NA/. La presente historia es una adaptación de la novela de la autora Jaci Burton

Todos los personajes pertenecen a la obra de Sailor Moon de Naoko Takeuchi

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Capítulo 6

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"¿Por cuánto tiempo ha estado sucediendo esto?"

Serena casi saltó de su piel cuando la voz de Helios rompió el silencio de sus actividades de doblar la ropa de un normal sábado por la tarde. Había ido a trabajar temprano esa mañana, y no estuvo cuando ella había llegado a casa. Como ocurría a menudo, eran como dos barcos que pasaban uno junto al otro por la noche.

Ella puso la toalla en la parte superior de la secadora. "Me asustaste. ¿Cuándo entraste?"

"No lo sé. Hace rato."

"No te escuché por la secadora. ¿Cuánto tiempo ha sido qué?"

"Lo tuyo con Darien Chiba."

"Oh. No hay nada que esté pasando."

Helios ladeó la cabeza hacia un lado y le dio la misma mirada que ella le daba cuando la respuesta no era lo suficientemente buena. Ella se resistió a reír.

"Vamos, mamá. Ningún hombre vendría a cenar con tu hijo si realmente no te gustara."

"¿Eso crees?"

"Aja. Te gusta mucho." Se volvió y salió de la sala de lavandería.

Serena lo siguió a la cocina y levantó la tapa de la olla sobre la estufa. Agitó la salsa mientras Helios se servía un vaso de leche con chocolate.

"Así que, ¿te molesta?" Le preguntó.

"¿Qué me molesta?"

"Verme a mí con alguien."

"Él no es simplemente alguien, mamá. Él es el maldito mariscal de campo de un equipo de fútbol de la NFL."

"Si no lo fuera, ¿Te molestaría?"

"Mamá, no me importa si estás saliendo con el chico que recoge nuestra basura, mientras sea bueno para ti."

Helios se detuvo frente a ella y la miró directamente a los ojos. "¿Él es bueno contigo?"

Su pregunta la sorprendió. "Sí. Lo es."

"Entonces, ve por él. Pero es malditamente súper que estés saliendo con Darien Chiba. No esperes que me mantenga callado sobre eso." Helios la besó en la mejilla y salió de la habitación, con la leche y un puñado de galletas en la mano.

Ella se ahogó y tuvo ojos llorosos, a punto de saltar sobre él por comer comida chatarra antes de la cena.

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Darien se estaba drenado físicamente, goteando sudor y maldiciendo a su entrenador, lo que hizo que Malachite se riera de él y lo llamara un buen entrenamiento.

Darien se limpió el sudor de los ojos y tomó su botella de agua. "Eres un hijo de puta", dijo jadeando.

Malachite se sentó junto a él en el banco de pesas. "Me pagas para ser un hijo de puta. Si me odias al final de un entrenamiento, entonces he hecho mi trabajo."

"Ah-ajá. Me estoy muriendo".

Malachite le dio una palmada en la espalda, su platinado cabello brillaba con las luces del techo. "Deja de lloriquear como un niño y súbete a la cinta por veinte minutos para enfriarte. Entonces podrás irte a la ducha."

"Disfrutas esto." Darien arrastró su cuerpo adolorido a una posición de pie.

"Atiende mis tendencias sádicas. Y me pagas por ello. ¿Cómo no voy amar mi trabajo?"

Darien negó y se arrastró a la cinta de correr, estuvo ahí veinte minutos con un razonable pero no patéticamente lento caminar, y se puso en marcha. Para entonces Malachite estaba fuera torturando a algunos otros pobres diablos. Darien se centró en la televisión esperando que esos veinte minutos pasaran rápido.

"Hombre, debes estar haciéndote viejo. Los malditos entrenamientos de Malachite te están matando."

Darien sonrió mientras Andrew Furuhata, el mejor receptor, saltaba a la rueda de ardilla y comenzaba a subir a un ritmo acelerado. Andrew tenía veintidós años y estaba en el segundo año de su contrato. Darien estaba contento de tenerlo. El chico había llegado de una escuela pública en Louisiana, llegando alto porque tenía las mejores malditas manos y la más rápida zancada que Darien nunca hubiese visto.

"¿Estás aquí para trabajar con Malachite?"

"Sí. Tengo que estar en forma para las damas, como debes saber."

Darien resopló. "¿Qué quieres decir con que tienes que mantener las piernas en buena forma por mí?"

