Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.


Capítulo 10: Annabeth X

2 Días Después del Incendio

Era media tarde cuando finalmente llegaron de vuelta a la mansión. Annabeth se estiro mientras salía del Hummer. A pesar de que estaba rígida –y hambrienta- por el viaje, estaba ansiosa por empezar a indagar a través del pasado de los Canis Lupis para descubrir una manera de romper la maldición sobre Luke y detener a la bruja.

-Bueno, Grover- dijo Annabeth, alzando una ceja hacia el- guía el camino a los archivos.

Percy tomo la mano de Annabeth, llevándola con el mientras caminaban dentro de la mansión. Rachel los siguió silenciosamente, aun cansada por el viaje. A travesaron el largo pasillo donde se encontraba la oficina de Poseidón. Cuando llegaron al final del corredor, Percy abrió la última puerta a la izquierda.

-Siempre me pregunte que había aquí -murmuro Annabeth mientras veía a Grover poner un código en el teclado numérico localizado sobre la pared justo dentro de la habitación, el cual termino siendo un armario… ¿o no lo era?

-Liiiiiiiindo- Annabeth sonrió- no me dijeron que este lugar tenia pasadizos secretos.

Grover se encogió de hombros.

-No preguntaste- respondió secamente. Después de poner el código, Annabeth observo lo que parecía ser una pared sólida en la parte de atrás del armario deslizarse hacia la derecha, dejando una abertura que revelaba una escalera de piedra descendente.

-Eso es bastante retorcido. ¿Tu sabias sobre esto?- pregunto Annabeth a Rachel.

-Annie, tengo veintisiete años, sin pareja y a pesar de que soy una dominante, no me dicen nada de aquí- Rachel le guiño un ojo- así que no. No sabía sobre esto.

-Está bien, entonces. Bien, aprendamos algo nuevo cada día- Annabeth divagaba mientras seguía a Percy a través de la entrada.

-Tengo el presentimiento de que vamos a aprender algo más que eso hoy- dijo Percy mientras volteaba a ver a Grover- deberías guiar el camino. Has estado aquí antes, ¿no?

Grover asintió.

-Sí. Es fácil perderse una vez que sales del salón principal, así que permanezcamos juntos.

El grupo descendió los escalones de piedra, los cuales bajaban en espiral. Annabeth noto los candelabros que iluminaban el camino. El pasadizo era estrecho, con paredes de piedra siguiendo el espiral de la escalera. El aire era rancio y frio, e incluso con las luces, parecía hacerse más tenue en cuanto más lejos iban.

Después de llegar al final de la escalera, Grover se detuvo en el centro de una habitación larga y rectangular. A lo largo de la pared izquierda había un escritorio grande. Había pantallas de computadoras, Annabeth conto seis en total en la pared frente al escritorio, y papeles se dispersaban sobre la parte superior del mismo cubriendo la mitad de un teclado y mouse. En todas las paredes del cuarto había estantes llenos de libros y objetos. Había un sofá de felpa y dos sillones mullidos directamente a la izquierda de la escalera. Al otro lado de la habitación, en la pared más lejana, había varios arcos que conducían a la oscuridad. Frente a los arcos había mesas redondas con sillas alrededor de ellas. Annabeth podía notar que había algo sobre las mesas, pero estaba muy lejos para ver exactamente lo que era. Pasando a Percy y Grover, Annabeth se movió cerca de las mesas y descubrió lo que había sobre ellas, o en ellas mejor dicho.

Tallado en las partes superiores de las mesas había escenas. Cada mesa tenía un diferente tallado. La primera era una manada de lobos corriendo juntos a través del bosque. El artesano le había puesto tantos detalles que puso ver donde los lobos pateaban la nieve detrás de ellos. Sus rostros se veían iluminados y sin preocupaciones, sin bordes o sombras en sus ojos.

La siguiente mesa era una escena de dos lobos gigantes encerrados en una batalla. Alrededor de ellos había otros lobos viéndolos esperando. Los dos lobos peleando entre sí, estaban en sus patas traseras, cada uno tratando de destrozar a su enemigo. Ambos conjuntos de dientes estaban al descubierto y saliva goteaba de sus hocicos. Annabeth se estremeció mientras estudiaba la mesa; casi pudo sentir la tensión que los lobos debieron haber sentido.

