a Felix sin mucho disimulo causando que este la asesinara con la mirada.
—Está bien—comento la joven de ojos violetas—Pero si esto sale mal, prepárate para sufrir Ballenger—dijo muy seria siguiendo a Alya para hablar con su amiga.
Después eso fue hacia al camerino de Adrien.
Obviamente no menciono nada de su propio estado y que ya había pasado por eso. El pobre chico necesitaba enfocarse en sí mismo y en su compañera, y por eso le dio la oportunidad de enmendarlo y que no pasara por lo que él…
Aunque después de darle las llaves pensó que Gabriel iba a matarlo.
Lo vio salir como un rayo, y realmente esperaba que fuera lo suficientemente discreto para que nadie lo vieran.
Al fin y al cabo eran felinos ¿No?
Saco su teléfono e hizo una llamada rápida a Nathalie para que le hiciera un pequeño favor.
En el momento en que se reunió con los demás ya a las afuera del enorme teatro, el auto que los llevaría había llegado. Entonces se acercó primero a Gabriel.
Pero antes de que si quiera pudiera abrir la boca, él alzo su mano para silenciarlo con un ligero gesto.
—Adrien no va a ir a la celebración ¿O me equivoco?—dijo el hombre colocando las manos tras de su espalda demasiado tranquilo.
—No.
Gabriel simplemente se encogió un poco de hombros mientras se giraba hacia la limusina.
—Me lo espere desde el momento que vi a una de las hermanas Dupain-Cheng irse. Adrien siempre fue un poco predecible, y está loco por ella.
Felix arqueo una ceja mientras se cruzaba de brazos.
El importante diseñador lo observo también con una diminuta sonrisa tirando de la comisura de sus labios.
—¿Qué pasa? Todo el mundo sabe lo lento que es mi hijo y lo enamorada que ha estado ella por años—con eso hizo una leve señas a los demás para que entraran en el auto así poder dar comienzo a la celebración sin el protagonista—Y espero que Adrien llegue a salvo, Felix—dijo echándole una mirada significativa antes de subir al vehículo.
Él frunció los labios.
Mierda, lo sabía.
Observo como Alya y Allegra no se había separado de Bridgette que se veía un poco ansiosa. Ellas cruzaron brevemente la mirada con él antes de que se acercara.
Los demás ya habían subido entre risas y diversión en el momento en que la sujeto suavemente del brazo impidiéndola que los siguiera.
La chica lo miro claramente confusa.
—No iremos con ellos.
—Pero…
Felix hizo un gesto para que guardara silencio mientras la limusina arrancaba, para dar lugar a un auto mucho más pequeño de color oscuro. Él le hizo señas para que entrara donde la chica obedeció mirándolo con sospecha, aunque aún demasiado preocupada por su hermana como para rechistar.
En el interior del vehículo, Felix le hizo señas al chofer para que arrancara, notando como Bridgette miraba por la ventanilla.
—No vamos a ir a ver a Marinette ¿Verdad?—susurro ella sin mirarlo.
—Adrien está desesperado por ir. Dale un tiempo para que enmiende las cosas.
—¿Y por qué no vamos con los demás? Porque supongo que no nos dirigimos al restaurant—repuso ella cruzándose de brazos mirándolo esta vez.
Él se fijó en sus profundidades azules y en lo jodidamente hermosa que estaba esa noche.
—Lo hablaremos cuando lleguemos—dijo antes de girar su rostro hacia la ventanilla escuchándola suspirar posteriormente.
El resto del viaje fue silencioso. Y cuando llegaron al apartamento donde residía, ella no parecía sorprendida esta vez, simplemente se bajó del auto con demasiada seguridad en sí misma. Algo que lo dejaba algo pensativo, aunque presentía que estaba poniendo bajo llave sus emociones otra vez.
De camino al ascensor hasta el penthouse fue el mismo silencio. Pero en el instante en que pisaron el interior de la residencia, Bridgette lo confronto con los brazos cruzados, como tratando de poner un escudo entre ambos.
—¿Cuándo me vas a dejar ir a ver a mi hermana?
Y claramente no se lo iba a poner fácil.
—Olvídate de ellos por un momento. Es obvio que te traje aquí para hablar.
