Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 29: Thalia XXIX

-¿Lo dices de nuevo?- dijeron Thalia y Annabeth al unísono mientras sus ojos se abrían.

-Sonó como que dijiste que podíamos cambiar. Así que, para efectos de clarificación ¿estás diciendo que Annie y yo somos capaces de convertirnos en cosas peludas? ¿Con todo y cola, dientes puntiagudos, ojos brillantes, y pulgas? - Thalia toco sus labios con dedos nerviosos.

Hera se rio de la descripción de Thalia.

-No estoy segura acerca de las pulgas, pero sí.

-Alfa, ¿Es cierto? - Luke se dirigió a Poseidón.

-Si.

-¿Cómo? ¿Cómo puede ser esto posible? Tengo más de un siglo de edad y nunca he oído hablar de tal cosa- los ojos de Luke se estrecharon hacia Hera.

-¿En todos estos años has estado alrededor de un latente?- pregunto Hera simplemente.

-No.

-Entonces, ¿Por qué necesitarías saberlo? Algunas cosas es mejor dejarlas sin tocar hasta el momento en que se necesitan. Necesitamos todos los recursos que podamos utilizar.

-¿Qué te hace pensar que las dejaremos pelear incluso si pudieran cambiar?

La cabeza de Thalia dio media vuelta y miro a su compañero, y luego hacia Annabeth.

-¿Lo he oído bien?

-¿Si te refieres a que acaba de implicar que él puede controlar tus acciones diciéndote lo que puedes y no puedes hacer? Entonces sí, Watson, lo escuchaste correctamente- Annabeth arque una ceja petulante hacia Percy, quien estaba gruñendo hacia ella.

-¿De verdad tenemos que pasar por esto de nuevo?- le pregunto Thalia a Luke de manera exasperada.

-Ya te he dicho, Thalia, no voy a permitir que te pongas en peligro- la voz de Luke era tranquila y razonable, lo que solo enojaba más a Thalia.

-¿Le impedirás a Diana o Rachel luchar?- Thalia se había retirado de su agarre y lo estaba mirando con las manos en las caderas, la barbilla sobresalía desafiante.

-Eso es diferente.

-Al infierno que lo es- gruño Thalia. Se volvió para mirar a Sally- ¿Vas a pelear?

Sally asintió mientras tomaba la mano de Poseidón, indicando que donde su compañero fuera ella lo seguía.

Thalia se volvió a mirar a Luke.

-Yo soy tu compañera, me quedo a tu lado. No detrás de ti, no enfrente de ti. Donde tu vayas, yo voy. Haz lo que tengas que hacer con el fin de superarlo. Arma tu berrinche, gruñe, mírame con tus jodidos ojos brillantes, si es absolutamente necesario, haz un agujero en la pared, pero lidiaras con esto y lo superaras. No puedes ponerme en una burbuja a menos que tu objetivo sea asfixiarme. ¿lo entiendes? - Thalia estaba cara a cara con su compañero, mirando directamente a sus ojos azules.

Luke gruño y luego la sorprendió agarrando la parte de atrás de su cuello besándola rotundamente. Cuando él se retiró no estaba menos agitado o enojado, pero había resignación en sus ojos.

-Si algo te sucede…

-Relájate, hombre. Si estiro la pata, tú también. Así que no te preocupes por destruir el mundo o Poseidón teniendo que matarte- interrumpió Thalia.

-Hombre, tienes una habilidad con las palabras- murmuro Annabeth a su amiga bocazas.

-Solo digo las cosas como son, Ann. No hay necesidad de endulzarlo- Thalia se volvió para mirar a Hera, dando un paso atrás para que estuviera presionada contra el pecho y el estómago de Luke.

-¿Qué tenemos que hacer?- pregunto Annabeth. Percy había intentado discutir con ella a través de su vínculo, pero Annabeth lo había bloqueado. Percy no era tan terco como Luke, por lo que cedió más rápidamente, pero él todavía estaba enojado.

-Bajo la luz de la luna llena, sus compañeros derramaran agua infundada con vid de la pasión sobre ustedes. La atracción de la luna es poderosa; puedo amplificarla y llamar a la Gran Luna. La vid de la pasión se absorberá por sus poros y llamará la pasión de su lobo. La última parte es la sangre de su compañero, su lobo la reconocerá y será atraído. Esas tres cosas combinadas con un poco de magia Fae y sus lobos saldrán a la superficie.

