Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.


Capítulo 11: Piper XI

Thalia estaba recostada en la cama, las lagrima se deslizaban lentamente de sus ojos. Sintió el rastro de humedad bajar por un lado de su cara, a través de sus orejas y sobre la almohada. No podía explicar por qué estaba llorando. Era la Fenomenal-Thalia-Grace, no lloraba.

Si, bueno, piénsatelo otra vez, She-Ra. Al parecer estas llorando, pensó. Estaba sufriendo. Su cuerpo estaba adolorido, pero siempre había sido capaz de manejar el dolor físico. Estas lágrimas eran causadas por algo sin nombre, indefinido. Pensó de vuelta en las palabras de Silena y Charlie acerca de las consecuencias acerca del rompimiento del vínculo entre ella y Luke. Explicaron que se habían ido y hablado con este personaje Hera y que habían acordado que, en este momento, lo mejor era que Luke y los otros no supieran las cosas que Thalia sabía. La respuesta natural de Thalia fue: ¿Por qué diablos no? Silena no estaba acostumbrada a tal grosería y seguía dando miraditas a Thalia que parecían decir que creía que necesitaba lavar su boca con jabón.

Silena le había dicho que Hera, quien era una poderosa Fae, dijo que tenía que ocurrir de esta manera, el destino consideraba que era necesario que Piper y los otros vinieran a verla primero, algo acerca de que no quería que Piper supiera acerca de las sanadoras y los hombres lobo. Thalia todavía sentía que Silena y Charlie estaba bateando para el equipo de casa, pero eso no significa que no estuviera molesta con ellos infringiendo entre ella y Luke, especialmente cuando su compañero ni siquiera la recordaba.

La noche había caído y la casa estaba en silencio. Thalia cerró los ojos y escucho los sonidos de la noche, calmando su mente. Podía oír el aullido del viento afuera, el ulular ocasional de una lechuza e incluso una sola vez el aullido de un lobo, el cual le puso la piel de gallina. Apretó la mandíbula mientras otra ronda de dolor corría a través de ella y su mente busco algo, algo que ya no estaba allí.

Sintió algo en ella revolverse, algo en ella rugir. Thalia apretó su boca, negándose a dejar soltar el gruñido que amenazaba con salir.

-No voy a perder la cabeza- dijo en la oscuridad- estoy adolorida, sí; tengo miedo, sí. Quiero ver a mis amigos y a mi compañero. ¡SI! Pero no voy a perder la cabeza. ¡así que ponte tus bragas de niña grande, Thalia, y recobra la compostura!- Thalia estaba rechinando los dientes al final de sus pequeñas palabras de aliento. Soltó una pequeña respiración y cerró los ojos. Había ganado la batalla. Esta noche. Pero la guerra no había terminado y tenía la sensación de que esta era un escaramuza en comparación a lo que se venía.

Sus ojos se cerraron y la oscuridad se vertió sobre ella. Trato de abrir los parpados, pero estaban muy pesados. Se sintió ser jalada hacia abajo, sus últimos pensamientos fueron sobre batallas, guerras y amor.


-¿Esta aun despierta?- una áspera voz retumbo mientras Thalia comenzaba a despertar del sueño profundo al que se había dejado llevar finalmente la noche pasada.

-Ha pasado una semana desde que vimos a Hera- ahora Silena estaba hablando- y cada día se ve más débil, más pálida. Hago todo lo que puedo por sus lesiones, Charl. No está funcionando. No está mejorando.

Charlie se acercó a la chica quien yacía en su cocina. Su rostro estaba pálido mientras brillaba con sudor. Presiono su mano en su frente y la vio apretar los ojos de dolor. ¿Su toque le hizo daño?

-Está respondiendo al tacto- le dijo a Silena.

Silena estaba parada junto a su compañero y vio que la cara de Thalia se hizo una mueca. De repente se dio vuelta, un fuerte gemido escapo de su garganta. Lanzo su cabeza a un lado de la cama, vomitando violentamente. Silena se abalanzo y tiro del cabello de Thalia fuera del camino.

-¡Charlie! Trae algunas toallas mojadas, por favor- el tomo de Silena era firme y controlado.