Andrew se echó a reír. "Simplemente no se lo digas a las damas, ¿de acuerdo?"

Malachite se acercó, se inclinó sobre el control de la velocidad de Andrew, y apretó algunos números. "No es suficiente rápido, niño bonito. Si quieres seguir haciendo grandes cantidades de dinero con tus rápidas piernas, entonces, menos plática y más carrera."

Después de que Malachite se alejó, Andrew dijo, "Es como estar de nuevo vuelta en la escuela. Soy demasiado viejo para esta mierda."

"No te oyes jadeando lo suficiente, Andrew," Malachite dijo desde el otro lado de la habitación.

Andrew puso los ojos en blanco, se echó a reír y Darien también.

Darien se duchó, se vistió y se dirigió hacia el frente del gimnasio, cuando vio a una hermosa pelinegra con un traje que era casi, pero no del todo demasiado corto para ser considerado adecuado. Su pelo estaba peinado con estilo, con los ojos granate como los de una bruja, con sus tacones pecaminosamente altos. Se veía como el sexo encarnado y sonreía como si supiera exactamente cómo se veía mientras se apoyaba en el mostrador y hablaba por teléfono, con una cadera inclinada hacia un lado, aparentemente inconsciente al babeo en masa de los hombres sudorosos en el gimnasio que eran tan obvios, y que pasaban caminando varias veces para echarle un vistazo.

Pero Darien sabía que era todo menos inconsciente.

La agente de Darien, Setsuna Meio, no era nadie si no tapaba el tráfico. Dejó que las buenas sorprendidas miradas la tomaran en la puerta y luego entró. Y entonces fue directo a matar, mientras las lenguas de todos se arrastraban por el suelo.

Terminó su conversación telefónica cuando lo vio yendo en su dirección, y le dio una deslumbrante sonrisa.

"Darien, no sabía que estabas aquí."

"Set, no creo que haya mucho que no sepas."

Ella deslizó su brazo en el suyo. "Es cierto. Llévame a almorzar, y charlemos."

"Claro".

Llegaron a un restaurante a pocas cuadras de distancia. Darien se estaba muriendo de hambre después de la flagelación de Malachite, por lo que cargó contra proteínas y carbohidratos, mientras Set mordisqueaba una ensalada de pollo a la parrilla.

"Necesitas una hamburguesa con queso", dijo él, agitando el tenedor en su intento lamentable de comer.

"Cariño, si me das grasas, los gerentes generales no se comerán con los ojos mis piernas ni mis pechos. Entonces, ¿quién le conseguirá a tipos como tú contratos de millones de dólares?"

Darien tomó un largo trago de agua. "Prefiero que comas una hamburguesa con queso."

Ella arqueó una ceja, se secó su oh-tan-linda boca con la servilleta, luego empujó su plato. "Hay un estreno en Hollywood esta semana al que quiero que vayas."

"No estoy interesado".

"Siempre dices eso. Y después siempre vas."

"Aún así no estoy interesado."

Set respiró hondo, como si fuera un padre exasperado con un niño difícil. Él sabía que no estaba tratando de impresionarlo con la sugerencia. Darien no follaba con las personas con las que hacía negocios, había funcionado muy bien para Set también, porque no quería mezclar sus negocios con el placer tampoco. Para Darien, Set era como una hermana - una hermana que a veces era muy molesta, pero que le hacía ganar un montón de dinero.

"Darien, es la temporada de estrenos de verano. Las personas están prestando atención a la televisión y a las revistas y a quien está apareciendo en esos grandes estrenos de las películas. Este sería un buen momento para hacer una aparición en una de esas enormes películas millonarias. La nueva película de Galaxia Chaos sale el miércoles".

"¿No puedes hacer eso ahora?"

"Mi teléfono está en el coche."

"¿No puedes ir a buscarlo?"

"No."

Y Darien tuvo que admitir que le gustaba hacerla enojar.

Ella suspiró. "Estas probando mi paciencia, Darien".

"Sí, pero te hago ganar un montón de dinero, por lo que estás dispuesta a aguantarme. Te llamo más tarde esta noche, Set. Y entonces te diré si me consigues algunos boletos para ese estreno."

"Me refiero a que lleves a Galaxia Chaos al estreno de su película."

"¿No tiene ya una cita?"

"No lo sé. Tal vez la tiene. No me importa. Haré arreglos para que tú seas su cita."

