Capítulo 2: ¿QUIEN ERES TÚ Y QUE MISIÓN?

Inuyasha estaba como loco, no sabía dónde estaba Kagome y los inútiles de los compañeros del Ookami que se enteró de que era Koga Príncipe de la Tribu de Lobos del Este no ayudaban mucho que digamos, lo único que hacían era correr lento y preguntar gimiendo donde está su Líder. Inuyasha se hartó y decidió ir por su propia cuenta buscando el olor del lobo encontrándolo con éxito pero sabía que como era más rápido que el por tener los fragmentos de la joya y por ser un youkai completo tardaría un largo rato en encontrarlo.

-'' Ese lobo sarnoso me las va a pagar por sacarme a mi detector de fragmentos''-pensó enojado con el lobo y consigo mismo por dejar que se la lleven en sus propias narices-'' Te encontrare Kagome''- prometió silenciosamente mientras corría hacia la dirección del hedor.

Inuyasha se dio cuenta de que ellos estaban yendo para el Oeste, tierras que él no quería pisar y por una muy buena razón, su medio-hermano estaba allí, él no tenía una muy buena relación con él ya que lo abandono y discrimino por ser un hanyou, siempre lo trato como si fuera un ser inferior a él.

Además siempre que se ven se quieren matar entre ellos, pero siempre el resultado es el mismo, su hermano es el vencedor y él se va con la poca dignidad que le queda. Todo esto porque su padre estuvo con una Nigen dejando a su fría pareja youkai que el echo le parecía ser indiferente ya que no tomo ninguna acción a defensiva de su macho, total, ella sabía de qué no le podía sacar el trono ni sus riquesas, esa dama siempre le dio una mala espina Inuyasha además de que ella siempre lo odio también, pero era más porque tenía una parte de Nigens y cree que es una abominación.

Pero hay algo que si medio hermano le estuvo ocultando… él tenía una herencia, su padre antes de morir dejo una herencia, la pulga, que era un servidor de su padre, le conto que hay una espada especial, una espada para él, que por derecho le pertenecía, su nombre era Tessaiga, una espada tan poderosa que podía matar a una horda de demonios en tal solo un pestañeo.

Pero no se la quería dar porque estaba indignado de que se la entregara al hanyou y no a él, Inuyasha se había enterado de esto justo antes de que lo sellaran y no tuvo tiempo de reclamar el arma, eso ahora era diferente, podía ir a buscar su herencia, pero antes que nada… en sus planes primero estaba rescatar a Kagome.

Mientras tanto con Kagome y Koga:

Cuando se estaba haciendo de noche cuando Koga paro en un claro cerca de las tierras del Oeste, estaban en esa dirección porque el olfateo el poder de la joya en esta dirección, esta decisión la dio desde su última parada, él iba a probar las habilidades de su pareja prevista aunque ella no lo supiese, la dejo en el suelo suavemente, esta acción no paso desapercibida por ella.

-'' Porque no me tiro como la anterior vez? Que extraño''- se cuestionó interiormente por tal comportamiento del youkai, prefirió no cuestionar y se ''sentó'' como pudo por las cuerdas, Koga la observo divertido por la confusión en sus ojos y luego como ella se intentaba acomodar se inclinó hasta llegar a su altura cerca de su cara y sonrió lobunamente.

- Quieres que te ayude niña?- le pregunto seductoramente, viendo como ella abrió grandes sus ojos zafiro siendo sorprendida acomodándose y se retiró para atrás casi cayéndose pero recupero la compostura pronto y asintió con la cabeza- Está bien solamente si no gritas o te escapas- ofreció el Ookami, Kagome dudo pero luego asintió.

Koga le quito tas las cuerdas incluyendo la de la boca como última, luego ella estiro las piernas y la levanto sobre sus pies, ella se tambaleaba pero luego consiguió el equilibrio y lo miro cuando…

-Escucha bien, como primero me llamo Kagome entiendes? KA-GO-ME! No niña, no tonta, no mujer soy Kagome, no entiendo porque a todos se le dificulta decir mi nombre!- se quejaba una muy enfadada Miko mientras le acusaba con el dedo y su otra mano en su cadera con el rostro rojo de la ira dejando a un Koga perplejo por su gran carácter, generalmente las Nigen son mansas y sometidas, pero ella era diferente ella era especial, ella era Kagome, esto lo genero querer desearla más.

