Nadie habla del club de la pelea
Por Katou Yuu
DISCLAIMER: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino.
ADVERTENCIAS: YULLEN, AU, algo de violencia, drama.
- No sabes nada de mí - dijo Kanda fingiendo que se acomodaba para acercarse un poco a Allen - sabes, hoy no tengo ganas de pelear, podríamos dejarlo para otros día.
Allen lo miro confundido - ¿En serio? - Kanda no respondió - Si no querías pelear debiste decirlo... no se... como hace 3 horas.
- ¿Prefieres que te golpee o te haga perder un poco de tu tiempo? Después de todo eras tú quien me estaba estafando.
- Eres muy extraño...- Kanda se encogió de hombros. El viento soplo algo fuerte moviendo sus cabellos, el cabello del Moyashi le pareció extrañamente suave, ya de por sí con su color distintivo lo hacía resaltar, sin dudarlo mucho lo toco y Allen lo miro extrañado. Estaba muy cerca de él y el Moyashi tenía la mirada clavada en el algo confundido.
- Tenías un bicho. - dijo Kanda apartando su mano.
Allen lo vio con los ojos entrecerrados.
-Creo que se te va el cabello, vi una calva por ahí - dijo tratando de desviar el tema.
- claro que no - Allen se tocó la cabeza verificando que no había ningún pedazo sin cabello.
- El demonio blanco que se quedará calvo.
- Claro que no.
- Parece que si, después de todo tienes cabello de anciano.
- Oye! al menos no tengo cabello de niña - dijo ganándose una mirada asesina de Kanda pero no se dejo intimidar- Tu cabello debe estar mejor cuidado que el de una chica - dijo tomando un mechón y así era, lo soltó de inmediato - Creo que se me hace tarde, necesito volver a casa.
- ¿Hoy abren su local? - dijo con sorna.
- si, los fines de semana son los que mejores ganancias dejan y los. Más duros, siempre hay que madrugar.
- Vida dura Moyashi.
- Pues parece que tú no trabajas, tenías mucho dinero el otro día, ¿eres un niño rico?
Kanda no respondió.
- tal vez me den ganas de apostar hoy - dijo levantándose.
- no, por favor - dijo sacudiendo su pantalón y poniéndose de pie.
- vamos - Kanda no quería que el día terminara, pero se obligó a sí mismo a pedalear de regreso.
Al terminar Kanda caminó al lado de Allen hasta la estación. El pretexto era que ahí tomarían sus respectivos trenes.
- nos vemos luego - dijo Kanda parándose a su lado en el andén.
Allen se quedo extrañado, ¿luego? Ambos habían tomado rutas diferentes. Le dio un extraño escalofrío al ver a Kanda del otro lado del andén hasta que se el tren se cruzo frente a él y tuvo que abordar.
Aquel había sido una tarde extraña pensaba que iría la batalla de su vida pero en cambio había resultado extrañamente agradable.
Llego donde Cross, este estaba fumando con cara de pocos amigos.
- Sabes que hoy abrimos temprano.
- Hubo retraso en el metro - dijo comenzando a acomodar las sillas en las mesas. Cross alzo una ceja.
- Pues parece que te la pasaste bien.
- Eh?
- Tienes una sonrisita estúpida en tu cara mocoso.
Allen torció la boca y subió a cambiarse.
Esa noche estuvo tranquila, ni siquiera tuvo que echar a nadie. Aunque no paraba de mirar la puerta, sentía que esa despedida significaba que esa noche aparecerían los "puños de hierro".
El lunes se asomó por la ventana y pudo comprobar que no había nadie esperando. Saltó y fue a la tienda. Sin embargo, vio sus esperanzas rotas cuando la dependiente le dijo que ya no quedaban postres.
- un chico compró todo, lo siento, la próxima puedo guardarte uno.
Salió de la tienda con unas ansias asesinas. Y ahí estaba Kanda, sentado en la acera con dos enormes bolsas.
Tenía mala cara mientras veía un pay de limón.
- ¡T-tu! - Lo señalo- ¡Los compraste todos!
- ¿Pues qué te parece?- señalo ambas bolsas.
- ¿Por qué? más bien... ¿por qué estas aquí llevándote los dulces de mi tienda favorita? - dijo completamente herido, sentía que moriría por no tener uno de esos postres.
- Escuche que los postres de aquí eran muy buenos. Aunque no me gustas los dulces del todo.
- ¿Entonces por qué?- Allen estaba al borde de la desesperación al ver como Kanda saboreaba la dulce crema del pay y hacia un gesto asqueado.
- no, es horrible - dijo dejando el postre a un lado.
- no sabes apreciarlo, dame - Allen trató de tomarlo peor Kanda fue más rápido.
- es mío.
- pero no te gusta.
- ¿Te comerás los que no me gusten?
Allen asintió sentándose al lado. Al fin le dio el pay y de inmediato le dio un mordisco, era celestial.
Kanda probaba otro y como nada le gustaba, lo terminaba pasando a Allen.
-¿Cómo pudiste comprar todo esto si ninguno te gusta?
- Simplemente me apeteció -dijo Kanda despreocupado.
