Sasuke venía de la mano con Hanabi. La menor por nada en el mundo quería soltarlo. Y Hinata, se limitaba a ver a ambos de reojo y se entristecía un poco. Cómo es que ese hombre, su propio hermano, hacía que ella se mantuviera confusa, indecisa, sus pensamientos eran erróneos y mal vistos por la sociedad, aunque no estaba 100% segura de ello. Un tanto celosa, la ojiperla se aproximó a su hermano y rápidamente le tomó la mano que le quedaba libre. Sonrojada notablemente, pero poco visible ya por la oscuridad, giró su rostro, se le hacía imposible ver a Sasuke a los ojos. Él, simplemente la tomó con más fuerzas, sin pronunciar palabra alguna.

Ya cuando llegaron al hogar, Mikoto les tenía preparado pizza para cenar. Sabía que era la comida preferida de Hanabi. Ella, al verlo, sin dudar fue la primera en sentarse a la mesa, se zafó rápidamente de la mano de Sasuke y corrió al lado de Mikoto, quien ya estaba sentada a la mesa.

- ¡Rápido, que la pizza helada no tiene gracia! – Dijo Mikoto haciéndole señas con las manos a los dos chicos que estaban allí parados.

- ¡Ha-hai! – Pronunció Hinata, que por más que no quería soltar la mano de Sasuke, tuvo que hacerlo.

Así se sentaron todos a la mesa, Hanabi era la más feliz, adoraba demasiado la pizza. Cuando finalmente hubieron acabado, Mikoto envió a la menor al baño, para que se lavara los dientes y se pusiera pijama. Sin respuesta negativa por parte de ella, corrió emocionada, cargando con ella el cepillo de dientes y su pijama de color rosa. La mesa permaneció en silencio, hasta que se escuchó el seguro del baño. Sasuke miró de reojo a su hermana, y como se percató de que ella no iba a hablar, prefirió romper el silencio.

- Mamá, ¿por cuánto tiempo se quedará la pequeña?

- Serán sólo tres noches.

- ¡Ma-mamá! – Gritó Hinata, pero luego Sasuke la hizo callar. – Es mucho tiempo…

- Pero hija, prometo que les daré parte del dinero extra. – le respondió Mikoto, intentando convencerlos.

- No es eso, mamá… ¿dónde dormirá y quién cuidará de ella? Mañana tienes que trabajar, y yo tengo que ir a clases.

- Hanabi también tiene clases, sólo les pediré que la lleven a su escuela, y que pasen a buscarla.

- Está bien, - habló Sasuke. – podemos hacer eso, pero dónde dormirá.

- Ah, emmm, con alguno de ustedes.

- ¿Y porqué no contigo? – le dijo el chico.

- Es que… es muy alocada para dormir, desordena toda la cama y me quita las tapas.

- Mamá, – reclamó Hinata. – eres… ¡no puedes hacernos esto!

- El plan es el siguiente: Hinata, dormirás en la misma pieza con tu hermano y Hanabi dormirá en tu cuarto, sola.

- ¡¿Tendremos que dormir juntos?! – preguntaron al mismo tiempo.

- Si gustan. No puedo mandar a Hanabi a dormir con Sasuke, mi jefe si se entera, me mata. Tampoco con Hinata, tu cama es muy pequeña. Y como la cama de tu hermano – dijo esto último mirando al mayor – es grande, dormirán juntos.

Hinata se sonrojó levemente, y para evitar ser vista por el par, se puso inmediatamente de pie y se dirigió a lavar su loza. No quiso pronunciar nada, la noticia que dormiría con Sasuke le dio mucho que pensar. No sabía si era bueno o malo dormir con él, y lo peor (o quizás mejor) era que sería durante tres días, partiendo desde hoy. Mientras la menor aún seguía en el baño, Hinata fue a su cuarto para aprovechar el tiempo y vestirse. Sasuke y Mikoto también se habían retirado de la mesa, él a su cuarto y ella a ayudar a la menor a ponerse bien el pijama y luego la iría a arropar. Hinata solía dormir con ropa bastante simple y cómoda. Una camisa con unos shorts cortos, pero cuando se andaba cambiando la parte de arriba, alguien golpeó la puerta e ingresó de inmediato a la habitación, sin esperar respuestas.

- Oye mamá, porque no mejor… - comenzó por decir el peliazul, hasta que se dio cuenta de que en realidad no era su madre la que estaba allí, si no, su hermana vistiéndose. Se quedó petrificado observándola, sin atinar a reaccionar, hasta que la chica le tiró una almohada –…Hinata…

- ¡Vete! – gritó Hinata, dándole un almohadazo en la cara, apresurándose con su camisa. Estaba sonrojada, pero fue tan leve, que se le quitó de inmediato.

- Pensé que mamá estaba aquí – le respondió, recogiendo la almohada y entregándoselas a la chica, que ya estaba completamente vestida.

- Te has equivocado – musitó ella apenas, sin recibir lo que el chico le pasaba – llévala a tu cuarto.

