Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 26: XXVI

Sally no podía recordar un momento en que haya visto a su compañero así de enojado. Estaba en realidad un poco contenta de que Hera no haya roto el hechizo de atadura. En un momento dado, los rugidos, gruñidos, e incluso aullidos habían sido tan fuertes provenientes de los cinco lobos dominantes que Rachel, Diana, Sally y Hera habían salido. Sally sonrió al recordar lo bien que le había ido con su compañero. La noche anterior se había acostado a su lado, tratando de apaciguar a su lobo. Los ojos de Poseidón habían estado más brillantes de lo que ella los había visto en mucho tiempo y su voz gutural… el lobo había estado en control. Ella se había asegurado de mantener el contacto piel a piel, haciendo su mejor esfuerzo para calmarlo. Sally sabía que su compañero nunca le haría daño a ella, pero incluso su tacto no pudo aplacar a Poseidón o a su lobo. Thalia y Annabeth estaban en problemas, cuando regresaran serian afortunadas si Sally podía mantener su castigo al mínimo.

Diana miro a Rachel, quien estaba sentada frente a ella en el sofá. Se esforzaron por no reírse de los lobos refunfuñando pegados a sus camas, pero fue muy difícil.

-¿Quieres apostar sobre si Poseidón les permitirá o no atar y azotar a sus compañeras como niños?- medio bromeo Rachel.

Diana resoplo.

-Poseidón tendrá suerte si logra detener a esos dos Alfas de encadenar a sus compañeras a sus lados. Annabeth y Thalia no crecieron en una manada; han subestimado la naturaleza posesiva y protectora de los lobos dominantes Alfas. Esto es algo de lo que ni ellas serán capaces de escapar.

Rachel asintió de acuerdo, conociendo de primera mano cuan protectores eran los lobos. Ella no estaba emparejada, pero cuando había vivido con sus padres, su padre apenas la dejaba a ella o a su madre fuera de su vista. Realmente era ridículo. Rachel hacía tiempo que había decidido que ella nunca permitiría a su compañero mandarla o dictarle. Pero, mientras observaba a estas parejas recién emparejadas en acción, estaba empezando a pensar que era una causa perdida.

Un leopardo no puede cambiar sus manchas después de todo.

Luke yacía en la cama que debería estar compartiendo con Thalia y se quedó mirando al techo. Su pecho retumbo con un gruñido cuando su lobo le recordó que su compañera había escapado de su protección y estuvo más allá del enojo. Luke creía que no había dejado de gruñir desde que se dio cuenta que Thalia había desaparecido hace dos días. Había sido una presencia en su mente, asegurándose de que ella mantenía el vínculo abierto y recordándole reportarse con él. Ahora, mientras esperaba tener noticias de ella, empujo un poco más allá para entrar y se dio cuenta que su mente seguía quieta. Como si ella estuviera. Ella le había dicho que no iban a parar a dormir, que Hera les había dado algún tipo de alimento que las mantenía con energía, sin sentir los efectos de la falta de descanso y sueño. Así que, ¿Por qué estaba durmiendo ahora?

-¡PERCY!

Luke y Percy se gritaban el uno al otro para ver cómo les iba a sus compañeras y ver si una estaba siendo más comunicativa que la otra. Hasta ahora, las chicas habían estado compartiendo la misma información.

-YO TAMBIEN LO SIENTO.

-ESTAN DORMIDAS- confirmo Luke.

Hera irrumpió en la habitación de Luke y sus ojos brillaban de preocupación.

-¿Dormidas?

Luke asintió, cansado de la mirada en el rostro de la Fae.

-¿Qué pasa, Hera? ¿Por qué eso es algo malo?

-¡Despiértenlas ahora!- casi les gruño.

-PERCY, DESPIERTA A TU MUJER- le dijo Luke a su compañero de manada, luego volvió sus pensamientos a Thalia.

Thalia, tienes que despertar! Ahora".

Espero a ver si ella respondería. Podía sentir su agitación, pero todavía dormía.

"¡THALIA!", le gruño él y se imaginó tirando su hermoso cabello negro justo lo suficiente para obtener una reacción.

"¿Qué demonios, hombre? No tienes que ponerte violento… ¿o es solo otra forma de juego previo para ti?". Su voz era fuerte en su mente. Ella estaba bien.