-Esto... es para molestarme ¿no es así? Que yo sepa el Este no es tu zona - dijo Allen llevándose un gran trozo de pay a la boca.
-Supuestamente quedamos en empate, así que esta zona es neutral hasta que se decida en un encuentro.
-Suena complicado, la verdad yo no entiendo bien este lio de bandas ni siquiera sabía que hubieran tantas academias involucradas - suspiro.
- Pues eres ridículamente famoso, incluso decían que eras un monstruo que media dos metros y eras mayor para estar en la escuela, que incluso eras repitiente - Allen casi se atraganta con un trozo de pastel - Pero supongo que aquellos sujetos no querían admitir que fueron derrotados por un pequeño Moyashi.
- soy de tamaño perfectamente normal - dijo molesto
- como digas - dijo Kanda abriendo un mousse de fresa que no estaba tan mal - pero aunque tú y yo lleguemos a un acuerdo, otras academias vendrán a retarte.
- Dime, ya que eres un delincuente consumado, ¿qué hago para que me dejen en paz?
- Vencelos, a todos. Conviértete en el demonio blanco - Kanda le ofreció un bocado a Allen, pero este dudó al ver el tenedor enfrente y se negó - O tíñete el cabello y ya nadie te reconocerá.
- no quiero lidiar con esos idiotas.
- entonces entra a mi banda, si declaras que el Este ya es mío, admitirás tu derrota y te dejarán.
- ¿Y los retos irán a ti?
- supongo.
- en verdad te gusta esto de ser el jefe... - Allen tomó una porción del postre de Kanda.
- Solo estoy buscando un buen rival. Alguien digno de Mugen- dijo señalando se espada con la mirada.
- ¿Entonces no soy un digno rival?- pregunto robándose un trozo del mousse con su tenedor.
- Tu eres diferente, no cuentas - dijo Kanda dejándolo confundido, ¿a qué se refería? ¿Acaso con la paliza que le había dado no era consciente de su fuerza?
- No me gusta la idea de rendirme ante ti y entregarlo todo - se levanto dejándole un envase vacio en la bolsa - Tienes una manera extraña de negociar pero...prefiero darlo todo en una pelea.
- Como quieras...- Kanda se incorporo dejando ver la evidente diferencia de alturas - Recuerda, si gano todo esto será mío, eso te incluye a ti.
- ¿Y entonces me pedirás que pelee por el Oeste? Eso no es lo que quiero.
Kanda lo miró con una ceja levantada y rió en burla.
- por ahora me confirmaría con saber que estarás de mi lado.
Allen miró al piso y vio las bolsas, en verdad quería esos postres. Kanda lo notó y le ofreció la bolsa.
- no, gracias, dijo Allen resistiendo las ganas de tomarlos.
- dijiste que te comerías lo que no me gustara, bueno, ninguno me gustó.
Allen los tomó. Kanda lo acompañó a la barda cuando la cruzó.
- ya vete, pensarán que hay pelea - dijo Allen saltando un poco.
Kanda suspiró y lo tomó de la cintura para levantarlo.
Allen se tenso un poco al sentir las manos del otro, no dijo nada, le había ayudado al menos.
- G-gracias - dijo tomando la bolsa de los postres.
- Te veían tan ridículo tratando de saltar la barda, come bien para ver si creces un par de centímetros Moyashi.
- ¡Como bien!- dijo apenado - H-Hasta luego- se despidió.
Kanda lo vio alejarse, le había dicho "hasta luego", estúpido Moyashi.
- Ya termino su cita- escucho una voz burlona detrás de él.
- ¿Qué demonios haces aquí?
- Te buscaba, desapareciste sin decir nada - dijo Alma.
- vine a aclarar los términos del duelo - dijo recobrando la seriedad.
-Si, lo imaginé - dijo sonriendo.
Kanda chasqueó la lengua y metió las manos en sus bolsillos. Se consideraba incapaz de hablar del tema.
- piensa en la banda, si sigues por este camino, tendrás que aclarar muchas cosas. Todos están inquietos porque pediste su retirada. - dijo Alma hablándole cerca, como el amigo que era.
Kanda ya había dudado muchas veces en su posición como jefe de la banda, pero hoy deseaba una respuesta fácil. Sólo quería escapar de la escuela para ver al Moyashi comer postres, pero su vida no era así de sencilla.
El Este se lo estaba jugando entre otras academias, si él lo reclamaba como suyo aquellas academias que aun estaban al asecho simplemente se rendiría y no habrían mas disputas, nadie se atrevería a enfrentarlo, pero el Moyashi era testarudo y era fuerte pero no tenia lacayos que le respaldaran, ellos jugaban sucio y no estaba seguro de que el Moyashi pudiera continuar así.
- Todo se decidirá cuando lo derrote - le dijo a Alma y se subió a su motocicleta.
Allen no supo bien cómo explicar su botín ante Link quien parecía extrañado por la gran cantidad de postres, podría contar que allí estaban todos los de la vitrina.
- N-no me pude contener, todos se veían deliciosos - dijo buscando una marquesa de chocolate y ofreciéndosela.
Link la tomo, sintió que era sobornado pero miro fijamente al albino.
