-Que es lo que querías decirme, amor? – jadeó expectante la pelirroja. Ya estaban en el parque de ciudad Seika, en una banca frente al lago artificial, lejos de las miradas de los curiosos.

Ahora verás, linda- fanfarroneó Daiki – Sacó de su chamarra un par de boletos.

-No…no lo puede creer!- chilló de alegría la muchacha- Boletos…para Brandon?- Oh, Daiki, eres el mejor novio del mundo!- Meimi lo abrazó eufóricamente. El chico le devolvió el abrazo, aunque menos efusivo.

- Me alegra que te haya gustado tu primer regalo de cumpleaños – Ahora, debo darte un poco de tu próximo regalo.- musitó riendo entre dientes el joven. – Y besó a Meimi de la forma mas apasionada que había hecho hasta aquel día.

-Oh…Daiki, la cabeza me da vueltas…- murmuró la chica extasiada. Daiki la besaba por el cuello a la vez que le acariciaba las piernas. La mano de Daiki se fue hacía el cierre del pantalón corto de mezclilla que usaba la chica…-

-Espera, que estás haciendo? – Espetó Meimi mientras tomaba las manos de Daiki para evitar que siguiera-…Nosotros…somos muy jóvenes para esto. Además estamos en público. Y recuerda que, según mis creencias, tendríamos que hacer el amor hasta que estemos casados…- la pelirroja se sonrojó poniendo un mohín de incomodidad.

-Traigo condones, guapa- susurró seductoramente el joven. Vamos allá – señaló una arboleda. – No nos verán.-

-D-de acuerdo…- Pero no se qué hacer…no sé como…hacerte sentir placer…- gimió la chica.- Ni sé que tengo que hacer…-

Meimi y Daiki avanzaron hacía la arboleda tomados de la mano. Detrás de ella, efectivamente nadie podía verlos. Siguieron besándose y acariciándose hasta que finalmente estaban desnudos y tendidos en la hierba, sobre la ropa de ambos… Nadie escuchó los gemidos de Meimi ni los gruñidos de Daiki, mientras hacían el amor…

-Te gustó, preciosa? – los novios avanzaban de vuelta a casa de Meimi.

-Ehhh…creo que sí…- farfulló la pelirroja. Estaba muy confundida. Le había gustado la experiencia, pero se imaginaba otra cosa perdiendo la virginidad. Por no decir que le había dolido bastante cuando su novio entró en ella.

-Ya llegamos. – se bajaron de la motocicleta, justo para entrar a la casa de los Haneoka.

-Ya llegaron tus amigos, linda. Te estábamos esperando todos- habló entusiasmadamente Eimi Haneoka . Seira, Manato, Kyoko y Ryoko le sonrieron ampliamente a la pareja. Al cruzar la mirada con Seira, la pelirroja solo pudo sentir ardor en el rostro.- ¿Como iba a decirle a su amiga católica y aprendiz de monja que había tenido sexo premarital?

La fiesta de la chica sucedió sin mayores incidentes, sin contar el vergonzoso y cómico evento de Daiki y Manato tratando de cantar las canciones de Brandon Hill en las máquinas de karaoke, con sus voces juveniles, agudas y completamente desafinadas que contrastaban con el viril barítono del ídolo juvenil, ante las risas de las chicas. Meimi no se atrevía a mirar a Seira a los ojos, aunque era tan amable con ella como siempre. La reunión terminó, y los chicos se retiraron. Seira fue la última en irse. Detuvo a Meimi antes de cruzar el portón.

-Estas muy rara, amiga. Es tu cumpleaños y te ves muy callada.- Te sientes bien?-

-Sí, estoy muy bien…Gracias por venir- replicó la pelirroja sin subir la mirada.

-No me mientas, por favor.- Tomando de la mano a su amiga, la condujo al exterior de la vivienda-

-Pasó algo entre Daiki y tú?- inquirió la novicia, tras asegurarse de que nadie los escuchaba.-

-Eh…yo…-balbuceó Meimi.- No puedo decírtelo…- gimió débilmente la muchacha.

-Puedes contarme lo que sea, soy tu amiga. No te voy a juzgar.- dijo cariñosamente Seira.

-Daiki…y yo…y..yo- tembló Meimi…- me regaló boletos para el concierto de Brandon…- susurró.

Seira la miró con ligera suspicacia.

-Me da la impresión de que algo pasó entre tú y él…- señaló la novicia con agudeza. – Discutieron o algo así?¿Va a romper contigo?¿Te pidió hacer algo que no querías?- Meimi abrió los ojos con rabia.

-Me acosté con él, ¿estás feliz de oír eso?- gritó la pelirroja. Un segundo después se tapó la boca, clavando los ojos en el pavimento. Por suerte, sus padres no la oyeron.

-Meimi, aunque no estamos en la iglesia, debo decirte que…sabes que nuestra religión prohíbe tener relaciones antes de casarse.- le espetó severamente la monja. Ya hablaremos después. Adiós.- se dio la vuelta dejando a Meimi más confundida y ofuscada que nunca.

La chica se sintió bastante dolida con la actitud de reproche de su amiga. Sí, era una católica devota, pero cuando Daiki, siendo lo guapo que era y con los besos y caricias ardientes, tiernas y eróticas que le había dado, no había podido resistirse. Además, tampoco se lo decía a Seira, pero en ocasiones veía pornografía a escondidas y se tocaba entre las piernas, pensando en que Daiki la desnudara, le besara todo el cuerpo y la hiciese suya…sin embargo, la realidad, la profecía cumplida aquel día de su cumpleaños, no había sido como la fantasía que ella creía… Entro de nuevo a casa para ayudar a sus padres a levantar los trastos y quitar los adornos de la fiesta.

Daiki llegaba a casa de Fred. Joey lo esperaba.

-Qué bueno que viniste Daiki- Tengo buenas noticias. Mi hermano ha decidido dejar la vida de delincuencia. A la banda no le gustó su decisión e intentaron golpearnos.- Ahora no sé quien sea el líder, creo que Selwyn y Mendel se estaban peleando por el puesto…-

-Me alegro que haya aceptado el buen camino ¿Dónde está el ahora?- gruñó el joven Asuka-¿No los lastimaron, tú estás bien?-

-Mi hermano ha huido. No sé donde se encuentre ahora mismo…- Me llamó en la mañana y dijo que tardaría en volver- contestó el muchacho.- Yo me he escondido aquí, por eso no hay luces encendidas ni cortinas abiertas-

-Podría pedir a algunos colegas del departamento que lo busquen- sugirió Daiki.- También pediré que te protejan.-

- Gracias, pero en el caso de mi hermano, no sé si sea necesario buscarlo. Quizás ha vuelto a casa de mi padre y este allá.- Daiki lo miró extrañado.

-Esperemos que esté bien. Voy a avisar al departamento de cualquier modo. O si gustas puedo ir casa de tu padre…-

-Como gustes…aunque preferiría que no lo hicieras…esto es un asunto familiar…-

-Que dices, que pasa?-

Joey comenzó a llorar desconsoladamente. Daiki lo abrazó fraternalmente consolándolo. No tenía ni idea de que estaba pasando, pero por lo visto, el tema entre los hermanos era más delicado de lo que creía…