"Tienes que despertar. No debes dormir".

"¿Por qué? ¿Cuál es el problema? Hemos llegado hasta Silena y estamos esperando a que ellos empaquen algunas cosas. Annie y yo nos sentamos en el suelo contra un árbol y nos quedamos dormidas por un momento. Hemos estado lleno sin parar por dos días, Luke"

Luke miro a Hera.

-¿Por qué no pueden dormir?- se aseguró que entendiera que no era realmente una pregunta sino una orden.

-Lo poco que tienen de magia se filtrara de ellas mientras duermen. Es inconsciente, pero no pueden evitarlo.

-¿Por qué no te molestaste en decirles eso cuando las enviaste a su posible desaparición?- Luke no pudo contener un gruñido.

"Thalia, la magia se desliza de ustedes mientras están durmiendo."

"Mierda", le oyó murmurar. "Bueno, eso no puede ser bueno. Por cierto, medio cuenta de que es un eufemismo".

-Dile que tiene que llegar a Silena para que les ponga un hechizo de encubrimiento. Yo se lo enseñe- urgió Hera.

"Nena, dice Hera que vayas con Silena para que pongo un hechizo de encubrimiento en ustedes. Después trae tu hermoso trasero aquí".

"Aw, ¿Hera realmente cree que tengo un hermoso trasero? Tendrás que decirle que estoy tomada".

Luke trato de reprimir su risa, pero no lo consiguió. Estaba sonriendo mientras le decía que se diera prisa. Te amo.

-Silena- Thalia se levantó del lugar en que había estado- Hera dice que necesitas encubrirnos. Annie y yo nos quedamos dormidas y ella nos dijo que nuestra magia se escapa cuando dormimos. Así que nuestra divertida bruja podría saber dónde estamos.

Silena comenzó a murmurar en voz baja, con los ojos cerrados. Thalia y Annabeth se estremecieron al sentir rozar un frescor antinatural contra su piel.

-Hecho- dijo Silena.

Annabeth se puso de pie y se desperezo.

-Entonces, ¿Luke te despertó también?

-Sí, el mocoso tiro de mi cabello.

Annabeth se echó a reír.

-Percy opto por una forma diferente de coerción- ella sonrió sugestivamente y guiño un ojo a Thalia, que cortésmente la evadió.

-Estamos listos- oyeron una voz ronca decir.

-¡Genial!- Thalia les sonrió y Silena se rio entre dientes, mientras empezaban a salir apresuradamente.

Annabeth una vez más saco el ML y susurro "el velo". Hera había dicho que esto permitiría al dispositivo señalarles el punto en la dirección que tenían que ir.

Charles tomo rápidamente la delantera, como resultado de todo el asunto Alfa, decidió Thalia. Marco un ritmo rápido y un par de veces Thalia y Annabeth se miraron entre sí, preguntándose cuál de ellas se desmayaría primero.

-Estoy tan fuera de forma- Annabeth jadeaba a medida que continuaban a un trote ligero.

-Estoy en forma- sonrió Thalia- se llaman curvas.

-Eso no es estar en forma, Thals- dijo Annabeth secamente.

-Lo es en mí.

Silena y Annabeth se rieron de Thalia, pero nunca desaceleraron su ritmo.

Corrieron, caminaron enérgicamente, y trotaron un poco más. Charles fue implacable en su enfoque. Dejo que caminaran lentamente en un momento dado para que pudieran beber y comer comida Fae, de la que Annabeth y Thalia estaban rápidamente cansándose.

Su primera noche en el bosque vino rápidamente. Thalia saco su teléfono para comprobar la hora, su batería estaba peligrosamente cerca de morir. Tendría que llegar a Hera para que la cargue por ella, decidió con una sonrisa. Esa sonrisa fue eliminada rápidamente de su cara cuando afuera en el oscuro cielo una gran ave se abalanzo, con las garras hacia adelante, directamente hacia Thalia.

Thalia se tambaleo hacia atrás, levantando sus brazos en el aire en un intento de que el ave no le saque los ojos.

-¿Qué mierda fue eso?- gruño Thalia mientras Charles y los demás se detenían. Todos ellos miraron el cielo con cansancio, esperando a ver si eso había sido una casualidad o si el ave había estado bajo el poder de otra persona.

