Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 7: Luke VII
Los ojos de Mona se encontraban cerrados mientras estaba parada en el borde del bosque. Lo noche se convirtió en día, y la nieve había empezado a caer. El aire frio de la montaña azotaba su cabello; su cuerpo se relajó, pero su enfoque era implacable. Mientras estaba lanzando los hechizos a los lobos rumanos lo había sentido. Una corriente de energía. No un poder oscuro, no el poder de las brujas. Habían pasado siglos desde que sintió los tentáculos suaves y fríos de la magia Fae, pero lo sintió esta mañana temprano, mientras la luna todavía se mostraba y el fuego rugía a través del cielo silencioso. Sintió el poder Fae, y debajo de eso algo aún más sutil. Gitana. Y esta no era una gitana joven y novata como la de la manada rumana. Esta era sangre vieja, poderosamente mágica.
Mona continúo extendiéndose hacia los árboles y las montañas cubiertas de nieve, sobre las rocas, las plantas, la suciedad y la vida de la flora y fauna buscando refugios allí. Mientras buscaba indagando, pensó en la última vez que una sanadora gitana fue avistada. Tres siglos habían pasado desde entonces, naciones se habían alzado y caído, la civilización creció y evoluciono, todo tipo de tecnología actualmente gobernaba al mundo. Pero incluso con todos esos cambios, algunas cosas se mantuvieron iguales. Las sanadoras gitanas estarían siempre donde los Canis Lupis vagaban. Sabía que la hija de Venus no había muerto. Sintió cuando Venus había sido asesinada, sintió la fuerza de la vida drenarse de su cuerpo. Pero no Silena.
Mona había buscado durante décadas, sin ni siquiera una brizna de poder. Luego había llegado a la conclusión de que las Fae debieron haber ayudado a la gitana y su pareja a huir. Ninguna simple sanadora gitana podría estar en contra del poder de Mona. Era la bruja más poderosa que su aquelarre haya visto. Cuando las Fae llegaron y acabaron con los aquelarres que se encontraban dispersos por el mundo Oriental, Mona había hecho lo que cualquier depredador inteligente hace: se escondió bajo tierra para esperar el momento oportuno.
Las Fae decidieron que las brujas se estaban volviendo demasiado poderosas y necesitaban reducir su población. Funciono mejor de lo que esperaban. Mona no sabía de otros que fueran sobrevivido aparte de ella misma.
Después de que su pueblo fue borrado de la tierra, Mona encontró refugio en la manada Serbia. El Alfa quería a la sanadora de la manada rumana del Oeste, la quería con tanta fuerza como para contratar a una bruja, y al hacerlo, se aisló a sí mismo y a su manada de otros Canis Lupis.
Mona acepto sus términos. Le entregaría a la sanadora y el la protegería de cualquier enemigo hasta que pudiera recuperar su poder. Todavía era poderosa, incluso después de las Fae, pero se había estado encubriendo durante tanto tiempo que el poder se estaba drenando de ella.
Lo que el Alfa de la manada Serbia no sabía, era que Mona tenía sus propias razones para querer una sanadora gitana. Razones que no tenían nada que ver con el Alfa y todo que ver con convertirla en la bruja más poderosa que haya caminado sobre la tierra. Mona era vieja. Había sido vieja tres siglos atrás. Recordaba cosas olvidadas por los seres sobrenaturales, recordaba por que las sanadoras gitanas eran muy apreciadas no solo por los hombres lobo, sino por las brujas y hadas por igual.
-¿Dónde estás pequeña gitana?- susurro- no te puedes ocultar para siempre- Mona abrió sus ojos escudriñando el bosque.
Lo que sea que sintió antes ahora se había ido. No se desanimó, Mona sabía que cazar una presa sobrenatural tomaba tiempo. Por suerte para ella, tiempo era algo que tenía un montón.
Mientras giraba para irse, comenzó a escuchar el coro de la canción "Evil Woman" de Electric Light Orchesta. Mona sonrió para sí misma. Así que tal vez el tono era algo exagerado.
Soy una bruja, pensó. Sin duda, nadie esperaría que el tono de llamada sea "Lean On Me".
-¿Qué?- fueron sus palabras cortantes mientras contestaba.
-Necesita saber cuáles con tus planes- contesto Polibotes.
Mona puso sus ojos en blanco. Estaba tan harta de responder ante los lobos. Pero, cuando por fin tuviera a la sanadora, dejarían de tener cualquier poder sobre ella.
