"Karamatsu..." escuchaba el joven chico en sus sueños, después sintió que algo tocaba su cabello, era una mano grande y cálida. Se sentía cómodo, no deseaba despertar. Lo sucedido hasta ahora parecía un sueño.

—Vamos, hombre, despierta—le decía un chico muy despeinado a lado suyo.

Poco a poco abrió sus ojos y enfrente suyo se hallaba sentado Sakurai con su usual sonrisa. Su cabello era un completo lío.

Aún somnoliento comenzó a reír por el aspecto de Sakurai.

—¡No te rías! Hay un serio problema aquí arriba—respondió el de rojo mirando preocupado su cabello despeinado.

—¿Ya despertó?—se escuchó al otro lado de la habitación.

—Ya, vayan ustedes a desayunar—le escuchó decir a Sakurai.

Karamatsu se incorporó del futon y se quedó sentado para reconocer el sitio en el que se encontraba. ¿Había bebido mucho o había estado muy cansado? Hacía mucho que no descansaba muy bien.

—¿Qué hora es?

—Es hora de ir a desayunar, vamos

Se levantó y siguió al de rojo que bostezaba. Ambos llegaron al comedor de la planta de abajo, ahí ya estaban todos despiertos preparando la mesa y la comida.

En la cocina estaban Takuya y Kamiya preparando la comida, la mesa la estaban poniendo Ono e Irino, y Fukuyama se encontraba sentado en la sala viendo la tele.

—¿Qué tal si esperas en la sala con Jun? Te avisaremos cuando ya esté la comida—le dijo Sakurai para luego ir a donde se encontraban Takuya y Kamiya.

Probablemente lo que quería Sakurai era que se volviera cercano a los demás miembros, en especial con Fukuyama ya que éste se encargaría de darle lecciones de guitarra eléctrica.

Se posó detrás del sillón en donde estaba sentado el de cabello morado, tomo aire y dijo—¡Good morning! Fukuyama-san, ¿no es este un beautiful day?—Karamatsu trató de poner la mejor de sus caras "geniales"

No escuchó respuesta alguna.

—¿Fukuyama-san?—por un momento se asustó pensando que había sido ignorado. Fue a la parte de enfrente del sillón y al ver la cara de Fukuyama suspiró aliviado. Estaba dormido.

—¿Eh? ¿Se ha vuelto a dormir?—Karamatsu dio un respingo al escuchar detrás de si a Sakurai.

—Parece que sí—sonrío Karamatsu.

Sakurai de pronto pronunció en voz alta el nombre de Jun a la vez que lo sujetaba del cuello y le sacudía la cabeza con una mano.

Con esa brusquedad despertó Jun, agarró a Sakurai del cuello lo acercó a él y dijo con voz amenzante—¿Es que acaso buscas romperme el cuello? ¿Quieres que te lo rompa a ti primero?

Karamatsu se asustó al verlos así.

—No te preocupes Karamatsu, sólo estamos jugando—le dijo Sakurai al notar la preocupación de su amigo. Se separó de Jun y les invitó a pasar al comedor.

—¡No me ignores! Maldición...estaba teniendo un buen sueño... —se tocó la parte trasera de su cabeza con la mano a la vez que bostezaba. Aún estaba somnoliento, se levantó del sillón y al dar dos pasos chocó con Karamatsu.

—Ah... ¡Lo siento!—se apresuró en decir Karamatsu.

Jun suspiró.

—¿Por qué te disculpas?

—Yo...lo siento—Karamatsu estaba entrando en pánico por dentro. ¿Habrá molestado mucho a Fukuyama? ¿Qué debería hacer?—Sorry, lamento que hayas tropezado con mi majestuosa espalda—sus palabras fueron torpes y su posición era algo graciosa al estar señalando su espalda con ambas manos.

Era muy embarazoso, en casa hacía esas cosas de forma mecánica y sin preocuparse mucho en como le veían, pero con Sakurai y los demás le costaba, le incomodaba por que sentía que podían ver a través de él y talvez le odiarían como sus hermanos. No quería fingir frente a ellos, pero no puede evitarlo. Es una protección para él.

Perdido en sus pensamientos sintió una mano encima de su cabeza, era Fukuyama.

—Fue mi culpa, no puse atención a mi alrededor—Fukuyama quitó su mano y comenzó a avanzar en dirección al comedor.

Karamatsu quedó en blanco, no entendía bien que había sucedido, normalmente se hubiera llevado un golpe o una queja por haberse metido en el camino de uno de sus hermanos.

—Ah —Se detuvo Jun.

Karamatsu volteó al escucharlo.

