Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 9: Piper IX
-Mi amor- Percy acarició el rostro de Annabeth mientras trataba de despertarla- tenemos que prepararnos.
Todos los demás ya se habían levantado y empezado a prepararse para el viaje que cada uno tenía por delante. Percy había dejado dormir a Annabeth diez minutos extras, sabiendo que las emociones iban a ser intensas hoy. Iba a ser agotador.
Para su sorpresa, su compañera odia-mañanas se sentó repentinamente. Lo miro, su cabello un desastre de dormir. En lugar de una sonrisa vio el duro destello de la determinación en sus ojos grises.
-Sé que quieres saltar y salir corriendo por la puerta, Luna, pero no podemos ayudar a Thals o a Luke si nos cuidamos de nosotros mismos. Así que una ducha rápida, después comida. ¿De acuerdo?
-Dime que vamos a arreglar esto, Percy. Sé que me lo dijiste anoche, pero he dormido desde entonces. Así que por favor dime que la encontraremos y recuperaremos los recuerdos de él.
Percy se puso de pie y camino al otro lado de la cama. Tomando su mano, tiro de ella para colocarla delante de él. Inclino su barbilla de modo que estuviera mirando a los ojos que podría mirar por el resto de la eternidad.
-Te doy mi palabra. Hare lo imposible por traer a Thals de vuelta con nosotros y restablecer a Luke. Ellos son tanto mi familia como la tuya y son de la manada. Protejo lo que es mío. Y aunque no soy Alfa, soy el príncipe de los Grises de Rumania. Luke y Thalia son míos. ¿Está claro?
Annabeth miro a la hermosa cara de su compañero. Podía sentir el amor, la preocupación, la inflexible determinación, y la firmeza centrados en hacer exactamente lo que dijo que haría.
-Está claro. Confió en ti.
Percy la atrajo hacia él, envolviéndola con sus brazos. Una mano la sostenía firmemente por parte baja de la espalda y la otra acariciaba su nuca. Cuando sus labios se encontraron con los de ella, el mundo y todas las preocupaciones, pena, lucha y dolor se esfumaron. Era solo ella y Percy. Ella envolvió los brazos alrededor de su cuello, pasando los dedos a través de su cabello. Presiono su cuerpo más cerca del suyo y fue recompensada con un gruñido bajo. Después de varios minutos, Percy se retiró, sus labios húmedos de su beso. Sonrió cuando se dio cuenta que él estaba tan falto de respiración como ella.
-Podría besarte todos los días, durante todo el día, y nunca tendría suficiente- aunque el había detenido el beso, no había aflojado su abrazo.
-Estas de suerte- sonrió con picardía.
-¿Y eso porque, Luna?
Annabeth se puso de puntillas y presiono su boca en la oreja de Percy. Sintió su cuerpo tensarse contra el de ella.
-Porque planeo dejar que me beses, a menudo y principalmente en la boca- le dijo con un suave soplo de aire contra su oreja y cuello.
Annabeth comenzó a reír cuando Percy gruño ante sus palabras. Le encantaba que aun pudiera sacudir su jaula, adoraba tenerlo de puntillas.
"Gracias", susurro Annabeth en la mente de él.
"¿Por qué?" Percy sinceramente no sabía por qué podía estar agradeciéndole.
"Por darme eso. Por continuar mostrándome cariño y amor, aun con todo esto ocurriendo."
-Annabeth, mírame- las palabras de Percy fueron amable pero todavía una orden.
Hizo lo que dijo.
-Tú siempre vas primero. Siempre. Y no eres solo tú la que necesita sentirse amada, querida, y necesitada. Somos lobos, el amor, el contacto, es esencial para nosotros- beso su frente y la libero- ve a ducharte. Me encontrare contigo para el desayuno.
-Espera- Annabeth se dio cuenta que Percy no llevaba la misma ropa con la que se había ido a dormir. Llevaba un par de pantalones cargo verdes y una camiseta negra de manga larga- ¿Dónde conseguiste esa ropa y donde puedo conseguir algo?- necesitaba muchísimo salir de su conjunto cubierto de hollín.
-E dueño fue por la gente del pueblo y consiguió que donaran ropa. Debe haber algo en el baño al final del pasillo. Puede que no se ajuste perfectamente pero al menos esta limpia.
-No me importa si son harapos o cachemira. Solo necesito salir de estas ropas- levanto la vista hacia él y sonrió- gracias, hombre lobo. Te veo al rato.
