Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 27: Thalia XXVII
-Poseidón no puedes esperar más tiempo- le dijo Hera firmemente- debes llamar a las otras manadas; debes recordarles lo que sucedió durante la guerra de hombres lobos. ¡Tienen que recordar porque una bruja no puede poner sus manos sobre una sanadora!
Poseidón se puso de pie, mirando las llamas danzantes del fuego. Aún estaba enojado con Hera por haberlo atado a él y a sus lobos. Sally le había impedido hacer algo estúpido, pero sus lobos querían enseñarle a esa Fae una lección: no te metes con un Alfa o con lo que le pertenezca. Sally le había dicho que mirara el cuadro más grande y lo superara. Había resoplado y pensó, no por primera o ultima vez, que las chicas americanas estaban influenciado a su pareja.
-Entonces, ¿crees que debería recurrir a ellos? - le pregunto.
-No puedes vencer a Polibotes y Desdémona sin su ayuda.
Dejo de mirar el fuego para mirar a Hera. Las vastas líneas marcadas en su rostro siempre joven parecían estar más profundas hoy. Ella sostuvo su mirada y supo que no lo estaba retando… le estaba implorando.
-Esta batalla sucederá bajo mis términos, donde yo escoja- Poseidón había leído la historia de las guerras y sabía que sería un error de táctica dejar que su enemigo escogiera el lugar u hora de la batalla.
-Entonces será mejor que tengas listas tus tropas y comiences a poner a tus jugadores en posición- Hera sostuvo un teléfono frente a él. Poseidón lo tomo de su mano y, sin vacilar, comenzó a llamar a los Alfas de Hungría, Bulgaria y también de Colorado. Los llevo con rapidez a través de los acontecimientos que había sucedido en las semanas pasadas y, con Hera ladrando en su oído, les explico los posibles resultados si no trataban con Desdémona y Polibotes.
Después de una hora de larga conferencia telefónica con los otros tres Alfas, se decidió que se encontrarían dentro de tres días en la Taberna. Eso le daría a Frederick, y a los miembros de la manada que traería, tiempo para llegar. En la Taberna harían los preparativos finales sobre donde montar su ataque.
Poseidón se puso en contacto con Jake, a quien había dejado a cargo en la Taberna, y le explico que las otras manadas llegarían y que necesitaría ayuda de Nicolae para tener todo listo. Un montón de lobos estaban a punto de descender en ese pequeño edificio.
…
Piper se puso de pie, cansada de mirar por la ventana del segundo piso del cuarto que había estado compartiendo con Diana y Rachel. Miraba mientras la nieve caía y cubría el paisaje, el cual, a pesar de saber que no era, se veía idéntico a su mundo. Estaba tensa y preocupada, preguntándose qué estaba pasando con sus amigas. Estaba lastimada porque no habían confiado en ella diciéndole que se iban. Por primera vez en la historia de su amistad, Piper se sintió excluida, como si no encajara, y dolía. Limpio las lágrimas que escaparon de sus ojos.
De repente, fuertes brazos llegaron detrás de ella y la empujaron contra un cálido y firme pecho. Sabía que probablemente debería rehusar su consuelo, ya sabía que iba a estar consolando su corazón roto cuando Jason perdiera el interés en ella, y no debería alentarlo, pero lo necesitaba. Se volteo en sus brazos y envolvió los suyos alrededor de su cuello y apoyo su cabeza contra él. Escucho latir su corazón y la lenta y calmada respiración que hacía que su pecho subiera y bajara. Algo dentro de ella se puso en contacto con él, lo ansiaba, y estaba tan cansada le luchar contra eso.
-¿Por qué no me dijeron?- susurro ella.
-No querían ponerte en una posición en la que te vieras forzada a mentir.
-Piper echo su cabeza hacia atrás para mirar sus brillantes ojos color azul.
-¿Te dijeron?- su voz revelo el dolor que tal revelación causaría.