Ella negó testarudamente con la cabeza.
—No tenemos nada de qué hablar.
Felix tenso la mandíbula comenzando a irritarse por su comportamiento aunque tenia buenos motivos para hacerlo, sobre todo al mentirle que iba a llevarla donde Marinette e hizo todo lo contrario.
Entonces Bridgettte suspiro pesadamente dejando caer sus hombros derrotada.
—Felix, comprendo tu actitud. Aunque debiste decirme en la cara que te molestaba y no huir de mí como si fuera la peste—dijo señalándoselo—Como compañeros necesitare tu ayuda de vez en cuando, pero nada irrelevante, lo prometo. Sin embargo…—ella se humedeció los labios repentinamente ansiosa—No puedo estar cerca de una persona que obviamente no desea mi compañía.
—Nunca dije que no deseara tu compañía.
Ella resoplo comenzando a molestarse un poco también.
—Oh por favor. Ambos sabemos que desde que nos conocimos solo querías desacerté de mí, pero yo siempre fue terca—comento ella alzando un poco la voz sin querer. Empezaba a perder los nervios—Y apenas comenzabas a tolerar mi presencia como un "amiga" después de unos años, cuando ¡Bam! Te enteras que soy una bruja. Y recuerdo que no te lo tomaste muy bien, y eso puedo entenderlo perfectamente. Pero obligarme hacer el enlace contigo sabiendo lo que sientes por mí no fue justo.
—¿Y qué supones que es lo que siento por ti?—dijo arqueando una ceja totalmente sereno.
Sus brillantes ojos azules lo miraron con algo de desesperación.
—No lo sé… ¿Bien?—murmuro—Y no puedo mantenerme tan alejada de ti, y lo lamento profundamente—ya podía sentir ese molesto nudo comenzando a formarse en su garganta—Si quieres romperlo en algún momento, entonces déjame buscar una solución antes para no morir de esa forma tan horrenda—dijo entristecida.
Él se tensó terriblemente antes sus palabras.
—No voy hacer tal cosa.
—Pues eso lo que me has hecho pensar, Felix. Es obvio que te desagrada mis sentimientos.
—No, no es así—dijo él dando un paso hacia ella acorralándola con la parte trasera del sofá.
—Solo déjame… quiero intentar superarte para poder dejarte ser feliz—susurro con los ojos húmedos pero negándose a derramar una sola lagrima en su presencia.
—No harás tal cosa—demando él un poco molesto tomándola del brazo para que lo mirara pero ella se negaba hacerlo.
—¿Y porque no debería?—dijo ella realmente dolida por esa situación. Posando sus manos en su pecho para intentar apartarlo, pero era una acción totalmente inútil—Déjame ir…—suplico con las emociones a flor de piel. Tener a su compañero tan cerca la afectaba en muchos sentidos—Nunca vas a corresponder mis sentimientos…
—Ya lo hago, maldita sea—soltó de repente sintiendo su instinto pujando más intensamente hacia ella, casi con desesperacion. Oírla decir que quería olvidar el amor que sentía por él lo dejaba con un sabor amargo en la boca y un ardor en el pecho.
Ella alzo la mirada con los labios entreabiertos de la sorpresa, pero él no la dejo hablar.
—Sé que has estado llorando por las noches, pude sentirlo—dijo viendo sus ojos llorosos—No había sentido una tristeza así desde hacía mucho tiempo, y me hizo darme cuenta tardíamente que soy un pobre imbécil por hacerte sentir de esa manera. Pero estaba cejado, no quería enamorarme.
—¿Por qué?—murmuro perpleja.
—No quería perderte—dijo soltándola lentamente, desviando la mirada.
—¿Perderme?—repitió sin aliento y aun sin podérselo creer.
—Vi muy de cerca a un hombre que perdió a su amada. No me gusto ver esa desesperación y dolor que con los años aún no se podía superar. Me prometí a mí mismo que no quería pasar por eso, que no valía la pena tanto sufrimiento… y que no necesitaba el amor en mi vida.
—Felix…
—Por eso cuando supe lo que les pasaba quise hacer algo, sin saber que no quería perderte incluso antes de tenerte.
