Karamatsu se hizo a un lado y se recargó en una pared esperando a que todos los presentes salieran. Después de ver a la última persona salir del sitio se acercó a lo que creyó ser los camerinos, se sentó y aguardó a que los chicos salieran.

Unos minutos después escuchó unos murmullos y risas que se escucharon mejor al ser abierta una de las puertas.

—Hubieran visto a la chica de grandes pechos en la fila de enfrente... —ese era Sakurai hablando calurosamente con los demás. El pelirrojo dio unos cuantos pasos hasta chocar con el cuerpo sentado del de azul—¿Karamatsu? ¿Qué haces ahí sentado?

—Ah...solo quería felicitarlos por ese gran concierto que dieron—dijo mientras se incorporaba.

—¿Por qué no entraste? —preguntó Kamiya.

—No quería molestar.

—Eres en extremo considerado Karamatsu—dijo riendo Sakurai mientras rodeaba con su brazo a Karamatsu.

—Tardaste en llegar—habló Fukuyama.

—Ah..yo...

—No hace falta que digas algo, lo importante es que llegaste—le dijo sonriendo Sakurai mientras seguía abrazándolo.

Sakurai soltó al de azul y de pronto el de enorme sonrisa se acercó a Karamatsu y exclamó—¡Te gustó mucho! ¿verdad?

Karamatsu se sorprendió por un momento, pero inmediatamente contestó con genuina honestidad—Sí...me gustó mucho, fue impresionante—miró al suelo unos segundos y después les miró con emoción—nunca había visto algo así antes, fue... fue... no sé como explicar como me sentí—dijo sonriendo.

—Eso quiere decir que te nos unirás ¿no?—lanzó Ono.

—¿Eh?—Karamatsu se puso nervioso, pero ya había decidido aceptar y no pensaba retractarse—Yes—contestó con la mirada baja en el suelo. Le producía incomodidad verlos a los ojos.

—Dilo tú mismo—la voz que habló era Kamiya. Karamatsu lo miró algo confuso y observó a los demás quienes permanecían en silencio.

—No entiendo—respondió Karamatsu a la vez que volteaba a ver al de verde, estaba algo asustado.

—Quiero que me digas tú mismo que quieres unírtenos, pero no mires al suelo, míranos a nosotros—le dijo Kamiya sonriendo.

Karamatsu miro al suelo avergonzado ¿Tan patético se veía como para que le dijera eso? Apretó los puños, no quería verse tan miserable para ellos, no quería desprender más la esencia de su fuerte inseguridad.

Lentamente alzó la mirada, primero observó a Sakurai, éste le miraba con una sonrisa confiada, como si le dijera "puedes hacerlo".

Se armó de valor y volteó a ver a Kamiya—Yo...¡Yo quiero entrar al grupo!—tenía una mirada seria, pero sus ojos brillaban. Sentía vergüenza, pero debía hacerlo.

Kamiya le brindó una cálida sonrisa y le acercó su mano para darle un apretón de manos a Karamatsu quien aceptó gustoso.

—Bienvenido al grupo Karamatsu—le dijo Kamiya aún sosteniendo su mano.

—Hey, ¿no debería ser yo quien le diga eso? Yo soy el lider ¿no?—habló por fin Sakurai.

Kamiya soltó la mano de Karamatsu y volteó a ver Sakurai con incredulidad—Si tan solo actuaras como uno de verdad...

—¿Qué dijiste?—bufó Sakurai.

En ese momento ambos comenzaron a pelear. Karamatsu los observó y rió un poco, le recordaban a sus hermanos.

—¡Cierto! Debemos decirle a Akira que Karamatsu ya es un miembro oficial—exclamó de repente Ino.

—Debe de estar esperándonos afuera—le siguió Ono.

Todos comenzaron a dirigirse a la salida y Karamatsu los siguió. Al salir observó a un hombre recargado en un auto negro mientras fumaba; era la misma persona que le fue presentada la noche pasada en el bar. Vestía una gabardina café y un traje de color azul oscuro.

