Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 13: Piper XIII
Polibotes estaba en su oficina, la cual estaba ubicada en la oficina central de la manada de Serbia, mirando afuera hacia la fría y oscura noche. El usualmente despejado cielo estaba velado por la oscuridad de ondulantes nubes. Las ventanas vibraron mientras el viento aceleraba. Los árboles se balanceaban, haciendo que la nieve de las ramas volara a la distancia de la noche.
Su espalda estaba rígida por la tensión, tenía los hombros hacia atrás y las manos en los bolcillos de su pantalón gris. Rodo su cuello en un intento de aliviar la tensión, pero no pudo sacudir la sensación de que estaba pasando por alto algo muy importante… alguna pieza de conocimiento que había sido enterrada en la historia. Siguió preguntándose por qué Mona estaba tan dispuesta a ayudarle. Ella era poderosa, ya no necesitaba la protección de su manada, y sin embargo se quedó.
Sus ojos se entrecerraron en un espeluznante brillo. Era tiempo de empezar a indagar, decidió. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que había buscado en el pasado de su especie? Siglos de historia, que si era olvidada podría ser perjudicial para ellos, y sin embargo sabia sin lugar a dudas que los Canis Lupis se habían puesto demasiado cómodos en su lugar en esta tierra. Mona estaba planeando algo, algo que le beneficiaria a ella y traería destrucción a todos en su camino. Definitivamente era tiempo de dar un paseo por su pasado.
…
Silena apenas se había movido del lado de Thalia durante los últimos dos días. Thalia no había vomitado sangre desde la noche anterior, pero tenía miedo de dejarla sin vigilancia incluso por un momento. En todos sus siglos nunca había estado más avergonzada y asustada de sus acciones. Su egoísta necesidad de protegerse a sí misma estaba costándole la vida a esta joven chica, y muy posiblemente la vida de su compañero también. Silena negó con la cabeza. No, se negaba a aceptar eso. No la dejaría morir.
Charlie había ido en busca de Hera. Se había ido horas antes de que Thalia comenzara a convulsionar y vomitar. Entraba y salía de la consciencia, a menudo murmurando incoherentemente. Silena se puso a contarle sus historias, compartiendo su pasado y muchas aventuras. De vez en cuando Thalia abría los ojos, pero estaban desenfocados, sin ver realmente.
Ahora Silena observaba como Thalia comenzaba a tomar respiraciones poco profundas. Esta era la peor parte, cuando luchaba por respirar, y no había nada que ella pudiera hacer. Levanto a Thalia con almohadas detrás de su espalda y cabeza, tratando de ayudar a abrirle los pulmones, pero aun así Thalia respiraba con dificultad y jadeaba.
-Por favor, Thals, no te rindas- susurraba Silena fervientemente- aguanta. Charlie te reunirá con tu compañero. Solo aguanta, pequeña.
…
Thalia sintió su pecho apretarse y trato desesperadamente de meter más aire a sus pulmones. Le dolía todo el cuerpo y el vacío que continuaba tragándosela se estaba volviendo insoportable. Solo quería que terminara. Escucho una suave voz en algún lugar de la oscuridad diciéndole que no se rindiera. Y a decir verdad, la idea era tentadora, hasta que pensó en su profunda voz, sus hermosos ojos color cielo, su asombrosamente fuerte cuerpo e inamovible voluntad. No podía darse por vencida, le debía mucho a él. Pero, maldita sea, dolía. Trato de abrir los ojos pero no cooperaban. Levantar su cabeza o cualquier otra parte del cuerpo, para el caso, estaba fuera de cuestión.
Así es como termina, pensó. Uno podría pensar que con todo lo que ha pasado en los últimos meses que yo, al menos, me iría en un resplandor de gloria. Pero no, aquí estoy tendida en la casa de una sanadora gitana, maltratada, destrozada, y enferma. Hombre, esto simplemente apesta.
Thalia pensó en sus padres y en como Annabeth y Piper tendrían que inventar una historia de cómo murió. Su madre no lo tomaría bien. Aunque su relación era tumultuosa en un día bueno, ella era su única hija. Annabeth tendría que cuidar muy bien de Piper porque Piper no llevaba bien la pérdida. Thalia todavía recordaba cuando el perro de Piper, Tick, murió en tercer grado. Lo había llamado Tick porque lo encontraron en su patio delantero, escondido debajo de un arbusto, cubierto de garrapatas. Piper se había negado a hablar durante días. Finalmente Thalia le había pedido a su madre que la llevara allí y que la ayudara a hacer un funeral para Piper. No, Piper no llevaba bien la perdida en absoluto.