No tuvieron que esperar mucho tiempo por su respuesta.

Un estruendo ruidoso surco por el cielo y el aire empezó a moverse, corriendo sobre sus cabezas. El sonido se hizo más y más fuerte. Sus ojos se abrieron mucho cuando se dieron cuenta de lo que estaba causando el ruido. Cien o más aves estaban volando directamente hacia ellos.

-¡CORRAN!- grito Charles- ¡Más profundo en la cubierta de los arboles!

A Thalia y Annabeth no tenían que decírselo dos veces. Ambas arrancaron en una carrera, con los brazos echados sobre sus cabezas, agitándolos salvajemente. Thalia estaba segura de que parecían pollos locos, corriendo por el bosque con aves persiguiéndolos.

Annabeth miro hacia atrás por encima del hombro para ver si las aves aun los perseguían. El estómago se le cayó cuando vio que ya no eran solo aves.

-Charlie- grito ella al hombre lobo, que estaba tratando de permanecer entre ellas y sus perseguidores- ¡Las aves tienen amigos!

Charles miro hacia atrás y maldijo.

La curiosidad de Thalia pudo más que su miedo por lo que ella también miro por encima del hombro.

-Santo…

Thalia fue cortada por la severa advertencia de Annabeth.

-Thals.

-Lo siento. Quiero decir, ¡Maldita sea!

-Mejor- aprobó Annabeth.

-¿Esos son…?- Thalia no dejaba de mirar hacia atrás mientras corría, tratando desesperadamente de no encontrarse cara a cara con un árbol.

-¿Grandes jabalíes salvajes?- termino Annabeth por ella.

-Bueno, yo iba a decir grandes cerdos, pero podemos ir con jabalí, si lo deseas.

-Sí, eso es lo que son. Y los GJS tienen colmillos. Grandes, colmillos mortales- añadió Annabeth.

Chales apunto a una caída que estaba a su izquierda. Thalia había estado tratando de evitarla, pero al parecer Charles tenía otros planes.

-¡Deslicen por ella!- grito, Thalia y Annabeth vieron con horror como Silena cayo deslizándose con la gracia digna de un jugador profesional de béisbol y se fue sobre la saliente.

Thalia y Annabeth se detuvieron en el borde de la bajada. Miraron hacia abajo y vieron como Charles y Silena se deslizaban, rodaban y se deslizaban un poco más.

Thalia miro detrás de ella cuando la tierra empezó a temblar, lo que ella había considerado como GJS estaban cada vez más cerca. Miro a Annabeth y se encogió de hombros.

-Morir siendo mutilada por los colmillos de GJS, o morir por la bajada. Siempre voy a elegir la última- tomo la mano de Annabeth y la hizo agacharse.

Thalia entonces dio un enorme empujón que las empujo a ambas por el borde.

Estaban cayendo. Sus espaldas golpeaban la colina empinada y se deslizaban, sus ropas aladas por todo a su paso, cortes apareciendo en sus rostros mientras ramas las abofeteaban. Rodaron, y deslizaron un poco más, llegando finalmente a un abrupto fin a los pies de una sanadora cubierta de tierra y un Alfa.

-Levántense, tenemos que seguir corriendo- Charles halo a Thalia a sus pies, mientras que Silena ayudo a Annabeth a levantarse. Una vez en pie, Charles se dio vuelta y empezó a correr de nuevo. Thalia y Annabeth no se molestaron en mirar hacia atrás para ver si los jabalíes habían decidido emprender vuelo. Empezaron a correr, yendo más rápido de lo que habían ido antes.

-¿Cómo fue que nos encontraron tan rápido?- pregunto Charles a su compañera mientras corrían. Él estaba buscando una abertura en la montaña, un lugar en el que pudieran meterse y ponerse a cubierto.

-No lo sé. Pensé que mi cubierta aún estaba aguantando.

Charles una vez más comenzó a escuchar el sonido revelador del aleteo. Tomo velocidad, haciendo un gesto con el brazo para que los demás hagan lo mismo. Finalmente, al doblar una curva pronunciada por un lado del acantilado, encontraron la abertura que Charles había estado buscando, una abertura que parecía un corte vertical en la montaña. Sería un poco apretado, pero eso era mejor que estar afuera.

