El anochecer aun no hace acto de presencia, pero el tenue frío anuncia su pronta llegada. Camina y camina sin mirar al frente, su mirada permanece en el suelo.

No esperaba ninguna palabra de agradecimiento, pero vaya que no pensó que fueran a reclamarle. Hubiera sido mejor que le ignoraran como siempre.

Se detiene y mira por un momento al cielo.

A veces llega a preguntarse cual es el máximo que puede dar. Últimamente su reflejo es más borroso, no en un sentido literal, lo que ocurre es que no sabe quien es o que quiere. Se siente vacío, como si le faltara algo. Muchas veces, sino es que todas la veces, le cuesta definirse a sí mismo. Si le preguntaran quien es o cuales son su puntos buenos no sabría como responder. Bueno, puede decir más defectos que virtudes. No tiene sueños ni metas. Vaya que es un gran fracasado.

No. No. No. No debe dejar que los malos pensamientos lo consuman.

Sacude su cabeza mientras se toca la frente. Mira al frente y vuelve a caminar.

Nuevamente iría al parque del otro lado de la ciudad, al parecer hoy habría un pequeño festival y realmente quería ver como era. Caminaría la mitad del camino para así poder pagar un taxi y recorrer la otra mitad.

De vez en cuando logra guardar un poco de dinero para estos pequeños viajes. El lugar no esta tan lejos, pero caminarlo completamente es algo cansado y a veces lo deja sin aliento, por lo que no puede cantar con todas sus fuerzas.

Pasa por el ancho río que esta cerca de su casa, el agua esta tranquila, recorriendo su camino de manera imperceptible. A lo lejos, alcanza a ver a Chibita con su puesto de Oden, al parecer hoy tiene clientes.

Chibita es uno de los verdaderos amigos que tiene y aprecia, aunque parezca que se llevan mal los sextillizos con él, la verdad es que son muy buenos amigos. Siempre se siente mal por no poder pagarle las veces que come sus deliciosos platillos.

Nota que Chibita le saluda con la mano diciendo algo que no alcanza a oír. Ríe un poco al imaginar que podría estarle diciendo. Regresa el saludo y continua su camino.

Por fin llega al sitio donde suele tomar el taxi. Hace la parada a uno y sube, el vehículo se desplaza de manera que diversas luces pasan velozmente por su mirada. La noche ha llegado y con ello la fiesta para algunos que disfrutan de ella.

Observa puestos de comida, bares, cafés y otros más que no reconoce del todo. Las calles y estos puestos los llena el bullicio feliz y alegre que parece vivir como si nada les preocupara en su vida.

Ojalá él pudiera pasarla así de bien con sus hermanos todo el tiempo.

Olvida el paisaje y se recuesta en su asiento esperando llegar ya. No pasan más de quince minutos cuando el chofer le avisa que ya llegaron. Le agradece y sale del auto.

Respira hondo el aroma que caracteriza la noche y a los árboles. El parque está más iluminado de lo normal, hay muchas personas saliendo y entrando de el.

Comienza a seguir el bulto de gente que va entrando. Hay puestos en ambos lados del camino, hay gente jugando, hablando, comiendo; realmente todos parecen pasarla de maravilla.

Revisa su billetera y corre la suerte de tener dinero de sobra para comprar algo de comer y beber. Sirvió haber ahorrado de más para este día.

La incomodidad aparece al tener plena conciencia de su soledad en toda esa multitud. Todos tenía un acompañante, no veía a nadie pasarla solo.

Por un momento vacila entre quedarse o irse, siente que se pueden burlar de él por estar solo en un sitio como ese, no obstante, aprieta los puños y toma el valor para ir a un puesto de comida. Tiene miedo, pero hoy vino a disfrutar y cantar. No puede dejar que algo mínimo como eso lo detenga.

Cambia a su modo perfect style al hablarle al señor que atiende el puesto y pide un ramen.

Deja su guitarra a lado de él esperando su pedido.

—Ey, muchacho ¿Está divertido el festival verdad? —. El señor ríe mientras prepara el pedido del joven de chaqueta negra.

