Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 21: Luke XXI

-Rápido, Luke- decía Piper mientras ponía sus en el pecho de Thalia. Ella no sabía que hacer por su amiga. Esta vez no había sangre en sus pulmones. Era como si su cuero se estuviera rindiendo. Luke rasgo su muñeca, sin importar el dolor. Espero para colocarla sobre la boca de Thalia hasta que Piper le hubo dado dos respiraciones boca a boca. Piper comenzó la compresión cardiaca mientras que Luke colocaba su muñeca en su boca y frotaba su garganta tratando de hacer que ella tragara.

Annabeth miraba mientras Luke y Piper trabajaban en el cuerpo roto de su mejor amiga. La lagrima llenaron sus ojos y los brazos fuertes de Percy se envolvieron alrededor de ella.

-Esto no debía ocurrir, Percy. Ella no se puede morir. No puede- Annabeth se volvió hacia Percy y enterró su cara en su camisa. Estaba teniendo nauseas al escuchar a Piper presionar el pecho de Thalia, esperando a ver si Thalia podría respirar por su propia cuenta. Los minutos pasaron y Thalia todavía yacía sin vida.

Piper detuvo sus compresiones cardiacas y levanto la cabeza para mirar a Annabeth. Sus ojos se hincharon de lágrimas y el sonido que vino de ella rasgo cada corazón en la habitación.

-No puedo salvarla- la voz de Piper salió más como indignada que de dolor hasta que la verdad se hundió. Thalia se había ido, y no había nada que Piper pudiera hacer. Su cuerpo tembló de rabia mientras se levantaba- ¡¿Para qué diablos soy buena y si no puedo SALVAR A MI MEJOR AMIGA?!- ella estaba perdiendo el control rápidamente.

Annabeth comenzó a ir hacia ella, pero Percy la retuvo. Jason corrió a su alrededor y tomo a Piper en sus brazos. Ella se resistió a él al principio, golpeando su pecho, negando su consuelo.

-Piper mía, déjalo salir. Grita, golpéame, patéame. Haz lo que debas. Te tengo y no te dejare ir.

Piper cedió contra él, llorando, temblando y completamente deshecha. Jason la recogió y se la llevo fuera de la habitación. Necesitaba calmarse y sabía que ella no lo podría hacer con todos mirándola.

Percy giro hacia su padre mientras miraba como la realización caía en Luke.

-Él no va a ser seguro.

Poseidón asintió.

-Lleva a las hembras arriba. Los machos que se queden aquí. Tomará de todos nosotros reducirlo.

Luke aparto dulcemente el cabello de Thalia fuera de su cara. Su sangre estaba en sus labios, pero todos modos la beso. Ella estaba quieta, tan quieta, muy quieta. La sanadora había detenido las compresiones pero Luke se negaba a darse por vencido. Le dio dos respiraciones boca a boca y reanudo el bombeo de su corazón. Ella no podía morir. Ella no moriría. Él no iba a sobrevivir sin ella y el mundo no sería capaz de manejar la ira que reinaría debajo de Luke. Thalia era lo único bueno que le quedaba.

Sintió unos brazos que lo retiraban y voces diciéndole que la dejara ir.

¿Qué la dejara ir? ¿Están locos? Él nunca la dejaría ir. Ella era suya. Ella estaba vinculada a él, casada con él. Los demonios del infierno tendrían que devorarlo antes que él la dejara ir.

El gruño y rugió. Un brazo entro en la vista y Luke salto hacia el con sus enormes dientes. Todos ellos saltaron hacia atrás, como deberían. Mataría a la primera persona que tratara de quitársela.

Cuando la miro otra vez, dispuesto a hacerla respirar y a su corazón latir, lo afecto como un camión de cien toneladas. Ella se había ido. Ninguna luz brillaba en su cara, ninguna sonrisa descarada o mordaz mirada. La mujer a quien hace instantes había besado, bromeado, reclamado, se había ido.

El recogió su cuerpo y se movió hacia la cama acostándola con reverencia.

-Salgan. Todos ustedes. Si valoran sus vidas saldrán de esta habitación. Ahora- Luke no levanto la voz. No tenía que hacerlo. La muerte estaba en sus ojos y el infierno le seguiría.

No presto atención mientras, uno por uno, se fueron. El último fue su Alfa, quien hizo una pausa en la puerta. Luke no reconoció la acción pero continúo mirando a su compañera. Su deshecha compañera, muerta.

Cayo de rodillas con gran estrepito. Enterró su cara en el estómago de ella, absorbiendo tanto de su olor como pudo. Temía el momento en que sentiría el calor dejar su cuerpo. Recordó cómo fue cuando sostuvo a Cecyl, su cuerpo frio y rígido. Esto no era nada como eso. Esto se sentía como si alguien le estuviera destrozando. Su corazón luchaba por latir, su respiración era cortar y luchaba por cada una. Tal vez él se estaba muriendo. Tal vez él podría seguirla hacia el otro lado. No quería ninguna vida aquí sin ella, él le daría la bienvenida a la muerta como un amante, abrazando la fría oscuridad. Pero la muerte no venía.

