Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 6: Thalia VI
Thalia sintió su cuerpo ser depositado en una superficie suave. Incluso con la increíble dulzura con la cual los brazos la colocaron, el dolor de sus heridas recorrió todo su cuerpo. Se quedó sin aliento ante el pinchazo, y abrió los ojos al mismo tiempo. Sin pensarlo, busco a Luke. No hablo; simplemente busco el toque de su mente, necesitando el consuelo de su fuerza a través de su vínculo.
Tan pronto como lo sintió, supo que algo andaba mal. No sabía qué, pero su mente parecía confusa y agitada. Antes de que pudiera hablar con él, el rostro de una mujer apareció a la vista mientras se inclinaba sobre ella. Silena, recordó Thalia.
-¿Cómo te sientes?- le pregunto la mujer.
Thalia trago saliva y se humedeció los labios tratando de disipar la resequedad que había revestido el interior de su boca.
Su voz fue ronca cuando respondió:
-Aparte de sentir como que un toro ha bailado el chachachá sobre mi cuerpo y luego me paso a sus atemorizantes amigos por las misma experiencia alucinante, bueno, estoy simplemente bien.
Silena frunció el ceño ante el rostro magullado de la obviamente hermosa chica delante de ella. Sus palabras indicaban que estaba con evidente dolor, pero el tono de su voz era tan optimista. Confundió a la sanadora.
Thalia, notando que Silena obviamente no había captado su sarcasmo dejo escapar un superficial suspiro y se apiado de su salvadora.
-Lo siento, tiendo a tener una boca inteligente durante el dolor, la tensión o cualquier tipo de circunstancias completamente increíbles.
-Entonces, no lo estás llevando bien, ¿correcto?- pregunto Silena para aclarar.
-Correcto. Estoy definitivamente no llevándolo bien.
-Voy a darte un té de hierbas con propiedades de curación para que lo bebas. Luego, si estas lista, tratare de explicarte donde estas. ¿Estaría bien eso?
Thalia trato de concentrarse en las palabras de Silena aun cuando escuchaba ruido a su alrededor, armarios siendo abiertos y cerrados, cosas siendo arrastradas por el piso y luego una brisa fría corriendo sobre ella cuando la puerta fue abierta y cerrada.
-Ese es Charlie, mi compañero- explico Silena- está reuniendo las cosas que necesitare para ayudarte. Tienes una larga recuperación por delante- Thalia se dio cuenta de que Silena no estaba convencida que efectivamente pudiera sanarla. Esto le hizo darse cuenta de lo cercana a la muerte que estaba en realidad.
Silena salió por un momento y luego regreso con una taza. El humo se elevó de ella revelando el calor del líquido. Silena suavemente coloco un brazo por debajo del cuello de Thalia y la levanto lo suficiente como para que pudiera de manera segura pasar el té.
Thalia escupió tan pronto como el té golpeo su lengua.
-Sé que no es la hierba de mejor sabor, pero de verdad necesitas tomarla. Por favor.
Thalia no supo cómo sabía que debía confiar en Silena, pero algo en ella le dijo que estaba de su lado. Contuvo el aliento mientras se obligaba a tragar el amargo líquido hasta que la taza estuvo vacía. Una vez más, Silena gentilmente la recostó. Se alejó de su vista y Thalia pudo escuchar correr el agua, gabinetes abriéndose y cerrándose de nuevo. Oyó a Charlie susurrarle algo a su compañera y luego un suave ruido que sonó como un beso. El corazón de Thalia dolió ante la ternura de ese sonido.
Silena volvió otra vez, con los brazos llenos de toallas. Las coloco al final de la cama. Cuando desapareció de nuevo, regreso con ropa y una manta.
-Charlie ha salido para darte privacidad. Tenemos que limpiar tus heridas y necesito revisar tus costillas.
Thalia asintió. Sabía que esto iba a suceder pero en serio temía moverse. Silena la ayudo a sentarse. En lugar de hacerla sacar su camiseta por encima de su cabeza saco un par de tijeras y corto la camisa.
-Buena decisión, sanadora- Thalia sonrió.
-Tengo mis trucos- bromeo Silena en respuesta- aunque me temo que los pantalones no serán tan fáciles.
-Oh, bueno, ¿Qué es un día si no se gasta retorciéndose de dolor simplemente por quitarse la ropa? Quiero decir, en serio quien quiere ir por la vida sin esa experiencia.
Silena se rio entre dientes.
-Apuesto a que traes diversión a tu compañero.