-Hice mi movimiento. Ahora es el momento de dejar que el Alfa haga lo suyo. A veces, Polibotes, el mejor curso de acción es esperar y ver.
-Bien. Espero que me mantengas informado.
-Cuidado, lobo. No pienses que me das órdenes como si fuera uno de los tuyos. No me quieres como tu enemigo- Mona termino la llamada justo cuando Polibotes comenzó a responder. No tenía tiempo para discutir con el lobo dominante. Necesitaba hacer algo de búsqueda a través de los archivos que se las había arreglado para conservar de la destrucción de las Fae; necesitaba saber quién podría haber ayudado a Silena a permanecer en la clandestinidad y necesitaba encontrar una debilidad.
Mona tenía bastante que hacer, pero Polibotes no necesitaba saber eso. La idea de hacer su propia investigación le trajo a la mente el hecho de que Poseidón era inteligente. Él tenía que serlo para haber durado tanto tiempo y ser tan poderoso. Tenía sentido que el hiciera su propia excavación, sobre todo porque los Canis Lupis parecía hacer caso omiso por completo de las brujas. Así que tal vez era el momento de hacer una visita a la poderosa casa de los Alfas, después de todo, mientras el lobo no está, hay lugar para que la bruja juegue.
Mona se rio para sí misma. Debo estar haciéndome vieja si algo así tan simple es divertido para mí, pensó. Sonrió mientras movía en círculos su manto rojo profundo alrededor de ella.
Después de enviar una llamada mental, espero. Pronto pisadas de pezuñas se hicieron audibles y un segundo después se encontró parado a su lado su corcel negro como la noche.
-Ahh, Octavian, mi fiel amigo- Octavian era octavo en su línea para servir a las brujas, de ahí su nombre. Era un corcel viejo, su vida sobrenaturalmente larga igual a los anteriores a él. Las brujas habían comenzado la cría de ellos mucho ante de lo que Mona podía recordar.
-Vamos a hacer un viaje- le dijo mientras se subía sobre su espalda. No le faltó el respeto con una silla de montar. Sabía que no tenía por qué servirla. El, como cualquier ser sobrenatural, tenía magia propia. Octavian se volvió y se dirigió en la dirección en la que había llegado, lejos de la mansión derrumbada y el bosque que mantenía secretos que Mona iba a descubrir.
…
Luke respiro hondo mientras esperaba a que Thalia le respondiera. No tuvo que esperar mucho tiempo.
"¿Dónde has estado? ¿Por qué me has estado bloqueando? ¿Tienes alguna idea de lo preocupada que estaba? ¿Sabes lo que me ha pasado?" las preguntas de Thalia fueron como una disparo de revolver en su cabeza.
-¿Estás hablando con Thalia en este momento?- pregunto Annabeth mientras miraba que los ojos de Luke se volvían más y más grandes.
Luke asintió una vez, y luego con el ceño fruncido pregunto:
-¿Tiene un interruptor de apagado?
-Hemos estado buscando uno por años- ofreció Piper- pero no hay nada.
Luke levanto una mano a las dos chicas mientras escuchaba a Thalia en su mente.
"¿Por qué estas actuando tan raro?"
Podía oír el dolor en su voz y se preguntó si él era el causante de ello.
-Quiere saber por qué estoy actuando raro- le dijo Luke a Annabeth y Piper.
-Está bien, Lucas, tienes que decirle que está hablando conmigo a través de ti…- instruyo Annabeth.
Al mismo tiempo Luke oyó decir a Thalia:
"¿Esta Annie cerca? Pon a Annie en la línea."
Luke miro a Percy.
-¿Son siempre tan mandonas?
Percy y Piper lo miraron inexpresivos, y al mismo tiempo replicaron:
-Sí.
"Thals, voy a escuchar lo que dice Annie y lo vas a escuchar a través de mí. Entonces le daré tu respuesta", explico Luke.
"Pregúntale por qué diablos me estas llamando Thals."
-Ella quiere saber por qué diablos la estoy llamando por su nombre.
Annie levanto una ceja.
-¿Estas llamándola Thals?
Luke asintió.
-Sí, así no es como la llamas. La llamas Thalia… o nena… o sabelotodo, e incluso creo que una vez la llamaste pequeña bocazas- Annabeth agito una mano mientras decía- continuemos. Bien. Así que, Thals, Luke ha sido maldecido- Annabeth espero a que Luke se lo pasara.