La tercera y última mesa tenía una escena mucho más calmada. Era tan conmovedor que Annabeth pudo sentir un tirón dentro de ella, el anhelo de lo que vio. Un enorme lobo se sentaba alto y orgulloso. Su cabeza estaba hacia abajo, viendo al lobo más pequeño presionado contra, y presionado contra ella, había un pequeño cachorro. La loba miraba al orgulloso macho con asombro, mientras que la mirada en los ojos del macho sostenía intensas emociones por los dos a su cuidado.

Annabeth estaba maravillada por el detalle que mostraba y la cantidad de emoción de alguna manera tallada en la cara de esos lobos.

-Es quienes somos, quienes hemos sido, y quienes queremos y necesitamos ser- Annabeth escucho una voz viniendo de los oscuros arcos. Se volteo para ver a Grover, Percy, y Rachel. Percy camino a donde ella estaba y la puso detrás de él.

-¿Así que esta es la compañera del príncipe?- dijo la voz.

-Deja de ser dramático y sal, Quirón- Grover rodo los ojos.

-Grover, ¿acabas de poner los ojos?- pregunto la voz, ahora nombrada Quirón.

-He estado con las jóvenes americanas por meses. He aprendido mucho más que poner los ojos en blanco.

Annabeth y Rachel rompieron en carcajadas, pero pararon abruptamente cuando una figura emergió del arco de en medio.

Annabeth intento caminar alrededor de Percy para mirar mejor al hombre, pero Percy seguía moviéndose con ella.

"Percy", la voz de Annabeth fue severa cuando hablo con él a través de su vínculo.

"No te muevas de mi lado", le dijo mientras cedía y le permitía moverse al lado de él.

Annabeth ladeo la cabeza a un lado mientras miraba al nuevo macho.

-¿No eres viejo y empolvado?- el hombre que tenía delante de ella parecía estar en sus treinta, alto, cabello castaño y ondulado. Tiene absolutamente el estilo de Aragon, pensó Annabeth, comparando a Quirón con el personaje de El Señor de los Anillos.

"¿Eso que escucho en tu voz es admiración, Annabeth?" Percy obviamente había escuchado sus pensamientos.

"Relájate, hombre lobo. Solo tengo ojos para ti".

"Bien, odiaría tener que encontrar un nuevo historiador". La vos de Percy era un gruñido en su mente.

"Nos estamos sintiendo posesivos hoy, ¿verdad?", lo molesto.

"Compórtate".

"Últimamente escucho mucho eso de ti". Annabeth le dio una imagen metal de ella sonriéndole amablemente a Quirón.

De acuerdo, se dio cuenta que quizás esa no era una de sus más grandes ideas, una vez que Percy la jalo detrás de el de nuevo. Dejo escapar un fuerte resoplido pero se conformó con pararse de puntillas y mirar sobre su hombro.

Quirón usaba una desteñido camiseta gris. Impreso en el centro de la camiseta estaba escrito: "Solo puedo ser amable con una persona al día. Hoy no es tu día… probablemente mañana tampoco lo sea". Tenía un pantalón vaquero azul deslavado y deportivos Converse negros. ¿Este era el historiador de la manada? ¿En serio?, pensó Annabeth.

Quirón rio al ver la expresión escéptica de Annabeth.

-¿Viejo y empolvado? Eso depende sobre quien preguntes- bromeo. Miro de nuevo a Grover y sonrió- Ha pasado tiempo, viejo amigo.

Grover asintió.

-Han sido unos meses ocupados, pero estoy seguro de que lo sabes.

-Saber es mi trabajo, así que por favor, siéntete libre de no compartirlo- Quirón saco una silla de la primera mesa redonda y se sentó frente al grupo.

-Linda camisa- le dijo Rachel. Sus ojos se dispararon hacia Annabeth, quien le dio unos pulgares en alto.

-Mi hermana- Quiron sonrió- me manda estas camisetas con diferentes frases en ellas. Dice que es para ayudarme a mantener mi sentido del humor. Aparentemente estoy rodeado de hechos aburridos.

-¿A qué te referías hace rato?- pregunto Annabeth detrás de Percy, quien aún no la dejaba pasar.

-Estabas mirando las mesas, sentiste el tirón de ellas.

Annabeth asintió pero no hablo. Sintió a Percy enrollando un brazo alrededor de su cintura. La jalo, firmemente contra él.