Percy le guiño un ojo mientras salía de la habitación.
Annabeth llamo a la puerta del cuarto de baño. Solo había uno en toda la posada y lo estaba compartiendo con el resto de la manada.
-Ya casi término- era una familiar voz femenina.
-Piper, soy Annie. Abre.
La puerta se abrió solo lo suficiente para que Piper sacara la cabeza. Annabeth sintió el calor de la ducha caliente acariciar su cara cuando se arremolino mas detrás de ella.
-¿Estás sola?
Annabeth puso los ojos en blanco.
-Sí, sanadora, soy solo yo. Ahora, déjame entrar.
Piper abrió más la puerta mientras resoplaba.
-Bueno, podía haber tenido a tu lobo contigo. No quería abrir la puerta así…- Piper hizo un movimiento con la mano indicando su cuerpo vestido con una toalla-… y estar como "Oh, hola, Percy, ¿Cómo te va Percy? solo estoy aquí parada en mi toalla pasando el rato y haciendo mis cosas, Percy".
Annabeth cerró la puerta tras ella y sacudió la cabeza hacia Piper.
-Eres una pequeña gitana perturbada.
Annabeth miro alrededor, viendo rápidamente la ducha en la pared frente a la puerta. Era un sencillo cuadrado embaldosado con un desagüe en el suelo. Una cortina de ducha azul colgaba a través de ella. Al lado de la ducha había una pequeña mesa que tenía ropa y toallas. Annabeth no pudo evitar la sonrisa que cruzo por su cara cuando comenzó a desvestirse.
Piper le ofreció una débil.
-Lo siento. Solo estoy toda de mal humor. Estoy recibiendo vibraciones extrañas y…
-¿Qué quieres decir con vibraciones extrañas? ¿De Thals? ¿El bosque? ¿Sobre Lucas?- interrumpió Annabeth.
Piper paro de cepillarse el cabello a mitad de camino. Se dio la vuelta del viejo espejo para mirar a su mejor amiga.
-¿Has acabado? ¿vas a dejarme terminar ahora?
Annabeth levanto las manos en señal de rendición.
-Oh, hombre. Lo siento. Estoy peligrosamente cerca del furgón de los locos, ¿verdad?
-Definitivamente creo que deberías dar un par de pasos atrás. Es demasiado pronto para saltar a ese furgón. Te aseguro que te daré el completo visto bueno cuando sea el momento.
Annabeth sonrió.
-Bien. Entonces, ¿Qué estabas diciendo?
-No sé realmente como describirlo. Creo que Thals está a salvo, pero al mismo tiempo algo está mal. Tendré que ver cómo está actuando Luke, eso me ayudara a saber acerca de Thals. No se da cuenta de que a pesar de que no la recuerda, ella aún está conectada a él. Ellos se afectan mutuamente, lo sepan o no.
Annabeth se metió a la ducha. Piper soltó una risita cuando escucho a Annabeth gemir.
-Oh. Dios. Mío. Esto se siente divino. Casi tan bueno que podría ser malo, pero es tan bueno que no te importa si es malo. ¿Me sigues?
Piper tenis una sonrisa que se extendía por su cara y sus ojos arrugados mientras respondía:
-Sí, princesa loba, te sigo. Así que, de todos modos, como iba diciendo, otra vibración que estoy sintiendo es de cierto lobo…
-Oh, hermano. ¿Estamos preparándonos para tener algunos momentos Thals?
-Sin dudo un momento Thals. Él no es una opción, para nada, completamente fuera del menú. Pero sigue sonriéndome y guiñándome el ojo. Quiero decir… vamos. ¿Cuánto se supone que es capaz de aguantar una chica?
-Déjame adivinar- Annabeth hablo por encima del ruido del agua de la ducha- ¿el nombre del dicho lobo fuera-del-menú rima con lason?
-¿Lason? En serio, Ann, ¿con eso es lo que sales?- Piper puso los ojos en blanco.
-Bueno, está bien. ¿El nombre el lobo es…?
-Sí, sí, mierda- interrumpió Piper- es nuestro amable camarero del barrio. Quiero decir, ¿me imaginas presentándoselo a mis padres? Hola mamá y papá, este es Jason, es un hombre lobo y camarero. Así que básicamente podría comerme para el almuerzo y luego servirse a sí mismo una buena cerveza fría para tragarme mejor.
