Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 14: Jason XIV

Después de varias horas y aun sin Jason y Charlie, Poseidón ordeno a todos dormir un poco y a Piper que los llamara tan pronto como los otros regresaran. Annabeth se enjugo las lágrimas mientras se despedía de su amiga, luego dejo que Percy la llevara al refugio de sus brazos.

-Ellos están seguros, Luna- susurro él.

-No van a estar a salvo hasta que estén aquí con su manada- Annabeth siguió a Percy a su dormitorio, y sin más palabras se metió en la cama, acurrucándose en sus brazos. El sueño tardo un largo tiempo en llegar, mientras ambos esperaban a que sonara el teléfono.

11 Días Desde la Partida.

En algún momento en la madrugada al día siguiente, Luke dejó escapar un gruñido bajo desde su lugar contra el árbol. Diana se levantó de un salto y Hera se quedó mirando a la bruma de la mañana. Piper se sentó desde su improvisada cama, frotándose el sueño de los ojos.

De repente Charlie y Jason salieron del bosque, una Thalia maltrecha y agotada en los brazos de Jason. Luke salto a sus pies, lazándose hacia Jason. Sus ojos estaban brillando y el gruñido saliendo de él era todo lobo. Jason miro a su Beta y se dio cuenta que finalmente su lobo había ganado.

-Piper, retrocede- le dijo Jason. Piper había empezado a moverse hacia Luke cuando él se lanzó hacia adelante, tropezando por su debilidad.

-Su lobo esta en control. Luke ha salido de vacaciones- le dijo Jason con firmeza- Diana, aparta a Piper.

Diana obedeció sin rechistar, manteniendo un ojo cauteloso sobre Luke.

Luke le gruño a Jason, el labio levantado y mostrado sus afilados y largos caninos mientras hablaba.

-Mía.

Jason asintió.

-Sí, es tuya, pero está herida. Tienes que ser amable con ella.

Luke intento tomar a Thalia de Jason, pero el no quiso ceder. Jason bajo los ojos en sumisión, pero hablo con firmeza.

-Permíteme bajarla, Beta. No te perdonarías a ti mismo si la dejas caer.

Jason se movió lentamente hacia el jergón donde Piper había estado acostada y coloco suavemente el cuerpo inerte de Thalia y la cubrió con una pesada manta.

Luke empujo a Jason firmemente.

-No toques.

Jason desnudo su cuello a su Beta.

-Me refiero a ella, conoce su daño, no la quiero para mí. Está muy enferma.

Luke se agacho junto a Thalia, y de una manera tierna que Piper nunca había visto en ningún hombre, aparto el cabello de su cara. El inclino y apretó la nariz contra su cuello, reparando profundamente una y otra vez. Paso las manos por su cabello con ternura y luego sobre sus brazos. Aparto la manta y paso las manos por sus piernas. Piper estaba confundida, la acción no era sexual sino muy posesiva.

-¿Qué está haciendo?- le pregunto Piper a Jason.

-Poniendo su olor en ella. Tiene mi olor y el aroma de Charlie. Dos machos en ella, es probable que lo esté volviendo loco.

Luke lucho por el control y estaba perdiendo. Su lobo la conocía. Tan pronto como Jason se había vuelto visible, Luke había tenido ninguna oportunidad en contra de su lobo. Tomo todo de él evitar matar a Jason cuando vio a su compañera en sus brazos. ahora, mientras miraba a su cuerpo inmóvil, tan débil y vulnerable, sabía que su lobo no la dejaría fuera de su vista.

Luke se volvió hacia Hera con sus ojos brillantes y mirada amenazante.

-Sánala- su voz era profunda y gutural, no humana en absoluto.

-Debemos llevarla, y a ti a un lugar seguro. Tenemos que cruzar el velo- Hera se volvió hacia Charlie- me comunicare contigo cuando se el momento para que Silena y tu vengan. Hasta entonces, permanezcan fuera de vista. Ella no debe ser capturada, no importa que.