-Estas mesas fueron talladas por las Fae. Ahora bien, las Fae nunca hacen algo sin razón-Quirón hizo señas hacia la primera mesa- esta imagen es de lo que hemos sido creados para ser. Estoy seguro de que conoces la leyenda detrás del Canis Lupis, ¿Cómo la Diosa de la luna nos creó?

Annabeth asintió.

-Sí. Ella nos creó para salvar a las especies de los Lobos Grises.

-Es más profundo que eso- Quirón se puso de pie para mirar el tallado, sus dedos trazaban los lobos mientras hablaba- la gran Luna vio que el hombre se estaba dividiendo a sí mismo. La familia ya no era importante. Vio las guerras, el odio, y a los niños afectados por eso.

Annabeth se alejó de Percy y saco una silla de la tercera mesa. Los otros siguieron su ejemplo. Mientras continuaban escuchando el conocimiento del historiador de la manada, era obvio para Annabeth por que Quirón era el historiador. Era tan apasionado con su historia.

-Entonces miro hacia los lobos, quienes estaban disminuyendo en número, y de regreso a los humanos, quienes ya no se preocupaban por ellos, y combino sus espíritus. Tomo la naturaleza leal, protectora y posesiva de los lobos y tomo la inteligencia, emociones y amor de los humanos y las puso juntas. Ella nos diseñó para ser una manada.

"El Canis Lupis, ambos, lobo y hombre, fueron destinados a ser una familia una con la otra. Ganamos fuerza a través de nuestro vínculo con cada uno de nosotros. La primera mesa es lo que la Diosa quería para nosotros. La segunda mesa es quienes somos hoy. Hemos atacado a nuestro semejante, dividido nuestra especie, incluso tenido una guerra civil. Sufrimos por ir contra nuestra verdadera naturaleza- Quirón sacudió la cabeza- en cualquier caso, la tercera mesa es quien necesitamos ser. No podemos sobrevivir sin los niños. Pero la Diosa de la luna ha visto sufrir a los niños humanos por las guerras y divisiones en su especie. Su manera de que entendamos que precioso es un niño es dándonos unos pocos."

"Ella nunca quiso que olvidáramos la bendición de un niño y la esperanza que traen. La historia revela nuestro camino, estamos en las circunstancias en las que estamos hoy por las acciones que, como especie colectiva, hemos hecho. Esta tercera mesa empuja a nuestro lobo. El lobo en nosotros anhela por una manada, por una familia, por el tacto, por los niños. Estas mesas creadas por las Fae fueron diseñadas para sacar al lobo de uno cerca de la superficie, para abrir nuestros ojos humanos, para poder ver lo que se necesita hacer."

Todos miraron en silencio cuando Quirón termino de hablar.

Finalmente, Grover hablo.

-Gracias por eso, Quirón. Es importante que recordemos porque estamos aquí.

-Bueno, estoy seguro que no vinieron por una lección de historia sobre la Diosa de la luna y nuestra especie. ¿En qué puedo ayudarlos?

-¿No te contacto Poseidón?- pregunto Percy, sus cejas fruncidas.

-No, no he escuchado nada de nuestro Alfa.

Grover miro cauteloso.

-Poseidón me dijo que llamaría a Quirón para decirle que veníamos.

Percy encontró los ojos de Quirón.

-¿Ha venido alguien a verte hoy?

Quiron lo pensó por unos minutos, tratando de recordar, pero su mente estaba nublada y sus pensamientos fuera de su alcance.

-No lo recuerdo. Ni siquiera recuerdo que he hecho hoy- justo cuando las palabras salieron de su boca, Percy, Grover, y Rachel salieron disparados hacia los arcos.

Rachel jadeo.

-¿Eso es humo?

Luego, todos estuvieron de pie y corriendo en dirección al olor ahumado. A unos quince metros del pasillo, el humo comenzó a rodearlos.

-Quirón, ve a buscar unas mantas, ¡y apúrate!- grito Percy.

Quirón salió en dirección a su cuarto. Un minuto después, llego a la gran sala de archivos y vio montones de pergaminos, papel y libros sobre el piso, las llamas estaban llegando hacia ellos. Le tiro una manta a Percy, una a Grover y tomo la que quedaba. Cuando cubrió el fuego con ella, pisoteo tan fuerte como pudo, Grover y Pecy siguieron su ejemplo.