Las chicas vieron como Luke bajaba su cabeza y comenzaba a sacudirla de un lado a otro. Se miraron la una a la otra, confundidas por su comportamiento. Luego sus hombros comenzaron a temblar.
-¿Te estas riendo?- pregunto Piper, desconcertada.
Luke finalmente se recompuso y levanto la mirada.
-Ella dijo: "Así que alguien más lo ha maldecido. ¿Cuál es el problema? Lo maldigo todo el tiempo."
Todos se echaron a reír; no solo por las palabras de Thalia, sino por el tono de perplejidad con el que Luke retransmitió las palabras de Thalia.
Annabeth puso los ojos en blanco.
-No, tonta. Maldecir como el "Leviosa" no "Leviosaa". No maldiciones como "estúpido".
-Ella está preguntando por que estas citando a Harry Potter… ¿otra vez?- Luke se encontraba cada vez más confundido por la conversación que las chicas estaban teniendo, a través de sus pensamientos.
-Hombre, esto sería más fácil si ella tuviera un teléfono celular- se quejó Piper.
Luke miro a Annabeth.
-Permítanme tratar de explicar, ¿de acuerdo?
-Ve por ello, chico amante.
"Thals, fui golpeado por la maldición de una bruja. Según Piper afecto mi memoria. Son como enormes agujeros; no puedo recordar mucho… realmente estoy luchando con esto porque siento que hay algunas cosas que no debería haber sido capaz de olvidar."
Thalia no respondió de inmediato. Si no la sintiera en su mente, hubiera pensado que se había ido.
"¿Me ol-olvidaste? De verdad no sabes quién soy". Una declaración. Su voz estaba tan llena de dolor que Luke sintió como si su corazón estuviese siendo arrancado de su pecho. "Así que, ¿sientes que no deberías haber sido capaz de olvidar a tu verdadera compañera?"
"Si" respondió honestamente Luke.
Thalia no respondió.
-Creo que la lastime- confeso Luke en voz alta.
-Por supuesto que la lastimaste, bobo- gruño Annabeth- ahora que el gato esta fuera de la bolsa, pregúntale donde está, si está bien, y como la encontramos- Annabeth se encontraba a punto de ponerse de pie. Solo la mano de Percy en su pierna le impedía saltar y caminar de un lado a otro.
"¿Dónde estás?"
Pronto Luke se encogió y miro de vuelta a Annabeth.
-¿Siempre habla así, tan…?- gruño mientras trataba de encontrar la palabra.
-¿Así como un marinero? Acostúmbrate a ello, Don Juan. Lo que sea que te dijo, te prometo que ha dicho cosas peores- le espeto Annabeth.
-Simplemente se pone peor cuando esta estresada- trato de tranquilizarlo Piper.
-Ella pregunta: "¿Qué demonios importa dónde estoy si mi maldito compañero peludo, infestado de pulgas, no me reconoce de la siguiente pelinegra caliente en la calle?"
-Omitiste algunas palabras, ¿verdad?- Annabeth levanto una ceja hacia Luke- porque eso es bastante suave para Thals.
Luke gruño.
-No hay razón para repetir todo lo que dice. ¿Y porque ella cree que tengo pulgas?
-Piensa que todo lo que tenga pelaje tiene pulgas. No te lo tomes como algo personal- el tono de Annabeth era agudo, pero sabía que no debería estar descargando su frustración en Luke.
-Luna, facilítaselo- Percy suavizo sus palabras frotando la espalda de Annabeth. Ella lo miro y le saco la lengua- tengo la intención de tomar esa oferta más tarde.
-He creado un monstruo- le dijo Annabeth, poniendo los ojos en blanco.
-Oh, no tienes ni idea, mi amor- la sonrisa de Percy hablaba de cosas malvadas.
Finalmente Annabeth regreso su atención de nuevo a Luke, quien se veía más y más preocupado a cada minuto.
-Ahora no está respondiéndome- les dijo mientras fruncía sus cejas y tensaba sus hombros. Era obvio que estaba tratando muy duro de contenerse. Fue entonces cuando Annabeth se dio cuenta que aunque Luke había perdido algo de su memoria, seguía siendo el mismo hombre. Un lobo posesivo, mandón, controlador, dominante. Imagino que no ser capaz de solucionar esta situación, de no ser capaz de consolar a Thalia, lo estaba volviendo loco.
"Thals, lo siento. No quise lastimarte". Luke trato de asegurarse de que ella pudiera sentir la frustración y la preocupación que estaba sintiendo.