- Y como segundo porque me secuestras ?!, no entiendes que me no voy a hacer nada de lo que digas?! –cuestiono la mujer, estaba harta, hoy no era su día, estaba adolorida completamente, hace horas está arriba de un hombro y clavándoselo en el abdomen, estaba mareada, el estar de cabeza tanto tiempo no le iso muy bien que digamos, tenía hambre, no comió en todo el día Inuyasha no me dejo comer ya que estaba muy apurado, no sabía dónde estaba, lo odiaba, pero más odiaba al imbécil que la secuestro.

-Tranquila, muj-digo Kagome yo no te voy a hacer nada, en cuanto a la pregunta del secuestro… es porque de ahora en adelante- dijo mientras se acercaba a ella hasta agarrarla de la cintura- serás mi Mujer- reclamo simplemente.

En una fracción de segundo antes de que Kagome le pegara una cachetada un fuerte rugido se escuchó desde el bosque, de allí salió un youkai de cabellos color plateados casi blancos con los ojos completamente rojos excepto por su iris celeste, sus colmillos gigantes mostrándose amenazadoramente, con sus garras extendidas rebalsando de ácido apuntando a Koga que estaba desconsertado, Kagome estaba aterrorizada del youkai desconocido que le resultaba familiar de alguna manera.

-Suéltala si quieres vivir lobo –gruño el taiyoukai con una voz bestial.

Un taiyukai de cabellos plateados estaba sentado en el jardín de su palacio meditando en la paz y tranquilidad que ofrecía la naturaleza hasta que sintió el aura de uno de sus sirvientes aproximarse a su ubicación, suspiro casi imperceptiblemente y se levantó con una gracia digna de un Señor, si, él era el Señor de las tierras Occidentales y debía actuar como tal. Su cabello se balanceo suavemente con la brisa fría del otoño dándole un aspecto sereno.

-Mi Señor- el sirviente intento llamar su atención con una reverencia y mirada baja de la cual solo recibió una seña con la cabeza del youkai de espaldas a él-El capital Kuro de la tropa de vigilancia nos ha comunicado que dos individuos están entrando a sus tierras, uno de ellos es el príncipe Ookami de las tierras del Este y la otra es una sacerdotisa de origen desconocido con kimonos extraños- informo cada detalle como fiel servidor.

-Está bien, puedes retirarte-ordeno fríamente, más de lo común y el sirviente se fue a seguir con sus tareas-''Sera ella? Porque esta con el lobo?''- se cuestionó enojado-'' Tendré que averiguarlo y pronto''.

Sin más el Inu se puso su armadura pesada y su espada que va en la cintura y la cual era tenseiga, la espada que su padre le heredo que al principio creyó que era injusto que se la diese a su medio hermano, Inuyasha, pero con el tiempo comprendió gracias a Myoga que la necesitaría más que a él, Inuyasha en estos momentos podía controlar su lado demoniaco pero mientras más creciera no iba a poder, si, él se enteró de que el sello de una sacerdotisa que duro unos 50 años había sido roto por la reencarnación de la misma, esto le recuerda que tiene que entregársela cuando pudiese, pero primero tendría que encontrarlo.

Se fue dejando a sus guardias en alerta por cualquier cosa que pasara y también a Jaken, no necesitaba un molesto Kappa que lo alague asquerosamente. Cuando se estaba acercando lo sintió, sintió el perfume celestial tan familiar y rico de su bella dama mezclado con el olor del Ookami sus ojos brillaron rojos con sed de sangre, ¿cómo se atrevía a tocar lo que es suyo por derecho? Ese lobo la iba a pagar caro acelero el paso hasta que los vio, ¡era ella! Estaba hermosa como siempre, un poco sucia y rasguñada cosa que lo pagaría el lobo luego, se escondio tras los árboles para escuchar de lo que estaban hablando, el apenas podía controlar a su bestia, pero se contuvo, callo y escuchó.

-Tranquila, muj-digo Kagome yo no te voy a hacer nada, en cuanto a la pregunta del secuestro… es porque de ahora en adelante- dijo mientras se acercaba a ella hasta agarrarla de la cintura, el youkai de cabellos plata se estaba descontrolando, la tocó, con su sucias manos, luego- serás mi Mujer- reclamo simplemente.