"Ya estás otra vez, organizando la vida de las personas".

"Para su beneficio y tu beneficio."

"Si voy a este estreno, no será con Galaxia."

Los ojos de Set brillaron con irritación. "¿Con quién será entonces?"

"Llevaría mi propia cita."

"¿A la organizadora de eventos?"

Él se encogió de hombros. "Tal vez".

"Ella es una don nadie."

"Pero el punto de este estreno es que me vean y me fotografíen, ¿verdad?"

Ella golpeó sus uñas sobre la mesa. "Sí. Pero—"

"Pero nada. Me has presentado a todas estas mujeres desde hace años, Set. Y las Relaciones Publicas han sido grandes. De vez en cuando me gustaría elegir mi propia cita, ¿de acuerdo?"

Ella abrió la boca para decir algo, pero su mirada la hizo pensarlo dos veces.

Mujer inteligente. Ella sabía que cuando no discutir. "Llámame y me avisas sobre lo que decidas".

"Lo haré."

-o-

Helios pasaría la semana en el campamento de fútbol. Ambos equipos— JV y Varsity— asistirían. Nunca estuvo lejos de ella tanto tiempo. Unos pocos días en excursiones escolares sí, pero no toda la semana. Serena lo había puesto en el autobús a las 5 a.m. esa mañana, y trató de no dejarle ver las lágrimas que amenazaban con caer, sabiendo que sentiría vergüenza. Además de que quería que se convirtiera en un adulto fuerte e independiente, y sin duda era eso y mucho más. Estuvo tan entusiasmado con ese campamento, que ella había economizando y ahorrando para poder pagárselo. Estaba feliz de ser capaz de hacer eso por él. Lo había ganado con buenas notas y haciendo la tarea, y si su actitud con respecto al año pasado no fue espectacular, ella había entendido que no era fácil siendo un adolescente y comenzando la escuela secundaria. Había tantas presiones en los chicos en esos días. Ella trataba de cortar un poco sus lazos, siempre y cuando las cosas no se salieran demasiado de las manos. Y esas molestas hormonas contaran por lo menos en algo de su comportamiento de Jekyll y Hyde.

Pero ahora tenía una semana entera de noches tranquilas en el hogar. No sabía lo que haría con ella misma. Sus días se mantendrían ocupados con el trabajo. Tenía un almuerzo el miércoles, así que hoy y el Martes ella y las otras mujeres estarían suficiente ocupadas preparando el asunto.

Pero, ¿qué iba a hacer en la noche? Suponía que sería mejor empezar a prepararse a sí misma para los tiempos de soledad, ya que con el tiempo él conseguiría su licencia de conducir, empezaría a salir, a ir a la universidad. No estaría cerca mucho más.

Se vio mirándose en la ventana de la cocina, regresando de vuelta a la realidad ante el sonido de su teléfono celular sonando. Lo agarró y respondió.

"Hola, bonita."

Darien. Sonrió al oír su voz. "Hola, guapo".

"¿Qué estás haciendo?"

"Sintiendo pena de mí misma porque mi hijo me ha abandonado por una semana."

"¿Ah, sí? ¿A dónde fue?

"Al campamento de fútbol."

"Me acuerdo de esos. Pasará un buen rato."

"Estoy segura que lo hará. Pero es la primera vez que estaremos separados tanto tiempo."

"Caray, mamá, es tiempo de cortar el cordón."

Ahora le tocó el turno a ella de reír. "Tienes razón. Estoy exagerando, ¿Verdad?"

"Definitivamente. Entonces, ¿qué harás el miércoles por la noche?"

"Tengo un almuerzo el miércoles."

"¿Pero el miércoles por la noche? ¿Estás libre?"

"Um, supongo que sí."

"¿A qué hora es el almuerzo?"

"Tenemos que terminar a eso de las dos, incluyendo la limpieza".

"¿Te gustaría ver una película conmigo el miércoles por la noche?"

Ella sonrió. Esa sería la manera perfecta de relajarse después de hacer el evento del miércoles. "Me encantaría".

"Grandioso. Si me das la ubicación del evento que estarás haciendo, haré que una limosina te recoja allí alrededor de las dos".

"¿Una limusina?"

"Sí. Te llevará al aeropuerto."

"¿Al aeropuerto? ¿Para ver una película?" Sintió como si se hubiera perdido de alguna parte de la conversación en alguna parte.

