NA/. La presente historia es una adaptación de la novela de la autora Jaci Burton

Todos los personajes pertenecen a la obra de Sailor Moon de Naoko Takeuchi

Capítulo 20

Serena estaba sentada en la fresca oscuridad de su sala, con las rodillas dobladas hacia su pecho, tratando de mantener el dolor de cabeza que se había iniciado la noche pasada y que no se convirtiera en una jaqueca en toda regla.

Helios, por suerte, no tenía ni idea de lo que se había apoderado de ella el día de ayer. Y no iba a hacer estallar su burbuja sobre Darien. No todavía. Más tarde, cuando se sintiera más fuerte, cuando hubiera apuntalado sus defensas, lo haría sentarse y le explicaría que la gente a veces no era quién creías que era, que a veces, no estaban a la altura de tus expectativas.

Tendría que romper el corazón de su hijo. Sin embargo, su trabajo como madre era pegarle con el frío de una bofetada a la realidad y obligarlo a salir de la burbuja de fantasía que él – que ellos - habían vivido en los últimos dos meses. Era su propia culpa por haber tratado de agarrar el anillo de bronce, con el pensamiento de que podría tener una gran carrera, a un gran hijo, y a un gran hombre.

Debería haber sabido que no era posible.

Helios había ido a un partido de pretemporada de fútbol por última vez esa noche. No había razón para negarle que disfrutara de ella, por lo menos una última vez. Ella le había dado su asiento a uno de los amigos de Helios, y el padre de un amigo los llevó. Pasó la noche en casa de su amigo, por lo que le había dado un respiro.

Ella no había visto el juego, ni siquiera quería pensar en fútbol en ese momento. Sólo quería esconderse en la oscuridad y no pensar. Por desgracia, todo lo que estuvo haciendo era pensar, y su mente estaba sobrecargada. ¿Era demasiado pedir un par de horas de paz?

El golpe en la puerta le dijo que al parecer eso era mucho pedir. Empujó la silla y avanzó hacia la puerta, decidida a no abrir si Darien estaba allí.

No había nadie. Huh. Abrió la puerta y se agachó para recoger la caja que estaba en la puerta de su casa. Era demasiado tarde en la noche para un servicio a domicilio, por lo que alguien debía haberlo entregado en mano. No había ningún nombre en la caja excepto el suyo. Cerró con llave la puerta, llevó la caja a la sala, y tomó sus tijeras para abrirla.

Dentro había un DVD con un sobre en la parte superior. Garabateada en la superficie del sobre en una hermosa caligrafía decía— Serena, por favor lee antes de ver el DVD.

Abrió el sobre y sacó una hoja de papel de lino, la abrió y leyó la nota manuscrita.

Serena,

Sentirlo parece como una inadecuada palabra, pero espero que el video ayude. Mis más humildes disculpas por el daño que le hice a tu hijo y a ti. No tengo excusa para mi comportamiento. Dejé que mis metas y ambiciones me cegaran, y espero que algún día puedas perdonarme. Por favor, ve el video. Esto estará en todas las noticias de mañana en los canales en las emisiones de las seis y de las once, así como en todas las retransmisiones deportivas principales. A los medios de comunicación impresos se le dará la historia, así como fotos y escritos.

Una vez más, lo siento muchísimo.

Setsuna

Serena apretó los dientes, dejando caer la nota, y empujó la caja a un lado. Se puso de pie y caminó a la cocina para servirse una copa de vino, con el corazón apisonado doblemente contra su pecho.

Qué se creía esta mujer al pensar que podía enviar una débil disculpa y esperar que a Serena estuviera bien con eso. Nada podía borrar lo que Setsuna le hizo a ella y a Helios. Lo hizo deliberadamente para avergonzar a Serena. Serena podía manejar lo que fuera que Setsuna le arrojara. Era adulta y podía soportarlo. Pero arrastrar a su hijo en eso era turbio, sucio y fuera de lugar, y totalmente imperdonable.

Otro golpe en la puerta, y Serena estrelló su copa de vino en el mostrador de la cocina.

Apostaría cualquier cosa que era Setsuna. Infiernos, esperaba que fuera Setsuna. A ella le encantaría decirle a la mujer exactamente lo que pensaba de ella.