Annabeth se estaba carcajeando fuertemente cuando cerró la ducha y abrió la cortina. Agarro una toalla y comenzó a secarse.
-Muy buena.
-Estoy hablando en serio, Annie- gimoteo Piper- está empezando a llegar a mí y no tengo tiempo de cuidar un corazón roto.
-Piper, respira profundamente, déjalo salir lentamente- Annabeth espero hasta que su amiga cumplió mientras continuaba vistiéndose. Se puso un par de pantalones cargo que eran solo un pelín demasiado grandes, luego se pasó una camiseta azul con cuello de tortuga por la cabeza- ahora, no nos estresemos acerca del pequeño asunto del CHL, ¿de acuerdo?
-¿CHL?- el ceño de Piper se frunció.
-Sí, el Camarero-Hombre-Lobo- Annabeth sonrió, muy complacida consigo misma.
-¿Qué pasa contigo y Thals y los acrónimos? Juro que tienen un cuaderno lleno de ellos.
-Si lo tenemos, nunca lo sabrás- Annabeth le guiño un ojo a su morena amiga.
Piper miro a Annabeth de arriba abajo y luego sonrió.
-Dominas totalmente todo el estilo "me di un baño de hollín en un incendio y ahora tengo que llevar ropa demasiado grande en colores que me arruinan por completo".
Annabeth abrió la puerta del baño y apresuro a Piper a salir.
-Bueno, gracias, Thelma. Aprecio el apoyo.
-Cuando quieras, Louise. Para eso estoy aquí, para indicar cuando logras un buen aspecto, o fallas en el intento.
-Bajemos a comer, idiota- dijo Annabeth, sacudiendo la cabeza hacia Piper y tirando de ella.
Cuando las dos chicas llegaron abajo vieron que la mayoría de la manada ya había comido y estaba empezando a dispersarse, algunos dirigiéndose a ayudar al dueño de la posada a limpiar y otros ocupándose de cosas que Poseidón les había asignado.
Su grupo estaba todo reunido alrededor de la chimenea en la gran sala de reunión. Percy camino hacia Annabeth y le tendió un plato de huevos y tocino. Y para sorpresa de Piper, y disgusto parcial mesclado con alegría, Jason le tendió a ella un plato de lo mismo.
Ambas chicas tomaron asiento en el sofá que los chicos habían desocupado cuando ellas llegaron.
-Muy amable de su parte unirse a nosotros, señoritas- Poseidón se dirigió a ellas con un tono firme, pero sus ojos contenían diversión.
-En América, P, hay una cosa llamada llegar elegantemente tarde. Veras, es mi trabajo como tu nuera, introducirte en todas estas costumbres- Annabeth le sonrió.
Poseidón soltó una risa.
-Oh. Bien, entonces, ¿supongo que debo agradecerte en lugar de reprenderte?
-Ahora lo estás pillando.
Todos aquellos alrededor de la habitación se rieron de la broma, pero se callaron cuando Poseidón se levantó.
-Tan pronto como todos terminen de comer saldrán en sus direcciones separadas. Sally y yo, así como la mayor parte del resto de la manada, nos quedaremos aquí. Este será el cuartel general, a falta de un término mejor. Percy, Annie, Rachel y Grover tomaran en vehículo que queda y se dirigirán de vuelta a la mansión. Una vez allí, Grover se pondrá en contacto con el historiador de la manada y el debería al menos ser capaz de señalarles una dirección general de dónde empezar a buscar- Poseidón hizo una pausa y pareció reunir sus pensamientos. Todo el mundo espero en silencio, el fuego chasqueando y estallando mientras la manera se quemaba, y el viento afuera golpeando contra las ventanas.
Finalmente miro a Piper.
-Tú, Diana, Jason y Luke se dirigirán afuera a pie.
Los ojos de Piper se abrieron ampliamente ante esta declaración.
-¿A pie? ¿En el frio y la nieve?- chillo.
-Yo podría sacrificar un poco de calor corporal por ti si lo necesitas- bromeo Jason y guiño un ojo. Le dio un gran placer hacerla sonrojar.
-Jason- la voz de Poseidón fue una advertencia aunque no había calor verdadero detrás de ellas- ahora bien, he reunido todas las cosas que necesitaran para encargarse de este tiempo. Tendrán un poco de ayuda a lo largo del camino, aunque no deberían buscarla. Simplemente dejen que vaya a ustedes.