"Estaremos volando a Los Ángeles para ver el estreno de I dreamed of You."

Ella se cayó en la silla. "¿Me estás tomando el pelo? Me muero por ver esa película."

"¿Sí? Grandioso".

"¿Hablas en serio? ¿Al estreno?"

"En serio".

"Oh, Dios mío, Darien".

"¿Eso significa que sí?"

"Um, sí. Por supuesto que sí. Me encantaría."

"Bien. Haré que la limusina te recoja a las dos. Volaremos hasta allí, nos alojaremos en un hotel toda la noche, si está bien contigo."

"Sí. Perfecto. Oh, Dios, tengo que encontrar algo para llevar a un estreno. Dios mío, no tengo mucho tiempo, ¿verdad?"

"Te llevaré mañana de compras."

"No necesito que me lleves de compras. Y no tengo tiempo para hacer compras. Estaré ocupada todo el día de mañana terminando los planes para el almuerzo."

"Muy bien. Haré que Set te envíe algo."

"No. Puedo comprar mi propia ropa. Me haré algún tiempo. "

"Serena, no te invité al estreno para que entres en pánico. Y me aseguraré que tengas algo digno para usar en el estreno. Esa es mi responsabilidad, así que no te preocupes, ¿de acuerdo? Además, mi agente tiene personas que trabajan para ella, que no tienen casi nada que hacer."

Ella se echó a reír. "Bueno, si insistes. Y ¿Darien?"

"¿Sí?"

"Gracias por haberme invitado. Estoy muy emocionada."

"Yo también."

Los dos días siguientes pasaron en una ráfaga de actividad. Cuando le dijo a las chicas sobre la invitación a la premier, no estuvo segura de si estaban más emocionadas al respecto de ella o de ellas. A pesar de que tenía un millón de cosas que hacer de última hora para el almuerzo, Rei insistió en que Serena se hiciera la manicura y pedicura, a pesar de las vehementes protestas de Serena de que no tenía tiempo para eso. Pero Mina y Lita le dijeron que todo estaba cubierto para el almuerzo, y Serena se preocupaba innecesariamente.

Pero ese era su trabajo. Si ella no se preocupaba por cada pequeño detalle, ¿Quién lo haría?

Por lo menos el almuerzo mantenía su mente lejos del estreno de la glamorosa película con Darien. De lo contrario habría sido un caso total perdido preocupándose acerca de lo que iba a usar y cómo se peinaría y la joyería que elegiría.

Pero esas cosas, al parecer, estaban fuera de su control, al menos según Karmesite Ayakashi, que se presentó muy temprano el martes por la mañana. Karmesite trabajaba para Setsuna Meio, la agente de Darien. Entró en la tienda cuando abrió, tomó las medidas de Serena, le preguntó sobre sus preferencias en colores para vestidos, zapatos, peinado, maquillaje y joyas, incluso. Rei, Elena y Lita se rieron y se metieron en el espíritu de todo eso, mientras Serena se sentaba en su mayor parte sorprendida a pesar de todo hasta que Lisa le dio las gracias, le dijo que se iba a encargar de todo, que todo lo que Serena tenía que hacer era presentarse en Los Ángeles el miércoles, y entrar campante por la puerta.

Al momento del almuerzo—que salió perfectamente— terminó, Serena estaba física y mentalmente agotada. Sin embargo, cuando el servicio de limusina se presentó, no pudo dejar de sentir una renovada sensación de emoción, más por ver a Darien que por el estreno. Sin embargo, Rei la echó por la puerta y le dijo que acabaría la supervisión de lo último de la limpieza.

Así que se subió a la limusina negra, sintiéndose mucho más importante de lo que era, y trató de relajarse mientras se abrían camino hacia el aeropuerto de San Francisco. Se sorprendió al encontrar que tomarían un pequeño jet privado en lugar de una línea aérea comercial. Subió a bordo del jet de lujo. Darien estaba sentado en la parte posterior en una silla que se veía muy cómoda. Se puso de pie cuando entró, se acercó a ella, la tomó en sus brazos y la besó sonoramente.

Ella se derritió en sus brazos, con toda la tensión de la semana flotando en sus labios mientras se movían sobre los de ella, con su lengua deslizándose en el interior, lamiendo la suya. Suspiró, apoyándose en él, amando la sensación de sus duros músculos mientras se aferraba a él.