Charlie asintió, luego miro a Luke, quien estaba arrodillado junto a su compañera.

-Perdónanos, Beta. No queríamos hacerle ningun daño.

Luke gruño.

-Tú sabes que ni puedes razonar con su lobo, solo haz lo correcto. Esa es todo la disculpa que él va a necesitar.

Charlie asintió una vez, luego se volvió y tomo la dirección en la que Jason había emergido.

-Jason, tendrás que llevar a Thals- le dijo Hera.

Jason vio la mirada salvaje en los ojos de Luke.

-Lo siento, señora hada, eso no va a suceder. El arrancara la cabeza de cualquiera si la tocan.

Diana dio un paso hacia Luke. Se puso en cuatro patas y se arrastró con la cabeza inclinada. Se detuvo a metro y medio de él y se aseguró que su cabeza estaba más baja que la suya.

-Beta, debemos moverla y tu estas demasiado débil. Por favor, déjame llevarla.

-Mía- gruño Luke.

-Sí, ella es tuya. Ninguno de nosotros quiere lastimarla. Tú nos conoces, lobo, puedes oler que somos de la manada. Confía en nosotros para cuidar lo que es tuyo.

Luke miro a Thalia, quien estaba luchando por respirar, luego otra vez a Diana.

-Solo tú y la sanadora pueden estar cerca de ella.

Diana dejo escapar el aliento que había estado conteniendo y espero a que Luke se levantara. Él se hizo a un lado para que ella pudiera llagar a Thalia. Tan suavemente como pudo, la levanto, interiormente haciendo una mueca por cuan ligara estaba. Thalia había perdido una cantidad significativa de peso y estaba muy frágil.

Cuando Diana se volvió para enfrentar a los otros, se tensó cuando Luke dio un paso hacia ella. Pero el simplemente puso una mano suavemente sobre la pierna de Thalia, tan gentil con su compañera lastimada. Diana se dio cuenta entonces que él no planeaba dejar su lado y que incluso no podía apartar una manos de ella ni por un segundo.

-Vamos- dijo Hera mientras que una vez más ella levantaba los brazos, provocando que el aire brillara- manténganse cerca.

Mientras pasaban a través del velo, Piper sintió una calida sensación de hormigueo. Cuando despareció, ella miro a su alrededor y se dio cuenta de que estaban justo donde habían estado.

-¿Nos fuimos a alguna parte?

Hera asintió.

-Sin importar a donde entre a Farie, este imitar el mismo clima y la misma imagen para los seres humanos.

-Extraño- murmuro Piper.

-No vamos lejos. Solo mantengan el ritmo- espeto Hera mientras tomaba un paso ligero.

Ellos habían caminado durante unos quince minutos cuando llegaron a una casa de piedra de dos pisos. El musgo había crecido sobre un lado de la casa, y las ramas de árboles se arqueaban sobre esta como una barrera protectora.

Varias chimeneas se alzaban desde la saliente inclinada y el humo bailaba desde cada una, flotando hacia el cielo. La puerta principal era arqueada y muy alta, había ventanas redondas a cada lado de la puerta.

Cuanto más se acercaban a la casa, mas sentía Piper como si estuviera entrando en una tierra encantada. Cuando llegaron a la puerta y Hera la abrió, Luke dejó escapar un gruñido.

-Jason, entra y asegúrate de que esto es seguro para las mujeres.

Jason asintió y dio un paso más allá de la sorprendida Fae.

Hera puso los ojos en blanco.

-He olvidado cuan molestos pueden ser los machos de su especie- le dijo ella a Piper y Diana.

Diana se rio entre dientes.

-Molestos es ser agradable. Si Thals estuviera despierta te daría una descripción muy colorida sobre lo que piensa de los machos.

-Creo que me va a gustar esta Thalia- Hera sonrió y su rostro pareció encenderse cuando lo hizo.