-¿Y cuándo es exactamente la próxima luna llena?- le pregunto Thalia a Hera.

Hera sonrió con picardía.

-¿No lo sabes? Sucede que es esta misma noche.

Thalia sintió a Luke tensarse detrás de ella. Pensó que, como ella, no esperaba que fuera tan pronto.

Piper se acercó a sus dos mejores amigas y sonrió suavemente.

-Ustedes van a estar bien. Y voy a admitir que estoy un poco celosa.

-No te preocupes, voy a compartir mis pulgas contigo. No hay necesidad de que sea tacaña- bromeo Thalia.

Diana, Rachel y Sally se habían acercado y cada una abrazo a Annabeth y Thalia.

-Ustedes dos van a ser lobas patea traseros- Rachel sonrió.

-¿Hay algún otro tipo?- pregunto Thalia, alzando las cejas.

-No en nuestra manada- agrego Diana.

La noche cayó sobre la taberna y la luna claramente ilumino el cielo. Thalia y Annabeth se despidieron mientras se dirigían hacia la puerta con Hera, Percy y Luke.

Annabeth había hablado con su padre y él estuvo tan receptivo como habían estado Percy y Luke. Ella le recordó amablemente que era mayor de edad y que era su elección. Él no había dicho nada más, pero su rostro se mantuvo en una mueca permanente.

Hera les llevo a un claro cerca de la apertura de los bosques. Ella les había dicho que estaría encubriéndolos de modo que la bruja no perturbaría el ritual si resultaba estar buscándolos. Lo cual era lo más probable que estuviera haciendo.

Annabeth y Thalia llevaban un simple suéter, pero, gracias a la magia Fae, estaban siendo protegidas del frio.

Hera le indico a Percy y Luke permanecer de pie con la espalda de uno hacia la del otro para dar a sus compañeras privacidad del otro macho. Cada chica se situó frente a su compañero y espero a que Hera les dijera que hacer a continuación. Vieron como el hada cerro los ojos. Sus labios comenzaron a moverse con palabras silenciosas. El aire a su alrededor comenzó a brillar, y en cada una de sus manos apareció un gran cuenco de agua. El agua tenía un tinte purpura en ella.

Hera le entrego a Percy un cuenco y luego a Luke el otro.

-Quítense sus suéteres- les dijo Hera a Thalia y Annabeth- luego, los hombres, verterán la poción sobre su pareja. La poción durara hasta que toda ella haya sido cubierta.

Thalia se quitó el suéter por la cabeza y, aunque era la primera vez que había estado verdaderamente desnuda delante de su compañero, ella audazmente lo miro a los ojos.

Los labios de Luke se levantaron en una sonrisa torcida.

"Eres hermosa" le dijo a través de su vínculo y sin dudarlo comenzó a verter la poción de vid de la pasión sobre ella.

Thalia había esperado que estuviera fría, pero el agua estaba sorprendentemente cálida. Corrió por su cabeza y por su rostro hasta los hombros, brazos, pecho y espalda… todo el camino hasta los pies. Su piel se sentía como si pequeñas agujas estuvieran pinchando por todas partes. Thalia vio su piel comenzar a brillar y sintió algo en ella empujando. Al igual que cuando había completado los Ritos de Sangre, podía sentir su lobo, solo que era mucho más fuerte. El agua dejo de fluir y finalmente alzo la vista hacia Luke.

Hera luego les dio instrucciones para tomar la sangre de su compañero.

Luke se acercó a Thalia y se inclinó para que ella fuera capaz de llegar a su cuello. Ella le dio un beso en los labios y luego hacia abajo por la mandíbula al mismo lugar en que lo había mordido durante su unión. La agitación en ella era frenética y empezaba a sentirse inquieta, como si no pudiera detenerse. Sus dientes se alargaron y su boca se abrió.

Cuando hundió sus dientes en la carne de Luke, dejo escapar un gemido a medida que su dulce sangre golpeaba su boca. Luke envolvió sus brazos alrededor de su pequeña cintura.

"Nunca me cansare de ti tomando de mi lo que necesitas" susurro sin aliento en su mente.

Thalia trago varios tragos grandes y de alguna manera instintivamente supo cuando dar marcha atrás. Los ojos de Luke estaban cerrados y los labios entreabiertos.