Thalia sintió a Silena sobarle suavemente la espalda, murmurando en alguna lengua que estaba segura que no era rumano. Finalmente las arcadas se detuvieron y fue capaz de recobrar el aliento, pero fue demasiado bueno para que durase. Justo cuando Silena comenzaba a ayudarla a apoyarse la náusea corrió otra vez a través de ella. Thalia se dobló mientras algo metálico llenaba su boca. Sus ojos se abrieron como platos cuando vio el brillante líquido rojo caer al suelo.

Sangre.

Las entrañas de Silena se apretaron mientras veía la sangre verterse de la boca de Thalia. Cerró los ojos y puso las manos en el estómago de Thalia mientras Charlie sostenía el cabello de Thalia hacia atrás y la mantenía estable. Silena rebusco en el cuerpo de ella, buscando el origen de la enfermedad. Podía sentir el dolor que fluía a través de sus mismas venas. Busco en la mente de Thalia y jadeo cuando sintió lo que Thalia había hecho. Sus venas parecían que estaban en llamas, como si la sangre que fluía a través de ellas estuviera hirviendo. Intento averiguar qué era lo que lo estaba causando. Una infección en las heridas, alguna especie de bacteria en algún lugar, pero no encontró nada. La oscuridad estaba llegando a la mente de Thalia, un oscuro vacío camuflándola, y nada que Silena hiciera podía hacer que este retrocediera.

Silena retiro las manos y abrió los ojos. Miro a Charlie, las lágrimas rodaban por sus mejillas.

-Silena, Luna, ¿Qué pasa?- la voz de Charlie era suave mientras veía a su compañera.

Silena negó.

-Se está muriendo y es mi culpa.

Thalia finalmente dejo de vomitar y Silena tomo las toallas húmedas que Charlie le había traído y le limpio su boca y su cara.

-¿A qué te refieres con que se está muriendo?- le pregunto a ella.

Silena miro profundamente a los ojos de su compañero.

-¿Sabes cómo la oscuridad comenzaba a consumirte antes de conocerme?

-La oscuridad comienza a consumir a todos los machos sin su verdadera compañera- respondió el.

-Rompí su vínculo.

-¿Qué tiene que ver con esto?- Charlie camino alrededor de la cama de Thalia. Puso sus dedos en el mentó de su compañera y levanto suavemente su cabeza para ver sus ojos azules brillantes.

-Hay oscuridad en ella, consumiéndola. La clase de oscuridad que encontré en los machos no emparejados cada vez que tenía que curarlos. Esto la está matando. No hay equilibrio en ella sin él y de alguna manera cuando corte el vínculo, es como si la oscuridad en él, la oscuridad que ella mantendría a raya, de alguna manera se filtró en ella. No sé cómo describirlo.

-Suena como magia negra- Charlie acaricio su cara suavemente viendo que el corazón de su compañera se rompía por la latente- solo nos protegías- susurro el suavemente.

La cabeza de Silena se echó con fuerza hacia atrás como si él le hubiera dado una bofetada.

-¡Es mi trabajo protegerla, proteger a otros! ¡Soy una SANADORA!- Silena estaba temblando, tan enfadada consigo misma, con el Hada, con todo. Como una sanadora, rompía su corazón pensar que había herido a otro. Si Thalia estaba pasando por esto, ¿Cómo estaba sufriendo su compañero?

-Hera dijo que su compañero había sido maldecido por la bruja. Tal vez es por eso que el vínculo se cortó provocando esta reacción en ella. Es posible que no tenga nada que ver contigo.

-A pesar de todo, tú y yo sabemos que deberíamos haber arriesgado todo lo que teníamos para devolverla con su compañero.

Charlie bajo los ojos, algo que un Alfa rara vez hacía. Silena se acercó y toco su mejilla. Él la jalo a sus brazos.

-Si yo fuera su compañera me mataría- su voz era suave y profunda- tienes razón, amor. Si alguien te aparta de mí, si alguien rompiera nuestro vinculo, no sería capaz de soportarlo- el dio un paso atrás y le levanto la barbilla una vez más- vamos a arreglar esto.

Silena asintió una vez y miro abajo a Thalia. Sus ojos estaban cerrados y su respiración era dificultosa. Apoyo una almohada debajo de ella para levantarle el pecho. Tomo asiento junto a la cama y sostuvo la mano de Thalia.