A Bridgette se le encogió realmente el corazón. Era la primera vez que veía a Felix tan vulnerable o que hablara tan abiertamente de sus sentimientos aunque sea solo un poco.
Anonadada y aun un poco ansiosa, subió lentamente sus manos hasta su atractivo rostro para enmarcarlo y ver esos ojos azul grisáceos tan únicos.
—Ya me has salvado—murmuro ella con una pequeña sonrisa—Así que por eso o por ninguna alguna otra razón vas a perderme. Porque al decir verdad pensaras lo que pensaras de mí, iba a estar allí para lo que me necesitas con o sin enlace de almas.
—Bridgette…—él no soporto más la tensión y dejo que ella lo rodeara con los brazos para que lo abrazara. Correspondió el gesto posando su nariz en la coronilla de su cabeza oliendo el rico perfume de su cabello.
Ella sonrió ampliamente con su mejilla apoyada en su pecho, oyendo el palpitar de su corazón, sintiendo como la energía mágica fluía entre ellos con armonía al igual que la creciente felicidad al saber que él la quería también.
—El amor que le tenía Gabriel a su esposa fue y es enorme. Y ella siempre me repetía que me parecía a él en muchos sentidos de la palabra—dijo sin dejar de abrazarla. Y Bridgette estaba absolutamente de acuerdo—Por eso cuando me dijo que el amor iba a chocar contra mí porque no lo deseaba justo como le había pasado a Gabriel, me sentí temeroso y molesto al mismo tiempo, negándolo todo una y otra vez.
—Hablas de la madre de Adrien—hablo ella recordando el amor con que el rubio de ojos esmeraldas recordaba a su madre. Ellas nunca la llegaron a conocer, pero no hizo falta ya que su amor seguía presente.
Él suspiro lentamente ante el triste recuerdo.
—También era mi hermana.
Bridgette se separó de golpe mirándolo casi con la quijada en el suelo.
—¿Q-Que? Pero… pero…—ella parpadeo incrédula—Nunca lo mencionaron.
Felix se encogió ligeramente de hombros.
—No me pareció algo de suma importancia.
—Marinette y yo siempre creímos que eran primos—sentía que iba a enloquecer con esa nueva información.
Él negó suavemente restándole nuevamente importancia al asunto.
Ahora entendía porque había dicho que había pasado por una tristeza enorme. Ver como un hombre perdía a su esposa, al mismo tiempo que un hijo a su madre y por último a una hermana.
Por todas las brujas, le iba a estallar la cabeza.
—Espera un segundo... ¿Eso significa que me convertiré en tía de Adrien pero al mismo tiempo será mi cuñado?—Los engranajes de su cabeza estaban moviéndose rápidamente tratando de armar ese loco rompecabezas.
Él arqueo una ceja, secretamente divertido por la confusión de la chica.
—¿Te convertirás?
Bridgette lo miro y en seguida se ruborizo.
—Eh... lo siento, solo pensaba en el futuro y y-yo…—mientras hablaba movía las manos nerviosamente tratando de excusar lo que había dicho casi sin pensar.
Felix simplemente rodó los ojos.
—Ven y cállate—dijo antes de tomarla de la muñeca atraerla nuevamente hacia y él y capturar sus labios en un beso tierno para que silenciara todo su parloteo.
Bridgette ahogo un gemido y un ligero estremecimiento recorrió su cuerpo. Pero esta vez no se quiso quedar atrás, así que rodeo su cuello con sus brazos para profundizar el beso mientras que Felix posaba sus manos en su cintura.
Sintió su piel erizarse ante sus labios moviéndose deliciosamente contra los suyos. Mordiendo suavemente el inferior, dejando escapar un suspiro ante lo fantástico de aquella sensación. Y él aprovecho eso para saborear el interior de su boca, siendo tan adictiva como la recordaba.
Al separarse, Bridgette tenía la mente un poco alejada de su cuerpo, pero con una sonrisa adornando sus labios un poco rojos eh inflamados por ese beso. Su corazón se detuvo por unos instantes cuando él paso delicadamente sus dedos por su mejilla en un gesto cariñoso al mismo tiempo que la miraba profundamente.
—Awww.