Era difícil no querer seguir besándolo, tocándolo, pero no estaban solos. Ella rompió el beso, y tocó su frente con la suya.

"Te extrañé".

Ella sonrió, amando que él dijera las palabras que ella sentía. "También te eché de menos."

"¿Cómo salió tu almuerzo?" Le hizo señas mostrándole un sofá de cuero blanco.

Este jet no se parecía a un avión. Parecía como una suite de hotel con una exuberante alfombra y sillas de gran tamaño que giraban. Y el sofá. Nunca había visto nada igual.

Se sentó, y él se sentó a su lado. "Nos fue muy bien."

"Grandioso. Espero que consigas más negocios con eso."

"Yo también".

La azafata a bordo les sirvió un vaso de champaña. Ella sonrió, sintiéndose un poco decadente, pero con mucho gusto lo aceptó y luego se volvió a Darien, quien bebía una copa de lo que parecía ser una soda. "¿Tu no bebes champagne?"

"Es verano y estoy en práctica. Mi entrenador personal me daría una patada en el trasero si descubre que sudo alcohol."

Ella se echó a reír. "Entrenándote duro, ¿verdad?"

"A veces me quejo un poco después del entrenamiento. Sin embargo, no digas que me escuchaste decir eso. Simplemente golpea mi ego".

"Ni siquiera me lo puedo imaginar, en tan buena forma como estás, lo que se necesitaría para hacerte sentir así."

Él se encogió de hombros. "Me estoy haciendo mayor. Es más difícil mantenerme de esta manera, así que tengo que trabajar para ello."

"El fútbol es un deporte brutal. Tienes que estar construido como la ladera de una montaña para recibir el tipo de golpes que recibes."

Él se echó hacia atrás y jugó con los extremos de su pelo. "Es más fácil para mí que para muchos de los otros chicos. Yo sólo tengo que dar un paso atrás y tirar".

"Uh-ajá. He visto los juegos. Tomas tu parte en los aciertos."

"Así que, eres una fan. ¿Quieres un autógrafo?"

"Pues sí, lo quiero. Puedes autografiarme con tu lengua en mi—"

"Estaremos listos para el despegue en breve, Sr. Chiba."

"Gracias Mimet", dijo, sin quitar sus ojos de Serena. Una vez que Mimet se fue a la parte delantera del avión, Darien se inclinó y rozó sus labios a través de los de ella.

Serena engulló, con su cuerpo envuelto en un infierno de necesidad.

"Tatuarte con mi lengua, ¿eh?"

Ella debería estar avergonzada de que Mimet, la auxiliar de vuelo había probablemente escuchado lo que dijo, pero en este momento su única preocupación era Darien. "Sí".

"Tendré eso en mente. Es hora de abrocharse el cinturón."

Se movieron a los asientos quedando separados hasta después del despegue, momento en el que Amanda les trajo bebidas frescas, aperitivos de camarones a la plancha y una ensalada.

"Pensé necesitarías algo de comer", dijo Darien. "Una vez que lleguemos no habrá ninguna hora para comer hasta después del estreno."

"¿Cuál es la agenda?"

"Set dijo que hizo arreglos para que alguien te peinara y maquillara, y tiene tu vestido y zapatos y todas esas joyas listas en Los Ángeles"

"Darien, te has metido en un montón de problemas por mi. No tienes que hacer esto."

Él levantó la mano y le besó la muñeca. "Quiero que esta sea una noche divertida para ti."

"Obviamente este es el caso de cuando tu agente quiere que asistas para exponerte a los medios"

"Por supuesto."

"Y no exactamente esperaba que me llevaras como tu cita."

"No hago todo lo que Setsuna me dice que haga." Sosteniendo su mano, lamió el interior de su muñeca. Ella se estremeció.

"¿Cuánto tiempo tenemos antes de que el vuelo aterrice?"

Darien tomó su teléfono celular para echar un vistazo a la hora. "Unos cuarenta minutos. ¿Por qué? ¿Tienes algo en mente?"

Su mirada recorrió los límites del jet. "No tenemos mucha privacidad aquí".

"Más de la que crees." Se puso de pie y la tomó de la mano, llevándola a través de la puerta del fondo del avión. Se quedó sin aliento cuando se dio cuenta que era un dormitorio.

"Mierda. ¿A quién pertenece esta cosa? ¿A algún sultán?"

