Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 8: VIII

"Yo empezare" comenzó Thalia. "Durante un tiempo he estado queriendo preguntarte esto, pero recientemente las cosas se pusieron un poco agitadas y antes de eso, estabas siendo un cabeza hueca. ¿Cuál es tu apellido y por qué no lo usas nunca?" Thalia cerró los ojos mientras yacía sobre la mesa. Había estado preguntándose cuál era su apellido, eso era cierto, pero justo en este momento ella lo escucharía recitar el alfabeto una y otra vez con tal de oír su voz. Sí, sí, soy tan patética en este momento, pensó Thalia.

"Mi apellido es Castellan."

"¿Quién era tu padre?" preguntó Thalia.

Casi podía oírlo respirar profundamente antes de que el hablara.

"Era el Alfa de la manada Rumana del Oeste". Luke espero su respuesta. Pensó que probablemente ella no sabía que en algún momento la manada Rumana estuvo dividida.

"¿Cuándo fue Alfa tu padre?"

Luke frunció el ceño. ¿No iba a preguntarle sobre la división de la manada?

"Después de las guerras de los hombres lobos. El Alfa anterior fue asesinado durante este periodo. Creo que se llamaba…"

"Charles", término Thalia por él.

Luke no podía creer que ella supiera esto. No es algo que siempre se hablaba en una conversación casual. ¿Cómo podía saberlo?

"Si, Charlie. Mi padre era su Beta". Luke hizo una pausa incomoda. "... Mi padre murió en 1905 después de que mi madre, fuera baleada y asesinada por cazadores furtivos. La habían confundido con un lobo salvaje. Yo solo tenía 20 años humanos, convirtiéndome en uno de los más jóvenes Alfas de nuestra historia."

Esta vez sintió la sorpresa de ella. Así que ella no había sabido que el había sido un Alfa.

"¿Fuiste un Alfa?" Thalia sabía que el asombro que sentía llenaba su voz.

"Sí."

"¿Qué paso? ¿Por qué ya no lo eres más?" Luke podía sentir su interés, su deseo de saber más sobre él. Por alguna razón eso le hizo sentir orgulloso. Su lobo estaba pavoneándose, como un joven cachorro tratando de atrapar la atención de una hembra.

"Cuando murió mi hermana Cecyl perdí la razón. Entre en un arrebato de ira, convirtiéndome en alguien peligroso para todos los que me rodeaban. Recuerdo que Poseidón vino a mí, recuerdo disolver la manada Rumana del Oeste y declarar una fusión, pero después de eso no recuerdo no recuerdo lo que paso. Sé que renuncie a mi apellido. Había deshonrado a mi familia por no haber protegido a mi hermana… no merecía llevar el nombre de mi padre."

Thalia podía sentir el dolor de Luke por perder a su hermana y la vergüenza que el pensó que debía llevar. Pero ella sabía que no era así. Incluso los Alfas no podían salvar a todos.

"Luke, los Alfas no son infalibles. No debería avergonzarte por lo que paso ese día. Nadie podría haber predicho lo que haría un lobo idiota. Eres un hombre increíble, y cuando clamas a alguien como tuyo haces todo lo posible para protegerlos. Pero no eres perfecto y nadie espera que lo seas."

"Hablas como si me conocieras". Luke no pudo ocultar la emoción que evocaban sus palabras en él.

"Te conozco". La voz de Thalia fue suave mientras ella respondía a la emoción que sentía venir a través de su vínculo.

"Espero haberte conocido igual de bien."

"Lo harás", prometió Thalia. "No te abandonare, Luke. Lo siento, pero estas atascado conmigo."

Pudo sentir la alegría de Luke.

"Piper me mostro fotos tuyas en su teléfono", mencionó el repentinamente.

Thalia se quedó callada ante su comentario. Sus ojos se abrieron y se encontraron con el techo bajo el cual yacía, trazando a lo largo de las vigas de madera que corrían horizontalmente a través del cuarto. Su respiración aumento y justo en ese momento planeo matar a Piper en cuanto la viera.

"¿Lo hizo?", pregunto Thalia cuidadosamente. "¿Y qué pensaste?"

