Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 1: Luke I

¿Qué haces cuando tu Alfa fue casi asesinado y está fuera de servicio; has matado a un compañero de manada; tu pareja está muriendo y más allá de tu alcance; y la casa en la que estas quedándote ha desaparecido en llamas… todo en las últimas dos horas?

Si, pensó Luke. Infiernos si tampoco lo sé.

A medida que la mansión se quema y el humo llena los espacios que las llamas no alcanzaron, Luke y los otros hombres en su manada continuaron buscando alrededor, asegurándose que no quedara nadie adentro.

Luke y Percy finalmente llegaron a la suite donde vieron por última vez a Poseidón y Sally. Para su alivio, el Alfa y su compañera no estaban. Con suerte eso significaba que estaban a salvo. Luke miro a la habitación de al lado. La mesa del comedor ahí seguía perfectamente en su sitio, alimentos a medio comer, vasos medio llenos. Solo dos vasos derramados en el piso estaban fuera de lugar, los de Poseidón y Sally, rodeados por el veneno que casi los había matado.

Eso solo demuestra que no hay un momento aburrido en la vida de un Canis Lupis.

-No puedo oler a nadie, pero eso no significa nada. El fuego y el humo podrían cubrir cualquier olor- le dijo Luke a Percy.

-Tenemos que salir. Ahora- le insto Percy a su Beta.

-¿Esta tu compañera a salvo?- le pregunto Luke.

Percy asintió.

-Ella dice que Poseidón y Sally están a salvo también. Parece que toda nuestra manada logro salir, al igual que su padre. Y dice que te diga que si no sacamos nuestros traseros peludos de aquí ahora mismo, ella personalmente…- Percy hizo una pausa, y encogiéndose de hombros, sacudió la cabeza-… es mejor si no lo sabes. Yo digo que simplemente prestemos atención a su advertencia y salgamos.

Percy y Luke tomaron una carrera en dirección a la puerta principal de la mansión, la cual se estaba convirtiendo en una trampa mortal. Las llamas ardían aún más calientes, derritiendo el recubrimiento, vigas, y cualquier otra cosa en su camino. Varias veces los dos tuvieron que saltar por encima de las llamas y agacharse bajo tablones caídos.

Finalmente, se empujaron por la puerta de enfrente, aun rodeada por aire lleno de humo. Continuaron corriendo. Sus pulmones clamaron por oxigeno fresco, ardiendo con cada respiración. Percy voló directamente a los brazos de Annabeth. Luke no pudo dejar de notarlo, recordándose que su compañera estaba perdida, herida y con frio. Quería aullar ante la injusticia de ello. Finalmente había oído la voz en su cabeza que tanto había anhelado, la voz de Thalia. Tan pronto había oído su llamada de auxilio ella había sido apartada de él. Apretó los dientes y dio a su ira buen uso, comprobando la manada.

Vio a Poseidón y Sally sentados frente a un árbol, apoyados contra el gran y tosco tronco. El suelo alrededor de ellos había sido barrido libre de nieve en un intento de mantener a los Alfas lo más secos posible. Se dirigió directamente hacia ellos, deteniéndose en su camino para tocar a sus compañeros de manada, enviando tranquilidad a través de un sencillo tacto.

-¿Cómo te sientes, Alfa?- pregunto Luke mientras se agachaba delante de Poseidón y Sally, quienes estaban finalmente despiertos. Luke trato de mantener una postura sumisa ya que sabía que era difícil para su Alfa estar sentado en el suelo con todos los demás de pie.

-Poniéndome cada vez más fuerte, gracias a Piper- brevemente los ojos de Poseidón brillaron con humedad mientras miraba a la morena cubierta de hollín quien, ante el asombro de todos, se había revelado como una sanadora gitana.

-¿Estas recuperando tu fuerza también, Luna?- Luke se dirigió a su hembra Alfa en una rara muestra de formalidad.

Sally asintió y le dio una pequeña sonrisa tranquilizadora.

-Voy a vivir un día más, tanto tiempo como Poseidón necesite a alguien para mantenerlo a raya.

Luke rio por eso.

-Gracias a Dios por eso- su sonrisa se removió rápidamente cuando sintió a su lobo removerse, recordándole que necesitaba estar en la búsqueda de Thalia. Negó, tratando de despejar la niebla. Si, necesitaba buscar a Thalia, pero le había prometido que llevaría a sus amigos a la seguridad primero. Eso significaba llevarlos lo más lejos posible de la magia que alimentara el fuego antinatural.