Finalmente, ella respondió:
"Por favor, deja de llamarme Thals. Llámame otra cosa que no sea Thals. Simplemente no puedo soportar su voz diciéndolo."
Luke miro a Piper. Piper hizo una mueca ante el dolor que vio en la piscina de sus ojos azules.
-Me dijo que dejara de llamarla Thals; que la llamara por cualquier otra menos esa.
-Simplemente porque no te acuerdes no significa que no es tu compañera, Luke- fue Diana quien hablo esta vez- ¿sientes algo cuando escuchas su voz?
-Mi lobo se despierta ante el sonido. Ella le trae paz.
-Trata de imaginar cómo se siente ella- le dijo Diana- se acaba de enterar que el hombre al que ama, el hombre que no ha hecho otra cosa más que protegerla, perseguirla y hacerla sentir como la mujer más querida en la tierra, no se acuerda de ella. Dale esta simple cosa. Llámala Thalia.
Luke trato de llegar a Thalia de nuevo, pero ella se apartó. Fue como un puñetazo en su estómago.
"Solo necesito un poco de tiempo, Luke. Por favor. Solo…" sintió su dolor, casi podía sentir las lágrimas que surcaban su rostro. "Solo necesito un poco de tiempo". Y entonces se había ido.
Piper, Annabeth, Percy, Jason, Diana y Rachel, todos miraron en shock mientras Luke, el grande, el fuerte e inamovible Luke, perdía el control.
Luke levantándose desde el suelo y con su velocidad de lobo cruzo al otro lado de la habitación, agarrando sillas y arrojándolas. Se hicieron añicos, golpeando las paredes con tal fuerza que sacudió la taberna. Luke gruño, sin dejar de causar estragos a todo a su paso. Su aullido de dolor se extendió por el edificio, haciendo que todo el mundo se arrodillara mientras el poder salía de él.
De repente, la puerta de la habitación se abrió y Poseidón irrumpió. Su propio poder lleno la habitación, envolviéndose alrededor de Luke y tirando de él hacia abajo.
-Cálmate, Beta- las palabras de Poseidón fueron firmes, mescladas con la promesa de castigo a su Beta si no conseguía ponerse bajo control.
Luke inclino su cabeza.
-Le he fallado. No me acuerdo de ella, pero incluso mientras estoy aquí puedo sentir a mi lobo gruñéndome. Mi propio lobo me reprende por no cuidar de ella.
-¿Me estás diciendo que tu lobo la recuerda?- pregunto Poseidón.
-No sé si la recuerda como nuestra compañera, pero siente una conexión con ella, quiere protegerla- Luke miro a su alrededor, el remordimiento llenándolo ante la evidencia de su pérdida de control- voy a arreglar esto, Alfa- le dijo a Poseidón.
-Sí, lo harás. No puedes ayudarla si no te mantienes controlado.
Luke asintió, pero no dijo nada más.
-Te ayudaremos- ofreció Piper.
Jason la miro y ella se sonrojo ante la aprobación brillando en sus ojos.
-Eso no es necesario- dijo Luke.
-No pedí tu permiso. Somos una manada. ¿Cuál es el punto de ser de la manada si no compartimos las cargas de los otros?
-Bien dicho, sanadora- Poseidón le sonrió a Piper y pudo ver que iba a ser una adición muy especial para su manada.
…
Había tomado el resto del día para que Luke y los otros pudieran poner la habitación en orden y salvar tantas sillas como pudieran. Se encontró con el propietario y le dijo que pagaría por los daños y compraría todas las nuevas sillas. Afortunadamente Nicolae fue muy comprensivo y tomo las cosas con calma.
Esa noche, Luke miro por la ventana del segundo piso de la habitación tranquila donde estaba sentado. La luz de la lámpara parpadeaba, proyectando sombras misteriosas a través de las paredes, un fuego quemaba detrás de el en una de las muchas chimeneas que ocupaban la taberna. Su espalda estaba caliente por el calor, pero el frio que corría por su cara y pecho persistía. Había camas alineados junto a las paredes, de lado a lado en ambos lados de la habitación. Más tarde compartiría esta sala con los otros de su manada, pero por ahora les había dicho a todos que necesitaba estar solo. Necesitaba ver si podía conseguir que Thalia le hablara. Estaba preocupado por ella, sobre cómo había sonado la última vez que habían hablado a través del intimo vinculo que compartían.