-Tu podrías llamarlo diversión; creo que él lo llama ser un dolor en el trasero.
Thalia hizo una mueca mientras se recostaba y trataba de ayudar a Silena a quitarle los pantalones. Silena coloco la manta a través de ella, solo descubriendo la parte de arriba que iba a limpiar o revisar. Paso el caliente paño por la cabeza de Thalia limpiando el corte en su frente. Sondeo el cráneo de Thalia con sus dedos y se detuvo cuando Thalia dejo escapar un grito ahogado.
-Vamos a tener que lavar tu cabello para quitar toda la sangre para poder asegurarme de que no necesitas suturas- Silena se alejó de nuevo y regreso con un gran tazón de agua y algún tipo de jabón- es un jabón limpiador, yo lo hice. Ayudará a mantener fuera la infección- explico ante la mirada interrogante de Thalia.
Thalia permaneció recostada ahí con los ojos cerrados mientras le permitía a Silena lavar su cabello. No se movió mientras continuaba soportando las pérdidas de sangre. Descubrieron que no eran necesarias las suturas. Silena explicó que las heridas de cabeza tienden a sangrar muchísimo y lucir peor de lo que en realidad eran. Thalia estaba sin aliento para cuando Silena le había ayudado a deslizarse dentro de una cálida sudadera y unos pantalones deportivos.
-Sé que estas sufriendo, así que voy a darte más te, pero este tiene algunas propiedades para controlar el dolor. Debería ayudar a quitar la molestia.
-Gracias, Silena- Thalia exhalo mientras trataba de calmar su respiración y tranquilizar su acelerado corazón.
-Para eso estoy aquí. Sinceramente había extrañado usar mi don. Charlie jura que lo he dejado lesionarse en nuestras salidas para que así tuviera a alguien a quien atender- Silena rio ante sus propias palabras y Thalia sonrió una vez más ante el hermoso sonido.
Acabándose el té, vio como Silena llevaba una silla junto a la cama. Noto que la mujer parecía estar a finales de los treinta o principios de los cuarenta. Era voluptuosa pero de ninguna manera con sobre peso. Tenía el cabello color negro que caía en ondas naturales alrededor de su elegante rostro. Sus ojos eran azules, pero no solo azules, más bien azul cielo y cerca de brillar. Tenía labios llenos coloreados de rosa. Había una paz sobre ella que le recordaba a Piper. Los ojos de Silena encontraron los de Thalia sacándola de su escrutinio.
-¿Qué sabes tú de las sanadoras gitanas?- pregunto Silena simplemente.
-No mucho- admitió Thalia- me acabo de enterar que una de mis mejores amigas es una.
Las cejas de Silena se levantaron en su frente y sus ojos azul cielo comenzaron definitivamente a brillar.
-¿Una sanadora gitana? ¿Aquí en Rumania?
Thalia asintió, pero se contuvo cuando sintió afilados hormigueos y en su lugar respondió:
-Sí.
-¿Es ella lobo también?
-No, es de nuestra huerta, humana americana por completo- dijo Thalia inexpresivamente.
Silena pensó en la revelación durante algunos silenciosos momentos. Acerca de lo que significaba que una sanadora gitana haya regresado a los lobos rumanos después de tres siglos de ausencia. No se contaba a si misma dado que ella y su compañero se habían efectivamente mantenido al margen.
-¿Dijiste que eres una sanadora?- pregunto Thalia.
-Sí, lo soy. Pero no soy solo una sanadora.
-Tus ojos brillan- las palabras de Thalia fueron suaves mientras reconstruía el rompecabezas- ¡Madre de las perla! Eres una latente, ¿no es así?
La boca de Silena tomo una ligera curva mientras sonría ante las extrañas palabras de Thalia.
-Sí, soy una latente. Soy la última nacida en cinco siglos, tanto sanadora gitana como Canis Lupis latente.
-¿Por qué vives aquí solo sin una manada?
-Trata de relajarte. Esto podría tomar tiempo- Silena se echó hacia atrás en su silla y cruzo una pierna sobre la otra. Miro a nada en particular recogiendo sus pensamientos y tratando de decidir donde debería iniciar su historia- Charles, mi compañero, era un poderoso Alfa hace tres siglos, de la manada Rumana del Oeste.
-¿Rumana del Oeste?- interrumpió Thalia.
Silena ladeo la cabeza, en un gesto muy parecido al de un lobo.
Thalia levanto las manos en señal de rendición.
-Lo siento, lo tengo. Sin interrupción, contengan todos los aplausos hasta el final del espectáculo.