-Sin moros en la costa- Jason saco la cabeza por la puerta. El busco la mano de Piper y no espero a que aceptara la suya, simplemente la agarro y tiro de ella hacia la casa.

Tan pronto como entraron, estaban en una sala de estar gigante. Una enorme chimenea de piedra estaba en la pared más alejada de la izquierda y un cálido fuego crepitaba y saltaba. El techo inclinado era un espacio abierto todo el camino hasta el segundo piso y había una barandilla que le permitía a uno mirar hacia abajo a la sala de estar.

Había una cocina en la parte trasera de la habitación con todos los electrodomésticos necesarios, y parecía tan extraño para Piper estar de pie en una casa en un reino diferente, mirando a una cocina aparentemente normal. Había un gran sofá y varias sillas mullidas cerca del fuego en un círculo, y en la pared alejada de la izquierda habían estanterías llenas de libros de diversos tamaños. En la pared del fondo, al otro lado de la cocina, había una puerta que daba a otra habitación.

-Diana, lleva a Thals a ese cuarto de allí- le instruyo Hera mientras ella señalaba la puerta.

Diana llevo su preciosa carga, con Luke todavía sosteniendo la pierna de Thalia, y la puso sobre la cama en la habitación. Era una habitación sorprendentemente grande como una cama con ruedas. Cuando Diana bajo a Thalia, se dio cuenta de lo suave que era el edredón, y afelpado, mientras parecía envolverse alrededor de Thalia tan tiernamente como un amante. Había varias sillas en la habitación, un gran armario y otra chimenea. La habitación era cálida y, a pesar de su tamaño, muy acogedora.

Diana observo como Luke se paraba junto a la cama, mirando a su compañera, con la mano aun en su pierna. Ella tomo una silla y la empujo hacia él.

-Beta, necesitas descansar- hizo un gesto hacia la silla.

El lobo de Luke todavía miraba a través de sus ojos. El asintió una vez hacia ella y se sentó, sin perder de vista a Thalia.

Diana lo dejo allí sin molestarlo más. Vio que los otros estaban sentados en las sillas y el sofá alrededor del fuego.

Piper había colocado el teléfono en la mesa redonda de café en el centro de su círculo. Ella se dio cuenta que Piper debía haber llamado a los demás cuando escucho a Piper explicar a cerca de Thalia y Luke. Su rostro era serio cuando describió cuan maltratada se veía su amiga; lagrimas estaban deslizándose por sus mejillas. Jason coloco una mano en la espalda baja de Piper y Diana noto que sus ojos estaban brillando. Obviamente a él no le gustaba ver a Piper tan alterada.

-Nunca he visto a alguien tan cerca de la muerte, Annie- Piper hipo entre lágrimas. Jason finalmente tuvo todo lo que podía tomar, y atrajo a Piper a su regazo. Le susurro palabras de consuelo y acaricio su cabello suavemente.

-Va a estar bien, Piper mía- le dijo el suavemente.

Piper miro sus ojos color azul y aunque sabía que probablemente iba a arrepentirse, cedió y apoyo la cabeza en su pecho. Jason dejo escapar un suspiro de satisfacción y la apretó con más fuerza.

-¿Luke esta con ella?- la voz de Poseidón llego a través del teléfono.

-Si- respondió Hera- su lobo reconoció a su compañera. No dejara que nadie se acerque a ella.

-Eso es bueno- dijo Poseidón, luego se enmendó- bueno que su lobo la reconociera.

-¿Así que no ha habido ningún cambio a pesar de que han sido reunidos? ¿Puede el amor de un lobo, es decir, su amor sería capaz de romper la maldición?- pregunto Annabeth.

-¿El amor es lo que va a romper la maldición?- pregunto Jason, habiéndose perdido esa conversación. Piper asintió contra su pecho- ¿Cómo puede algo tan simple romper algo tan poderoso?- Jason sacudió la cabeza.

-¿Simple?- jadeo Piper mientras se sentaba abruptamente y se volvía a mirar a Jason- ¿crees que el amor es simple?