-No, Piper mía, no me dijeron. Pero he estado alrededor de las tres el tiempo suficiente para saber lo mucho que se preocupan unas por otras. Sabían que no podías ir con ellas. Creo que sabían que Poseidón te preguntaría primero y no querían que tuvieras que mentirle a tu Alfa.
-Pero, ¿no debieron dejar que yo tomara esa decisión? - Piper se tensó en sus brazos. Como si supiera que iba a alejarse, él la agarro con más fuerza.
-Tal vez. Pero ya está hecho. No creo que tuvieran la intensión de lastimarte o hacerte sentir como si no encajaras.
-¿Cómo sabes que es así como me siento?- ella regreso su cabeza sobre su pecho, no quería que el viera la vulnerabilidad en sus ojos.
-No sé realmente como explicarlo- Jason levanto la mano para ponerla por encima del cabello de ella. Luego bajo la cabeza para hablarle directamente al oído- Algo en tu interior me llama- susurro suavemente- es como si mi alma alcanzara la tuya y, como un imán, me llevas a ti. Mi lobo te ha reclamado y está conectado con cada respiración que das. Siento tu dolor, siento tu desanimo, y todo lo que puedo pensar es que hacer para hacerte sentir mejor, a quien matar para que nunca te sientas de esa manera de nuevo.
-Esa es un buena explicación- Piper sonrió contra su pecho. Apreciaba su consideración.
-¿Jason?
-¿Si?
-¿No estas preocupado sobre estos sentimientos que hay entre nosotros o porque están ahí?- Piper empujo su cabeza hacia atrás para asi poder mirar dentro de sus ojos cuando respondiera.
El quito el cabello de su cara y sonrió.
-No, no estoy preocupado.
-¿Por qué no?
-Nada en este mundo puede ser inamovible. Hadas, hombres lobos, brujas y su existencia significa que todo es posible. Así que, ¿Por qué no podrías ser mía?
Los ojos de Jason comenzaron a brillar. Ella se estremeció cuando pregunto:
-Pero, ¿Y si no lo soy?
Jason la jalo cerca de él y se inclinó un poco para mirar sus ojos color miel.
-Hasta que el universo me diga lo contrario, eres mía.
Piper apoyo su cabeza contra su pecho de nuevo y trato de respirar con normalidad. Su corazón latía rápidamente y su estómago estaba en nudos. Ella quería ser de Jason, lo quería tanto que le daba miedo admitirlo. Cerro sus ojos y tomo consuelo de sus brazos mientras se preocupaba por sus amigas sus parejas, y por este tranquilo momento en esta tierra encantada, pretendía que era de Jason y él era suyo.
…
Hera estaba de pie justo fuera del cuarto donde Piper y Jason estaban hablando. Había venido a comprobar a Piper, sabiendo que estaría preocupada y enojada. Cuando Hera escucho a Piper preguntarle a Jason sobre los sentimientos que tenían uno por el otro, estuvo curiosa de escuchar la respuesta de Jason. El parecía un espíritu muy contenido, era tan cómodo estar alrededor de él, que ponía a los demás a gusto. Era una buena pareja para la sanadora. No estaba sorprendida de escuchar a Jason diciendo que no estaba preocupado sobre lo que pasaba entre ellos. Hera imagino que Piper estaba confundida, por lo que sabía, los Canis Lupis solo podían emparejarse entre sí. No sabía nada sobre las sanadoras gitanas. No era el momento para que alguno de los dos lo supiera.
Hera quería hablar con Thalia para ver si Silena le había divulgado esa información cuando había estado al cuidado de ella, y si así era, asegurarse que Thalia no dijera nada a Piper o Jason. Hera sabía que las consecuencias serían severas si Jason trataba de reclamarla como suya antes de tiempo. Se alejó de la puerta cuando se quedaron callados y los dejo para que se reconfortaran uno al otro como solo ellos podían, aunque ellos no lo sabían aún.