—Buenos días—dijo volteándolo a ver y después siguió con su camino al comedor.

"Quítate del camino mierdamatsu"

"Nii-san estorbas, quítate"

"Eres doloroso"

Al darse cuenta de lo que estaba haciendo Karamatsu sacudió la cabeza, no debía comparar.

Caminó al comedor y ahí estaban ya todos sentados, se acercó a la mesa y con cierta timidez dijo—¡Buenos días!

—¡Buenos días, Karamatsu! Te estábamos esperando—le saludó Takuya.

—¡Buenos días! —dijeron al mismo tiempo Ono e Irino, la forma en que lo dijeron y su perfecta sincronización hizo sonreír a Karamatsu.

—Buenos días, Karamatsu. Te serviré, si quieres más sólo pídelo—le habló Kamiya y comenzó a servirle el desayuno.

—¡Acá! ¡Acá! Siéntate a lado mío Kara-chan~ —dijo entusiasmado Sakurai.

Karamatsu se sentó en medio de Sakurai y Fukuyama. El ambiente fue muy ameno para todos, como si estuviera en casa, pero aquí siendo participe de las conversaciones y bromas.

—¿Tú cabello siempre es así cuando despiertas?—preguntó Kara a Sakurai.

—Sí, es todo un lío en las mañanas.

—Es como si estuviera un zorrillo ahí arriba—comentó Kamiya.

—A mi no me apesta la cabeza—dijo indignado Sakurai mientras seguía comiendo.

—Nadie dijo que apestara—habló Irino.

Todos se callaron.

—Hasta acá llega el olor —agregó Fukuyama para dar el golpe final. Su sonrisa era clara, era su venganza de hace rato.

—¡Apesta! ¡Apesta! —gritó Ono a la vez que se tapaba la nariz.

—Ahora que lo dices... —le siguió Kamiya tapándose la nariz y viendo con asco a Sakurai.

Todos los demás hicieron lo mismo, hasta Takuya. El único que faltaba era Karamatsu, todos le miraron, Sakurai con esperanza y los demás con diversión.

Karamatsu lo pensó por un segundo y después pronunció—Lo siento Sakurai —y se tapó la nariz. En su rostro mostraba la diversión que sentía.

—¡Traición!—gritó Sakurai ofendido.

Todos se rieron.

Sakurai se acercó a Karamatsu y comenzó a hacerle cosquillas en venganza, al hacerlo su cabello rozó un poco en la nariz de Karamatsu.

"Huele bien", pensó.

—Será mejor que se apuren, se les va hacer tarde para ir a ensayar—les dijo todavía divertido Takuya.

—¿Podría prestarme su teléfono para llamar a mis padres?—Karamatsu necesitaba avisar al menos a sus padres.

—¿No tienes celular?—preguntó Irino.

—No...no tengo dinero para uno, sólo mis padres y... sólo mis padres—podría haber dicho también Todomatsu, pero no sabía el número de éste porque nunca se lo dió su hermano.

—Puedo enviarles un mensaje por tí si quieres—le ofreció Takuya.

Karamatsu se lo pensó, la idea no sonaba mal, siendo que su padres estarían trabajando un mensaje no sería una molestia para ellos.

Definitivamente no quería llamar a casa.

—Si no es mucha molestia...

—No te preocupes, dame sus números y yo les informaré en donde estabas anoche. Por ahora termina de comer.

Después de terminar el desayuno todos se fueron a cambiar y bajaron al bar. Normalmente, antes de irse ayudaban a Takuya a limpiar el sitio para que estuviera listo para la tarde-noche.

Karamatsu con mucho gusto se ofreció a ayudar y al terminar todos se despidieron del hombre de amable sonrisa y partieron.

Caminaron durante un largo rato y pronto llegaron a lo que es su lugar de ensayo. Era un edificio algo grande y pulcro por dentro. La formalidad del lugar intimidaba a Karamatsu que se sentía fuera de lugar.

—¿Sucede algo?—preguntó el de mechón rosa.

—Es sólo que este lugar es increíble...me siento algo incómodo.

—Te comprendo, fue el mismo sentimiento que tuve al llegar aquí la primera vez—Kamiya sonrió al recordarlo.

—Yo diría que fue el de todos—sonrió Sakurai.

—Tampoco es que este sitio sea el mejor de los de su categoría. Hay otras empresas más famosas, y ésta sigue estando por debajo de ellas—dijo con indiferencia Fukuyama.

—Pero últimamente ha ido creciendo mucho—agregó el de mechón rosa.

—Hemos tenido mucha suerte de que se nos haya contratado aquí hace unos años—se expresó con sinceridad Ono.