- Walker, estoy tomando clases de repostería - Allen alzo la mirada - Traeré algunos postres para que los pruebes, así que no será tan necesario que vuelvas a la tienda.
- ¿En serio? - Allen apenas había probado el flan del otro día pero estaba delicioso.
- confío en que el resultado será satisfactorio - dijo Link presumiendo
Allen agradeció, en verdad deseaba probarlos.
En clase repartió postres a todos lo que se dejaron. Incluso a los profesores.
El resto de la semana Allen no supo de Kanda, la verdad ya no saltaba la barda con tanta frecuencia desde que tenía los postres de Link.
Todo estaba tan tranquilo, se preguntaba entonces cuando Kanda volvería para imponer su reto y terminar con esto. Kanda no le había resultado tan mala persona aunque tenía una mirada muy intimidante, era muy fuerte el también sentía que había encontrado un buen rival.
Su vida parecía volver a la normalidad de antes, ya podía considerarse un estudiante regular.
Lavi había dejado de escribir artículos sobre él, pero tuvo un presentimiento cuando Lavi le pidió trabajar juntos en un ejercicio de equipos durante Biología.
- eres amigo del "loto de hierro" ¿cierto?
-¿El qué?
- Kanda, Yuu Kanda, el Loto de Hierro.
Allen levantó una ceja, era el peor nombre en el mundo, peor incluso que el demonio blanco.
- no somos amigos.
- ya sé que las bandas deben mantener sus acuerdos y alianzas en bajo perfil. Supongo que por eso no te has enterado - Lavi sacó su celular con cuidado - Kanda ha estado peleando en el Oeste, al parecer una academia del norte creyó que estaba debilitándose. Supongo que creen que perdió ante el demonio blanco. Creo que deberías ayudarlo
Pero si Kanda tiene una banda, no creo que me necesite para algo así - después de todo el era un solo hombre, tenía dos brazos y dos piernas no podría hacer nada más extraordinario que un grupo de gente que tenía a su favor.
- Derrotaste a todos sus lacayos- dijo Lavi tomándolo de los hombros.
- De todas maneras, el no me ha pedido ayuda - Allen trato de quitarse a Lavi de encima.
Lavi reprodujo un vídeo y se lo mostró. Kanda peleaba con un grupo de chicos y aunque la mayoría era vencida, Muchos más salieron de la nada y se lanzaron sobre Kanda y su amigo, el de la cicatriz en la nariz.
Allen se sorprendió. Brevemente se vio la cara de Kanda, había sangre.
- ¿Cómo conseguiste esto?
- no puedo revelar mis fuentes, pero las cosas están feas en el Oeste.
Allen trató de hacerlo entender, no podía hacer nada.
Esa mañana decidió saltar la barda. Algo le decía que debía ir a la tienda. Salió pero no encontró a Kanda.
No sabía por qué esperaba ver a Kanda ahí, era obvio que ya había pasado página.
Kanda no era su amigo, había decidido que era un buen rival pero no sabía si eso era suficiente para llegar allí y echarle una mano.
Sabia que se arrepentiría de lo que iba a hacer, marco el teléfono de Kanda pero no contesto, su voz amenazante lo llevaba al buzón de llamadas. Llamo un par de veces más y siguió sin respuesta.
Reviso el twitter sin mucha esperanza viendo numerosos comentarios respecto a la paliza que le estaban dando al líder de la academia del oeste, hoy la academia del Norte extendería su territorio.
Cuando se dio cuenta estaba corriendo a la estación dejando olvidada la academia, tomo el metro rumbo a la temida academia del oeste.
Tomó el tren hacia el Oeste y todo el camino permaneció ansioso hasta que comenzó a mensajes a Lavi.
Él le indicó el lugar en que estaba Kanda de acuerdo con rumores.
Volvió a llamar a Kanda en cuanto llegó al barrio.
- Moyashi? - dijo cuando le respondió
- ¿Dónde estás?
- ¿Quieres pelear? Lo siento, tengo las manos ocupadas ahora - dijo como si le faltara el aire.
- No es eso, ¿dime dónde estás? - le volvió a preguntar.
-No creo que sea buena idea que vengas a verme.
- Todos hablan de tu banda en las redes sociales.
- ¿Qué? no me digas que vas a aprovechar a darme el golpe de gracia.
- Eres tonto.
- Estoy a una calle de la academia, el callejón detrás de un restaurante chino- colgó.
Hizo algunas preguntas para orientarse pero en cuanto estuvo cerca de la academia notó la presencia del enemigo.
Logró acercarse a la zona y tuvo que golpear a algunos chicos para que no advirtieran de su presencia.
Al llegar al callejón, un montón de puños trataron de pararlo. Kanda les ordenó parar.
- pero es el demonio blanco.
- ya lo sé - dijo Kanda con una sonrisa que nadie podía creerse. Estaba en el suelo, apoyado contra la pared.
Allen al acercarse pudo ver que no estaba nada bien, tenía un ojo morado y la nariz le sangraba, tenía un par de cortes que no dejaban de sangrar.
- Necesitas salir de aquí.