Luke se quedó allí sobre sus rodillas, su cara en la de su compañera. Una mano cepillándole el cabello, la otra sosteniendo su mano. Él no podía moverse. Si él se movía, entonces era real. Si se movía, entonces ellos podrían llevarse su cuerpo y entonces él no tendría nada que le quedara de ella. Así que no se movería, se quedaría aquí y la sostendría hasta que el mundo volviera a ser el mismo que una vez fue. Él sabía que no era racional, pero ya no le importaba lo que era racional. De hecho, estaba tan perdido que decidió que si ella se iba hacia el otro lado, ella iría llevando su marca.

Luke se puso más cerca de su cara. El empujo suavemente el cabello de su cuello y bajo su vestido ligeramente, revelando su hombro y su cuello. La beso suevamente sobre el lugar que el pronto marcaria.

-Te amo, nena. Pronto estaré contigo. Muy, muy pronto- Luke se inclinó y sin vacilación, hundió sus dientes en su carne. Su sangre estaba aún caliente, pero apenas. Ella sabía mejor de lo que él podría haber imaginado… ella estaba hecho para él, su sangre era perfecta para él. Se retiró y lamio su herida, luego coloco un beso en sus labios y volvió a apoyar su cabeza en su estómago.

-Allí lo tienes, amor. Ahora ya está hecho. Llevaras mi marca por toda la eternidad- las lágrimas se deslizaron por el rostro de Luke mientras finalmente lloraba por su perdida. Le impacto el conocimiento de que nunca volvería a verla sonreír, nunca sentiría su beso, nunca oiría sus palabras sarcásticas o sus declaraciones de amor al oído. Él no la conocería como un lobo conoce a su compañera, o como un hombre conoce a su esposa. Nunca tendría la oportunidad, como ella lo puso, de hacer bebes con ella. Lloro y lloro por todas las cosas que se estaría perdiendo, no solo por ella, sino por la vida que iba a tener con ella.

La primera cosa que Thalia noto fue lo bien que se sentía. Parecía que ella había estado antes en tal dolor… ¿habría sido un sueño?

Abriendo los ojos, supo inmediatamente que no se encontraba en su habitación o en la casa más allá del velo. Lentamente, se paró y miro a su alrededor.

-Ya no estamos en Kansas, Toto- murmuro ella en el vacío.

No había color, no había oscuridad. Solo luz, una blancura a su alrededor. Era silenciosa y, si fuera honesta, realmente espeluznante. Esto no era un sueño. Todo parecía demasiado real.

-Hola- ella no grito, pero hablo con firmeza y lo suficientemente alto para que alguien que no estuviera parado en su cercanía la escuchara.

Espero.

-Bueno, me trajeron aquí. Lo menos que pueden hacer es mostrarle el alrededor a una.

Nada.

-Por lo menos dime si estoy muerta o no.

-Esa es la pregunta, ¿no es así?

Thalia se giró en dirección de la voz y vio, para su conmoción y confusión, a Hera.

-¿Qué haces aquí?

-He venido a interferir donde no debería. Pero entonces, obedecer nunca fue mi fuerte.

Thalia resoplo.

-Una mujer de las mías- ella hizo una pausa y miro alrededor- entonces, ¿estoy muerta?

-Técnicamente, sí. Pero también no.

-Vaya, eres muy comunicativa- dijo Thalia sarcásticamente.

-Se supone que morirías. Pero he visto lo que ocurre con tu ausencia en sus vidas. No es lindo. Así que voy a desafiar al destino. Creo que hicieron esto mal.

-¿Sabes? Dije eso mismo acerca de Dios dándole cabello rubio a Annie. Uno pensaría que estos tipos lo harían bien, siendo profesionales y todo eso.

Hera sonrió ante las agallas de Thalia y aprecio que no se estaba arrastrando o estaba asustada. Muchos seres humanos recurrían a perder los estribos cuando no entendían las cosas.

-Entonces, ¿Cómo regreso?

Hera levanto una sola ceja hacía.

-¿No estas preocupada por desafiar al destino?

Thalia meneo la cabeza, frotando su cara con la mano.

-Acabo de vincularme con mi compañero y me he casado con el hombre que amo. Ni siquiera logre ir desde el altar a nuestra habitación. En serio, mujer, ¿has visto mi cuerpo? Bueno, lo siento, pero he esperado mucho tiempo y he sido demasiado buena para no tener un pedazo de eso. Así que me disculparas si no estoy temblando sobre mi cadáver acerca de desafiar al destino. Quiero volver; necesito regresar. Ellos me necesitan. Ya has visto a ese grupo disparejo. ¿Quién diablos los mantendrá en línea si no estoy allí?

Hera se estaba riendo entre dientes mientras Thalia terminaba su diatriba.

-Oh cielos, va a ser divertido tenerte alrededor, Thalia, compañera de Luke. Bueno, creo que tu compañero ha sufrido bastante. No ha matado a nadie todavía, pero el tiempo se está acercando cuando intenten tomar tu cuerpo. Alguien va a morir si no conseguimos regresarte.

-Bueno, menos charla, mi amiga hada, y un poco más de acción.

Hera se acercó a Thalia y puso sus manos sobre ambos lados de su cara. Ella estaba hablando en un idioma que Thalia no conocía. De repente Thalia sintió como su cuerpo estaba siendo destripado y entonces estaba cayendo. Intento gritar pero ningún ruido salió.

Luego, se detuvo. Sintió a la calidez envolverla y el aire lleno sus pulmones. Sus ojos ser abrieron y jadeo mientras se sentaba, golpeando algo duro en su regazo. Miro hacia abajo ante los completos ojos aturdidos de su compañero.