Se oyó un gruñido cuando Annabeth se lanzó a si misma hacia atrás en el sofá dramáticamente.
-P, me estas matando. Primero, tienen la oportunidad de conocer a la Hada, ¿y ahora consiguen ir a una excursión digna del Señor de los Anillos a través de la montaña? ¿Y aun así todo lo que yo consigo es a un tipo viejo y papel quebradizo?
-Solo recuerda que esto es por Thals y Luke- Piper palmeo la pierna de su mejor amiga.
-Esa es tu única salvación. De lo contrario me estaría invitando a mí misma a su pequeña aventura.
Dos horas, varias discusiones y montones de quejidos mientras la manada se separaba más tarde, Annabeth, Percy, Rachel y Grover estaban una vez más en la Hummer viajando por la larga carretera montañosa de vuelta a la mansión de los Lobos Grises Rumanos. Mientras tanto, Piper, Diana, Jason y Luke habían comenzado su arduo viaje a pie.
-¿Crees que lo tenemos todo?- le pregunto Piper a Diana mientras se adentraban en el bosque de los Alpes Transilvanos. Estaban caminando en fila india con Diana a la cabeza, luego Piper, Jason y Luke en la retaguardia.
-Si no lo tenemos, lo único que nos dejamos fue un inodoro.
-En serio- añadió Jason- tenía que haber sido Sally la que empacara para nosotros. Ningún hombre habría pensado en todas la cosas que tenemos empaquetadas en estas bolsas que estamos cargando a nuestras espaldas.
Annabeth había sugerido llevar un caballo o un burro, pero Poseidón dijo que incluso si pudieran encontrar uno simplemente sería una boca más que alimentar. Así que, sin un caballo/ burro de carga, los cuatro estaban en camino.
Todos se quedaron en silencio mientras caminaban. El crujido de la nieve bajo sus botas, y el ocasional pájaro o animal correteando eran los únicos sonidos.
Luke estaba perdido en sus pensamientos. Después de que Thalia lo hubiera bloqueado, y había tenido algún tiempo para calmarse, había ido a Poseidón. Le hizo saber que Thalia dijo que las personas que la habían rescatado eran Charles y Silena: un Alfa y su compañera que se creía que habían muerto hace tres siglos. Poseidón estaba sorprendido, pero no completamente conmocionado. Le había dicho a Luke que a la luz de las circunstancias de Thalia, ir a ver a Hera era el mejor curso de acción para Piper.
Cuando se había despertado esta mañana supo que algo iba mal. No podía sentirla en absoluto. No era como cuando ella había bloqueado su mente; incluso entonces aun podía sentirla, pero ahora no había nada. Había decidido que tal vez estaba inconsciente, y aunque odiaba la idea de ella inconsciente, era un pensamiento mejor que otras posibilidades. No se lo había mencionado a nadie porque no se imaginaba que hubiera algo que se pudiera hacer acerca de eso. Cuanto más tiempo pasaba sin su presencia mal débil comenzaba a sentirse, y la oscuridad arrastrándose en su mente y alma se intensificaba. Ahora estaba pensando que tal vez habría sido buena idea mencionárselo a Poseidón. Si iba a peor, decidió, hablaría con Piper y Diana.
Diana Lawrence no podía creer donde estaba, o lo que estaba haciendo. Si alguien hubiera venido a ella hace un año y dicho: "Oye, el año que viene estarán en Rumania haciendo senderismo a través del bosque en busca de un hada", le habría dicho que dejara de esnifar aquellos bolígrafos permanentes. Pero aquí estaba, en Rumania, haciendo senderismo en el frio glacial buscando un hada. Había sabido que las Fae existían en el pasado. A Diana le gustaba conservar un poco de su historia y la historia de otros seres sobrenaturales. Sin embargo, no hay sido tan diligente en los últimos años y no sabía que las Fae eran aun parte de este mundo. Era increíble.
No había duda de que lamentaba lo que había hecho a Annabeth, pero al mismo tiempo estaba tan contenta de que estuviera aquí, capaz de ayudar a su propia especie.
