Capitulo 6: Me pareció ver un lindo gatito.
Luego de rezar por Akitsu y Midoriko decidió volver a la cabaña, ella tendría que empezar su camino, no tenía escapatoria, ¿Quién escapa de su destino? Se preguntó con una sonrisa sin humor en lo absoluto, todo pasó tan rápido, deseaba poder decir que no, que quería una vida normal en el Japón contemporáneo, pero en esto no tenía más remedio que cumplir la misión que los Kamis le asignaron en esta vida.
En su camino a la cabaña se preguntaba quién sería su enemigo en esta batalla que prometía ser bastante pesada, según lo que le dijeron a Midoriko ni siquiera los cuatro lores serían suficientes para derrotar a este demonio maléfico, la Miko no tenía idea de lo que tendría que hacer, ¿solamente tendría que purificarlo?¿dónde tendría que ir?¿uniría fuerzas con los lores? o solamente le darían la espalda menospreciándola como débil y no la escucharían. Miles de dudas se planteaba en su mente perturbada, esta situación la superaba.
Cuando llego a la cabaña entro y se quedó mirando por un largo tiempo hasta que entro más profundamente, ella tendría que agarrar lo necesario para sobrevivir en su viaje, a un destino incierto, se sentía mal por tomar cosas que no eran de ella pero se recordó que era una situación que lo ameritaba, pidiendo disculpas internamente a Akitsu tomo una mochila de lona para la espalda y miro su escritorio, diviso un mapa de la región, lo tomo y lo guardo en la bolsa, estaba segura de que sería necesario, fue a la cocina donde registro carne de ciervo seca, agarro la que había y la metió en la bolsa, también encontró una cantimplora que ella necesitaría para beber agua, sin más salió de la cocina, siguió y se percató de que había una espada en su funda rojiza con una soga, Kagome pensó que no podía ser más oportuna y la tomo colocándola en su espalda, por curiosidad la saco de su funda y la contemplo por unos momentos, se dio cuenta de que estaba afilada, ahorro un trabajo dijo mentalmente y la guardo nuevamente.
Estaba a punto de salir de la casa cuando vio la mesa donde todavía se encontraban las tazas de té frías, diviso el pergamino en la misma, de pronto se le ocurrió que sería conveniente llevarlo por las dudas, podría servir de algo, se acercó a la mesa inclinándose para agarrarlo y enrollarlo, una vez enrollado lo metió en la bolsa y se dirigió nuevamente hacia la salida, cuando llego miro el lugar una vez más, un escalofrió recorrió por su espina dorsal al mirar todo vacío y oscuro, sin más que decir salió y cerro bien la puerta.
Dio unos pasos hacia el exterior y pidiendo una vez más disculpas hacia Akitsu por tomar cosas suyas empezó a caminar hacia el bosque, se dirigía a donde se suponía que estaba el pozo, no es que ella tuviera la intención de huir de sus responsabilidades, sino que quería verlo una vez más entes de partir a donde sea.
Cuando llego se puso al borde del profundo pozo y miro hacia abajo, instintivamente se llevó las manos a donde la joya descansaba solamente para descubrir un hecho.
La joya no estaba.
Busco frenéticamente en su pecho y recordó el momento en que ese muchacho la agarro de los hombros, en ese momento se lo había sacado, tenía ganas de gritar de pura rabia pero no podía, probablemente había muchas criaturas en el bosque y ella no iba a tentar a la suerte de ser devorada sin piedad ¿y ahora? Ella no podría volver nunca más a su tiempo sin la joya, una oleada de emociones usurparon su cuerpo dio unos pasos atrás hasta caerse, las lágrimas de tristeza se asomaron en sus ojos con solo pensar de que no iba a poder verlos nunca más, ¿porque le había sacado la joya? En ese momento comprendió, era por el simple hecho de que en esta época la Shikon no Tama se había creado y tener fragmento aparte podría crear un caos, ya que ahora mismo eran los primeros años y ella supuso de que el poder de la joya era aún más poderosa de cómo lo conocía ella ya que las cosas con las cuatro almas estaba frescas.
Ella comprendió pero no dejaba de deprimirse en tanto a como volvería a casa sin la joya, debe haber alguna manera, en ese momento por más que no quisiera tendría que dejarlo de lado y enfocarse en su tarea, si esto no se arreglaba ella no sabía que pasaría en el futuro.