Silena negó con la cabeza.
-Eres muy extraña.
-No tienes ni idea- murmuro Thalia en voz baja pero mantuvo su atención en Silena, esperando a que continuara.
-Durante siglos las manadas rumanas estuvieron divididas. Del Este y del Oeste. Ambas eran gobernadas por poderosos Alfas quienes eran sorprendentemente agradables la mayor parte del tiempo. Tenían una inestable alianza que se convirtió en amistad con los años. Mi bisabuela era la sanadora gitana de la manada del Oeste. La manada de Este no tenía una sanadora y por la amistad entre los Alfas, el Alfa del Este podría permitirle a mi bisabuela ir y atender a sus lobos cuando fuera necesario. Ella termino teniendo una aventura con un hombre lobo, aunque ahora creo que ella era en realidad su compañera. A través de ese emparejamiento una hija fue concebida y así sucesivamente hasta que yo nací. Al principio, pensé que yo solo era una sanadora y latente de cuarta generación. Charlie era el historiador de la manada. Él no tenía razón para pensar de otra manera, así que así es como me registro. Pero después de las guerras de los hombres lobo, y la muerte de mi madre, se hizo evidente que yo era la única sanadora que quedaba. Fue entonces cuando finalmente me dijeron quién era yo en realidad. Ella finalmente había decidido que era el momento de recordarles a los lobos su historia.
-¿Ella quién?- pregunto Thalia.
-Llegaremos a ella muy pronto.
Silena se detuvo momentáneamente y Thalia aprovecho el silencio.
-De acuerdo, regresa un segundo Charlie Brown, ¿Qué quieres decir con que creían que tu bisabuela tenía un compañero? ¿Ella no era humana?
Silena asintió.
-Ella era humana- antes de que Thalia pudiera interrumpirla, levanto un dedo, deteniéndola- pero lo más importante es que era una sanadora gitana- no dio más detalles, simplemente dejo que eso penetrara.
La boca de Thalia se abrió. A pesar de que dolía terriblemente, se apoyó sobre su costado cuidadosamente.
-Maldita sea, no puedes estar diciendo lo que creo que estás diciendo. Pero tú lo eres, ¿cierto? Las sanadoras gitanas pueden emparejarse con Canis Lupis.
-No "pueden"- aclaro Silena- deben.
-¿Deben?- las cejas de Thalia se elevaron ante la declaración.
-Las sanadoras gitanas son siempre compañeras de los Canis Lupis.
-Entonces, ¿Por qué no hay más latentes?
-Es muy difícil para los hombres lobo procrear, hay una razón para ello, pero no entraremos en ello ahora mismo. Es aún más raro con las sanadoras y un lobo. Un niño nacido de una sanadora y un lobo solo se da cada cuatro o cinco siglos. Yo era la última sanadora gitana/ latente conocida.
-De acuerdo, ¿Cómo pueden haber sanadoras gitanas que no son latentes, entonces?- desafío Thalia.
-¿Cómo fue que la compañera del príncipe de los Canis Lupis Rumanos concibió y no todas las lobas?
-Buen punto- admitió Thalia- ¿así que hay gitanas que han elegido estar con humanos?
-Cuando no pudieron encontrar a su compañero o su pareja murió antes de que fueran vinculados. Entonces sí, algunas eligieron una vida con un humano y acabaron teniendo hijos de esa unión- explico Silena.
-Bien, estoy contigo. Golpéame con algo mas- Thalia se recostó, sus labios estaban cerrados en una línea apretada mientras se movía con cuidado sobre su espalda.
-Dado que mi madre era una sanadora gitana, crecí alrededor de hombres lobo, pero la mayoría de mis amigos eran de una aldea a una par de kilómetros de distancia de la guarida de la manada. Mi madre me mantuvo, en su mayor parte, lejos de los machos tanto tiempo como pudo. Creo que estaba preocupada de que encontrara un compañero a una edad demasiado temprana. Cuando llegue a la pubertad, empecé a exhibir inusuales atributos físicos que se estaban haciendo difíciles de ocultar a los humanos. Mis ojos, por ejemplo, adquirieron un ligero brillo. Cuando sentía emociones fuertes, brillaban como los de un Canis Lupis pura sangre. Tuve que tener cuidado y aprender a controlar mis emociones. Aunque mi madre quería alejarme de los machos, yo tenía que aprender las habilidades de ser una sanadora. A medida que continuaba creciendo empecé a ir con ella a ver a sus pacientes. Veía a Charlie de vez en cuando y empecé a sentir una atracción hacia él. Cuando se lo mencione a mi madre me dijo que no era el momento. Realmente no entendí lo que quería decir hasta más tarde.