-Rápido, dentro de la abertura- Charles se detuvo para señalar a las chicas la dirección.

Thalia se escurrió dentro, seguida por Annabeth, Silena y, finalmente, Charles. No era muy profunda. Pero retrocedía lo suficiente para que Charles fuera capaz de alejarse de la abertura. Observaron las sombras de los pájaros en la luz de la luna mientras volaban y pasaban. Todos ellos dejaron escapar un suspiro colectivo.

-Eso no va a ser el final de esto- dijo Charles.

Silena recogió unas ramas y hojas de la parte inferior rocosa de la abertura, apilándolas. Puso sus manos sobre ellas y con un balbuceo, un fuego se levantó de la pila.

-Asombroso- Thalia sonrió.

-El fuego ayudara a disuadir a los animales- explico.

Annabeth y Thalia se sentaron, ambas todavía tratando de recuperar el aliento.

-Entonces, exactamente, ¿Qué fue eso? - pregunto Thalia entre jadeos.

-Ella nos ha encontrado- respondió Silena con solemnidad- está usando a los animales en contra de nosotros. Usará el clima también. Es muy poderosa.

-Está bien, entonces, ¿Qué vamos a hacer?- pregunto Annabeth más calmada.

-Necesitamos a Hera. No puedo luchar contra ella.

-Está bien, bueno, Annie y yo hablaremos con nuestros hombres y conseguiremos que Hera el hada venga aquí.

Los labios de Silena se arquearon a un lado.

-¿Sabe que la llamas Hera el hada?

Thalia le guiño un ojo.

-Tú lo sabes.

"Oye, ¿B?"

"Thalia", el alivio en la voz de él hizo al estómago que Thalia hacer cosas divertidas. Trato de ignorar eso y centrarse en lo que era importante, como permanecer viva.

"Necesitamos que Hera venga a salvarnos el culo".

"¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?"

"Estoy bien, pero fuimos perseguidos por unos pájaros locos y por algunos GJS". Thalia pronuncio su acrónimo para jabalís como "Jes" y sonrió cuando Luke pregunto qué diablos era un Jes.

"Grandes Jabalíes Salvajes. Palabras de Annie. Eso no es lo importante, lo importante es que la bruja tiene nuestra ubicación en su radar y necesitamos que Hera traiga la caballería".

"Realmente desearía que hablaras español y no esa jerga militar televisiva".

"Bien. La bruja nos encontró. Dile a Hera que traiga su trasero hasta aquí y haga lo suyo. ¿Mejor?"

"Si".

"No suena ni cercano a genial", se quejó Thalia.

"Y genial es definitivamente lo que nos preocupa ya que tu vida está en juego", le espeto Luke a ella.

"Solo ve a decírselo al hada".

Thalia espero por la respuesta de Luke, suponiendo que hablaba con Hera y los otros lobos.

"Estamos en camino".

"¿QUÉ? No, Luke. No puedes luchar contra ella".

"Nena, dudas de mis habilidades de lucha, estoy herido", bromeo. Hera debe de haberle desatado si él estaba tomándole el pelo. "Estaré ahí enseguida".

Esto no era lo que Thalia estaba tratando de lograr. No quería que Luke estuviera aquí, vulnerable a la bruja y sus planes malignos.

"Relájate, amor. Llevare a la caballería conmigo". Y así se había ido. El no cerro su vínculo, pero el dejo en claro que no hablaría más de esto.

Thalia miro el rostro amargado de Annabeth.

-Déjame adivinar, ¿Percy está en camino?- pregunto Thalia secamente.

-¡¿Qué sucede con ellos?! ¿Por qué no nos escuchan? Todo lo que le pedimos es que le dijeran a Hera que viniera y en cambio ellos oyen: "Sálvame, mi héroe peludo". En serio.

-Estoy contigo. Pero ellos son tan cooperativos como somos nosotras. ¿sabes lo que eso significa?

-Que nunca escucharan nada de lo que decimos- respondió Annabeth.

-Tienes razón, mi compañera pelirroja. Tienes razón.

-Hera no dejaría salir a los lobos a menos que tenga un plan- les dijo Charles. Miro fijamente hacia afuera en la apertura de la noche oscura.