—Very funny, mister. Es un bello festival que no hace más que agrandar esa belleza con la risa de las personas y la luz de la luna cuidando de ellas —. Temeroso espera algun tipo de rechazo a su comportamiento.

El viejo ríe—Hablas raro chico, es gracioso —deposita el plato de comida enfrente de Karamatsu y continua la plática—Veo que traes una guitarra ¿Vienes a dar un espectáculo grande? Por allá pasa demasiada gente, es un buen lugar para cantar si buscas mucho público —señala con su dedo el sitio mencionado.

—Well, es una lástima pero mis Karamatsu girls and boys solo podrán encontrame en sitios de baja audiencia. Si many people escucha mi canto quedarán hechizados de forma que no querrán oír a nadie más que a mi —su sonrisa de falsa confianza aparece.

El viejo nuevamente ríe. — Sí que tienes mucha confianza en ti chico, me agrada.

Karamatsu ríe también, pero su mano aprieta muy fuerte los palillos para ramen.

Se equivoca, no es que tenga confianza, lo que tiene es miedo de humillarse en frente de tantas personas si llega a equivocarse al tocar algo. Le es más cómodo y seguro cantar en sitios con poca gente ya que no siente mucha presión con eso.

Termina rápido su plato y se retira dando las gracias al amable señor que lo atendió.

Camina un poco tratando de calmarse y no sentirse intimidado por la multitud de personas. Al caminar un poco más se encuentra con una máquina expendedora de bebidas y compra un café caliente.

No podía intentar ligar a chicas porque todas estaban acompañadas, tampoco podía intentar conocer a gente nueva por cuenta propia ya que probablemente le quitaría la diversión al grupo con el que se juntase.

Al final se cansa de intentar mezclarse con el ambiente y busca un lugar alejado de todas las personas. Se acerca a un árbol grande y se sienta a lado de éste. Abre la lata de café, contempla el escenario frente él mientra bebe la cálida bebida; las luces del pequeño festival hacen juego con las del cielo, fusionando los colores en una perfecta armonía.

Una pequeña punzada sigue sin irse de su pecho. Miedo o ansiedad, no sabe decir con claridad que tipo de sentimiento es ese dolor.

Termina su bebida y se coloca la guitarra en posición para tocar. Práctica un poco algunos acordes, se fija si está bien afinada y continua rasgueando las cuerdas sin ningún tipo de canto.

Se está preparando.

Al estar tan inmerso en su tarea no se da cuenta que dos personas lo miran fijamente, esperando algo.

Finalmente se incorpora para dar inicio a su canto, se prepara mentalmente y se deja llevar por la imagen de las tablaturas que buscó, hace tiempo atrás, de la canción que tocaría en esos momentos.

Cierra los ojos y comienza a cantar.

Como el cielo gris va oscureciendo mi interior

Ya no distingo claramente mi reflejo

Ahora estoy en esta oscura habitación buscando descargar la ira que me invade

Me cansé de ver a la gente sonreír

Sé que todos ellos sólo están fingiendo

Sólo es pura apariencia exterior pero no puedo hacer nada por ellos

Por eso esta canción canto ahora como un escape

Para guiar a otros como yo

Su expresión cambia reflejando en su cara los sentimientos que envuelven al coro que sigue.

Las lágrimas, la soledad, todo es real Muestran que sólo eres humano y es normal que tengas fallos

Al derramar mis lágrimas

quiero expresar todo lo que he guardado dentro

y demostrar

que es hermoso

el mostrarnos

tal como somos

A ese punto ya algunas personas se habían detenido y acercado a escucharlo. Mas él no se percataba, el sentimiento de la canción lo envolvía.

Es normal tener sueños que no puedes cumplir

El mismo sueño se convierte en esperanza y ésta te da las fuerzas para vivir

y te mantiene lejos de la puerta falsa

Y ahí al borde estoy yo,

luchando por no cruzarla a través de ésta que es mi canción

Su cuerpo se mueve al son de la melodía, se balancea de lado a lado junto con su guitarra. Sigue con los ojos cerrados y más personas se acercan a donde esta él.