—Tardaron mucho en salir—habló el mayor al notar la presencia de los seis. Agarró su cigarro, lo tiró al suelo y lo pisó para apagarlo.

—Estábamos dándole la bienvenida a nuestro nuevo integrante—dijo Sakurai sonriente—Karamatsu, él es Akira Sudo, lo conociste ayer. Él es nuestro representante —le mencionó Sakurai.

Karamatsu de un momento a otro se puso lo más derecho que pudo e hizo una reverencia para saludar a Sudo.

—No necesitas ser tan formal—le dijo riendo—que bien hayas decidido entrar, estos chicos llevan diciendo desde hace mucho tiempo que algo les faltaba. Espero puedas adaptarte al comportamiento de estos chicos...son tan...raros.

—¡Únicos! ¡Debiste de haber dicho únicos!—exclamó Sakurai.

Todos rieron.

—Bien, es hora de irnos—habló Sudo.

Todos subieron al coche, estaban algo apretados pero lograron entrar. Durante el camino todos los chicos, a excepción de Karamatsu, se durmieron, se les veía cansados, pero de alguna forma felices con su día. Karamatsu se limitó a observar el exterior, pensaba en que forma cambiaría su vida de ahora en adelante.

Al llegar a su destino notó que habían llegado al bar de Takuya por lo que decidió despertar a los demás para decirles que ya habían llegado. Todos salieron del auto, excepto Sudo quien seguía al volante.

—Bien, nos vemos mañana chicos y no se pasen de copas. Denle saludos de mi parte a Takuya —dijo sonriendo para después arrancar el auto y perderse de vista.

Los jóvenes se estiraron y entraron al bar. Takuya los saludó de lejos ya que estaba atendiendo a unos clientes.

El grupo se sentó en una mesa y comenzaron a platicar.

—Tendremos que tomarnos un pequeño descanso en lo que le enseñamos a Kara como funciona esto de tener una banda, además debemos enseñarle a tocar la guitarra eléctrica—dijo Sakurai.

—¿Descanso?—preguntó Karamatsu.

—No tocaremos en público hasta que te hayas integrado completamente al grupo, eso incluye tocar la guitarra eléctrica y aprenderte las canciones que ya tenemos—le respondió Kamiya.

—¿Pero eso no les causará problemas?

—Demasiados—dijo Fukuyama.

—Me esforzaré en aprender rápido—dijo rápidamente Karamatsu al de morado. La verdad es que Fukuyama le intimidaba un poco.

—No te preocupes, a decir verdad ya necesitábamos uno—habló Irino—además podremos enfocarnos en mejorar algunos aspectos de cada uno. Por ejemplo, yo podré dedicarme a crear nuevas melodias.

—¡Es cierto! ¡Es cierto!—exclamó Ono—¡Yo podré ir a jugar beisbol en las mañanas y después tocar la batería toda la tarde!

—¿Te gusta el beisbol?—le preguntó Karamatsu. Se sorprendió por la similitud que había entre él y su hermano menor.

—Me encanta.

—¿Beisbol? ¿Cómo te ayuda eso a mejorar tus habilidades como baterista?—se preguntó a sí mismo Kamiya.

—Bueno, pues ambos golpean algo...hace ejercicio y se divierte...—se dijo así mismo Sakurai mientras se tocaba el mentón con su mano de forma pensativa.

Karamatsu sonrió. Le gustaba estar ahí, era una sensación muy agradable, diferente a la que sentía cuando se hallaba en casa.

—¿Cómo es eso de integrarme por completo?

—Es conocernos más entre nosotros y llevarnos bien—le contestó Sakurai—pasaremos mucho tiempo juntos. Y pasarás más tiempo con Jun, él es quien te va enseñar a tocar la guitarra eléctrica.

—¡¿Eh?!—exclamaron tanto el de azul como el de morado.

—Jun es el mejor tocándola de entre los cinco—continuo Sakurai.

—Eso es mentira—replicó Fukuyama. Miró a Sakurai detenidamente y éste le devolvió la mirada como si un secreto se guardara entre esos pares de ojos.

