Capítulo 4: ¿Cuál misión?
Inuyasha siguió el rastro hacia donde creía que estaban Kagome y el lobo, pero cuando llego al lugar donde supuestamente estaban tubo una desagradable sorpresa, nada más ni nada menos que al Ookami en estado de inconciencia y a la Miko por ningún lugar del claro, olfateo el aire y se petrifico en su lugar con los ojos abiertos desmesuradamente, pálido como si la muerte lo hubiese amenazado con llevarse su alma, olfateo un poco más para comprobar y sí, Sesshomaru se la llevó.
-´´¿Que carajos quiere con la niña? ¿Por qué todos la quiere secuestrar hoy?'' – Preguntas… preguntas sin respuestas cercanas se formulaba el hanyou en su cabeza, ¿Qué haría su medio hermano con ella? No lo sabía, pero había algo favorable, se la estaba llevando para la aldea de la anciana Kaede.
Le dio una última mirada a Koga, se estaba debatiendo por si despertarlo o no, No, no lo haría, que se joda ese lobo sarnoso, pensó. Sin perder más tiempo comenzó a correr al pueblo y averiguar que se traía el taiyoukai con la Miko Shikon que estaba bajo su protección y custodia.
Mientras tanto con Kagome y Sesshomaru:
Kagome estaba nerviosa, su situación no era para menos, ella estaba volando con el taiyoukai poderoso llamado Sesshomaru que apenas conocía, era bello y para resaltar parece un pariente de su compañero de viaje, Inuyasha, su curiosidad no pudo más y decidió preguntarle.
-Amm… Sesshomaru- llamo dudosa de molestar al frio youkai.
-Hn -respondió dirigiendo su mirada hacia ella gustoso por dentro por escuchar su nombre proviniendo de sus labios y por fuera estoico como siempre.
-'' Que extenso vocabulario''- pensó con sarcasmo- Eres parecido a un amigo mío, conoces a un hanyou llamado Inuyasha por casualidad?- pregunto curiosamente, obteniendo una mirada cálida por unos momentos y luego la mirada fría que parecía normal en él.
-Hn, si es mi medio hermano- contesto con aburrimiento, pero por dentro reflexionaba sobre su hermano, en los 50 años que Inuyasha estuvo sellado en el Árbol de Dios se arrepintió de haberlo tratado tal mal, él no tenía la culpa de que su padre no supiese controlar sus instintos más allá de tener una pareja, Sesshomaru quería rectificar los errores del pasado, comenzando por darle la Tessaiga a su dueño por herencia, Inuyasha.
En el viaje estuvieron en un silencio cómodo hasta que llegaron al claro del Pozo de las Almas, donde la Miko viajaba de la era Contemporánea hasta la Feudal, Sesshomaru sabía esto y puso en marcha su plan, ella tendría que viajar. Ya no había marcha hacia atrás.
Sesshomaru aterrizo con gracia sobre sus pies todavía sosteniendo a la Miko para que no se cayera, luego de unos segundos la soltó y se acercó lentamente hacia el Pozo encantado y toco los bordes, Kagome lo miraba tratando de descifrar porque tanto interés en el Pozo.
-¿Cómo sabes de este lugar?-Cuestiono Kagome interesada totalmente en la respuesta del taiyoukai que tenía en frente suyo, este lentamente se dio media vuelta y la encaro con una mirada pasiva en el rostro, dio un ademan con la mano para que se acercase, la Miko dudo unos segundos antes de avanzar hasta quedar al lado de pozo.
-Te eh traído hasta aquí porque tienes que cumplir con una misión especial que fue concedida a ti- explico Sesshomaru respondiendo a sus preguntas internas mientras que la volteaba y la sostenía de los hombros, la Miko estaba confundida, ¿Cuál era su misión?, ¿Por qué a ella?-no te puedo explicar mucho pero si te voy a ayudar- aclaro soltándola, se llevó las manos a su haori y de allí saco un collar con una piedra Jade que le colgaba- Esto es un collar con mi youki, te protegerá de cualquier ser maligno que te quiera atacar tanto metal como físicamente, no te lo saques en ningún momento y te lo digo enserio- pidió a Kagome que ya estaba entendiendo un poco lo que iba a pasar con ella.