Karamatsu sólo podía sorprenderse más y más. Ese era otro mundo, muy distinto al suyo. Admiraba como ellos, probablemente, habían luchado para entrar a ese mundo. El camino que habrán recorrido es uno que él no hubiera logrado recorrer, al menos no solo.

Sakurai habló con una recepcionista para preguntar sobre el paradero de Sudo a la vez que vanamente trataba de coquetear con ella. Habiendo terminado con la charla informó a los demás que el manager se encontraba en su oficina arreglando unos documentos.

—Supongo que aquí nos separamos, nosotros iremos a avisar a Sudo que ya llegamos—así el de melena roja junto a todos los demás con excepción de Karamatsu y Fukuyama abandonaron el lobby.

—Es-espera —hablo nervioso Karamatsu. Volteó a ver a Fukuyama quien parecía indiferente a la situación.

Un silencio incómodo había entre los dos, el de azul pensaba alguna forma de romper ese ambiente pesado, pero no se le ocurría nada. Con excepción de Sakurai no había ningún otro miembro del grupo con el que fuera tan cercano. Y, aunque, quiere llevarse bien con todos su naturaleza se lo impide, la constante inferioridad le hace sentirse juzgado y no merecedor de amigos tan increíbles como ellos.

La facilidad con la que el pelirrojo se volvió amigo suyo y la paciencia que éste le tiene es una bendición para él. Quiere tener esa virtud de relacionarse fácilmente con los demás, sin miedo y con confianza. ¿Pero cómo? A pesar de haberse propuesto a cambiar no es algo sencillo de hacer. Cada vez que intenta ser alguien "extrovertido" una sensación de disgusto y asco brota de su interior, se siente estúpido.

Una mano se posó en su cabeza—¿Ya podemos irnos?—le dijo Fukuyama.

Otra vez. —Of course my little friend.

—¿Little? Si yo soy quien mira abajo para verte.

—¿Eh? —tenía razón, el de morado era más alto que él. No había puesto mucha atención en las estaturas de todos ellos.

Fukuyama le pidió a Karamatsu que le siguiera. Caminaron hasta un elevador y subieron hasta el quinto piso. Allí salieron, giraron a la derecha y caminaron hasta llegar a la sexta habitación. Dentro de ella había instrumentos y todas las paredes estaban tapizadas de una esponja que, según le comentó el de morado, contenía el ruido adentro la habitación.

—Es increíble...¿Esta compañía solo se hace cargo de bandas musicales?

—Por lo general sí, también se encargan de solistas sobresalientes—dijo mientras se sentaba en un asiento y afinaba una guitarra—hay otras agencias que se encargan especialmente de "idols"

—¿Idols?

—Sí...tengo entendido que son grupos en donde todos los integrantes cantan y bailan al mismo tiempo. El que toquen algún instrumento ya es opcional, aunque la mayoría sabe tocar al menos uno. Últimamente esos estan de moda.

—Waaa... yo no sé bailar.

—Yo tampoco, pero me gusta más expresarme tocando la guitarra en el escenario. Es lo mejor del mundo...aunque ya es cuestión de gustos.

Al terminar de hablar Fukuyama siguió con la afinación mientras que Karamatsu se puso a inspeccionar la habitación. Buscó un sitio donde sentarse y esperó a que terminara el de morado; estaba algo incómodo por que no sabía de que más hablar.

—Toma—le tendió una guitarra azul a Karamatsu cuando terminó de afinar ambos instrumentos.

—¿Está bien que use esta?

—Está bien, es una de las de Sakuari, me pidió que te la diera.

—¿Él sabe tocar la guitarra? Que cool.

—Bueno...algo así—el de cabellera morada no tenía ganas de hablar de ello, por lo que Karamatsu no preguntó más a pesar de su curiosidad.

—Entiendo, muchas gracias. Ya veré como pagársela.

—Tonto, es un regalo, no es necesario pagarla.

—Pero...

—Empecemos de una vez.

Pasaron un largo rato aprendiendo lo básico y para grata sorpresa de Fukuyama el de azul aprendía rápido. Se dice que cuando uno ya sabe tocar guitarra acústica le es más fácil aprender la eléctrica. Cierto o no lo único que sabía era que el de azul era talentoso.

El joven de sudadera azul se estaba diviertiendo, aunque le incomodaba no poder hablar mucho y de forma amena con Fukuyama se la pasaba bien aprendiendo a tocar la guitarra eléctrica. Pudo notarlo enseguida, el amplificador y la guitarra produciendo sonidos que con la acústica no lograría era algo increíble para él, se imaginaba las posibilidades en cuanto composiciones.