"Esperaba que algún día pudieras estar vinculada a mí, así de esa manera esa bata ya no sería necesaria."

Thalia sintió que la sangre subía a su cara, el calor de la vergüenza atravesándola. Si, Piper era una sanadora gitana muerta.

"No te avergüences, Thalia. Creo que eres hermosa."

"Si, bueno, no esperaba que la primera cosa que le enseñaría a mi compañero que no se acuerda de mi es estar en una bata."

"No me estoy quejando". Oyó risas en su voz y lo absorbió como si fuera la última gota de agua que nunca más sentiría en su piel.

"Estoy segura que no lo estás."

Luke se puso serio.

"¿Thalia como supiste quien era Charles?"

Thalia no sabía cuánto se le estaba permitido contar a Luke. Silena y Chalie habían salido, para nada preocupados en dejarla ya que no podía caminar. Pero, ¿Cómo esconder algo de Luke? Ya sea que se acordara de ella o no, el seguía siendo su compañero.

"¿Thalia?" su voz sonaba cada vez más como el Luke que la amaba.

"No quiero poner en peligro a los que me han rescatado."

"Lo comprendo y puedes confiar en mí. ¿Cómo lo supiste?"

Thalia respiro hondo y lo dejo salir. Decidió que era imposible no poder decirle.

"Sabía quién era porque él y su compañera Silena son los que me salvaron de la caverna donde estaba. Ahora estoy en su casa."

Thalia se estremeció ante la alarma que corrió a través de su vínculo.

"¿Cómo? ¿Cómo pueden estar todavía vivos? Nadie ha visto o escuchado de ellos en siglos."

"Lo sé. Silena me lo explico todo."

"Entonces explícamelo a mí", exigió Luke.

"Todavía no puedo, Lucas. No sé si estén cómodos conmigo contándolo."

"Soy tu compañero. ¿Cómo puedes esconderme algo?"

"Oh, ¿ahora deseas reclamar la tarjeta del compañero? bueno, puedes meterla de nuevo en tu bolsillo trasero, amigo, porque hasta no hace mucho tiempo eras como: "bla, bla, no me acuerdo de ti, bla, bla, debería recordar a mi compañera". Así que, ¿a quién le importa?", le gruño Thalia.

"Puede que no recuerde, pero sí creo que eres mi compañera. Thalia, te someterás a mí en esto". Thalia pudo sentir la sorpresa que lo lleno cuando ella se rio de el a través de su vínculo. "¿Te estas burlando de mí?"

"Si, mi compañero peludo, estoy definitivamente riéndome de ti. "Someter"… hombre, ese es el clásico Luke. Me hace querer besarte."

Thalia oyó la puerta empezar a abrirse.

"Oye, Lucas, me tengo que ir. Están de vuelta y tengo que hablar con ellos."

"No te atrevas a bloquearme, Thalia". Thlia amaba el autoritarismo en su voz; la hacía sentir como si nada hubiera cambiado entre ellos.

"Lo siento, pero la conexión es un poco difusa, Lucas, te escucho entre cortado. Has algunos… no puedo… hablamos… luego..." Thalia interrumpió sus palabras con silencios en medio imitando una mala conexión de un teléfono celular, y luego rápidamente erigió una pared entre sus mentes. Le dolía estar separada de él, pero confiaba en Silena y Charlie y necesitaba saber que hacer acerca de sus amigos y compañero supieran sobre sus rescatadores.

-¿Cómo te sientes?- Thalia oyó a Silena preguntar.

Thalia yacía en la cama con los ojos cerrados, oliendo el aire fresco y crujiente que se había arremolinado dentro cuando Charlie y Silena entraron a su casa. Mientras se habían ido, Thalia había intentado echar un vistazo alrededor de la habitación. Había observado que la cama que ocupaba estaba en el área donde estaría una mesa de desayuno. La cocina estaba justo al lado. Los pisos era de madera y la isla en medio de la cocina era de madera con estantes a lo largo de la base que albergaba todo tipo de botellas diferentes con nombres escritos en sus etiquetas. Por encima de la isla colgaba una agarradera redonda de hierro forjado, pero en lugar de macetas, de este colgaban plantas y hierbas. El mostrador que corría a ambos lados de la cocina era de la misma madera que la isla y los gabinetes estaban abiertos sin puertas en ellos. Era una habitación muy acogedora. El olor de incienso impregnaba el aire y el crujido del fuego caliente que ella no podía ver a la vuelta de la esquina la calentaba.