Annabeth y Rachel miraban con horror.

-Esto no es para nada bueno- murmuro Annabeth.

-Creo que es lo que ustedes los americanos llaman un eufemismo- dijo Rachel incapaz de despegar sus ojos de la escena frente a ellos.

-Del siglo- añadió Annabeth. Comenzó a toser por el humo, el cual lleno el cuarto mientras el fuego se extinguía.

Percy se inclinó contra los estantes detrás de él. Su respiración era laboriosa y su pecho se apretaba mientras trataba de succionar el poco aire limpio que quedaba en la habitación.

-Esto tiene que ser obra de esa bruja.

La cabeza de Quirón se alzó de golpe.

-¿Bruja?- pregunto con horror.


A última hora en la noche ese día, los dos grupos habían decidido ponerse en camino, Sally se paró en la ventana del dormitorio que ella y Poseidón compartían en la taberna. Sus observaban la noche. El cielo estaba despejado y las estrellas salpicaban la oscuridad. La luna era creciente, lo que despedía un resplandor misterioso. No sabía por qué, pero se sentía como si pudiera empujar a su manada solo con su voluntad, y que si quitaba los ojos de esta vista por un segundo, todo fallaría. Escucho la puerta detrás de ella abrirse y cerrarse suavemente. Fuertes brazos se envolvieron alrededor de su cintura desde atrás y dejo caer y reposar su cabeza en el fuerte pecho de su compañero.

-Siento tu resolución, Mina- el aliento de Poseidón susurro suavemente sobre su cabello.

-Siento que si me alejo, o incluso si dejo de pensar sobre ellos por un pequeño segundo, sus pies vacilaran y su coraje fallara. ¿Qué tan vanidoso es eso?

Poseidón se rio entre dientes.

-Mi amor, eres un Alfa. Está en tu naturaleza cuidar y proteger. Date un descanso. Hemos mandado a los que más aman a Thals y Lucas. Ellos continuaron hasta que todo esté bien de nuevo. No dudo de ellos.

Sally sabía que él tenía razón, pero no hacia menos difícil sentarse y esperar escuchar de ellos. Para escuchar si estaban a salvo y acerca de encontrar a Thalia y restaurar a Luke.

-Necesitas descansar. Ambos lo necesitamos. Ven- Poseidón la jalo hacia su cama y se acostó al lado de ella- duerme, Luna. Confía en que tu manada es fuerte.

Sally se sumió en el sonido gentil de la voz de su compañero cantando suavemente. Sonrió a si misma ante el pensamiento acerca de cómo los otros machos lo molestarían si supieran que le cantaba a su compañera para dormir.


Piper y Diana reunieron ramitas mientras Luke y Jason rompieron ramas de árboles para construir una fogata. Piper no podía recordar un momento en que tuviera tanto frio. Una vez que el fuego estuvo ardiendo, los cuatro se sentaron juntos tan carca como pudieron. Cada uno estaba envuelto en capas y capas de ropa, gorros, bufandas, guantes y mantas. Luke paso la cecina y el pan que el dueño de la taberna les había proporcionado. Proteína, carbohidratos y agua. Sorprendentemente, Piper sabia por su clase de salud de décimo grado que el cuerpo podría sostenerse incluso de menos si lo necesitaba.

-¿Cómo a saber que ya llegamos al lugar a donde se supone que debemos llegar?- pregunto Diana a nadie en particular.

-Poseidón dijo que ella nos encontraría. Que solo necesitamos llegar lejos en la montaña y eventualmente Hera se daría a conocer- Piper miro a cada uno de sus amigos, sus compañeros de manada, tan raro como sonara, se sentía bien.

Todos permanecieron callados mientras terminaron su comida y bebida, todos mirando las rojas, amarillas y naranjas flamas que danzaban en frente de ellos. El silencio fue roto cuando Piper se volteo hacia Luke.

-Sé que es una cosa privada entre compañeros, pero como le está yendo a Thals. ¿Se ha comunicado contigo?

Los tres vieron como Luke se tensaba visiblemente. Su cara hizo una mueca, casi como si le doliera.

-Yo…- comenzó a decir Luke, pero se contuvo. Agacho la cabeza brevemente para quitarse la sensación de que algo estaba mal- no puedo sentirla. Cuando trato de contratarla, es como si el vínculo que nos une hubiera sido cortado.

Piper sacudió la cabeza.