Luke saco su teléfono cuando lo sintió vibrar. Poseidón le había enviado un mensaje de texto preguntándole se estaba bien. Luke sonrió, sorprendido por lo mucho que Poseidón se preocupaba por sus lobos. Le respondió y comenzó a poner el teléfono lejos antes de notar un mensaje de texto anterior de Thalia. Sus latidos aumentaron mientras abría el mensaje de texto y se quedó sin aliento mientras leía su correspondencia juguetona.
Cuando se desplazó a través de ello, ciertas cosas llamaron su atención. La llamaba nena, le decía que era de él. Incluso le había dicho que mantuviera su ropa puesta. Tendría que preguntarle a Annabeth y Piper acerca de ello. Los dos se burlaban entre si y era evidente que había una fácil intimidad entre ellos. Su corazón empezó a dolerle mientras leía los textos una y otra vez. Antes de la muerte de Cecyl había anhelado una compañera, anhelado lo que obviamente había tenido con Thalia. Recordó que después de que muriera Cecyl había jurado que nunca tomaría una compañera. Nunca más quería tener la responsabilidad por la vida de alguien, o la posibilidad de que pudiera volver a fallar. Ahora bien, leyendo los textos, sabía que haría cualquier cosa para conseguir sus recuerdos de vuelta. Haría cualquier cosa por tener a esta mujer que, obviamente, lo amaba, y el a ella, de nuevo en sus brazos.
"Encontré los mensajes de texto entre nosotros". Luke empujo sus pensamientos con tanta fuerza como pudo contra los escudos de ella. Se sentía mal forzándola para entrar en su mente, pero no lo suficientemente malo para que no lo hiciera. Se sentía vacío, solo sin su presencia en su mente.
"Thalia, por favor, háblame". Suplico Luke.
"¿Y qué exactamente quieres que te diga? Hola, sé que no me recuerdas pero te amo más que a mi vida y no puedo soportar estar sin ti. Apenas puedo respirar estando lejos de ti. Estoy sufriendo, asustado y enojada. ¿Eso es lo que quieres? ¿Quieres escuchar como mi corazón se está rompiendo y mi alma se siente como si fuera sido rasgada en dos? O tal vez te gustaría que te diga como en todo lo que puedo pensar es en la última vez que me sostuviste en tus brazos, el último beso que me diste, la última vez que te oí hablarme reconociéndome. ¿Qué debo decir, Luke?"
Luke cerró los ojos mientras absorbía su dolor.
"Sé que te he hecho daño y lo siento. Puedo decir a partir de estos textos que te amaba."
Thalia lo interrumpió antes de que pudiera decir algo más, y la vacilación en su voz casi lo hizo caer de rodillas.
"Me amabas… pasado. Vaya, eso es intenso. Esa es la guinda del pastel proverbial, bola de pelos. Gracias por eso."
"¡THALIA DETENTE!" rugió Luke a través de su vínculo. "No voy a renunciar a nosotros. No voy a parar hasta encontrarte y destruir la maldición, no, no me acuerdo de ti, pero todo el mundo me dice que eres preciada para mí. Algo dentro de mí me dice que tienen razón. Te encontrare, pero hasta entonces…. Solo déjame cortejarte de nuevo."
"Um, noticias de último momento, Lucas. Nunca realmente me cortejaste en primer lugar. Más o menos me dijiste que era tuya y casi matas a cualquier otro que respirar demasiado cerca de mí". Casi podía oír su sarcasmo y lo tomo como una buena señal, como si tal vez hubiera llegado hasta ella. "¿Y cómo exactamente planeas cortejarme, B?" pregunto ella.
"¿B?"
"Por Beta. Aunque me reservo el derecho de utilizarlo para llamarte mujer vagabunda cuando lo considere necesario".
Luke sonrió. Era una luchadora, eso era seguro.
"Bueno, tengo toda la noche. ¿Qué tal si nos conocemos otra vez?"
Espero a ver que iba a decir y ni siquiera se dio cuenta que se encontraba conteniendo el aliento hasta que lo soltó cuando ella respondió.
"Está bien."
"Antes de que vayamos más lejos, necesito saber, ¿estás a salvo? ¿Hay alguien lastimándote?"
"Estoy a salvo. Estoy sufriendo, pero es solo porque me cai en un profundo agujero en el suelo."
Luke decidió esperar para encarar eso. Primero se ocuparía de sus emociones y la ayudaría a que se sintiera cómoda.