Los ojos de Jason se abrieron ante la fiereza en sus ojos y la firmeza en su voz. Un ciervo encandilado por los faros.

-Aquí vamos- ellos oyeron a Annabeth murmurar en voz baja.

-¿Cómo puede sorprender a cualquiera de ustedes que el amor pueda romper la maldición?- se dirigió Piper al grupo, sus ojos moviéndose de persona en persona. Luego se quedó mirando el teléfono como si pudiera ver a través de este- Ustedes, ¿de cuyo componente genético los obliga a amar tan profundamente que ni siquiera pueden sobrevivir sin su compañero? no es ninguna coincidencia eso del dicho de que: " El amor lo conquista todo". Es una historia tan antigua como el tiempo.

Annabeth resoplo.

-Has estado esperando para usar esa línea.

Piper rio brevemente.

-Por fin me llego mi día- se puso seria y sus ojos se volvieron a Jason- no hay nada simpe en algo que puede llenarte con la alegría más grande que alguna vez has conocido. Puede hacer que los hombres construyan ciudades, aplasten enemigos, busquen maneras de mover montañas, y pongan incluso al más grande de rodillas. No hay nada sencillo sobre algo que puede rasgar a la mitad las propias costuras de tu alma, triturar cada pedazo de dignidad que has tenido, y quitar cada inhibición de quien eres.

Jason se inclinó hacia adelante y extendió la mano hacia la chica que se había convertido en mujer delante de sus ojos.

-Piper- susurro él.

Ella se apartó de el en una rara muestra de seriedad, haciendo caso omiso de su mano, mirando se nuevo al teléfono.

-Percy, ¿crees que la maldición habría funcionado en ti? ¿Crees que podrías haber olvidado a tu compañera?

Percy negó con la cabeza.

-No. No ya habiendo realizado los Ritos de Sangre y el vínculo entre nosotros estando completo, pero sospecho que la maldición no funcionaría sin el amor entre los dos. Estas en la cierto, Piper. No hay nada más poderoso que el amor. Mi alma y la de Annabeth se han hecho una a través de nuestro vínculo. No las tinieblas podrían conquistar la luz con la que nos cubre el amor.

-Está bien, yo estoy contigo- concordó Annabeth- pero, ¿Cómo conseguimos que un hombre que no recuerda a su compañera recuerde que la ama?

-El va a tener que vincularse con ella- hablo Hera.

Todas las cabezas se volvieron hacia ella.

-Es la única cosa que restablecerá el vínculo cortado y, ostensiblemente, traerá los recuerdos de Luke.

Diana se inclinó hacia adelante en su silla, apoyando los codos en sus rodillas.

-Poseidón, no será difícil convencer al lobo de Luke de hacer los Ritos de Sangre, pero Luke es otra historia. Él quiere recordar a Thalia, él quiere amarla. Querer y hacer son dos cosas diferentes.

-Piper- fue la voz de Piper la que ellos escucharon esta vez.

-¿Si?- respondió Piper.

-Necesitas hablar con Luke. Tú puedes ser capaz de llegar a él.

-Voy a intentarlo.

De repente oyeron un gruñido mortal y el sonido de algo golpeando el suelo duro.

Piper se dirigió en dirección a la habitación, pero Jason la agarro por la cintura.

-Tú no vas allí con un lobo enfurecido.

-Jason, suelta. Es mi mejor amiga la que está allí. Luke no va a hacerme daño.

-Piper, ¿Qué ha pasado?- la voz de Poseidón trono a través del altavoz.

Diana levanto el teléfono y comenzó a hablar mientras se dirigía en dirección de la habitación, siguiendo a la luchadora Piper y, al parecer, al enojado Jason.

Entraron a la habitación y Diana casi dejo caer el teléfono.

-Alfa, vamos a tener que llamarte luego- antes de que el pudiera contestar, ella termino la llamada y miro, horrorizada, a un Luke cubierto de sangre y a una Thalia sin vida.