Abrió la puerta, y sus palabras se atoraron en su garganta al ver a Darien allí.

"¿Qué quieres?"

"Cinco minutos".

Maldita sea. Se puso de pie delante de la puerta, bloqueando la entrada. "No hay nada que puedas decirme que quiera oír."

Él puso su mano contra el ladrillo. "Cinco minutos. Eso es todo lo que quiero, Serena".

Parecía tan miserable como se sentía. Dios, quería creer que su mirada era sincera. "Cinco minutos".

Se movió a un lado, y él entró mientras ella cerraba la puerta.

Ella se quedó de pie cerca de la puerta, con los brazos envueltos alrededor de sí misma. "Empieza a hablar."

Él se dio la vuelta. "Yo no sabía lo que Setsuna estaba haciendo hasta que lo vi en las noticias de anoche."

"¿Cómo no puedes saber lo que estaba haciendo? Ella estaba justo en frente de ti. Tú pusiste a Helios a tu lado cuando ella te señaló."

"Sé cómo fue, pero había tanto ruido allí. Helios y yo estábamos ocupados con las camisetas y repartiendo los balones de fútbol, perdiendo el tiempo, y hablando con los niños y con los otros rogando por fotos. No presté atención a las cámaras o a lo que Set estaba haciendo. Pensaba que era para la promoción de la fundación. No tenía ni idea hasta que lo vi en las noticias. Me sentí enfermo después que vi ese clip en las noticias. Y me puse malditamente furioso con Setsuna", se movió hacia ella. "Nunca he querido poner mis manos sobre una mujer con tanta rabia hasta que vi eso, Serena. Tuve que detenerme de nuevo porque quería hacerle daño. Lo siento mucho."

Le dolía tanto como a ella. "Me envió un video."

"¿Qué?"

"Ella me envió un video y una nota. Dice que lo siente. Está ahí en la silla."

Él se acercó y cogió la nota, la leyó, después le dirigió de nuevo su mirada. "¿Qué hay en el video?"

Ella se encogió de hombros. "No lo sé. No lo he mirado todavía."

"¿Quieres hacerlo?"

"Supongo que sí."

Darien puso el video en su reproductor de DVD. Eran escenas del carnaval, con una voz en off de un comentarista deportivo muy importante hablando de cómo los Sabers y Darien, le habían dado apoyo a la fundación, y lo mucho que la caridad los había beneficiado en la feria.

Era lo mismo, con Helios y Darien destacándose en el video.

Nada había cambiado. ¿Cuál era su punto?

Salvo que entonces cambió, con el comentarista deportivo hablando de Darien, de su novia Serena Tsukino, y del hijo de Serena, Helios y de la forma en que desinteresadamente dieron de su tiempo para la organización de ese evento. Él continuó diciendo que Serena era una organizadora de eventos local y que había donado su tiempo en la preparación del evento. Habló de que Helios era un estudiante de segundo año en una escuela secundaria local, describiendo brevemente a la escuela, y mostrando una imagen de la escuela y del equipo. Explicó que Helios era mariscal de campo, y mencionó que Darien había comenzado como mariscal de campo, y pasó a hacer comparaciones entre los dos.

Querido Dios. A Helios le encantaría eso. Serena se movió a la sala y se sentó en el sofá, viendo como Set había vuelto completamente un punto negativo en algo positivo y beneficioso. Helios saldría de eso con aspecto de héroe. Las lágrimas llenaron sus ojos, y ella pasó su mirada a Darien.

"¿Tú hiciste esto?"

"Le dije a Set que había arruinado todo. Mal. Le dije que lo arreglara."

"Parece que lo hizo."

"Le dije que la despediría si no lo hacía bien."

Serena levantó la mano a su boca. "¿La amenazaste con despedirla?"

"Lo hice."

"Darien, lo que ella hizo... fue increíble."

"Sabe muy bien que te lo debía a ti y a Helios el hacerlo asombroso. Ella no tenía ningún derecho a manipularlos ni a ti ni a Helios de esa manera. No voy a tolerar que nadie que trabaje para mí trate a la gente que amo de esa forma".

"La gente que... ¿qué dijiste?"