Se volvió a mirar a Poseidón.

-Ese fuego… se movía como si estuviera vivo, como si alguien estuviera controlándolo, maniobrándolo.

Poseidón asintió.

-Tenemos que hablar con Piper. Como sanadora, debe ser sensible a la magia, especialmente a la magia negra.

-Tenemos que conseguir estar a salvo primero- le dijo Luke cuidadosamente, asegurándose de que no sonara como una orden.

-Estoy de acuerdo, Beta. Confió en ti para que eso suceda.

Luke llamo a Grover.

-Necesito que consigas un recuento de nuestra manada. Asesora a los otras Alfas para hacer lo mismo- la voz de Luke era imperativa. Ya era hora de poner las cosas en orden y salir de la intemperie, donde estaban más vulnerables.

Grover asintió y se movió rápidamente a través de la multitud a un área abierta. Hizo los anuncios y luego comenzó a llamar los nombres de los miembros de la manada.

Jake, Lee, Percy, Annabeth, Jason, Rachel, Piper y Diana formaron un circulo alrededor de Luke. Se dio cuenta de que los humanos tiritaban de frio, pero no se quejaron. Sus rostros estaban cubiertos de hollín, sus ropas estaban chamuscadas, pero la determinación llenaba sus ojos mientras esperaban confiadamente.

-¿Cuál es el plan, Beta?- pregunto Jake.

Frederick se acercó desde su propia manada, dando un paso al lado de Annabeth.

-Cualquier cosa que pueda hacer para ayudar, mí manada está a su disposición- dijo al Beta rumano.

Luke asintió, pero no respondió verbalmente.

Annabeth dio una breve sonrisa a su padre y luego volvió su atención de nuevo a Luke.

-Tenemos que salir de aquí. Hay un pueblo por el que atravesamos, a unos 10 kilómetros bajando la montaña. Deberíamos ver si hay algún lugar donde podamos quedarnos allí. Tenemos que comprobar y ver si alguno de los vehículos es salvable- Luke comenzó a dar órdenes, necesitando estar ocupado, construyendo un plan para cumplir su promesa a Thalia. Cuanto antes lo hiciera, más pronto podría comenzar a buscarla- machos, comprueben los vehículos. Hembras, organicen nuestra manada en grupos para transportar. Pidan a las otras manadas que hagan lo mismo.

Sin decir una palabra, todos los lobos se giraron alejándose de Luke para cumplir sus órdenes.

-¿Puedo tener su atención, por favor?- Piper trato de hablar por encima de la manada, castañeando sus dientes.

Nadie la oyó ni se molestó en prestarle ninguna atención. Diana y Rachel le sonrieron con simpatía. Annabeth sonrió.

-Hazte a un lado, sanadora, ¿Cómo puedes incluso hablar con tu mandíbula temblando de esa manera? Déjame mostrarte como se hace.

Piper hizo lo más maduro que pudo y le saco la lengua a su mejor amiga.

Annabeth pego su dedo pulgar y su dedo medio en su boca y dejo escapar un silbido estridente, que fue aún más lacerante para los lobos, con sus oídos sensibles. Se hizo el silencio y lo único que se escuchaba era el crepitar del fuego que continuaba rabiando, proporcionando la única luz a la noche oscura.

-Escuchen, por favor- hablo Annabeth en voz alta para asegurarse de llagar a los oídos de los que estaban en la parte de atrás- algunos de los hombres rumanos están comprobando para ver si algunos de los vehículos están en buenas condiciones. Tenemos que dividir a todo el mundo en grupos para que podamos llevar a tantos como sea posible hasta el pueblo. Esta cerca de dieciséis kilómetros conduciendo.

Annabeth observo como las otras manadas comenzaron a dividirse en grupos. Miro a Piper y le guiño un ojo.

-Así, mi amiga gitana, es la forma de hacerlo.

Piper puso los ojos en blanco.

-Que amable de tu parte tomarte el tiempo para enseñarme, oh, sabia princesa lobo.

La sonrisa de Annabeth vacilo.

-Eso suena como algo que Thals diría.

Piper la envolvió en un abrazo firme.

-Él va a encontrarla. No hay nada, ni nadie, que se interponga en su camino.

-No lo dudo. Mi problema es que va a encontrar cuando lo haga- Annabeth enjuago una lagrima que rodo por su rostro.

