Como madres, como hija

Capítulo 8: Malestar por la mañana

Carmilla despertó por el sonido de alguien vomitando.

Se desperezó rápidamente, eso no era normal, Laura rara vez se emborrachaba lo suficiente para devolver. Salió de la cama. Aspiró fuertemente al sentir la fría madera bajo sus pies.

La puerta del baño estaba ligeramente entreabierta, Carmilla golpeó sus nudillos contra el marco de la puerta. "¿Bebé, estás bien ahí dentro?"

"Estoy bien, puedes regresar a la cama, aún es temprano." La voz de Laura viajó a través de la apertura.

"Ya te he visto echar la papilla antes, Laura."

"Muy encantador, Carmilla, en serio dibuja una bella imagen en lo que nuestra relación se ha convertido."

"Hey, te dejo orinar con la puerta abierta."

"Eso es sólo cuando no puedo esperar un comercial." Se defendió Laura.

"Estás hormonal, voy entrando." Carmilla empujó la puerta para terminar de abrirla, encontró a Laura sentada al lado de la taza, con las manos sobre sus rodillas.

Carmilla fue hasta su novia lentamente, se sentó en el azulejo, a su lado. "¿Te he dicho que la maternidad te sienta muy bien?"

Laura rodó los ojos, "Por favor, estoy devolviendo mi estómago entero."

Carmilla sonrió con suavidad, se inclinó para acerarse y darle un beso en la línea donde empezaba su cabello. "Y aun así eres más hermosa a cuando me acerque a ti en Silas"

"Siempre fuiste una especie de patea traseros."

Carmilla canturreó en aprecio antes de notar la cara pálida de Laura, quien se inclinó hacia la taza para vomitar otra vez.

"Vamos, sostendré tu cabello." Comentó Carmilla, se movió detrás de su novia para alejar el cabello de su cara.

Laura rio un poco entre diente antes de limpiar su boca con el dorso de su mano.

"¿Qué es tan gracioso?"

"Sabes que lo has logrado cuando tienes a alguien dispuesto a sostener tu cabello mientras vomitas."

Carmilla rodó los ojos, "Tienes suerte de que te ame, porque a veces sólo eres una boba."