Ambos salieron juntos de la habitación, y al mismo tiempo venían saliendo las dos chicas del baño, Hanabi completamente cambiada con pijama, y Mikoto, quien llevaba las pertenencias de la menor en una mano. En cuanto Hanabi vio a Sasuke, se le tiró encima y no lo quería soltar. Muy poco le agradaba la idea de tener que dormir sola, que además de ser un tanto aterradora, ella habría preferido tener que dormir con el chico que le gustaba. Por su parte, el peliazul, para complacer a su madre, que ya casi con el rostro, le imploraba un favor, tomó a la menor entre sus brazos y la acomodó en su espalda, trasladándola así al cuarto de Hinata, que era donde ella dormiría. Allí la recostó, y le dio un leve beso en la frente para que, según Sasuke, estuviese protegida de los monstruos por la noche, aun que en realidad lo había hecho porque sabía que la menor de una forma u otra lo iría a molestar en la noche, así que supuso que besándole la frente, lo evitaría.

Partió entonces a su cuarto, donde Hinata yacía acostaba sobre su cama. Sasuke acostumbraba a dormir sólo con unos short y el dorso desnudo, así que se quitó la polera y aprovechó que su hermana estaba con la mirada hacia otro lado, para poder vestirse. Ya listo, se incorporó dentro de la cama, poco convencido. Nada le agradaba la idea de tener que dormir allí con su hermana menor. Le traía deseos de abrazarla, y de quizás darle uno que otro beso, pero sabía que estaba mal.

- ¿Ya estás dormida? –Le preguntó el chico, dándole un pequeño golpe, a lo que la chica reaccionó con un leve brinco.

- No, pero lo intento. ¿Cuál es tu problema? Estaba apunto de quedarme dormida. –le regañó Hinata tomando todas las sábanas para ella misma, y descubriendo a Sasuke, parecía que la pelea estaba a punto de comenzar.

- ¡¿Cuál es mi problema?! Cuál es el tuyo, querrás decir, pequeño demonio. – El peliazul solía llamarla "Pequeño demonio" para molestarla.

- Mamá y sus estúpidas ideas, espero que al menos tengamos una buena recompensa – le señaló la menor, dándose vuelta para volver a cubrir a Sasuke con las mantas.

Pero en cuanto se percató de que Sasuke no llevaba camisa, o algo que cubriera su dorso, se sonrojó notablemente. Agradeció también a la noche, que hacía que su sonrojo no fuese tan obvio ni visible. Estaba nerviosa. Jamás recordaba haber visto a su hermano casi desnudo, de seguro las imágenes que tenía de ese cuerpo, eran incomparable a como estaba ahora. Unas imágenes de cuando eran pequeños, como hace diez años no se comparaban con la actualidad. Se quedó muda, sin siquiera mirar a los ojos del chico.

- ¿Qué te pasa ahora? – preguntó Sasuke sin entender aun lo que sucedía.

- ¿Qué te crees así? Busca algo y vístete, no pienso dormir contigo en esa facha. – le respondió Hinata tapándose los ojos, como si hubiese sido algo grave verlo así.

- Ni que fuera la gran cosa, boba. Siempre duermo así, te guste o no.

- Pero hoy duermes conmigo, y no quiero verte así. – lo empujaba a lo que daban sus manos, fuera de la cama.

- Es mi habitación, yo pongo las reglas, demoniosito. – le dijo para molestarla aun más, acariciando la cabeza de la menor.

- Estúpido. – se apresuró a decir, sonrojada por la actitud del mayor, intentando vanamente quitar la mano con la que la acariciaba.

- ¿Por qué llamas así a tu hermano favorito, eh?

- Eres el único hermano que tengo, idiota.

- ¿Y qué? Aun así, soy tu favorito.

- Sí, pero…

- ¿Pero…?

- Duérmete ya, ¿quieres? – le pidió Hinata, volteándose nuevamente, no era capaz de mirarlo a los ojos directamente, la hacía ponerse cada vez más nerviosa.

- Como digas, pequeña. – Bajó la voz, dándose vuelta al igual que su hermana, para el mismo lado, y así poder abrazarla por detrás.

Hinata abrió desmesuradamente sus ojos, subiéndosele los colores por el rostro y un leve salto la delató por completo. Sentía la respiración de Sasuke sobre su cuello, quien parecía ya dormir plácidamente. Inconscientemente comenzó a rodearla con sus brazos, apegándose cada vez más a ella. Hinata volvió a cerrar sus ojos y giró su rostro para quedar más cerca del de su hermano, lo hacía intencionalmente. Las respiraciones de ambos se comenzaron a juntar, los pies del chico rodeaban los de la ojiperla, transformándola en su prisionera. De pronto, el Sasuke que parecía estar dormido, con la mano derecha acercó el rostro de Hinata al de él, para darle un suave beso en los labios.

- Buenas noches, princesita. – musitó al rato, durmiéndose.


Qué hay gente? waao, me han dejado bastantes comentarios en el último capítulo~ & pues acá traigo el siguiente, ojalá les guste ^w^! Ahora si pondré una fecha específica para cada actualización: Los Sábados. Es que el último capítulo que llevo escrito es el 9 ~ & si sigo actualizando días aleatorios, lo más probable es que me quede sin capis :c así que... ya saben! Esperen todos los sábados la continuación 3 os quiero *-* & gracias por todos sus comentarios lindos y por seguir esta loca historia~