Un día, estaba con una de mis amigas de la aldea y vio mis ojos brillar… realmente brillar. Tienes que recordar que ese era un tiempo en donde la sola mención de la brujería conseguían que te colgaran o quemaran. Cualquier cosa fuera de lo normal era considerada como sospechosa. Prometió no decírselo a nadie pero, naturalmente, su miedo supero su lealtad hacia mí. Después de que le conto a su madre lo que había visto, su madre la convenció para que me llevara a su aldea. Yo confiaba en ella; me dijo que tenía algo que mostrarme. Y porque confiaba en ella, la seguía a mi muerte.
La respiración de Thalia se detuvo al escuchar la cruda emoción en la voz de Silena. Vio sus ojos brillar pero también la férrea determinación escrita en el rostro de la sanadora.
-¿Qué te hicieron?- pregunto Thalia en voz baja.
-Intentaron quemarme en la hoguera- contesto como si nada.
-¿Qué?- la boca de Thalia se abrió y sus ojos, abiertos como platos, revelaron la indignación que sentía ante la revelación de Silena.
-Digo intentaron porque cuando estaban a punto de encender el fuego, el vino. Como una enfurecida, salvaje y magnifica tormenta. Se abrió paso entre la multitud que había venido a verme quemarme hasta morir. Creí que asesinaría a cada persona que estuviera ahí. Y los que optaron por quedarse, los masacro.
Thalia escucho, cautivada por las palabras de Silena mientras se imaginaba a Charlie yendo por ella, salvándola. Seguramente Luke haría lo mismo. Mientras Silena había estado hablando, ella siguió buscando la mente de Luke, pero él la estaba bloqueando. Todavía podía sentirlo, pero no había palabras o imágenes o emociones. No sabía lo que estaba pasando con él, pero en el fondo sabía que algo estaba enormemente mal con su lobo.
-Fue en ese momento de intensa emoción- continuo Silena- y extrema necesidad, que escuche su voz en mi cabeza. Me salvo. Y cuando me llevo de vuelta a la manada, me reclamo. Mi madre me dijo que había sospechado desde hace tiempo que el Alfa seria mi compañero. Charlie estaba completamente confundido por cómo podría haber estado en su manada por tanto tiempo sin que hubiera una señal de apareamiento. Nuestro vinculo solo se solidifico cuando fui casi asesinada.
Mi madre explico que a veces, con latentes, las señales de apareamiento solo serán reveladas después de un gran evento catastrófico. Estos traumáticos eventos algunas veces sacan el lobo que está dentro del latente para que pueda vincularse con su pareja. Mientras más diluida este la sangre, más intenso necesita ser el cataclismico evento.
Thalia puso los ojos en blanco.
-Sí, tengo asientos en primera fila para ese espectáculo.
Silena, una vez más miro a Thalia con desconcierto.
-¿Qué significa eso?
-¿Ya ves que te he dicho que yo también tengo un compañero?
-Sí.
-Pues no hubieron señales de apareamiento hasta que estuve cerca de ser asesinada. Nada. Solo había dos razones por las que nos convencimos de que éramos pareja. La primera, mis exámenes de sangre regresaron como inhumanos, y la segunda, la indescriptible atracción que sentíamos el uno hacia el otro.
Silena sonrió, con el entendimiento grabado en su rostro.
-Le tomo esa crisis a tu lobo para surgir, difícil de creer, lo sé, pero tienes sangre Canis Lupis, lo que significa que tienes un lobo dentro también. Solo que está escondido en lo profundo. ¿Qué señal de apareamiento apareció?
-Podemos escuchar los pensamientos del otro- la sonrisa de Thalia ilumino la habitación mientras recordaba cuando escucho la voz de Luke en su mente por primera vez- no creo que jamás haya deseado tanto algo como escuchar su voz en mi cabeza- una sola lagrima escapo de su ojo e hizo camino por su suave y limpia mejilla. Quería escucharla de nuevo. Necesitaba escucharla. Pero él no la dejaba entrar. Se limpió la lágrima y miro a los ojos de Silena que estaban brillando suavemente- entonces, ¿Qué paso después de que te reclamo?