—De cualquier forma el te enseñará y mañana comenzarán—interrumpió Kamiya.

—Entiendo—dijo Karamatsu con una sonrisa. Le preocupaba un poco eso ya que Fukuyama parecía tener un mal carácter.

Más tarde Takuya se acercó con una bandeja de cervezas hacia ellos. Todos babearon al verlas e inmediatamente las agarraron y comenzaron a tomar de ellas.

—Felicidades por entrar—le dijo Takuya a Karamatsu.

Karamatsu dejo de beber, se limpió la boca y contestó—¿Cómo lo supo?

—Es fácil de ver—le respondió Takuya sonriendo para después regresar al servicio de barra.

Con una enorme sonrisa Sakurai alzó su vaso para brindar—Por Karamatsu y un nuevo comienzo.

Los demás alzaron su vasos y voltearon a ver al de azul.

Los ojos de Karamatsu brillaron de emoción, seguramente el nuevo comienzo se refería a la banda, pero también lo era para Karamatsu. Alzó su vaso y todos chocaron los vasos.

—¡Salud!—exclamaron todos.

Pasó un largo rato, todos los clientes ya se habían ido y ellos seguían bebiendo.

—¡Hey! Ya tienen que irse a dormir, es muy tarde y si siguen así me van a dejar sin mercancía—les reprendió Takuya.

—¿Eh?—Karamatsu estaba somnoliento, pero al escuchar "tarde"

rápidamente se paró de su asiento—¡¿qué hora es?!—preguntó agitado.

—Más de media noche—respondió Takuya mientras alzaba al ya dormido Ono de su asiento.

—Es muy tarde—dijo preocupado el de azul—debo irme.

—Quédate a dormir—dijo Sakurai, parecía no afectarle mucho el alcohol—además mañana iremos al estudio para ensayar y te será más fácil irte desde aquí con nosotros.

—¿Duermen aquí?

—Aquí vivimos—contestó Sakurai mientras levantaba a Kamiya quien no paraba de refunfuñar cosas incomprensibles.

Karamatsu se lo pensó un poco, por más que no quiera aceptarlo la verdad es que nadie extrañaría su presencia en casa a estas horas, al menos sus hermanos no lo harían.

—Entonces si no es mucha molestia me quedaré

Irino bostezó, se estiró y observó a su alrededor—¿Ya es hora de dormir?

—Así es, parece que la bebida no te afecta tanto como a los otros—le dijo Karamatsu.

—Porque no tomé tanto como esos tontos—el de mechón rosa volteó a su izquierda; Fukuyama estaba durmiendo en la mesa, de su boca sobresalía baba y de vez en cuando decía con una boba sonrisa "ven aquí"—Jun sí que ha quedado inconsciente—dijo riendo.

Karamatsu sonrió, verlo le hacia recordar a Ichimatsu. Se acercó a Fukuyama y le alzó para que éste pudiera recargarse en él para caminar.

Siguió a los otros que se dirigían a una puerta que se encontraba hasta el final de la barra de bebidas. Al abrirla dio paso a un ancho pasillo, no muy largo; a dos metros se encontraba el inicio de una escalera de aluminio con madera de roble barnizada; subieron el primer tramo y dieron vuelta en el descansillo para subir el segundo tramo que los llevó a la segunda planta donde se hallaba una segunda puerta abierta que daba a la sala, cocina y comedor. Cerraron la puerta tras de si y subieron el último tramo de escaleras que les llevaba a las habitaciones. El pasillo era largo y ancho, en el habían en total cinco habitaciones.

Takuya abrió la segunda que se encontraba en el lado derecho; ahí se hallaba ya puesto un gran futon para los seis jóvenes y recostó a Ono en él.

—Muy bien, eso es todo—dijo sonriendo el mayor—lo mejor será que se cambien de ropa si quieren dormir bien, buenas noches.— Salió de la habitación y cerró la puerta.