-Debemos hacerlo.


Luke cayó sobre sus rodillas mientras se doblaba de dolor. Sentía que la náusea rodaba a través de él, pero no salía nada. Su cabeza colgó y el sudor goteo desde su frente a pesar del aire frio. Piper, Diana y Jason lo rodearon, pero no lo tocaron.

-Hoy, esta es la sexta vez- Diana hablo con tranquilamente con Piper- he pasado una semana desde que empezamos. Él se pone peor cada día. Muy pronto no va a poder caminar.

Piper respiro profundo y exhalo a través de sus dientes. La frustración amenazaba con abrumarla mientras veía que el poderoso lobo luchaba contra un enemigo invisible.

Piper gruño con frustración.

-¡ARRGG! Hemos estado vagando por toda esta maldita fría montaña durante una semana. ¿Dónde está esta hada? ¿Qué se supone que tenemos que hacer, arrastrar un lobo enorme medio muerto a través de las montañas gritando: "Aquí, hada, hada. Ayuda a la pobre pequeña sanadora."

Jason se acercó a Piper. Ella lo miro y gruño. Jason sonrió a medias en respuesta y le dio un golpecito en la nariz.

-Cálmate.

La mandibula de Piper casi golpeo el suelo ante la audacia de él. ¿Acababa de golpear su nariz? ¿Calmarme? ¿Qué dem…?

-¿Calmarme?- la voz de Piper era baja mientras miraba al apuesto lobo.

-Sé que estas frustrada, lo entiendo. Sé que estas asustada, también entiendo eso- Jason se acercó a ella y descanso su mano caliente contra su frio rostro- pero no tienes por qué perder la cabeza ahora mismo. No tienes ese lujo, ¿de acuerdo? Te vas a controlar y vamos a sacar a Luke de esto. Encontraremos a Hera.

Piper trato con fuerza no cerrar los ojos y apoyar la cara en su gran mano caliente; sinceramente lo hizo. Cuando abrió los ojos, los de Jason estaban brillando. Mierda, pensó ella.

Dio un paso atrás y asintió una vez.

-Controlarme. Entendido. Ahora estoy bien, solo necesitaba tener un momento de pánico. Lo he tenido, estoy lista para continuar.

Jason sonrió con esa sonrisa quita aliento.

-Excelente- luego camino hacia Luke y se arrodillo- ¿Cómo estas, Beta?

Luke emitió un gruñido bajo.

-Algo anda muy mal

-¿Puedes caminar?

El asintió una vez y movió con dificultad sus pies. Diana estaba parada a su izquierda, dispuesta a ayudar si era necesario. Finalmente se paró, y Jason y Diana retrocedieron.

Los ojos brillantes de Luke encontraron los de Piper.

-De verdad tenemos que encontrar a esa Hada.

Piper asintió.

-Lo sé, Luke. Y a parte de gritar a pleno pulmón no sé qué más hacer.

-Debemos seguir caminando- dijo Diana con firmeza.

Jason asintió en acuerdo. Miro a Luke.

-Vamos a seguir hasta que oscurezca. ¿Puedes manejarlo?- Jason sabía que el reto estimularía al Beta.

Luke gruño.

Jason se rio entre dientes.

-Bueno. Entonces, andando- se volvió hacia Piper- ¿vienes, sanadora?

Piper le saco la lengua a Jason mientras él esperaba a que pasara por su lado. El simplemente se rio de ella, haciendo que quisiera pisotear con su pie, infantilmente... tal vez. y aun que realmente quería abofetearlo por su anterior espectáculo de lobo-Alfa, había necesitado que alguien la despertara. Si hubiera sido Thalia, Thalia la habría abofeteado y le hubiera dicho que se calmara. Así que puede que tener a un lobo caliente como Jason diciéndole eso en su lugar no era tan malo como pensaba.

Los cuatro siguieron su camino inexistente, Diana lideraba, Luke, Piper y Jason iban en la parte trasera. Así había sido durante la semana pasada. Mientras caminaban y el día pasaba, Piper comenzó a sentir que los observaban. Se detuvo mientras alcanzaban otra larga colina.