-Fue un poco inestable al principio. Los machos Alfa son extremadamente posesivos y pueden ser bastante intensos sobre sus compañeras. El no quería apresurar las cosas, pero todo en él le decía que completara el vínculo y los Ritos de Sangre. Después de pasar algo más de tiempo con Charlie, estuvo claro para mí que lo amaba. Que fui hecha para amarlo. Hemos estado vinculado desde hace más de tres siglos.
-Así que, ¿es bastante seguro decir que, uhm, estas bolas de pelo no tiene problemas con el compromiso?- bromeo Thalia.
Silena se rio, y el musical sonido fue un agradable descanso de la agitación rodeando el interior de Thalia. Cuanto más tiempo era incapaz de conectar con Luke, mas desesperada estaba empezando a sentirse. Tomo un par de respiraciones profundas, haciendo una mueca de dolor con cada una mientras sus pulmones maltratados de extendían. Puedo hacer esto, pensó para sí, incluso mientras sentía la oscuridad empujando dentro de su mente donde Luke debería estar. No solo podía hacer esto, sino que tenía que hacerlo. Porque no ver a Luke de nuevo después de finalmente tener su vínculo era inaceptable para ella.
-Estás pensando muy seriamente en algo- observo Silena.
-Solo duele- mintió Thalia- entonces, ¿Qué paso que provoco que tú y Charlie se ocultaran?
Silena pasó los dedos por su cabello y una vez más se recostó en su silla. Dejo escapar un profundo suspiro y continúo su relato.
-Cerca de dos años después de que nos vinculamos empezó a haber cierta tensión en las manadas de los alrededores. La de Serbia era la más volátil. El Alfa de ahí estaba trabajando con una bruja.
-¿Supongo que ella no era el tipo de bruja que estaba casada con un idiota, y era un ama de casa que movía su nariz para usar su magia?
La ceja de Silena se elevó.
-Uhm, no. Ella era malvada, vil y retorcida. Está prohibido para los lobos trabajar con brujas. Veras, no hay tal cosa como una bruja buena. Su magia viene de la oscuridad y la muerte. Cuando el Alfa serbio se enteró de que habían dos sanadoras gitanas en Rumania, declaro la guerra. Las manadas que no estaban dispuestas a ayudarlo, estaban contra él, y por lo tanto ataco. Cuando llegaron aquí, la manada de Charlie y la manada Rumana del Este se unieron para luchar contra la manada Serbia y su bruja. Mi madre fue asesinada en esa guerra, al igual que muchas otras buenas personas. Charlie fue gravemente herido. Encontré su cuerpo sobre el borde del rio. Podía sentir la vida escaparse de el, porque se estaba deslizando de mí también.
No podía levantarlo, así que me recosté ahí y lo sostuve y espere por la muerte. Felizmente me iría con él, porque no hay nada en este mundo para mi sin el- Silena tomo otra respiración profunda y se enderezo- pero el destino decidió que no era nuestro tiempo. Esa noche, una mujer vino a nosotros. Había un suave resplandor a su alrededor y parecía que se deslizaba sobre el suelo en lugar de caminar. Sus movimientos eran elegantes y seguros. Me dijo: "No puedes morir en este momento, sanadora". Le pregunte quien era. "Soy Hera de las Fae. Si mueres, el equilibrio de la vida en el mundo sobre natural será derribado. Eso no puede pasar. Tiene que haber una sanadora en todo momento. Tú eres la única que sabe qué y quién es. La siguiente por venir no lo hará por siglos. Aunque otros con tu sangre pueden nacer, no han sido llamados. Tú y tu lobo deben vivir". La dije que siempre y cuando mi presencia fuera conocida, el Alfa serbio me buscaría. Así que acepto en correr el rumor de que habíamos muerto. Pero en realidad nos escondió de los otros lobos. Hay un hechizo en nuestro hogar dado por el hada. Si no me buscas con un corazón puro y motivos limpios, entonces no puedes ver esta casa. Cualquier persona que desee hacernos daño acabara pasando por delante de ella. También me dio magia de hada simple para encubrir mi presencia y la de Charlie cuando estamos fuera. Así que hemos vivido aquí, en silencio, en la clandestinidad. Esperando. Hera dijo que cuando llegara la siguiente sanadora, la última bruja podría ser destruida. Es muy posible que la misma bruja de hace tres siglos que ayudo al Alfa serbio todavía le siga ayudando hoy día.
Thalia no podía creer lo que estaba oyendo. Polibotes tenía una bruja trabajando para él. Una jodida bruja. A continuación un pensamiento se apodero de ella.
-¿Por qué quiere tan desesperadamente una sanadora?