Aunque siempre preferirá su vieja acústica, aquella que siempre le ayudó a sobreponerse a sus momentos de soledad.

—¿Ya te acostumbraste?—preguntó Fukuyama.

—Algo así, la cuerdas son suaves y más sencillas de tocar a diferencia de la acústica que eran más duras y separadas.

—Exacto, en eso te ayudó haber practicado con una acústica.

Karamatsu seguía practicando mientras que Fukuyama lo veía con curiosidad. ¿Cuanto tiempo practicó guitarra para llegar a ser tan fluido en el movimiento de trastos?

—¿Por qué comenzaste a tocar la guitarra? Aparte de Ozaki.

—¿Eh?—esa pregunta lo agarró por sorpresa. Se ruborizó un poco al pensar en las razones por las que tocar música se había vuelto algo valioso para él. Ojalá esas razones fueran simplonas o ingenuas como comúnmente son.

No quería mentir ni tampoco decir la verdad, así que resumió todo en unas simples palabras.

—Desahogo.

Fukuyama lo miro con sorpresa. ¿Desahogo?

Al darse cuenta de lo confundido que estaba el de melena morada Karamatsu continuó —quiero decir que cuando escuchaba a Ozaki y lo veía en el escenario podía sentir sus emociones llegar a mi. Quiero poder tocar y gritar lo que siento, así me siento mejor. No veo otra mejor forma de expresarme.

—Es igual conmigo.

No podía estar asombrado por la respuesta del de morado ya que eso que sienten ambos es algo normal en las personas que practican cualquiera de las siete bellas artes. Pero poder compartirlo con alguien era algo que lo hacia feliz. Sentía ganas de llorar por poder entenderse con alguien y poder compartir sentimientos iguales.

El de azul que había estado mirando al suelo todo ese tiempo dirigió poco a poco su mirada a Fukuyama el cual le sonreía. Nunca le había visto sonreir en todo ese tiempo que le había conocido. Verlo así le ayudaba a entrar un poco más en confianza.

—¿Y Fukuyama? ¿Cómo se interesó por la música?

La sonrisa de Fukuyama se apagó y se quedó pensando.

—Talvez eso lo cuente otro día.

¿Habrá preguntado algo que no debía? Karamatsu antes de poder decir algo fue interrumpido por alguien más.

—¿Oh? ~~ ¿Qué se escucece por aquí? —era Sakurai entrando al estudio.

—Nada que te importe—Fukuyama estaba un poco sonrojado. Probablemente también es de los que les cuesta expresar sus sentimientos.

—¿Qué tal va? —preguntó el de rojo a Karamatsu.

—Por ahora va todo bien.

—¿Te gustaría prácticar conmigo y el ogro?

—¡Oye! —reclamó Jun.

—Los demás han ido a hacer sus cosas: Miyu fue a componer y Kamiya y Ono han ido a ensayar con sus instrumentos a otras habitaciones para no interrumpir aquí. Podemos aprovechar y prácticar los tres juntos por lo mientras... podríamos tocar alguna canción de Ozaki—sonrió como si de un cómplice se tratara.

—Realmente no tienes remedio.

—Déjame, me estaba aburriendo y nadie me hacia caso.

—Pudiste ensayar tu solo.

—No es divertido así—dijo Sakurai con un puchero.

Karamatsu los observaba. Se preguntó si estaba bien querer saber más de todos ellos, deseaba poder conectarse con ellos de una forma más profunda.

—Me... encantaría empezar a ensayar con ustedes—les dijo con una enorme sonrisa.

Sakurai y Fukuyama se miraron, sonrieron y cada uno tomó su puesto. Empezaron a indicarle que hacer a Karamatsu y los tres comenzaron a ensayar, al principio fue algo difícil por ser la primera vez para Karamatsu, pero poco a poco este fue siguiendo el ritmo de los otros dos hasta llegar a un punto en el que la melodía era perfectamente entendible.


Han pasado 84 años...

Parece que ha estado muy flojo el capítulo, sorry. :"u

Ummm tarde mucho y tuve que leerme todo lo que había escrito hasta ahora para recordar de que iba el fic jajajaja...

Sé lo que es ver que un fic que te gusta mucho este en hiatus así que lamento la espera.

Pero hemos aprendido algo: nunca me crean cuando digo que ya pronto publicaré el siguiente capítulo.

Espero que el siguiente se más rápido en salir.

Perdonen mi posible mala—pésima—ortografía y redacción. :"/

Los personajes no son míos, son de Akatsuka sensei que en paz descanse.

Espero les siga gustando kkkk

Gracias por leer :")