Nadie habla del club de la pelea
Por Katou Yuu
DISCLAIMER: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino.
ADVERTENCIAS: YULLEN, AU, muchos postres fueron lastimados para hacer este fic.
A la mañana siguiente llego tarde como de costumbre, después de todo no se podía saltar el desayuno, ¡era la comida más importante del día! salto la barda como de costumbre y se apresuró a llegar a clases.
Ya los profesores no le decían nada al verle entrar solo arrugaban la frente y negaban con su cabeza como si no tuviera remedio.
- Pst!- el chico que se sentaba a su lado le había lanzando un trozo de papel y ahora le llamaba.
- ¿Lavi?-miro al profesor que parecía concentrado en la pizarra.
- Lo vi todo, ¡peleaste con el líder de la academia del oeste! ¡Eres mi héroe!
Rio nervioso tratando de ignorar sus palabras. Aquello había ocurrido atrás de la escuela, pero al parecer no había forma de ser discreto.
- ¿el demonio blanco ya es dueño del Oeste?
- no, claro que no. Por favor... - pudo un dedo sobre su boca - la clase ya comenzó.
No sabía quién le había puesto ese nombre, ni por qué creían que el Este era su territorio.
Al final de la clase, Lavi se acercó a él.
- ¿podrías darme una entrevista?
- ¿qué?
- sí, la pelea terminó en empate, pero tengo entendido que te siguió al club donde trabajas. ¿Te retó? ¿Cuál fue el resultado?
- Sin comentarios - le respondió esperando que entendiera que no quería hablar sobre el tema.
- ¿Entonces te ganó? - pregunto Lavi sorprendido.
- ¡Claro que no! Sólo perdí para que se fuera de allí y no se pusiera a lloriquear - dijo Allen fastidiado, detestaba perder, sabía cuáles eran sus deberes, pero aquello simplemente no lo podía superar.
- Lavi deja de molestar a Allen- pidió Lenalee con una sonrisa algo tétrica.
- Sólo quería una exclusiva - hizo un puchero.
Allen no se creía que todos supieran de su encuentro con el líder de la academia del oeste hasta que vio en la cartelera del pasillo fotos con una noticia bien detallada al respecto firmada por Lavi como reportero que sus dudas fueron aclaradas. Howard Link no lo había dejado pasar por alto. Al menos Lavi no había escrito lo del club, si Link lo supiera eso le traería muchos problemas, más de los que ya tenían con las autoridades.
- Walker esto es inaceptable. Mírate - Allen sabía que aun los moretones y raspones no sanaban del todo.
- ¿debería usar maquillaje? - dijo mirando su reflejo en la ventana.
- no estoy jugando. Deja de provocar a esos chicos.
- ese es el problema, ellos llegan solos.
Los siguientes días, para evitar cruzarse con otros delincuentes, Allen dejó de saltar la barda, sin embargo, eso sólo había provocado su mal humor por la falta de postres.
El azúcar era muy importante en su dieta y para su humor, su estómago no estaba contento.
Link se acercó a verlo rondar por los pasillos sin rumbo.
- Estos días no has saltado la barda y has llegado temprano, ¿recapacitaste?-
- Sólo no quiero más problemas, esos tipos son molestos, y ya no molestan a las chicas así que no hay mucho que hacer - estómago gruñó al finalizar.
Link alzo una ceja, Walker siempre parecía tener hambre, se disculpó apenado.
- Ayer probé a preparar esto - dijo Link mostrándole el envase que traía con el bajo un par de libros.
Allen lo tomó y abrió. Una suave fragancia lo reconfortó: vainilla y caramelo, Link había hecho un flan.
- ¿puedo? - Allen sentía que iba a llorar.
- en realidad lo hice para mí - dijo agobiado, también extrañaba el azúcar que Allen le daba para sobornarlo - pero supongo que puedes tomar la mitad.
Allen ni lo dudó, encajó la cucharilla y de dos bocados acabó su parte.