-¿Por qué no dijiste nada?

Luke gruño por la acusación en la voz de la sanadora.

-Y exactamente, ¿Qué es lo que hubieras hecho?

Jason dejo salir un bajo gruñido y se movió para sentarse entre Luke y Piper.

-Sé que eres mi Beta, pero no le hablaras a ella de esa manera.

-Jason- la voz de Piper fue suave- esta lastimado, no entiende. No seas tan duro con él.

Jason se volteo y miro los ojos color miel de Piper, los cuales estaban llenos de dulzura y entendimiento.

-Entiendo que esta lastimado. Pero tú eres una sanadora y eres mía y te tengo que proteger.

Piper tomo un fuerte respiro.

-¿Tuya?

Jason cerró los ojos un momento, maldiciéndose por el desliz.

-Eres de la manada. Pero yo estoy aquí, soy de la manada, y te protegeré incluso de uno de los nuestros.

Piper puso una mano suavemente en su hombro.

-Gracias. Luke no va a lastimarme. Necesito ver si puedo averiguar lo que está pasando.

Jason asintió pero se quedó dónde estaba.

-Ahm, Jason- Piper alzo las cejas al guapísimo, pero aun así exasperante, lobo frente a ella- eso significa que necesito estar cerca de Luke.

Cuando Jason no se movió, Piper se puso de pie con un resoplido y murmuro.

-Thals tenía razón. Malditas bolas de pelos tercos y mandones.

Diana rio mientras los ojos se Jason se abrían de par en par ante la amable sanadora mostrando las garras.

Piper tomo asiento al lado de Luke.

-¿Puedo tocarte?

Un gruñido bajo provino del otro lado del fuego.

-Jason- le advirtió Diana. Jason no la tomo en cuenta, pero paro de gruñir.

Luka asintió a Piper para hacerle saber que estaba bien. Piper puso su mano sobre su pecho y cerró los ojos. Se sintió tan ignorante cuando intento usar este tan mencionado "don". No entendía como funcionaba. Todo lo que podía hacer era abrir su mente y dejar que cualquier magia que pareciera estar dentro de ella hiciera su trabajo.

Piper sintió energía flotando dentro de Luke mientras buscaba el vínculo del que el había hablado. Se sintió como una intrusa sabiendo que el vínculo entre compañeros, de lo que Annabeth le había explicado, era muy íntimo. Su mente busco a través de él, encontrando la conexión que el Beta tenía con su Alfa y con la manada, una intrincada red. Finalmente se encontró con algo que parecía un cordón de oro, fuerte y brillante. Siguiendo su camino, casi se retiró cuando vio un extremo cortado. Parecía roído, como una cuerda desgastada en las puntas. Piper noto que la punta y varios centímetros del cordón ya no eran doradas, sino oscuras, muertas.

Se aproximó a las partes oscuras. Tan pronto como su consciencia lo toco, se sintió siendo expulsada de la mente de Luke y volver al presente.

Piper estaba sin aliento. Abrió los ojos para ver la cara de Luke cubierta de sudor, su boca apretada de dolor, y la agonía que era tan evidente en el interior, sangraba por sus brillantes ojos azules.

-Piper- hablo Jason con un bajo gruñido- aléjate de él.

Piper lo ignoro y en lugar de alejarse, se movió alrededor hasta que estuvo arrodillada justo en frente de Luke.

-Tu vínculo con ella ha sido cortado. Está muriendo.


Luke cerró los ojos, apretándolos fuerte. Tal vez si los cerraba lo suficientemente fuerte y por el suficiente tiempo las palabras de la sanadora no serían ciertas. El no recordaba a Thalia; no recordaba su esencia, su toque, o la hermosa cara que había visto en las fotos del celular del Piper. Pero quería hacerlo. Quería tener la oportunidad de conocerla de nuevo, de amarla de nuevo.

-¿Cómo?- su voz sonó ronca.

-No estoy muy segura, pero se siente como magia. Sin embargo, no es oscura. No es como la magia de la bruja.

-¿Qué te dijo Thals cuando fuiste capaz de hablar con ella?- pregunto Diana.

Luke se dio cuenta de que Diana no sabía nada de Silena teniendo a Thalia. La miro, recordando la noche en su oficina con Poseidón y Sally. Sentados ahí, escuchándola leer acerca de una latente llamada Silena. No recordaba porque ella le estaba diciendo acerca de una latente, pero sintió que debía ser importante.