- No sin antes darle una paliza a esos tipos - dijo con dificultad.
- ¿Saben de algún lugar seguro a donde ir?- pregunto Allen tomando a Kanda del brazo pasándolo sobre su hombro.
-La casa de Yuu está más cerca- dijo Alma ayudando a Allen con el otro brazo de Kanda- Pero no será fácil, nos están buscando por toda el área.
- Llegaremos, guíenme.
Salieron siendo observados por algunos transeúntes quienes de inmediato los evitaban, nadie quería tener nada que ver con unos delincuentes.
- ¡Allí están! - grito alguien.
- Maldición, son los tipos del Norte- dijo Daisya.
- llévalo - dijo Alma - nosotros ganaremos tiempo - ayudó a Kanda a levantarse e hizo que se apoyará totalmente de Allen.
- ¡Es el enemigo! No puedes confiarle a Kanda! - dijo Daisya
- cierra el pico y pelea - dijo Alma colocándose en posición.
Allen avanzó por la calle y dio vuelta donde Kanda le indicó. Pronto estuvieron en la puerta de una vieja residencia, de las más antiguas de la cuidad.
Allen estaba sorprendido. Cuando un hombre vestido de traje le abrió la puerta, quedó sorprendido por la visión. Kanda era un niño rico.
- deja de tontear, vamos por atrás - Kanda le señaló el camino hacia la puerta de la servidumbre.
Entraron por la cocina, la encargada casi se desmaya al ver a Kanda pero él la calmó de inmediato.
- parece que no se acostumbran a esto - rió mientras la mujer corría por el botiquín y Allen lo dejaba caer en una silla.
- iré a ayudar a los demás.
- no - Kanda le tomó la mano - quédate conmigo...
Allen miró a todos lados, Kanda no parecía tener intenciones de soltarlo.
- ellos vendrán cuando terminen, saben el camino.
Allen no sabía si hacia bien en dejarles todo a ellos pero Kanda lo conocía bien y confiaba en ellos así que tuvo que esperar.
- ¿Por qué viniste? - dijo Kanda.
- Era obvio que si no venia te harían papilla. Además siento que esto es mi culpa.
- ¿Tu culpa? no me hagas reír Moyashi.
-Si hubiéramos peleado aquel día en lugar de salir por ahí a perder el tiempo creo que no te estarían molestando tanto.
- Se manejar mis asuntos Moyashi.
- pudiste decir que el Este era tuyo, sabes que no tengo banda.
- no te he vencido - dijo Kanda quitándose la chamarra y subiéndose la camisa.
- creo que tienes costillas rotas - dijo Allen al mirar los moretones que comenzaban a formarse y la forma en que se hundía un costado.
-Estoy bien, sólo limpia las heridas - dijo mostrándole los cortes.
- esto necesita puntadas - dijo tocando ligeramente su abdomen para ver la profundidad del corte.
- hazlo
-Podrías llamar a un hospital entero - dijo señalando el lugar, la cocina era enorme y profesional.
- hazlo - dijo Kanda tomando su mano y poniéndola sobre su abdomen.
Allen recibió el botiquín y comenzó. Supuso que Kanda no quería ir al hospital porque le causaría problemas en casa.
Alma llamó justo cuando terminaron. Al parecer necesitaban refuerzos.
- ya estoy como nuevo - dijo Kanda tratando de sobreponerse al dolor.
- iré yo.
-adelante, pero asegúrate de volver. Podríamos salir a perder el tiempo de nuevo.
- No así como estas - dijo dándole un empujón para que se sentara de vuelta.
Fue a ver quién era, evidentemente eran los compañeros de Kanda algo golpeados los dejo entrar.
- Están muy mal - dijo viendo como a Alma no le paraba el sangrado de la nariz - Deberían ir todos a un hospital.
- Como si necesitáramos que el enemigo nos lo diga - dijo Daisya empujándolo cuando vio que el albino trato de ayudarlo.
- el demonio blanco está de nuestro lado - dijo Kanda ya harto de escuchar reclamos
- si lo hubieras derrotado no tendríamos que pasar por esto - dijo caminando al refrigerador y tomando una bolsa de verduras congeladas para ponerla en su ojo.
- esto es una estupidez - Allen se levantó y caminó hacia la puerta.
- supongo que si peleo de su lado ya no habría problema.
Salió del lugar encontrando un montón de chicos esperando.
Allen quedo perplejo al ver que aquellos tipos iban armados con bates y navajas en sus motocicletas.
- Estas asustado Moyashi?- dijo Kanda con sorna.
- Para nada - puso una gran sonrisa en su rostro
Salió saltando la barda y aterrizando sobre un par de tipos que se quedaron en el piso al ser pateados en la cara.
A patadas desarmó a otros cuántos y los fue lanzando contra sus compañeros. Los puños de hierro se asomaron a ver lo que ocurría, era impresionante el ver a ese chico tan pequeño y con cara de inocente mientras hacía sangrar a una multitud.
A lo lejos llegaron los refuerzos del norte. Allen era bueno, pero la cantidad lo iba a sobrepasar.
- está loco, debe regresar, son demasiados.
- ¿Dónde está su banda? - dijo Daisya esperando por ayuda.