-Bueno, espero que sea uno bueno porque Percy y Luke están caminando directo al sendero de la bruja. Puesto que ellos mismo se están lanzando a sus pies deberían traerle flores y chocolates- gruño Thalia.

Un repentino destello de luz los cegó a los cuatro, y entonces una vez más cuando la oscuridad regreso tan de repente.

Annabeth, Silena y Thalia se pusieron de pie y vieron a un hombre alto que parecía estar a mediados de sus veinte años entrar en la pequeña cueva. Tenía una espesa cabellera de un rubio dorado y unos ojos del color de los zafiros. Junto a el estaba una chica a la que rápidamente reconocieron como Enebro.

Enebro sonrió hacia Annabeth y Thalia, y saludo a Silena con un abrazo como si fuera una vieja amiga. El hombre tomo la mano de Silena, con Charles gruñendo, se agacho y la beso. El miro a Thalia y Annabeth y les dio un guiño.

Annabeth puso los ojos en blanco.

-Hay problemas.

Thalia asintió, estando de acuerdo.

-Con mayúsculas J. C.

-Pero problemas empieza con P, Thals.

-Sí, pero jodidamente caliente empieza con J C.

Annabeth resoplo.

-Hombre, tu compañero va a tener las manos llenas.

-¿Tus ojos se quedaron ciegos cuando te vinculaste con Percy?- pregunto Thalia, volviéndose para mirar a Annabeth.

-No- sonrió Annabeth.

-Bueno, ni los míos. No estoy desnudando al tipo con mis ojos, solo estoy apreciando el encanto que el trae al mundo.

-Hola, señoritas. Soy Will- capto la mano de Thalia, inclinándose, y al igual que hizo con Silena, la beso. Thalia intento no ruborizarse, pero, mierda, ella era mujer y él estaba caliente.

Los ojos de Will parecían mirar a la vez todo a su alrededor. Aunque era coqueto, sin duda era mortal.

Will hizo lo mismo con Annabeth y, para alivio de Thalia, Annabeth se sonrojo como una roja manzana de caramelo.

-Enebro y yo somos la caballería- informo con una amplia sonrisa.

Enebro se acercó a su lado y sonrió.

-¿Están listas las señoras para la batalla?- les entrego pequeños cuchillos afilados a cada una.

Thalia sonrió malvadamente.

-¡Diablos sí!

-Um, Enebro, no se le debería permitir a Thals jugar con cuchillos- dijo Annabeth con cautela.

-Estos lanza cuchillos son especiales- sonrió Enebro- están encantados de tl manera que solo golpeara lo que ustedes se propongan. No puedes fallar. Y sin importar donde pequen, cada golpe en mortal.

-¡Esto es tan jodidamente genial! Es decir, tan genial al estilo El Señor de los Anillos- los ojos de Thalia se encendieron mientras agarraba el lanza cuchillo.

-Thals, probablemente no es genuino compararlos con una película.

-Mi equivocación- sonrió Thalia tímidamente.

Will les sonrió.

-Enebro dijo que ustedes eran raras. No bromeaba.

Thalia y Annabeth miraron a Enebro, quien se había vuelto roja.

-Realmente estaba bromeando- dijo con las cejas levantadas.

-Oye, no estamos ofendidas cuando alguien dice la verdad. No te preocupes. Ahora, si hubieras dicho que yo era dulce, o que Annie tenía senos… bueno, entonces estaríamos ofendidas.

-Thalia Grace, sé que no acabas de decirlo- Annabeth miro a su amiga sonriendo y totalmente sin remordimientos.

-No sé con quién estás hablando, Rubia. Mi nombre no es Thalia Grace.

-Como sea- espeto Annabeth.

-Entonces, ¿iniciaremos esta fiesta o que?- le pregunto Thalia a Enebro.

Enebro asintió.

-Somos el cebo.

Charles dio un paso y le gruño a Enebro.

-Hera quiere que distraigamos a la bruja hasta que los lobos puedan llegar a nosotros.

-Exactamente.

-¿Por qué liberaría a los imbéciles en primer lugar?- se quejó Annabeth.

-Porque Hera sabe cuándo decir basta. El poder de Poseidón estaba rondando por toda la casa, amenazando con traerles sobre sus cabezas, Percy estaba amenazando a Hera, y Luke estaba amenazando con comerse a cada Fae que se cruzara por su camino a partir de entonces.