Darien se echó a reír, entrando trás ella y envolviendo sus brazos alrededor. "Es el avión de Souichi Tomoe".

"Oh, Dios mío. No tenía ni idea. Realmente le debes caer bien."

"Bueno, sí. Pero realmente le gusta Setsuna, también. Ella le chismea, almuerza con su esposa todo el tiempo. Creo que piensa en ella como su oh - tan exitosa hija".

Ella se volvió y lo abrazó. "Creo que realmente tú le caes bien. No puedo creer estar en este avión."

"Basta de hablar de aviones." Darien llegó detrás y cerró la puerta, empujando a Serena contra la pared. "¿Te importaría unirte al club de milla alta1?"

"Pensé que nunca lo preguntarías." Ella apretó los labios en los suyos, con sus pezones ya hormigueando con el pensamiento de tener sexo con Darien en este jet. Había teniendo experiencias salvajes con él, pero esto era loco y era muy emocionante. Estaba mojada y lista y deseando poder estar inmediatamente desnuda para que él pudiera follarla.

Por otra parte, ¿por qué tenía que estar desnuda de todas formas? Él tenía su boca sobre la de ella, con su duro cuerpo contra el suyo, y llevaba un vestido de tarde. Su pene estaba duro contra su cadera. Ella acomodó su cuerpo, poniendo su erección en contacto directo con su sexo, después se frotó contra él.

Él bajó la vista hacia ella con una ardiente expresión que hizo que su interior se fusionara.

"¿Hay algo que desees?"

"Sí. Tu pene dentro de mí. Ahora."

Él levantó su vestido, metiendo la mano mientras lo empujaba sobre sus caderas, luego alcanzando sus bragas y arrastrándoselas hacia abajo. Ella se movió, dejándolas caer al suelo. Darien abrió sus pantalones y sacó su pene, llegando a su bolsillo por un condón, desgarrándolo, y poniéndoselo en un tiempo récord.

Darien la empujó contra la pared y levantó la pierna sobre su cadera, empujando dentro de ella con una dura estocada que la hubiera hecho gritar si no hubiera sido consciente de que no estaban solos en este avión. En cambio, gimió mientras salía y entraba en ella de nuevo. Sentía el pulsar de su vagina, más exigente por el placer pecaminoso que le daba. Arrastró los tirantes de su vestido de sus hombros y mostró sus pechos, luego se inclinó para trabajar en uno de sus pezones y chupárselo fuerte. Serena se estremeció, golpeando su cabeza contra la pared del avión, el rugido de los motores era igual que el rugido de su sangre, que golpeaba sus oídos. Ella tiró de la camisa de Darien, y levantó sus brazos, lo que le permitió sacársela.

Oh, a ella le gustaba esto, que la golpeara contra la pared del avión, con su vestido como un taco en sus manos mientras se aferraba a él y mientras la golpeaba con sus profundos empujes hacia arriba, con su frenesí por hacer el amor sacándola de su mente y llevándola a un lugar donde se sentía loca y libre. Ella no sabía nada sino de este hombre y este momento y el centro de su deseo que se enrollaba como una serpiente, feroz y sin obstáculos. Ella marcó sus hombros con sus uñas y le exigió más.

"Mierda," dijo , meciendo su pelvis contra la de ella más duro, dándole más de lo que ella hubiera querido, deslizando su mano entre ellos para dar masajes a su clítoris, separándose lo suficiente para que ver cómo era follada por su pene dentro de ella y utilizado sus dedos en su clítoris.

"Me voy a correr, Darien. Sigue follándome así."

Ella sintió que su vagina estaba tensa en torno a su pene, con una espiral salvaje de sensaciones haciéndose cargo, y se vino con un grito salvaje.

Darien cerró su boca sobre la suya, chupando su lengua mientras se mecía en su contra, empujando muy dentro de ella con un gemido cuando alcanzó su clímax y envolvió con sus brazos alrededor de ella, levantándola del suelo mientras empujaba duro y profundo en su interior.

Sin aliento, con un hormigueo en las piernas, se fue con él cuando la llevó a la cama y cayó sobre él, con ella encima, con ambos jadeando y húmedos de sudor.

Serena no habló durante unos minutos, conteniendo y sintiendo los latidos del corazón de Darien en su contra, mientras le acariciaba la espalda.

"Creo que tu vestido se ha arrugado", dijo finalmente.