Se levantó, se acercó a ella y la agarró de las manos, tirando de ella. "Vamos, Serena. Sin duda a estas alturas has descubierto la manera en que me siento por ti."

"No, no tenía ni idea. Nunca hemos hablado de ello."

"Bueno, hablemos de ello." Sus labios se levantaron en una sonrisa esperanzada.

Oh, Dios. Su mente estaba llena de todo el dolor, de todo lo que esto podría significar. En lo que ella había esperado. Y en la agonía que fue hasta hoy. En todo lo que podía pensar era en el dolor y el miedo. Lo empujó. "No, no. Yo... no puedo, Darien".

Su sonrisa murió. "¿Qué? ¿Por qué? Te acabo de decir que te amo."

"No lo hagas." Ella sacudió la cabeza. "No puedo hacer esto. Por favor. Tienes que irte."

Él frunció el ceño, tratando de abrazarla, pero ella dio un paso hacia atrás, necesitaba distancia, necesitaba que se fuera.

"Serena. Todo estará bien, lo prometo. Me aseguraré que el video se corra en todas partes."

"No es eso, Darien. No lo entiendes. Dile a Set que agradezco su reparación del daño, pero ¿Tú y yo? No puedo seguir con esto."

Retrocedió más lejos, pero él no se lo permitió, siguiéndola.

"¿Qué quieres decir con que no puedes hacer esto? Te digo que te amo, y ¿Me alejas? No lo entiendo."

"Hemos tenido un gran momento de este verano, Darien. Sin embargo, se acabó. Tu vida y la mía no se pueden mezclar. Tengo mi carrera y a Helios. Tú tienes tu carrera. Y los dos simplemente no encajamos bien."

Se había alejando de la puerta de entrada, y él estaba frente a ella ahora. No tenía otro lugar a donde ir. Él no la tocó, pero su cuerpo estaba a escasos centímetros del suyo. "Encajamos. Perfectamente."

Ella negó. "No, no lo hacemos. No puedo vivir en tu mundo, y mi hijo tampoco. Tu vida es de fiestas, viajes, portadas de revistas y noticias y simplemente no es lo que quiero para Helios".

"No tiene por qué ser de esa manera, Serena. Eso fue porque Set sólo construía mi imagen."

"Y es necesario para tu carrera profesional. Pero necesito un pequeño respiro. Aprecio todo lo que has hecho por mí y por Helios. Ahora sólo necesito algo de espacio. Helios empezará la escuela pronto, y debe centrarse en eso, no en tu loco estilo de vida."

"Puede ser así."

Las lágrimas picaban sus ojos y parpadeó. "Por favor, vete."

"¿Me amas, Serena?"

El corazón se le arrancó mientras ella le mentía. "No. Me divertí contigo este verano, pero no te amo, Darien".

Él le dio un guiño cortante. "Está bien."

Ella abrió la puerta para él, y él caminó alejándose sin mirarla. Cerró la puerta y luego apoyó la cabeza en ella, escuchando el sonido de su coche ponerse en marcha y alejarse.

Dejó que las lágrimas llegaran entonces. Estaba haciendo lo correcto. Por Helios y por sí misma.

Pero ¿por qué le dolía tanto?

-o-

Darien estaba sentado en el vestuario de los visitantes después del partido inaugural. Estaba mental y físicamente preparado y había dado todo por su equipo ese día. Y habían ganado, treinta y siete - diecisiete sobre San Luis. Había concedido entrevistas después del partido a los medios de comunicación, había puesto su mejor arrogancia en ganar, repasado las grandes jugadas, hablado con optimismo acerca de la próxima temporada y sus pensamientos en lo bien que él creía que su equipo estaría. Hizo todo lo que se le exigía, y cuando los jugadores y los medios se habían ido, había dejado que todo se derrumbase a su alrededor.

Una semana después que Serena lo había echado de su vida él todavía no podía dejarla ir.

La amaba. Y maldita sea, lo amaba, también. Sabía que lo hacía, y él no iba a dejarla tirar todo por la borda sólo porque tenía miedo.

"¿Qué diablos estás haciendo aquí tan solo?"

Él sonrió y se volvió para ver a Endymion apoyado contra la pared interior de la puerta.

"¿No deberías estar jugando béisbol?"