- no tiene banda. - dijo Kanda gozando del espectáculo.
Ni en sus más locos sueños había imaginado que el Moyashi iba a ayudarlo y a pelear en su nombre.
Allen realmente los estaba haciendo morder el polvo, Alma y los demás no se podían simplemente quedar cruzados su orgullo no se los permitía y Kanda tampoco, ellos debían terminar de defender su lugar.
Justo cuando salieron pateando los traseros de algunos tipos un silbido hizo que los bravucones dejaran de pelear. Kanda sonrió con malicia al parecer ese tipo estaba ahí
Era un tipo rubio, bajo de estatura pero con demasiada confianza en sí mismo. Bak Chan era insoportable.
Allen peleó como nunca, pero o llegado cierto punto, la fuerzas le comenzaron a faltar. Los puños de acero estaban heridos y no tenían el mismo ritmo.
Bak se reía histérico mientras ganaba terreno.
Alrededor, muchos chicos tomaban video, algunos transmitían en vivo. Hacía mucho tiempo que no se veía tal enfrentamiento.
Por las redes corrían las noticias. El demonio estaba con el loto y ahora Este y Oeste eran aliados. Pero hasta el momento nadie había visto a la banda del demonio. Algunos creían que había abandonado a sus camaradas, otros, más cerca de la realidad, lo pintaban como un guerrero solitario.
No fue hasta que un grupo de chicas con el uniforme de la escuela del Este apareció, que las redes volvieron a encenderse.
Para este momento, Allen ya tenía los ojos morados.
Una patada sorprendió a Bak Chang enviándolo a morder el polvo. Todos se quedaron quietos ante aquello, Bak Chang se levanto molesto dispuesto a matar a quien se hubiera atrevido a patear su rostro, se detuvo al ver que una chica que sacudía su falda y le miraba desafiante.
- Ustedes, dejen a Allen! - dijo la chica y las otras la respaldaron.
- Lenalee! ¡¿Pero qué hacen aquí?!- Allen no salía de su impresión.
- Hemos venido a ayudarte, no creías que ibas a poder con todos estos sin ayuda - dijo ella ignorando a Chang y corriendo a ver su rostro herido.
Todos estaban demasiado sorprendidos como para detener los ataques de las chicas.
A ellas no les importaba hacer piruetas, como si fuese cosa de magia, nadie pudo verles las pantaletas.
Lenalee dejó inconscientes a varios. Bak la miraba como si fuese una aparición divina, en cambio, ella lo miraba como si fuese una criatura rara pues, de los nervios, le había comenzado a salir sarpullido.
Kanda estaba desconcertado. El Moyashi había dicho que no tenía banda, ni novia y ahora estaba con esa chica peleando codo a codo.
Las chicas habían logrado ahuyentar a los bravucones, la banda de Chang había huido del lugar siendo algo vergonzoso para ambas partes ser salvados por un grupo de chicas.
- ¿No que no tenias banda?-le pregunto a Allen que se limpiaba la sangre del rostro.
- ¿Ellas? la verdad es que yo no pensé que ellas vendrían aquí - dijo Allen muy preocupado, una de las chicas de lanzo a sus brazos y se colgó de su cuello, ella era bajita y de piel morena - Road...
- ¡Allen! nosotras haríamos cualquier cosa por ti - dijo con una gran sonrisa.
Todos los puños de acero se quedaron de piedra. Las chicas rodeaban a Allen y lo trataban de llevar al karaoke para festejar la victoria.
- creo que antes deberíamos ir al hospital - dijo Allen viendo a Kanda y al resto de los chicos.
Road no se separó de él ni un momento.
- ¿Por qué vendiste a ayudarlos? Ellos han estado fastidiándote todos los días, especialmente él. - dijo Road poniéndole mala cara a Kanda.
Allen sonrió evadiendo el tema, pero sus ojos se encontraron con los de Kanda.
Kanda chasqueo su lengua, no necesitaba su preocupación.
- Vámonos - dijo Kanda caminando al sentido contrario junto a los miembros de su pandilla.
- Yuu! - Alma se apresuro a ayudarle al ver que se tambaleaba un poco.
- Agradecemos su ayuda pero será mejor que se vayan - les dijo Marie. Allen quiso acompañarles pero las chicas se lo impedían.
Los puños no dejaban de comentar lo afortunado que era el demonio por tener una banda de chicas y se decían envidiosos de su vida.
Kanda debía estar feliz por la derrota del norte, pero se sentía de mal humor.
Cuando el Moyashi había llegado a ese callejón sintió que era una muestra de su interés por él. Pero al terminar todo, simplemente se había retirado con esa chica colgando de su cuello.
Alma lo miraba descifrando sus pensamientos enredados.
- creo que es el final. Ya todos saben que somos aliados - dijo encogiéndose de hombros - tal vez deberías ir a darle las gracias, después de todo, ahora tendrás por siempre las puntadas que él te hizo.
Kanda suspiró. Si volvía a estar en problemas ¿Allen acudiría?
Allen había terminado siendo arrastrado por las chicas al karaoke pese a tener feos moretones en su rostro.