Quiero obsequiar esta canción a quien perdió toda la confianza y haya errado

Esta canción es mi legado

Al derramar mis lágrimas

quiero expresar

que aún tengo fe en los milagros

Lo sé porque te he encontrado

en este mundo desquiciado

Fue un milagro

Sigue tocando mientras su voz acompaña, sin letra, los últimos acordes de la canción.

Al terminar una multitud de aplausos lo despierta de su sueño músical. Se sorprende al ver a las tantas personas que habían llegado al sitio donde antes habían como mínimo diez personas.

Recibió alagos por parte de todos, incluso algunos le pidieron que cantase más, pero se negó amablemente diciendo que pronto debía volver a casa ya que seguro su familia estaría preocupada. Al decir eso se rió mentalmente diciendo "si, claro".

Vaya que le gusta atormentarse él mismo.

Se despidió de las amables personas y salió disparado de ahí. Fue bueno cerrar los ojos antes de cantar, no está acostumbrado a que tantas personas le vean y escuchen.

En medio de su camino dos personas lo interceptan, eran las mismas que lo habían mirado desde el momento en que había llegado al sitio donde cantó.

—Cantas muy bien chico, puedo notar lo bueno que eres con la guitarra —habló el mayor de los tres. Era un señor ya grande, su aspecto parecía de cuarenta o cincuenta años. Vestía formalmente un traje cubierto por un abrigo color café oscuro y en su cabeza llevaba un sombrero negro.

—¿Verdad que si? Te lo dije ¿No te lo dije? —. El siguiente en hablar era un chico joven, seguramente tenía la misma edad que la de Karamatsu. Vestía de manera más juvenil y la mitad de su melena de enfrente estaba teñida de rojo. Sonreía satisfecho con las palabras dichas por el mayor de los tres.

—Te lo dije, puede funcionar para ambos, tanto para ti como para mi. Fui afortunado al encontrarlo —el de melena roja tenía una personalidad muy carísmatica, pero también se le notaba un poco engreído.

—Desde el primer momento en que te oí cantar estuve recorriendo cada noche los alrededores para proponerte algo pero, joder, si que eliges lugares y días esporádicos para mostrarte —ahora se dirigía a él—tuvimos la suerte de verte entrar al parque y desde entonces te hemos estado siguiendo —dijo orgulloso el de melena roja.

Karamatsu se encontraba sumamente confundido, su mirada lo decía claramente por lo que el mayor de todos habló.

—Mis disculpas, joven. Me llamo Tatsuya Hideki y este joven a lado mío se llama Sakurai Takahiro. Si no es mucha molestía ¿Podemos hablar en otro sitio?

Karamatsu seguía igual de confundido, pero parecía importante lo que el señor quería decirle, así que acepto.

Los tres salieron del parque y tomaron un taxi. El tiempo que, aunque corto, estuvieron en el vehículo fue una eternidad para Karamatsu. El joven Sakurai hablaba y hablaba, tanto con él como con el señor Tatsuya. Lo único que podía responderle eran monosílabos y pequeños balbuceos; el que Sakurai pudiera bromear con él como si amigos de la infancia se tratasen lo ponía nervioso.

La fachada narcisista que suele usar no podía aparecer, esos dos tenían una fuerte presencia, eso le intimidaba.

El alivio lo llena al ver que por fin habían llegado a su destino. Sale del auto y es invitado a pasar a lo que parece ser un bar, y en efecto lo es. No hay clientes ya que en la entrada decía cerrado. Se sienta en una silla a lado de la barra de vinos y a lado de él se sienta Sakurai.

Tatsuya se quita el abrigo junto con el sombrero y los deja en una silla. Se pone al otro lado de la barra y sirve unos tragos a ambos jóvenes.

—Verás, Takahiro quiere proponerte algo, pero también yo. Puedes aceptar ambas, no creo que te causen problema alguno, inclusive te son muy convenientes —.

Karamatsu toma un trago y sigue escuchando.