-¿Soy yo o parece que los arboles tienen ojos? Pregunto cansinamente.

Jason tomo un protector paso delante de Piper mientras cada uno de ellos echaba un vistazo al bosque cada vez más oscuro. El sol comenzaba a ponerse y la temperatura seguía disminuyendo. Finalmente, después de quedarse parados allí por varios minutos sintiendo que estaban en un punto muerto, Piper grito:

-¡Muéstrate! ¡Sabemos que estás ahí!

Cada uno de ellos soltó un suspiro que no sabían que habían estado sosteniendo. Luego una voz salió de adelante.

-Tienes que ser una de las sanadoras más valientes y bocazas que he conocido en mucho tiempo.

Luke dio un paso adelante, colocándose delante de su grupo. Jason se paró al lado de él, bloqueando a Piper y Diana.

Piper puso los ojos en blanco, mirando hacia Diana.

Diana sonrió.

-Machos Alfa- murmuro y guiño el ojo como si eso fuera explicación suficiente; lo cual era.

Mientras todos miraban hacia adelante en la dirección en la que la voz se había originado, vieron un resplandor suave emerger de los árboles. Hubo un destello de luz, que hizo que todos giraran sus cabezas y cubrieran sus ojos. Entonces, sin más, se había ido. En su lugar estaba una mujer hermosa. Parecía estar a mediados de sus veinte años, pero la mirada cansada de sus ojos decía que era mucho mayor y había visto más que su cuota de pena. Era alta y esbelta, con el largo cabello castaño hasta la cintura que relucía con sus movimientos, como si pequeñas luces hubieran sido atadas a lo largo de cada mechón. Sus labios eran rojo rubí y sus mejillas altas tenían un natural rubor en ellas. Piper noto que de hecho tenía las orejas puntiagudas, aunque no tan prominente como para que sobresalieran. Su característica más llamativa eran sus ojos. Eran de un pálido peridot* verde con un brillo suave.

Esta era Hera.

-Voy a admitir que la luz brillante es un poco ostentosa y que no es necesaria, pero pensé que siendo la primera vez que conocen a una Hada, bien podría ir con todo.

Nadie dijo nada mientras todos miraban con uno a la Fae extrañamente hermosa.

-¿Hera?- Piper quiso confirmar.

-La misma- el hada sonrió dulcemente.

-Excelente- murmuro Piper con una sonrisa malvada mientras empezaba a dirigirse a la mujer- es tan jodidamente bueno que finalmente nos honraras con tu presencia- gruño mientras avanzaba.

Jason la agarro por la cintura, tirando de la espalda contra su pecho.

-Tranquila- le susurró al oído.

-Mientras que te has estado tomando tú maldito dulce tiempo revelándote ante nosotros, nuestros amigos están en problemas. ¡A Luke está a punto de darle un patatus y quien sabe lo que le está pasando a Thals! Así que por favor, dinos. ¿Qué ha sido tan jodidamente importante que te ha tomado una semana, ¡UNA MALDITA SEMANA CONTACTAR CON NOSOTROS!?- Piper estaba jadeando y seguía tirando contra el agarro de Jason.

Hera camino más de cerca, sus ojos recorriendo a cada uno de ellos, luego de vuelta a Piper.

-¿Estas segura de que eres una sanadora? Eres terriblemente temperamental.

-¡AHHH!- grito Piper contra el agarro de Jason- no has visto a una persona temperamental hasta que hayas visto a Thalia. Soy un melocotón comparado con ella. ¿¡Dónde diablos estabas!? ¿Por qué te tomo tanto tiempo? ¿No lo entiendes? Luke está…- tartamudeo Piper y señalo al Beta debilitado- y Thals esta, esta, bueno…

-Thals está muriendo- dijo la Hada con naturalidad.

Piper jadeo y se habría desplomado y Jason no la hubiera estado sosteniendo.

Las rodillas de Luke cedieron mientras aullaba un sonido tan doloroso que Piper pensó que su corazón se rasgaría en su pecho.

-¡No lo sabes! ¡No sabes de lo que estás hablando!- Piper no podía creer la manera en que estaba actuando, pero todo simplemente le cayó de golpe. Estaba helada, cansada y asustada. Y ahora esta Hera estaba parada allí de pie, hablando tan casualmente de la muerte de su mejor amiga. Era demasiado.