Al final llego a casa, Cross le miro con cara de pocos amigos, estaban a punto de abrir.
- He escuchado de tu estúpida riña de vagos - dijo Cross - ¿Qué diría tu padre? - dio una calada a su cigarrillo.
- diría que es tu culpa por tenerme de saca borrachos en un bar de apuestas - dijo fastidiado.
No se sentía bien. Además del dolor físico, sentía que había algo pendiente.
- ¿Ahora comenzarás a responderme?
- no sabía que estaba prohibido.
- te vas al bar, limpia todo. Vas a reventar a todo el mundo.
Allen volvía a la horrible rutina.
Bajó al local, dispuesto a entrar por la puerta trasera, pero encontró a Kanda sentado.
- qué haces aquí.
- ¿Hoy abres?
- no te puedes quedar.
- venía por ti. Creo que no hemos festejado la victoria.
-No creo que yo tenga algo que festejar, no era mi pelea- dijo Allen entrando y dejándolo fuera, quizás actuaba algo grosero pero su presencia le comenzaba a poner nervioso.
Abrió finalmente la entrada principal del local y su primer cliente era Kanda, se percato de que tenía algunas curas hechas, al menos se había ido a ver esas heridas, no quiso preguntar más que cual era su orden.
- Cerveza.
- No sé si los heridos deban beber alcohol. Te daré jugo de naranja.
- ¿Vendes eso? - dijo sorprendido.
- es lo que bueno cuando estoy aquí.
Allen le exprimió un vaso y se sirvió uno también. De vez en cuando hacía un coctel con jugo, pero en realidad todos iban con intención de emborracharse lo más rápido posible.
- brindemos por la unión del Este y Oeste - dijo Kanda levantando su vaso.
- no voy a brindar. Sus luchas territoriales no me interesan.
- la noticia de tu banda ya corrió por todos lados, hay videos de las peleas Y algunos ya son fans de las chicas.
- la gente está loca.
- si no te agrada, podemos brindar porque me hiciste unas buenas puntadas.
Allen aceptó.
- ¿Dónde aprendiste? - dijo Kanda después de beber.
- no sabes todo lo que se aprende en un bar.
Comenzaron a charlar mientras bebían, Allen se dio cuenta que la cara le dolía un poco, estaba sonriendo demasiado.
Kanda también sonreía, se quedaba serio por momentos, pero cuando se miraban a los ojos de inmediato volvía amable el gesto.
- ¡Mocoso deja de estar tonteando, hay clientes que deben ser atendidos!- le grito Cross del otro lado, Allen se tuvo que disculpar por el carácter de su maestro y fue a atender a los recién llegados.
Kanda observaba detenidamente los movimientos de Allen, realmente le molestaba que no tuviera algo de tiempo para él pues el sitio se había llenado, Allen trataba a todos esos tipos con una sonrisa, se preguntaba por qué le sonreía a tipos como esos.
Allen volvió en algún punto a la barra algo cansado, le miro algo sorprendido de que aun estuviera allí.
- ¿No deberías estar descansando en casa? - Allen le sirvió otro vaso.
- La verdad no me gustan los lugares ruidosos - dijo Kanda dando un sorbo a su vaso.
- y entonces... - Allen lo miró mientras servía una ronda para un de las mesas. Se sentía acelerado desde la pelea, aunque ya estaba cansado.
- me gusta verte trabajar - dijo asegurándose de poner un expresión que mostrara sus palabras de forma ambigua, entre la broma y la verdad.
- ya tienes el Este, creo que podemos deja las cosas en paz - dijo Allen pensando que buscaba pelea
- aún no tenemos el duelo.
- ¿En serio quieres que nos golpeemos más? - Allen fue a servir, Kanda lo siguió.
- vámonos - dijo sintiendo la adrenalina de la pelea aún en su sistema.
Allen lo vio extrañado, cuando le tomó la mano.
- ¿O quieres quedarte aquí? - dijo señalando al montón de borrachos que ya comenzaban a apagarse.
Allen no se lo pensó mucho, Cross estaba distraído con unas chicas así que siguió fuera a Kanda.
Kanda tenía su motocicleta estacionada cerca del local, fue hacia ella y tomo un casco y se lo lanzo a Allen quien tardo un par de segundo en entender lo que el otro le pedía.
- No sé si deba...
- Póntelo Moyashi- dijo asegurando el suyo y encendiendo el motor.
Allen se lo puso y se subió a la moto.
- sostente - dijo Kanda volteando a verlo.
- ¿De dónde? - Allen buscó a los lados y atrás pero jamás se había subido a una moto.
Kanda pidió sus manos y las estiró dejando que las colocará sobre sus hombros.
- trata de moverte conmigo - dijo acelerando y comenzando a avanzar.
Allen cerró los ojos al principio y se aferró a la espalda de Kanda protegiéndose del viento, pero después de un rato, logró abrir los ojos y observar a su alrededor.
Se separó de Kanda con vergüenza pero sus manos quedaron inmóviles.
Sentía los movimientos de sus hombros al dar la vuelta y la cercanía le permitía apreciar otros detalles de su estructura.