¿Y que con Luke? ¿Cómo manejaría su muerte? Por supuesto, el que ya no la recordara podría no ser tan malo, así que tal vez debería estar agradecida por la maldición. La idea de no volver a ver su cara le provocaba un fuerte dolor en el pecho. Sintió lagrimas deslizarse de sus ojos. Había estado llorando mucho últimamente y eso estaba empezando a ponerla nerviosa, pero nada se podía hacer al respecto. Estaba físicamente dañada, pero aún más emocionalmente. Ansiaba escuchar la voz de Luke, incluso si era el gritándole, dándole ordenes por todos lados.
Recordó el día en el que él se había sentado con ella en el sofá y la abrazo, la beso, le mostro con cada toque justo lo que ella significaba para él. Recordó los mensajes de texto que se habían mandado en si cuando Poseidón lo había encerrado. La ternura en esos mensajes la había calentado hasta los pies.
Thalia quería vivir, pero incluso si no lo hiciera, todavía se sentía muy bendecida de haber tenido esos cuatro días con su lobo, su compañero.
…
Piper casi choco con la espalda de Hera cuando la Fae llego a un abrupto alto. Levanto los brazos y Piper, Jason, Diana y Luke observaron con ojos bien abiertos como el aire delante de ellos se propagaba y destellaba.
-Este es el velo de las Fae. Nuestro mundo está en otra dimensión. Nadie más que un Fae puede abrir el velo y solo un Fae puede conceder permiso para que otros puedan cruzar.
Justo cuando Hera estaba a punto de pasar a través del velo, una profunda retumbo entre los árboles.
-¡Hera!
Jason y Luke cambiaron a una postura protectora entre la mujer y en macho no identificado que estaba saliendo de los arboles directamente hacia ellos.
-Charles- Hera en realidad pareció sorprendida, algo que parecía fuera de lugar en ella- ¿supongo que vienes debido a la latente?
Luke gruño y dio un paso hacia el lobo al que ella llamo Charles.
-¿Dónde está?- gruño Luke.
Charlie lo miro y luego la comprensión lo golpeo.
-¿Tu eres su compañero?
Luke asintió una vez y continúo gruñendo. Sus ojos brillaban de color azul profundo y sus garras habían surgido. Jason puso una restrictiva mano sobre su Beta.
-Tu eres el compañero de la sanadora, tienen a Thalia- Luke no lo pregunto porque olía algo en el lobo que era familiar, pero no lo era al mismo tiempo. Dio otro paso hacia Charlie y respiro profundamente, luego se volvió hacia Jason y Diana- ¿trae el su esencia?
Jason y Diana tomaron respiraciones profundas por la nariz. Ambos dejaron salir gruñidos bajos.
-Sí, él ha estado con ella- Jason se dio cuenta demasiado tarde como sonó ese comentario y tuvo que contener Luke mas fuerte aclarar lo que dijo- él ha estado en la misma habitación que ella, Beta- Jason bajo los ojos en sumisión, tratando de calmar al embravecido lobo de Luke.
-Charlie, ¿Cómo está?- Hera interrumpió la interacción de los lobos.
-No está bien. Rara vez está consciente y ha empezado a vomitar sangre- la voz de Charlie carecía de emoción, pero sus ojos no ocultaban el miedo y el dolor que sentía por la latente.
-Está empeorando más rápido de lo que pensaba- dijo Hera más para sí misma que para los que la rodeaban. Miro de nuevo el velo y luego otra vez al grupo que estaba de pie observándola, esperando- Charlie, debes traerla conmigo. Silena no puede y no debe venir.
-Iré con él a buscarla- anuncio Luke, y luego sin advertencia cayo de rodillas. Su respiración se volvió entrecortada y cuando levanto la vista, Piper y Diana jadearon.
-Luke, tu nariz está sangrando… y tus oídos- Piper se colocó en cuclillas frente a él y puso las manos sobre su pecho. Cerró los ojos y dejo que la magia en ella fluyera. Sintió al lobo luchando con el hombre, queriendo estar en control, necesitando encontrar a su compañera. Piper comprendió que el lobo de Luke sabía quién era Thalia, había reconocido su olor, y lo estaba volviendo en alguien muy peligroso.
Aparto la mano y abrió los ojos. Miro hacia Diana y Jason.
-Su lobo reconoció su esencia. Está furioso. No sé cuánto tiempo más Luke podrá mantenerlo a raya sin dejar que su lobo tenga el control, sobre todo porque esta tan débil.