Karamatsu recostó a Fukuyama y ayudó a los demás a cambiar de ropa a Ono y a Kamiya para después hacerlo con el de morado. Luego metieron a los tres dentro del futon y los taparon. Al finalizar con eso Irino se cambió y salió al baño.

—Parecen hermanos—dijo Karamatsu riendo.

—Bueno, hemos pasado mucho tiempo juntos—respondió Sakurai a la vez que se dirigía al balcón para prender un cigarro—yo los considero hermanos aunque no lo seamos, pero no les digas nada porque seguro me molestan con eso—dijo sonriendo para después comenzar a fumar.

Karamatsu se acercó al balcón y observó el cielo. No se podían observar las estrellas porque las luces de la ciudad no lo permitían, pero había unas pocas que luchaban por hacerse notar, brillaban fuertemente, luchando contra las luces artificiales de la ciudad.

—Es hermoso ¿No crees?—habló el de rojo—esas pocas estrellas que se ven luchan cada noche para que puedan ser observadas y admiradas.

—Es verdad—el de azul recargó sus brazos sobre el barandal y sus ojos se dirigieron a lo que más brillaba en el cielo—pero la luna es más hermosa, grande y brillante, aun con todas estas luces de la ciudad ella impone su mandato como reina de la noche—esa palabras cursis que salieron de su boca no fueron forzadas como las que usualmente dice, esta vez salían desde su corazón—¿No sería genial ser como ella?

Sakurai sonrió con sus ojos cerrados mientras mantenía el cigarro en su boca, después de unos segundos alejó el cigarro de sus labios, abrió su ojos y exhaló el humo.

—Es cierto que es hermosa, pero a mi parecer es mejor ser una estrella—se inclinó un poco para apagar el cigarro en el cenicero que se encontraba en la mesita que estaba ahí, dejó el cigarro, se enderezó y metió sus manos en los bolsillos de su pantalón para luego observar de nuevo el cielo—la luna no tiene luz propia, solo refleja la luz del sol; en cambio, las estrellas brillan por sí mismas, sin la ayuda de nadie más y si se juntan forman un hermoso cuadro en el cielo durante la noche, uno mucho más bello que el que forma la luna.

Karamatsu se quedó sin habla.

—Bueno, eso es lo que yo pienso—dijo el de rojo mientras volteaba a ver al de azul con una gran sonrisa.

Karamatsu miró de nuevo el cielo con unos ojos abiertos y brillantes, aquello que escuchó lo dejó completamente sorprendido, fue como si descubriera algo nuevo e increíble.

Sakurai sonrió y se dirigió al cuarto—es hora de dormir, tenemos otra pijama, estoy seguro que te quedará.

Karamatsu le miro feliz y contestó—gracias.

Ambos se cambiaron de ropa y poco después llegó Irino quien fue atacado por Sakurai con bromas por haberse tardado mucho en el baño, depués de un rato Sakurai apagó la luz y los tres se fueron a acostar al futon para ya dormir.

Ese día había sido para Karamatsu uno de los mejores que había tenido desde hace mucho y esperaba tener más así en el futuro.

Mientras tanto en la casa Matsuno todas las luces ya estaban apagadas.


Holis, jaja...tardé demasiado en continuar esto debido a que entré a la escuela, aparte estoy estudiando para hacer un cambio de carrera u_u' y además estoy subtitulando el músical (live) de Hamilton.

Ya estoy volviendo a las andadas con esto, realmente quiero seguir con las otras historias, no quiero dejarlas en hiatus indefinido como las primeras que tengo.

Perdonen mi posible mala—pésima—ortografía y redacción. :"/

Los personajes no son míos, son de Akatsuka sensei que en paz descanse.

PD: Al terminar este capítulo algo no me cuadraba en la redacción, lo revisé pero seguía sin cuadrarme ;_; Falta de práctica supongo, no sé.

Solo espero les haya gustado un poco.

POR CIERTO, YA FALTA POCO PARA LA SEGUNDA TEMPORADA...AHHH. \(*0*)/

Saludos :)