- está delicioso - dijo a punto de abrazarlo - deba hacer más, todos los días.
Su teléfono vibró en su bolsillo y tuvo que disculparse, se suponía que no admitían celulares en la escuela, así que tuvo que huir para contestar.
- ¿te llamo más tarde? - dijo pensando que era Cross
- no, llegó tu hora.
La voz lo hizo poner cara de dolor.
- no tengo energía para lidiar contigo.
- tal vez mañana la tengas. Nos veremos mañana a las 12, afuera de la estación Whitechapel...
- pero mañana es sábado.
- ¿y? Perdiste, así que cumple.
Allen bufó y apretó los dientes.
- bien, ahí estaré.
Colgó viendo el número desconocido, debió ver antes de contestar. Aun tenía una cita con la mitad del flan que Link había preparado y trato de no parecer afectado por aquello.
Allen volvió a casa algo cansado, hoy sería una noche muy larga, era viernes y eso indicaba amanecer con los clientes, logro obtener buenas ganancias para la casa, hasta que algunos se pusieron algo violentos y rompieron un par de botellas de buen whisky.
Se acostó a dormir cuando por fin pudo recogerlo todo y sacar a los clientes.
Estaba soñando con postres, todo parecía un sueño, había una oferta de dulces gratis todo lo que pudiera comer, no podía cargarlos todos en sus manos, uno de ellos rodo lejos de el en su envase trato de seguirlo hasta que se detuvo a los pies de alguien entonces vio su pie se levantó y sin piedad y lo piso.
- ¡Nooo! - grito y se despertó de golpe empapado en sudor, había sido un terrible pesadilla, miro su celular que titilaba con alguna notificación.
Kanda había esperado por media hora. No, por 45 minutos, pero al llegar temprano simplemente se había escondido para no parecer tan ansioso. Sin embargo, ahora estaba frente a la entrada de la estación y el moyashi no aparecía.
Trató de llamarlo pero el teléfono sonaba y lo enviaba a buzón.
Había logrado encontrar un día en que Alma no iba a estar sobre él y ahora el moyashi no llegaba.
Envió mensajes molestos tratando de picar el orgullo de Allen y hacerlo ir.
- Me quedé dormido - dijo contestando al fin.
- ¿me estás evitando?
- no, en verdad estaba dormido. Apreciaría si esperaras a que peleáramos otro día. Tal vez otro mes.
- ¿entonces quieres que vaya al bar de nuevo? A tu viejo no le va a gustar.
- mira, si te rompo la cara al fin, ¿dejarás de buscarme?
- si eso es lo que quieres...
- bien, ya me estoy levantando - dijo colgando y estirándose.
Estaba molido. Vería si en el camino podía comer alguna chuchería para recuperarse.
Realmente este tipo había resultado tan molesto que hasta en sus sueños se había aparecido, luego de casi 20 minutos de viaje en el metro cuidando de no pasarse de estación pues aun andaba medio dormido llego, tomo la salida acordada, no veía al sujeto, acaso sería una estúpida broma para sacarle de la cama?
No fue hasta que sintió una extraña presencia tras suyo que se giró y lo vio ahí detrás de él.
- Llegas tarde Moyashi.
- Realmente eres un pesado, y no me llamo Moyashi - dijo algo molesto por el apodo, desconocía el significado pero no le gustaban los apodos, por algo su padre le había dado un buen nombre.
- Acompáñame - dijo llamándolo con la mano.
Lo siguió mirando a todos lados, esperaba que sus secuaces estuvieran acechando y mientras menos gente había, más se sentía en peligro.
Cruzaron la estación hasta llegar a un callejón. La gente pasaba con bolsas de compra pero seguro nadie iba a meterse en una pelea. Suspiró y se puso en guardia en cuanto o Kanda se detuvo.
- entra - ordenó abriendo la puerta y haciendo sonar una campanilla.