"Mi partido fue temprano hoy en Kansas City, así que he llegado hace rato. Oí lo de Serena y tú. Lo siento."

"Mi chismosa mamá."

Endymion se empujó lejos de la pared y se sentó en el banco junto a él. "Ella esta preocupada. Ya sabes cómo es con nosotros. Si nos están haciendo daño, le duele."

Darien no dijo nada.

"¿La amas?"

"Si".

"Pero ella no te quiere."

Darien inclinó la cabeza hacia Endymion. "Ella me ama. Tiene miedo. Todo esto la asustó."

"Hombre, no sé nada acerca de esta cosa del amor. Si te ama, ¿Por qué te lanzó a la acera?"

"Le he hecho daño."

"Set le hizo daño."

"No, eso fue por mí. Yo le debería haber puesto algunas riendas a Setsuna. Ella pensó que cualquier Relaciones Públicas era buena para mí. Debería haber hecho un seguimiento de lo que estaba haciendo. Además sabía que a Set no le gustaba Serena. No me centré, no presté atención. Cuando amas a alguien, es tu trabajo protegerla. Y yo no hice mi trabajo."

"No es tu culpa, hombre. No puedes hacer todo por todos."

"Ahí es donde te equivocas, Endymion. Debería haberlo visto venir, y no lo hice. Se lo debía. Sólo tengo que pensar en la mejor manera de hacer lo correcto. Y no sé si puedo."

Endymion puso su brazo sobre los hombros de Darien. "Nunca te he visto renunciar a nada. Y has arruinado un montón de cosas en tu vida."

Darien se echó a reír. "Gracias."

Endymion le dio una sonrisa irónica. "Sabes lo que quiero decir. Has tocado fondo antes, Darien. Y si te gusta Serena, entonces no te des por vencido con ella. Si tiene miedo o se siente herida, entonces haz lo correcto".

"Voy a tratar. Tengo que intentarlo. Ella significa todo para mí".

"Entonces, deja de estar aquí como un gatito quejumbroso y ve a hacer algo al respecto."

Darien se echó a reír. "Gracias por la charla."

"Para eso estoy aquí."

La puerta se abrió. Darien y Endymion levantaron sus cabezas mientras Setsuna entraba.

"Supongo que estás decente."

Darien apretó los puños al oír la voz de Setsuna. Ella no había tratado de comunicarse con él desde aquella noche en que la había amenazado con despedirla. Sabio movimiento de su parte.

Endymion se volvió a Darien y levantó las cejas.

"Endymion, no sabía que estarías aquí."

"Sólo vine a saludar a Darien."

Setsuna se paseó, viéndose calmada y bella, como era habitual en un traje gris, con zapatos de tacón alto, con su pelo recogido, y dos aretes de diamantes brillando con las luces de los vestuarios.

"¿Necesitas que te acerque hasta el hotel? El autobús partirá hacia el aeropuerto pronto."

Se volvió hacia su cara. "No"

"Necesito hablar contigo."

"Este no es un buen momento."

"Es un momento tan bueno como cualquier otro." Ella miró a Endymion. "¿Puedo tener unas palabras con tu hermano a solas Endymion?"

"Todo lo que tengas que decir que me lo puedes decir frente a Endymion."

Endymion se levantó, se apoyó en los armarios, y se cruzó de brazos, viéndose divertido.

Setsuna miró a Endymion y después a Darien. Su grácil comportamiento desapareció.

"Bien, está bien." Ella volvió su atención en Darien. "Mira, sé que metí la pata. Lo siento. ¿Has visto el segundo programa deportivo? He arreglado las cosas."

"Lo hiciste. Serena lo apreció."

Ella inhaló y resopló. "Me alegro. Lo siento, Darien. No volverá a suceder. Siempre he estado interesada en hacer lo mejor para tu carrera, de verla crecer hasta llegar al tope."

El cerró el cierre de su bolso, luego levantó la miró. "Siempre has estado interesada en asegurarte de que tus clientes obtengan el mejor precio, por lo que a cambio tú puedes obtener el mejor precio. Quieres que tus clientes sean la guirnalda del pastel, ya que te hace lucir bien. Francamente, Set, no estoy seguro de si estás más interesada en que nos veamos bien, o en ti misma."