…
Luke empujo más rápido, sintiendo a Percy justo detrás de él mientras corrían a través del oscuro bosque. La nieve brillaba donde fuera que la luna disparaba a través de las grietas de los árboles. Su respiración era uniforme y podía verla convertida en niebla cuando el calor se mezclaba con el frio. Al comenzar a salir de la taberna, había convocado a su lobo para utilizar su vista, oído y velocidad. Habían estado corriendo por horas, y pesar de que Luke imagino que debería estar cansado, no lo estaba. Todo en lo que podía pensar era en llegar a Thalia. Podía sentirla si la alcanzaba con su mente, pero no quería distraerla en caso de que estuviera batallando con los esbirros de la bruja. Hera había dicho que se aseguraría que Thalia y los otros tuviera ayuda y, a pesar de que aun quería comerse a la Fae por atarlo y permitir que su compañera escapara, confiaba en ella.
-¿Cómo lo llevas?- Luke hablo bajo, sabiendo que el oído de lobo de Percy oiría sus palabras.
-Estaré mejor cuando mi compañera este donde pertenece.
-¿Encadenada a tu lado?- le molesto Luke, solo un poco en broma.
Percy rio entre dientes.
-¿Y tu que planeas hacerle a Thals?
Luke gruño.
-No lo he decidido aún, pero hasta ahora ninguna de las cosas que he pensado serian aprobadas por nuestro Alfa.
Eso provoco una carcajada de Percy, la cual fue cortada abruptamente cuando vieron un destello de luz volar por el aire. Luke y Percy se detuvieron y escucharon.
-¿Escuchaste eso?
-Suena como un aleteo de alas. Bastantes de ellas- contesto Percy.
Luke respiro hondo por la nariz. Sus ojos se abrieron de golpe y soltó un ruidoso aullido. Se apresuró hacia adelante y Percy estaba justo detrás de él. Los dos lobos golpearon el suelo con fuerza mientras se dirigían al sonido de batalla y al aroma de sus compañeras.
…
-Maldita sea, si nunca veo un murciélago de nuevo será muy pronto- gruño Thalia mientras cortaba a otro demonio negro con alas del cielo. Sus brazos dolían por estar levantados y su cabeza se sentía con peso de plomo en su cansado cuello.
-En serio- acordó Annabeth sin aliento.
Enebro y Will estaban haciendo constantemente la cosa de la bola de fuego y seguían tan frescos como en el momento en el que entraron a esa pequeña cueva hace casi doce horas. Periódicamente, Silena, Thalia y Annabeth tomarían turnos para entrar en la cueva y reposar. Annie y Thalia correrían hacia ellas y chocarían la mano, bromeando sobre pasar la batuta. Silena las seguía mirando como si dejara en claro que no estaba segura de que a Thalia le hubieran quedado algunas células cerebrales después de su terrible experiencia. Charles continuaba peleando en su forma de lobo, y Thalia y Annie habían hecho comentarios a Silena, sobre el teniendo una increíble resistencia para su edad. Para su sorpresa, y deleite de Thalia, Silena respondió con un pícaro:
-Ya sabes lo que dicen de la resistencia de un lobo en una batalla…
Annabeth se había ahogado con la risa y Thalia le había guiñado un ojo a Silena y dijo:
-No sé lo que dicen, pero apuesto a que tiene que ver con s-e-x-o- había deletreado la palabra sexo en un tono cantarín. Silena se había sonrojado y sonreído, pero había guiñado de vuelta.
Annabeth había decidido que esto era mucho más divertido para ellos porque estaban extremadamente cansados y adoloridos, eso y que las cosas parecían más divertidas cuando no sabías si ibas a vivir para el día siguiente.
Thalia estaba tomando su turno en la cueva cuando escucho un aullido que corto el oscuro amanecer. Corrió hacia afuera. Ella conocía ese aullido, lo reconocería en cualquier parte.