Allen subió la mirada. Era una tienda de fideos. De la puerta salía un delicioso aroma a caldo y verduras.
- date prisa, tengo hambre, me hiciste esperar casi una hora - dijo Kanda con seriedad.
Allen entró extrañado, pero él también tenía hambre.
Tomaron asiento, Allen miraba con detenimiento el lugar, tenía decoración asiática, vio la carta, no estaba muy seguro de que pedir pero sólo sabía que tenía mucha hambre.
Vio al otro con la cara metida en el menú, realmente no se creía que estuviera sentado con él en un lugar como este.
- Oye...- lo llamo.
- ¿Qué?
- ¿Cómo te llamas?- le pregunto ya un tanto fastidiado de haber sido arrastrado por un completo extraño un sábado.
-Kanda- dijo el otro levantando la mirada un segundo.
- ¿ese es tu nombre o tu apellido? - Allen estaba intrigado, había golpeado a un montón de tipos pero hasta ahora era el primero que buscaba una lucha por placer.
- ¿qué vas a pedir? - dijo cambiando de tema y llamando al mesero.
Allen escogió lo primero que vio y esperó. Mientras la comida estaba, se hizo silencio entre ellos.
- me llamo Allen - dijo esperando que desde ahora dejará de llamarlo "moyashi".
Pero Kanda se encogió.
-Me gusta más "moyashi".
- No me llamo Moyashi, además ¿qué significa?
Kanda lo ignoró cuando el mesero llegó para tomar su orden, Kanda pidió un plato de soba con tempura, Allen al ver que el hombre esperaba, no estaba muy seguro de su elección.
- Este, desde aquí hasta acá, quiero estos- dijo señalando una larga lista en la carta.
Kanda alzo una ceja.
- ¿Qué? ¿No me mires así? tengo hambre, no he desayunado.
- Si, se nota por las tontas ojeras.
- No las tuviera si me hubieras dejado descansar.
Kanda se encogió de hombros y pidió un té.
Allen pensó que era de esos chicos de la nueva ola que serían los rebeldes al grado de preferir el café.
- ¿Siempre comes así?
- hay algún problema, lo voy a pagar.
- Cálmate - dijo divertido
Kanda estaba tratando de comportarse interesante y misterioso. Pero ahora no sabía muy bien qué hacer. El moyashi estaba ahí y no pensó en llegar tan lejos.
- no has cruzado la barda de nuevo - dijo dándose cuenta de inmediato que eso implicaba revelar que lo mantenía vigilado.
- cada vez que lo hago, tu gente busca pelea. Me estoy cansando.
- puedes hacerlo, ya no tendrás problemas.
- ¿si te derrotó retirarás a tus lacayos? - dijo Allen buscando un trato.
- mis "lacayos" no van a molestarte - confirmó pensando en cómo explicar a su gente que ya no debían vigilar al demonio blanco porque lo estaban haciendo sentir incómodo e infeliz.
- Vaya...- realmente Allen no creyó tener un conversación civilizada con Kanda, más bien era la primera vez que la tenía con alguien proveniente del Oeste.
La comida llego, el mesero arrastró un carrito frente a la mesa y Allen sólo dio las gracias ansioso pues todo tenía buena pinta.
- Delicioso - dijo con la boca llena al llevarse un bocado de fideos a los labios.
Realmente Kanda no se creía que el Moyashi se fuese a comer todo pero allí estaba engulléndolo todo con una cara de "placer" que lo hizo sentirse algo acalorado por alguna razón.
No podía dejar de mirarlo, aunque no tenía que disimular porque el moyashi estaba concentrado en su plato.
- increíble, Link y Lenalee deberían venir. - soltó para sí mismo.
- ¿son de tu banda?
- no sé qué te dijeron, pero yo no tengo banda.
- entonces ¿por qué te haces llamar "demonio blanco"? - Kanda quería preguntar quién era ese tal Link.
- alguien comenzó. - dijo restándole importancia.