La voz de Diana fue un mero susurro.
-Si su lobo se hace cago mientras esta en ese estado todo estaríamos en peligro. Quitara todo lo que esté en su camino hasta que la tenga de vuelta.
-Jason, acompañaras a Charles a su hogar y recuperaras a Thalia. Charles, debes darte prisa.
Charlie asintió y sin esperar a ver si Jason lo seguía, dio medio vuelta y se fue por el bosque. A medio paso cambio a su forma de lobo y golpeo el suelo con cuatro patas. Jason se acercó a Piper y levanto su barbilla para que lo mirara. Él se acercó más, descansando su boca junto al oído de ella. Piper se estremeció cuando sintió su aliento en la oreja y cuello.
-Cuídate- susurro Jason y sus labios rozaron la piel sensible- regresare por ti.
Antes de que ella pudiera responder él se dio la vuelta y echo a correr, cambiando mientras lo hacía. Piper se dio cuenta que su pelaje era de un gris plateado brillante. Trato de tomar algunas respiraciones profundas después de su pequeño encontró, y cuando se dio vuelta para mirar a Diana y Hera, Diana estaba levantando una ceja.
Piper se sonrojo.
-No sé, Diana, así que ni siquiera preguntes.
Diana se rio por la bajo, volviéndose hacia Hera.
-¿Y ahora qué?
-Ahora esperamos- dijo Hera mientras encontraba una rama caída de un árbol. Después de sacudir la nieve, se sentó.
-Soy pésima esperando- murmuro Piper mientras ella y Diana se sentaban en ramas caídas frente a la Fae.
Luke se movió para sentar frente a un gran tronco de árbol, escuchando las voces a su alrededor pero manteniendo los ojos cerrados. Le tomo toda su concentración mantener a su lobo bajo control.
-¿Cómo crees que van las cosas con Annie y los demás?- pregunto Diana a Piper.
-No lo sé. Me gustaría poder llamarles pero mi teléfono no está recibiendo señal.
-Tráeme tu teléfono- le dijo Hera sin preámbulos.
Piper la miro y luego a Diana. Ella se encogió de hombros en una manera "¿Por qué no?". Así que Piper se levantó y se acercó a Hera. Le entrego a la mujer su teléfono y vio como Hera lo toco suavemente. Una pequeña y brillante luz apareció debajo de su mano brevemente y luego se había ido.
-Aquí tienes- dijo casualmente, regresando el teléfono a Piper.
Piper miro la pantalla y vio que tenía las barras de señal completas.
-Diabólico. ¿Cómo hiciste eso?
-Soy una Fae- dijo simplemente.
Justo en ese momento, como si fuera una señal, el teléfono se Piper comenzó a tocar una canción. Piper casi salto fuera de sus zapatos por la sorpresa ante el sonido rompiendo el silencio del bosque. Escucho por un momento antes de responder. El tono había sido cambiado a "My Maria" de Brooks and Dunn. El tono de llamada comenzaba con la línea: "Mujer gitana, eres una obra milagrosa para mí. Tú liberas mi alma como un barco navegando en el mar. Ella es la luz del sol cuando las estrellas están grises, me trata tan bien, mujer, llévame contigo."
Piper se rio mientras contestaba el teléfono. No tenía ninguna duda en su mente de que Thalia había confiscado, de alguna manera, su teléfono y puso ese tono de llamada allí después de que habían descubierto que Piper era una sanadora gitana.
-¿Hola?
-¡Piper! ¡Oh, mi jodido Dios! No creí que realmente pudiéramos llegar a ti pero me pareció que valía la pena intentarlo. Estas en altavoz y tenemos algo de información para ti, mi dulce gitana- Annabeth sonaba tan emocionada de hablar con ella que casi hizo llorar a Piper.
Luke espabilo y abrió los ojos ante el sonido de la voz de la pelirroja.
-¿Qué tienes para mí?- pregunto Piper con impaciencia.
-Sabemos lo que romperá la maldición. ¿Estas lista para esto, chica?
-Solo suéltalo- Piper se preparó para lo peor, temiendo que sería algún horrible sacrificio que tendría que llevarse a cabo con el fin de arreglar a Luke. La respuesta fue mucho más simple de lo que nunca imagino y aun así mucho más poderosa que cualquier sacrificio físico que uno pudiera dar: el único sacrificio del corazón por amor… el ultimo sacrificio personal.