—El cantante que suele cantar aquí esta hospitalizado y tardará mucho en regresar por lo que me gustaría que trabajes para mi hasta que él vuelva. La paga es buena, también puedes tocar lo que te guste, nuestra clientela es versátil siempre y cuando el joven sea bueno, ¿Qué dices? —le mira amablemente y sonríe.

Karamatsu no puede creer lo que está escuchando, ¿cantar ahí? ¿Realmente estan bien con alguien como él?

—La verdad no lo sé... ¿vienen muchas personas? No soy bueno teniendo a un numeroso público —. Esto último llamo la atención del otro chico sentado a lado de él.

—¿Por qué? ¿No sería mejor si más gente te escuchara? Es una sensación increíble.

Karamatsu lo pensó, realmente no le gustaba la idea de que muchas le oyeran, es demasiada presión ¿Y si no les gusta? Lo pondría demasiado triste que seguro dejaría de tocar música por un buen rato.

El de rojo habiendo adivinado sus pensamientos río y poso una mano sobre la espalda de Karamatsu. — Tranquilo, a este bar no viene gente joven y los pocos que vienen son vejetes que buscan beber y escuchar música.

Con ello se llevo una tunda por parte de Tatsuya al haber insultado su bar y clientes, Sakurai solo sonreía.

Karamatsu solo podía reír ante la escena. Se sentía cómodo con ellos, pero debía pensar bien la oferta, seguía con dudas.

—¿Puedo pensarlo? —esperaba tener tiempo para decidirlo.

Antes de que Tatsuya contestará Sakurai se le adelantó—¡Claro, claro que puedes¡ ¡Puedes pensarlo mañana cantando aquí en la noche! —dicho esto provocó una fuerte exclamación por parte de Tatsuya y Karamatsu.

—Pero...

—¡Decidido! —Sakurai bebió otro trago y siguió hablando—La canción del parque... ¿Es de Jun Maeda verdad? Es una canción muy bella.

—Si, es de él —. Sonrió al recordarla. Es cierto. La primera vez que la oyó no pudo más que dejar que unas cuantas lágrimas se le escaparan. La encontró en un monento de crisis emocional y gracias al mensaje que daba pudo recuperar la esperanza.

Miró el gran reloj que se encontraba colgado encima de todos los vinos, al darse cuenta de lo tarde que era se levantó para despedirse de sus dos acompañantes. Al salir paró un taxi y antes de subirse una mano se poso sobre su hombro.

—Nos vemos mañana, te diré aquí cual es mi propuesta. —Sakurai le miraba sonriente.

Karamatsu seguía sin estar convencido de eso, pero terminó diciéndole que si.

Al perderse de vista el taxi Tatsuya habló con Sakurai.

—¿Está bien haberle mentido? Al final todo esto es solo por tu capricho, aunque después de haberlo escuchado sería bueno empezar a dar espectáculos de música aquí con él como mi nuevo empleado —rió para después mirarle mientras se recargaba a lado de la puerta de la entrada.

—No es un capricho, por fin encontré lo que nos faltaba al grupo. Mañana regresarán junto con Sudo-san; que mejor que enseñarles la audición de nuestro próximo integrante —Sakurai sonrió de oreja a oreja. La emoción lo llenaba.

Y aquí después de una eternidad.

Vale, me la pasé procrastinando, estuve dibujando y viendo cosas, debo aprovechar muy bien estas vacaciones ya que de aquí a que vuela a tener tiempo para eso... pero ya no hablemos de eso.

Fue difícil continuarla jajaja, debo hacer un esquema de esta historia para no tener bloqueos mentales. Ojalá no hayan muchos errores, la mayor parte fue escrita en muchas madrugadas. (1:00 am a 5:00 am)

La otra historia de "lo que nos hiere" tardará en salir porque por alguna razón estoy tratando de ver que línea argumental seguir (son dos).

Por cierto, la canción, como ya sabrán es se Angel Beats y la letra que puse es de un fandub que me gustó mucho. La cantante se llama elisa y la letra fue adaptada por marianne. :)

Perdonen mi posible mala ortografía y redacción.

Los personajes no son míos, son de Akatsuka sensei que en paz descanse.

Gracias por leer. :')