Recordad que este fic lohe tomado prestado del inglés para traerlo al español ;)
Cualqueir agradecimiento por la historia, va para Marissalyn. Y el de la traducción, para mí.
Espero que lo disfruten.
Como madres, como hija
Capítulo 3: Temporada de alergias
Carmilla se despertó cuando escuchó a alguien tosiendo, después sonándose la nariz. Abrió sus ojos perezosamente, se dio la vuelta para ver a Laura sentada sobre la cama con una caja de pañuelos descansando entre sus piernas.
"¿Estás bien, cupcake?" preguntó un poco atontada por el sueño; no podían pasar de las cinco de la mañana.
Laura sorbió, con la nariz claramente congestionada. "Alergias." Le respondió, no era un sí, pero tampoco era un no. Lo que Carmilla había aprendido de las alergias a lo largo de los años, era que eran horribles y podían clasificarse como un resfriado, porque te hacían sentir como la mierda.
"¿Necesitas que vaya a la tienda y te consiga algo?" preguntó Carmilla lentamente.
Laura negó, "Ahora no, vuelve a la cama."
Carmilla asintió, acomodándose alrededor de la almohada cuando escuchó pequeños pasos entrando en el cuarto.
"¡Mami!" gimoteó Carter, por el sonido de su voz, también tenía su nariz congestionada.
Carmilla se sentó, "¿Sí, abejita?"
"Me duele mi cabeza" se quejó Carter al mismo tiempo que se subía en la cama, acomodándose entre las dos.
Carmilla miró hacia Laura, "Parece que también las tiene."
"¿A mamá también le duele la cabeza?" preguntó Carter curiosamente.
"Estoy bien" le respondió Laura, limpió su nariz con un pañuelo antes de hacerlo bolita y agarrar uno nuevo de la caja.
Carmilla envolvió la cintura de Carter con un brazo y la atrajo un poco más, le dio un beso en la sien. "Acompaña a Mami mientras me doy un baño y voy a la tienda, no puede ser una mona enferma2"
"Yo soy la mona." Le corrigió Carter.
Carmilla sonrió con afecto, besó una vez más a Carter en sus rizos antes de pararse de la cama. Por sus piernas subieron escalofríos mientras se dirigía al baño para tomar una ducha. La primavera había llegado hace poco menos de dos semanas, y ya había clavado sus uñas en su novia y en su hija. Perfecto.
XXX
Carmilla paseó por los pasillos dela farmacia, buscando una nueva caja de Claritin y pañuelos, agarró una caja de pastillas para la tos cuando pasó a un lado del estante.
Con los brazos llenos de productos contra las alergias, Carmilla pasó al cajero y puso todo sobre el mostrador, esperando a que el cajero los marcara.
"La temporada de alergias te golpeó duro, ¿eh?" Le preguntó el cajero desde detrás del mostrador al mismo tiempo que empezaba a marcar y embolsar los productos.
Carmilla asintió cuando sacó su cartera, "Seh, mi novia y nuestra hija están sorbiendo tanto que parece que se les van a caerlas narices."
El cajero rio antes de poner la última caja de pastillas para la tos dentro de la bolsa, "$14.43"
Carmilla le pasó el dinero y agarró su bolsa. "Gracias."
El cajero asintió, poniendo el dinero en la registradora. "Hey, un truco que mi mamá siempre usaba era poner miel y limón en un té caliente. Ayuda con el dolor de garganta y de los senos nasales."
Carmilla sonrió para darle las gracias antes de desearle un buen día y salir de la tienda.
XXX
Cuando Carmilla regresó a casa, fue directo a la cocina para hacer un poco de té. No haría ningún daño, ¿verdad?
Haciendo malabares con dos tazas y una bolsa de plástico llena de dulces contra alergias, hizo su camino de regreso a su habitación.
Laura estaba recostada contra la cabecera, con los ojos cerrados y un pañuelo metido en la nariz, y otro hecho bola en su mano.
Carter estaba dormida, con su cabeza sobre la almohada de Carmilla.
Carmilla rodeó la cama hasta el lado de Laura, puso las tazas en la mesita de noche antes de besar la cabeza de Laura. Estaba un poco caliente por el ejercicio de estar estornudando el cerebro.
Laura parpadeó para mantener los ojos abiertos y sacó el pañuelo de su nariz. "Hola, bebé."
Carmilla sonrió y puso una mano tranquilizadora sobre la rodilla de su novia. "Traje algunas cosas, y mira, te hice un té."
Laura tomó la taza que le ofrecía la morena, tomó un pequeño sorbo antes de que su ceja se alzara. "¿Miel?"
Carmilla asintió. "Y limón. El cajero de la tienda me dijo que ayudaba con el dolor de garganta y de los senos nasales."
Laura sonrió, tomó otro sorbo antes de bajar la taza. "Gracias."
"También hice para el pequeño gremlin, pero está fuera de combate."
Laura miró a Carter y negó con la cabeza, "Desde que viste esa película, todos son un gremlin para ti."
"Hey, al menos no la vi antes de que Carter naciera, pude haber dicho que Gizmo era un nombre perfectamente bueno para ponerle a una pequeña niña." Bromeó Carmilla.
Laura se rio. "La maternidad en verdad te ha ablandado."
Carmilla deslizó la mirada hasta la cara sonriente de su novia, luchó contra su propia sonrisa mientras cogía una almohada para golpearla. "Cállate."
"Quiero decir, miel en el té, ¿en serio?" dijo entre risas sofocadas por la almohada que estaba sobre su cara.
Carmilla rodó los ojos, "Sólo no quería que no fueras capaz de hablar después."
"Seh, claro." Dijo Laura, alejando la almohada y agitando sus dedos, "Adoro que seas una gran blandengue"
"No soy una blandengue."
"Y yo no soy una adicta al chocolate."
Carmilla resopló, "Oye, esa es una ridícula comparación."
Laura encogió los hombros, "Es verdad, tengo una relación no saludable con el chocolate, y tú estás perdidamente enamorada de mí y de nuestra hija."
Carmilla suspiró, cediendo. "Las amo a las dos, pero no saltemos a conclusiones con tus hábitos alimenticios."
Laura agarró la almohada que había dejado a un lado y la impactó sobre la cabeza de Carmilla. "¡Grosera!"
Carmilla rio entre dientes, evitando el golpe y envolvió sus brazos en la cintura de Laura, sosteniéndola contra la cama para que no pudiera moverse.
"¿Puedo luchar yo también?" pregunto Carter emocionada, subiendo por la espalda de Carmilla y envolvió sus diminutos y rechonchos brazos en su cuello.
Carmilla dio una risa aguda en el hombro de Laura, se paró y beso el cuello de la rubia. "Tienes razón. Estoy perdidamente enamorada de ustedes dos."