Piper estaba intentando concentrándose en donde plantaba su pie en la nieve para evitar tropezar, pero su mente continuaba preguntándose por el lobo demasiado-caliente-para-su-propio-bien caminando detrás de ella. No entendía el dolor en su interior cuando lo miraba. Lo que podía entender era su atracción por el: era jodidamente lamible. Piper sonrió ante las palabras que había escuchado a Thalia usar tantas veces. Thals, ahí es donde su mente debería estar. Y lo estaba, pero también estaba en Jason.
¿Ves, Thals? Te necesito, pensó Piper. Te me dirías que me recompusiera, y si ocurre que soy manoseada en el proceso, entonces que suerte la mía. Piper dejo salir una carcajada ante eso. Era exactamente lo que diría Thalia. Piper echo los hombros hacia atrás y se irguió un poco más. Lo que sea que estuviera pasando o no entre ella y Jason aun estaría ahí una vez que Thalia estuviera a salvo en casa. Poseidón la había enviado para encontrar respuestas acerca de cómo ayudar a Thalia. La habia apartado a un lado antes de que se fueran y le había explicado todo acerca de Thalia y Silena y su compañero. el sentía firmemente que Hera tendría respuestas y sería capaz de ayudarles. La respuesta de ella fue:
-¿Y si no las tiene?
Poseidón había fruncido el ceño ante su pregunta, luego una traviesa sonrisa se había dibujado en su atractivo rostro mientras le decía:
-Si te hace pasar un mal rato, lo cual tienes que esperar, simplemente pregúntale si podría por favor al menos asegurarse de que el polvo de hadas golpee sus traseros, junto con la puerta, cuando salgan.
-¿Cómo te va por allí, ojos marrones?- Piper fue sacada de sus pensamientos por el sonido de la profunda y juguetona voz detrás de ella.
Diana había parado unos metros más adelante y estaba tomando un trago de agua. Piper se dio la vuelta para mirar a Jason. Deseo poder decir que su corazón no tartamudeo cuando él le sonrió y le guiño un ojo, pero sería una mentirosa. Piper era muchas cosas: cobarde, tímida, torpe, pero no mentirosa. Así que, si, su corazón tartamudeo y sus palmas estaban tan sudorosas como un cerdo relleno.
-Estoy bien. Bueno, en realidad solo estoy intentando con mucho esfuerzo no caerme de culo- Piper se puso una mano sobre la boca justo cuando la palabra "culo" se le escapo. Sabía que su cara se estaba volviendo rojo brillante por el calor ardiendo en ella- Lo siento, eh, Thals me ha contagiado. Bueno, esa es la excusa que estoy usando de todos modos.
Jason soltó una risa.
-Bueno, no intentes evitar caerte sobre ese precioso trasero por mí. Hare mi misión asegurarme de que sea yo donde aterrizas- la sonrisa de Jason era preciosa y tan enorme que un hoyuelo apareció en su mejilla derecha. Piper tuvo que reírse ante su coqueteo y arrogancia.
-¿Funciona esa línea con todas las chicas?- bromeo ella en respuesta mientras se daba la vuelta para continuar siguiendo a Diana ahora moviéndose.
-No lo sé, no me importa. Solo hay una chica con la que me importa que fusione- la cabeza de Piper se giró con voluntad propia ante el sonido de la voz de Jason. Toda la picardía se había ido, la arrogante sonrisa solo un recuerdo. Sus ojos se posaron sobre un dominante Canis Lupis que había encontrado su presa. La respiración de Piper se aceleró como si se diera cuenta de lo serio que estaba. Jason la empujo amablemente hacia adelante pero no dijo nada más.
Jason vio como Piper se daba la vuelta en la dirección en la que estaban yendo. Sus palabras obviamente habían dado en el blanco. No había tenido la intención de asustarla pero su lobo estaba empujándolo a dejar perfectamente claro que estaba reclamándola. Jason estaba de acuerdo con su lobo, pero no entendía como era posible cuando Piper era cien por ciento humana.
La observo voltear sus rizos castaños por encima de su hombro mientras sus ojos vagaban por el paisaje de su tierra natal, las preguntas llenándolos. Ella sonrió cuando un conejo se escabullo a través de su camino, luego jadeo cuando un halcón agarro a la criatura con sus garras, precipitándose hacia arriba en el aire quebradizo. Y cuando Piper McLean se dio la vuelta para mirarlo con ojos brillantes, la tristeza de ver a un pequeño inocente tomando en el círculo de la vida, supo que podría derribar montañas para quitar esa tristeza de ella. Humana o no, Piper McLean era suya.