Ella palideció. "Eso no es cierto. Sólo quiero lo que es mejor para ti."

"Si te preocupabas por lo que era mejor para mí, habrías sabido que Serena lo era. Te habría importado lo que sentía por ella. Te hubieras preocupado por el bienestar de Helios. Todo lo que te importaba era conseguir que Serena y Helios salieran de mi vida para poder empujar a la siguiente actriz o modelo a mis brazos para las cámaras."

Ella levantó la mano contra su pecho. "No. Me importas tú, Darien. Siempre lo has hecho. Tal vez no hice eso correctamente, pero sí me preocupo por ti. Y por Endymion. Y por todos mis clientes."

"Y una mierda. Tú amas el dinero, el prestigio, y el poder. Te importan una mierda tus clientes. Y seguro que te importo una mierda, Setsuna".

Darien tomó su bolsa y cambió su mirada hacia Endymion. "Acércame a casa de mamá y papá. Tomaré un avión de vuelta más tarde. Me imagino que debo pasar a visitarlos."

Endymion asintió. "Claro".

Se dirigió hacia la puerta y se detuvo frente a Setsuna.

"Según mi contrato tengo que darte aviso con treinta días de anticipación. Date por enterada. Estás despedida, Setsuna".

Set quedó sin aliento.

Darien se marchó, dejando a Set a solas con Endymion.

Ella se sentó en el banquillo, con la barbilla en el pecho.

Endymion no sabía qué decir para hacerla sentir mejor. Infiernos, probablemente no merecía sentirse mejor. Lo había estropeado con su hermano, con Serena y con Helios. Se merecía esto.

Ella levantó la cabeza, y las lágrimas brillaron en sus ojos.

Setsuna era la mujer más dura que alguna vez había conocido. Nada la sacudía. En todos los años que tenía con ella, nunca la había visto llorar.

"No era mi intención que esto sucediera," dijo ella, con su voz apenas siendo un susurro. Endymion no estaba seguro de que incluso le estuviera hablando a él.

"No, me imagino que no lo era. Será un golpe perder a Darien como cliente."

Ella negó. "No es eso. Yo no tenía la intención de hacerle daño, Endymion. No es sólo un cliente. Es mi amigo y lo ha sido por mucho tiempo. O... fue mi amigo. Creo que no lo es ahora. He perdido clientes antes. Perder su amistad me duele más que nada".

Ella levantó la mirada hacia él, con el brillo de las lágrimas haciendo que se apretara su estómago.

"No tengo muchos amigos." Ella brindó una risa suave. "Creo que estoy empezando a entender por qué." Se puso de pie y se acercó a él, con sus ojos líquidos como piscinas azules. Su cuerpo quedó tan cerca de él que sus pechos rozaron su pecho. Ella levantó una temblorosa mano a su cara y pasó sus dedos a través de su mandíbula, luego remontó su labio inferior con la punta de su dedo.

"Por si acaso," susurró entonces, levantándose sobre los dedos de los pies le acarició los labios. Su boca era suave, y la punta de su lengua tocó contra la suya. Fue un beso suave, con la promesa de más.

Tuvo que resistir la tentación de tirar de ella y aplastarla contra él, para profundizar el beso. Una súbita necesidad de tenerla, de probarla completamente, lo sacudió.

Oh, sí. Quería más. La alcanzó, pero ella dio un paso atrás y levantó sus labios. "Siempre he querido hacer eso", dijo, después se volvió y salió por la puerta.

¿Qué fue eso? Bueno, infiernos. ¿Qué fue eso? ¿Y por qué quería ir tras ella? ¿Por qué lo hacía querer tirar de ella a sus brazos y besarla más profundamente?

¿Por qué le importaba?

Resopló y se fue a alcanzar a Darien.

Darien se imaginó que sus padres estarían en cama y cuando él y Endymion entraron en la silenciosa y oscura casa.

"¿Te quedarás?", Le preguntó Endymion mientras utilizaba su llave para abrir la puerta principal.

Endymion se encogió de hombros. "Tal vez. Por apoyo moral".

Darien arqueó una ceja. "Nunca te quedas aquí. Tienes tu propia casa."