-L-l-luke…- la voz de Thalia era inestable, mientras miraba a su compañero en busca de ayuda.

Luke abrió los ojos, que habían comenzado a brillar de color azul. El resplandor se intensifico a medida que Luke miraba a los ojos azules brillantes de su compañera. Un gruñido bajo fue emitido desde su pecho mientras sus propios colmillos se alargaban. Entonces el lobo de Luke empujo hacia adelante, en busca de su compañera.

"Compañera" oyó Thalia al lobo de Luke retumbar en su mente.

Thalia dejó escapar un gemido suave y se alejó de Luke. Ella se estremeció cuando algo profundo dentro de ella, al primitivo, se extendió en ella.

-Thalia, no luches contra ello- oyó a Hera decir, pero su voz sonaba muy lejos.

Luke se acercó a Thalia y volvió a gruñir. Él estaba llamándola, llamando a su compañera.

Thalia cerro sus ojos brillantes y sintió un flujo frio sobre ella de pies a cabeza. Por un momento, sintió como si estuviera flotando, luego aterrizo en el suelo duro. En cuatro patas.

Los ojos de Thalia se abrieron de golpe al darse cuenta. Su visión era tan clara y su audición estaba más amplificada: podía oír los animales correteando, las alas de los pájaros aleteando, las voces procedentes de la taberna, y un latido de corazón que sonaba familiar. Sintió un codazo en el costado y volvió la cabeza para ver a Luke en su enorme forma de lobo.

"Maldita sea, Lucas. Soy un lobo". Thalia se sintió aliviada de que todavía lo podía sentir en su mente.

"Eres una loba hermosa. Tienes una forma de estrella blanca en tu hocico".

Luke le dio lo que debe haber sido la versión de lobo de una sonrisa. Thalia dio un paso atrás.

"Está bien, no vuelvas a hacer eso. Fue espeluznante".

Luke rio en su mente.

"¿Cómo te sientes?", le pregunto mientras frotaba su cabeza contra su cuello.

"Increíble. Ni siquiera puedo describirlo. Solo quiero correr y matar alg… bueno, eso es un poco inquietante".

Un lobo negro y uno gris más pequeño, que tenía los ojos color gris que parecía que estaban delineados con kohl, se detuvieron delante de ellos.

Thalia se dio cuenta que eran Percy y Annabeth. Ella dio un paso hacia Annabeth y le dio un empujón, luego se inclinó sobre sus patas delanteras, pegando su culo al aire y moviendo la cola. Ella quería jugar. Annabeth imito su postura y salió corriendo a la derecha cuando Thalia se abalanzo. Luke y Percy salieron a toda velocidad detrás de sus compañeras, flanqueándolas a cada lado en protección. Corrieron a través de la nieve, esquivando debajo de arbustos y árboles caídos. Thalia saboreo el viento soplando a través de su piel y el aire frio en sus pulmones. La única cosa incluso más cercana a esta euforia era besar a Luke.

"Creo que voy a tener que esforzarme más si voy a estar compitiendo contigo queriendo estar corriendo en tu forma de lobo en vez de besar a tu compañero", bromeo Luke, después de haber escuchado su pensamiento.

"Estoy segura que puedes encontrar la manera de convencerme a quedarme en mi forma humana. No puedo creer que este diciendo esto: forma humana. Eso es malvadamente loco".

Thalia y Annabeth corrieron hasta que jadearon del agotamiento. Hera velaba por ellos mientras se acostumbraban a su forma de lobo y sonreían, teniendo la esperanza en su corazón que ella necesitaba desesperadamente sentir.

Hasta altas horas de la noche, Thalia y Annabeth compartieron su experiencia con Piper y Jason, quienes compartían la habitación con las dos parejas. Habían sacado las camas al centro de la habitación y las pusieron en un círculo, creando una forma de flor de modo que todos pudieran sentarse con la cabeza hacia el centro y hablar. Luke y Thalia estaban apretados en una sola coma juntos. El yacía de espaldas, con un brazo detrás de la cabeza. Thalia estaba tumbada sobre su pecho, frente a los demás, mientras que Luke usaba su mano libre para pasar los dedos por su cabello. El escucho su voz mientras se reía de él persiguiéndola y mordiendo sus talones. Le encantaba oírla tan feliz, tan libre de preocupaciones, aunque solo fuera por este breve momento en el tiempo.