-¡SILENCIO!- grito Hera y el aire a su alrededor pareció brillar y crujir- tú no sabes nada acerca de lo que estás hablando, sanadora. Soy Hera, embajadora en el mundo sobrenatural de Farie. Estaba aquí antes de que siquiera fueras una idea en la mente de tu madre y estaré aquí cuando tus huesos sean capas de polvo enterrados debajo de la tierra. No tienes el privilegio de cuestionarme- los ojos de Hera estaban brillando y su cabello ondeaba detrás de ella en una brisa anormal- te responderé no por que debo, sino porque te respeto como la sanadora actual de los lobos. He estado guiando a una muy desagradable bruja hacia una infructuosa persecución. Ella estaba cerca de descubrir la ubicación de Silena y Charles y eso no puede suceder, no debe suceder. No podía arriesgarme a venir a ti hasta que hubiera sofocado suficientemente su plan. Ahí es donde he estado. No deberías ser tan estrecha de mente para creer que las vidas de tus amigos son las únicas dignas de rescate.

-Cuidado, Fae- gruño Luke, arreglándoselas para sonar amenazante incluso desde su deshecha posición en el suelo, cubierto de fría nieve.

-No pretendía ofender, lobo.

-¿Vas a llevarnos con Thals ahora?- pregunto Piper, su ira siendo reemplazada por miedo y preocupación por su amiga.

-No, hare que Charles la traiga hasta nosotros. No puedo tener a Silena y a ti en el mismo lugar. Su magia combinada atraería a la bruja con una polilla a una llama- Hera se dirigió a Luke. Se acercó y se agacho delante de el- te debo una disculpa, Beta. Ha pasado mucho tiempo desde que he interactuado con los lobos y había olvidado la fragilidad de un nuevo vínculo.

-No la recuerdo. ¿Cómo puede nuestro vinculo ser tan fuerte si el hechizo de un bruja fue capaz de borrar a mi compañera de mi mente?- la voz de Luke sonaba tensa por la ira.

-No compartieron sangre. Escucha, ella no ha sido borrada. Tu lobo la reconoce o de lo contrario no sentirías el dolor que estas sintiendo. Sus destinos están entrelazados aun sin completar los Ritos de Sangre. No he visto un vínculo así en mucho tiempo- Hera puso su mano sobre Luke, ofreciendo el poco consuelo que pudo a través del tacto- ven- se puso de pie, indicándoles que la siguieran- tenemos un largo viaje hacia Farie, no nos debemos retrasar.

-¿Has dicho Farie?- escupió Diana.

-¿Dónde podría mantener su presencia segura de otros?- pregunto el Hada en un tono condescendiente.

-Oh, por supuesto. ¿Dónde más?- murmuro Piper con cansancio mientras Jason finalmente renunciaba a su control sobre ella. Lo miro mientras comenzaba a caminar- ¿Por qué me detuviste?

-Porque necesitabas ser protegido de ti misma en ese momento. Te lo dije, es mi trabaja protegerte.

-¿Incluso de mí?- Piper puso los ojos en blanco.

-Especialmente de ti- Jason guiño un ojo y sonrió, para nada impresionado con su cinismo.

-Sí, bueno, ¿Quién me protegerá de ti?- murmuro Piper en voz baja.

Jason oyó la pregunto murmurada de Piper y el dolor en su voz mientras continuaba resuelta delante de el para seguir a Hera. Su frente se frunció mientras pensaba en sus palabras. La única explicación que se le pudo ocurrir ante ese comentario era que ella había desarrollado sentimientos por él.

Le preocupaba que él se sintiera tan fuertemente atraído por ella aunque ella no era una Canis Lupis. Sacudió la cabeza ante el pensamiento. No importaba. Piper era suya, y ella solo tendría que aceptarlo. Si estuviera siendo honesto consigo mismo, admitiría que disfrutaba de la idea de hacerla llegar a un acuerdo con su relación inevitable. Pero de nuevo, ¿Dónde está la gracia de ser sincero con uno mismo?


Peridot: llamado también olivino, es un mineral de color oliva en calidad de piedra preciosa con carácter cristalino transparente.