Ambos giraron hacia la pequeña criatura negra que los miraba con sus enormes ojos verdes y que pestañeaba coquetamente con sus patitas unidas.
—Que dulces, mi nivel de asco no tiene fronteras en este momento. Pero es bueno para ustedes, tortolitos—dijo Caoss lanzando besos en el aire antes de reírse a carcajadas por la expresión asesina de Felix.
Bridgette sonrió divertida mientras Ikkit estaba que moría de ternura.
—Espero que Marinette y Adrien hayan resuelto las cosas—murmuro ella posando sus manos nuevamente en su pecho.
—Sinceramente no me importa Adrien, lo que me preocupa es mi auto—contesto dejando de pensar como torturar a un Kwami para mirarla.
La joven rodo los ojos secretamente divertida.
—Y creo que deberíamos irnos a dormir—pregunto ella consultando la hora en el elegante reloj de pared de la sala. Recordando que el rubio tendría clase al día siguiente.
Él dio un rápido vistazo a su exquisito vestido azul de manga larga e hizo una ligera mueca con los labios, percatándose que la había traído casi arrastrada y con cero oportunidades de traerse aunque sea una pequeña mochila con sus pertenencias.
—Eso no se ve cómodo para dormir.
Bridgette arqueo una ceja, y con un movimiento de barrido de su mano hacia su cuerpo, el hermoso vestido se convirtió mágicamente en un conjunto de pijama de dos partes de un hermoso color pastel.
—Debí imaginármelo—murmuro totalmente inexpresivo.
Ella simplemente sonrió guiñándole un ojo.
Ambos se encargaron de alimentar a sus Kwamis dejándolos en la cocina. Aunque el rubio no estaba demasiado feliz con eso, ya que apostaba que al día siguiente todo amanecería hecho un desastre gracias a Caoss. Pero finalmente ellos se dirigieron al pasillo donde se encontraban los cuartos, pero Felix detuvo a la chica cuando esta poso su mano en el picaporte de la habitación de invitados.
—¿Qué rayos haces?
La franco-china parpadeo confundida.
—¿Ir a dormir?
Él tomo delicadamente su mano y la jalo hacia su cuerpo para que estuviera lo más cerca que fuera posible. Ella quedo sin aliento mirando sus ojos azules grisáceos.
—¿Crees que después de todo estos episodios te mantendrás alejada de mi?—murmuro con una voz enronquecida y rica que le produjo más de un escalofrió.
—Uh… pues… yo—Bridgette pudo sentir claramente como sus orejas ardían, se estaba derritiendo. Jamás había visto esta faceta de Felix.
—Te recuerdo que soy un gato, ¿Te gustaría averiguar si puedo ronronear?
Oh por todas las benditas brujas.
¡La estaba seduciendo!
¡El mismísimo Felix Ballenger!
Sus emociones saltaron en el acto a punto de explotar. Y antes de que se diera cuenta, se había arrojado a sus brazos dándole un beso abrazador que él apenas pudo reaccionar, para así devorar sus labios con un hambre dormida.
Él no sabía que le pasaba, pero en ese preciso momento no quería detenerte analizar las cosas como siempre, solo se quería dejarse llevar por ese instinto y por aquella chica que tenia tomado su corazón mucho antes de siquiera darse cuenta.
No sabía cómo, pero lograron llegar adentro de su habitación sin separar sus bocas. Había una electrizante energía que hondeaba entre ellos que calentaba sus sentidos en un nivel jamás experimentado y que era simplemente delicioso y reconfortante en muchos aspectos.
Felix la tumbo en la cama con una de sus manos firmemente sujeta a su cadera mientras la otra viajaba por el contorno de sus pechos hacia su cintura estrecha. Ocupando ese lugar libre que ella le había dejado entre sus muslos para acunarlo con su increíble calor que lo estaba haciendo perder el control rápidamente. Al mismo tiempo que Bridgette hundía sus uñas en su cuello mordisqueando sus labios un poco ansiosa y ahogada por todas esas nuevas emociones.
El rubio bajo su boca a su barbilla y posteriormente a su delicado cuello blanquecino donde fue depositando besos húmedos, sintiéndola estremecer y suspirar.