…
Poseidón y Sally estaban sentados en la improvisada sede que habían creado en la taberna de la aldea. Como siempre, la habitación estaba iluminada por lámparas de aceite y un fuego ardía en la gran chimenea de piedra. La habitación estaba sorprendentemente limpia, los pisos libres de polvo y suciedad. Sally se dio cuenta, y no por primera vez, que no había fotos colgadas en las paredes, ni decoraciones adornaban las mesas auxiliares o estantes llenos de libros, pero aun así era sorprendentemente cálida y acogedora. Lo que no había en el aire. Este era pesado por la preocupación y la impaciencia de seguir adelante, de hacer algo.
Al otro lado de los Alfas estaban sentados Annabeth y Percy. Grover estaba apoyado contra la pared alejada de la derecha, Rachel estaba encorvada en el suelo frente a la chimenea. El fuego crepitaba y el viento hacia al frágil vidrio de la ventana estremecerse. El silencio era ensordecedor mientras los Alfas esperaban.
Annabeth se quedó mirando el teléfono que había puesto en el centro de su círculo, como si pudiera ver a Piper si se le quedaba viendo el tiempo suficiente.
Por último, Annabeth hablo:
-Amor- negó con la cabeza- el amor es lo que rompe la maldición.
El grupo escucho a Diana gruñir en voz alta desde algún lugar cercano a Piper.
-¿Me estas tomando el pelo?
-Es lo que yo dije- concordó Annabeth.
De repente Poseidón hablo.
-Piper antes de entrar en esto, por favor dame una actualización. ¿Asumo, dado que tu teléfono está funcionando, que encontraron a Hera?
-Hola, Poseidón, mi viejo amigo- escucharon una musical voz a través del altavoz.
Poseidón sonrió.
-Hola, Hera. ¿Estás bien?
Hera se rio entre dientes.
-Tan bien como se puede esperar en estos tiempos.
-Me parece bien. Piper, ¿Cómo esta Luke?
-No está bien. Su lobo está luchando por liberarse- Piper empezó a explicar todo desde el momento en que se fueron hasta el momento actual- así que, aquí estamos, esperando a que Charlie y Jason vuelvan con Thals- termino.
Annabeth se dio cuenta que Piper debió haber puesto su teléfono en altavoz también cuando oyeron la voz de Diana fuerte y claro.
-¿Cómo es que la maldición va a ser rota cuando Luke no reconoce a su compañera y por lo tanto no siente amor por ella?
Hubo silencio al otro lado de la línea.
-Piper, ¿dijiste que su lobo reconoció su olor en Charlie?- Poseidón rompió el silencio.
-Sí.
-Eso puede ser suficiente para ayudar a sacar las emociones de Luke a la superficie. Su amor por ella no se ha ido, simplemente está enterrado debajo de esa maldición.
-¿Qué pasa con la sangre?- pregunto Annabeth- ¿Y si intercambian su sangre? ¿Podría eso tal vez juntar de nuevo su vínculo, y en consecuencia, desencadenar los sentimientos de Luke hacia Thals?
-Es una posibilidad, y probablemente no sería difícil ya que su lobo todavía reclama a Thalia- acordó Poseidón.
-También encontramos que el nombre de la bruja es…
-¡NO DIGAS SU NOMBRE!- la voz de Hera irrumpió a través del teléfono y lleno la habitación como si estuviera parada frente a ellos- no debes decir su nombre cuando puede ser escuchado aquí- hablo calmadamente- Poseidón, seguramente has explicado el poder de un nombre. No debemos poner su atención en el viento y llamar su atención.
-¿Qué quieres decir con poner su nombre en el viento?- pregunto Rachel, hablando por primera vez.
-Una bruja practica magia negra y llama a los elemento para hacerlo…tierra, agua, aire y fuego. Ella puede usar el viento para enviar su voluntad y llamar a los demás. Si su nombre es pronunciado al aire libre, puedes apostar que lo escuchara.
-Mi error- murmuro Annabeth, y luego añadió- así que, espero. Hera, ¿tú sabes quién es ella?
-Por supuesto que se quién es ella. La he estado buscando durante siglos. Su poder crece y su maldad no conoce límites. Debe ser destruida, pero hay una sola forma en que puede suceder.
-¿Cómo?- pregunto Annabeth.
-El tiempo para la revelación no ha llegado.
Mientras esperaban a que Charlie y Jason regresaran, Annabeth les dijo a los demás acerca de las mesas que Quirón le había mostrado y la historia detrás de ellas. Rachel saco a colación lo del incendio y como la bruja, cuyo nombre no se menciona, había de alguna manera llegada hasta Quirón. Continuaron hablando hasta bien entrada la noche, encontrando consuelo en estar finalmente reunidos con su manada.