Thalia jadeo.

-¡No, no lo hizo!

Annabeth puso los ojos en blanco ante el pensamiento de Percy amenazando a la poderosa Fae.

Enebro asintió.

-Cuando descubrieron que ustedes estaban bajo ataque, fue su punto de ruptura- se encogió de hombros- todos tienen uno.

-De acuerdo, ¿Cuál es el plan, Stan?- pregunto Annabeth intencionadamente, tratando de traer a todos a bordo.

-¿Quién es Stan?- preguntaron al unísono Silena, Charles, Will y Enebro.

Annabeth y Thalia gruñeron.

-Vamos a que tener que tener una clase de modismos y refranes americanos- murmuro Thalia.

Annabeth trato otra vez.

-¿Qué necesitamos hacer?

-Correcto- comenzó Adam. Señalo a la tierra y de repente apareció una gran pila de cuchillos como los que Enebro les había entregado a las chicas- ustedes saldrán y dejarán que la bruja las encierre. Tomen algunos cuchillos. Cuando sus secuaces comiences a atacar empezamos nuestro ataque. Solo piensen donde deseen que el cuchillo vaya y arrójenlo. Tratan de esconderse detrás de los árboles y manténgase fuera de su línea de visión. Mantengan al animal entre ustedes y los árboles y así podrán volverse a rearmar. Si ella envía a los pájaros, mantengan el cuchillo en alto mientras que los pájaros vuela… los mataran cualquier abertura en la piel. ¿Lo entendieron? - les miro con expectación.

Thalia asintió y choco puños con Annabeth.

-Activando modalidad Rambo.

Annabeth sonrió, no podía evitar entrar en el espíritu de lucha cuando Thalia estaba tan ansiosa.

-Hagámoslo.

Annabeth y Thalia agarraron varios cuchillos y se dirigieron a fuera con Charles y Silena sobre sus talones.

Los seis estaban parados a unos seiscientos metros frente a la abertura de la pequeña cueva. Sus ojos se estrecharon mientras escaneaban el cielo y el bosque frente a ellos. Will y Enebro se movieron sigilosamente en direcciones opuestas, parecían fundirse con su entorno, mientras que Thalia y Annabeth tomaban posiciones de lucha, que habían aprendido en el entrenamiento de autodefensa durante el Encuentro. Charles mantuvo levantada en el aire la nariz, respirando profundamente y ladeando la cabeza como si escuchara algo con atención. Silena estaba parada en posición recta y miraba sin miedo, con un cuchillo en cada mano.

Los árboles y el entorno parecían hacerse inquietantemente silenciosos mientras esperaban, esperando a ver lo que Desdémona tuviera bajo la manga. Todavía no habían pronunciado su nombre en voz alta, aunque ella ya tenía poder sobre ellos. Ninguno de ellos estaba dispuesto a darle más, pronunciando su nombre al viento.

Thalia miro hacia abajo. Sintió que el suelo comenzaba a temblar. El discordante que emanaba de la tierra se movía por sus piernas y llego a ser tan duro que sus dientes casi se sacudieron en su boca. Ella miro a Annabeth.

-¿GJS?

Annabeth se encogió de hombros.

-Lo que sea, no puede ser bueno.

-¿Hay algo que cause los terremotos que sea bueno, Ann?

Antes de que Annabeth pudiera responder, sus cabezas se azotaron alrededor ante los sonidos de impacto y grietas haciéndose más audibles. Miraron los arbustos, ramas de los árboles que colgaban abajo y un montón de nieve ser lanzados por los aires a medida que los GJS venían corriendo hacia ellos.

-¡No DUDEN!- escucharon gritar a Will mientras ellas veían destellos de luz. Entonces dos jabalíes fueron golpeados con lo que parecía una bola de fuego. Se estrellaron con los otros, y varios cayeron mientras luchaban a su alrededor, tratando de continuar con su acometida.