—Felix…—ella le ofreció aun mas su cuello para que lo degustara a su antojo—Esto… es magia pura entre nosotros—murmuro ella entre suspiros. Se sentía demasiado bien sentir ahora su lengua sobre su piel—Mi energía reclama tu esencia felina y por… eso estamos así—casi jadea al sentir un leve mordisco. El calor entre sus piernas la iba a volver loca.
—Sea lo que sea no me importa—ronroneo él ahora subiendo descaradamente una de sus manos para acunar su seno y masajearlo mientras se separaba solo lo suficiente para mirarla a los ojos—Se siente muy bien.
Bridgette se mordió el labio inferior claramente excitada al ver su mirada. Aquellos ojos de azul y gris estaban un poco dilatados y podía jurar que estaba viendo como se volvían levemente más felinos y salvajes.
Ella prácticamente le arranco la corbata abriendo los botones de su camisa mientras que él bajaba los tirantes de su pijama lo suficiente para relucir sus pechos desnudos. En otro momento hubiera desfallecido de la vergüenza, pero en ese instante no existía el pudor, solo el febril deseo de dos almas que estaban conectadas entre sí.
Felix sonrió ladinamente al ver esos perfectos motes cremosos con la aureola de un rosa pálido y de picos de igual color. Descendió hacia uno de ellos para tomarlos en la boca mientras ejercía un poco de presión con su cadera hacia su centro femenino, necesitando escucharla decir su nombre.
La chica aspiro profundamente arqueando su espalda con esa corriente de exquisito placer barrer su cuerpo, con esa lengua hábil masajear su pezón al mismo tiempo que lo hacia con sus labios.
—¡Felix!—gimió revolviendo su cabello y sujetándolo para que no se apartara.
Él mismo sintió como una leve vibración salía de su pecho hacia ella, disfrutando enormemente de eso. Y joder que si no estaba duro y necesitado, presionar su erección contra su calor solo hacía que la deseara aun más.
Pero mientras ella hundía sus dedos en su cabello masajeando exquisitamente, se fue relajando poco a poco. Saliendo de la neblina que había inundado su mente.
Luchando para recuperar nuevamente el control de su cuerpo.
Le dio una última succión a su botón antes de soltarlo y apoyar su frente entre el valle de sus senos entre leves jadeos, dejándose acariciar. Escuchando el corazón de ella y el suyo tranquilizarse a igual que sus respiraciones.
—Lo siento—se disculpo él aun con voz ronca—No es el momento aun.
Bridgette sonrió aun con las sensaciones recorriendo su piel sensible y sin aliento.
—No te preocupes, es normal cuando la conexión es fuerte—dijo ella sin dejar de acariciar su cabello.
Él la abrazo lentamente de la cintura para poder aspirar hondo y controlarse por una vez por todas.
—No sé si algún día podre seguir controlándome—dijo con sinceridad, a lo que ella simplemente rio.
—El problema es que no voy a querer que sigas controlándote.
Felix resoplo depositando un suave beso entre sus senos.
—Bridgette, no estás ayudando en lo absoluto.
Ella rio suspirando profundamente tranquila y en paz, después se preocuparía de morir de vergüenza al estar tan expuesta ante él. Pero por ahora solo quería disfrutar de ese momento tan intimo y especial con el chico que amaba.
—Felix—llamo suavemente después de un rato.
—¿Qué pasa?—murmuro con suavidad.
—Si estas ronroneando.
Un silencio se estableció una vez más, solo con el sonido de una suave vibración inundando en ambiente.
El rubio gruño con molestia.
—Maldita sea.
'
'
Al día siguiente todo fue simplemente perfecto para Bridgette que no paraba de sonreír a pesar que Felix estaba de muy mal humor porque el idiota de Adrien (Según él) se estaba tardando una eternidad en llevarle su auto, y no quería llegar tarde a clases. Amenazaba a cada tanto que le arrancaría el pellejo y lo colgaría en el despacho de Gabriel como un monito obsequio.
Ella de verdad que intento tranquilizarlo con un par de besos que comenzaron a salirse rápidamente de control. Pero jamás se espero que en ese preciso momento su hermana y Adrien aparecieran de sorpresa arrancándole el mayor susto de su joven vida.