"No he dicho que fuera a pasar la noche en mi vieja habitación o cualquier cosa. Ya sabes cómo es. Demasiado hogar y el hogar es asfixiante". Endymion pasó junto a él y se dirigió al pasillo. "Necesito una cerveza."

Darien negó y siguió a Endymion a la cocina. "¿Qué quieres? ¿Soda o agua?"

"Soda".

Endymion le arrojó una lata.

Darien golpeó la parte superior de la lata, mientras Endymion torcía la parte superior de una botella de cerveza y tomaba un largo trago.

"Así que despediste a Setsuna. Será mejor que te diga que necesitaras un nuevo agente pronto."

Darien abrió la parte superior de la lata de refresco y bebió. "No hay prisa. Estaré bien por un tiempo. No necesito buitres golpeando mi puerta, mientras estoy ocupado tratando de jugar al fútbol. Además, tengo que ordenar mi vida personal primero. La cosa del agente puede esperar."

"Supongo que sí. Set parecía devastada."

Darien se encogió de hombros. "Lo superara."

"¿Quieres que, también la despida?"

"No, a menos que te moleste."

Endymion tomó un largo trago de su cerveza, y luego una sonrisa levantó sus labios. "Molestarme no es la descripción que yo utilizaría".

"Me pareció oír voces aquí. Ah, y mira, son mis dos hijos."

"Hola, mamá." Darien envolvió a su madre en un abrazo de oso.

Ella se acercó y abrazó y besó a Endymion, luego se sentó en la mesa. "¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que tendrías que volar de vuelta a San Francisco inmediatamente después de tu partido."

"Problemas con chicas", dijo Endymion.

Darien le lanzó una mirada mordaz.

"Bueno, es verdad, ¿no?"

"Oh, querido. ¿Las cosas no se han solucionado todavía con Serena?"

"Y despidió a Set también."

Darien puso los ojos en blanco. "¿Qué, acaso tienes ocho años?"

Endymion le lanzó una sonrisa satisfecha. La madre de Darien tenía los ojos como platos. "¿Despediste a Setsuna? ¿Por qué?"

Endymion abrió la boca, pero Darien levantó la mano. "Cállate. Déjame hablar." Endymion se pasó la mano un cierre imaginario por los labios cerrados.

"Ella hizo algo que no me gustó. Algo que daño a Serena y a Helios. Fue la gota que colmo el vaso."

"Ya veo." Su madre se cruzó de brazos. "¿Quieres hablar de ello?"

Darien miró a Endymion, quien no hizo ningún movimiento de irse.

"Endymion, déjame hablar con Darien a solas."

"Oh, está bien. Echo de menos todo lo bueno." Besó a su madre en la mejilla. "Me voy a casa."

Ella tomó la botella de cerveza de sus manos. "¿Cuánta cerveza has bebido?"

"Jesús, mamá, tengo veintinueve años, no dieciséis. Sólo le di unos pocos sorbos."

"Entonces, puedes irte. Te quiero."

"También te quiero." Endymion pasó su brazo a Darien de camino. "Llámame si me necesitas."

"Gracias, Endymion".

"Entonces, ¿qué ocurrió con Serena?"

Darien llenó a su madre con los detalles de lo que sucedió en el carnaval y lo que pasó con Serena después.

"¿Piensas que ella te ama?"

"Sí".

Ella poso su mano en la parte superior de la suya. "Ella tiene miedo."

"Ya lo sé."

"¿Qué vas a hacer al respecto?"

"No puedo hacerla aceptar mi estilo de vida, mamá. Es un compromiso bastante pesado. Y ella tiene su propia carrera. Y a Helios."

"Es una mujer fuerte. Podrá manejar la situación. Necesitas darle un poco de tiempo".

"No soy experto en dejar las cosas como están. Soy pro-activo. Voy tras lo que quiero."

Sus labios temblaron. "Ya lo sé. Siempre has sido alguien de termina las cosas. Esta vez creo que necesitas sentarte y dejar que lo piense un tiempo. Si ella te ama como dices, vendrá a ti."

"Pero… "

Ella le apretó la mano. "Que venga a ti, Darien. No la presiones, o se sentirá acorralada. Ella sabe que te ama. Y sabe que la amas. Ahora falta que se dé cuenta."

"Voy a tratar".

Su madre le dio una sonrisa de complicidad. "Hazlo."