-Me dijo que Silena y su compañero Charles la rescataron de la caverna.

Diana salto a sus pies.

-¡¿Qué?! ¿Cómo es eso posible?

-Tu misma dijiste, cuando estabas leyendo la historia sobre ellos, que sus cuerpos nunca fueron encontrados. Aparentemente, vivieron.

Diana continúo viendo a Luke como si estuviera hablando en un idioma extranjero y estuviese buscando desesperadamente la traducción en su mente.

-¿Dijo dónde están o donde has estado los últimos tres siglos?- su tono era de alguna manera sarcástico.

-No me diría nada sobre ellos. Los estaba protegiendo.

-¿De qué?- pregunto Piper antes de que Diana terminara de decir las palabras.

-No lo sé- gruño Luke- se rehúsa a decirme. Se niega a someterse a su compañero.

Jason trato de disimular la risa que forzó su camino a su pecho con una tos, pero no tuvo éxito. Luke lo miro.

-¿De qué te ríes, cachorrito?

Jason mostro esa sonrisa detiene-corazones y guiño un ojo a Piper mientras le contestaba a Luke.

-Estas mujeres americanas no se someten, Beta. Tal vez quieras acostumbrarte a la idea.

-Entonces, ¿Cómo vamos a protegerlas? ¿Cómo vamos a evitar que hagan cosas estúpidas?

-Bueno, tu estas emparejado con Thals- Piper se rio entre dientes- su segundo nombre cambia día a día. Los básicos son "ninfómana", "impetuosa", "muy inteligente para su propio bien", "sabelotodo" y el más conocido "estúpida". Tienes un trabajo difícil por delante.

-Entonces, ¿no piensas que sea magia negra?- pregunto Luke, cambiando de tema.

-No, definitivamente no. Pero si es magia- Piper miro a Diana- ¿dijiste que esta Silena es una sanadora? ¿Pudo haber hecho algún tipo de magia?

-Honestamente, Piper, no lo sé. No se lo suficiente sobre sanadores y la magia que invocan- Diana pensó por un momento- tal vez sea Fae. Si esta Hera es lo que Poseidón dice que es, tal vez conozca a Silena, tal vez la haya ayudado a hacer esto.

Piper estaba de pie, paseándose. Jason seguía cada uno de sus movimientos.

-¿Por qué Silena rompería el vínculo si ella es una de las buenas?- Piper estaba pensando en voz alta, tratando de razonar todas la posibilidades.

-Tal vez has estado escondiéndose- sugirió Jason.

-Eso explicaría por qué nadie ha escuchado de ellos en siglos- concordó Diana.

Piper continúo caminando alrededor del fuego, su mente dando vueltas.

-Si estuvieran en la clandestinidad, tal vez se preocuparían sobre Thals siendo capaz de decirle a Luke cosas que tal vez revelaran su paradero- miro a Diana, quien asintió de acuerdo.

-Seguramente ella entendería que hay consecuencias por romper el vínculo de verdaderos compañeros—Dina sacudió la cabeza con incredulidad- a menos que piense que no los afectara mucho, o incluso en absoluto, ya que no han completado los Ritos de Sangre.

-Cualquiera que sea la razón, tenemos que encontrar a este personaje Hera- resoplo Piper- si lo que sentí que estaba pasando con Luke, está pasando con Thals, ambos están en problemas.

La cabeza de Luke se disparó en alto.

-¿Thals podría estar sintiendo esto?

-Lo más probable es que está soportando lo mismo. Tu vínculo con Thals es inusual, por lo que se, para un par que no está emparejado. Ambos son tan intensos. Tenemos que tratar de movernos rápido mañana.

Cada uno de ellos puso sus mantas cerca del fuego. Jason y Luke acordaron tomar turnos para mantener vigilado el lugar. Luke tomo el primero. Sentía demasiado dolor para poder dormir. Y sabiendo que posiblemente Thalia estaba sintiendo esto también, se lo hizo un nudo en el estómago. Su lobo estaba inquieto y enojado. Luke seguía teniendo la sensación de que su lobo recordaba a su compañera. Si su lobo lo hacía, ¿Por qué el no?

Cualquiera que fuera la razón, hasta que estuviera reunido con Thalia, su lobo era peligroso. Él era peligroso.