Cuando todos se habían quedado en silencio y uno a uno se quedaron dormidos, Luke permaneció aun despierto. Su cuerpo estaba acurrucado alrededor del de Thalia, mientras pensaba en lo que estaba por venir, a lo que tendría que hacer frente en cuestión de días, si no antes, el la atrajo hacia sí. Su peor pesadilla iba a pasar. Su compañera estaría en la batalla, en peligro, y él podría no estar allí para protegerla. Por mucho que odiara la idea, también sabía que no podía enjaularla. No podía evitar que ella viviera porque tenía miedo de perderla. Tenía que dejar luchar, tenía que dejarla ser su propia persona, y no solo su compañera.

Dos días habían pasado desde que Thalia y Annabeth habían cambiado por primera vez. En ese tiempo, Luke y Percy las llevaron afuera varias veces bajo la atenta mirada de Hera para que las chicas pudieran seguir familiarizándose con el movimiento y los sentidos de sus lobos. Luke y Percy incluso comenzaron a enseñarles la mejor manera de atacar y cuando era más apropiado correr y esconderse. Ni Thalia ni Annabeth se preocupaban por la idea de esconderse. Cuando no estaban en sus formas de lobo, Luke y Percy se reunían con los otros machos, discutiendo la estrategia.

Hoy se había decidido que mañana por la noche Poseidón llamaría a Polibotes y Desdemona. Él quería que se encontraran bajo sus términos, en el campo de batalla de su elección.

-Conozco tu secreto, Mona- Polibotes sonrió hacia la bruja, pero no era una sonrisa amistosa. Mona se sentaba en una de las muchas salas de estar en la mansión de la manada Serbia. Lucia aburrida y para nada preocupada por la declaración de Polibotes.

-¿Y qué secreto seria ese, Alfa?- pregunto secamente mientras miraba sus uñas, haciendo parecer que las encontraba infinitamente más interesantes que su actual compañía.

-No me estas ayudando para que pueda obtener a la sanadora, quieres a la sanadora para ti misma, para tu magia.

Polibotes estaba parado detrás del sillón que Mona ocupaba, sus manos descansando en el respaldo mientras se inclinaba sobre ella.

-Dime tu plan, Desdemona. Podrías al menos darme ese poco de respeto. Si quieres a una de las sanadoras, estoy dispuesto a compartir. Pero no podemos entrar a esto estando en desacuerdo.

-Poseidón está reuniendo a las tropas- Mona se puso de pie y comenzó a pasearse lentamente alrededor del cuarto mientras hablaba- ha llamado a otras tres manadas para que lo ayuden. No va a ser una batalla fácil.

-Si te conozco, sé que tienes algo bajo la manga ¿Cuál es tu ventaja? - Polibotes entrecerró los ojos hacia la bruja.

-Tengo mi propio ejército- la sonrisa de Mona ilumino su cara completamente, pero no en una manera que fuera considerada bonita- los salvajes harán mi voluntad, si añadimos tu manada a la mezcla, creo que saldremos victoriosos.

-¿Los salvajes?- Polibotes ladeo su cabeza a un lado como si considerara sus palabras- ah, has llamado a las bestias y animales del bosque.

La cara de Mona se oscureció mientras detectaba que la juzgaba con su voz. El aire alrededor de ella se tornó espeso y la sala se oscureció- olvidas quien soy. Soy la última de mi especie, la más poderosa en la historia. Entérate de esto, Polibotes, Alfa de la manada Serbia: obtendré aquello que busco. No te atrevas a interponerte en mi camino o te destruiré.

Mona se volteo sobre sus talones, y con su capa ondeando tras ella, salió de la mansión, sin darle tiempo a Polibotes para pensarlo mejor.

La cabeza de Annabeth descanso sobre el regazo de Percy mientras se sentaban en el sillón frente a la fogata que siempre estaba encendida en la sala de reuniones de la taberna. El edificio estaba en silencio mientras todos se acomodaba para tratar de dormir un poco.

-Así que es la víspera de la batalla- dijo Annabeth suavemente.

-¿Asumo que es alguna línea de una película?- pregunto Percy.

Annabeth rio.

-El Señor de los Anillos. Eowyn le dice a Aragon que no puede dejarlos en la víspera de la batalla cuando va en busca de los muertos malditos quienes le deben servicio a su linaje.