Rachel y Diana envolvieron sus brazos alrededor de Annabeth y Piper, y Annabeth pudo sentir el consuelo fluyendo de sus compañeros de manada. Mis compañeros de manada, pensó, y por primera vez, ella realmente se sintió como un miembro de la manada rumana de Lobos Grises.

"Te diría que no te preocupes, amor, pero sé que no sería justo para ti. Lo que diré es que estoy aquí para ti." Percy llego hasta ella, sin duda, sintiendo su dolor.

"Gracias, hombre lobo. Ya habrá tiempo para lágrimas después. Tenemos que conseguir poner a nuestra manada a salvo."

"Sabía que ibas a convertirte en una Alfa increíble." Le dijo Percy mientras Annabeth sentía sus labios en su frente. La calidez se filtró en ella mientras Percy usaba su vínculo para algo más que palabras.

Las chicas dieron un paso atrás desde el abrazo y Piper agarro la mano de Annabeth, mirando a Diana y Rachel.

-Vamos, hagamos esto, Thalia nos patearía el trasero si pensara que solo estamos alrededor sin, como ella diría, mover nuestros traseros en marcha.

-Ella sí que tiene una habilidad con las palabras- Annabeth sonrió y comenzó a separar a su manada en grupos para viajar al pueblo, y con suerte a la seguridad.

-¿Silena?- la voz de Thalia era débil, y se tornaba cada vez más débil.

-Sé que no sabes quién soy, pero puedes confiar en mí. Estoy de tu lado- Silena trato de calmar a la mujer en el fondo de la caverna- Charlie, mi compañero, va a saltar hasta allí abajo y llegar a ti. Por favor, no tengas miedo de él.

Thalia rio levemente.

-Deberías conocer a mi compañero, entonces no te preocuparías por mi teniendo miedo del tuyo- sus palabras fueron tensas, mientras trataba por encima del dolor que destruía su cuerpo roto.

Silena se volvió mientras veía el cielo iluminarse en dirección a la gran propiedad al sur de ellos.

-Tenemos que darnos prisa. No puedo escudarnos mucho más tiempo- le dijo a su compañero.

-Voy a bajar- Thalia escucho una voz ronca anunciar, que fue seguida rápidamente por un ruido sordo.

Thalia se esforzó por no tener miedo, pero cuando un lobo extraño en un agujero en el que has sido empujada, tiendes a tener miedo de todo.

-No voy a hacerte daño- le dijo al voz.

-No creo que vayas a ser capaz de evitar hacerme daño si vas a moverme- Thalia se encogió ante la idea de ser movida o incluso tocada, para el caso.

Charlie se arrodillo delante de ella.

-Sé que no me puedes ver, pero yo puedo verte. Estas perdiendo sangre de esa herida en la cabeza. Voy a quitarme la camisa para poder aplicar presión sobre la misma y ayudar a detener el flujo.

Thalia asintió, sabiendo que iba a ser su respuesta. Oyó unos crujidos y luego sintió la tela suave contra su cabeza. Levanto la mano con el brazo bueno y presiono la camisa firmemente contra su cuero cabelludo.

-Está bien, voy a levantarte ahora. Sé que va a dolerte y me disculpo- le dijo Charlie suavemente.

-No es tu culpa- la voz de Thalia salió ronca y temblorosa.

Ella sintió su brazo rodeando su espalda y el otro brazo deslizarse bajo sus rodillas. Cuando la levanto del suelo, Thalia se mordió los labios para no gritar de dolor, con tanta fuerza que le hizo sangrar. El dolor era tan intenso que, a pesar de que trato de luchar contra él, su cerebro exhausto se apagó en un intento de escapar del dolor que su cuerpo estaba soportando.

Charlie doblo las rodillas y salió de la caverna de un poderoso impulso, aterrizando suavemente en presencia de su compañera.

-Se desmayó- le dijo a Silena.

-Estoy sorprendida de que este todavía viva después de esa caída- Silena empujo suavemente el cabello negro de Thalia fuera de su cara- es bonita- ella tomo un profunda bocanada del olor de Thalia- y es una latente.

-Vamos, Silena- insto Charlie- no debemos detenernos. La bruja está cerca y no puede descubrirte.

-Va a tomar mucho curarla- admitió Silena, a medida que comenzaron a avanzar en dirección a su casa- ella dijo que tiene un compañero. él va a querer saber dónde está.

-Tenemos que tener cuidado con él o va a guiar a la bruja de Polibotes directamente a nuestra puerta- le advirtió Charlie a su compañera.

