Capítulo 4: Una triste historia
Kagome se quero en la misma posición por al menos unos instantes antes de retroceder un paso y llevarse la mano al collar, no sabía porque estaba tocando el collar pero no podía pensarlo ya que estaba sorprendida a más no poder, ¿De dónde la conocía? , la dama se levantó con elegancia del suelo de madera oscura, suavemente dio media vuelta para encarar a la Miko estupefacta con una suave sonrisa en su rostro pálido que parecía enfermo, camino despacio y torcido, hasta llegar a ella, en el transcurso Kagome no se había movido de su lugar, todavía tenía curiosidad y algo de miedo pero por su estado en el que se encontraba la joven sabía que no podría hacer nada contra ella, la mujer se quedó parada a un par de metros de distancia.
-Ven Kagome, no te hare daño, tengo muchas cosas que te interesaran saber de seguro- animo la sacerdotisa con voz algo gastada.
-¿Cómo es que conoces mi nombre?- cuestiono Kagome casi susurrando.
-Ven y contestare todo lo que pidas- afirmo mientras comenzó a caminar de nuevo, la Miko de ojos zafiro se dio cuenta de que quería pasar por la puerta y le cedió el paso, cuando paso la mujer que aun desconocía el nombre observo que sus ojos eran de color gris plomo y su estatura era menor de la de ella y aunque fuese raro ella llevaba el cabello suelto llegándole a los muslos.
Ella siguió su camino confiada y no equivocada de que la Miko de ropas extrañas la seguiría, paso por el Torii que dividía el espacio sagrado y del que no y siguió su camino hasta un choza de madera que estaba prácticamente pegado a el santuario, Kagome se preguntó por qué ella no lo había visto antes, su duda fue saciada pronto porque la mujer le dijo que ella siempre que se va al santuario pone un hechizo de ocultamiento sobre su hogar ya que tiene muchos objetos de valor espiritual dentro de ella.
Abrió la puerta shoji dejando pasar a su invitada a la sala washitsu y detrás ella la cerro completamente, la invito a sentarse mientras ella preparaba el té y así podrían hablar con tranquilidad, las ansias estaban consumiéndola, quería saber de un buena vez por todas los orígenes de todos estos hechos extraños y confusos que hostigaban a su mente en todo este día, definitivamente este era el día más extraño que había vivido en toda su vida y para empeorar sentía que algo iba a superar sus suposiciones ya formuladas.
Ella volvió con una bandeja cargada de juegos de té y la tetera que dejaba ir por su abertura humo blanco, dejo su carga en la mesa baja, se sentó en el suelo de tatami y comenzó a servir el té verde con sabor amargo que se suele usar en las ceremonias de té aun en el Japón contemporáneo, Kagome acepto gustosamente la taza ofrecida y las dos al mismo tiempo tomaron un sorbo corto y apoyaron las tazas en la mesa.
-Bien niña como primero antes de contarte estos sucesos quiero que sepas que mi nombre es Akitsu y soy la única hija de Midoriko- Declaro dejan a Kagome con la mandíbula que rozaba el suelo.
-¡¿Midoriko tiene una hija?!- grito Kagome incrédula, nunca en su vida había escuchado que Midoriko tenía una hija y además de que estuviera viva.
-Sí, déjame explicarte- calmó- yo nací cuando mi madre tenía nada más que 14 de edad producto de una violación a la cual nadie se enteró porque mi madre desapareció por un año entero, ella al ser una sacerdotisa no podía dejar que nadie supiese de que había quedado embarazada y que no era pura, ya que tienen el pensamiento que la mujer que no es virgen no es tan pura, cuando llegamos de nuevo a la aldea mi madre le explico que me encontró abandonada en el medio del bosque y decidió traerme a la aldea para que viviera- explico Akitsu calmadamente.
- Ahora lo entiendo, ¿pero cómo es que sabes de mí y porque estas viva? Sin ofender, pero Midoriko murió hace muchos años-cuestiono Kagome totalmente confundida.
- Bien te explicare primero que nada estamos en el año 1169, mi madre murió hace 14 años en la batalla con los demonios maléficos que amenazaban a todo lo que se moviese, como la Miko más poderosa de la época ella tenía que lidiar con este mal, yo recuerdo de cuando solo tenía 6 años y mi madre se despidió de mí, recuerdo esa tarde- explico divagando por sus recuerdos más que los recordaba con tristeza, ella en ese momento no entendía porque su madre tendría que ir a pelear, pero con el tiempo comprendió y se dijo así misma que era por el bien de todos, ella estaba orgullosa de su madre por sacrificarse de manera honorable, sabía que si su madre quisiera morir de una manera lo haría protegiendo a quienes ella valora y así lo hiso.