Y después de ese penoso episodio, las gemelas se pusieron al día ahora sin secretos. Revelando los que había pasado durante ese último mes sin dejar ningún detalle fuera aunque habían terminado sonrojadas como colegialas.
Y aun ambas le costaban creer que Felix era ni más ni menos que tío de Adrien.
En ese momento y algunos días después se encontraban hablando animadamente con su grupo de amigos ya en la universidad. Adrien y Marinette habían hecho oficial su realización, ganándose aclamaciones de todos y casi montándole una estatua al rubio porque por fin saco a la joven de esa situación tan incómoda que pasó por años.
Mientras que ella y Felix tomaron la decisión de esperar un poco más, ya que no quería que nadie sospechara que un día para otro ya estaban saliendo conociendo el pasado tan frívolo de él con ella. Aunque a Felix se le estaba tornando particularmente difícil, ya que los falsos coqueteos de Claude hacia la franco-china lo estaban haciendo casi sisear de celos para diversión de los kwamis.
—Chicas.
Bridgette parpadeo volviendo a la realidad ante el llamado de Alya.
—¿Si?—Marinette contesto rápidamente ya que se encontraba sentada a su lado. Todos estaban tomando un descanso al aire libre en el enrome jardín de la universidad.
—Vengan conmigo—la morena las tomo a cada una por el brazo arrastrándola prácticamente atrás de un árbol alejadas de ojos y oídos ajenos.
—¿Alya?—murmuro Marinette frunciendo el seño confundida.
—Bien, admito que nunca me lo vi venir desde un principio. Me costó muchísimo darme cuenta—comenzo a decir con una sonrisa.
Bridgette se enderezo como una tabla repentinamente nerviosa.
Mierda lo había descubierto.
—Uh…—ella trago hondo pensando en que Felix la mataría, ya que este no estaba preparado para dar explicaciones a nadie de sus sentimientos por ella, o que le hicieran bromas en tal caso...
Alya hizo una seña para que guardara silencio mientras posaba su mano en su cadera. Las gemelas se veían entre ellas ya algo preocupadas.
—¿Por qué me ocultaron lo de ser brujas?
Ellas abrieron ampliamente los ojos con el color abandonando sus rostros.
—¿D-De que hablas?—respondió la joven de cabellera corta fingiendo normalidad aunque su sonrisa nerviosa la delataba en grande.
Alya bufo cruzándose de brazos aun con esa sonrisa en sus labios.
—Y ni hablar de que Felix y Adrien son sus compañeros felinos.
Bridgette ahora sí que podía desmayarse oficialmente.
—Me hubiera dado cuenta en un chasquido de dedos en el momento en que nos conocimos si hubiera sido bruja también—continuo hablando la pelirroja divertida por la expresión de las gemelas—Pero no soy de esa clase. Aunque eso explica también lo de mantener ocultas nuestras verdaderas identidades sin saberlo por tanto tiempo.
Ambas parpadearon mirándose confundidas.
—¿Entonces tu…?—Bridgette sentía que le iba a explotar la cabeza mientras sus labios se abrían de la impresión al igual que su hermana ante una posibilidad.
—Maga—dijo ella guiñando un ojo.
Cuando Marinette y Bridgette estuvieron a punto de chillar de la impresión, una criatura color naranja muy semejante a un zorro con encantadores ojos violetas salió de la mochila de la pelirroja saludándolas alegremente.
—Hola, me llamo Trixx.
Fin
Santo cielo no puedo creer que por fin lo haya terminado :'v Ahora ya saben como se llama el Kwami de Felix y que seguramente aparecerá junto con Ikkit en algún otro fanfic de este cuarteto :3
Quería agradecer su paciencia, ya que muchos me escribieron preguntándome si iba actualizar. Un beso y abrazo a todos QwQ
Y ya por allí se esta horneando varias nuevas historias muajaja (Y que me encargare personalmente de que estén terminadas antes de subirlas xD)
Finalmente espero que les haya gustado.
Pd: Lo de Alya fue algo muy espontaneo jaja
¡Nos veremos en la próxima historia! ¡Dejen sus opiniones!
La pagina de facebook se llama: MariChat Hasta La Muerte ¬w¬
¡Únanse, las esperamos!