Kanda estaba por las nubes. Ni siquiera sabía a dónde ir, sólo conducía alejándose de ese maldito bar.
Allen no sabía si preguntarle a Kanda a donde iba, pasaron muy cerca de un auto casi rozándolo, se termino apegando mas a él y Kanda sintió que se comenzaba a poner nervioso, debía concentrarse sino iba a chocar.
Tener al Moyashi aferrado a él era más de lo que hubiera podido pedir, término parando cerca varios puestos ambulantes de comida.
Ya eran las doce. En la calle sólo quedaban chicos que salían de alguna fiesta y la comida rápida para las borracheras.
Allen bajó de la moto tratando de tocar a Kanda lo menos posible, sentía que se había sobrepasado durante el camino.
Kanda se quitó el casco y le ayudó con el suyo. Su mejilla fue rosada con la punta de los dedos provocando que su piel se erizara.
Estaba nervioso y no entendía por qué. Además, aunque sabía que Cross estaría enloqueciendo en esos momentos, no le daba remordimiento.
- vamos - dijo Kanda tomándolo de la muñeca hacia una foodtruck.
Allen se dejó guiar y se sentó en uno de los bancos libres.
- deberíamos pedir toda la carta - dijo molestando
- la verdad es que esa paliza me quitó el hambre - Allen aún estaba adolorido.
- ¡Ustedes! ¡Ustedes son el demonio blanco y el loto de acero! - el cocinero se asomó y gritó emocionado.
- sólo venimos a comer, pero si le molesta... - Kanda parecía acostumbrado a ser echado de todos lados.
- ¡NO! Sus videos son increíbles - el sujeto casi se sale por la ventanilla - soy Jerry - estrechó sus manos con energía - a banda del norte había estado causando problemas, destruyeron el puesto de tacos - señaló al lado - y amenazaron a la camioneta de arepas y aquí comieron como cerdos y se fueron sin pagar.
Jerry no parecía asustado por ellos, más bien parecía agradecido.
- Si quieren pueden comer lo que quieras - dijo mostrándoles la carta.
- Oh, realmente no podría - dijo Allen apenado. Kanda no dijo nada simplemente ojeaba la carta.
- Vamos no seas tímido.
- No creo que este bien...
- El Moyashi se lo va a pedir todo.
- Kanda!
- ¡Oh! ¿En serio?- Jerry sonrió complacido - Ya que no quieres aceptar te propongo un reto - Allen lo miro confundido - Si realmente logras comerte todo lo de la carta será gratis.
Allen dudó pero aceptó.
Mientras cocinaba, Jerry les hacía preguntas sobre la batalla y cómo habían vencido.
Los platos se comenzaron a servir y Allen comió alegremente.
- cuando los vi juntos, me pareció lo más natural que fuesen aliados, dos chicos lindos luchando, es emocionante. Y las chicas de tu banda son impresionantes. ¿Alguna de ellas es tu novia?
Allen se atraganto y Kanda miro disimuladamente esperando también una respuesta.
- N-no, no tengo novia, ellas solo son buenas compañeras de clases - logro recuperar el aliento - La verdad es que no pensé que fueran a llegar incluso me sorprendió que supieran pelear.
- Pues debería considerarlo, son chicas hermosas y valientes - dijo Jerry.
Allen volvió su atención a la comida Kanda no dijo nada simplemente se quedo un rato con la mirada perdida como si meditara cual sería su próximo movimiento.
- sí, lo son - dijo Allen con incomodidad - muy buenas amigas también.
- y tú, ¿tienes novia? - dijo Jerry sorprendiendo a Kanda.
Él sólo puso cara de fastidio y siguió comiendo su hamburguesa.
No se había esperado aquello, ya estaba nervioso, así que cuando trató de parecer ocupado poniendo más catsup a sus papas, regó la salsa por la barra.
De inmediato tomó servilletas y comenzó a limpiar.
Allen lo vio sorprendido, jamás había visto a alguien actuar con semejante torpeza y que fuese tan rudo como para romper narices.
- ¡Así que hay alguien! - Jerry dejó de cocinar para interrogarlo - ¿Cómo es? ¿Es un puño de acero?
Kanda no respondía, se concentran en usar más servilletas para limpiar su desastre.
- ¿Cómo es? ¿Es buena peleando? ¿Cómo se conocieron?
- no
- ya sé que eres tímido pero el amor debe gritarse. Además, si la traes, le daré una rebanada de pay.
- no tengo novia - dijo sin mirar a nadie.
- Oh - dijo con una risita pensando que Kanda era algo tímido, devolvió su mirada a Allen quien prácticamente se había terminado todo - ¡Realmente tenias hambre!
Allen asintió apenado.
- No pasa nada, has ganado el reto, esto será gratis, más bien puedes venir cuando quieras, eres un buen cliente - dijo Jerry ofreciéndole una bebida.
- Realmente no podría.
- ¿A dónde va toda esa comida? - dijo Kanda con sorna viendo que el Moyashi estaba tan flaco como al principio.
Allen pidió más servilletas porque Kanda se las había acabado.
Después de charlar un rato más con el chef Jerry, Kanda animó a Allen a irse de ahí pus la gente llegaba y los miraba como si los reconociera.