-Esa tarde- dijo volviendo en sí y miro Kagome que estaba totalmente atenta a sus palabras por salir de su boca, sonrió tristemente y continúe.
Flash back Punto de vista de Akitsu:
Estaba sola en la cabaña esperando a mi madre que se fue en la mañana, pues uno de los aldeanos vino a buscarla diciendo que el jefe quería verla de inmediato, ella me miro y me dio un beso en la frente antes de irse con el aldeano hacia afuera de la cabaña, estaba sola jugando con mi muñeca de trapo pretendiendo ocupar mi tiempo mientras mi madre estaba fuera de casa haciendo sus tareas de Miko, yo estaba acostumbrada a que la llamen casi todos los días y quedarme sola, a veces la espera hasta la noche, me acostumbre pero este día era distinto, sentía que algo era distinto hoy, no lo sabía que pero el presentimiento estaba presente dentro de mío.
Luego de unos momentos sentí a alguien atrás mío en la puerta, deje mi muñeca en el piso, me di la vuelta parándome con una sonrisa que pronto se borro, allí estaba mi madre parada en la puerta con la mirada baja y aire triste, yo nunca la veo así, siempre tiene ese aire de tranquilidad y su suave sonrisa, pero ahora no me miraba, espere por unos segundos y le pregunte que pasaba, soltó un suspiro y aun sin mírame me contesto.
-Hija… hoy me llamarón para avisarme de que tendría que ir a exterminar unos demonios- me dijo con voz neutral mientras se ponía su armadura de combate, ella rara vez se la ponía, solo para casos extremos y en ese momento me asuste.
-Mami ¿qué está pasando, Porque estas así?- pregunte preocupada conteniendo las lágrimas que picaban sus ojos al ver a mi madre.
-Es que… no sé si volveré…-dijo con voz baja mientras para mí el tiempo se congelo, estaba en shock, mis lágrimas que amenazaban con salir brotaron en silencio por mis mejillas dejando un rastro hasta manchar el piso, un sollozo se atoro en mi garganta cuando logre escapar del shock y corrí hacia mi madre para abrazarla, yo no sabía si volvería a hacerlo, se agacho y me recibió con los brazos abiertos sosteniéndome fuertemente.
-Mami ¿por qué?- pregunte entre sollozos- ¿Por qué no lo hace otra persona?-cuestione.
-No mi niña, es mi deber, una gran poder con lleva una gran responsabilidad, yo tengo la mía y debo cumplirla a toda costa por mi honor y lealtad a los Kamis y porque es el destino que me ha tocado, puede que ahora no lo comprendas pero cuando crezcas lo comprenderás mi niña-conto mi madre con voz algo rota mientras besaba mi frente y se levantaba para agarrar su espada y colocarla en la cintura, comenzó a caminar hacia la puerta y cuando llego me miro.
-Ven un segundo hija mía- pidió a lo cual obedecí todavía llorando, me acerque y puso su mano en el haori y saco un papel- Esto, lo leerás cuando cumplas dieciocho años, tienes que confiar en lo que dice en el- yo asentí con la cabeza-prométemelo hija mía, de esto depende mucho-aclaro ella- yo afirme nuevamente y alzando mi meñique, mi madre iso lo mismo y los entrelazamos.
-Lo prometo- dije convencida.
-Toma, nadie lo tiene que leer además de ti- afirmo entregándome el papel, lo acerque a mi pecho cuando una nueva ola de agua broto de mis ojos- Te amo mi niña nunca lo olvides- dijo besando mi frente.
-Yo también te amo mami- dije mirando como derramo una lágrima solitaria y corrió hacia su destino cruel.
Fin flash back y punto de vista de Akitsu.
-Desde ese día no volví a ver a mi madre, guardo con cariño y amor su memoria, cada vez que la recuerdo me siento orgullosa de ser su hija- tristeza había en su vos al hablar, con la mirada perdida, recordando sus pocos pero invaluables momentos juntas.
-Debió ser muy triste, lo siento mucho- respondió Kagome secándose una lagrima-¿Qué paso contigo luego?-pregunto suavemente, Akitsu la miro y el pensamiento que cruzo fue de lo pura que es esa niña, llora por lo que le había pasado a ella, rápidamente volvió en sí y decidió explicarle el resto de la historia.
Palabras en japonés:
Midoriko: Niña del verdor.
Akitsu: Libélula.
Midoriko murió a la edad de 20 años, Akitsu (total invento mío Akitsu) también tiene 20 años actualmente, ahora Kagome está en la época Heian (1169) ósea a unos 827 años de la era contemporánea que sería cuando empezó Inuyasha en 1996 y a 327 años del sengoku judia (1469) donde transcurre la historia original.
Muchísimas gracias por todos los comentarios alentadores, espero que sea de su agrado y tenganme paciencia xD.