Poco a poco se levantó de suelo y limpio su falda y miro hacia el sol todavía tenía tiempo antes e que se ponga noche, tomo el mapa de la mochila y lo ojeo, a unos kilómetros de donde se encontraba había un pueblo donde ella estaría gustosa de pasar la noche, emprendió su camino hacia ese pueblo tomando un atajo por un camino del bosque espeso lleno de árboles gigantes, en su camino diviso un rio de agua clara decidió no perder la oportunidad, se acercó y se colocó de cuclillas al rio y con sus manos bebió un poco, en ese momento descubrió lo seca que estaba su garganta, el líquido frio era lo que necesitaba para estar renovada, agarro su cantimplora y coloco el agua dentro de ella, cuando termino se lo puso en su bolsa aun de espaldas al bosque cuando de repente…
Un rugido bestial la exalto.
Miro hacia atrás pero no había nada, una vez más se escuchó, alguien estaba en peligro, por el sonido se dio cuenta de que posiblemente era un animal o un demonio pero no le importó, ella tendría que ayudar a toda costa, corrió rápidamente hacia el lugar donde escucho el sonido y cuando llego a un claro decidió esconderse entre los árboles y observar, lo que vio la sorprendió.
Era un tigre inmenso y macizo en medio del claro con un Oni agitando su palo lleno de púas hacia su oponente, el tigre gigante lo esquivo con dificultas, Kagome se dio cuenta de que no quería pelear pero que no tenía otra opción, ella no sabía qué hacer, miro como lo hiso otra vez pero en esta dio en el blanco clavando sus pues en demonio rayado mandándolo a volar hasta golpearse contra un árbol rugiendo de dolor y se quedó allí incapaz de levantarse, la Miko no podía permitir esto más, con valor salió de los árboles y se enfrentó hacia el Oni que era el doble de ella.
-¡Oye tu! ¡Enfréntate con migo!- grito Kagome sacando su espada con vigor de su funda, tomando una pose de batalla que ella misma desconocía de que la tenía. El Oni se rio de ella.
-¿Enserio crees que puedes desafiarme humana? Vamos a ver cuánto duras- desafío el demonio con su voz grotescamente doble y oscura mientras alzo su arma en el aire y comenzó descenderla pesadamente hacia la Miko.
Kagome miraba como descendía en cámara lenta, se estaba preguntando que aria, cuando estaba a punto de chocar contra ella como reflejo salto hacia el costado en el momento exacto evitando que se estrellara contra ella, estaba sorprendida todo lo que hacía lo estaba haciendo por instinto, vio al Oni tratando de sacar su arma del suelo donde se quedó incrustado y ella aprovecho su oportunidad y con un movimiento ágil corto el totalmente la mitad de su brazo agregando a través de la espada youki Miko purificando a paso rápido lo que quedaba de su brazo.
El Oni gritaba de agonía pura, ella era una Miko, como no se dio cuanta entes, estaba batalla estaba perdida para él, pensó que la mejor decisión que podría tomar era irse corriendo de allí, aunque se dañaría sus ganas de vivir eran más fuerte, sin más corrió lo más rápido que pudo lejos de la Miko.
Kagome miro como se fue corriendo con una gotita en la cabeza.
-Wow- era lo único que podía decir, y no era solo porque el Oni había escapado, sino porque era increíble que ella haya logrado eso, miro sus manos y por primera vez se dio cuenta del poder espiritual que tenía, la espada que tenía en sus manos lo canalizaba perfectamente bien, iso una nota mental de practicar más con la espada.
Se volvió hacia donde descansaba el tigre para descubrir que solo había un cachorrito de tigre inconsciente, Kagome se enterneció, pero tenía que asistirlo rápido, estaba sangrando por todos lados, no sabía si iba a funcionar porque era un youkai, y había riesgos de que lo lastime más, aunque un lado de ella decía eso otro lado decía que lo intente.
Se acercó hacia el Youkai y descendió hasta llegar a él, toco su herida haciendo que silbara de dolor, pidió perdón en silencio y acumulo energía en su mano que comenzó a brillar y la coloco en sus heridas por la zona abdominal, para la alegría de la Miko se estaban cerrando hasta no dejar rastros, pronto estaba curado del todo, Kagome se quedó contemplándolo unos minutos hasta que tomo su decisión, lo iba a cuidar hasta que se despertara.
Y bueno hasta acá llego el capítulo de hoy, lo siento si esta un poco aburrido pero en el próximo capitulo vendrá toda la acción, ¡doy mi palabra!, muchísimas gracias a todos los comentarios alentadores y por tenerme paciencia jaja, muchos cariños.