-He visto El Señor de los Anillos, Luna.

-Sí, pero no la has visto cientos de veces como yo y mis chicas.

Era el turno de Percy de reír mientras trazaba sus suaves labios con sus dedos. Luego sus ojos se pusieron serios.

-Necesito que seas inteligente mañana, Annabeth- le dijo firmemente- no necesito que seas una heroína o valiente. Necesito que seas inteligente, que luches inteligentemente. ¿Puedes hacer eso por mí?

-Puedo si tú puedes- contrarresto.

-¿Cómo se sintió estar en tu forma de lobo?- le pregunto Percy mientras acariciaba su mejilla gentilmente.

Annabeth dejo salir un profundo suspiro.

-Fue increíble. En verdad increíble, Percy.

Percy soltó una risita por el asombro en su voz.

-Tu color es un hermoso gris y tus ojos lucen como si estuvieran llenos de rímel… o delineador. Lo que sea que las chicas usan- dijo Percy.

Annabeth sonrió ante eso, luego pregunto:

-¿Te hubiera molestado que nunca fuera sido capaz de cambiar?

Percy miro hacia sus ojos.

-Nunca espere que fueras capaz de hacerlo, Annabeth, y estaba bien con eso. El hecho de que puedas es solo un extra. Me encanta que podamos compartir esa parte de nuestra vida juntos, pero eso no habría disminuido lo que somos si eso no hubiera sido posible.

-Gracias- susurro Annabeth.

Percy llevo su cara hacia la de el para poder besarla. Lo que comenzó gentilmente se convirtió en un espectáculo feroz de pasión. Percy los volteo para Annabeth estuviera sobre su espalda y su cuerpo sobre el de ella. La beso de nuevo mientras s mano derecha empujaba el dobladillo de su camisa. Su mano se envolvió alrededor de su cintura, el contacto piel a piel los conforto a ambos.

Annabeth abrió los ojos y escucho un gruñido retumbar de Percy.

-Tus ojos están brillando, mi amor- susurro Percy- es extremadamente sexy.

Annabeth le sonrió a su compañero y mordió su labio inferior.

-¿No crees que necesitamos ir a un lugar más privado?

Percy sonrió con picardía.

-No hay nadie aquí con nosotros y las puertas están cerradas. ¿Qué podría ser más privado?

Annabeth resoplo ante las imágenes que Percy mando a su mente. Percy elevo las cejas en un gesto interrogativo. En respuesta, Annabeth tomo su camisa y él se movió un poco para que ella pudiera sacarlo por su cabeza. Paso sus dedos a través de las marcas que cubrían su lado derecho. Percy presiono su mano contra su pecho y la dejo sentir el latido de su corazón.

-Solo late por ti- le sinceridad en su voz penetro el mejor juicio de Annabeth y cedió ante los deseos de su compañero. Ninguno de ellos sabía lo que el mañana traería. No sabían si sería la última noche en que estarían en los brazos del otro.

Percy tiro de la camisa de Annabeth mientras sus labios se alzaban ligeramente.

-Señora Jackson, está muy vestida para lo que tengo planeado.

Annabeth rio fuertemente mientras lo ayudaba a desvestirse y luego le permitió desvestirla. Pasaron la noche en una taberna sin electricidad, la única luz y calor viniendo de una chimenea de piedra, en una habitación donde horas antes una guerra había sido planeada. Pasaron la noche disfrutando del amor y pasión que sentían el uno por el otro, como otras veces desde que se habían emparejado. Percy vertió su corazón en amarla completamente, apagando todo lo demás y dejándole saber que cuando él la sostenía, cuando estaba en sus brazos desnuda y vulnerable, ella era la más hermosa y preciosa parte de su vida.

-Luke, ¿A dónde me llevas? - murmuro Thalia mientras era jalada con él por su mano.

-Es una sorpresa.

Mientras el día llegaba a su final y todos iban a sus habitaciones, Thalia había hecho lo mismo. Luke la había detenido justo cuando comenzaba a subir las escaleras. Había sonreído con la rara sonrisa reservada solo para ella y le había pedido ir con el. Habían salido por la puerta principal de la taberna y volteado hacia la izquierda, yendo hacia la calle cubierta de nieve de la pequeña villa. Finalmente, justo al borde de la villa, Luke la llevo en dirección de una pequeña casa de campo. Era diminuta, y muy linda.