Pronto estaba parada en el bosque con los otros, conteniendo la respiración. Entrecerró los ojos, tratando de ver a su compañero a través de los árboles. Cuando un murciélago llegaba hacia ella, era casi costumbre levantar su brazo con el cuchillo en su mano. Luego, como un ángel vengador, Luke en su forma de lobo atravesó los arboles con Percy siguiéndole los talones. Ambos se lanzaron hacia los murciélagos mientras los aplastaban unos tras otros. Thalia miro con asombro la forma fuerte de su compañero moviéndose con tal agilidad para ser tan grande. Decidiendo que estaban allí afuera peleando con esos estúpidos murciélagos por siempre, silbo. Cuando todos miraron en su dirección, hizo señas hacia la cueva. Iba a estar muy apretado, pero tendrían que hacerlo.
-Ven, bola de pelos. Necesitamos hablar- le dijo a Luke mientras se encaminaba a la cueva, seguida por Annabeth y Silena.
Los tres lobos trotaron dentro y Will y Enebro cerraron la marcha. Conjuraron alguna clase de escudo de fuego en la entrada de la cueva para evitar que los murciélagos entraran.
-Oye, eso es jodidamente practico- Annabeth señalo el escudo.
-Ser Fae tiene sus ventajas- Will le guiño un ojo.
Percy le gruño y camino para estar cerca de Annabeth y el Fae.
-Relajate, hombre lobo- le dijo Annabeth en voz alta- él está de nuestro lado, y el y Enebro nos han salvado el pellejo, asi que no lo amenaces.
"¿Estás lastimada?", le pregunto Percy gentilmente mientras seguía mirando al macho desconocido.
"Estoy bien. Solo cansada. Will también está bien. Solo es coqueto".
"Bueno, entonces debería enseñarle a no serlo", gruño Percy.
Annabeth puso los ojos en blanco a su compañero y jalo su cola con fuerza. Percy volteo la cabeza y le gruño. Ella levanto sus manos en rendición.
"Compórtate si no quieres que te jale la cola". Lo fulmino con la mirada.
Thalia se sentó en el piso, su cuerpo dolía por todas partes. Luke llego cerca de ella y se seto frente a ella. En su forma de lobo, con ella sentada su cabeza era más alta que la de ella incluso sentado en sus cuartos traseros. Sus ojos se encontraron con los de ella y levanto el labio en una mueca.
"Nunca me dejaras de nuevo", le dijo a través de su vínculo.
Thalia se inclinó y envolvió sus brazos alrededor de él. Luke dejó escapar un gruñido bajo en su pecho.
"Lo siento, Lucas, de verdad. Estoy tan cansada. ¿Puedes cambiar de forma para que me abraces?"
"No hay nada que amaría más que abrazarte, pero no tengo ropa que ponerme cuando cambie. Necesitamos discutir lo que Poseidón nos ha pedido hacer".
Thalia soltó su cuello y se sentó erguida. Miro a cada lobo y luego a los otros.
-Bien, entiendo que estarán desnudos cuando cambien. Así que nosotras, las chicas, vamos a mirar a otro lado mientras hablamos porque, francamente, estoy muy cansada para repetir todo lo que Luke me diga y estoy segura que Silena y Annabeth están igual de cansadas. ¿Estamos de acuerdo?
Todos asintieron y cada lobo de salir ruidos como de lobos. Silena, Annabeth y Thalia se pararon y miraron la parte de atrás de la cueva mientras los hombres cambiaban.
Thalia casi salta fuera de su piel cuando sintió los labios de Luke en su cuello y sus brazos alrededor de ella.
-¡Mierda, hombre! Sobreviví a los estúpidos GJS y a los murciélagos, ¿y tratas de matarme de un susto?
-Lo siento, nena. No podía estar parado ahí mirándote y no tocarte. Te has ido por dos días. No sabía…- Luke estaba gruñendo de nuevo- nunca más- fue todo con lo que pudo terminar.
Thalia se volteo y envolvió sus brazos alrededor de su cuello. Miro sus brillantes ojos color cielo.
-Creo que queda establecido que no puedo hacer ese tipo de truco de nuevo. ¿Algo más que quieras decirme cariño?
Luke se inclinó y la beso gentilmente. Acaricio su nariz con la suya y susurro:
-Te amo.
Thalia sonrió.
-Mucho mejor.