-Las sanadoras pueden hacer varias cosas. Conocen hierbas que pueden curar. Pueden ver dentro de un lobo y ver lo que los aqueja. Tienen conexiones con las Fae, y créeme, no quieres ser enemigo de las Fae. Pero la más importante y segura razón por la que un Alfa quiere una sanadora, es que puede proteger a una Canis Lupis embarazada.
-¿Qué quieres decir con proteger?- pregunto Thalia.
-Las sanadoras gitanas no solo usamos hierbas. Hay magia en lo que somos, en quien somos. El destino hizo casi imposible que una Canis Lupis procreara, pero les dio una ventaja… la sanadora. Es por eso que tiene que haber una sanadora gitana en existencia en todo momento. Sin una, las posibilidades de que una hembra llegue a término en un embarazo son mucho, mucho, más bajas. No digo que no suceda, pero una sanadora garantiza un embarazo exitoso.
-Saaannntaaa mierda- expreso Thalia- ni siquiera preste atención, pero no hay niños en la manada Rumana. Quiero decir, ninguno, como en nada de nada, nada, cero, ni un ápice- Thalia se detuvo cuando se dio cuenta de que Silena la miraba como si le fuera crecido una segunda nariz- lo siento, mi vocabulario tiende a írseme de las manos cuando estoy estresada.
Silena asintió, enarcando las cejas, pero sonrió a Thalia.
-Así que ahora ya lo sabes. Es por eso que estamos en la clandestinidad.
-¿Cómo me encontraron?- le frente de Thalia se frunció.
-Charlie estaba fuera recolectando hierbas para mí. Él te escucho, y luego olio tu dolor. Así que vino y me llevo. Habíamos estado observando la zona debido a la alteración en el aire.
-¿Qué tipo de alteración?
-Cuando llevas a un grupo de hombres lobos juntos tan grande, especialmente con varias manadas involucradas, el aire se vuelve eléctrico. Ha estado latiendo durante los últimos días. Sabía que algo estaba pasando. No había habido una reunión de ese tamaño en bastante tiempo.
-¿Y ahora qué?- Thalia dejo escapar un suspiro y coloco su brazo sobre su cara, cubriéndose los ojos.
-Tengo que preguntarte, ¿te has estado comunicando con tu compañero?
-Lo hice brevemente cuando Charlie estaba cargándome. Pero ahora- Thalia negó con la cabeza, su voz estaba llena de confusión- ahora me está bloqueando.
-Tal vez algo ha ocurrido y está tratando de protegerte- ofreció Silena.
-No, se siente como si algo estuviera "apagado" dentro de él.
-Thals, tengo que decirte que mientras estabas en ese agujero, esa bruja de la que te estaba hablando ataco la mansión. Le prendió fuego.
Thalia casi se cayó de la mesa tratando de incorporarse.
-¡¿QUÉ?!- Silena fue a ayudarla al mismo tiempo que Charlie abría la puerta.
-Algo no está bien ahí fuera, Luna- la cara de Charlie estaba marcada por la preocupación- algo repugnante y malvado impregna el aire.
-Ella está buscando- la voz de Silena era sombría mientras veía hacia la puerta principal. Sus ojos se clavaron en ella, como si miraba lo suficientemente duro, podría ver a través de ella- tenemos que tener cuidado. Pero necesitamos respuestas, Charlie. Tenemos que verla.
Charlie negó con la cabeza.
-Es un riesgo demasiado grande.
-¿Ver a quién? ¿Qué riesgo?- Thalia estaba tratando de mantener el ritmo, pero el dolor de sentarse tan abruptamente estaba empezando a hacerla sentir mareada.
-A Hera, ella sabrá lo que está pasando. Si lo que dices es verdad y tu amiga es realmente una sanadora gitana, entonces ella es de quien Hera hablo. Ella es la que me ayudara a derrotar a la bruja.
-Honestamente puedo decir que de todas las cosas de las que podría ver a Piper haciendo, ir cara a cara contra la Bruja Malvada del Oeste no estaba entre las diez principales de la lista- se acostó cerrando los ojos una vez más mientras Silena y Charlie la miraban con lo que Thalia estaba segura serían sus caras de "que es lo que acabamos de meter en nuestra casa". Si, bueno, mi madre se preguntaba lo mismo todos los días, sanadora, así que no es una mirada nueva para mí. Thalia se estaba riendo se du monologo interior hasta que sintió una ligera caricia a través de su cara trayendo un penetrante suspiro. Luego escucho su voz cuando dijo su nombre:
"¿Thals?"