No resistió más de sus manos rebalsaba el ácido, sentía como le quemaba es estómago y salió lenta y mortalmente de los árboles haciendo notar su presencia exitosamente cuando el lobo lo miro con desconsiento y ella lo miro con miedo en los ojos sin ningún tipo de reconocimiento, esto lo lastimo un poco pero recordó y entendió la situación perfectamente, pero su ira estaba intacta y avanzó hasta llegar a unos escasos metros de ellos.

-Suéltala si quieres vivir lobo –gruño el taiyoukai con una voz bestial.

-Sesshomaru-reconoció Koga dando un paso delante de la Miko recuperando su pose arrogante-Esta Nigen no es de tu incumbencia- declaro el lobo mientras que Kagome lo miraba como si fuese un estúpido por hablarle así al guapo pero enojado youkai que tenía enfrente de sus narices.

-Lo que yo tenga con ella no te importa en lo absoluto-declaro enojado por la audacia e idiotez por hablarle así al youkai más temido de todo Japón.

-Claro que si es de mi incumbencia, ella es mía-con esas últimas palabras sentencio a una pejna de dolor y sufrimiento, Sesshomaru lo agarró del cuello a una velocidad impactante hasta para el Ookami y presiono añadiendo su veneno.

-Escucha bien, ella no es tuya y nunca lo será, que te quede hasta en tus entrañas- le advirtió y al instante lo arrojo contra un árbol dejándolo en la inconciencia al instante. En todo esto Kagome solo podía ver horrorizada todo lo que pasaba desde el suelo ya que perdió el equilibrio, Sesshomaru se volteo hacia ella y comenzó a caminar lentamente.

La Miko estaba aterrorizada y empezó a retroceder, se dio medí vuelta y se impulsó para arriba y comenzó a correr, su carrera no duro nada ya que al instante choco contra un árbol, lo único que podía pensar era que los árboles son lo más inoportuno que existe y se cubrió la nariz ahora sangrante, cuando levanto la cabeza se encontró con unos mares ámbar profundos que se los hubiese confundido con los del hanyou pero estos eran más fríos y al mismo tiempo hermosos, se quedó mirándolos hipnotizada.

A Sesshomaru le daba gracia ver que era como la recordaba, torpe, y placer ver que le gustaban sus ojos, pero no era momento ella estaba sangrando por la nariz, saco un pañuelo y le limpio mientras que ella todavía miraba sus ojos hasta que puso los pies sobre la tierra y se retito para atrás cuando se dio cuenta que aunque él era más alto se había inclinado para adelante y estaba limpiando su nariz sangrante.

-Tranquila, no te hare daño- tranquilizo con su voz fría y a la vez suave y profunda que la iso estremecer, esto no paso por alto al gran Señor, sonrió interiormente mientras acababa de limpiar su nariz, alejo su mano y enderezo su cuerpo todo esto mirando siempre a los ojos.

-¿Porque me ayudas?- cuestiono Kagome todavía desconcertada.

-El tiempo te lo dirá- respondió únicamente el taiyoukai- Pero ahora te tendré que llevar a tu aldea-anuncio elevando su mano in vitando a poner la suya arriba-¿Vienes?-pregunto Sesshomaru.

-¿Porque tendría que confiar en ti?- interrogo a la defensiva.

-Porque te salve del lobo- pronuncio divertido- Y además si hubiese querido hacerte algo ya lo hubiera echo, y te lo aseguro-afirmo aun con su rostro estoico y levanto nuevamente su mano, esto estremeció a la Miko, pero tenía razón, ya probo su fuerza.

-Está bien, confiare en ti-le informo sonriendo suavemente hacia el taiyoukai formidable y levanto su mano colocándola sobre la suya.

Sesshomaru le devolvió la sonrisa muy leve, Kagome quedo hipnotizada por unos segundos cuando el tiro de ella hasta quedar pegados, le paso su brazo por la cintura y la miro.

-Iremos volando, así llegaremos más rápido a tu pueblo- la tranquilizo, ella asintió y así emprendieron vuelo hacia la aldea de Kaede, él ya sabía lo que tenía que hacer. Y lo iba a cumplir como que él se llama Sesshomaru.

Significados de las palabras en japonés:

Sesshomaru: Perfección al matar.

Tenseiga: Colmillo sagrado.

Kaede: Árbol de Arce.

Jaken: Mal visto.

Kappa: Demonio seguidor.

Myoga: Protección divina.

Taiyoukai: Gran Demonio.

Tessaiga: colmillo de acero.

Koga: Colmillo.

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