Will aclaro su garganta y Thalia miro alrededor de Luke para que Percy tenía a Annabeth en sus brazos y Charles a Silena en los suyos. Le guiño a Luke y lo empujo hasta que su espalda estaba contra la pared. Luego se volteo en sus brazos de nuevo para que su espalda estuviera contra su pecho.
-Ahora nadie puede ver tus partes viriles- le dijo con una sonrisa.
Luke rio y sacudió la cabeza. Cada una de las parejas asumieron posiciones similares y finalmente todos se pudieron ver las caras, pero las partes más importantes del cuerpo quedaron cubiertas.
-Ahora que los reencuentros han acabado y cada uno se a cubierto galantemente con su compañera…
Will fue interrumpido por tres gruñidos bajos. Sostuvo sus manos en el aire y sonrió.
-Solo bromeo. Dios, olvide los sensibles que son los machos Alfa- dijo, mirando a Enebro.
-¿Cuál es el plan, Lucas?- le pregunto Thalia.
Luke presiono su nariz en su cabello y tomo consuelo en su esencia antes de hablar.
-Poseidón nos ha pedido encontrarnos en la villa, allá en la Taberna. Antes de irme, mencionó que tal vez llamaría a las otras manadas para que nos ayuden con la bruja y Polibotes.
Annabeth se puso rígida.
-¿Va a llamar a mi papá?
Percy la apretó fuerte en sus brazos.
-Es probable, Luna.
Annabeth asintió, sabiendo que, si Poseidón estaba dispuesto a poner en peligro a las otras manadas, era porque no había otra manera.
Enebro dio un paso hacia adelante y mantuvo sus ojos alejados de los machos como muestra de respeto mientras hablaba.
-Creo que las chicas necesitan descansar antes de irnos, incluso si es solo por unas horas. Will y yo seguiremos vigilando la entrada.
Luke asintió.
-Podemos prescindir de un par de horas para que duerman.
La cabeza de Thalia cayo contra el pecho de Luke mientras dejaba salir una lenta respiración.
-Gracias a Dios.
Con eso, los machos cambiaron de nuevo a su forma de lobo, Thalia se acurruco a su lado, descansando la cabeza contra el cuerpo cálido de lobo de Luke. Annabeth y Silena hicieron lo mismo y todas estuvieron dormidas en cuestión de minutos.
…
A medio mundo de distancia, Frederick Jacobs beso a su compañera antes de abordar el jet.
-Te amo- le dijo Tanya firmemente.
-También te amo, Luna. Sé que quieres venir, pero necesito que te quedes aquí con la manada- Frederick aparto el cabello de su cara y coloco otro beso gentilmente en su frente.
-No, solo me necesitas alejada del peligro.
Frederick rio.
-Bueno, eso también. Me mantendré en contacto- le dijo mientras tocaba su frente, indicando su vínculo.
-Solo mantén a Annie y a sus amigas a salvo.
-Tengo la sensación de que, si dependiera de Percy y de los otros machos de su manada, esas chicas estarían encerradas con llave los más lejos posible de la batalla.
-Si… pero, compañero- ronroneo Tanya- ¿Qué tan seguido los machos de nuestra especie ganan una batalla de voluntad contra las hembras?
Frederick gruño, entendiendo el punto de Tanya.
-Tienes razón, esas tres probablemente están liderando el ataque de batalla. Hare todo lo necesario para asegurarme que no sufran ningún daño. Poseidón me explico lo que ha pasado desde que nos fuimos- Frederick le dijo a Tanya lo que Poseidón le conto y vio la tristeza en los ojos de su compañera mientras escuchaba las luchas que Thalia había soportado, así como los otros. Ahora más que nunca ella quería ir con él, pero Frederick no podía manejar tener a todas las mujeres que ama en peligro. Si al menos podía proteger a una, eso serviría para él.
-Mantente a salvo, Frederick Jacobs- le dijo firmemente.
-Sí, Señora- le guiño y le dio otro beso más feroz antes de abordar el avión y unirse al selecto grupo de miembros de su manada dentro.