- No me gustan los apodos, además que me llamen así es muy raro- dijo saboreando otro bocado.
- Pensé que serias más rudo, pero sólo eres un Moyashi - dijo para molestarlo ganándose una mirada enojada del otro.
- ¿En serio? ¿Y qué hay de ti? ¿Tienes algún apodo?- Kanda se encogió de hombro, sólo era el líder de la banda y nada más.
- No soy un delincuente como tú, todo esto es un gran malentendido, ni siquiera me interesa esa estupidez del Este-Oeste.
- Dices que no eres un delincuente pero no actúas muy lejos de uno.
- No voy por ahí buscando pelea.
- Pero estafas a los borrachos - Allen hizo un puchero.
- es mi trabajo - dijo llenándose la boca.
Terminaron de comer y caminaron por el parque. Había muchas familias.
- ¿no deberíamos ir a otro lugar? - dijo sin apartar la mirada de un puesto de helados.
- Supongo. No es mi zona así que no lo sé.
-Tampoco es la mía, pero creo que un parque no es el lugar apropiado - dijo con unas enormes ganas de pelear para poder irse a casa y comer pastel.
- ¿quieres uno? - dijo Kanda señalando el carro.
- pues, no creo que sea buena idea... - pero Kanda se había formado y ahora estaba esperando su turno.
Allen indicó el sabor aunque se hizo de rogar, pero Kanda le dijo "es como tu última cena", y decidió aceptarlo.
Caminaron a orilla de la laguna que albergaba el parque.
- allá parece buen lugar - dijo Kanda señalando la otra orilla.
- de acuerdo, vamos ya - dijo Allen apresurando se a lamer el helado.
- no voy a bordear toda la laguna, subamos en uno de esos - dijo acercándose a un bote de pedales.
Allen realmente estaba confundido, pero decidió no decir nada y subir al bote.
- Ha sido un recorrido muy largo para una pelea, ¿tratas así a todos tus rivales?- preguntó un tanto ansioso al ver a Kanda pedalear.
- No - respondió a secas.
- Oh, ¿es un trato especial? ¿No pensaras echar mi cadáver al rio?
Kanda suspiró un tanto cansado realmente el Moyashi era tan idiota como para no leer entre líneas y la verdad detestaba explicar estas cosas.
Allen veía como se alejaban cada vez más de tierra firme y no estaba muy tranquilo con eso.
La farsa no iba a mantenerse por mucho más tiempo, pero Kanda tampoco sabía cómo salir de aquella situación en la que se había metido.
Llegaron a la orilla y ató el bote.
- bueno, ¿qué esperas? - dijo Allen poniéndose en posición.
- estoy lleno - dijo sentándose en el césped.
Allen arrugó la frente. También estaba lleno pero deseaba terminar con eso.
- ¿temes que te haga vomitar?
- ya estamos aquí - dijo restándole importancia.
Allen se quedó parado y caminó de aquí a allá hasta que se desesperó y se sentó también.
- así que... Te gustan los postres - dijo tratando de sacar plática.
- eres muy perceptivo - se burló.
- y eres bueno en el Poker... O haciendo trampa en él.
- no es un crimen. - Allen lo vio impaciente - hoy no traes tú palo de madera.
- es una bokken, hago Kendo y es parte de mis herramientas.
- pensé que sólo delinquías.
- no sabes nada de mí - dijo Kanda fingiendo que se acomodaba para acercarse un poco a Allen - sabes, hoy no tengo ganas de pelear, podríamos dejarlo para otro día.
La farsa no iba a mantenerse por mucho más tiempo, pero Kanda tampoco sabía cómo salir de aquella situación en la que se había metido.
NOTAS: Y ustedes ¿Cómo preparan a sus enemigos para una pelea? Esperen un nuevo capítulo por el mismo canal. Saben que aunque tarde termino todas mis historias. Déjenme saber sus ideas para nuevas citas entre estos delincuentes en los reviews. Besos y abrazos.