Allen estuvo de acuerdo, caminaron hacia un parque cercano para bajar la comida.
Kanda no sabía qué más hacer para que Allen se quedara. Se sentía como si ese día fuese la oportunidad de algo.
- debí traer suéter - dijo Allen encogiéndose.
Kanda se quitó la chamarra y sea puso en los hombros. Allen lo miró desconcertado.
- tenia suéter debajo - dijo Kanda señalando su prenda.
Sin la chamarra de cuero lucía normal, como cualquier chico de instituto, aunque no perdía ese aspecto peligroso. Allen se puso la chamarra, no se iba a negar, en verdad hacía frío.
-Gracias - le dijo Allen sintiéndose mas cálido -Creo que deberíamos ir a casa, tu familia se debe estar preocupando.
- Eres aburrido Moyashi - expreso su disgusto, de ser por el amanecería en las calles.
- Tengo que ayudar a cerrar el bar, tengo cosas que hacer - dijo Allen al ver que el otro no tenía muchas intenciones de moverse, no tenía mucho dinero para un taxi y a esas horas el último tren ya debió salir.
Llegaron hasta una banca y Kanda se sentó. Tenía la intención de prolongar esa noche lo más posible. Allen estaba preocupado, pero no le quedó de otra.
- ¿Por qué me ayudaste?
Allen se sorprendió. Había tratado de responder la misma pregunta pero simplemente no lo lograba.
- no sé - dijo apoyándose en el respaldo - sólo lo hice.
- ¿No lo hiciste por el territorio?
- ¿Qué? ¡No! Eso no me interesa. Pero has evitado el duelo que prometimos. Eso... Me hizo creer que tal vez no quieres pelear conmigo.
- si quiero, pero no puedo
- ¿Por qué?
Kanda apretó los puños y se acercó besándolo.
Allen se quedo estático con la mirada perdida, no fue hasta que Kanda se separo que pudo reaccionar sintiendo que su corazón latía como loco, tenía una extraña sensación en la boca del estomago.
- K-Ka...- Allen no podía formular ninguna oración que sonara coherente, miro a Kanda que parecía detallar todas sus expresiones, el no sabía dónde esconderse para que no lo viera, no se creía que esto hubiera pasado - ¿Q-que ha sido eso?
Kanda entró en pánico al escuchar esa pregunta. Por un segundo había creído que era lo correcto. Pensó que si el Moyashi había intuido que no quería pelear con él tal vez había logrado descifrar sus sentimientos.
- Nada... - dijo levantándose.
Quería huir, sintió que debía tomar su moto y escapar, pero luego recordó que era de madrugada y sería una canallada dejar al Moyashi tirado.
- Te llevo a tu casa - dijo con ganas de correr a la fuente y meter la cabeza en el agua.
Allen le siguió en silencio, su cabeza era un caos - ¿Por qué lo hiciste?- se atrevió a preguntar pues necesitaba saberlo.
- ¿De verdad tengo que explicarlo, Moyashi?- le lanzo el casco - Mejor olvídalo.
Allen tomo el casco y se lo puso, quiso tomar las palabras de Kanda de manera literal y olvidarlo pero ahora se tenía que sujetar a él mientras atravesaban la ciudad.
Estuvo perdido en el camino hasta que llegaron frente al bar, Allen se bajo devolviéndole su casco y la chaqueta, no sabía que decirle, ¿simplemente debía despedirse con un "hasta luego"?
- Y-yo...- Allen iba a decir algo pero Kanda arranco su moto
Quería morir de vergüenza. Ni siquiera sabía si Allen iba a corresponder y se había lanzado al precipicio como un tonto.
Desde el principio había actuado como idiota. Incluso en la primera pelea estaba tan nervioso que no podía concentrarse. Luego había esperado mañanas enteras a que el Moyashi saliera de la escuela para hablar con él, o retarlo o lo que fuera. Pudo haber seguido así, pero sus impulsos lo dominaron.
Allen volvió a casa, recibió el regalo de Cross y cerró el bar con la cabeza en otro lado. Actuaba como zombie pensando en las motivaciones de Kanda para haberlo besado. Primero creyó que no lo había visto venir, luego enumeró sus encuentros llegando a la conclusión de que no había nada hostil en ellos. Incluso el día de la pelea todas sus acciones parecían las de una cita.
Se avergonzó por no haberlo notado; los postres, los rodeos, las atenciones... Era inusual, al menos para alguien que juraba tener ganas de vencerse.
Allen se sintió algo tonto, aunque aquellas solo eran suposiciones suyas pero que le gustara a un tipo rudo como Kanda. Normalmente las personas que venían a batirse en combate con el no venían con esas intenciones, pero no podía negar que pelear con. Kanda había sido una de las peleas más intensas que había tenido.
Se sonrojo de pensar así, subió. Su habitación y escondió su rostro entre las almohadas, Cross solo había lanzado algunos comentarios venenosos por haberse tenido que ocupar de un par de borrachos.
Notas finales: Pensaron que Katou había muerto? espero que les haya gustado este capítulo extra largo y lleno de emocion ;D