La mente de Thalia regreso a la pregunta de Silena cuando la vio parada al lado de su cama.

-Débil- contesto honestamente. Pensó que no tenía ningún motivo para mentir.

-Voy a hacer un poco más de té para ti.

-Gracias- Thalia aclaro su garganta antes de que ella continuara- entonces, Silena, necesito saber lo que puedo decirle a Luke, mi compañero, acerca de ustedes. Él y yo estábamos hablando a través de nuestro vinculo mientras que ustedes se habían ido y he descubierto por que lo sentía tan extraño.

-Perdió sus recuerdo- termino Silena antes de que Thalia pudiera revelarlo.

La boca de Thalia cayó abierta. La cerró y negó con la cabeza.

-¿Cómo lo sabes?

Silena le entrego el té y Thalia tomo un sorbo. Charlie vino y se puso al lado de su compañera.

-Hay ojos y oídos en todas partes del bosque- le dijo Charlie misteriosamente.

Silena le dio un codazo.

-No intentes asustarla, torpe.

Charlie dio a su compañera un gruñido fingido, pero había humor en sus ojos.

-Charlie y yo fuimos a ver a la mujer de la que te hable, quien no ayudo todos estos siglos atrás- explico Rachel- sabíamos que ella sabía lo que estaba pasando. Y no es bueno. No es bueno en lo más mínimo- Silena se acercó a Thalia y coloco un brazo detrás de sus hombros mientras Charlie tomaba sus tobillos suavemente con sus manos- necesitas sentarte un poco. Estar toda acostada sobre tu espalda puede causarte neumonía.

Después de que Thalia se acomodó, las almohadas detrás de ella apoyadas contra la pared, miro hacia la cara preocupada de Silena.

-Entonces, suéltalo todo. No lo endulces y por favor confía en mí. Yo confió en ustedes chicos y no quiero que les pase nada.

Silena sonrió.

-Gracias, Thals. Lo primero que debes saber es que debes estar aquí. Solo yo puedo sanarte y evitar que te enfermes más.

-¿Por qué me enfermaría más?

Silena ignoro la pregunta y continúo:

-En segundo lugar, la bruja de la que te hable es de hecho la única desde hace mucho tiempo. Es poderosa y quiere una sanadora. No se detendrá ante nada para encontrarme. Tienes que entender lo terrible que sería si pones sus manos sobre mí. Tengo que evitarlo a cualquier precio.

Thalia comenzó a sentir que la cabeza se le nublaba. No se sentía soñolienta, pero se sentía rara. Y entonces ella lo sintió. Su vínculo con Luke se rompió por la mitad. Era tan extraño. Era como si ella pudiera ver el cordón que la llevaba hacia el… como una cuerda tensa siendo jalada demasiado hasta quebrarse. Thalia tomo una bocanada de aire ante la repentina perdida de la conexión.

Sus ojos se dispararon hacia Silena.

-¿Qué has hecho?- gruño Thalia.

Charlie dio un paso adelante, una postura protectora frente a su compañera. Como si Thalia estuviera en condiciones de hacer algo.

-Lo siento, Thals. No puedo decir que le digas demasiado a tu compañero. Podrías no darte cuenta que estás dando pistas a donde el o la manada podrían encontrarte.

Thalia estaba tratando muy duro de verlo desde el punto de vista de Silena, pero el agujero negro dentro de ella no le estaba haciendo comprensiva especialmente.

-Habrá algunas consecuencias por el vínculo roto. Y no es permanente. Pero puedo mantener al mínimo los efectos.

-¿Qué consecuencias?- Thalia estrecho los ojos hacia la sanadora en quien quiso tanto creer que no la lastimaría. Ahora no estaba segura.