Kagome asintió mientras extendía la mano para agarrar el collar, cuando le lo entrego se lo coloco en su lugar y lo miro con un toque de interrogativa en sus ojos.
-¿Por qué a mí y no a otra persona?- cuestiono la Miko.
-Ahora no te lo puedo decir pero ten por seguro que encontraras las respuestas más adelante, ya es la hora de que te vayas- declaró el taiyoukai mientras la agarraba de los hombros.
-¿P-Pero a dónde?- cuestiono con pánico de lo que podría pasar con ella de ahora en adelante, ¿que tenía que hacer?, ¿Cómo lo tenía que hacer?, ¿Tenía que encontrar a alguien? No lo sabía y el no saber le disgustaba a un extremo mayor.
-Al pasado-informo Sesshomaru tranquilamente, pero si ella ya estaba en el pasado, pensó Kagome- Nunca olvides quien eres Kagome- pidió al mismo tiempo que la empujo hacia el poso, para la Miko todo iba en cámara lenta sus ojos estaban abiertos a mas no poder mientras caía al vacío del Pozo de las Almas, algo cambio en el pozo, no estaba la luz azulada mágica que había habitualmente, no, ahora la luz era negra con destellos carmesí, ella desapareció sin dejar rastro, todo marchaba bien.
- Ten cuidado y mucha suerte… mi koi- deseo Sesshomaru desapareciendo en la línea de los árboles.
Silencio.
Era lo único que había.
Kagome se encontraba en la obscuridad, dedujo que era de noche, no quería levantarse y salir del pozo, no, todavía no, se sentía como la primera vez que ella se encontró en la era feudal, desolada y perdida, luego de unos momentos decidió levantarse del frio suelo, miro por primera vez para arriba y se dio cuenta de que la salida estaba tapada con muchas hojas.
El pozo no era exactamente como lo recordaba, no tenía una salida de madera, solo eran hojas verdes de enredadera que caigan por el hueco en la tierra, con estas seguramente era más fácil subir alejarse del pozo, agarro las enredaderas y comenzó a escalar hasta llegar a la superficie, se levantó y miro a los alrededores, los arboles eran un poco más pequeños, allí entro en juego su pánico.
Estaba parada en el medio del bosque desesperada, no sabía a donde ir, se preguntaba si la aldea de Kaede existía siquiera, tenía que averiguarlo. Camino entre la maleza en dirección del pueblo, en su camino encontró al Árbol de Dios, seguía siendo inmenso, pero no tanto, Inuyasha no estaba clavado en el asique ella fue hace más de 50 años, se preguntaba si había nacido aun, sigue su camino hasta que llego a unas escaleras y en la cima Torii carmesí y negro, la Miko estaba estupefacta, no recordaba uno en la entrada y menos que donde debía estar la aldea había un santuario únicamente.
Tomo coraje para aventurarse hasta adentro de el mismo, cuidadosamente subió las escaleras blancas y bien barridas hasta llegar a la cumbre, antes de pasar el Torii miro un poco a los lados y siguió hasta el santuario sin darse cuenta de que alguien sabía que ella estaba allí. Alguien sabía que ella estaría allí.
Llego finalmente a la puerta, bacilo en abrir la puerta pero lo hiso, deslizo la puerta shoji hacia la izquierda y de a pasos dudosos entro en el santuario, estaba oscuro, excepto por dos velas encendidas a cada lado de un buda de madera, miro un poco mejor y observo una silueta sentada enfrente de este, se alegró de que alguien estuviera allí para que la pueda ayudar.
-Disculpe, ¿me podría ayudar?- pregunto cortésmente Kagome a la dama que traía ropas de Miko puestas y un largo cabello tan lacio y negro como las alas de un cuervo, la aludida solo giró un poco la cabeza en dirección a de ella y habló.
-Te estaba esperando… Kagome- declaro satisfecha la dama.
Palabras en japonés:
Koi: Amor.
Torii: Entrada de santuarios.
Puerta shoji: puerta para desliza de papel de arroz.
Muchas gracias por los comentarios de verdad, me alientan a seguir la historia :D.