Sin pensarlo, Thalia escogió un GJS y lanzo un cuchillo. Sus ojos se ampliaron cuando el cuchillo se incrusto en la frente del jabalí, derribando al animal en un instante. Se deslizo de costado hasta que finalmente se detuvo. Eso pareció despertar a los demás del shock. Charles rugió un gruñido muy alto y gradualmente cambio a su forma de lobo, corriendo precipitadamente hacia la plaga. Silena, como Annabeth, había lanzado sus cuchillos y ya estaba corriendo a la cueva para rearmarse.

Thalia sonrió perversamente mientras veía a Annabeth lanzar dos cuchillos uno detrás de otro.

-¡Anotación!- gritaron ambas cuando dos jabalís se vinieron abajo.

Thalia se dio cuenta que Enebro y Will estaban usando su magia Fae en lugar de cuchillos. De ahí era de dónde venían las bolas de fuego que seguían sacando jabalí tras jabalí. No pudo evitar pensar que sería mucho más fácil lanzar fuego a tener que seguir corriendo y conseguir más cuchillos, pero no iba a quejarse bajo las circunstancias.

Annabeth volvía de su cuarto viaje de recarga cuando todo quedo en calma otra vez.

-¿Eso es todo?- pregunto Annabeth mientras todos veían la carnicería ante ellos. Cuerpos quemados y ensangrentados de jabalíes dispersados en el suelo. Thalia se estremeció cuando vio a Charles en su forma de lobo, lamiendo su hocico.

-Era una prueba- respondió Enebro mientras salía de las sombras del bosque.

-Vendrán mas- agrego Will.

-Está bien, sin ofender, pero ustedes como que están asustándome con las monótonas respuestas cortas- les dijo Annabeth mientras volteaba lentamente en un círculo, sus ojos saltando del cielo a la tierra y otra vez de regreso.

Will se acercó a la pila de cuchillos, que se había visto reducida en la batalla. Extendió su mano y murmuro algo en voz baja y más cuchillos aparecieron.

Annabeth meneo la cabeza y resoplo.

-Sería una vaca se pudiera hacer eso y conjurar panecillos cada vez que quiera en grandes cantidades como eso.

Will la miro con la cabeza ladeada.

-¿A las vacas les gustan los panecillos?

Annabeth puso los ojos en blanco y soltó un fuerte suspiro, despidiéndolo con la mano.

-No importa, Legolas. Se me olvida que mi sarcasmo y mis bromas ingeniosas se desperdician en tus orejas puntiagudas.

Esta vez Will estaba sacudiendo la cabeza, pero no tuvo la oportunidad de responder antes de que se oscureciera el cielo alrededor de ellos. El batir de alas lleno el aire alrededor de todos ellos. El cielo por encima se tornó oscuro, haciendo lo que volaba invisible. Mientras estiraran su cuello y entrecerraban sus ojos, tratando de penetrar la oscuridad por encima de ellos, Thalia se dio cuenta de lo que ellos estaban escuchando.

-¡Maldita sea, esos son murciélagos!

Los murciélagos comenzaron a bombardear al grupo. Charles salto en el aire y arrebato a uno con sus mandíbulas. Lo aplasto y escupió, solo para continuar el proceso otra vez. Will y Enebro estaba disparando bolas de fuego otra vez y Silena, Thalia y Annabeth sostenían en el aire sus cuchillos en mano, apuñalando todo lo que se venía en su camino. Oleada tras oleada de criaturas nocturnas se arremolinaron y se zambulleron contra el grupo. Thalia, Annabeth y Silena habían formado un circulo de espalda con espalda para que ninguna de ellas se quedara con un lado vulnerable.

Thalia no sabía cuánto tiempo había pasado desde el primero de los murciélagos, pero estaba empezando realmente a enojarse. El suelo estaba haciéndose más negro, cubierto con los cuerpos de los murciélagos muertos, que estaban matando tan rápido como podían. Sin embargo, con cada murciélago que caía otro lo reemplazaba.

-¿Esta criando a las malditas cosas?- grito Thalia.

-Puede ordenar que vengan de todas partes- hablo Silena por encima del aleteo de las alas.

-¿Cuánto tiempo puede durar esto?- grito Annabeth a Enebro quien, como Will, tenía su espalda contra un árbol y apuntaba sus manos hacia el cielo, enviando destellos de luz y bolas de fuego a los murciélagos implacablemente.

-Hasta que estemos suficientemente débiles para que ella nos mate- contesto Enebro honestamente.