-Entiendo eso, amor. Pero sabes tan bien como yo que él va a destrozar esta montaña para encontrarla.

Charlie no respondió. Sabía lo peligroso que un macho emparejado podía ser cuando su compañera estaba herida.

Su primera prioridad era Silena, mantener su existencia el secreto. La única cosa que el Alfa serbio, Polibotes, quería más que una compañera era una sanadora, y su compañera era la sanadora más poderosa en la Historia de los de su especie. Tenía que protegerla a toda costa, incluso a costa de la propia vida de una latente.

La cabeza de Thalia floto mientras la oscuridad comenzaba a retroceder. Trato de abrir los ojos, pero no quisieron cooperar. Sintió dolor fluir a través de su cuerpo, alguien la estaba cargando.

"Luke" alargo la mano instintivamente.

"¡Thalia!" Thalia sonrió mientras escuchaba la preocupación en su voz. ¿Por qué estaba preocupado si la había encontrado.

"Me encontraste" Thalia dijo más en una declaración que una pregunta.

"No, nena. No te he encontrado. ¿Por qué piensas eso?"

"Porque tu estas cargándome. Puedo sentirte."

"Thalia, ¿Quién te tiene?" la voz de Luke estaba llena de miedo e ira.

Thalia estaba desesperadamente de recordar lo que había pasado, como había terminado siendo cargada… La chica, su compañero; comenzó a vislumbrarlo en su mente.

"¿El?" incluso a través de su nuevo vinculo mental, Thalia pudo oír la ira entrelazando sus palabras. "¿Un macho te tiene? ¿No tiene su camisa puesta? ¡Thalia, piensa! ¿Quiénes son la hembra y su compañero?"

"¡Deja de gruñirme, maldita sea! ¡Woo! Mierda, eso duele" Thalia se estremeció cuando sintió su cuerpo siendo sacudido.

"Nena, no te estoy gruñendo. Solo necesito que trates de recordar. ¿Ellos quieres hacerte daño?" Luke trato de suavizar su voz.

"No lo creo. Me duele, Lucas. No puedo pensar. Solo quiero dormir un rato" la voz de Thalia comenzó a desvanecerse.

"Thalia, quédate conmigo un minuto más."

A Thalia le encantaba el sonido de su voz, el timbre profundo en ella. Casi gimió cuando sintió sus labios en los de ella y sus dedos acariciando su cara.

"¿Cómo haces eso?" su voz sin aliento a través de su vínculo.

"Es el vínculo. Solo imagino tocarte y de alguna manera tú lo sientes."

Oh, las posibilidades!" Thalia sonrió por dentro.

Luke rio.

"Hmm, ese es el sonido que me gusta escuchar." Thalia se imaginó pasando los dedos por el suave y claro cabello de Luke.

Lo oyó gruñir en su mente. "Tengo que encontrarte, amor. Trata de pensar. ¿Cómo te atraparon?"

"¿Te has preguntado cómo habrían lucido nuestros bebes?" pregunto Thalia distraídamente mientras fruncía el ceño en su interior, tratando de imaginar el futuro que podría haber tenido con su lobo.

"Nena, este no es realmente el momento para discutir sobre nuestros bebes. Vamos a centrarnos en quien te está cargando de modo que pueda recuperarte. Entonces podremos hacer bebes."

Thalia gimió y sintió los brazos alrededor de ella apretarse, lo que le provocó un jadeo. Luke debio sentir su dolor porque sintió la preocupación de él.

"Estoy bien. Solo duele." Thalia realmente sintió una sonrisa extenderse en su rostro. "Así que, ¿quieres hacer bebes conmigo?"

Esta vez cuando Luke rio juro que podía sentir sus manos acariciar los costados de sus caderas.

"Solo tu querrías discutir el hacer bebes en un momento como este."

"Bueno tienes que admitir que es un tema mejor que yo siendo casi asesinada y ahora siendo secuestrada. En serio, Lucas, definitivamente prefiero pensar en nosotros haciendo bebes."

Thalia sintió otra punzada de dolor dispararse a través de ella, que la dejo sin aliento. Sintió su consciencia comenzar a desvanecerse.

"Te amo, Luke. Incluso si nunca hacemos bebes, te amo." Lo último que oyó antes de que el mundo desapareciera fue la voz profunda y determinada de Luke.

"Yo también te amo, nena. Voy por ti."