Ella se echó a reír. "No creo que me importe. Pero podríamos estar sudando la colcha del Sr. Tomoe."

"No me importa, y estoy seguro de que a él tampoco."

Se limpiaron en el muy agradable y para nada típico baño del avión. Serena se alisó el pelo y se visitó lo mejor que pudo, pero fue muy obvio por sus rosadas mejillas y labios ligeramente hinchados que tenía una apariencia 'de recién' follada.

"Definitivamente, parece que acabo de tener sexo. ¿Cómo voy a hacerle frente a la tripulación del vuelo?"

"A la tripulación del vuelo se le paga muy bien para no notar nada. Vamos a tomar una copa antes de aterrizar. Me has dado sed."

Ella se rió y lo tomó de la mano, muy pronto sintiendo sed ella misma.

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Lo que Serena aprendió muy rápidamente una vez que aterrizaron en Los Ángeles era que la agente de Darien era un infierno de organizadora. Una limusina se reunió con ellos en el avión y los llevó a un increíblemente lujoso hotel, donde fue apartada de Darien por todo un equipo de personas de maquillaje y peluquería. La metieron a la ducha, y luego fue pulida, encerada, y maquillada en cada pulgada de su rostro. Le habían aplicado maquillaje profesional, estaba peinada, e incluso había una mujer que entró y la vistió.

Se preguntó si este era el estilo de vida que las estrellas de cine estaban acostumbradas. Sin duda era bueno ser mimada y todo, aunque era un poco abrumador. En el momento en que se paró frente al espejo vestida en algún vestido escandalosamente caro de diseñador y adornada con joyas de las que no quería saber el costo, tuvo que admitir que habían hecho maravillas con ella, porque ni siquiera se parecía a ella misma. El peinado hacia mágica en la complexión de una persona. La cicatriz sobre su ceja que obtuvo de niña cuando cayó de su columpio fue destruida por expertos. Sus ojos parecían enormes y... hermosos, y sus pestañas -wow. Ninguna cantidad de tiempo de gasto de pie frente al espejo aplicándose rímel podría esperar reproducir la magia de las pestañas postizas.

El vestido sin tirantes color cobre se ceñía a su busto, cintura y caderas, y luego caía en mágicas ondas en el suelo, y era la cosa más bella que Serena había usado nunca. Y los zapatos - Dios, los zapatos. Tiras y agujas con un arco más lindo de sus dedos del pie. Habían acertado con el vestido, y ella quiso dormir con ellos hasta que muriera.

"Gracias a todos—muchas gracias. Me siento como Cenicienta esta noche. Todos ustedes trabajaron tan duro para hacerme quedar bonita, y no puedo decirles lo mucho que aprecio eso".

El personal de maquillaje y del pelo y todos los demás le devolvieron la sonrisa a ella, la abrazaron y la besaron, y luego salieron de la habitación. Serena inhaló, lo dejó escapar, luego se volvió una vez más al espejo.

"Santa mierda, mujer."

Se volvió al oír la voz de Darien.

Estaba de pie en la puerta de entrada del dormitorio. Una vez más, fue golpeada por el absolutamente increíble hombre que llevaba esmoquin. Sus anchos hombros llenaban la camisa tan bien, y era lo suficientemente alto como para llevar la ropa con elegancia, su pelo negro estaba perfectamente peinado, sus ojos azules eran aún más sorprendentes contra el negro sólido de su esmoquin. Entró y caminó a su alrededor mientras ella estaba en el centro de la habitación, luego se acercó, levantó la mano y posó un beso en sus dedos.

"Eres la mujer más hermosa que he visto".

Ella se sintió emocionada. "No lo soy. Pero estoy segura de que me siento de esa forma esta noche. Gracias por esto."

"Eres la mujer más hermosa que he visto, porque aprecias esto de una forma que ninguna otra mujer con la que he estado antes puede apreciarlo."

Ella sintió el aguijón de las lágrimas. "No me hagas llorar, o tendrás que llamar a toda esa horda de personas de nuevo para arreglarlo."

Él extendió el brazo. "¿Lista para ir a divertirte?"

"Sí".

1 Club de persona que tiene sexo en los aviones. Se puede ingresar cuando se ha tenido una actividad sexual en pleno vuelo. Pero además tiene sus normas y es que debe ser en una aeronave a una altura minina de 1 milla, unos 5280 metros por encima de la superficie terrestre.